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jueves, 15 de septiembre de 2016

La devoción de Santa Brígida a los siete dolores de la Virgen María 15092016

La devoción de Santa Brígida a los siete dolores de la Virgen María

devocion de los siete dolores virgen maria
 
 
 

La Santísima Virgen otorga siete gracias a las almas que la honren a diario diciendo siete Ave Marías y meditando en sus lágrimas y dolores

 
 
 
La Santísima Virgen María otorga siete gracias a las almas que la veneran diariamente diciendo siete Ave Marías y meditando en sus lágrimas y Dolores.
Esta devoción fue propagada por la mismísima Santa Brígida de Suecia, quien hizo la revelación de estas siete gracias espirituales que la Santísima Virgen María está dispuesta a conceder. La Virgen María prometió lo siguiente
1.- "Voy a conceder la paz a sus familias."
2.- "Ellos serán iluminados sobre los misterios divinos."
3.- "Los consolaré en sus dolores y voy a acompañarlos en su trabajo."
4.- "Voy a darles todo lo que piden, siempre que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo o la santificación de sus almas."
5.- "Yo voy a defenderlos en sus batallas espirituales con el enemigo infernal y voy a protegerlos en cada instante de su vida."
6.- "Yo visiblemente los asistiré en el momento de su muerte, y verán mi rostro."
7.- "He obtenido esta gracia de mi divino Hijo, que los que propaguen esta devoción a mis lágrimas y Dolores, a la hora de su muerte los llevaré directamente de esta vida terrenal a la felicidad eterna, ya que le serán perdonados todos sus pecados y mi hijo será su eterno consuelo y alegría".
Los siguientes, son los siete dolores de la Virgen María con una lectura sugerida de la Biblia para cada dolor y unas reflexiones que hemos colocado de guía para todos. Estas reflexiones son únicamente sugerencias, usted puede hacer sus propias meditaciones en su mente sobre los siete dolores mientras reza las siete Ave Marías.

1.- Primero dolor: La profecía de Simeón: (Lucas 2,34-35)

Reflexión: ¡Cuán grande fue la sorpresa para el Corazón de María al escuchar las palabras tristes, que el profeta Simeón pronunció sobre la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús, ya que en ese mismo momento se dio cuenta en su mente, todos los insultos, golpes, y tormentos que los hombres impíos le debía ofrecer al Redentor del mundo. Pero una espada aún más aguda atravesó su alma. Era el pensamiento de la ingratitud de los hombres a su amado. Te acompañamos en este dolor, Virgen Santa, y por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.
- Rezar el Ave María

2. Segundo dolor: La huida a Egipto: (Mateo 2,13-14)

Reflexión: Considera el fuerte dolor que sintió María, cuando San José fue advertido por un ángel, ella tuvo que huir de noche con el fin de preservar su amado Niño de la masacre decretada por Herodes. Qué angustia era la suya, al dejar Judea, para que no dejarse alcanzar por los soldados del despiadado rey. Qué grande fueron sus privaciones en ese largo viaje. Qué sufrimiento el dar a luz en una tierra de exilio. Te acompañamos en este dolor, Santa Madre, y por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del satanás y sus secuaces.
- Rezar el Ave María

3. Tercer dolor: La pérdida del Niño Jesús en el templo: (Lucas 2,43-45)

Reflexión: Qué temor tan grande y dolor que habría sentido María, cuando vio que había perdido a su amado Hijo. Y para aumentar su dolor, cuando ella lo buscó entre sus parientes y conocidos, no obtuvo noticias de él. Ni la fatiga, ni los obstáculos ni el peligro se pudieron interferir en su búsqueda desesperada, inmediatamente regresó a Jerusalén, y durante tres largos días lo buscó con gran dolor. Grande también es mi confusión, oh alma mía, cuando por tantas veces he perdido a Jesús por culpa de mis innumerables pecados, y no he salido pronto a buscarle. Oh María, te acompañamos en este dolor, haz que nosotros nunca nos perdamos por malos caminos
- Rezar el Ave María

4. Cuarto dolor: El encuentro de Jesús y María en el Camino de la Cruz:(Lucas 23,27)

Reflexión: Vengan, pecadores, vengan a ver si pueden soportar tan triste espectáculo. Esta Madre, tan tierna y amorosa, se encuentra con su Hijo amado, en el dolor y el sufrimiento de muerte. Él se camina arrastrado hacia una muerte cruel mientras sigue siendo torturado, herido, destrozado por los látigos, coronado de espinas, desangrándose, llevando una pesada cruz. Oh mi Dios, tenga en cuenta, mi alma, el dolor de la bendita Virgen que contempló tanto su Hijo ¿Quién no es capaz de llorar al ver el dolor de esta madre? Pero, ¿quién ha sido la causa de tales sufrimientos? ¡Yo, soy yo el culpable, que con mis pecados lo he herido de muerte y han herido también el corazón de mi madre con gran angustia! Mi corazón se rompe a causa de mi ingratitud. Por los méritos de este dolor, te pedimos, Virgen Santa, que sepamos ser humildes como Él lo fue y soportar con valentía las cruces y sufrimiento de cada día.
- Rezar el Ave María

5. Quinto dolor: La Crucifixión y muerte de Jesús: (Juan 19, l8-25.27)

Reflexión: Mira, alma devota, mira hacia el Calvario, sobre el cual se colocaron dos altares de sacrificio, uno en el cuerpo de Jesús, y el otro en el corazón de María. Triste es ver a esa querida madre ahogándose en un mar de dolor, al ver a su amado Hijo, que forma parte de su propio ser, cruelmente clavado en la cruz. Como se puso de pie a los pies de la cruz, traspasada por la espada del dolor, mirando los ojos de su hijo. Te acompañamos en este dolor, Madre virginal, y por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
- Rezar el Ave María

6. Sexto dolor: Bajando el cuerpo de Jesús de la Cruz y recibirlo en sus brazos: (Marcos 15,43-46)

Reflexión: Considera el más amargo dolor que desgarró el alma de María, cuando vio el cadáver de su amado Jesús sobre sus rodillas, cubierto de sangre, todo desgarrado con heridas profundas. Madre doliente ¿quién no podrá sentir compasión de ti? Nicodemo, Juan y las otras Marías que te acompañaban, apenas si podían soportar su dolor. Te acompañamos en este amargo dolor, Madre amadísima, y por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como Él nos amó.
- Rezar el Ave María

7. Séptimo dolor: El entierro de Jesús: (Juan 19,41-42)

Reflexión: Considera los suspiros que provienen del triste corazón de María al ver a su amado Jesús que lo colocaban dentro de la tumba. Qué pena tremenda sufrió ella cuando vio que se levantaba la piedra para cubriría esa tumba sagrada. Ella miró por última vez el cuerpo sin vida de su Hijo, y apenas si podía separar los ojos de esas heridas abiertas. Y cuando la gran piedra fue rodada a la entrada del sepulcro, oh, entonces sí su corazón parecía que se le arrancaron de su cuerpo. Te acompañamos en este dolor, Madre de todos, y por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros morir a nuestra vida de pecado y resucitar gloriosos a una nueva vida en Jesús.
- Rezar el Ave María

Ejercicio de los siete dolores de la Madre de Dios y Siete gracias que la Santísima Virgen concede (15 de septiembre)

El día 15 se celebra la Virgen de los Dolores. Por ello, les recomiendo entrar en el apartado de oraciones a la Virgen María y rezar los "Siete dolores de la Madre de Dios", para acompañarla en su gran sufrimiento. Podrán encontrarlo a mitad de página en http://webcatolicodejavier.org/oraciones.html    Debajo de esa oración, podrán encontrar las siete gracias que la Santísima Virgen concede a las almas que le honran diariamente, meditando sus dolores, con el rezo de siete avemarías.

Oraciones a la Virgen María

Oraciones a la Virgen María

Ave María

Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Bendita sea tu pureza

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada, María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
¡Mírame con compasión!
¡No me dejes, Madre mía¡

Oración de San Bernardo

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente.

La Virgen María

Bajo tu amparo

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas nuestras súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.




Ejercicio de los siete dolores de la Madre de Dios

La Virgen Dolorosa1.- La aflicción que causó a su tierno corazón, la profecía del anciano Simeón. (Avemaría.)
2.-La angustia que padeció su sensibilísimo corazón, en la huida y permanencia en Egipto. (Avemaría.)
3.-Las congojas que experimentó su solícito corazón, en la pérdida de su Hijo Jesús. (Avemaría.)
4.-La consternación que sintió su maternal corazón, al encontrar a su Hijo Jesús llevando la cruz a cuestas. (Avemaría.)
5.-El martirio de su generoso corazón, asistiendo a su Hijo Jesús en la agonía. (Avemaría.)
6.-La herida que sufrió su piadoso corazón, en la lanzada que abrió el costado de su Hijo Jesús. (Avemaría)
7.-El desconsuelo y desamparo que padeció su amantísimo corazón, en la sepultura de su Hijo Jesús. (Avemaría.)
Ruega por nosotros, Virgen dolorosísima, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Siete gracias que la Santísima Virgen concede a las almas que le honran diariamente, meditando sus dolores, con el rezo de siete avenarías. (Santa Brígida).
1-Pondré paz en sus familias.
2.-Serán iluminadas en los divinos Misterios.
3.-Las consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
4.-Les daré cuanto me pidan, con tal que no sea opuesto a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
5.-Las defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de la vida.
6.-Las asistiré visiblemente: en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre.
7.-He conseguido de mi Divino Hijo que, cuantas propaguen esta devoción, sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados y mi Hijo y Yo seremos su consolación eterna y alegría.

Oración

Madre mía: Desde que amanece el día, bendíceme;
en lo rudo del trabajo, ayúdame;
si vacilo en mis buenas decisiones, fortaléceme;
en las tentaciones y peligros, defiéndeme;
si desfallezco, sálvame y al cielo llévame.
Amén.

Magnificat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amén.

La Salve

Dios te salve,
Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a Ti suspiramos,
gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues,
Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos,
y después de este destierro
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
D- Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
T- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Salve regina

Salve Regina, Mater misericordiae,
Vita dulcedo et spes nostra salve.
Ad te clamamus exsules filii Hevae.
Ad te suspiramus gementes et flentes,
in hac lacrimarum valle.
Eja ergo advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Jesum benedictum fructum ventris tui
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.

Santo Rosario

Para saber cómo se reza el Rosario o para rezarlo, accede a http://webcatolicodejavier.org/comorezarelRosario.html