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jueves, 22 de noviembre de 2018

Santa Cecilia. Virgen y mártir. Patrona de los músicos (22 de noviembre)

Santa Cecilia. Virgen y mártir. Patrona de los músicos

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Santa Cecilia es ensalzada como ejemplo perfectísimo de la mujer cristiana, que abrazó la virginidad y sufrió el martirio por amor a Cristo

 
Santa Cecilia es una de las siete mujeres, excluyendo a la Santísima Virgen, conmemorada por su nombre en el Canon de la Misa y una de los mártires romanas más famosas de la Iglesia primitiva. Su culto se difundió ampliamente a causa del relato de su martirio, en el que es ensalzada como ejemplo perfectísimo de la mujer cristiana, que abrazó la virginidad y sufrió el martirio por amor a Cristo.

Fiesta: 22 de Noviembre

Martirologio romano: Memoria de santa Cecilia, virgen y mártir, que, según la tradi- ción, consiguió la doble palma por amor a Jesucristo, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia de Roma. El título de una iglesia en el Transtíber lleva desde antiguo su nombre (s. inc.).

Biografía Santa Cecilia, Patrona de los músicos

Por más de mil años Santa Cecilia ha sido muy venerada en la Iglesia Católica. Una tradición muy antigua dice que pertenecía a una de las principales familias de Roma, que acostumbraba vestir una túnica de tela muy áspera y que había consagrado a Dios su virginidad.
Sus padres la comprometieron en matrimonio con un joven llamado Valeriano, pero Cecilia le dijo a éste que ella había hecho voto de virginidad y que si él quería ver al ángel de Dios debía hacerse cristiano.
Valeriano se hizo instruir por el Papa Urbano y fue bautizado. Luego entre Cecilia y Valeriano convencieron a Tiburcio, el hermano de éste, y lograron que también se hiciera cristiano.

Cristiana valiente y arriesgada

Las historias antiguas dicen que Santa Cecilia veía a su ángel de la guarda. El alcalde de Roma, Almaquio, había prohibido sepultar los cadáveres de los cristianos. Pero Valeriano y Tiburcio se dedicaron a sepultar todos los cadáveres de cristianos que encontraban. Por eso fueron arrestados.
Llevados ante el alcalde, éste les pidió que declararan que adoraban a Júpiter. Ellos le dijeron que únicamente adoraban al verdadero Dios del cielo y a su Hijo Jesucristo. Entonces fueron ferozmente azotados y luego les dieron muerte.
Los dos santos mártires animaban a los demás cristianos de Roma a sufrir con gusto todos los horrores, con tal de no ser infieles a la santa religión.

Su arresto y martirio

En seguida la policía arrestó a Santa Cecilia y le exigió que renunciara a la religión de Cristo. Ella declaró que prefería la muerte antes que renegar de la verdadera religión.
Entonces, Santa Cecilia fue llevada junto a un horno caliente para tratar de sofocarle con los terribles gases que salían de allí, pero en vez de asfixiarse ella cantaba gozosa (quizás por eso la han nombrado patrona de los músicos).
Visto que con este martirio no podían acabar con ella, el cruel Almaquio mandó que le cortaran la cabeza. La santa, antes de morir le pidió al Papa Urbano que convirtiera su hermosa casa en un templo para orar, y así lo hicieron después de su martirio. Antes de morir, había repartido todos sus bienes entre los pobres.
El cuerpo virginal fue depositado en las catacumbas de San Calixto. En el siglo IX fue trasladado por Pascual I a la basílica romana de Santa Cecilia in Trastévere, y en 1599 permitieron al escultor Maderna ver el cuerpo incorrupto de la santa y él fabricó una estatua en mármol de ella, muy hermosa, la cual se conserva en la iglesia de Santa Cecilia en Roma. Está acostada de lado y parece que habla.
En Roma había ya en el año 545 un templo dedicado a esta gran Santa.
Santa Cecilia es muy conocida en la actualidad por ser la patrona de los músicos. Sus "actas" cuentan que, al día de su matrimonio, en tanto que los músicos tocaban, Cecilia cantaba a Dios en su corazón.
Al fin de la Edad Media, empezó a representarse a la santa tocando el órgano y cantando.

Oración a Santa Cecilia:

Gloriosa Virgen y mártir Santa Cecilia, modelo de esposa fidelísima de Jesús, vedme aquí postrado humildemente ante vuestras plantas.
Soy un pobre pecador que vengo a implorar vuestra poderosa intercesión ante Jesús a quién tanto amasteis, suplicándote que me consigas un verdadero arrepentimiento de mis pecados, un propósito eficaz de enmienda y una heroica fortaleza para confesar y defender la fe que he profesado.
Alcánzame la gracia de vivir y morir en esta santa fe, como también las gracias especiales que necesito para vivir santamente en mi estado.
Escucha y alcanzame mis súplicas , oh virgen poderosísima, para que merezca gozar un día de la eterna bienaventuranza.
Amén.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

En la festividad de Santa Cecilia, patrona de la música (22112018)

En la festividad de Santa Cecilia, patrona de la música

 

             Hoy 22 de noviembre celebramos el día de Santa Cecilia, virgen y mártir, y patrona de la música, momento que se nos antoja muy adecuado para conocer un poco más sobre esta santa tan especial. Y es que la suya es una de las celebraciones más renombradas entre los cristianos.
             La referencia histórica más antigua existente sobre la santa remonta al “Martyrologium Hieronymianum”, del s. IV, donde su nombre aparece mencionado dos veces: el 11 de agosto, fiesta del mártir Tiburcio, y el 16 de septiembre, fecha de su propio entierro en las catacumbas de Calixto. La fiesta del 22 de noviembre que al día de hoy celebramos es la que va a marcar la iglesia del s. IV dedicada a ella y sita en el barrio o rione romano del Trastevere, la cual, según la tradición, habría sido levantada en su propia casa y donada a la iglesia por la misma santa.
             Hacia mitad del s. V aparecen las “Actas del martirio de Santa Cecilia”, en las que se informa de que Cecilia, una virgen de una familia senatorial, y cristiana ella misma desde su infancia, es dada en matrimonio por sus padres al noble pagano, Valeriano. Tras la celebración de la boda, Cecilia comunica a su marido que ella se halla desposada con un ángel, y como Valeriano pida ver al ángel, Cecilia le responde: “Si crees en el Dios vivo y verdadero y recibes el agua del bautismo lo verás”.
             Valeriano obedece, es bautizado por el papa y entonces un ángel se aparece a la pareja y corona a los dos con rosas y azucenas. La conversión alcanza también al hermano de Valeriano, Tiburcio. Como ambos hermanos se dediquen a la distribución de ricas limosnas y al enterramiento de los mártires, el prefecto Turcio Almaquio los condena a muerte, consiguiendo aquéllos como acto póstumo en el martirio la conversión del mismísimo verdugo, Máximo, ejecutado junto con ellos.
             A continuación, es Cecilia la que es apresada y condenada a morir cocida en el baño de su propia casa. Como Cecilia saliera ilesa del tormento, el prefecto manda decapitarla. Tras caer tres veces la espada sobre el cuello de la santa sin conseguir separarle la cabeza del tronco, el tormento finaliza. Dicen las “Actas” que por huir el verdugo despavorido ante el prodigio; Jacobo de la Vorágine que por existir una ley romana que impedía dar más de tres tajos a los condenados a decapitación. Como quiera que sea, la maltrecha santa aún vivirá tres días, los necesarios para dedicar sus bienes a las caridades y disponerlo todo de modo que su casa se convierta a su muerte en lugar de culto para la Iglesia: es la iglesia de Santa Cecilia, en Roma.
             Ya muerta, el Papa Urbano la entierra en la catacumba de Calixto, junto con los obispos de Roma. De hecho, el arqueólogo Giovanni Batista De Rossi hallará su sepulcro vacío entre el de los papas de dichas catacumbas, y con ellos, unos frescos en los que la santa aparece ricamente vestida junto al propio Papa Urbano. De ahí, sus restos son trasladados a la catacumba de Pretextato, para salvarlos de los saqueos de los bárbaros que irrumpen en Roma. A principios del s. IX, el papa Pascual I ordena su traslado a la iglesia de Santa Cecilia, junto a las reliquias de Valeriano, Tiburcio y Máximo y las de los papas Urbano y Lucio. En 1599, el cardenal Paolo Emilio Sfondrati, sobrino del papa Gregorio XIV, ordena la reapertura de la tumba, encontrando el cuerpo de la santa incorrupto. Para conmemorar el acontecimiento, el cardenal encarga a Stefano Maderno la realización de una escultura reproduciendo la postura en la que es hallado el cuerpo de la santa, y el escultor realiza la que es probablemente su obra cumbre, una estatua de mármol para cuya sola visita valdría la pena todo un viaje a la ciudad eterna. En una capilla lateral se muestran los restos del baño en que, según las “Actas”, Cecilia fue llevada al martirio. Y en el ábside se conserva todavía el mosaico hecho en tiempos de Pascual, en el que la virgen y santa aparece ricamente ataviada y protectora del Papa.
             En las últimas excavaciones efectuadas a finales del s. XIX por el Cardenal Rampolla bajo la iglesia, se descubren restos de edificios romanos y un baptisterio, construyéndose una capilla subterránea.

             Patrona de la música

             Como decimos al principio, una tradición vincula estrechamente a Santa Cecilia con la música, tradición basada sin duda en el pasaje de sus “Actas” que cuenta que ella misma tocó el órgano el día de su boda, y que “en su corazón cantaba sólo a Dios”.
             A partir del s. XIV, su iconografía comienza a incorporar un órgano. Los “Cuentos de Canterbury” de Geoffrey Chaucer, de finales del s. XIV, hacen alusión a Cecilia de Roma con una breve mención a la música. Y cuando en 1584 se funda en la ciudad eterna la Academia de la Música, es elegida patrona del instituto, momento a partir del cual, su veneración como patrona de la música se generaliza.
             En 1683, la Sociedad Musical de Londres funda el festival anual del “Día de Santa Cecilia”, donde hasta hoy siguen participando los más grandes compositores y poetas británicos. Precisamente para el primer festival, Henry Purcell compondrá en el s. XVII la oda “Laudate Ceciliam”, a la que seguirán el “Welcome to all the Pleasures”, el “Raise, raise the voice” y el “Hail, bright Cecilia!”, todas ellas dedicadas a la santa:
            En 1736, apenas cuatro años antes de componer “El Mesías”, Haendel  le dedica la “Oda para el Día de Santa Cecilia”. En el XIX, Charles Gounod compone una “Messe Solennelle de Sainte Cécile”. Y ya en el XX, Benjamin Britten, nacido dicho sea de paso el día de la santa, le compone el “Himno al Día de Santa Cecilia”. Por cierto que también el día de Santa Cecilia pero en 1901, nace el gran compositor español Joaquín Rodrigo, ciego además desde los tres años, como de los ciegos según algunos es también patrona Santa Cecilia, por la sencilla razón de no significar su nombre otra cosa que precisamente “cieguecita”, si bien, en general, se tiene por patrona de los que no pueden ver a Santa Lucía de Siracusa.
             En honor a Santa Cecilia, un importante movimiento de renovación de la música sacra católica de finales del s. XIX recibe el nombre de “cecilianismo”.
             Dicho todo lo cual, y como es fácil comprender, también en honor a Santa Cecilia es el 22 de noviembre el Día internacional de los músicos, que nos dan un motivo más para disfrutar de la vida y nos acercan el cielo a la tierra, razones sobradas para de todo corazón, felicitar desde aquí a cuantos de una manera u otra, dedican su vida o parte de ella a la música.