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jueves, 27 de noviembre de 2014

Turquía: cada vez más es necesario encontrar modos de convivencia 27112014

Turquía: cada vez más es necesario encontrar modos de convivencia

Entrevista con el sacerdote Claudio Monge o.p., residente en Estambul y consultor del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso


Turquía se prepara para recibir la visita del Santo Padre este fin de semana. Y allí está Claudio Monge o.p., dominico que vive en Estambul y es residente en Turquía desde hace más de 10 años, pero frecuenta esta país desde el 1997. Además de la vida de la comunidad, de la que fue superior durante 7 años, es responsable del DOST-I, un centro cultural que permite acoger estudiantes en gran parte turcos para ayudarles en sus investigaciones y estudios. Por otro lado, han creado una pequeña biblioteca que se ocupa de temas de teología occidental y teología del diálogo interreligioso, mística comparada, y otro pequeño sector de historia de la presencia de las órdenes religiosas en esta área de Oriente Medio. Asimismo, se ocupa desde hace varios años de la animación de una oración ecuménica con un grupo de jóvenes. Además del trabajo pastoral, es también profesor en teología de las religiones y el diálogo interreligioso en la Universidad de Friburgo (Suiza). En abril fue nombrado por el Papa Francisco como consultor del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.
Con él ha hablado ZENIT para profundizar algunos aspectos sobre el viaje del Papa a un país mayoritariamente musulmán, que también recibidió la visita de Benedicto XVI en el 2006. Por otro lado, el padre Claudio ha explicado cómo es la situación de los cristianos en este país, y lo que supone ser una minoría. Un gran trabajo el de ecumenismo y diálogo interreligioso es el que te tiene que realizar en la nación turca, que aunque aún haya mucho trabajo por delante "tenemos esperanza porque Espíritu Santo sigue soplando"

Menos del 1 por ciento de la población turca es cristiana ¿cómo se está preparando esta pequeña comunidad para el viaje del Santo Padre?-- Padre Monge: Esta premisa es muy importante, no se puede imaginar algo muy visible. Es una pequeña comunidad que intenta preparar las cosas. No sólo somos una ínfima minoría, es necesario tener en cuenta la variedad de iglesias y de ritos. En el origen de este viaje papal está la invitación del patriarca ortodoxo Bartolomé, en el ámbito de una relación muy fraterna que existe entre ellos y de una tradición que contempla presencia de representantes de las dos iglesias en las fiestas patronales. Obviamente, el Papa viene como jefe de la Iglesia católica y como católicos intentamos prepararnos lo mejor posible y vivir al máximo el encuentro con Francisco en la eucarística del sábado 29. Una preparación muy complicada, porque sólo los católicos nos expresamos en cuatro ritos diferentes --latino, armeno, siriaco, caldeo--  porque la diversidad lingüística y cultural es muy importante. El hecho de estar juntos en una única celebración eucarística es ya una prueba.

¿Qué recuerda de la visita del papa Benedicto XVI a Turquía en el 2006? ¿Qué frutos tuvo?-- Padre Monge: El primer recuerdo que tengo es que esa visita se contextualizaba en un momento muy particular donde la figura del Papa en Turquía no tenía "buena publicidad". Estabamos a pocas semanas después del famoso discurso de Ratisbona, estabamos en plena crisis internacional por las caricaturas de Mahoma. Había una tensión enorme y cierto mundo islámico se consideraba al jefe de la Iglesia católica no como a un amigo. En estos días Francisco llega con otro tipo de "publicidad" aunque ahora tampoco estamos en una situación ideal. Por distintos motivos, los dos viajes se sitúan en momentos delicados. Del viaje de Benedicto XVI recuerdo que a pesar de este punto de partida difícil fue realmente una recuperación casi milagrosa de la relación del Papa con el mundo turco. En pocas horas de la página 15 pasó a la primera página de los periódicos, también gracias a gestos sorprendentes que no imaginaban de Benedicto XVI.
Sobre los frutos es difícil responder. Un viaje por sí solo aunque sea importante, no puede hacer primavera. Puede ser un momento importante de impulso, invitar a la reflexión pero el problema es la capacidad de concretizar en lo cotidiano estos estímulos y entusiasmo. En este sentido, es importante señalar el Sínodo sobre Oriente Medio que nos dio premisas importantes, se insistió que la unidad y la colaboración como primer testimonio, no solo alternativas al testimonio.

¿Cuál es el ambiente en Turquía previo al viaje apostólico? ¿Qué opinión hay sobre el Papa?-- Padre Monge: Es necesario entender que del viaje no se sabe mucho. Un Papa católico no puede tener en Turquía, un país 99 por ciento islámico, el mismo impacto que tiene en occidente. Para la gente, papa Francisco es un líder religioso... Tiene el mismo efecto que si un líder islámico de un grupo concreto va a occidente. Seguramente en los días de la visita, desde el punto de vista mediático bastará una palabra o un encuentro que hará aumentar la atención. 
Otra cosa es a nivel de autoridades religiosas o del mundo político. Cada uno lo ve desde su òptica o desde sus intereses.  Pero seguramente, sucederá como en el 2006, que en los días de la visita estará en la primera páginas de los periódicos.

En un país como Turquía, en el que los cristianos son una minoría, ¿cómo se trabaja en el diálogo interreligioso?-- Padre Monge: Es necesario entender qué comprendemos por diálogo interreligioso. Cada vez estoy más convencido que el diálogo islámico cristiano como tal no existe, porque no existe un diálogo de sistemas. Lo que sí existe, y soy testigo, es un diálogo cotidiano entre los creyentes, entre personas. Y primero de todo se expresa con una necesidad de ciudadanía compartida, vivir juntos. Cada vez es más necesario encontrar modos de convivencia. Después obviamente hay iniciativas, que son más a nivel de creyentes. Hay individuos, más que instituciones, y ciertos grupos que hacen de este intercambio espiritual teológico su vocación principal. 
En los últimos años en Turquía se ha centrado mucho sobre la importancia simbólica de esta tierra, tierra de Abraham, padre común en la fe. Y también hay cursos, seminarios... en los que se aborda este tema.

Y en esta realidad, ¿los cristianos se sienten discriminados como minoría?-- Padre Monge: Seguramente, el hecho de que aún haya grupos minoritarios que no gozan de reconocimiento jurídico ha llevado a discriminaciones. Discriminaciones, que a lo largo de los años se han acentuado porque hay obligación de poner en el documento de identidad la pertenencia religiosa. En este sentido, sí. Hay discriminaciones aún presentes hoy. Además, en este momento se multiplican las dificultades que van más allá de la discriminación religiosa y afectan sobre todo a los extranjeros. Estamos en un momento en el que conseguir el permiso de residencia se ha hecho muy difícil.

¿Cómo se debe trabajar en el ecumenismo, tan importante en un país en el que hay variedad de ritos?-- Padre Monge: Debemos señalar que las relaciones en el vértice entre los responsables de las iglesias no se corresponde necesariamente con la relación en la base. Estoy convencido que la primera cosa urgente es el encuentro recíproco. El hecho de encontrar momentos de rezar juntos como cristianos, no rezar uno junto a otro haciendo cada uno su oración, sino rezar juntos; es lo primero. Además, para avanzar en el proceso ecuménico sería necesario hacer un proyecto más estructurado de formación. Creo que esto es un problema general: tener una verdadera formación. Otro tema a tener en cuenta es la fractura entre generaciones. Esta es causada por una histórica tendencia de las Iglesias orientales a identificar fe e identidad étnico-culturales: la historia de las Millet otomanas, las Iglesias-naciones que reivindicaban una autonomía respecto al mundo turco identificado con el Islam. El fervor religioso que se convierte en operador identitario contribuye a la firmeza de los ritos y de las creencias que dicen poco o nada a las jóvenes generaciones. Este romper con las Iglesias identitarias tienden a romper con la fe en breve.
Es un camino largo y difícil pero tenemos esperanza porque el Espíritu Santo sigue soplando y él trabaja, pero también tenemos que dejarle trabajar.

Oriente Medio está viviendo una situación muy delicada y dolorosa, ¿cómo se vive esto en Turquía? -- Padre Monge: En Turquía se vive de forma muy fuerte la crisis palestina-israelí. Sabemos que en los últimos años ha habido una nueva toma de posición política oficial de las autoridades turcas, que históricamente siempre han estado cerca del gobierno israelí. El problema es que por el momento no parece que esta cuestión avanza. Y estamos convencidos de que la solución de muchos problemas de la región depende mucho de la solución del problema palestino-israelí porque se convierte en una especie de símbolo que justifica muchas violencias.
Después, nosotros también vivimos el drama humanitario de los inmigrantes. Turquía hospeda más de un millón de refugiados sirios, algunos también del norte de Irak... No se puede cerrar los ojos respecto a esta situación. Y hay un sentido de impotencia, y lo que impresiona es la tragedia humanitaria, que no es sólo de los cristianos. No se puede ver el drama solo desde un visto de vista confesional. No hay futuro sin el reconocimiento de una humanidad común a todas las víctimas de estas tragedias y en en ausencia de una condena sin llamamientos del desprecio de la sacralidad de la vida hecho a menudo en el nombre que Dios que afirmamos como Creador.



jueves, 23 de octubre de 2014

"La esperanza de la familia - El sínodo y después", en la U. Europea de Roma 22102014

"La esperanza de la familia - El sínodo y después", en la U. Europea de Roma

El libro-entrevista del cardenal Müller en una mesa redonda organizada por los 'Cí­rculos Culturales Juan Pablo II'

La primera fase del Sínodo concluyó y ahora es el momento para las reflexiones post-sinodales, que tienen encomendada la tarea de traducir en el tejido vivo de la comunidad de fieles los múltiples casos que surgieron durante la gran asamblea religiosa.

  
Un testimonio de la fecundidad de las ideas que surgieron del Sínodo tuvo lugar en el transcurso de la mesa redonda "La esperanza de la familia - El Sínodo y después", que se celebró el 21 de octubre en la Universidad Europea de Roma (UER), en el marco de los encuentros organizados por los "Círculos Culturales Juan Pablo II".

La mesa redonda fue introducida por Antonio Gaspari, director editorial de ZENIT, que, después de los saludos habituales, presentó a los distinguidos oradores: el cardenal Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Mons. Luigi Negri, presidente de la Fundación Internacional Juan Pablo II para el Magisterio de la Iglesia; Mons. Livio Melina, presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II para los Estudios del Matrimonio y la Familia; Constanza Miriano, periodista y escritora.

Gaspari, en su calidad de moderador de la mesa redonda, explicó que el eje principal del que nace el encuentro es el libro-entrevista con el cardenal Müller titulado "La esperanza de la familia", publicado por la editorial italiana Ares: es necesario también aclarar los malentendidos y provocaciones que han rodeado los trabajos del Sínodo. A continuación, Gaspari dio la palabra al cardenal. "Uno de los puntos centrales del texto --señaló el purpurado-- es el tema de la fe. Vivimos en una era de secularismo e incredulidad, que han debilitado la percepción sacramental".

El cardenal Müller citó la encíclica "Lumen Fidei" del papa Francisco, dedicada precisamente al tema de la fe, y la Constitución Pastoral "Gaudium et Spes", uno de los documentos más importantes del Concilio Vaticano II, que plantea, entre otros, el tema de la dignidad del matrimonio y la familia. Luego leyó un pasaje del prefacio de su libro, escrito por el cardenal Fernando Sebastián: "En el sacramento del matrimonio los fieles cristianos, hombres y mujeres, celebran con la Iglesia la fe en el amor de Dios presente y activo en ellos como miembros de la Iglesia y colaboradores de Dios para la multiplicación de la humanidad y de la Iglesia de la salvación". "Este libro --apuntó el cardenal Müller-- es una contribución para redescubrir la belleza del matrimonio cristiano".

El P. Jesús Villagrasa, LC, rector del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, dirigió un breve saludo al público y a los ponentes, para luego devolver la palabra a los expertos.

La periodista Constanza Miriano comenzó con una afirmación relacionada con su experiencia como madre y sus creencias católicas: "Está bien tener misericordia con los divorciados --dijo--, pero hay que tenerla también con los niños. De ellos se habla poco, pero son las primeras víctimas cuando los padres siguen caminos diferentes".

A continuación, la periodista explicó que su trabajo la llevó a conocer a muchas familias, lo que ha fortalecido su convicción de que "la moral cristiana no es comparable a la burguesa"; esta última construye su "catequesis" basándose en los modelos de la televisión y el cine: unos modelos que generan decepción. "El verdadero amor se funda en Cristo y la "realfabetización" del amor pertenece sólo a la Iglesia".

Mons. Livio Melina, al agradecer al cardenal Müller por su libro y por la valentía que demostró, recordó un concepto del beato Pablo VI: la Iglesia no inventa su doctrina, sino que es intérprete y guardiana. A quién nos invita a reconsiderar los principios de la fe para que sea adaptable a nuestros tiempos --dijo monseñor Melina--, la Iglesia sólo puede responder: "No Possumus!" ¡No podemos!

"El cardenal Müller --prosiguió monseñor Melina-- argumenta el vínculo inseparable entre la verdad y la práxis. La doctrina se convertiría en abstracta y la práxis se convertiría en arbitraria, si la Iglesia hiciera 'los descuentos de fin de temporada'". La misericordia no puede ser un instrumento para resolver las dificultades contingentes: los padres se preocupan de educar, incluso si a veces se ven obligados a decir cosas que, en ese momento, son desagradables para sus hijos.

El camino sinodal durará otro año --concluyó monseñor Melina-- y el cardenal Müller será "una brújula certificada para no perderse en el pensamiento débil".

Mons. Luigi Negri expresó su agradecimiento al cardenal Müller por su libro "La esperanza de la familia", "sugerente y constructivo para el futuro."
"La crisis de nuestro tiempo --recordó monseñor Negri-- coincide con la crisis de la familia, que expresa la crisis del hombre moderno: la inexorable pulverización de la vida en un contexto de opiniones en conflicto.

Disminuye el compromiso del hombre en contra de su instinto; la realidad se reduce a un conjunto de objetos manipulados de acuerdo con las normas de carácter tecnológico, mientras desaparece el sentido del misterio". El prelado citó al filósofo Jacques Maritain, según el cual "la modernidad es la lucha sin motivación e ideológica entre la razón y el misterio".

Mons. Negri afirmó también que en la actualidad lo "nuevo" se basa en un concepto ya fracasado, en una revolución antropológica que, habiendo demostrado su inconsistencia, no puede ser tomada como una herramienta para la innovación. En el libro del cardenal Müller, la experiencia del matrimonio es sin embargo una experiencia auténtica de una nueva vida, donde el amor cristiano es una expresión del amor humano basado en la "gratuidad" y no en la "conveniencia" (y aquí Mons. Negri citó la "Caritas in Veritate" de Benedicto XVI para un replanteamiento global del sistema económico).

"La semilla de la nueva vida --concluyó monseñor Negri-- debe ser educada sobre la base de la fe según el pensamiento de Dios y no del mundo. El futuro es nuestro en la medida en que somos capaces de leer la vocación cristiana en toda su profundidad".

El público que llenaba el Aula Magna de la Universidad aplaudió en repetidas ocasiones las intervenciones de los ponentes. El rector de la UER, el padre Lucas Gallizia, LC, en sus conclusiones, quiso expresar una especial gratitud por esta oportunidad para la reflexión: "Una reflexión --añadió-- que continuará durante todo el año. Mientras que nuestra primera tarea es la de la oración para que el Espíritu Santo guíe a la Iglesia".