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domingo, 23 de septiembre de 2018

La adicción a los móviles es «la heroína de nuestra época»: España está a la cabeza en Europa 21092018

El psicólogo Marc Masip pide que se prohíban en los colegios e institutos

La adicción a los móviles es «la heroína de nuestra época»: España está a la cabeza en Europa

El psicólogo Marc Masip aboga por la prohibición de los teléfonos móviles en los colegios
El psicólogo Marc Masip aboga por la prohibición de los teléfonos móviles en los colegios
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El problema con las pantallas, especialmente con el móvil entre niños y adolescentes, ya empieza a ser abordado una vez que están saliendo a la luz los graves efectos que de manera vertiginosa se están reproduciendo en este grupo de edad, aunque también afecta y mucho a los adultos.
El psicólogo Marc Masip acaba de publicar el libro Desconecta (Libros Cúpula), y este experto en adicciones a las nuevas tecnologías alerta de que España es el país europeo con más adicción adolescente a la red: un 21,3% de los jóvenes ‘enganchados’, frente al 12,7% de la media europea.
En su opinión, esta escalada de adicción se ha producido debido a que no existen normas nacionales para prohibir y regular su uso. Por ello, aboga por la prohibición de los móviles en los colegios españoles para mejorar el rendimiento académico, crear buenos hábitos y frenar el aumento de la adicción entre los adolescentes.
"La heroína de nuestra época"
En una entrevista con la agencia EFE, Masip no duda en asegurar que el móvil es "la heroína de nuestra época", al recordar que "hasta que murió mucha gente, gustaba a los jóvenes, les enganchaba y nadie les había dicho que les iba a matar".
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Marc Masip afirma que en su gabinete tiene 300 familias por problemas de adicción a las nuevas tecnologías
Este experto reconoce que la adicción al móvil no es una patología declarada, ya que no la ha reconocido, "aún", la Organización Mundial de la Salud (OMS), como sí ha hecho con los trastornos causados por los videojuegos, aunque espera que lo haga en breve, porque "es una enfermedad social enorme".
La experiencia en su gabinete
Esta afirmación la hace en atención a su experiencia profesional. Lo constata el hecho de que se estén tomando medidas contra esta adicción en las familias y en los colegios y de que en su gabinete haya unas 300 familias en terapia, lo que califica de "barbaridad".
Pese a estas cifras, es optimista en cuanto a la solución del problema: "Se sale de la adicción y con éxito en un 90 % de los casos", asegura, pero advierte de que es un tratamiento de entre seis meses y tres años.
Masip explica que el término que mejor define ahora este abuso del móvil es "nomofobia", acuñado en el Reino Unido para conocer el nivel de ansiedad que genera su utilización.
No necesitan móviles los alumnos
Pese al rechazo que puedan tener sus propuestas, este experto apuesta por un régimen sancionador para combatir el abuso de la utilización del móvil en España y alaba la ley francesa que prohíbe a los estudiantes utilizarlos en los centros. "Ni lo necesitan ni les viene bien", aprecia, y hay que crear el buen hábito de que en las horas de estudio no hay que usar estos teléfonos, subraya.
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Puede comprar este libro a través de la librería OcioHispano pinchando aquí
"Dirán que hay que formar y educar en el buen uso del móvil. Suena muy bonito, pero ni estamos haciéndolo ni consiguiéndolo", asegura Masip, quien tiene claro que no se debería usar antes de los 16 años. Es la edad en la que fija la madurez mental necesaria para poder utilizar "una máquina de este calibre" y, además, dice que "antes los menores no necesitan un 'smartphone' para nada".
Una "dieta digital"
Y es que, asegura, el peligro del abuso del móvil -los adolescentes lo consultan cada 7 minutos- no se detecta fácilmente, porque "todos lo hacen, no deja resaca y no produce daños físicos en un primer momento". Pero a largo plazo, sí, advierte Masip, como el descenso del rendimiento escolar y laboral, cansancio, malestar y aumento de la irritabilidad.
Este libro, Desconecta, asegura, es un manual para el buen uso de las tecnologías en el querecomienda su "dieta digital" para superar la adicción al móvil. Algo que no es fácil de reconocer para el adolescente ni para los padres, con los que recomienda "ser un poco 'cañero', porque es importante que se den cuenta de la situación", ya que, destaca, siempre les cuesta asumir que "su hijo no es el hijo que han dibujado en su mente".
En este sentido, alerta sobre el uso del móvil como moneda de cambio para premiar o castigar y aboga por normas familiares aplicadas de forma estricta. Según sus datos, un 75 % de la población mundial reconoce tener dependencia del móvil, por lo que tanto a menores como a adultos recomienda la citada "dieta digital".
Dormir con el móvil apagado, no usarlo cuando se está acompañado, utilizarlo solo para comunicarse y no hacerlo más de dos horas al día son algunos de los consejos del método de Masip, entre los que destaca el de ponerse en manos de un profesional, cuando haya un problema.

miércoles, 7 de marzo de 2018

«¿Darías a tu hijo cocaína?» Un demoledor experimento muestra la grave adicción a móviles y tabletas 06032018

Los expertos avisan de la falta de control y concienciación de los padres

«¿Darías a tu hijo cocaína?» Un demoledor experimento muestra la grave adicción a móviles y tabletas

«¿Darías a tu hijo cocaína?» Un demoledor experimento muestra la grave adicción a móviles y tabletas
En el experimento aparecen varias familias con niños y su reacción es casi idéntica

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6 marzo 2018
¿Darías a tu hijo de siete años una botella de vino para que se la bebiese? Y a tu hija de 12 años que inicia la adolescencia, ¿le darías un gramo de cocaína? La respuesta para estas preguntas parece obvia pero, sin embargo, es lo que ocurre en muchas ocasiones cuando se da sin ningún tipo de restricción a los menores tabletas y teléfonos inteligentes.

Quien así se manifiesta es Mandy Saligari, experta en adicciones,  terapeuta y directora de la clínica de rehabilitación de Harley Street, que ha visto como en los últimos años le han llegado un aluvión de casos de adolescentes y niños adictos a estas nuevas tecnologías.

Un llamamiento urgente sobre los efectos nocivos
Numerosos expertos en educación llevan años advirtiendo de estos males y prestigiosos neuropsicólogos han avisado de los efectos negativos que producen en los niños estas tecnologías sin que sus llamamientos hayan tenido un gran efecto.


Mandy Saligari es una de las grandes expertas británicas en adicciones y en cuya clínica hay numerosos adolescentes adictos a las nuevas tecnologías

Saligari, al igual que otros muchos expertos, afirma que los padres no son realmente conscientes de la gravedad que entraña el que sus hijos pasen horas y horas delante de una pantalla.

Hiperactividad, agresividad, aislamientos social...
“Siempre le digo a la gente: ‘cuando le das a tu hijo una tableta o un teléfono, realmente les estás dando una botella de vino o un gramo de cocaína”, dijo durante una conferencia educativa en Londres.

Y se preguntaba “por qué prestamos mucha menos atención a estas cosas que a las drogas y el alcohol cuando trabajan con los mismos impulsos cerebrales”.

El prestigioso neuropsicólogo español, Nacho Calderón, aseguraba a ReL que “los móviles y tablets están generando déficit de atención con hiperactividad. Yendo a los casos más extremos llegaríamos por supuesto a problemas graves de conducta, muy muy graves de agresividad, de aislamiento social, niños que ya solo saben vivir a través de la pantalla”.

Un experimento que muestra una realidad devastadora
Y esto ha quedado de manifiesto con un pequeño experimento que hizo Dolmio, marca de comida británica, con el objetivo de promover las comidas familiares. Sin pretenderlo se toparon con algo aterrador.



Los protagonistas eran cuatro familias con hijos y el momento elegido era la hora de la comida. En este experimento el hijo estaba sentado a la mesa con su tableta mientras sus padres preparaban la comida. El objetivo era observar qué sería lo que provocaría que los niños dejaran de mirar la pantalla mientras la realidad a su alrededor iba cambiando.

Pérdida total de la realidad que les rodea
La adicción era tal que los niños habían perdido la realidad del espacio-tiempo y de todo lo que les rodeaba. Los padres empezaron cambiando los cuadros y la decoración de la sala sin que se percataran de ello. También se movían por la sala con objetos extraños y con cascos de vikingo, por ejemplo. Pero nada de esto hacía levantar la cabeza a sus hijos.

El experimento fue más allá y sus padres fueron cambiados por otros adultos que simplemente llevaban ropa del mismo color. Los niños no se dieron cuenta a pesar de que éstos se movían de un lado a otro. Incluso sus hermanos fueron cambiados por otros niños, que llegaron a sentarse en la mesa junto a ellos. Ni aun así se percataron de lo que ocurría.

Sólo una cosa hizo que levantaran la mirada: el momento en el que se cortó internet. Entonces llegó la sorpresa mayúscula para estos niños, que sólo entonces fueron conscientes de lo que había sucedido.

Este es sólo un ejemplo reciente de lo que está ocurriendo allá donde las pantallas son ya una extensión de la mano de los niños y adolescentes. Las cifras son escalofriantes.

Miles de niños en tratamiento
Recordaba Saligari numerosos niños de 13 años son tratados por adicción a la tecnología digital y que dos tercios de los británicos entre 12 y 15 años no consiguen tener un equilibrio entre el tiempo que están frente a estos dispositivos y otras actividades.



Esta experta advertía que cuando los padres piensan en la adicción su pensamiento se va a algún tipo de sustancia “pero en realidad es un patrón de comportamiento  que puede manifestarse de diferentes maneras”.

Un gravísimo problema derivado
Y un problema derivado de esto es el aumento de menores de edad que envían y recibenimágenes pornográficas, o que acceden a contenidos inapropiados para su edad desde sus dispositivos.

Mandy Saligari admitía que dos tercios de los pacientes de su clínica tenían entre 16 y 20 años, un “aumento dramático” con respecto  hace 10 años. Pero reconocía también que tenía muchos pacientes con menos edad.

De este modo, contaba que “muchas de mis pacientes son niñas de 13 y 14 años que están involucradas en el ‘sexteo’ (envío de material pornográfico), y lo describen como algo ‘completamente normal’”.

Cuando enviar fotos desnudos es algo "normal"
Según su experiencia, muchas de estas chicas creen que enviar una foto de sí mismas desnudas a alguien a través de su teléfono móvil es algo “normal” y que sólo es “incorrecto” cuando un padre o un adulto se entera.

Por ello, muchos expertos como ella coinciden en que exista un mayor control parental. Sin embargo, un 40% de los padres de hijos entre 12 y 15 años confiesan que encuentran difícil controlar el tiempo que sus hijos pasan delante de estos dispositivos.

jueves, 19 de enero de 2017

Estas son algunas recetas para evitar que tus hijos caigan en la adicción a móviles o tablets 18012017

Se están disparando los casos de violencia en las familias

Estas son algunas recetas para evitar que tus hijos caigan en la adicción a móviles o tablets

Estas son algunas recetas para evitar que tus hijos caigan en la adicción a móviles o tablets
La adicción de los jóvenes a los dispositivos móviles se está convirtiendo en uno de los principales problemas de las familias

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18 enero 2017
La adicción de los menores a los dispositivos móviles como teléfonos o tablets se está convirtiendo en una de las mayores preocupaciones para las familias pues en algunos casos desembocan en episodios de violencia.

Pero al igual que es un problema creciente también empiezan a ofrecerse solucionesAlfa y Omega habla con expertos y recoge algunas de ellas:

Un día, en medio de una discusión, Gabriel (nombre ficticio) le partió la nariz a su padre. ¿El motivo? Le había desconectado el router y le dejó sin internet. La violencia, al principio solo verbal, había ido en aumento desde que en casa se descubrió lo que hacía Gabriel: cada mañana, en lugar de ir a clase, se dirigía a la FNAC, un centro comercial en Madrid, para pasar horas jugando y probando de manera gratuita diferentes videojuegos.

Cuando saltó la alerta en el colegio, los padres no supieron reaccionar bien y optaron por la vía del castigo severo. Tras varias discusiones subidas de tono y el mencionado episodio de violencia filioparental, al final todos acudieron a un profesional para abordar el tratamiento: no solo para Gabriel, sino para toda su familia.

El VI Barómetro de la Familia The Family Watch, patrocinado por Madrid Vivo y presentado la semana pasada en Madrid, ha puesto de manifiesto que la adicción de los menores a internet, a los videojuegos y a las redes sociales es una de las principales preocupaciones de las familias españolas.

Una preocupación a gran escala

La encuesta, realizada por GAD3, señala que casi el 100 % de los encuestados manifiesta su preocupación por los riesgos de la red, y para un 62,5 % la comunicación en las familias ha empeorado a pesar de las nuevas tecnologías.

El barómetro revela que ha aumentado la percepción de que los jóvenes están consumiendo cada vez más alcohol y pornografía, una tendencia que discurre paralela a una disminución de la comunicación en el seno de las familias.

El estudio apunta también a las actividades en familia como posible solución, junto a la necesidad de que los padres sean más estrictos con sus hijos en asuntos como el consumo de alcohol, el empleo de internet y redes sociales, o los horarios de llegada a casa.


En ocasiones los padres no son el mejor ejemplo en el uso de dispositivos móviles

Niños con móvil
Como contrapunto, Sonsoles Vidal Herrero-Vior, abogada experta en violencia y adicciones en menores y miembro del área académica de The Family Watch, señala que “no porque un menor esté mucho tiempo en el móvil eso significa que tiene un problema de adicción. A los adultos nos cuesta mucho entender esto, porque para nosotros las relaciones pasan por el cara a cara, pero para los adolescentes sus relaciones sociales y su ocio pasan por el celular. A los adultos les llama mucho la atención que los chavales estén todo el día manejando un dispositivo, pero es que ellos se relacionan a través de él. Eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de identificar si hay o no un problema.

Para Vidal se puede empezar a hablar de adicción cuando aparecen algunos síntomas: ansiedad, inmediatez, reacciones violentas cuando no llegan las respuestas a los mensajes, necesidad imperiosa de tener cerca el teléfono, de estar conectado… Ahí se percibe que no se está haciendo un uso adecuado del dispositivo.

Pero hay además otros fenómenos asociados al mal empleo del móvil o de los videojuegos: los menores multipantalla, adolescentes que tienen en su habitación el teléfono, la tablet, el móvil, la televisión…; la niñera tecnológica: al no estar sus padres en casa, los menores buscan la información que necesitan en internet; o el botellón electrónico: jóvenes que antes que salir de casa prefieren quedarse consumiendo contenidos que generan dependencia, como el juego online, o relacionándose con desconocidos a través de la red.

Responsabilidad de los padres
La experta tiene claro que todo este fenómeno revela “una falta de control parental. Que un niño de 9 años tenga un iPhone 7, que el móvil sea el regalo estrella de la Primera Comunión, que un adolescente haga de su habitación la república independiente de mi casa con todo tipo de dispositivos…, es un problema de los padres”.

A pesar de que el barómetro de The Family Watch-Madrid Vivo muestra que los padres desean una mayor comunicación con sus hijos, “muchos de ellos les han ofrecido desde niños el móvil o las tabletas electrónicas para que estén entretenidos y no den guerra. A los padres se les ha ido la situación de las manos y ahora eso se ha vuelto más difícil de controlar. Los padres no logran charlar con sus hijos…, porque desde hace años han delegado las funciones educativas en un dispositivo”.

Esta situación se agrava si se tienen en cuenta los riesgos que conllevan las redes sociales para la privacidad de los menores: “Los padres no son conscientes de que su hijo pone un pie en una plaza pública, y entra en contacto con gente que no conoce; además se atreven a mucho más de lo que harían en el cara a cara”, de ahí problemas como el acoso a menores en la red (cibergrooming), o el envío de contenidos de tipo sexual (sexting).

A todo ello se suman los cada vez más frecuentes casos de violencia asociados al uso de internet: “No existe una relación causa-efecto directa entre el uso abusivo de la tecnología y la violencia, pero la tecnología sí dinamiza la violencia“.

Alternativas de ocio

En cualquier caso, la familia aparece como la principal vía de solución de los problemas de los menores asociados a la tecnología. Sonsoles Vidal propone “unas pautas educativas claras por parte de los padres, para que los hijos sepan que los dispositivos son una herramienta más de comunicación, no la única”.


Hacer excursiones y realizar actividades en familia es una de las soluciones que proponen los expertos

Además, los menores deberían “aprender a usar la tecnología bajo el control de sus padres, y siempre de una manera adaptada a su propio crecimiento”.

En la misma línea se sitúa Irene Gallego, psicóloga del proyecto Conviviendo, de la Fundación Amigó, que recientemente ha recibido el premio a la innovación social de la Asociación Española de Fundaciones por su trabajo en prevención de la violencia filioparental.

A la fundación han llegado niños de hasta 8 años con problemas de violencia hacia sus padres, “no por una rabieta, sino por manifestaciones de violencia premeditada y sin control”, aclara Irene.

La violencia asociada a las adicciones 
En muchos de estos niños y adolescentes, el problema de la violencia está asociado a las adicciones, que “antes eran el alcohol y las drogas, pero cada vez más hay más presencia de las nuevas tecnologías, videojuegos, redes sociales, móvil…”.

¿Qué es lo que ha pasado en una familia para que un hijo se vaya recluyendo poco a poco en la realidad virtual? “A veces hay un rasgo de la personalidad del niño que favorece esta situación”, explica Gallego, pero “también es verdad que las alternativas de ocio que los padres ofrecen a los niños son cada vez más reducidas".

“Los Reyes Magos acaban de traer a los niños un montón de dispositivos electrónicos, videoconsolas y juegos que muchas veces no son apropiados para la edad del niño. Se les ofrece mucha tecnología, pero no les facilitan otro tipo de ocio. Los niños de hoy apenas leen. Tienen una tablet porque es más cómodo para los padres. Ha habido un cambio de la sociedad, y no hemos sabido asimilar tanta tecnología”.

Una adicción que se puede dar en cualquier familia
Y este panorama está bastante extendido: “Nos podemos encontrar una adicción así en cualquier familia. Los casos que nos han llegado a nosotros son familias típicas, muy normales y estructuradas”, atestigua Irene.

Para escapar de esta red, es preciso el apoyo positivo hacia el menor. “No se consigue nada diciendo: “Te pasas todo el día jugando (o chateando), no vas a llegar a nada””, explica la psicóloga.

En la Fundación Amigó, por ejemplo, comienzan ofreciendo al chaval actividades de ocio alternativas, “porque no se consigue nada luchando directamente contra el dispositivo, porque el mono es muy fuerte, y como en cualquier adicción es muy difícil que el adicto reconozca desde el principio que tiene un problema”.


La adicción genera brotes de ira descontrolada y de violencia en los menores

Recuperar hábitos perdidos
Además, van reincorporando poco a poco hábitos básicos que habían quedado atrás: horarios fijos de comida y de sueño, medidas de higiene… Poco a poco van trabajando con el menor el reconocimiento y la motivación al cambio, para que ellos mismos vean que tienen un problema.

Y en paralelo se trabaja con la familia: “Intentamos que dejen espacio al menor para que se exprese con libertad y explique los motivos que le han llevado a esa situación. Y pedimos a los padres que no le juzguen, que intenten entender, que no vean solo lo negativo, siempre buscando una comunicación más positiva e intentando alcanzar acuerdos” con el menor para el uso racional de los dispositivos.

Se puede salir
Al final, como en cualquier adicción, se puede salir. En la fundación tienen experiencia de que “poco a poco los chavales pueden ir estructurando su vida. Son capaces de dejar de lado el móvil mientras comen en familia, algo que antes era imposible. Y hasta se les puede castigar si es necesario sin el ordenador sin que surja la violencia. Son pequeños pasos” en los que la familia juega un papel fundamental.

El sociólogo Narciso Michavila, de la consultora GAD3, encargada del barómetro, concluye que “la principal variable que explica el aumento del consumo de alcohol en menores, el fracaso escolar, los embarazos no deseados, la adicción al móvil… es la falta de diálogo entre padres e hijos. A menos diálogo, más problemas“.

Por eso, “los padres tienen que implicarse más, hablar más con los hijos”, porque al final “lo que en principio es un medio de comunicación, puede hacer que pierdas la comunicación con tu familia”.
 
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