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lunes, 25 de febrero de 2019

Celebrada la reunión entre Dicasterios, primera acción tras la cumbre sobre abusos en la Iglesia 25022019

Alessandro Gisotti, director ad interim de la Oficina de Prensa Vaticana © Vatican Media
Alessandro Gisotti, Director Ad Interim De La Oficina De Prensa Vaticana © Vatican Media

Celebrada la reunión entre Dicasterios, primera acción tras la cumbre sobre abusos en la Iglesia

Declaraciones de Alessandro Gisotti
(ZENIT – 25 febrero 2019). Esta mañana, el Vaticano ha acogido la celebración de una reunión interdicasterial restringida, enfocada en la lucha contra el abuso infantil. Ha sido en la Sala Bolonia del Palacio Apostólico Vaticano, desde las 9 hasta las 13 horas.
Esta reunión representa un primer efecto concreto de la Reunión sobre “La protección de los menores en la Iglesia”, que terminó ayer, ha anunciado Alessandro Gisotti, director interino de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Medidas concretas
Han participado en el encuentro los funcionarios de la Secretaría de Estado y los Jefes de Dicasterios, que están particularmente involucrados con el tema, los miembros del Comité Organizador, y el Moderador, el padre Federico Lombardi, quienes reflexionaron sobre las reacciones a la Reunión y sobre el seguimiento.
En primer lugar, se ha resaltado el acento y, por unanimidad, de lo necesario que era este encuentro, deseado fuertemente por el Papa Francisco. Además, se dejó claro que tal evento ahora debe ser seguido por medidas concretas tan fuertemente solicitadas por el Pueblo de Dios.
En este contexto, se ilustran los principios fundamentales que inspiran los documentos y grupos de trabajo, anunciados en la conferencia de prensa concluyente de la Reunión. Se afirmó que tales iniciativas deben comunicarse de la manera más clara, oportuna y detallada posible.
Escuchar a las víctimas
En las intervenciones ofrecidas por los Jefes de los Dicasterios que han participado, quienes confirmaron su compromiso de seguir el ejemplo del Papa Francisco en la lucha contra los abusos, se puso énfasis en la necesidad de escuchar a las víctimas como el punto de partida de este compromiso.
Otros puntos destacados fueron: una mayor participación de los laicos en este frente y la necesidad de invertir en formación y prevención, haciendo uso de la realidad con una experiencia consolidada en este campo. Finalmente, se destacó que, en signo de sinodalidad y sinergia, es oportuno verificar con las reuniones, a nivel interdicasterial, el progreso del seguimiento de la Reunión.

P. Lombardi: “En el sacerdocio y en la vida religiosa no hay lugar para los que podrían dañar a los jóvenes” 25022019

Intervención del padre Lombardi © Vatican Media
Intervención Del Padre Lombardi © Vatican Media

P. Lombardi: “En el sacerdocio y en la vida religiosa no hay lugar para los que podrían dañar a los jóvenes”

Palabras del moderador en la cumbre
(ZENIT – 25 febrero 2019).- “Hemos escuchado las voces de las víctimas de los terribles delitos de abuso sexual de menores cometidos por miembros del clero. Les pedimos sinceramente perdón, así como a todos nuestros hermanos y hermanas, por lo que hemos hecho mal y por lo que no hemos hecho”, afirma el ex portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.
“Responsabilidad, rendir cuentas y transparencia son las palabras que resonaron en estos días cuando oramos” continua el jesuita.
Esto se ha traducido en acciones concretas como:
  • Un nuevo Motu propio para la protección de personas menores y vulnerables.
  • Un vademecum para ayudar a los obispos de todo el mundo a entender claramente sus deberes y tareas.
  • Creación de grupos de trabajo de personas competentes para ayudar a las conferencias episcopales y diócesis que tienen dificultades para enfrentar los problemas y producir iniciativas para la protección de los menores.
“Regresemos a nuestras diócesis y a nuestras comunidades, dispersas por todo el mundo, con una comprensión más profunda de este terrible escándalo y de las heridas que causa en las víctimas y en todo el pueblo de Dios” dijo el moderador del encuentro.
A continuación le ofrecemos la declaración íntegra del padre Federico Lombardi:
***
Declaración de Federico Lombardi
Hemos escuchado las voces de las víctimas de los terribles delitos de abuso sexual de menores cometidos por miembros del clero. Les pedimos sinceramente perdón, así como a todos nuestros hermanos y hermanas, por lo que hemos hecho mal y por lo que no hemos hecho.
Regresemos a nuestras diócesis y a nuestras comunidades, dispersas por todo el mundo, con una comprensión más profunda de este terrible escándalo y de las heridas que causa en las víctimas y en todo el pueblo de Dios. Recordemos las palabras que San Juan Pablo II dijo en 2002  que siguen siendo muy actuales y expresa nuestro compromiso: “La gente debe saber que en el sacerdocio y en la vida religiosa no hay lugar para aquellos que podrían dañar a los jóvenes”. Queremos que todas las actividades pastorales de la Iglesia Católica y los lugares donde se practican sean completamente seguros para los menores, por el respeto de su dignidad , de su crecimiento humano y espiritual.
Responsabilidad, rendir cuentas y transparencia son las palabras que resonaron en estos días cuando oramos, reflexionamos e intercambiamos nuestras experiencias bajo la guía del Santo Padre Francisco y que estamos comprometidos a traducir en acciones concretas. El espíritu de colegialidad y el camino sinodal de la comunidad eclesial nos brindarán el apoyo y el estímulo que necesitamos para continuar superando las tendencias de ocultamiento y privilegiando a la institución en relación con las personas a las que debe servir, obteniendo una renovación espiritual y estructurales, necesarios para erradicar de la Iglesia toda forma de abuso, no solo sexual, sino también de poder y conciencia.
Confiamos en que esta reunión pronto será seguida por iniciativas concretas. Entre ellas se encuentran:
Un nuevo Motu Proprio del Papa “sobre la protección de menores y personas vulnerables”, para fortalecer la prevención y la lucha contra los abusos en la Curia Romana y en el Estado de la Ciudad del Vaticano. Acompañará una nueva ley del Estado de la Ciudad del Vaticano y las Directrices para el Vicariato de la Ciudad del Vaticano sobre el mismo tema.
La publicación por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe de un vademecum que ayudará a los obispos del mundo a comprender claramente sus deberes y sus tareas.
Además, en el espíritu de la comunión de la Iglesia universal, el Papa expresó su intención de favorecer la creación de grupos de trabajo de personas competentes para ayudar a las conferencias episcopales y las diócesis que se encuentran en dificultades para enfrentar problemas e implementar iniciativas para la Protección de menores.
El lunes 25 de febrero, el comité organizador se reunirá con los líderes de la Curia Romana que asistieron a la reunión, a fin de preparar el trabajo necesario para seguir, de acuerdo con el deseo del Santo Padre, los propósitos e ideas desarrollados en últimos días.
Estos primeros pasos, señales de aliento, nos acompañarán en nuestra misión de proclamar el Evangelio y servir a todos los niños del mundo, sintiéndose en solidaridad con todas las personas de buena voluntad que quieren abolir todas las formas de violencia y abuso contra los menores.

domingo, 24 de febrero de 2019

Encuentro de Protección de Menores: El Papa expone 8 dimensiones para combatir los abusos en la Iglesia (Discurso íntegro del Papa Francisco) 24022019

Discurso final del Papa en el Encuentro sobe Protección de Menores © Vatican Media
Discurso Final Del Papa En El Encuentro Sobe Protección De Menores © Vatican Media

Encuentro de Protección de Menores: El Papa expone 8 dimensiones para combatir los abusos en la Iglesia

Discurso íntegro del Papa Francisco
(ZENIT – 24 febrero 2019).- El Papa Francisco ha pronunciado un discurso conclusivo al final del Encuentro sobre ‘La Protección de los Menores en la Iglesia’, celebrado en el Vaticano del 21 al 24 de febrero de 2019, presidido por él mismo y celebrado junto a 190 representantes de la Iglesia Católica: Los Presidentes de las Conferencias Episcopales, Superiores y Superioras Religiosos, Líderes de las Iglesias Orientales, miembros de la Curia y del Comité Organizador del Encuentro.
En su discurso, el Papa concluye que el mal de los abusos un “problema universal y transversal” que desgraciadamente “se verifica en casi todas partes”. Sin embargo, reitera que “La universalidad de esta plaga, a la vez que confirma su gravedad en nuestras sociedades, no disminuye su monstruosidad dentro de la Iglesia”.
8 dimensiones
Así, el Pontífice ha propuesto 8 espacios de trabajo para combatir los abusos en la Iglesia, en su itinerario legislativo, y gracias al trabajo de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores y a la aportación de este encuentro. El Santo Padre se ha servido de la siete estrategias para erradicar la violencia contra los menores, las Best Practices formuladas, bajo la dirección de la Organización Mundial de la Salud, por un grupo de 10 agencias internacionales, llamadas INSPIRE. 
  1. La protección de los menores: el objetivo principal de cualquier medida es el de proteger alos menores e impedir que sean víctimas de cualquier abuso psicológico y físico. Por lo tanto, es necesario cambiar la mentalidad para combatir la actitud defensiva-reaccionaria de salvaguardar la Institución, en beneficio de una búsqueda sincera y decisiva del bien de la comunidad, dando prioridad a las víctimas de los abusos en todos los sentidos.
  2. Seriedad impecable: deseo reiterar ahora que «la Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes. La Iglesia nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso».
  3. Una verdadera purificación: a pesar de las medidas adoptadas y los progresos realizados en materia de prevención de los abusos, se necesita imponer un renovado y perenne empeño hacia la santidad en los pastores, cuya configuración con Cristo Buen Pastor es un derecho del pueblo de Dios.
  4. La formación: es decir, la exigencia de la selección y de la formación de los candidatos al sacerdocio con criterios no solo negativos, preocupados principalmente por excluir a las personas problemáticas, sino también positivos para ofrecer un camino de formación equilibrado a los candidatos idóneos, orientado a la santidad y en el que se contemple la virtud de la castidad.
  5. Reforzar y verificar las directrices de las Conferencias Episcopales: es decir, reafirmar la exigencia de la unidad de los obispos en la aplicación de parámetros que tengan valor de normas y no solo de orientación.
  6. Acompañar a las personas abusadas: El mal que vivieron deja en ellos heridas indelebles que se manifiestan en rencor y tendencia a la autodestrucción. La escucha sana al herido, y nos sana también a nosotros mismos del egoísmo, de la distancia, del “no me corresponde”, de la actitud del sacerdote y del levita de la parábola del Buen Samaritano.
  7. El mundo digital: la protección de los menores debe tener en cuenta las nuevas formas de abuso sexual y de abusos de todo tipo que los amenazan en los ambientes en donde viven y a través de los nuevos instrumentos que usan. (…) Los seminaristas, sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes pastorales; todos deben tomar conciencia de que el mundo digital y el uso de sus instrumentos incide a menudo más profundamente de lo que se piensa.
  8. El turismo sexual: la conducta, la mirada, la actitud de los discípulos y de los servidores deJesús han de saber reconocer la imagen de Dios en cada criatura humana, comenzando por los más inocentes.
Sigue el discurso íntegro del Papa Francisco, pronunciado al final de la Misa, celebrada esta mañana, domingo 24 de febrero de 2019:
***
Discurso del Papa Francisco
Queridos hermanos y hermanas:
En la acción de gracias al Señor, que nos ha acompañado en estos días, quisiera agradeceros también a vosotros por el espíritu eclesial y el compromiso concreto que habéis demostrado con tanta generosidad.
Nuestro trabajo nos ha llevado a reconocer, una vez más, que la gravedad de la plaga de los abusos sexuales a menores es por desgracia un fenómeno históricamente difuso en todas las culturas y sociedades. Solo de manera relativamente reciente ha sido objeto de estudios sistemáticos, gracias a un cambio de sensibilidad de la opinión pública sobre un problema que antes se consideraba un tabú, es decir, que todos sabían de su existencia, pero del que nadie hablaba. Esto también me trae a la mente la cruel práctica religiosa, difundida en el pasado en algunas culturas, de ofrecer seres humanos —frecuentemente niños— como sacrificio en los ritos paganos. Sin embargo, todavía en la actualidad las estadísticas disponibles sobre los abusos sexuales a menores, publicadas por varias organizaciones y organismos nacionales e internacionales (OmsUnicefInterpolEuropol y otros), no muestran la verdadera entidad del fenómeno, con frecuencia subestimado, principalmente porque muchos casos de abusos sexuales a menores no son denunciados,[1] en particular aquellos numerosísimos que se cometen en el ámbito familiar.
De hecho, muy raramente las víctimas confían y buscan ayuda.[2]Detrás de esta reticencia puede estar la vergüenza, la confusión, el miedo a la venganza, los sentimientos de culpa, la desconfianza en las instituciones, los condicionamientos culturales y sociales, pero también la desinformación sobre los servicios y las estructuras que pueden ayudar. Desgraciadamente, la angustia lleva a la amargura, incluso al suicidio, o a veces a vengarse haciendo lo mismo. Lo único cierto es que millones de niños del mundo son víctimas de la explotación y de abusos sexuales.
Sería importante presentar los datos generales —en mi opinión siempre parciales— a escala mundial,[3]después europeo, asiático, americano, africano y de Oceanía, para dar un cuadro de la gravedad y de la profundidad de esta plaga en nuestras sociedades.[4]Para evitar discusiones inútiles, quisiera evidenciar antes de nada que la mención de algunos países tiene el único objetivo de citar datos estadísticos aparecidos en los informes mencionados.
La primera verdad que emerge de los datos disponibles es que quien comete los abusos, o sea las violencias (físicas, sexuales o emotivas) son sobre todo los padres, los parientes, los maridos de las mujeres niñas, los entrenadores y los educadores. Además, según los datos de UNICEF de 2017 referidos a 28 países del mundo, 9 de cada 10 muchachas, que han tenido relaciones sexuales forzadas, declaran haber sido víctimas de una persona conocida o cercana a la familia.
Según los datos oficiales del gobierno americano, en los Estados Unidos más de 700.000 niños son víctimas cada año de violencia o maltrato, según el International Center For Missing and Exploited Children (ICMEC), uno de cada diez niños sufre abusos sexuales. En Europa, 18 millonesde niños son víctimas de abusos sexuales.[5]
Si nos fijamos por ejemplo en Italia, el informe del Telefono Azzurro de 2016 evidencia que el 68,9% de los abusos sucede dentro del ámbito doméstico del menor.[6]
Teatro de la violencia no es solo el ambiente doméstico, sino también el barrio, la escuela, el deporte[7]y también, por desgracia, el eclesial.
De los estudios efectuados en los últimos años sobre el fenómeno de los abusos sexuales a menores emerge que el desarrollo de la web y de los medios de comunicación ha contribuido a un crecimiento notable de los casos de abuso y violencia perpetrados online. La difusión de la pornografía se está esparciendo rápidamente en el mundo a través de la Red. La plaga de la pornografía ha alcanzado enormes dimensiones, con efectos funestos sobre la psique y las relaciones entre el hombre y la mujer, y entre ellos y los niños. Un fenómeno en continuo crecimiento. Una parte muy importante de la producción pornográfica tiene tristemente por objeto a los menores, que así son gravemente heridos en su dignidad. Los estudios en este campo documentan que esto sucede con modalidades cada vez más horribles y violentas; se llega al extremo de que los actos de abuso son encargados y efectuados en directo a través de la Red.[8]
Recuerdo aquí el Congreso internacional celebrado en Roma sobre la dignidad del niño en la era digital; así como el primer Fórum de la Alianza interreligiosa para Comunidades más seguras sobre el mismo tema y que tuvo lugar el pasado mes de noviembre en Abu Dhabi.
Otra plaga es el turismo sexual: según los datos de 2017 de la Organización Mundial del Turismo, cada año en el mundo tres millones de personas emprenden un viaje para tener relaciones sexuales con un menor.[9]Es significativo el hecho de que los autores de tales crímenes, en la mayor parte de los casos, no reconocen que están cometiendo un delito.
Estamos, por tanto, ante un problema universal y transversal que desgraciadamente se verifica en casi todas partes. Debemos ser claros: la universalidad de esta plaga, a la vez que confirma su gravedad en nuestras sociedades,[10]no disminuye su monstruosidad dentro de la Iglesia.
La inhumanidad del fenómeno a escala mundial es todavía más grave y más escandalosa en la Iglesia, porque contrasta con su autoridad moral y su credibilidad ética. El consagrado, elegido por Dios para guiar las almas a la salvación, se deja subyugar por su fragilidad humana, o por su enfermedad, convirtiéndose en instrumento de satanás. En los abusos, nosotros vemos la mano del mal que no perdona ni siquiera la inocencia de los niños. No hay explicaciones suficientes para estos abusos en contra de los niños. Humildemente y con valor debemos reconocer que estamos delante del misterio del mal, que se ensaña contra los más débiles porque son imagen de Jesús. Por eso ha crecido actualmente en la Iglesia la conciencia de que se debe no solo intentar limitar los gravísimos abusos con medidas disciplinares y procesos civiles y canónicos, sino también afrontar con decisión el fenómeno tanto dentro como fuera de la Iglesia. La Iglesia se siente llamada a combatir este mal que toca el núcleo de su misión: anunciar el Evangelio a los pequeños y protegerlos de los lobos voraces.
Quisiera reafirmar con claridad: si en la Iglesia se descubre incluso un solo caso de abuso —que representa ya en sí mismo una monstruosidad—, ese caso será afrontado con la mayor seriedad. De hecho, en la justificada rabia de la gente, la Iglesia ve el reflejo de Dios, traicionado y abofeteado por estos consagrados deshonestos. El eco de este grito silencioso de los pequeños, que en vez de encontrar en ellos paternidad y guías espirituales han encontrado a sus verdugos, hará temblar los corazones anestesiados por la hipocresía y por el poder. Nosotros tenemos el deber de escuchar atentamente este sofocado grito silencioso.
No se puede, por tanto, comprender el fenómeno de los abusos sexuales a menores sin tomar en consideración el poder, en cuanto estos abusos son siempre la consecuencia del abuso de poder, aprovechando una posición de inferioridad del indefenso abusado que permite la manipulación de su conciencia y de su fragilidad psicológica y física. El abuso de poder está presente en otras formas de abuso de las que son víctimas casi 85 millones de niños, olvidados por todos: los niños soldado, los menores prostituidos, los niños malnutridos, los niños secuestrados y frecuentemente víctimas del monstruoso comercio de órganos humanos, o también transformados en esclavos, los niños víctimas de la guerra, los niños refugiados, los niños abortados y así sucesivamente.
Ante tanta crueldad, ante todo este sacrificio idolátrico de niños al dios del poder, del dinero, del orgullo, de la soberbia, no bastan meras explicaciones empíricas; estas no son capaces de hacernos comprender la amplitud y la profundidad del drama. Una vez más, la hermenéutica positivista demuestra su proprio límite. Nos da una explicación verdadera que nos ayudará a tomar las medidas necesarias, pero no es capaz de darnos un significado. Y hoy necesitamos tanto explicaciones como significados. Las explicaciones nos ayudarán mucho en el ámbito operativo,pero nos dejan a mitad de camino.
¿Cuál es, por tanto, el “significado” existencial de este fenómeno criminal? Teniendo en cuenta su amplitud y profundidad humana, hoy no puede ser otro que la manifestación del espíritu del mal. Si no tenemos presente esta dimensión estaremos lejos de la verdad y sin verdaderas soluciones.
Hermanos y hermanas, hoy estamos delante de una manifestación del mal, descarada, agresiva y destructiva. Detrás y dentro de esto está el espíritu del mal que en su orgullo y en su soberbia se siente el señor del mundo[11]y piensa que ha vencido. Esto quisiera decíroslo con la autoridad de hermano y de padre, ciertamente pequeño, pero que es el pastor de la Iglesia que preside en la caridad: en estos casos dolorosos veo la mano del mal que no perdona ni siquiera la inocencia de los pequeños. Y esto me lleva a pensar en el ejemplo de Herodes que, empujado por el miedo a perder su poder, ordenó masacrar a todos los niños de Belén.[12]
Y de la misma manera que debemos tomar todas las medidas prácticas que nos ofrece el sentido común, las ciencias y la sociedad, no debemos perder de vista esta realidad y tomar las medidas espirituales que el mismo Señor nos enseña: humillación, acto de contrición, oración, penitencia. Esta es la única manera para vencer el espíritu del mal. Así lo venció Jesús.[13].
Así pues, el objetivo de la Iglesia será escuchar, tutelar, proteger y cuidar a los menores abusados, explotados y olvidados, allí donde se encuentren. La Iglesia, para lograr dicho objetivo, tiene que estar por encima de todas las polémicas ideológicas y las políticas periodísticas que a menudo instrumentalizan, por intereses varios, los mismos dramas vividos por los pequeños.
Por lo tanto, ha llegado la hora de colaborar juntos para erradicar dicha brutalidad del cuerpo de nuestra humanidad, adoptando todas las medidas necesarias ya en vigor a nivel internacional y a nivel eclesial. Ha llegado la hora de encontrar el justo equilibrio entre todos los valores en juego y de dar directrices uniformes para la Iglesia, evitando los dos extremos de un justicialismo, provocado por el sentido de culpa por los errores pasados y de la presión del mundo mediático, y de una autodefensa que no afronta las causas y las consecuencias de estos graves delitos.
En este contexto, deseo mencionar las Best Practices formuladas, bajo la dirección de la Organización Mundial de la Salud,[14]por un grupo de diez agencias internacionales que ha desarrollado y aprobado un paquete de medidas llamado INSPIRE, es decir, siete estrategias para erradicar la violencia contra los menores.[15]
Sirviéndose de estas directrices, la Iglesia, en su itinerario legislativo, gracias también al trabajo desarrollado en los últimos años por la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores y a la aportación de este encuentro, se centrará en las siguientes dimensiones:
  1. La protección de los menores: el objetivo principal de cualquier medida es el de proteger alos menores e impedir que sean víctimas de cualquier abuso psicológico y físico. Por lo tanto, es necesario cambiar la mentalidad para combatir la actitud defensiva-reaccionaria de salvaguardar la Institución, en beneficio de una búsqueda sincera y decisiva del bien de la comunidad, dando prioridad a las víctimas de los abusos en todos los sentidos. Ante nuestros ojos siempre deben estar presentes los rostros inocentes de los pequeños, recordando las palabras del Maestro: «Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo!» (Mt18,6-7).
  2. Seriedad impecable: deseo reiterar ahora que «la Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes. La Iglesia nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso» (Discurso a la Curia Romana, 21 diciembre 2018). Tiene la convicción de que «los pecados y crímenes de las personas consagradas adquieren un tinte todavía más oscuro de infidelidad, de vergüenza, y deforman el rostro de la Iglesia socavando su credibilidad. En efecto, también la Iglesia, junto con sus hijos fieles, es víctima de estas infidelidades y de estos verdaderos y propios delitos de malversación» (ibíd.).
  3. Una verdadera purificación: a pesar de las medidas adoptadas y los progresos realizados en materia de prevención de los abusos, se necesita imponer un renovado y perenne empeño hacia la santidad en los pastores, cuya configuración con Cristo Buen Pastor es un derecho del pueblo de Dios. Se reitera entonces «su firme voluntad de continuar, con toda su fuerza, en el camino de la purificación. La Iglesia se cuestionará […] cómo proteger a los niños; cómo evitar tales desventuras, cómo tratar y reintegrar a las víctimas; cómo fortalecer la formación en los seminarios. Se buscará transformar los errores cometidos en oportunidades para erradicar este flagelo no solo del cuerpo de la Iglesia sino también de la sociedad» (ibíd.). El santo temor de Dios nos lleva a acusarnos a nosotros mismos —como personas y como institución— y a reparar nuestras faltas. Acusarnos a nosotros mismos: es un inicio sapiencial, unido al santo temor de Dios. Aprender a acusarse a sí mismo, como personas, como instituciones, como sociedad. En realidad, no debemos caer en la trampa de acusar a los otros, que es un paso hacia la excusa que nos separa de la realidad.
  4. La formación: es decir, la exigencia de la selección y de la formación de los candidatos al sacerdocio con criterios no solo negativos, preocupados principalmente por excluir a las personas problemáticas, sino también positivos para ofrecer un camino de formación equilibrado a los candidatos idóneos, orientado a la santidad y en el que se contemple la virtud de la castidad. San Pablo VI escribía en la encíclica Sacerdotalis caelibatus: «Una vida tan total y delicadamente comprometida interna y externamente, como es la del sacerdocio célibe, excluye, de hecho, a los sujetos de insuficiente equilibrio psicofísico y moral, y no se debe pretender que la gracia supla en esto a la naturaleza» (n. 64).
  5. Reforzar y verificar las directrices de las Conferencias Episcopales: es decir, reafirmar la exigencia de la unidad de los obispos en la aplicación de parámetros que tengan valor de normas y no solo de orientación. Ningún abuso debe ser jamás encubierto ni infravalorado (como ha sido costumbre en el pasado), porque el encubrimiento de los abusos favorece que se extienda el mal y añade un nivel adicional de escándalo. De modo particular, desarrollar un nuevo y eficaz planteamiento para la prevención en todas las instituciones y ambientes de actividad eclesial.
  6. Acompañar a las personas abusadas: El mal que vivieron deja en ellos heridas indelebles que se manifiestan en rencor y tendencia a la autodestrucción. Por lo tanto, la Iglesia tiene el deber de ofrecerles todo el apoyo necesario, valiéndose de expertos en esta materia. Escuchar, dejadme decir: “perder tiempo” en escuchar. La escucha sana al herido, y nos sana también a nosotros mismos del egoísmo, de la distancia, del “no me corresponde”, de la actitud del sacerdote y del levita de la parábola del Buen Samaritano.
  7. El mundo digital: la protección de los menores debe tener en cuenta las nuevas formas de abuso sexual y de abusos de todo tipo que los amenazan en los ambientes en donde viven y a través de los nuevos instrumentos que usan. Los seminaristas, sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes pastorales; todos deben tomar conciencia de que el mundo digital y el uso de sus instrumentos incide a menudo más profundamente de lo que se piensa. Se necesita aquí animar a los países y a las autoridades a aplicar todas las medidas necesarias para limitar los sitios de internet que amenazan la dignidad del hombre, de la mujer y de manera particular a los menores: el delito no goza del derecho a la libertad. Es necesario oponernos absolutamente, con la mayor decisión, a estas abominaciones, vigilar y luchar para que el crecimiento de los pequeños no se turbe o se altere por su acceso incontrolado a la pornografía, que dejará profundos signos negativos en su mente y en su alma. Es necesario comprometernos para que los chicos y las chicas, de modo particular los seminaristas y el clero, no sean esclavos de dependencias basadas en la explotación y el abuso criminal de los inocentes y de sus imágenes, y en el desprecio de la dignidad de la mujer y de la persona humana. Se evidencian aquí las nuevas normas “sobre los delitos más graves” aprobadas por el papa Benedicto XVI en el año 2010, donde fueron añadidos como nuevos casos de delitos «la adquisición, la retención o divulgación» realizada por un clérigo «en cualquier forma y con cualquier tipo de medio, de imágenes pornográficas de menores». Entonces se hablaba de «menores de edad inferior a 14 años», ahora pensamos elevar este límite de edad para extender la protección de los menores e insistir en la gravedad de estos hechos.
  8. El turismo sexual: la conducta, la mirada, la actitud de los discípulos y de los servidores deJesús han de saber reconocer la imagen de Dios en cada criatura humana, comenzando por los más inocentes. Solo aprovechando este respeto radical por la dignidad del otro podemos defenderlo del poder dominante de la violencia, la explotación, el abuso y la corrupción, y servirlo de manera creíble en su crecimiento integral, humano y espiritual, en el encuentro con los demás y con Dios. Para combatir el turismo sexual se necesita la acción represiva judicial, pero también el apoyo y proyectos de reinserción de las víctimas de dicho fenómeno criminal. Las comunidades eclesiales están llamadas a reforzar la atención pastoral a las personas explotadas por el turismo sexual. Entre estas, las más vulnerables y necesitadas de una ayuda especial son ciertamente las mujeres, los menores y los niños; estos últimos, necesitan todavía de una protección y de una atención especial. Las autoridades gubernamentales deben dar prioridad y actuar con urgencia para combatir el tráfico y la explotación económica de los niños. Para este fin, es importante coordinar los esfuerzos en todos los niveles de la sociedad y trabajar estrechamente con las organizaciones internacionales para lograr un marco legal que proteja a los niños de la explotación sexual en el turismo y permita perseguir legalmente a los delincuentes.[16] 
Permitidme un agradecimiento de corazón a todos los sacerdotes y a los consagrados que sirven al Señor con fidelidad y totalmente, y que se sienten deshonrados y desacreditados por la conducta vergonzosa de algunos de sus hermanos. Todos —Iglesia, consagrados, Pueblo de Dios y hasta Dios mismo— sufrimos las consecuencias de su infidelidad. Agradezco, en nombre de toda la Iglesia, a la gran mayoría de sacerdotes que no solo son fieles a su celibato, sino que se gastan en un ministerio que es hoy más difícil por los escándalos de unos pocos —pero siempre demasiados— hermanos suyos. Y gracias también a los laicos que conocen bien a sus buenos pastores y siguen rezando por ellos y sosteniéndolos.
Finalmente, quisiera destacar la importancia de transformar este mal en oportunidad de purificación. Miremos a Edith Stein – santa Teresa Benedicta de la Cruz, con la certeza de que «en la noche más oscura surgen los más grandes profetas y los santos. Sin embargo, la corriente vivificante de la vida mística permanece invisible. Seguramente, los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia. Y cuáles sean las almas a las que hemos de agradecer los acontecimientos decisivos de nuestra vida personal, es algo que solo sabremos el día en que todo lo oculto será revelado». El santo Pueblo fiel de Dios, en su silencio cotidiano, de muchas formas y maneras continúa haciendo visible y afirmando con “obstinada” esperanza que el Señor no abandona, que sostiene la entrega constante y, en tantas situaciones, dolorosa de sus hijos. El santo y paciente Pueblo fiel de Dios, sostenido y vivificado por el Espíritu Santo, es el rostro mejor de la Iglesia profética que en su entrega cotidiana sabe poner en el centro a su Señor. Será justamente este santo Pueblo de Dios el que nos libre de la plaga del clericalismo, que es el terreno fértil para todas estas abominaciones.
El resultado mejor y la resolución más eficaz que podamos dar a las víctimas, al Pueblo de la santa Madre Iglesia y al mundo entero, es el compromiso por una conversión personal y colectiva, y la humildad de aprender, escuchar, asistir y proteger a los más vulnerables.
Hago un sentido llamamiento a la lucha contra el abuso de menores en todos los ámbitos, tanto en el ámbito sexual como en otros, por parte de todas las autoridades y de todas las personas, porque se trata de crímenes abominables que hay que extirpar de la faz de la tierra: esto lo piden las numerosas víctimas escondidas en las familias y en los diversos ámbitos de nuestra sociedad.
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  • María Isabel Martínez Pérez, Abusos sexuales en niños y adolescentes, ed. Criminología y Justicia, 2012: se denuncia solo el 2% de los casos, sobre todo cuando los abusos ocurren en el ámbito familiar. Calcula de un 15 a un 20% de víctimas de pedofilia en nuestra sociedad. Solo el 50% de los niños revela el abuso sufrido y, de esos casos, solo el 15% llega a ser denunciado. Solo el 5% acaba en un proceso.
 
  • Una de cada tres víctimas no habla de ello con nadie (Datos 2017 recogidos por la organización sin ánimo de lucro THORN).
 
  • A escala mundial: en 2017, la OMS ha estimado que hasta mil millones de menores en una edad comprendida entrelos 2 y los 17 años han sufrido violencias o negligencias físicas, emotivas o sexuales. Los abusos sexuales (desde las caricias a la violación), según algunas estimaciones de UNICEF en 2014, afectan a más de 120 millones de niñas, entre las que se registra el más alto número de víctimas. En 2017 la misma organización de la ONU ha referido que en 38 países del mundo de bajo o medio rédito, casi 17 millones de mujeres adultas han admitido haber tenido en su infancia una relación sexual forzada.
 
Europa: en 2013, la OMS ha estimado que mas de18 millones de niños han resultado ser víctimas de abusos. SegúnUNICEF, en 28 países europeos, alrededor de 2,5 millones de mujeres jóvenes han declarado haber sufrido abusos sexuales con o sin contacto físico antes de los 15 años (datos difundidos en 2017). Además, 44 millones (el 22,9%) han sido víctimas de violencia física, mientras que 55 millones (29,6%) víctimas de violencia psicológica. Y no solo: en 2017, el Informe INTERPOL sobre la explotación sexual de los menores ha llevado a la identificación de 14.289 víctimas en 54 países europeos. Respecto a Italia en 2017, el Cesvi ha estimado que 6 millones de niños han sufrido maltrato. Además, según los datos elaborados por el Telefono Azzurro, en el periodo comprendido entre el 1 de enero al 31 de diciembre de 2017, los casos de abuso sexual y pedofilia atendidos por el servicio 114 Emergenza Infanzia han sido 98, aproximadamente el 7,5% del total de los casos atendidos por este servicio. El 65% de los menores que pedían ayuda eran víctimas de sexo femenino y más del 40% eran menores de 11 años.
Asia: En  India, en el decenio 2001-2011, elAsian Center for Human Rights ha declarado un total de 48.338 casos deviolación de menores, con un aumento del 336%: de los 2.113 casos del 2001, de hecho, se llegó a los 7.112 casos en el 2011.
América: en los Estados Unidos los datos oficiales del gobierno declaran que, cada año, más de 700.000 niños son víctimas de violencia o maltrato. Según el International Center for Missing and Exploited Children(ICMEC), uno de cada 10 niños sufre abusos sexuales.
África: en Sudáfrica, los resultados de una investigación llevada a cabo en el 2016 por el Centro para la justicia y la prevención de los crímenes de la Universidad de Ciudad del Cabo, ha revelado que un joven sudafricano de cada 3, hombre o mujer, está en situación de riesgo de abusos sexuales antes de haber cumplido los 17 años. Según este estudio, el primero de este género a escala nacional en Sudáfrica, 784.967 jóvenes en edades comprendidas entre los 15 y los 17 años han sufrido abusos sexuales. Las víctimas en este caso son prevalentemente chicos, de sexo masculino. Ni siquiera un tercio ha denunciado la violencia a las autoridades. En otros países africanos los abusos sexuales a menores se insertan en el contexto más amplio de las violencias vinculadas a los conflictos que bañan de sangre el continente y son difícilmente cuantificables. El fenómeno está también estrechamente unido a la práctica de matrimonios precoces difundidos en varias naciones africanas y en otros lugares.
Oceanía: en Australia,según los datos difundidos por el Australian Institute of Health and Welfare (AIHW) en febrero de 2018 y que se refieren a los años 2015-2017, 1 de cada 6 mujeres (16%, es decir, 1,5 millones) han declarado haber sufrido abusos físicos y/o sexuales antes de los 15 años, y 1 de cada 9 hombres (11%, es decir 992.000) han declarado haber experimentado este abuso cuando eran muchachos. En el 2015-16, además, aproximadamente 450.000 niños han sido objeto de medidas de protección de la infancia, y 55.600 menores han sido alejados del ámbito doméstico para curar los abusos sufridos y prevenir otros. Finalmente, para no olvidar los riesgos que corren los menores nativos: siempre según el AIHW, en el 2015-2016, los niños indígenas han tenido 7 veces más probabilidad de ser objeto de abusos y de abandono respecto a sus coetáneos no indígenas (cf. http://www.pbc2019.org/it/protezione-dei-minori/abuso-dei-minori-a-livello-globale).
  • Los datos presentados se refieren a países tomados como muestra por la fiabilidad de las fuentes disponibles. Las investigaciones difundidas por UNICEF sobre 30 países confirman este hecho: un pequeño porcentaje de víctimas afirmó haber pedido ayuda.
[5] Cf.https://www.repubblica.it/salute/prevenzione/2016/05/12/news/maltrattamenti_sui_minori_tutti_gli_abusi                
139630223.
  • Específicamente, el presunto responsable del malestar sufrido por un menor es, en el 73,7% de los casos alguno de los padres (la madre en el 44,2% y el padre en el 29,5%), un pariente en el 3,3%, un amigo en el 3,2%, un conocido en el 3%, un profesor en el 2,5%. Los datos revelan que el porcentaje de un responsable adulto extraño es muy pequeño (2,2%) (cf. ibíd.).
 
  • Una investigación inglesa de 2011, realizada por el NSPCC (National Society for the Prevention of Cruelty toChildren), ha descubierto que el 29% de los sujetos entrevistados declaraba haber sufrido acoso sexual (físico o verbal)en los centros donde practicaba un deporte.
 
  • Según los datos de 2017 del IWF (Internet Watch Foundation), cada 7 minutos una página web envía imágenes de niños abusados sexualmente. En el 2017, han sido individuados 78.589 URL que contenían imágenes de abuso sexual concentrados en particular en los Países Bajos, seguidos por los Estados Unidos, Canadá, Francia y Rusia. El 55% de las víctimas tiene menos de 10 años, 1’86% son niñas, el 7% niños, el 5% ambos.
 
  • Los destinos más frecuentes son Brasil, República Dominicana, Colombia, así como Tailandia y Camboya. A estos, se han añadido últimamente algunos países de África y del Este europeo. Los primeros países de proveniencia de quienes perpetran los abusos son Francia, Alemania, Reino Unido, China, Japón e Italia. No se debe olvidar tampoco el número creciente de mujeres que viajan a países en vías de desarrollo, buscando sexo por dinero con menores: en total, ellas representan el 10% de los turistas sexuales en el mundo. Además, según un estudio guiado por ECPATInternational (End Child Prostitution in Asian Tourism) entre el 2015 y el 2016, el 35% de los turistas sexuales pedófilos eran clientes habituales, mientras el 65% eran clientes ocasionales (cf. https://www.osservatoriodiritti.it/2018/03/27/turismo-sessuale-minorile-nel-mondo-italia-ecpat).
 
  • «Si esta gravísima desgracia ha golpeado algunos ministros consagrados, la pregunta es: ¿Cuánto podría ser profunda en nuestra sociedad y en nuestras familias?» (Discurso a la Curia Romana, 21 diciembre 2018).
 
  • R.H. Benson, The Lord of the World, Dodd, Mead and Company, Londres 1907.
 
  • «Quare times, Herodes, quia audis Regem natum? Non venit ille ut te excludat, sed ut diabolum vincat. Sed tu haec non intelligens turbaris et saevis; et ut perdas umum quem quaeris, per tot infantium mortes efficeris crudelis […] Necas parvulos corpore quia te necat timor in corde» (S. Quadvultdeus, Sermo 2 de SymboloPL40, 655).
  • «Quemadmodum enim ille, effuso in scientiae lignum veneno suo, naturam gusto corruperat, sic et ipse dominicam carnem vorandam presumens, Deitatis in ea virtute, corruptus interitusque sublatus est» Máximo el Confesor, Centuria1, 8-13: PG, 1182-1186.
  • (CDC: United States Centers for Disease Control and Prevention; CRC: Convention on the Rights of the Child; End Violence Against Children: The Global Partnership; PAHO: Pan American Health Organization; PEPFAR: President’s Emergency Program for AIDS Relief; TfG: Together for Girls; UNICEF: United Nations Children’s Fund; UNODC: United Nations Office on Drugs and Crime; USAID: United States Agency for International Development; WHO: World Health Organization).
  • Cada letra de la palabra INSPIRE representa una de las estrategias, y la mayor parte ha demostrado tener efectos preventivos sobre diferentes tipos de violencia, además de beneficios en sectores como la salud mental, la educación y la reducción de la criminalidad. Las siete estrategias son las siguientes: Implementation and enforcement of laws: actuación y aplicación de las leyes (por ejemplo, prohibir disciplinas violentas y limitar el acceso de alcohol y armas de fuego); Norms and values: normas y valores para cambiar (por ejemplo, aquellos que toleran el abuso sexual a las chicas o la actitud agresiva entre los chicos); Safe environments: ambientes seguros (por ejemplo, identificar en los barrios los “puntos álgidos” de la violencia y hacer frente las causas locales con una política que resuelva los problemas y otras intervenciones); Parent and caregiver support: padres y apoyo del asistente familiar (por ejemplo, proporcionando formación a los padres de los jóvenes, y a los padres recientes); Income and economic strengthening: ingresos y fortalecimiento económico (como el micro-crédito y la formación sobre la equidad de género); Response andsupport services: servicios de respuesta y ayuda (por ejemplo, garantizar que los menores expuestos a la violenciapuedan acceder a cuidados de emergencia eficaces y recibir una ayuda adecuada psico-social); Education and life skills: instrucción y capacitación para la vida (por ejemplo, garantizar que los menores vayan a la escuela y proporcionar las competencias sociales).
  • Documento Final del VI Congreso Mundial sobre la Pastoral del Turismo, 27 julio 2004.

Realizado el ‘vademecum’ que ayudará a los obispos a comprender sus tareas (Briefing del último día del Encuentro) 24022019

Briefing 24 de febrero de 2019. Captura de pantalla
Briefing 24 De Febrero De 2019. Captura De Pantalla

Realizado el ‘vademecum’ que ayudará a los obispos a comprender sus tareas

Briefing del último día del Encuentro
(ZENIT – 24 febrero 2019).- El padre Federico Lombardi, moderador del Encuentro sobre ‘La Protección de los Menores en la Iglesia’, ha anunciado la próxima publicación de un vademecum, realizado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, para ayudar a los obispos del mundo a comprender sus tareas, sus deberes.
El padre Lombardi lo ha dicho en el briefing (resumen informativo a la prensa internacional) ofrecido hoy a los medios de comunicación, en el Instituto Agustinianum, ubicado en la plaza de San Pedro, en Roma.
En la conferencia de prensa, ofrecida este último y cuarto día del Encuentro sobre abusos en la Iglesia y protección de menores y personas vulnerables, han participado: el padre Lombardi; Paolo Ruffini, Prefecto para el Dicasterio de la Comunicación; el Cardenal Oswald Gracias, Arzobispo de Bombay, ex Presidente de la Conferencia Episcopal de la India y miembro del Comité organizador del Encuentro; Valentina Alazraki, vaticanista desde el pontificado de Pablo VI; Mons. Charles J. Scicluna, Arzobispo de Malta y Secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la fe y miembro del Comité organizador del Encuentro; y el padre Hans Zollner, miembro de la Comisión Vaticana contra la Pedofilia y presidente del Centro para la Protección de Menores en el Gregoriano, además referente del Comité organizador del Encuentro.
El resultado de la corresponsabilidad y el sentido de responsabilidad de cuentas “han crecido muchísimo alrededor de nuestro Santo Padre”, ha expresado también el Presidente de la Fundación Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, y antiguo Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Nuevo Motu Proprio 
Además, ayer por la tarde –penúltima jornada del Encuentro, 23 de febrero de 2019–, Federico Lombardi anunció a los participantes que “ya se dan iniciativas concretas que podemos prever de cara al futuro”.
En concreto, podremos ver un nuevo Motu Proprio sobre la protección de los menores y las personas vulnerables “que apunta a fortalecer la prevención y la lucha contra los abusos sexuales en la Curia Romana y en el Estado de la Ciudad de Vaticano”, y se verá acompañado de una nueva ley en el Estado de la Ciudad de Vaticano y de unas “líneas guías” para el Vicariato de Ciudad del Vaticano, ha  dado a conocer el jesuita.
Son 3 documentos en particular que constituyen “una unidad, un cuerpo”, ha explicado.
Vademecum
Algo que está a punto de llegar, “aunque quizás necesitemos algunas semanas o quizás meses”, es el vademecum –mencionado muchas veces por Mons. Scicluna– preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, para ayudar a los obispos del mundo, para que comprendan sus tareas, sus deberes. No se trata de una enciclopedia, sino de algo “mucho más sencillo”.
Escucha de la víctimas
El padre Lombardi ha recordado cuales han sido los puntos clave del trabajo realizado estos días por los obispos: La importancia de la escucha de la voz de las víctimas, una comprensión más profunda del escándalo, de las heridas, de las responsabilidades. La dinámica de responsabilidad, rendición de cuentas, transparencia que han marcado nuestro camino, pero también el espíritu del camino sinodal.
Aportación de las mujeres
Por su parte, el Cardenal Aportación de las mujeres y la “toma de conciencia por parte de los participantes”.
“He escuchado con muchísima atención las ponencias a cargo de las mujeres y me parece que las mujeres, con el debido respeto para los demás, han encarado el tema con muchísima mas profundidad. Nos han facilitado una información bajo un prisma distinto, he aprendido muchísimo al escuchar estas ponencias. Las mujeres nos facilitan este aporte de perspectiva de largo alcance”.
Alessandro Gisotti, quien moderaba este encuentro con la prensa internacional, también ha felicitado a Valentina Alazraki –presente en la mesa– por su ponencia en el Encuentro, que fue un momento “verdaderamente importante” y “fuerte”, ha calificado. “Yo también quería darte las gracias”, ha expresado Gisotti.
Valentina Alazraki
La periodista ha relatado a sus compañeros que sintió en primer lugar sorpresa cuando le comunicaron que iba a hablar en el Encuentro sobre la protección de los menores en la Iglesia, y lo asumió como una oportunidad para consultar y aprender de “crisis”, porque considera que el problema de los abusos es una “crisis que la Iglesia enfrenta”.
“Lo que más me gustaría decirles es la total libertad de la que gocé”, ha descrito. “Cuando recibí la invitación me dijeron solo que tenía una relación basada en la transparencia y me indicaron, digamos, temas relacionados con la transparencia que eran absolutamente transparentes y a favor de la transparencia”.
Mons. Scicluna
Una de las prioridades de estos días, indica Mons. Charles J. Scicluna, ha sido la alocución conclusiva del Santo Padre y el imput de algunos expertos. “Ahora se trata de puntos que se han esbozado claramente”, ha aportado el secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la fe.
“El abuso es muy serio pero el encubrimiento es de la misma forma, esto se ha puntualizado muy bien. El encubrimiento es un delito igual”, ha asegurado Scicluna.
“Gracias a las víctimas por su presencia aquí, gracias porque nos hemos podido reunir con muchos de ellos, y los obispos se han reunido con algunos de ellos en sus diócesis”, ha contado a los periodistas.
“Finalmente, estamos hablando aquí de un cambio de corazones”. Desde luego, “se necesita la motivación adecuada para realizar este cambio”, ha concretado. Así, ha hablado de la “peregrinación” de los obispos a Roma, como líderes de comunidades, y también ha agradecido la variedad de voces, también las voces de las mujeres, “este aire fresco” para nosotros, ha expresado.
Comunicación. Hay carencias de comunicación en el seno de la Iglesia, entre las Iglesias, entre las diócesis. “No hay rendición de cuentas en ausencia de una clara comunicación”, ha reconocido Scicluna.
Asimismo, ha dado un lugar exclusivo a la oración. “Todos los días ha empezado con un momento de oración: Hay momentos en que necesitamos hablar a nuestro Señor, a Jesús”.
Por último, ha compartido su convicción de la necesidad de escuchar a las personas que han sido abusados por sacerdotes: “Me voy a Malta con la convicción de que hay que escuchar a las víctimas como pastor”.
Padre Hans Zollner
El padre Zollner ha dicho que este Encuentro ha supuesto en el Vaticano un salto de cantidad a calidad.
“Cantidad porque jamás hemos celebrado algo parecido”, a calidad porque “yo creo que hemos recorrido un gran camino. La actitud ha cambiado”, ha observado. “Esta ha sido la experiencia que me ha proporcionado más esperanza”.
“Quizás el eje estiba en el encuentro con las víctimas”, ha descrito tras haber tenido en el Encuentro reuniones con 3 supervivientes a abusos sexuales en la Iglesia. “En particular el otro día me conmovió la señora que habló de su experiencia, que empezó a llorar junto a su compañero, y el Papa y todos los participantes le expresaron su solidaridad”.
Esta tarde se seguirá trabajando, además de las ideas que ha mencionado el P. Lombardi, han surgido otras propuestas de trabajo: por ejemplo, en los grupos lingüísticos. “Necesitamos tiempo”, ha concluido.
Revisión de Como una Madre amorosa
Después del briefing, la periodista norteamericana Deborah Castellano Lubov, corresponsal de la edición inglesa de Zenit, ha preguntado por la posibilidad de elaborar un nuevo documento sobre el ya existente Motu Proprio Como una madre amorosa –comentado durante estos días por el Cardenal O’Malley–a lo que Mons. Charles J. Scicluna ha contestado que necesitan más informaciones acerca de los superiores generales, por ejemplo, de las jerarquías de las congregaciones. “Esto no se ha desarrollado de la forma adecuada en el Motu Proprio. Conforme al reglamento, se dice, que va a especificar este aspecto”.
Por lo tanto –ha continuado Scicluna– el procedimiento es “el que tenemos”, “no vamos a implementar otras formas de trabajo en las congregaciones”. “Hay congregaciones que celebran congresos o reuniones de forma regular, algunas lo hacen de forma mensual, pero estamos intentando trabajar en ello. No necesitamos un cambio de paradigma, pero seguramente necesitamos revisar todos los matices de Como una Madre amorosa”, ha explicado.
Asimismo, respondiendo a una segunda pregunta de la periodista de Zenit sobre la creación de un consejo pontificio de protección de menores, el Cardenal Oswald Gracias ha declarado que aunque ya éste órgano ya existe en el Vaticano, les gustaría “mejorarlo”. “Queremos que sea un organismo autónomo, que tenga libertad. Estamos hablando sobre esto en la Curia. Que tengas más libertad, más poder, que tenga más autonomía”.

Tercer día del Encuentro: “Como el hijo pródigo, debemos volver limpios y comenzar de nuevo” 23022019

Acto de contrición en la liturgia penitencial © Vatican Media
Acto De Contrición En La Liturgia Penitencial © Vatican Media

Tercer día del Encuentro: “Como el hijo pródigo, debemos volver limpios y comenzar de nuevo”

Cumbre de la Protección de Menores en la Iglesia
(ZENIT – 24 febrero 2019).- El tercer día de la Cumbre sobre la Protección de los Menores en la Iglesia, del 21 al 24 de febrero de 2019, se centró en la transparencia, con llamamientos de los obispos africanos que dijeron, como el Hijo Pródigo, que los obispos debemos venir limpios y comenzar de nuevo, Mujeres, laicas y religiosas, que decían no más hipocresía.
El arzobispo de Tamale, Philip Naameh, presidente de la Conferencia Episcopal de Ghana, pronunció la homilía en la Celebración Penitencial que tuvo lugar a las 17:30 horas, en la Sala Regia del Palacio Apostólico del Vaticano.
El obispo africano reflexionó sobre el Evangelio del Hijo Pródigo y observó que, como obispos, “se olvidan fácilmente de aplicar esta escritura a nosotros mismos, de vernos como somos, a saber, como hijos pródigos”.
“Al igual que el hijo pródigo en el Evangelio, también exigimos nuestra herencia, la obtuvimos y ahora estamos ocupados en derrocharla”, dijo, y señaló que la actual crisis de abuso es una expresión de esto.
“El Señor nos ha confiado el manejo de los bienes de salvación, confía en que cumpliremos su misión, proclamaremos la Buena Nueva y ayudaremos a establecer el reino de Dios. ¿Pero qué hacemos? ¿Hacemos justicia a lo que se nos confía?”, Preguntó, lamentándose: “No podremos responder a esta pregunta con un sincero sí, más allá de todas las dudas”.
“Demasiado a menudo hemos guardado silencio”
“Con demasiada frecuencia nos hemos mantenido en silencio, hemos mirado para otro lado, hemos evitado los conflictos, estábamos demasiado presumidos para enfrentarnos con los lados oscuros de nuestra Iglesia. De este modo, hemos desperdiciado la confianza depositada en nosotros, especialmente con respecto al abuso dentro del área de responsabilidad de la Iglesia, que es principalmente nuestra responsabilidad. “No le hemos otorgado a las personas la protección a la que tienen derecho, han destruido las esperanzas y las personas fueron violadas masivamente en cuerpo y alma”.
El Arzobispo recordó que el hijo pródigo en el Evangelio lo pierde todo, no solo su herencia, sino también su estatus social, su buena reputación, su reputación. “No deberíamos sorprendernos si sufrimos un destino similar, si la gente habla mal de nosotros, si hay desconfianza hacia nosotros, si algunos amenazan con retirar su apoyo material”.
El arzobispo Naameh dijo que no deberíamos quejarnos por esto, sino que preguntamos qué deberíamos hacer de manera diferente. “Nadie puede eximirse, nadie puede decir: pero yo personalmente no he hecho nada malo. Somos una hermandad, somos responsables no solo de nosotros mismos, sino también de todos los demás miembros de nuestra hermandad y de la hermandad en su conjunto “.
Aceptar las consecuencias
¿Qué debemos hacer de manera diferente y por dónde empezar? Miremos nuevamente al hijo pródigo en el Evangelio. “Para él, la situación comienza a mejorar cuando él decide ser muy humilde, realizar tareas muy simples y no exigir privilegios.
“Su situación cambia cuando se reconoce a sí mismo, y admite haber cometido un error, se lo confiesa a su padre, habla abiertamente de ello y está listo para aceptar las consecuencias”, y como resultado, observó, el Padre experimenta una gran alegría. al regreso de su hijo pródigo, y facilita la aceptación mutua de los hermanos.
“¿Podemos también hacer esto? ¿Estamos dispuestos a hacerlo? La reunión actual revelará esto, debe revelar esto, si queremos mostrar que somos hijos dignos del Señor, nuestro Padre Celestial “.
Reunión es un paso de muchos
Si bien “nos queda un largo camino por recorrer, implementar realmente todo esto de manera sostenible”, y hemos avanzado, incluso si “alcanzamos [a] velocidades diferentes”, el obispo señaló que esta reunión actual fue ” Sólo un paso de muchos “.
El prelado africano observó que solo porque hemos empezado a cambiar algo juntos, eso no significa que todas las dificultades hayan sido eliminadas.
“Al igual que con el hijo que regresa a casa en el Evangelio, todo aún no se ha cumplido, por lo menos, todavía debe ganarse a su hermano nuevamente. También deberíamos hacer lo mismo: conquistar a nuestros hermanos y hermanas en las congregaciones y comunidades, recuperar su confianza y restablecer su disposición a cooperar con nosotros, a contribuir al establecimiento del reino de Dios “.
Coraje para cambiar tu mente, no restes importancia
La primera fue dada por la hermana Veronica Openibo, quien condenó el abuso y el encubrimiento, y destacó que: “En algunas partes del mundo, como África y Asia, decir que nada es un error terrible”. También destacó que incluso si los países y ciertas áreas Estamos viviendo situaciones de guerra y conflicto, que esto, aunque terrible, no es una razón para “minimizar” el abuso sexual en esos lugares.
Refiriéndose a cuando el papa Francisco inicialmente defendió a un obispo chileno culpable de encubrir a Karadima, pero luego se corrigió a sí mismo y aceptó su renuncia, ella dijo: lo suficientemente humilde para cambiar de opinión, pedir disculpas y actuar, un ejemplo para todos nosotros “.
Redefinir la confidencialidad y el secreto
El Cardenal Reinhard Marx, en su discurso que siguió se refirió a la trazabilidad y la transparencia, observó que “los pensamientos de algunas víctimas de abuso se pueden resumir de la siguiente manera: ‘Si la Iglesia dice actuar en nombre de Jesús, sin embargo, soy muy mal tratado por el Iglesia o su administración, entonces también me gustaría no tener nada que ver con este Jesús “.
Al pedir concreción, subrayó: “es necesario redefinir la confidencialidad y el secreto y distinguirlos de la protección de datos. “Si no tenemos éxito, o bien desperdiciamos la oportunidad de mantener un nivel de autodeterminación con respecto a la información, o nos exponemos a la sospecha de encubrirnos”.
El cardenal alemán, uno de los asesores del Papa, también hizo las siguientes recomendaciones:
“Dada la urgencia del tema, las medidas más importantes deben iniciarse inmediatamente”, ha solicitado el arzobispo de Múnich y Frisinga, Presidente de la Conferencia episcopal alemana.
Estas medidas son: 1. Definición del objetivo y de los límites del secreto pontificio; 2. Normas de procedimiento transparentes y reglas para los procesos eclesiásticos; 3. Comunicación al público del número de los casos y de los detalles relativos en la medida de lo posible; 4. Publicación de los sumarios judiciales.
El discurso de esta tarde, antes de la Liturgia Penitencial, fue impartido por la periodista mexicana Valentina Alazraki, que ha estado cubriendo el Vaticano durante 40 años y cubrió no menos de 150 viajes papales. Ella dijo que les estaba hablando como a una madre.
Ella le dijo a los prelados: “Informa cosas cuando las conozcas. Por supuesto, no será agradable, pero es la única manera, si quiere que lo creamos cuando dice: “a partir de ahora ya no toleraremos los encubrimientos”.
Alazraki también les dio una fuerte advertencia: “Si no decides de manera radical estar del lado de los niños, las madres, las familias, la sociedad civil, tienes razón al temernos, porque los periodistas, que buscamos el El bien común, serán tus peores enemigos “.
Hoy, también hubo una conferencia de prensa en la tarde, durante la cual el presidente de la Conferencia de Obispos de Malta, el arzobispo Charles Scicluna, el investigador de confianza del abuso sexual clerical del Papa, pareció sugerir que el secreto pontificio en los casos de abuso se está reconsiderando: “Hay un movimiento, [para] no vincular estos procedimientos con un alto nivel de confidencialidad”.