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lunes, 8 de julio de 2019

Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús (Amabile Lucía Wisenteiner), 9 de julio


Santa Paulina
Santa Paulina

Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús (Amabile Lucía Wisenteiner), 9 de julio

Primera canonizada en Brasil

«Era italiana, pero fue la primera canonizada en Brasil, país en el que multitud de pobres, ancianos, esclavos y enfermos fueron agraciados por su caridad. Fundó las Hermanitas de la Inmaculada Concepción»
Una enferma de cáncer en fase terminal acogida por Amabile fue el origen de la fundación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción, impulsada por esta gran mujer, nacida el 16 de diciembre de 1865 en Vígolo Vattaro, provincia de Trento, Italia. Su escasísima formación no implicaba cortedad de miras. Al contrario. Tuvo la visión de crear la estructura precisa para que los desheredados de cariño, de salud y de recursos materiales, hallaran lo preciso para sobrevivir con la máxima dignidad posible.
Creció en el seno de una familia que se vio obligada a emigrar a Brasil junto a otros compatriotas. Buscaban una mejor calidad de vida, como legítimamente continúan persiguiendo los millones de personas que dejan atrás su país. El largo centenar de italianos que acompañó en este forzado exilio a la familia Wisenteiner llevaba clavado en el corazón las hondas raíces heredadas de sus antepasados. Cuando en 1876 se afincaron en el estado brasileño de Santa Catalina, en Trento, dieron a la nueva ciudad el nombre de Vígolo. Puede que fuese una forma de perpetuar emotivamente los inolvidables lazos que siempre les atarían al lugar que les vio nacer. Entonces Amabile tenía 10 años, y ya había experimentado en su tierra lo que significa trabajar duramente en una fábrica de seda; comenzó a los 8, una edad en la que debería haber estado jugando a las muñecas. Ni qué decir tiene que sus padres no deseaban este futuro para sus hijos.
Alrededor de los 12 años recibió la primera comunión y, con ella, se inició su itinerario espiritual. Primeramente colaboró en la parroquia como catequista de los niños, visitaba a los enfermos y se ocupaba también de mantener aseada la capilla. A ello añadía las tareas del hogar, que atendía ayudando a su madre. Pero ésta murió en un mal parto en 1886, y Amabile, que ya pensaba en la vida religiosa, se encontró con la enorme responsabilidad de cuidar a sus doce hermanos; fue su punto de referencia. Cuando su padre contrajo segundas nupcias tuvo vía libre para cumplir su anhelo.
En 1890, junto a otra amiga que solía visitar enfermos como ella, inició una vida en común de acuerdo con el padre Rossi que asumía la dirección espiritual de ambas. Adquirieron una casa en Nueva Trento y se trazaron un sencillo programa espiritual. Fue allí donde cobijaron y asistieron a la enferma de cáncer. El grupo de mujeres creció movido por la virtud que apreciaban en Amabile, y el padre Rossi y ella juzgaron que era el momento de instituir una Congregación. La fundación fue acogida por el prelado de Curitiba, monseñor Camargo. Tres de sus integrantes, incluida la santa, profesaron en 1895 y ésta tomó el nombre religioso con el que pasaría a la posteridad.
En 1903 se trasladaron a Ipiranga, São Paulo. Desde allí Amabile iba a impulsar la creación de cinco provincias permitiéndole extender su acción caritativa a muchos enfermos y pobres brasileños. Ese año fue elegida superiora general «ad vitam». Pero surgieron graves problemas internos dentro de la Congregación, y en 1909 el arzobispo monseñor Duarte Leopoldo e Silva la convocó para anunciarle que quedaba destituida. Su director espiritual, el padre Rossi, narró que en ese instante ella «se arrodilló… se humilló… respondió que estaba totalmente dispuesta a entregar la congregación… se ofrecía espontáneamente para servir en la congregación como súbdita». La respuesta del arzobispo fue: «Viva y muera en la congregación como súbdita». Su más preciado anhelo era que Dios «fuera conocido, amado y adorado por todos en todo el mundo»; junto a él le preocupaba la pervivencia de la fundación. Para ello siguió refugiada en la oración y en el trabajo, envolviendo en la Eucaristía los sufrimientos. Nadie en el hospicio de San Vicente de Paúl en Bragança Paulista, São Paulo, donde fue destinada a trabajar con los ancianos y los enfermos, pudo conocer la hondura de sus padecimientos. La difamación y las murmuraciones no socavaron su fe ni un ápice. Tampoco mermaron sus esfuerzos. Su ardiente caridad fue recompensada con el afecto, el respeto y la admiración de los que iban conociéndola, muchos de los cuales eran acreedores de sus gestos serviciales, generosos.
En 1918 su sucesora, la superiora general Vicência Teodora, de acuerdo con el arzobispo Don Duarte, la trasladó a Ipiranga, a la casa madre. Su cometido fue asistir a las religiosas que se hallaban enfermas. Fuera de ello pasó el resto de su vida sin notoriedad alguna, orando, llena de fe y de confianza en Dios, sostenida por la Eucaristía. Tenía gran devoción por la Inmaculada y por san José. En una ocasión confió al padre Rossi: «La presencia de Dios me es tan íntima, que me parece imposible perderla, y esta presencia le da a mi alma una alegría que no puedo explicar».
Era diabética, y a partir de 1938 la enfermedad comenzó a recrudecerse después de lesionarse uno de los dedos de la mano cuando cortaba leña. Se gangrenó y se lo amputaron, pero la necrosis seguía invadiendo el brazo y en una segunda intervención quirúrgica hubo que cercenar su mano. No hubo modo de poner coto definitivo a la gangrena y en una tercera operación seccionaron su brazo derecho. Finalmente, quedó ciega. El 12 de julio de 1940 redactó su testamento espiritual. Lo que decía era fruto de su experiencia: «Sed muy humildes. Confiad siempre y mucho en la Divina Providencia; nunca, jamás, os desaniméis, aunque vengan vientos contrarios. Nuevamente os digo: Confiad en Dios y en María Inmaculada; manteneos firmes y ¡adelante!». Murió en Ipiranga el 9 de julio de 1942 diciendo: «Hágase la voluntad de Dios». Juan Pablo II la beatificó el 18 de octubre de 1991. Él mismo la canonizó el 19 de mayo de 2002.

lunes, 9 de julio de 2018

Santa Paulina del Corazón de Jesús Agonizante, virgen y fundadora (9 de julio)


Santa Paulina del Corazón de Jesús Agonizante, virgen y fundadora

fecha: 9 de julio
n.: 1865 - †: 1942 - país: Brasil
otras formas del nombre: Amábilis Visintainer o Wisenteiner
canonización: B: Juan Pablo II 18 oct 1991 - C: Juan Pablo II 19 may 2002
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: En San Pablo, ciudad del Brasil, santa Paulina del Corazón de Jesús Agonizante (Amábilis) Visintainer, virgen, la cual, habiendo venido de Italia al Brasil siendo aún niña, tras abrazar la vida religiosa fundó la Congregación de Hermanitas de la Inmaculada Concepción, para atender a enfermos y pobres, a los que sirvió con gran humildad y en asidua oración, soportando muchos trabajos y penalidades.
Oración: Dios todopoderoso y eterno, que has preparado tu reino para los humildes y pequeños, y has conducido a la santidad a santa Paulina, virgen, a través del trabajo y de la oración, concédenos por su intercesión que, sirviendote de todo corazón en nuestros hermanos, consigamos la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

(oración devocional, dirigida a la santa:) Oh santa Paulina, que pusiste toda tu confianza en el Padre y en Jesús, y que, inspirada por María, decidiste ayudar al pueblo sufriente, te confiamos la Iglesia que tanto amas, nuestras vidas, nuestras familias, la vida consagrada y todo el pueblo de Dios. (Pedir la gracia deseada). Santa Paulina, intercede por nosotros junto a Jesús, a fin de que tengamos el coraje de luchar siempre para la conquista de un mundo mas humano, justo y fraterno. Amén.
Amabilis Wisenteiner (o Visintainer, según transcribe el Martirologio Romano) nació en Vigolo Vattaro, pequeña localidad del Trentino o Sud-Tirol -según se denominaba bajo la dominación austríaca-, el 16 de diciembre de 1865. En 1875 muchas familias vigolesas migraron a Brasil, y también la familia Wisenteiner, que pasa a residir con los demás emigrantes en el Estado de Santa Catalina, en el sur del país, fundando incluso los centros de Nueva Trento y Vigolo, en homenaje a los lugares de origen.
A los 10 años, cuando recién había desembarcado en Brasil, mostraba ya una madurez superior a su edad, ya que las muchas necesidades de la familia la impulsaron a dar una mano trabajando ya desde pequeña. A los 22 años muere su madre, y ella queda al cuidado de la casa y de los hermanos; pero aun así se da el tiempo, junto a una compañera, de dar catecismo en la parroquia y visitar a los enfermos. A los 25 dejaron sus familias, y Amabilis y su compañera se retiraron a una cabaña cercana a la capilla de san Jorge en Vigolo, asistiendo a una enferma de cáncer. Se toma esa fecha, 12 de julio de 1890, como fecha de nacimiento de la congregación de las Pequeñas Hermanas de la Inmaculada Concepción.
Siguiendo el consejo de´l superior de la misión, que llevaban los jesuitas, Amábilis visitó en Nueva Trento al obispo diocesano, y tuvo la aprobación canónica de la nueva congregación religiosa. Pronunció los votos, y cambió su nombre por el de Paulina (será llamada por todos Madre Paulina). El párroco de Nueva Trento, un jesuita, que tuvo que trasladarse a San pablo, la invitó a trasladarse con él; en ese tiempo fue elegida Superiora General, y consiguió en San Pablo un gran desarrollo de la Congregación, con la apertura de varias casas. Aunque llegó también el momento en que tuvo que dejar el superiorato y quedar en un humildísimo último puesto, hasta su muerte, ocurrida el 9 de julio de 1942, en San Pablo.
Dejaba 45 casas en cinco estados del Brasil. El mensaje de la Madre Paulina en tierra de emigrantes y de misión, fue la total disponibilidad al servicio de la Iglesia en el espíritu ignaciano, y en el trabajo parroquial y religioso en todo aquello que fuera necesario. El proceso canónico se inició en 1965, y fue beatificada por SS Juan Pablo II y canonizada por el mismo Pontífice el 19 de mayo de 2002.
Traducido para ETF de un artículo de Antonio Borrelli. Sitio de la Congregación:  www.ciic.org.br
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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