Mostrando entradas con la etiqueta fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de mayo de 2018

Cada Eucaristía, pan de vida (Evangelio meditado para Solemnidades y Fiestas) 24052018

Cada Eucaristía, pan de vida
Santo Evangelio según San Lucas 22, 14-20. Fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote (Jueves después de Pentecostés)


Por: H. José Torres, L.C | Fuente: missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, Tú que eres el buen pastor que por verdes praderas me guías, Tú que eres el verdadero y eterno sacerdote que me alimentas, que me curas y que me quieres cerca de Ti, te pido que me concedas la gracia de poder hacer este rato de oración a tu lado; que pueda estar atento a tus inspiraciones y abra mi corazón a lo que Tú me pidas.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 22, 14-20
En aquel tiempo, llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios". Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".
Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el Evangelio de hoy, san Lucas nos narra cómo el Señor se manifiesta sumo y eterno sacerdote. Nos dice cómo se va a quedar con nosotros, "Esto es mi cuerpo". Estos signos que presenta nos dejan muy claro que es su sangre que va a derramar luego en la cruz por cada uno de nosotros y que no es un simple simbolismo, sino que es su verdadero cuerpo y sangre que ofrece a Dios Padre por nosotros.
El sumo y eterno sacerdote que hoy vemos ofreciéndose como sacrificio, pero también dando ejemplo para la posteridad, ya no es la prefiguración del sacerdocio, sino que es el Sacerdote, es de Él que emana toda gracia y bendición. Es en la cruz donde lo vemos como sacerdote, altar y víctima y ese mismo momento lo vivimos en cada misa, ya que en cada eucaristía somos participantes de ese sacrificio ahora incruento.
Pidamos al Señor la gracia de poder ver en cada Eucaristía este gran regalo que nos hace y ser verdaderamente agradecido por tan inmenso don. Que en cada visita eucarística podamos reconocer, en lo más profundo de nuestro corazón, su presencia amorosa y misericordiosa que nos cubre y nos llama a la conversión todos los días, para ser cada vez un poco más santos y acercarnos a cada Eucaristía con un corazón dispuesto a recibir al verdadero Dios y verdadero hombre que se hace carne, por nosotros y para nuestra salvación.
La Eucaristía es "Pan partido para la vida del mundo". Es Sacramento de comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento y nos da la certeza de que lo que tenemos, lo que somos, si es tomado, si es bendecido y si es entregado, con el poder de Dios, con el poder de su amor, se convierte en pan de vida para los demás.
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 9 de julio de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, buscaré hacer una comunión espiritual ofreciéndola por las personas que no conocen a Jesús.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.


viernes, 20 de mayo de 2016

Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote 19052016

Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

Diego López Marina y Abel Camasca

35K
35K
Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote








REDACCIÓN CENTRAL, 19 May. 16 / 02:31 am (ACI).- El jueves posterior a la Solemnidad de Pentecostés en algunos países se celebra la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, festividad que no aparece en el calendario de la Iglesia universal (como sí lo hacen las fiestas del Sagrado Corazón de Jesús o Jesucristo Rey del Universo), pero que se ha expandido por muchos países.
Esta fiesta tiene sus orígenes en la celebración del sacerdocio de Cristo que en la misa latina se introdujo en algunos calendarios y que tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II fue renovada por la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote.
La celebración fue introducida en España en 1973 con la aprobación de la Sagrada Congregación para el Culto Divino. Asimismo, ésta contiene textos propios para la Santa Misa y el Oficio que fueron aprobados dos años antes.
Además de España, otras Conferencias Episcopales incluyeron esta fiesta en sus calendarios particulares como Chile, Colombia, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela. En algunas diócesis este día es también la ‘Jornada de Santificación de los Sacerdotes’.
San Juan Pablo II, en el documento “Ecclesia de Eucharistia” señala que “el Hijo de Dios se ha hecho hombre, para reconducir todo lo creado, en un supremo acto de alabanza, a Aquél que lo hizo de la nada”.
“De este modo, Él, el sumo y eterno Sacerdote, entrando en el santuario eterno mediante la sangre de su Cruz, devuelve al Creador y Padre toda la creación redimida. Lo hace a través del ministerio sacerdotal de la Iglesia y para gloria de la Santísima Trinidad”.
Jesús, Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza
En el Nuevo Testamento con la palabra “sacerdote” no solo se nombra a los ministros, sino que se reserva especialmente para denominar a Cristo y a todo el pueblo de Dios, unidos como un Sacerdocio real:
"Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz" (1 Pedro 2,9)
En el capítulo 4 de Hebreos se explica el Sumo Sacerdocio de Jesucristo de esta forma:
"Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos -Jesús, el Hijo de Dios- mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna" (Hebreos 4,14-16)
La carta a los Hebreos también interpreta el sacrificio de Cristo como el nuevo, único y definitivo sacerdocio, diferenciándose así de los sacrificios de los sacerdotes de la antigua alianza:
"Así también Cristo no se apropió la gloria de ser sumo sacerdote, sino que Dios mismo le había dicho: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice también en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre igual que Melquisedec" (Hebreos 5,5-6)
La misma carta a los Hebreos añade:
"Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos" (Hebreos 9,11)