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lunes, 1 de agosto de 2016

Papa Francisco escribe un mensaje por la fiesta de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo 01082016

Papa Francisco escribe un mensaje por la fiesta de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo


San Cayetano - RV
01/08/2016 16:42

 
(RV).- En el marco de la fiesta de San Cayetano -patrono del pan y del trabajo- cuya fiesta se celebra en diferentes rincones del mundo y de una manera especial en Argentina, Papa Francisco ha enviado una carta al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. José María Arancedo, donde habla de la importancia del trabajo ya que “nos confiere dignidad”.  
El santuario de San Cayetano de Liniers en Buenos Aires recibe cada 7 de agosto miles de fieles que participan en la celebración de la memoria litúrgica del santo y que esperan colas kilométricas por las calles del barrio de más de 10 horas para poder estar cerca de su imagen milagrosa. La afluencia es tal que cada hora se celebran misas, siendo la principal la de las 11 de la mañana, que tantas veces celebró el entonces Cardenal Bergoglio.
Texto de la carta de Papa Francisco:
Querido hermano:
Dentro de pocos días celebramos la fiesta de San Cayetano. Por medio tuyo quiero hacer llegar mi saludo y bendición a tantos hombres y mujeres que se congregarán en los diversos templos del país dedicados al Santo para pedir pan y trabajo o para agradecer el hecho de que no les falte.
Recuerdo conmovido los 7 de agosto en Buenos Aires. La Misa en el Santuario de Liniers y luego el recorrido de la cola de la gente hasta el Estadio de Velez. Saludar, escuchar, acompañar la fe de ese pueblo sencillo... y tantas veces, ante la angustia de hombres y mujeres que quieren y buscan trabajo y no encuentran..., sólo atinaba a un apretón de manos, una caricia, mirar esos ojos humedecidos de dolor, y llorar dentro. Llorar sí, porque es duro cruzar to vida con un padre de familia que quiere trabajar y no tiene posibilidad de lograrlo.
A San Cayetano pedimos pan y trabajo. El pan es más fácil conseguirlo porque siempre hay alguna persona o institución buena que to lo acerca, al menos en Argentina donde nuestro pueblo es tan solidario. Hay lugares en el mundo que ni esa posibilidad tienen. Pero trabajo es tan difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos. El pan te soluciona una parte del problema, pero a medias, porque ese pan no es el que ganás con tu trabajo. Una cosa es tener pan para comer en casa y otra es llevarlo a casa como fruto del trabajo. Y esto es lo que confiere dignidad.
Cuando pedimos trabajo estamos pidiendo poder sentir dignidad; y en esta celebración de San Cayetano pedimos esa dignidad que nos confiere el trabajo; poder llevar el pan a casa. Trabajo, esa T (que junto con las otras dos T: Techo y Tierra) está en el entramado básico de los Derechos Humanos; y cuando pedimos trabajo para llevar el pan a casa estamos pidiendo dignidad.
La sabiduría de nuestro pueblo usa un dicho para calificar a quien, pudiendo trabajar no lo hace: "ése vive de arriba". Y nuestra gente menosprecia a quienes "viven de arriba", porque arteramente atisban en ellos una cierta falta de dignidad.
Querido Arancedo: que en esta fiesta de San Cayetano todos los Obispos sepamos acompañar a nuestros hermanos que piden pan y trabajo. Y lo hagamos con cariño, cercanía y oración, y pidamos también para nosotros esa gracia: que nunca nos falte trabajo, ese trabajo al que nos envía el Señor y que nos confiere dignidad.
Por favor, nos to olvides de rezar por mí. Que Jesús to bendiga y la Virgen Santa to cuide. Fraternalmente,
Francisco 
(MZ-RV)

martes, 26 de agosto de 2014

“La fe no es un salto al vacío” recuerda Arzobispo de Santa Fe 26082014

 

“La fe no es un salto al vacío” recuerda Arzobispo de Santa Fe

 
 
Mons. José María Arancedo. Foto: Casa de Gobierno (CC BY-SA 2.0)
Mons. José María Arancedo. Foto: Casa de Gobierno (CC BY-SA 2.0)
 
BUENOS AIRES, 26 Ago. 14 / 09:45 am (ACI/EWTN Noticias).- El Arzobispo de Santa Fe (Argentina), Mons. José Arancedo, aseguró que “la fe no es un salto al vacío sino un apoyarnos en el testimonio que Él (Dios) mismo nos ha ido dejando, al revelarse por sus palabras y acciones”.
Esto lo dijo al referirse al Evangelio Dominical del 24 de agosto, en el que Pedro señala "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo", y Jesús le dice: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia".
Esto, dijo el Prelado, “nos habla de una de esas palabras y acciones de Jesucristo, en el que se nos manifiesta, se revela el misterio de su voluntad, objeto de nuestra fe”. Y que es un “ejemplo de esa pedagogía de Dios que nos va dejando en nuestra historia expresiones de su voluntad, como lugares de su presencia y de encuentro con él”.
En este sentido, “la Iglesia no es una institución fundada por los hombres, sino expresión viva de esas "palabras y acciones de Jesucristo", añadió.
Mons. Arancedo remarcó que “cuando perdemos de vista este origen de la Iglesia, la despojamos de su verdad más profunda, que es ser expresión de la voluntad de Dios manifestada en Jesucristo y animada por el Espíritu Santo”.
El Arzobispo de Santa Fe recordó además que “la fe en Dios, que se nos ha manifestado en su Hijo nos da a la Iglesia, y es ella quien nos introduce en esa comunión de Vida con Jesucristo. Por ello decíamos que la fe no es un salto al vacío, sino un apoyarnos en ese camino de Dios en el que Él nos ha ido mostrando el misterio de su voluntad".
Por lo tanto, “la Iglesia se nos presenta en este camino de Dios, como un signo (sacramento) visible de su presencia”, concluyó.
Para leer el mensaje completo, puede ingresar a: http://www.aica.org/documentos-s-TW9ucy4gSm9z6SBNYXLtYSBBcmFuY2Vkbw==-3843

 
 
La Fe se apoya en el obrar de Dios
Alocución de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz (23 de agosto de 2014)

Las lecturas de este domingo nos ayudan a comprender el camino de la fe visto desde el obrar de Dios. Estamos hablando de un Dios que se acerca a nosotros, que se nos revela, que nos habla. La fe no es un salto al vacío sino un apoyarnos en el testimonio que Él mismo nos ido dejando, al revelarse por sus "palabras y acciones". Ella se apoya en la trasmisión de este testimonio con el que Dios se nos ha ido revelando, y que tuvo su momento cumbre y definitivo en la persona de Jesucristo. En esta certeza se basa la fe cristiana, así lo hemos recibido: "Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres, nos dice la Biblia, por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y diversas maneras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo" (Heb. 1, 1).

Cuando el Concilio quiere explicar el motivo y el modo de este revelarse de Dios, lo dice de un modo simple: "Dispuso Dios en su bondad y sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen partícipes de la naturaleza divina" (DV. 2). Es el amor y su libertad la única fuente de este camino de Dios hacia nosotros, que se convierte en el fundamento de nuestra fe. En ella, Jesucristo, ocupa el lugar central, por ello nos dice la carta a los Hebreos: "Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús" Heb. 12, 2). Este camino de Dios se realiza "mediante acciones y palabras", íntimamente ligadas entre sí y que se esclarecen mutuamente (cfr. DV. 2). Hay una pedagogía de Dios que debemos saber leer. El evangelio de este domingo nos habla de una de esas "palabras y acciones de Jesucristo", en el que se nos manifiesta, se revela "el misterio de su voluntad", objeto de nuestra fe.

Vemos un ejemplo de este manifestarnos su voluntad en la respuesta que le da a Pedro, luego que él le dijera: "Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo", y Jesús le dice: "Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mt. 16, 16-18). Este es un ejemplo de esa pedagogía de Dios que nos va dejando en nuestra historia expresiones de su voluntad, como lugares de su presencia y de encuentro con él. La Iglesia no es una institución fundada por los hombres, sino expresión viva de esas "palabras y acciones de Jesucristo". Cuando perdemos de vista este origen de la Iglesia, la despojamos de su verdad más profunda, que es ser expresión de la voluntad de Dios manifestada en Jesucristo y animada por el Espíritu Santo. Por eso Ella es objeto de nuestra fe, como lo expresamos en el Credo: "Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica". ¿Qué nos da la fe? La fe en Dios que se nos ha manifestado en su Hijo nos da a la Iglesia, y es ella quién nos introduce en esa comunión de Vida con Jesucristo. Por ello decíamos que la fe no es un salto al vacío, sino un apoyarnos en ese camino de Dios en el que él nos ha ido mostrando "el misterio de su voluntad". La Iglesia se nos presenta en este camino de Dios, como un signo (sacramento) visible de su presencia.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz