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sábado, 28 de febrero de 2015

El Papa: 'En la cooperativa, uno más uno vale tres' (28022015)

El Papa: 'En la cooperativa, uno más uno vale tres'

Poner a la gente, a partir de los más necesitados, en el centro de este movimiento solidario. Que la solidaridad sea la respuesta a la globalización. Tener fantasía creativa para contrarrestar la cultura del descarte

Ciudad del Vaticano,  (Zenit.orgH. Sergio Mora | 21 hits

El santo padre Francisco tuvo este sábado un encuentro en el Vaticano con los miembros de la Confederación Cooperativas Italianas. A ellos les indicó que en la cooperativa "uno más uno, vale tres". 
El Papa introdujo el tema con algunos ejemplos muy concretos: hoy si en un trabajo lo les gusta alguien lo despiden, porque tanto hay una cola de gente que quiere trabajar. En el trabajo doméstico tanta gente no tiene los aporte sociales. Y el drama de la cultura del descarte: "¿Y tú que eres? -Soy ingeniero. ¿Cuántos años tienes? -49. Entonces no sirves, vete". 
Entró así el Santo Padre en el vivo del tema, que “La Iglesia siempre ha reconocido, apreciado y animado la experiencia de las cooperativas” y citó la encíclica Rerum Novarum de León XIII: “Todos propietarios y no todos proletarios”, así como la Caritas in Veritate de Benedicto XVI, donde al entrar en el tema, subraya la importancia de “la economía de comunión” y del sector non profit, para explicar que el dios-ganancia no tiene que ser una divinidad y que nuestro mundo necesita una economía que no excluya la donación.
Así el Santo Padre invitó a mirar al futuro, "con fantasía creativa para evitar la cultura del descarte", y para crear nuevas formas de cooperativas. Y sabiendo que estamos en un mundo que se ha globalizado, hay que responder con la solidaridad, pensando al aumento vertiginoso de los desempleados, y a la necesidad de un progreso integral de la persona, “que necesita del rédito pero no solamente del rédito”.
El Papa quiso así ofrecer algunas indicaciones concretas.
La primera: “Las cooperativas tienen que ser el motor que levanta y desarrolla la parte más débil de nuestras comunidades locales y de la sociedad civil”. Especialmente prensando a los jóvenes y a tantas mujeres que necesitan entrar en el mundo del trabajo, o a los adultos que se pierden el empleo, así como a las empresas recuperadas. 
Una segunda indicación fue, la de activarse como protagonistas para realizar nuevas soluciones de bienestar social, particularmente en la sanidad. “Y poner a la gente, a partir de los más necesitados, en el centro de todo este movimiento solidario. Esta es la misión que proponemos”.
El tercer punto indicado por el Papa es: “La economía y su relación con la justicia social, y con la dignidad de las personas”. Recordó que existe un cierto liberismo que primero quiere hacer dinero para después de alguna manera distribuirlo a través del Estado, o peor aún solo dar algunas migajas. Cuando en realidad “se corre el riesgo de ilusionarse de hacer el bien, mientras se sigue haciendo marketing sin salir del circuito fatal del egoísmo de las personas y empresas”.
La cuarta sugerencia: una economía no crece en una sociedad que envejece. Por ello el movimiento cooperativo tiene que ejercitar un rol importante para apoyar, facilitar y también dar ánimo a la vida de las familias. Para ello buscar la “armonización entre trabajo y familia”. El Papa elogió también las mutuales, que ayudan ante las exigencias de todos, desde los nidos hasta la asistencia domiciliar. Permitiendo así que todos puedan poner a disposición su propio talento.
El quinto punto en que les doy coraje, quizás les sorprenda: Para hacer estas cosas es necesario dinero”. Las cooperativas son estructuras generalmente subcapitalizadas, “en cambio, ¡el Papa les dice: tienen que invertir, e invertir bien!”. Por ello pidió que haya más colaboración entre cooperativas bancarias y empresas, organizar los recursos para hacer vivir con dignidad y serenidad a las familias; pagar salarios justos a los trabajadores, invertir en las iniciativas que sean realmente necesarias. Todo esto sin esperar en los subsidios públicos.
“Decía san Basilio de Cesarea, Padre de la Iglesia del IV siglo, retomado después por san Francisco de Asís, que 'el dinero es el estiércol del demonio'. Lo repita ahora también el Papa: '¡el dinero es el estiércol del demonio!”.
Y añadió que “el dinero al servicio de la vida puede ser gestionado de modo justo por la cooperativa, si la cooperativa es auténtica, verdadera, donde el capital no manda a los hombres, pero los hombres al capital”.
“Por esto --prosiguió el Pontífice-- hacen bien a combatir las falsas cooperativas” que traicionan el nombre de éstas con fines de lucro. Y preciso que las verdaderas cooperativas “tienen que promover la economía de la honestidad”. Una economía promovida “por personas que tienen en el corazón y en la mente solamente el bien común”.
El Papa concluyó invitando a una gran alianza, entre cooperativas y cooperantes, manteniendo la identidad de las cooperativas y caminando hacia delante con todas las personas de buena voluntad.

viernes, 27 de febrero de 2015

¿Por qué rezar el Vía Crucis? 6 razones del Papa Francisco 27022015

¿Por qué rezar el Vía Crucis? 6 razones del Papa Francisco

Por Abel Camasca

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Via Crucis / Flickr - Jornada Mundial Da Juventude
Via Crucis / Flickr - Jornada Mundial Da Juventude




ROMA, 27 Feb. 15 / 04:20 pm (ACI).- El Vía Crucis es una antigua tradición en la Iglesia Católica que surgió de las peregrinaciones que los cristianos realizaban a Tierra Santa y encierra un rico y profundo significado, sobre todo para vivir la Cuaresma. Aquí 6 razones del Papa Francisco para rezar el Vía Crucis.
El Vía Crucis se realiza tradicionalmente los días viernes, y especialmente durante la Cuaresma esta devoción se intensifica aún más. A continuación, algunas claves que el Pontífice dio el 26 de julio del 2013, en la JMJ Río, para entender mejor el significado de la cruz:
1.- Nos permite poner nuestra confianza en Dios
“En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, está su inmensa misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer. Queridos jóvenes, fiémonos de Jesús, confiemos en Él (cf. Lumen fidei16). Porque Él nunca defrauda a nadie. Sólo en Cristo muerto y resucitado encontramos la salvación y redención”.
2.- Nos ubica en la historia
“Miren, Jesús con su Cruz recorre nuestras calles y carga nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos, también los más profundos. Con la Cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que ya no pueden gritar, sobre todo los inocentes y los indefensos”.
“Con la Cruz Jesús se une a todas las personas que sufren hambre… está junto a tantas madres y padres que sufren al ver a sus hijos víctimas de paraísos artificiales, como la droga… se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas, o simplemente por el color de su piel”.
3.- Nos interpela
“Vos, ¿como quien querés ser? ¿Querés ser como Pilato, que no tiene la valentía de ir a contracorriente, para salvar la vida de Jesús, y se lava las manos? Decidme: Vos, sos de los que se lavan las manos, se hacen los distraídos y miran para otro lado, o sos como el Cireneo, que ayuda a Jesús a llevar aquel madero pesado, como María y las otras mujeres, que no tienen miedo de acompañar a Jesús hasta el final, con amor, con ternura”.
4.- Nos lleva a la acción
“Nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda, a quien espera una palabra, un gesto. La Cruz nos invita a salir de nosotros mismos para ir al encuentro de ellos y tenderles la mano”.
5.- Nos anima a seguir el camino
“En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: ¡Ánimo! No la llevás vos solo. Yo la llevo con vos y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida (cf. Jn 3,16)”.
6.- Nos da certeza del amor fiel de Dios
“Llevemos nuestras alegrías, nuestros sufrimientos, nuestros fracasos a la Cruz de Cristo; encontraremos un Corazón abierto que nos comprende, nos perdona, nos ama y nos pide llevar este mismo amor a nuestra vida, amar a cada hermano o hermana nuestra con ese mismo amor”.

TEXTO Y VIDEO: Discurso del Papa Francisco en Vía Crucis con los jóvenes en JMJ Río 2013

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RIO DE JANEIRO, 26 Jul. 13 / 05:38 pm (ACI).- Queridísimos jóvenes
Hemos venido hoy aquí para acompañar a Jesús a lo largo de su camino de dolor y de amor, el camino de la Cruz, que es uno de los momentos fuertes de la Jornada Mundial de la Juventud.
Al concluir el Año Santo de la Redención, el beato Juan Pablo II quiso confiarles a ustedes, jóvenes, la Cruz diciéndoles: “Llévenla por el mundo como signo del amor de Jesús a la humanidad, y anuncien a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención” (Palabras al entregar la cruz del Año Santo a los jóvenes, 22 de abril de 1984: Insegnamenti VII,1 (1984), 1105).
Desde entonces, la Cruz ha recorrido todos los continentes y ha atravesado los más variados mundos de la existencia humana, quedando como impregnada de las situaciones vitales de tantos jóvenes que la han visto y la han llevado.
Nadie puede tocar la Cruz de Jesús sin dejar en ella algo de sí mismo y sin llevar consigo algo de la cruz de Jesús a la propia vida.
Esta tarde, acompañando al Señor, me gustaría que resonasen en sus corazones tres preguntas: ¿Qué han dejado ustedes en la Cruz, queridos jóvenes de Brasil, en estos dos años en los que ha recorrido su inmenso país? Y ¿qué ha dejado la Cruz en cada uno de ustedes? Y, finalmente, ¿qué nos enseña para nuestra vida esta Cruz? 
1. Una antigua tradición de la Iglesia de Roma cuenta que el apóstol Pedro, saliendo de la ciudad para huir de la persecución de Nerón, vio que Jesús caminaba en dirección contraria y enseguida le preguntó: “Señor, ¿adónde vas?”. La respuesta de Jesús fue: “Voy a Roma para ser crucificado de nuevo”.
En aquel momento, Pedro comprendió que tenía que seguir al Señor con valentía, hasta el final, pero entendió sobre todo que nunca estaba solo en el camino; con él estaba siempre aquel Jesús que lo había amado hasta morir en la Cruz.
Miren, Jesús con su Cruz recorre nuestras calles para cargar con nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos, también los más profundos.
Con la Cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que no pueden ya gritar, sobre todo los inocentes y los indefensos; con ella, Jesús se une a las familias que se encuentran en dificultad, que lloran la trágica pérdida de sus hijos, como en el caso de los 242 jóvenes víctimas en el incendio de la ciudad de Santa María en el incendio de este año recemos por ellos.
O que sufren al verlos víctimas de paraísos artificiales como la droga; con ella, Jesús se une a todas las personas que sufren hambre en un mundo que cada día tira toneladas de alimentos; con ella, Jesús se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas, o simplemente por el color de su piel; en ella, Jesús se une a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven el egoísmo y la corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio.
En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: ¡Ánimo! No la llevas tú solo. Yo la llevo contigo y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida (cf. Jn 3,16).
2. Y así podemos responder a la segunda pregunta: ¿Qué ha dejado la Cruz en los que la han visto, en los que la han tocado? ¿Qué deja en cada uno de nosotros? Deja un bien que nadie más nos puede dar: la certeza del amor indefectible de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos.
En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, su inmensa misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer.
Queridos jóvenes, fiémonos de Jesús, confiemos totalmente en Él (cf. Lumen fidei, 16). porque Él nunca defrauda a nadie.
Sólo en Cristo muerto y resucitado encontramos salvación y redención. Con Él, el mal, el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra, porque Él nos da esperanza y vida: ha transformado la Cruz de ser instrumento de odio, de derrota, de muerte, en un signo de amor, de victoria y de vida.
El primer nombre de Brasil fue precisamente “Terra de Santa Cruz”. La Cruz de Cristo fue plantada no sólo en la playa hace más de cinco siglos, sino también en la historia, en el corazón y en la vida del pueblo brasileño, y en muchos otros. A Cristo que sufre lo sentimos cercano, uno de nosotros que comparte nuestro camino hasta el final. No hay en nuestra vida cruz, pequeña o grande, que el Señor no comparta con nosotros.
3. Pero la Cruz nos invita también a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda, a quien espera una palabra, un gesto, y a salir de nosotros mismos para ir a su encuentro y tenderles la mano.
Muchos rostros han acompañado a Jesús en su camino al Calvario: Pilato, el Cireneo, María, las mujeres… También nosotros podemos ser para los demás como Pilato, que no tiene la valentía de ir contracorriente para salvar la vida de Jesús y se lava las manos. 
Queridos amigos, la Cruz de Cristo nos enseña a ser como el Cireneo, que ayuda a Jesús a llevar aquel madero pesado, como María y las otras mujeres, que no tienen miedo de acompañar a Jesús hasta el final, con amor, con ternura. Y tú, ¿como quién eres? ¿Como Pilato, como el Cireneo, como María? Jesús te está mirando ahora y te dice ¿Me quieres ayudar a llevar la cruz?.
Queridos jóvenes, llevemos nuestras alegrías, nuestros sufrimientos, nuestros fracasos a la Cruz de Cristo; encontraremos un Corazón abierto que nos comprende, nos perdona, nos ama y nos pide llevar este mismo amor a nuestra vida, amar a cada hermano o hermana nuestra con ese mismo amor. Que así sea.

'La aventura vocacional no termina el día de la ordenación' 27022015

'La aventura vocacional no termina el día de la ordenación'

Monseñor Patrón Wong, secretario para los seminarios de la Congregación para el Clero, afirma que el Papa recuerda a los sacerdotes que lo mejor que nos ha sucedido en la vida es encontrarnos con la mirada y la llamada amorosa de Jesús

Ciudad del Vaticano,  (Zenit.orgRocío Lancho García | 416 hits

El seminario no es una universidad donde solo se aprenden conceptos profesionales o teóricos, es una experiencia de vida. Además, la pastoral vocacional desarrolla un acompañamiento y discernimiento muy concreto, para que los jóvenes descubran su vocación cristiana específica. Son ideas del monseñor mexicano Jorge Carlos Patrón Wong, secretario para los seminarios en la Congregación para el Clero, cargo que desempeña desde hace poco más de un año. Llegó a Roma en noviembre del 2013 directamente desde la diócesis de Papantla. ZENIT le ha entrevistado para saber más sobre el trabajo que ha desarrollado en estos 14 meses, cuál es su visión sobre la vida en los seminarios y cómo el Papa ayuda a los sacerdotes en su misión.
¿Cómo valora la situación actual de clero y los seminarios tras estos primeros meses de trabajo en la Congregación?
-- Se ha logrado una unidad y comunión entre la pastoral vocacional, la formación inicial y la formación permanente de los sacerdotes. Una pastoral vocacional y formación presbiteral relacionada con todas las pastorales, especialmente con la pastoral juvenil, la pastoral de la familia, y la catequesis.
La relación que hemos tenido con obispos, sacerdotes y seminaristas de diversas partes del mundo, las visitas realizadas a diferentes países, trabajando así --la pastoral vocacional, la formación inicial en los seminarios y la formación permanente con los sacerdotes-- generan una unidad, una perspectiva de colaboración e interrelación íntima. Toda la labor que se realiza a favor de la vida sacerdotal, impulsa y motiva la renovación del seminario y de la pastoral vocacional. Todo aquello que se hace en la pastoral vocacional tiene implicaciones en el desarrollo de los seminarios y consecuentemente, en la vida sacerdotal.
En lo referente a la pastoral vocacional, se impulsan los centros vocacionales diocesanos y nacionales. La vida se propone como vocación, como llamada. Es una novedad para la nueva generación, ya que la Iglesia habla directamente de que la vida es una vocación y da testimonio de ello. Generalmente los sistemas educativos y sociales impulsan mucho la búsqueda de un proyecto individualista de realización personal, olvidando la relación con Dios y con los demás.
En la Iglesia, la vida es propuesta como vocación, una vocación de amor y de servicio. También hoy es una novedad apreciar la vida humana, como un don; vivir el bautismo y la vocación cristiana como seguimiento  de Jesús y preguntarse: ¿Dónde y cómo quiere Dios que ame y sirva a mis hermanos? Y allí es donde la pastoral vocacional desarrolla un acompañamiento y discernimiento muy concreto, para que los jóvenes descubran su vocación cristiana específica: la vocación al sacerdocio, a la vida consagrada o al laicado comprometido.
Por eso aconsejamos que los centros nacionales y diocesanos estén muy coordinados con las parroquias, las universidades, las escuelas, los movimientos, la actividad social juvenil y las familias.  Y hacerlo en dimensión misionera: saliendo, anunciando y dando testimonio de que la vida es vocación.
¿Qué conclusiones concretas obtiene del trabajo realizado estos meses?
-- En los contactos que tenemos con los jóvenes seminaristas y en las investigaciones que se han hecho este año aparece un dato muy importante y central. Todos los seminaristas han tenido dos experiencias: el encuentro amoroso con Cristo y la presencia de uno o más sacerdotes cercanos a su vida, a su familia, sacerdotes amigos y acompañantes en su crecimiento.
Estos dos datos, que son muy claros, son profundos porque enlazan el llamado trascendente de Dios, la relación interpersonal y la respuesta humana. Debemos cuidar que el contacto y la relación interpersonal ayuden al joven al encuentro de amor con Dios Padre, más allá de la situación en la que se encuentre. La relación con Cristo y el acompañamiento cercano a los jóvenes están dando resultados positivos en el descubrimiento y desarrollo de la vocación. Los planes, los proyectos, la actualización de nuestra teología pastoral y de nuestra pedagogía son muy útiles, siempre y cuando esta doble relación se realice. En eso se está trabajando y haciendo conciencia. Es importante que la vocación sea un testimonio vivo del amor de Dios por medio de la amistad y acompañamiento.
En los seminarios la formación debe ser no sólo intelectual, sino, como usted dice, de experiencia ¿Cómo se trabaja este aspecto?
-- Estamos trabajando en la formación de formadores, sacerdotes que asumen como vocación el ser pastores de los futuros  pastores.
Hay una gran diferencia entre transmitir conocimientos y formar a una persona. La convivencia comunitaria en un seminario permite integrar en la vida cotidiana todas las dimensiones de la formación: la espiritualidad, el crecimiento y desarrollo humano, intelectual y académico, y el aspecto apostólico y misionero. En el seminario se integran todos estos elementos, de tal manera que estas cuatro dimensiones – espiritual, humana, intelectual, apostólica – vividas en comunidad, desarrollan al ser humano, al discípulo misionero y al futuro pastor según el corazón de Cristo.
El equipo formador y las muchas personas que intervienen en la vida del seminario están para acompañar al joven en la integración de estos aspectos, para que responda a su vocación humana, cristiana y presbiteral. El discernimiento, con la ayuda de los formadores, coloca al  joven en diálogo constante con Dios para descubrir en qué vocación específica le llama. En este sentido, el seminario es la propuesta positiva para descubrir y desarrollar una vocación  específica: la vocación sacerdotal ministerial o la vocación laical. En el caso de los jóvenes que descubren que Dios les llama a la vocación laical, todo lo aprendido en el seminario es base y fundamento de una vida comprometida con la sociedad y formando una familia.
El seminario no es una universidad donde solo se aprenden conceptos profesionales o teóricos, es una experiencia de vida. No es solo escuchar el llamado de Dios, es responder; y por eso el acompañamiento debe continuar toda la vida. Tenemos que estar ayudándonos unos a otros para que las respuestas personales sean las que Dios quiere: con fidelidad creciente y alegre.
Esta es otra novedad: formar sacerdotes que ayuden a otros sacerdotes en diferentes etapas de la vida. Hay propuestas donde muchos de los que han sido formadores en el seminario, posteriormente como párrocos continúan acompañando a sacerdotes jóvenes.
La aventura vocacional no termina el día de la ordenación, sino que se hace más amplia. Cada etapa y edad de la vida sacerdotal, enriquecida por la novedad de la misión encomendada, debe vivirse en sintonía y unidad.
¿Qué puntos en común ve en los problemas y desafíos de los seminarios del mundo?
--Vivir cada día como vocación permanente: Dios me llama por amor y yo respondo con alegría en el servicio concreto a mis hermanos. Cuando nos hacemos sordos al llamado hay ‘bajas’ y quiebres en nuestra respuesta. En cambio, cuando en cada instante se crece y se goza el llamado, se multiplica la felicidad y la generosidad en una respuesta plena. Todo va integrado porque, un buen sacerdote es un buen cristiano; y un buen cristiano es un buen ser humano.
Las dificultades y limitaciones existen; la formación inicial y permanente están ahí para ayudar a superar los obstáculos.
Así, la vida como vocación permanente se convierte en formación permanente: todos los días se aprende un aspecto de la vida y seguimiento de Jesucristo, que repercute directamente en el desarrollo humano, espiritual, académico y pastoral de la persona y la comunidad.
La vocación es un diálogo permanente de la persona con Dios, para responder a un servicio comunitario. Todo lo que hacemos es experimentar el amor de Dios para amar a los demás de una manera muy concreta: sirviendo. Cuando esto se tiene claro hay libertad y dinamismo comunitario para vivir esta relación de amor con Dios y los demás.
Hay desafíos que son generales, pero también cada cultura, cada país, cada etapa de la vida tiene los suyos. Esta Congregación está ayudando a promover este proceso de vida-vocación-formación permanente, a nivel de Iglesia universal, a través de  programas e itinerarios formativos graduales, integrales y capaces de ser adaptados a cada realidad cultural y nacional.
¿Los problemas sobre la vida sacerdotal y el clero que trascienden en los medios de comunicación son los reales?
-- Los problemas existen porque son parte de la vida humana. Pero la vida y la vocación no pueden verse solo como problema. Es aprendizaje, esfuerzo, crecimiento, porque la vida y la vocación se definen con el amor. Los problemas se resuelven con amor. Desde ahí se da solución a las realidades negativas y dolorosas. Esta pedagogía es propia del Evangelio y hay que actuarla de manera particular en los procesos formativos y educativos.  Es lo que hoy está dando mucha certeza a las nuevas generaciones. No escondemos los escándalos y las contradicciones, sino que ayudamos a descubrir la acción de Dios en lo más profundo de los corazones de los jóvenes, las familias y la sociedad, más allá de estas dolorosas situaciones. Las soluciones más radicales y duraderas se dan en el corazón. Ahí se encuentran la bondad de Dios y cada ser humano. Esta es la parte del trabajo que en la Congregación para el Clero me ha fascinado: en los encuentros con cientos de obispos, sacerdotes y  seminaristas de todo el mundo se habla con mucha claridad y libertad de los problemas y al mismo tiempo se buscan y encuentran modos para solucionarlos. Hay decisión y unidad para resolverlos, comenzando con la aportación de cada uno: vivir con mayor autenticidad y alegría la propia vocación.
El papa Francisco muestra continuamente su preocupación y cercanía por los sacerdotes, a veces incluso se dice que parece que siempre les está ‘regañando’. ¿Le parece a usted que es así?
-- El Papa ama a los sacerdotes, a los seminaristas, a los jóvenes, ama a todos aquellos que tratan de vivir el seguimiento a Jesús. Nos ama. Y como es un buen padre y conoce nuestras dificultades y los retos actuales siempre nos advierte sobre las tentaciones y los errores que debemos evitar, o que no se deben repetir. Es un Papa que nos ama al estilo de Cristo: en la verdad y en la misericordia. El Papa Francisco es un ejemplo muy claro y cercano de cómo se integra la vida humana, cristiana y sacerdotal, siempre al servicio de los demás, especialmente de los más necesitados. Sus palabras y su vida son un motor motivacional porque es una realidad visible, palpable y contagiosa. Así sentimos su cercanía. Sus advertencias y modo de hablar nacen del corazón de un buen padre y de la experiencia de la vida. Por eso el Papa Francisco tiene una  gran sintonía con los obispos, los sacerdotes y los seminaristas, porque nos habla al corazón y nos habla de nuestra vida concreta, sin “rodeos” o palabras vanas. Cuando lo escuchamos, lo sentimos así: le queremos y nos quiere, nos ayudamos mutuamente, compartimos gozos y tristezas, porque siempre nos recuerda que lo mejor que nos ha sucedido en la vida es encontrarnos con la mirada y la llamada amorosa de Jesús para comunicar la alegría del Evangelio.

¿Qué hace el Papa durante sus ejercicios espirituales? 23022015

¿Qué hace el Papa durante sus ejercicios espirituales?

En la primera meditación, escuchan el ejemplo de Elí­as en las las periferias y las fronteras geográficas y existenciales

Ciudad del Vaticano,  (Zenit.orgRedacción | 1597 hits

Escuchar y rezar. Estas serán las dos actividades principales que ocuparán la agenda del santo padre Francisco durante esta semana. En los próximos días no habrá discursos del Pontífice, ni catequesis, homilías o videomenajes. No recibirá jefes de Estado, ni fieles y peregrinos venidos a Roma para saludarle. Hasta el próximo viernes el Papa permanecerá en silencio y dedicará su tiempo solo para Dios.
Y es que Francisco y la Curia romana se han alejado del trabajo cotidiano y de las tareas diarias de la Santa Sede para retirarse al inicio de este tiempo de Cuaresma. De este modo, desde el domingo 22 hasta el viernes 27 de febrero residirán en la casa Divin Maestro en la localidad italiana de Ariccia. Como cualquier cristiano, en el silencio propio de unos ejercicios espirituales, dedicarán estos cinco días a la oración y a escuchar las predicaciones correspondientes. En esta ocasión el predicador será el padre Bruno Secondin y el tema “Servidores y profetas del Dios viviente”.
Antes de dejar Roma, en el ángelus del domingo por la mañana el Santo Padre encomendó a María los ejercicios espirituales y pidió oraciones para que “en este desierto, entre comillas, que son los ejercicios, podamos escuchar la voz de Jesús y también corregir tantos defectos que todos nosotros tenemos, y también hacer frente a las tentaciones que cada día nos atacan”.
¿Y cuál será el horario del Santo Padre durante estos días?
El domingo por la tarde iniciaron a las 18.00 con la adoración eucarística y el rezo de las vísperas. A continuación el predicador hizo una introducción al tema que les guiará durante los ejercicios. Esta primera charla fue una invitación a “salir del propio pueblo”.
De lunes a jueves el horario será:
7.30 Laudes
9.30 Meditación
Misa
16.00 Meditación
Adoración Eucarística
Vísperas
El viernes celebrarán la eucaristía a las 7.30 y se concluirá a las 9.30 para regresar al Vaticano.
REFLEXIÓN 1
La recomendación a entrar en la “escuela de la misericordia” como Elías y su ejemplo conduce una “vida de periferia”. Tal y como publica hoy este lunes en Osservatore romano, éste ha sido el centro de la primera meditación de la mañana del lunes 23 sobre el tema: “Vé a Oriente, escóndete: retornar a las raíces”.
El predicador ha propuesto algunas preguntas como examen de conciencia personal. Además ha recomendado “apegarse a la Palabra de Dios” e intentar encontrar esta “gran riqueza” haciéndose discípulos, dejándose plasmar y no distrayéndose. Y de esta forma vivir la experiencia del retiro como “una sinfonía”, una “verdadera y propia inmersión total”, para ser “habitados y absorbidos por esta propuesta”.
Siguiendo en la relectura de Elías, el predicador ha resaltado “la geografía”: él “combate en muchos frentes” y se mueve hacia los centros de poder pero sobre todo hacia las periferias. Por eso, ha explicado el padre Bruno, estamos frente a una “geografía que habla” porque Elías nos lleva a frecuentar “las periferias y las fronteras geográficas y existenciales” poniéndonos también frente a “los problemas más interiores”. Sin olvidar, ha añadido, “la fragilidad y la vulnerabilidad” de Elías.
Pero para comprender por completo la misión del profeta es necesario enmarcarlo en su contexto histórico. De esta forma se debe considerar su ser originario de “una zona periférica, con una religiosidad tradicional y menor bienestar”. Por eso, ha explicado el predicador, su “rabia”, su fuerte reacción, esconden la constatación de la “depravación religiosa y social” creadas por los nuevos escenarios introducidos en Israel en los sistemas de comercio, de defensa militar pero también en el campo de la agricultura. Y esta situación, el Dios viviente termina por ser considerado bueno solo para “pueblos atrasados”. De aquí la dura reacción de Elías. Y Dios hace sentir su voz, ordenando a Elías marcharse. La realidad, ha recordado el padre Secondin, es que “Elías no sustituye a Dios pero debe ser conducido por la palabra” debe “escuchar, obedecer” y “dejar que Dios sea su Dios”.
El objetivo es “hacer del amor de Dios el centro de la propia existencia” sin tratar de hacer “precipitar las cosas” apuntado hacia el resultado inmediato: cuenta sin embargo fiarse de Dios que, por otra parte, ya ha pensado al hombre con afecto. Dios le pide a Elías despojarse del propio proyecto, aprender a obedecer dejando hacer a Él. Y Dios “habla poco y en voz baja”, por eso para escuchar es necesario dejar de lado los chismorreos.
Para concluir la predicación, el padre Bruno ha propuesto algunas preguntas, sugeridas precisamente de la actitud de Elías: ¿he perdido la paciencia en algún momento? ¿He hablado claro o por detrás, murmurando y alimentando los chismorreos? ¿Abrazo una sobriedad sana y serena, hecha de recursos sencillos? ¿O me dejo tentar por el despilfarro en la vida que llevo, en las cosas que me rodean, en la forma de vestir? ¿Conservo la alegría y la frescura del primer amor o se ha desvanecido del todo? ¿Conozco la vida de la periferia o me gusta estar al centro de la atención y honores?  ¿Confío en la providencia o soy fanático de la programación y del resultado? Y por último, entre estas idolatrías, el predicador ha advertido sobre una religiosidad “torpe” y sincretista que pretende juntar todo un poco.

Francisco regresó al Vaticano 27022015

Francisco regresó al Vaticano

Concluyeron los Ejercicios Espirituales del Santo Padre y la Curia en las afueras de Roma. 'Que podamos salir de aquí­ con un pedacito del manto de Elías', dijo el Papa al término del retiro

Ciudad del Vaticano,  (Zenit.orgRedacción | 378 hits

Este viernes terminaron los Ejercicios Espirituales de Cuaresma en los que participaron el papa Francisco y los miembros de la Curia Romana. 
Al concluir el retiro, el Santo Padre dijo: "En nombre de todos, y en el mío, quiero dar las gracias al padre, por su trabajo entre nosotros durante los Ejercicios. ¡No es fácil dar Ejercicios para sacerdotes! Somos un poco complicados todos, pero se las ha arreglado para sembrar. Que el Señor haga crecer estas semillas que nos ha dado. Y también espero, y deseo a todos, que podamos salir de aquí con un pedacito del manto de Elías, en la mano y el corazón. ¡Gracias, padre!"
Los Ejercicios del Pontífice y sus colaboradores tuvieron lugar por segunda vez en la localidad de Ariccia, a las afueras de Roma, dirigidos por el padre Bruno Secondin, que propuso una lectura pastoral del profeta Elías sobre el tema “Servidores y profetas del Dios viviente”.
El programa del retiro comenzaba con el rezo de Laudes, a continuación una primera meditación y después la celebración de la Eucaristía. Por la tarde, tenía lugar la predicación de la segunda meditación, la Adoración Eucarística y el rezo de las Vísperas. 
Las meditaciones versaron sobre el tema: “Salir del propio pueblo” y estuvieron marcadas por el siguiente programa diario: “Caminos de autenticidad” (las raíces de la fe y el coraje de decir no a la ambigüedad), “Senderos de libertad” (de los ídolos a la verdadera piedad), “Dejarse sorprender por Dios” (el encuentro con un Dios que está en otra parte, y el reconocimiento del pobre que nos evangeliza), “Justicia e intercesión” (testigos de justicia y solidaridad), y “Recoger el manto de Elías” (para convertirse en profetas de fraternidad).
El Santo Padre dejó la residencia Casa del Divino Maestro, donde transcurrió los últimos cinco días, tras celebrar la Santa Misapor los cristianos perseguidos en Siria, Irak y en otras partes del mundo. El Pontífice acompañado por los participantes regresó por la mañana al Vaticano a bordo de un autobús, tal y como hizo en la ida.
El Papa retomará sus actividades, que habían quedado suspendidas esta semana, y el domingo rezará el Ángelus en la plaza de San Pedro.
La semana de Ejercicios Espirituales es tradicional durante la Cuaresma, el periodo antes de la Semana Santa, pero la novedad que introdujo Francisco es la de salir del entorno de trabajo para vivirlos de manera más intensa.

Llevar en el corazón un pedazo del manto de Elías, dijo el Papa 27022015

Llevar en el corazón un pedazo del manto de Elías, dijo el Papa

El Papa en los Ejercicios Espirituales de Cuaresma - OSS_ROM
27/02/2015 15:52
Esta mañana el Papa Francisco volvió al Vaticano luego de vivir una semana de Ejercicios Espirituales, junto a muchos de sus colaboradores de la Curia Romana, escuchando las meditaciones del religioso carmelita, padre Bruno Secondin. Antes de partir, el Pontífice dirigió unas palabras a los presentes y agradeció al padre carmelitano por la labor realizada en estos días:
“A nombre de todos, también mío, quiero agradecer al padre, su trabajo entre nosotros, por nuestros ejercicios. No es fácil dar ejercicios a los sacerdotes. Somos un poco complicados todos, pero usted ha logrado sembrar. Que el Señor haga crecer estas semillas que usted nos ha dado y también espero y deseo a todos que podamos salir de aquí con un pedacito del manto de Elías, en la mano y en el corazón. ¡Gracias padre!”
(MCM-RV)