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sábado, 18 de julio de 2015

MÁS DE 2.350.000 PERSONAS REFUGIADAS O DESPLAZADAS 17072015

MÁS DE 2.350.000 PERSONAS REFUGIADAS O DESPLAZADAS

Cuatro años después de la independencia de Sudán del Sur el sufrimiento de la gente es indescriptible
Durante un viaje de la fundación AIN a Sudán del Sur, fuentes locales han informado a la fundación pontificia sobre la terrible situación de los refugiados y desplazados afectados por el conflicto en los estados de Alto Nilo y Unity en la República de Sudán del Sur. El 9 de julio se cumplen cuatro años de la independencia del país más joven del mundo, abatido por luchas internas y tribales tras el estallido en Diciembre del 2013 de una «crisis política», como describen los sudaneses del sur los duros combates en el norte del país
(Ayuda a la Iglesia Necesitada) El grave conflicto armado entre las fuerzas leales al gobierno del presidente Salva Kiir y los rebeldes aliados con el antiguo vicepresidente Riek Machar ha forzado a más de dos millones de personas a abandonar sus hogares, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para refugiados ACNUR (UNHCR) – United Nations High Commissioner for Refugees. Según los datos publicados el 3 de Julio por la misma organización, hay más de 850.000 refugiados de Sudán del Sur en Etiopía, Uganda, Sudán y Kenia, mientras que un millón y medio de personas se encuentran desplazadas internamente en Sudán del Sur.
«El sufrimiento de la gente es inexplicable. La gente se encuentra abandonada a su suerte. Hemos vividos situaciones de guerra en el pasado, pero la brutalidad y la violencia de las luchas esta vez es indescriptible. Especialmente los ataques contra mujeres y niños, así como a personas totalmente externas al conflicto entre los dos bandos. Hasta hace unas semanas las mujeres de los campos de refugiados en el Alto Nilo salían del campo a recoger hierbas y bayas para alimentarse, el hambre es inmenso, pero se han dado casos de violación y de lesiones físicas, algunas no han regresado al campo. Es muy duro, uno está como confinado en el campo, es como una prisión dentro de tu propio país, al mismo tiempo es el único lugar donde uno está seguro», relató a Ayuda a la Iglesia Necesitada uno de los casi 20.000 civiles registrados que han buscado protección en la Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) en los llamados campamentos de «protección de civiles» (PoC) cerca de Malakal, una de las ciudades arrasadas por el conflicto.
«Sin embargo, incluso dentro del campo tenemos que tener cuidado: ha habido disparos muy precisos realizados desde los árboles hacia el interior del campo, sobretodo en la zona del campo donde están concentrados los refugiados de la etnia shilluk», testimonian así mismo los refugiados. La UNMISS así mismo corroboró estas informaciones con un comunicado de prensa el pasado 1 de Julio . La etnia shilluk, la tercera en número en el país, vive en ambas riberas del río Nilo, cerca de la ciudad de Malakal y ha sido uno de las más afectadas colateralmente por el conflicto entre dinkas y nuers.
Al crear la Republica de Sudan del Sur en 2011 se intentó lograr un balance entre las dos étnias más numerosas y potentes del país: nombrando a Salva Kiir, dinka, como presidente y a Riek Machar, un nuer, vicepresidente. Lo que en Diciembre del 2013 había comenzado siendo una crisis de poder político entre los dos, ha derivado rápidamente en un conflicto más profundo de abismal antagonismo entre las dos etnias.
Diferentes fuentes de información local -corroboradas por organizaciones humanitarias- acusan a ambas partes del conflicto de «genocidio» y tribalismo desaforado. Se han dado numerosos casos de agresiones, violaciones, pillajes, vandalismo y asesinatos a civiles ajenos a los rebeldes y al ejercito por su pertenencia a una etnia concreta. Así mismo existe una solapada pero grave falta de cooperación y trabas de ambas partes para permitir el acceso e a ayuda y comida a los refugiados y desplazados en los campos de ACNUR, según Ayuda a la Iglesia Necesitada.
Esta situación drástica hace que el número de los sudaneses de sur que buscan refugio en el país vecino de Sudán aumente cada día. Según datos del ACNUR desde Mayo de 2015 casi 30.000 sudaneses del sur han cruzado la frontera hacia los campos que se han abierto en el país vecino de Sudán. En total se calculan más de 90,000 refugiados sobre todo en los campos del estado de Nilo Blanco (An Nil al Abyad), pero también en los dos estados de Kordofán, Nilo Azul y en los alrededores de Jartum. Si bien su situación es mejor que la de aquellos que han buscado refugio en su propio país, sus condiciones tampoco son óptimas.
Una de las peticiones básicas de los refugiados llegados a los campos sudaneses es el levantar la prohibición a las agencias de la ONU para acceder a los campos, donde por el momento solamente organizaciones gubernamentales tienen entrada. El ACNUR proporciona servicios básicos distribuidos únicamente a través de sus socios sudaneses, ya que no se les permite la entrada directa a los campamentos. Así mismo, la situación de seguridad en los campamentos deja mucho que desear, siendo muy deficitario el control de las entradas y salidas de los campamentos con el fin de proporcionar una mejor seguridad. Fuentes locales han informado de acosos, de robo y abuso a mujeres refugiadas por parte de personas ajenas al campamento. En estos casos los refugiados no tienen a dónde recurrir.
Otro de los graves problemas es la falta de reconocimiento oficial en Sudán de la condición de refugiado para los vecinos llegados de Sudán del Sur. El gobierno de Sudán – del cual se independizaron hace cuatro años – les considera como «hermanos y hermanas» que regresan a su patria. No hay registro y aplicación de proceso formal para adquirir la condición de refugiado. A pesar de la afirmación gubernamental de tratar a los sudaneses del sur como ciudadanos de Sudán, «el trato a los ciudadanos del nuevo país independiente no es igualitario, incluso aun cuando estos posean una tarjeta de identificación.
Muchas mujeres en Jartum por ejemplo trabajan como criadas con el fin de sobrevivir. Hay muchas quejas de maltrato y abuso.
También es el caso de los varones que buscan empleos con bajos salarios y largas horas de trabajo, ya que no tienen documentos legales», relataron a Ayuda a la Iglesia Necesitada fuentes cercanas a los afectados. La condición de refugiado tal y como se contempla en los Convenios sobre el Estatuto de los Refugiados permitiría a los refugiados acceder a permisos de trabajo y a la protección jurídica.
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AFRICA/ARGELIA - Continúa la violencia en el valle de M'Zab. El obispo Rault: la represión, por sí misma, no puede detener el incendio 18072015

AFRICA/ARGELIA - Continúa la violencia en el valle de M'Zab. El obispo Rault: la represión, por sí misma, no puede detener el incendio

Ghardaia - El Valle de M'Zab en el sur de Argelia, sigue siendo escenario de violencia sectaria de base étnico-religiosa y los organismos de seguridad argelinos no consiguen detenerla. Los enfrentamientos se producen desde hace más de medio año entre la población berebere Ibadi y los grupos de sunitas islamistas, y el cuadro se complica por las maniobras de las bandas de delincuentes que fomentan el choque entre identidades para aprovecharse del caos y realizar saqueos y otros actos delictivos. En los últimos tiempos, la espiral de violencia ha visto a estas poblaciones pasar de la lucha con palos y cuchillos al uso de armas de fuego, con el consecuente aumento exponencial del número de víctimas. En los últimos estallidos de violencia se han registrado 25 muertos y decenas de heridos.
Nos ha proporcionado un panorama sombrío de la situación del Valle de M'Zab - transformado de un lugar de convivencia pacífica en un verdadero “valle de lágrimas” - Su Exc. Mons. Claude Rault, M. Afr., Obispo de la diócesis de Laghouat. En su último informe - difundido por la asociación “Amis du Diocèse du Sahara” y enviado a la Agencia Fides - el titular de una de las diócesis territorialmente más grandes del mundo hace referen cia a los testimonios que él mismo ha recogido directamente entorno a los “tristes acontecimientos” que han afectado a los centros de Ghardaia y especialmente Berriane y Guerrara. “Muchas de las familias - dice el Obispo - lloran a sus muertos, viven en el miedo y la inquietud ante la reanudación de una barbarie que parece ciega. Y, ciertamente, la represión por sí sola no puede conseguir que deje de propagarse el incendio, aunque parezca que logra apaciguar un poco esta locura mortal”.En este escenario dramático, los cristianos locales siguen ofreciendo sus oraciones y su contribución activa para ayudar a superar las heridas que están destruyendo la coexistencia secular entre los diferentes grupos enraizados en la región. “Como una pequeña comunidad cristiana que vive desde hace mucho tiempo en el Valle - escribe en su mensaje el obispo Ruault - hemos tejido fuertes lazos de fraternidad, convivencia y colaboración, y queremos continuar por este camino. Hemos recibido mucho de esta población, a la que queremos, y que siempre nos ha respetado a pesar de las diferencias que habrían podido dar lugar a la exclusión”. “Por esto -, añade el obispo - lloramos con las familias que han perdido a sus seres queridos. Sufrimos sus heridas. Estamos inquietos con los que ven a unos u otros sembrar la violencia y el odio. Tenemos miedo de este futuro incierto. Pero creemos en los recursos de humanidad y sabiduría que Dios ha puesto en esta población que nos acoge... Nuestra oración, en estos tiempos de Ramadán - concluye Mons. Rault - es que el Valle de M'Zab vuelva a ser un valle feliz”. .

AFRICA/SUDAN DEL SUR - “Tenemos que empezar de nuevo desde cero”, dice el obispo emérito de Juba 09072015

AFRICA/SUDAN DEL SUR - “Tenemos que empezar de nuevo desde cero”, dice el obispo emérito de Juba

Juba – El pasado 9 de julio, Sudán del Sur celebró su cuarto año de independencia. Desafortunadamente el aniversario se vio empañado por los conflictos étnicos que desde diciembre de 2013 ven enfrentarse entre si a las fuerzas gubernamentales del presidente Kiir, de etnia dinka, y las leales al ex vicepresidente Machar, de étnia Nuer. Hasta ahora, los enfrentamientos han causado más de 500.000 víctimas. Según una declaración del obispo emérito de Torit, Mons. Paride Taban, el país nunca había visto tantos miles de niños de la calle en la capital Juba, hurgando en la basura buscando algo para comer.
“Todos somos culpables de esta lamentable situación - dice el obispo - y tenemos que empezar de nuevo para reconstruir el país más joven del mundo, y conseguir que la población muera de vieja y no por la guerra”. Según un reciente informe publicado por Ayuda a la Iglesia Necesitada, muchas personas se ven obligadas a comer hierbas y frutas silvestres para evitar la inanición. Actualmente en el país hay más de un millón de niños desnutridos, dos millones de desplazados y 500.000 han huido al extranjero.

EXPROPIANDO TIERRAS A SUS PROPIETARIOS 17072015

EXPROPIANDO TIERRAS A SUS PROPIETARIOS

El gobierno de Sri Lanka construye a la fuerza templos budistas en una región donde solo hay cristianos e hinduístas
Con la complicidad del ejército, el gobierno de Sri Lanka está construyendo templos y monasterios budistas a la fuerza en los distritos norteño de Mullathivu y Kokilai, habitados por tamiles hinduístas y cristianos. La población local acusó a las autoridades de querer complacer a la mayoría cingalesa y budista, y el 5 de junio se manifestó también en contra de esta iniciativa.
(Asia News/Infocatólica) La policía detuvo a cuatro de los organizadores de la manifestación, liberándolos sólo gracias a la intercesión de algunos políticos locales y la promesa de no planear más protestas similares. La mayoría de los habitantes de la zona se compone de antiguos desplazados internos, que sólo recientemente están empezando a recuperar sus tierras perdidas durante la guerra.
Anthony Jesudasan, activista Tamil católico por los derechos humanos, dijo a AsiaNews: «Incluso si están acompañados por los militares, no se puede construir lugares de culto budistas permanentes, quitándole las tierras a los propietarios. Es realmente deshonesto. Aquí viven sólo hindúes y cristianos. Podemos aceptar la construcción de templos budistas sólo si decidieran crear un nuevo pueblo multiétnico».
Sin sentido
Incluso varios sacerdotes tamiles católicos y presbíteros anglicanos han criticado la iniciativa del gobierno: «Miles de personas aún no han recibido la tierra, y los utilizan para construir lugares de culto que no pertenecen al credo de estas comunidades. ¿Qué sentido tiene este comportamiento?».
«No estamos en contra de los budistas – aseguran algunos residentes de la zona – no los molestamos. Entonces, ¿por qué el ejército hace esto? ¿Cuándo volveremos a tener un poco de paz?».
El conflicto, que comenzó como una guerra civil para derrotar a los rebeldes separatistas del Liberation Tigers of Tamil Eelam , que intentaban crear un Estado tamil en el noreste del país. Pero con el tiempo ha asumido los contornos de un verdadero conflicto étnico.