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lunes, 14 de noviembre de 2016

Hay esperanza para el mundo, el discurso Cohen en el Príncipe de Asturias se vuelve viral 14112016


Hay esperanza para el mundo, el discurso Cohen en el Príncipe de Asturias se vuelve viral


LA INFORMACIÓN.COM| 
  • El discurso de Leonard Cohen al recoger el premio Príncipe de Asturias en 2011 se ha vuelto viral, en él dicen: Porque sé que un hombre no es un carnet de identidad y un país no es solo la calificación de su deuda.
  • El poeta aludió a que el germen de su obra se gestó en España, tierra que siempre despertó su interés y creatividad.


Leonard Cohen: "Todo lo bueno que tiene mi música y mi poesía me lo ha dado esta tierra"
Leonard Cohen: "Todo lo bueno que tiene mi música y mi poesía me lo ha dado esta tierra"
La muerte del poeta Leonard Cohen ha supuesto un duro golpe para el mundo de la cultura. Sus canciones y sus letras han marcado a varias generaciones desde finales de los 60.
Poeta, novelista y cantautor, nació en Canadá donde desarrolló su carrera musical incidiendo en temas tan controvertidos como la religión, la política, el aislamiento, las relaciones personales y la sexualidad.
El pasado 7 de noviembre el artista fallecía a los 82 años de edad en su casa de California. Su hijo declaró a los medios que su padre hacía muerto satisfecho después de haber grabado el que consideraba el mejor álbum de su carrera, 'You Want It Darker'.
En 2011 Cohen fue galardonado con el Premio Principe de Asturias de las Letras, un galardón que significó un especial reconocimiento para el artista.
El discurso con el que Leonard Cohen agradeció el premio es sin lugar a dudas uno de los más emocionantes que jamás de han escuchado en la ceremonia. En el, el poeta contó que el germen de su creatividad y su obra provenía de España, lugar al que agradece el misterio que lo dotaba con la maestría de escribir.
Una historia conmovedora que vincula a nuestro país con uno de los grandes genios creadores de la música en los últimos 50 años.

Este es el discurso de Cohen

Majestad,
Altezas,
Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades,
Miembros del Jurado,
Distinguidos premiados,
Señoras y señores,
Es un gran honor estar aquí ante ustedes esta noche. Quizás, como el gran maestro Riccardo Muti, no estoy acostumbrado a estar ante un público sin orquesta tras de mí, pero lo haré lo mejor que pueda como artista en solitario hoy.
Anoche me quedé en vela, pensando qué podía decir aquí, en esta asamblea de distinguidas personas. Y después de comerme todas las chocolatinas, todos los cacahuetes del minibar, garabateé unas pocas palabras. No creo que tenga que hacer referencia a ellas. Obviamente, estoy muy emocionado por ser reconocido por la Fundación. Pero he venido aquí esta noche para expresar otra dimensión de mi gratitud; creo que puedo hacerlo en tres o cuatro minutos y voy a intentarlo.
Cuando estaba haciendo el equipaje en Los Ángeles, tenía cierta sensación de inquietud porque siempre he sentido cierta ambigüedad sobre un premio a la poesía. La poesía viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. Así que me siento como un charlatán al aceptar un premio por una actividad que yo no controlo. Es decir, si supiera de dónde vienen las buenas canciones, me iría allí más a menudo.
Mientras hacía el equipaje, cogí mi guitarra. Tengo una guitarra Conde que está hecha en el gran taller de la calle Gravina, 7, en España. Es un instrumento que adquirí hace más de 40 años. La saqué de la caja, la alcé, y era como si estuviera llena de helio, era muy ligera. Y me la acerqué a la cara, miré de cerca el rosetón, tan bellamente diseñado, y aspiré la fragancia de la madera viva. Ya saben que la madera nunca llega a morir. Y olí la fragancia del cedro, tan fresco como si fuera el primer día, cuando la compré. Y una voz parecía decirme: “Eres un hombre viejo y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a la tierra de donde surgió esta fragancia”. Así que vengo hoy, aquí, esta noche, a agradecer a la tierra y al alma de este pueblo que me ha dado tanto. Porque sé que un hombre no es un carnet de identidad y un país no es solo la calificación de su deuda.
Ustedes saben de mi profunda conexión y confraternización con el poeta Federico García Lorca. Puedo decir que cuando era joven, un adolescente, y buscaba una voz en mí, estudié a los poetas ingleses y conocí bien su obra y copié sus estilos, pero no encontraba mi voz. Solamente cuando leí, aunque traducidas, las obras de Federico García Lorca, comprendí que tenía una voz.No es que haya copiado su voz, yo no me atrevería a hacer eso. Pero me dio permiso para encontrar una voz, para ubicar una voz, es decir, para ubicar el yo, un yo que no está del todo terminado, que lucha por su propia existencia. Y conforme me iba haciendo mayor comprendí que con esa voz venían enseñanzas. ¿Qué enseñanzas eran esas? Nunca lamentarnos gratuitamente.Y si uno quiere expresar la grande e inevitable derrota que nos espera a todos, tiene que hacerlo dentro de los límites estrictos de la dignidad y de la belleza.
Y entonces ya tenía una voz, pero no tenía el instrumento para expresarla, no tenía una canción.
Y ahora voy a contarles muy brevemente la historia de cómo conseguí mi canción.
Porque era un guitarrista mediocre, aporreaba la guitarra, solo sabía unos cuantos acordes. Me sentaba con mis amigos, mis colegas, bebiendo y cantando canciones, pero en mil años nunca me vi a mí mismo como músico o como cantante.
Pero un día, a principios de los 60, estaba de visita en casa de mi madre en Montreal. Su casa está junto a un parque y en el parque hay una pista de tenis y allí va mucha gente a ver a los jóvenes tenistas disfrutar de su deporte. Fui a ese parque, que conocía de mi infancia, y había un joven tocando la guitarra. Tocaba una guitarra flamenca y estaba rodeado de dos o tres chicas y chicos que le escuchaban. Y me encantó cómo tocaba. Había algo en su manera de tocar que me cautivó. Yo quería tocar así y sabía que nunca sería capaz.
Así que me senté allí un rato con los que le escuchaban y cuando se hizo un silencio, un silencio apropiado, le pregunté si me daría clases de guitarra. Era un joven de España, y solo podíamos entendernos en un poquito de francés, él no hablaba inglés. Y accedió a darme clases de guitarra. Le señalé la casa de mi madre, que se veía desde las pistas de tenis, quedamos y establecimos el precio de las clases.
Vino a casa de mi madre al día siguiente y dijo: “Déjame oírte tocar algo”. Yo intenté tocar algo, y él dijo: “No tienes ni idea de cómo tocar, ¿verdad?”. Yo le dije: “No, la verdad es que no sé tocar”. “En primer lugar déjame que afine la guitarra, porque está desafinada”, dijo él. Cogió la guitarra y la afinó. Y dijo: “No es una mala guitarra”. No era la Conde, pero no era una guitarra mala. Me la devolvió y dijo: “Toca ahora”. No pude tocar mejor, la verdad.
Me dijo: “Deja que te enseñe algunos acordes”. Y cogió la guitarra y produjo un sonido con aquella guitarra que yo jamás había oído. Y tocó una secuencia de acordes en trémolo, y dijo: “Ahora hazlo tú”. Yo respondí: “No hay duda alguna de que no sé hacerlo”. Y él dijo: “Déjame que ponga tus dedos en los trastes”, y lo hizo “y ahora toca”, volvió a decir. Fue un desastre. “Volveré mañana”, me dijo.
Volvió al día siguiente, me puso las manos en la guitarra, la colocó en mi regazo, de manera adecuada, y empecé otra vez con esos seis acordes –una progresión de seis acordes en la que se basan muchas canciones flamencas–. Lo hice un poco mejor ese día. Al tercer día la cosa, de alguna, manera mejoró. Yo ya sabía los acordes. Y sabía que aunque no podía coordinar los dedos para producir el trémolo correcto, conocía los acordes, los sabía muy, muy bien.
Al día siguiente no vino, él no vino. Yo tenía el número de la pensión en la que se hospedaba en Montreal. Llamé por teléfono para ver por qué no había venido a la cita y me dijeron que se había quitado la vida, que se había suicidado.
Yo no sabía nada de aquel hombre. No sabía de qué parte de España procedía. Desconocía porqué había venido a Montreal, porqué se quedó allí. No sabía porqué estaba en aquella pista de tenis. No tenía ni idea de porqué se había quitado la vida. Estaba muy triste, evidentemente.
Pero ahora desvelo algo que nunca había contado en público. Esos seis acordes, esa pauta de sonido de la guitarra han sido la base de todas mis canciones y de toda mi música. Y ahora podrán comenzar a entender las dimensiones de mi gratitud a este país.
Todo lo que han encontrado de bueno en mi trabajo, en mi obra, viene de este lugar. Todo lo que ustedes han encontrado de bueno en mis canciones y en mi poesía está inspirado por esta tierra.
Y, por tanto, les agradezco enormemente esta cálida hospitalidad que han mostrado a mi obra, porque es realmente suya, y ustedes me han permitido añadir mi firma al final de la página.
Muchas gracias, señoras y señores.

viernes, 11 de noviembre de 2016

El judío Leonard Cohen le canta a la Virgen de la Soledad 08042012

El judío Leonard Cohen le canta a la Virgen de la Soledad

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8 abril 2012
 
Nuestra Señora de la Soledad. Salamanca.
            Una de tantas curiosas advocaciones de la Virgen como en el mundo existen es ésta que se da en llamar Nuestra Señora de la Soledad, o más comúnmente, Virgen de la Soledad. Una soledad que no es otra que aquélla en la que queda María desde que Jesús es crucificado y hasta que el domingo, resucita. Su onomástica se celebra en fechas muy diversas, desde el 15 de septiembre hasta el 18 de diciembre en Méjico, aunque existe tradición de hacerlo en Semana Santa, desde el viernes santo a las 15:00 hs. en que Jesucristo expira en la cruz, hasta el domingo en que resucita, convirtiéndose de esta manera en la onomástica de más larga duración: 33 horas, las que tiene Vd. para felicitar a toda Sol, Sole o Soledad que conozca.
 
Isabel de Valois por Pantoja de la Cruz
            Nuestra Señora de la Soledad es una variante de la advocación de la Virgen de los Dolores, y según parece, su devoción se inicia en Francia, de donde la trae a España, donde alcanzará su esplendor, una de las muchas reinas francesas que los españoles nos hemos dado, concretamente Isabel de Valois, la encantadora hija de Enrique II de Francia y Catalina de Médici, que casó con Felipe II de España, a quien dio momentos de gran felicidad, y cuya españolización fue tan notable que cuando su marido la mandó a negociar en nombre de la Corona española con su propia madre Catalina de Medici, ésta no pudo evitar reprenderla: “¡Muy española me venís!”.
 
Nuestra Señora de la Soledad del Convento de la Victoria en Madrid
            La primera imagen de Nuestra Señora de la Soledad en España habría sido la talla realizada por el escultor español Gaspar Becerra (1520-1570) para el convento de Nuestra Señora de la Victoria de Madrid, hoy desaparecida, de la que apenas nos queda alguna representación pictórica. Muy venerada es la Virgen de la Soledad de la Portería Coronadade Las Palmas de Gran Canaria, posible regalo de la Reina Católica y que, aunque anterior a la introducción de la advocación en España, podría haberse unido a ella con ocasión de la llegada a España de Isabel de Valois. Registra también gran devoción en Salamanca, donde en 1645 el gremio de zapateros funda la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, con sede en la Catedral Nueva, con la finalidad entre otras de asistir a los condenados a muerte.
 
Basílica de Nuestra señora de la Soledad en Oaxaca
            Desde España, la tradición de la Soledad se difunde hacia muchos otros lugares del mundo. Isabel Clara Eugenia de Austria, hija de Isabel de Valois, la hija favorita de Felipe II por cierto, la introduce durante su regencia (1598-1621) en Flandes, donde se venera la famosa imagen de la Virgen de la Soledad de Amberes. En la América Hispana es patrona de Oaxaca (Méjico) donde según se cuenta, un burrito sin dueño ni origen conocidos, cayó muerto por el peso de una carga cuya naturaleza tampoco se conocía, descubriendo los que la abrieron que no era otra cosa que una imagen de la Virgen de la Soledad. En Arizona se funda un convento de Nuestra Señora de la Soledad vinculado a las clarisas. Y en Filipinas Nuestra Señora de la Soledad de Porta Vaga es patrona de Cavite.
 
            El reciente premio Príncipe de Asturias, el compositor Leonard Cohen, le dedica una canción:

 
  
            Si quiere Vd. acompañar al compositor del sombrero y de la voz ronca, puede Vd. hacerlo, que ésta es la letra:
 
All summer long she touched me.  [Todo el verano me estuvo llamando.]
She gathered in my soul  [Reunió en mi alma]
from many a thorn, from many thickets  [de muchas espinas, de muchos matojos]
her fingers, like a weaver´s  [sus dedos como los de una tejedora]
quick and cool  [rápidos y amables.]
 
And the light came from her body.  [Y emanó la luz de su cuerpo.]
And the night went through her grace.  [Y la noche atravesó por su gracia.]
All summer long she touched me  [Todo el verano me estuvo llamando]
and I knew her, I knew her  [y la conocí, la conocí]
face to face.  [cara a cara.]

And her dress was blue and silver,  
[Y su vestido era azul y plata,]
and her words were few and small.  [y sus palabras fueron pocas y breves.]
She is the vessel of the whole wide world  [Ella es el vaso del ancho mundo]
Mistress, oh mistress,  [Señora, oh Señora,]
of us all.  [de todos nosotros.]
 
Dearly dead, Queen of Solitude,  [Tiernamente, Reina de la Soledad,]
I thank you with my heart  [te agradezco de todo corazón]
for keeping me so close to Thee, [por guardarme tan cerca de Ti,]
while so many, oh so many,  [mientras tantos, ¡ay tantos!,]
stood apart.  [se alejaban.]
 
And the light came from her body,  [Y emanó la luz de su cuerpo,]
and the night went through her grace.  [y la noche atravesó por su gracia.]
All summer long she touched me.  [Todo el verano me estuvo llamando.]
I knew her, I knew her  [La conocí, la conocí]
face to face.  [cara a cara.]
 
            Con ella me despido por hoy, no sin felicitar por mi parte a las muchas amigas Sol y Soledad con cuya amistad me precio.
 
 
            ©L.A.
            encuerpoyalma@movistar.es
 

Muere el poeta Leonard Cohen: era un judío admirador de Cristo y seducido por Santa Kateri Tekawitha 11112016

Anthem, Hallellujah... sus temas exploraban a menudo lo espiritual

Muere el poeta Leonard Cohen: era un judío admirador de Cristo y seducido por Santa Kateri Tekawitha

Muere el poeta Leonard Cohen: era un judío admirador de Cristo y seducido por Santa Kateri Tekawitha
Leonard Cohen, poeta y músico intrigado por Cristo, muere a los 82 años

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11 noviembre 2016
"Compareceré ante el Señor de la Canción / sin nada en mi lengua excepto 'aleluya'": con este verso de la canción Hallelujah de Leonard Cohen ha recogido en Twitter el cardenal Gianfranco Ravasi la noticia de la muerte del poeta y cantante Leonard Cohen.

Cohen nació en Quebec en 1934, dio tonos oscuros al folk, se mantuvo popular incluso octogenario, acababa de sacar un nuevo disco el mes pasado y seguía componiendo más canciones con 82 años, edad a la que ha fallecido.

Su canción "Hallelujah" se convirtió en un éxito cuando fue interpretada por el músico Jeff Buckley en 1994, y se ha convertido en un clásico moderno desde entonces, con mil versiones.

Lo espiritual y sus abusos
Cohen, de origen judío, conocedor de la Biblia hebrea, exploró espiritualidades de distintas tradiciones y trató de hablar con respeto de todas ellas, y de criticar también el abuso de lo espiritual y la hipocresía, como corresponde a un poeta. En su canción Anthem [Himno], por ejemplo, escribe:

Toca las campanas que aún pueden sonar
Olvida tu oferta perfecta
Hay una grieta en todo
Así es como entra la luz 


Pedimos signos
Los signos fueron enviados: 

El nacimiento traicionado
El matrimonio pasó
Sí, la viudez
De todos los gobiernos -
Señales para que todos vean.

No puedo correr más
Con esa gente sin ley
Mientras que los asesinos en lugares altos
Dicen sus oraciones en voz alta
.
Pero han convocado, han convocado
Una nube de tormenta
Y ellos van a saber de mí.



Aunque siempre mantuvo su identidad judía, durante una temporada vivió como monje budista zen. También experimentó con la Cienciología. Declaró que fue educado "en parte católico" por su niñera irlandesa, y que de ahí le venía un interés por la fe católica, aunque nunca llegó a examinarla sistemáticamente.

El arzobispo de Brisbane, Mark Coleridge, otro de sus admiradores escribe de él en su Twitter: "Cohen fue profundamente judío y por lo tanto bíblico, y una de las voces de la era, muy antigua y siempre nueva".

David: entre la música, el deseo y Dios
Su canción más popular, "Aleluya", parte de la imagen del Rey David intentando componer un himno, y recurre a escenas bíblicas, como su seducción al ver a la hermosa Betsabé. Pero en realidad se trata de un tema autobiográfico, según declaró siempre el poeta.

He oído que existe un acorde secreto
que David solía tocar, y que agradaba al Señor.
Pero tú realmente
no le das mucha importancia a la música, ¿verdad?
Era algo así como
la cuarta, la quinta
cae la menor y sube la mayor.
El rey, confundido, componiendo un aleluya.  Aleluya…

Tu fe era fuerte, pero necesitabas una prueba.
La viste bañarse en el tejado.
Su belleza, y el brillo de la luna, te superaron.
Te ató a la silla
de su cocina.
Rompió tu trono,
y cortó tu pelo.
Y de tus labios arrancó un aleluya.  Aleluya…

Dices que tomé su nombre en vano.
No conozco siquiera su nombre.
Pero si lo hice, bueno, realmente, ¿qué significa para ti?
Hay un resplandor de luz
en cada palabra.
No importa la que hayas oído.
La sagrada o la rota. Aleluya. Aleluya…

Hice lo mejor posible, no fue mucho.
No podía sentir, así que intenté tocar.
Dije la verdad, no te tomé el pelo.
Y aun así todo salió mal.
Permaneceré ante la oración del Señor,
sin nada en mi lengua más que el aleluya.


La santa india que le fascinaba
Siendo canadiense, estaba fascinado por la imagen de Santa Kateri Tekawitha, india algonquina que falleció de enfermedad en  1680 con 24 años, la primera mujer amerindia canonizada. Su casa estaba llena de imágenes de ella. "Me encanta esa chica", decía cuando lo entrevistaban.


  Leonard Cohen en su casa, con una imagen de Santa Kateri Tekawitha detrás

Ya en 1966 escribió una novela bastante difícil de leer y grosera con la Iglesia pero centrada con asombro en esta india conversa, que luego vería beatificada en 1980 y canonizada en 2012. Él mismo dijo después que la novela era más bien una calentura, pero en una frase de ella reflexiona sobre los santos. "¿Qué es un santo? Es alguien que ha logrado una remota posibilidad humana. Es imposible decir qué posibilidad es. Tiene que ver con la energía del amor. El contacto con esta energía logra el ejercicio de cierto tipo de equilibrio en el caos de la existencia".

El mythos creador
En cierta entrevista le preguntaron: "¿Ha sido el mythos cristiano una fuerza creativa para usted?" Y respondió: "Amo a Cristo. Veo el cristianismo como la misión mundial histórica de ciertas ideas que los judíos desarrollaron. El cristianismo es un movimiento poderoso, y así es como esas ideas penetraron en el mundo. El cristianismo en el brazo misionero del judaísmo. Como dijo Maimónides [el gran teólogo judío medieval]: todos estamos trabajando para el mundo que vendrá". 

En 1968, mientars todos buscaban otras simbologías y suspiraban por la India o el orientalismo, escribió: "Nuestro vocabulario natural es judeocristiano. Es nuestro mito de sangre. Tenemos que redescubrir la crucifixión. Volverá a ser entendida como un símbolo universal, no un experimento de sadismo, masoquismo ni arrogancia. Se redescubrirá porque ahí es donde está el hombre. En la cruz".



Cristo: su belleza, su generosidad
Y veinte años después, en una entrevista de 1988, un año antes de caer el Muro de Berlín, confesaba: "Me gusta mucho Jesucristo. Puede haber sido el tipo más hermoso que caminara sobre la faz de la tierra. Cualquier tipo que dijera bienaventurados los pobres, bienaventurados los humildes, tiene que ser una figura de visión, generosidad y locura sin paralelo. Un hombre que declaró estar entre los ladrones, las prostitutas y los sin techo. No se puede aprehender su posición. Es una generosidad inhumana. Una generosidad que entregaría el mundo si lo pudiera abrazar porque nada puede disminuir esa compasión. No voy a intentar alterar la visión judía de Jesucristo. Pero, para mí, a pesar de lo que sabemos de la historia del cristianismo legal, la figura de ese hombre me ha tocado".

Orar por el músico puede ahora ayudarle a conocer mejor la generosidad del Hombre que tanto le admiraba y que, para la fe cristiana, sí puede abrazar y entregar el mundo.

(En 1979 Leonard Cohen publica "Nuestra Señora de la Soledad", que tiene todas las características de un canto a la Virgen; lo recoge aquí el blog En Cuerpo y Alma)