| El historiador Jonathan Luxmoore recopila la historia de los mártires del comunismo | |||||||||||
«Muchos líderes comunistas de la URSS que persiguieron a la Iglesia se convirtieron antes de morir» | |||||||||||
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El historiador Jonathan Luxmoore es el autor de un estudio de más de 1.000 páginas que se ha convertido ya en un referente sobre los cristianos perseguidos en la antigua URSS. En The God of the Gulag (El Dios del Gulag) ofrece cifras y testimonios sobre los miles de mártires cristianos que padecieron bajo el yugo soviético. Es un libro de plena actualidad cuando precisamente se cumplen 100 años de la Revolución Rusa que dio paso a una dictadura que se alargó durante siete décadas.
Luxmoore llama a seguir el ejemplo de fe que marcaron estos mártires: “Hoy todos los cristianos tienen el desafío de mostrar su fe en su ambiente, en las sociedades desarrolladas de Occidente, en España, en Inglaterra… En toda Europa”. En una entrevista con Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo en Alfa y Omega también asegura que en una parte del catolicismo “en estos momentos reconocer la entrega de la vida de todos estos fieles no es una prioridad”. - ¿Por qué se ha decidido a escribir este libro? - Estuve trabajando durante varios años en Polonia, como periodista especializado en información religiosa, y me di cuenta de que había una historia muy importante sobre los mártires bajo el comunismo. Y era necesario que alguien recordara sus historias para que no fueran olvidadas. Hay muchos libros sobre este tema en cada país, pero no existía un volumen que abarcara la persecución bajo todo el comunismo. Quería mostrar qué les pasó a los cristianos perseguidos en estos años, porque es una parte muy importante de la historia de la Iglesia. Jonathan Luxmoore cuenta en las más de mil páginas de su obra historias de los muchos mártires de la era soviética -¿Qué historia ha sido la que más le ha impactado? - Las vicisitudes por las que pasaron los cristianos –las persecuciones, sus historias de martirio– cambiaron mucho a lo largo de los años. En el periodo bolchevique de los primeros años del comunismo, los perseguidores simplemente iban a las iglesias y mataban a los que se encontraban allí. Durante las décadas siguientes, la persecución fue siendo cada vez más sofisticada. »A mí me ha impactado el martirio de uno de los primeros mártires de la persecución, el padre Konstantin Budkievich, que organizó la resistencia pacífica ante la campaña antirreligiosa de los bolcheviques, quienes al final lo dispararon mientras bajaba las escaleras de la cárcel de la Lubianka, la noche de la vigilia pascual de 1923. O el de Yanina Yandowska, una mujer ucraniana en silla de ruedas que fue disparada después de un breve juicio simplemente por organizar un pequeño grupo para rezar el rosario en su casa. O el más conocido de Jerzy Popieluszko, asesinado en 1984. - ¿Se sabe cuántos cristianos murieron por su fe entre 1917 y 1989? - Es imposible saberlo, nadie tiene el número exacto, pero sí hay algunas aproximaciones. En el periodo de paz hay quien calcula que murieron cerca de 25 millones de personas en todo el territorio de la URSS y en los países del este. Sabemos que entre ellos murieron cerca de 110.000 sacerdotes ortodoxos en las dos primeras décadas. Y con respecto a los católicos, tenemos datos solo de Rusia: 421 sacerdotes y 962 laicos ejecutados. Si incluyes toda la URSS y los países del este, salen muchos miles más. - ¿Se puede hablar de ecumenismo del martirio como hacía Juan Pablo II? - Por supuesto, los clérigos ortodoxos y los católicos fueron tratados con especial saña. Hay muchas historias del gulag y de las prisiones sobre sacerdotes de las diferentes confesiones yendo juntos al martirio, o bautizando a fieles de tradiciones distintas, o cooperando juntos de alguna manera. De todos modos, lo del ecumenismo del martirio es verdad, pero no siempre se cumplió, porque también ha habido grandes tensiones entre ortodoxos y católicos, sobre todo a cuenta de la supresión de la Iglesia grecocatólica en Ucrania. Miles de cristianos fueron deportados a los gulag,donde muchos murieron - ¿En qué situación está el proceso de canonización de los mártires católicos? - El primer mártir del comunismo reconocido fue el obispo húngaro Vilmus Apor, beatificado por Juan Pablo II en 1997. Desde entonces, cerca de 80 mártires del comunismo han sido beatificados. Si lo comparas con los miles y miles de mártires de la persecución religiosa en España o de la Revolución francesa beatificados por la Iglesia, 80 no es ciertamente un gran número… Debería haber muchos más mártires reconocidos. - ¿A qué cree que se debe esto? ¿Es por razones políticas? - No lo creo. Pienso que la explicación más convincente es que sacar adelante toda la documentación de un proceso es muy laborioso. Y además, creo que la Iglesia está un poco desconcertada, y con algo de miedo, ante las historias de martirio tan poderosas de todos estos fieles. En Rusia hay en la actualidad cerca de 16 procesos de beatificación de mártires católicos en marcha, mientras que los ortodoxos han beatificado ya a 2.000 mártires. - Entonces, ¿cree que en la Iglesia hay cierto miedo a reconocer estos martirios? - Creo que sí, al menos por parte de algunos católicos. Es algo chocante, pero percibo que en estos momentos reconocer la entrega de la vida de todos estos fieles no es una prioridad. Y es una pena… La Iglesia debería celebrar esta forma de dar testimonio de su fe. Si la Iglesia misma no lo hace, entonces nadie más lo va a hacer. Convento de las Islas Solovkí, durante décadas un gélido gulag donde murieron miles de cristianos deportados - ¿Qué nos pueden enseñar estos mártires a los cristianos de hoy? - Esa es una pregunta muy importante, porque no se puede dar una respuesta lírica. Podemos aprender de los mártires, de su fuerza; incluso aunque no seas religioso deberías poder respetarlos por su firmeza. Tenemos que reconocer que la vida de los cristianos de hoy es muy diferente de la que tenían los cristianos de entonces, pero el domingo, durante la beatificación del obispo lituano Teófilo Matulionis, el obispo de Vilnius decía que los cristianos de Europa tienen dificultades para ser cristianos; advertía también de que, en vez de una persecución abierta, existe hoy otra persecución mitigada, diaria, soterrada… Hoy todos los cristianos tienen el desafío de mostrar su fe en su ambiente, en las sociedades desarrolladas de Occidente, en España, en Inglaterra… En toda Europa. - ¿Dónde estaba Dios cuando pasaba todo esto en los gulag? - Yo no soy un buen teólogo, y seguro que otros pueden contestar mejor. Solo puedo decir que hay muchos testimonios de prisioneros que afirmaban que Dios estaba con ellos, incluso en sus peores sufrimientos. Hubo otros que perdieron la fe, que no entendían el propósito de Dios con esta persecución. Otros se convirtieron en modernos lapsi o traditores –los que renegaban de su fe durante las persecuciones del Imperio romano–. También hay quien piensa que la persecución fue un regalo para la Iglesia, una especie de prueba para hacerla más fiel. Yo creo que Dios estaba allí, pero no conocemos del todo de qué manera. Aunque me parece interesante subrayar algo que me he encontrado durante mi investigación: muchos líderes comunistas que persiguieron a la Iglesia se convirtieron poco antes de morir. Fueron muchos. Quizá esta es una de las presencias más llamativas de Dios en el gulag. | |||||||||||
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jueves, 27 de julio de 2017
«Muchos líderes comunistas de la URSS que persiguieron a la Iglesia se convirtieron antes de morir» 27072017
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lunes, 26 de diciembre de 2016
Muere Romano Scalfi, apóstol del ecumenismo, evangelizador en la URSS y fundador de Rusia Cristiana 26122016
Muere Romano Scalfi, apóstol del ecumenismo, evangelizador en la URSS y fundador de Rusia Cristiana | |||||||||||
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El padre Romano Scalfi (1923-2016) ha fallecido a los 93 años tras una vida dedicada a Rusia y al cristianismo del Este de Europa, primero para liberarlos de la opresión comunista y después para llevar a Occidente la belleza de la liturgia, la literatura y la iconografía ruso-bizantina.
Así es como en 1957 fundó la asociación Rusia Cristiana (www.russiacristiana.org) cuando este joven sacerdote italiano se empeñó en dar a conocer las riquezas de las tradiciones espirituales, culturales y litúrgicas de la Rusia ortodoxa así como favorecer el diálogo ecuménico y contribuir a la presencia cristiana en este país entonces comunista. Con su solemne barba monástica para muchos jóvenes él se convirtió en el starets [anciano maestro espiritual en Rusia] de Occidente, maestro de fe y de vida, amante de los alejados y defensor de los perseguidos, apasionado lector de los Padres de la Iglesia y voz de la “Iglesia del Silencio” de Europa, de la cual publicaba testimonios clandestinos. Y a esto dedicó su vida, que más parece una epopeya. En un reportaje publicado por Religión en Libertad sobre la figura del padre Romano Scalfi se contaba cómo le llegó su amor por la cultura oriental y como se las apañó para lograr evangelizar en la URSS y sacar los textos prohibidos allí para darlos a conocer en Occidente: La liturgia bizantina le enamoró del alma rusa Con 23 años, viendo celebrar la divina liturgia bizantina, se enamoró de Rusia y de su alma. Corría el año 1946 y era seminarista en Trento. En esa liturgia lenta, resplandeciente de armonía y cantos, descubrió por primera vez "el conocimiento denominado sobórnico [en ruso el adjetivo soborny tiene el doble significado de católico y conciliar, ndt] de la tradición oriental, corazón y razón juntos, comprometidos y conquistados", explicaba. Y “belleza” es la palabra que Scalfi utilizaba también para recordar a su madre. "Nunca me olvidaré del día en que, con cuatro años, la vi arrodillada delante de un crucifijo. ¡Su rostro era tan bello y estaba tan absorto en la oración! El rostro de mi madre ha sido para mi la primera belleza". El padre Scalfi era un enamorado del cristianismo oriental Una vez acabado el seminario estudió en el Pontificio Instituto Oriental, en Roma. Su padre espiritual, don Eugenio Bernardi, es beato. "Una humanidad de una belleza encantadora", decía Scalfi. De nuevo esa palabra, ´belleza´. Recorriendo la URSS rural En 1957 el sacerdote cruzó por primera vez las fronteras bien vigiladas de la URSS de la posguerra. "Simulamos una avería en la carretera para librarnos del "ángel custodio" que nos pegaron en la frontera. En los pueblos rurales, muy pobres, los hombres y las mujeres se nos acercaban intrigados por el coche occidental. Empezábamos a hablar y pronto el discurso versaba sobre nuestra vida y la de ellos; en las palabras surgía, aun en la confusión, un sentido religioso, una pregunta de sentido todavía presente con fuerza". Empiezan los años de los envíos clandestinos de los Evangelios, de los libros escondidos en los forros de las maletas. Decenas de miles de Evangelios entraron en la URSS y en los países satélites:"Recordaré siempre a una mujer en una iglesia de Kiev; se arrodilló delante de mi para darme las gracias por ese regalo". "Fui declarado persona non grata" Las visitas de Scalfi se intensificaron. «No me detuvieron nunca, pero supe que me vigilaban siempre y que sabían todo. En 1970 fui declarado persona non grata. No volví a la URSS hasta la caída del Muro». Sin embargo, también en esos años, gracias a los colaboradores del Centro “Rusia cristiana” que había fundado, los intercambios fueron intensos. Por obra de la asociación llegaron a Italia unos 900 textos del samizdat. | |||||||||||
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