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martes, 12 de julio de 2016

Biografía y Oración a Santa Verónica y el Divino Rostro (12 de julio)

Biografía

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En varias regiones de Christendom es honorada bajo este nombre una piadosa matrona de Jerusalén, quien durante la pasión de Cristo, como una de las santas mujeres que le acompañó al Calvario, le ofreció una toalla, en la cual quedó la impresión de su rostro. Ella fue a Roma llevando consigo la imagen de Cristo, la que fue expuesta a la veneración pública.
Se trata de reliquias similares a las de la Santísima Virgen, que son veneradas en varias iglesias de occidente. La creencia en la existencia de auténticas imágenes de Cristo está relacionada con la vieja leyenda de Abgar de Edessa y del escrito apócrifo conocido como “Mors Pilati”. A fin de distinguir en Roma la imagen más antigua y mejor conocida, se le denominó la de “vera icon” (la de la “verdadera imagen”) lo que en el lenguaje ordinario se transformó en verónica.
Es por tanto mencionado en varios textos medievales, por los bolandistas (i.e. en un viejo Misal de Augsburg, el que contiene una misa “De S. Veronica seu Vultus Domini”) y de Mateo de Westminster que habla de la impresión de la imagen del Salvador, la que es reconocida como Veronica: "Effigies Domenici vultus quae Veronica nuncupatur". En varios sentidos, la imaginación popular mal entendió la palabra por el nombre de una persona y la adjuntó a varias leyendas, las que varían dependiendo del país de que se trate.
A Italia llegó Verónica a los citatorios del Emperador Tiberio, a quien ella curó por medio de hacerle tocar la sagrada imagen. Ella, a partir de este evento, permaneció en la capital del imperio, viviendo allí al mismo tiempo que también lo hacían San Pedro y San Pablo. Cuando muere, deja la preciosa imagen al Papa Clemente y sus sucesores.
En Francia se casa con Zacheus, el converto del Evangelio, quien le acompaña a Roma, y luego a Quiercy. Allí, su esposo llega a ser un hermitaño, con el nombre de Amadour, en la región llamada Rocamadour. Mientras tanto, Verónica se une a Marcial, a quien asiste en sus prédicas apostólicas.
En la región de Bordeaux, Verónica, poco después de la Ascensión de Cristo, llega a Soulac, en la garganta del Gironde, llevando con ella reliquias de la Santísima Virgen. Allí ella predica, muere, y es sepulatada en la tumba que fue largamente venerada en Soulac, o en la Iglesia de San Seurin de Bordeaux.
Algunas veces se le ha confundido con la piadosa mujer, que de acuerdo con Gregorio de Tours, llevó al vecindario del pueblo de Bazas, algunas gotas de sangre de Juan el Bautista, en cuyo acto de decapitación ella estuvo presente.
En muchos lugares se le identifica con la Haemorrhissa que fue curada según el Evangelio. Estas piadosas tradiciones no pueden ser documentadas, pero no hay razón para que la creencia de tal acto de compasión, no encontrara expresión en la veneración que se le brinda a Verónica. Todo ello, aún cuando tal nombre no tenga un lugar en el Martirologio Hieronymiano, o en los viejos martirologios históricos, y que San Carlos Borromeo excluyó el oficio de Santa Verónica del Misal de Milán, donde había sido introducido.

Oración a Santa Verónica y el Divino Rostro

Señor, Dios nuestro, que hiciste admirable
por las señales de la pasión de tu Hijo
a tu virgen Santa Verónica;
haz que, por su intercesión y ejemplo,
aceptemos humildemente la cruz de Cristo
para llegar a la gloria de su resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo.
 
Amén.

Hoy es la fiesta de Santa Verónica, a cuyo velo se impregnó el rostro Cristo (12 de julio)

Hoy es la fiesta de Santa Verónica, a cuyo velo se impregnó el rostro Cristo

Por Diego López Marina

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Hoy es la fiesta de Santa Verónica, a cuyo velo se impregnó el rostro Cristo








REDACCIÓN CENTRAL, 12 Jul. 16 / 12:01 am (ACI).- Santa Verónica fue la mujer que tuvo un gesto misericordioso con Cristo durante su camino al Monte Calvario al enjugar su rostro lleno de sangre y sudor con un velo que pasó a la historia como reliquia por llevar impreso las facciones del Mesías.
Este velo, lienzo o paño es conocido mundialmente como “Santa Faz” o “Velo de la Verónica” y es una de las reliquias más importantes del cristianismo puesto que se considera como una verdadera imagen de Cristo.
El nombre Verónica apareció por primera vez en el documento apócrifo “Las Actas de Pilatos” y procede del latín “vera icon (o verdadero ícono)”, siendo la imagen o reliquia de este tipo más antigua y conocida. Otra reliquia importante similar a esta es la Sábana Santa de Turín.
“Verónica” también podría ser una variación del nombre macedonio Berenice que data del siglo IV y que quiere decir “la que lleva a la victoria”. Este último nombre está vinculado al de la hemorroísa de los evangelios sinópticos que fue curada milagrosamente por Jesús.
Según la tradición, Santa Verónica fue una mujer piadosa que vivió en Jerusalén y que tras la Pasión del Señor se dirigió a Roma llevando consigo el velo, que posteriormente fue expuesto para la veneración pública. Su acto ejemplar se recuerda hoy en la sexta estación del Vía Crucis.
Una de las varias tradiciones explica que Santa Verónica llegó a Italia ante el emperador romano Tiberio, y lo curó tras hacerle tocar esta sagrada imagen. A partir de este evento, permaneció en la capital del imperio en la misma época que los apóstoles San Pedro y San Pablo. Al morir, dejó la imagen al Papa Clemente I.
Con motivo del primer año santo de la historia, en el 1300, el Velo de la Verónica se convirtió en una de las “Mirabilia urbis” (maravillas de la ciudad de Roma) para los peregrinos que visitaron la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
Las huellas del Velo de la Verónica se perdieron en los años sucesivos al Año Santo 1600, hasta que fue hallado en la Iglesia de la Santa Faz de Manopello. El Papa Benedicto XVI fue el primer pontífice en visitarlo en septiembre de 2006.
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