Soltar la piedra
Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.Net

Una mujer fue llevada ante Jesús después de haber sido sorprendida en adulterio. Quienes la acusaban llegaron preparados para condenarla. Incluso llevaban piedras.
Jesús respondió de una manera inesperada: invitó a que lanzara la primera piedra quien estuviera libre de pecado.
Poco a poco todos se marcharon.
Nosotros quizá ya no caminemos por la ciudad llevando piedras en las manos, pero seguimos encontrando maneras de arrojarlas.
Un comentario. Una etiqueta. Un mensaje escrito con enojo. Una publicación compartida para exhibir a alguien. Un error que recordamos durante años.
Perdonar no significa afirmar que todo estuvo bien ni renunciar a la justicia. Significa decidir que una herida no gobernará para siempre nuestra relación con la vida.
Todos necesitamos alguna vez que alguien mire más allá de nuestro peor momento.
Tal vez hoy podamos hacer lo mismo con otra persona.
A veces vivir más ligeros comienza simplemente por soltar la piedra.
Evangelio: Jesús y la mujer acusada (Juan 8, 1-11).