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miércoles, 8 de febrero de 2017

Beatifican al “samurái de Cristo” en Japón 07022017

Beatifican al “samurái de Cristo” en Japón

Por Diego López Marina

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Ceremonia de beatificación de Justo Takayama Ukon / Captura de YouTube
Ceremonia de beatificación de Justo Takayama Ukon / Captura de YouTube








OSAKA, 07 Feb. 17 / 03:12 pm (ACI).- Este martes 7 de febrero fue beatificado en Osaka (Japón), Justo Takayama Ukon, un samurái del siglo XVI que prefirió renunciar a sus bienes, vivir en la pobreza y morir en el exilio antes que renunciar a su fe católica.
Takayama nació en 1552, tres años después que el misionero jesuita San Francisco Javier llevara el cristianismo a Japón. Su familia, que era noble, ayudaba en las actividades misioneras en Japón y eran protectores de cristianos y misioneros jesuitas.
En 1587, cuando se había iniciado la persecución contra la Iglesia en su país, Takayama y su padre abandonaron sus tierras y honores para no luchar contra sus hermanos y mantener la fe.
Luego, cuando el shogun Tokugawa prohibió definitivamente el cristianismo en 1614, Takayama fue al exilio y lideró un grupo de 300 católicos japoneses que partieron a las Filipinas. El ahora beato murió el 4 de febrero, después de haber sido debilitado por la persecución en Japón.
La ceremonia de beatificación de este martes, se realizó en el estadio Osaka-jo Hall y fue transmitida por la televisión japonesa. Tuvo una duración de tres horas y contó con más de 10 mil asistentes.
Fue presidida por el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Amato, en representación del Papa Francisco.
Durante su homilía, el Cardenal Amato dijo que la Iglesia de Japón había sido bendecida con el espléndido testimonio de muchos mártires y que Justo Takayama Ukon era “un espléndido testimonio de Cristo para toda la Iglesia”.
“Estaba fascinado con Jesucristo, con su trabajo de caridad y su sacrificio para la redención. Esta convicción lo transformó en un promotor de la evangelización en Japón. Fue un auténtico testigo y guerrero de Cristo, no con armas sino con su ejemplo y su palabra. Perdió todos sus privilegios y prefirió una vida pobre”, dijo el Cardenal.
El Purpurado recordó que Takayama era un samurái de alto rango de la nobleza de Japón que participó en varias batallas y, que además, era reconocido por el Canciller del país, Toyotomi Hideyoshi, antes de que este último iniciara la persecución contra los cristianos.
“Fundó diferentes comunidades cristianas y seminarios en Azuchi y ‎Takatsuki para la formación de misioneros y catequistas. Su trabajo fue muy arriesgado”, dijo el Cardenal Amato sobre el nuevo Beato.
También recordó que, después de su llegada a las Filipinas, Takayama “supo que el Señor lo había preparado para el martirio, no de sangre, pero sí de una lenta y prolongada muerte con muchos sufrimientos”.
“Justo no consideró el Evangelio como algo separado de la cultura de Japón. Siempre estuvo centrado el Evangelio. Fue cercano a los sacramentos, la oración en silencio y con los misioneros”, añadió.
Finalmente, el Cardenal Angelo Amato aseguró que “la beatificación de Justus es una semilla evangélica que la Providencia esparció en Japón y en el mundo”.
“El ejemplo de nuestro beato nos impulsa a todos nosotros a una vida de fe y fidelidad al Evangelio de Jesucristo”, concluyó.
El cristianismo llegó a Japón en 1549 y fue introducido por el misionero jesuita San Francisco Javier. Por décadas la fe católica hizo incursiones dramáticas antes de caer bajo la persecución oficial a fines de los siglos XVI y XVII, que obligó a los cristianos a permanecer en la clandestinidad.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Japón: el 'Samurai de Cristo' podría ser beatificado ya en el 2015 12112014

Japón: el 'Samurai de Cristo' podría ser beatificado ya en el 2015

Justo Takayama Ukon se mantuvo fiel a la religión católica y sus dominios sirvieron de refugio a muchos cristianos perseguidos

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Amato, habría confirmado hace unos días a una delegación presidida por el obispo de Kyoto y presidente de la Conferencia Episcopal Japonesa, monseñor Yoshinao Otsuka, que el siervo de Dios Justo Takayama Ukon, el señor feudal que renunció a las riquezas y honores para no renegar de Cristo, podría ser beatificado el próximo año.

  
El episcopado japonés ya había presentado al dicasterio presidido por el cardenal Amato un expediente de 400 páginas, que recoge la vida y virtudes heroicas de este daimio (señor feudal). La Iglesia local querría verlo beatificado en 2015, cuando se cumplen los 400 años de su muerte en Filipinas. La respuesta oficial podría llegar antes de que concluya el 2014.
La noticia de la probable beatificación reforzaría también la idea de un viaje del papa Francisco al país nipón. El gobierno de Tokio y la Conferencia episcopal, que festeja los 150 años del resurgir de los "kakure krishitan" (los llamados "cristianos escondidos") en 2015, invitaron formalmente al Pontífice argentino hace unos meses.
"No quedó en Japón ningún sacerdote: todos fueron expulsados. La comunidad permaneció en la clandestinidad, conservando la fe y la oración mientras permanecían ocultos". Con estas palabras, el Santo Padre alabó en una catequesis sobre el Bautismo el valor de los cristianos nipones que sufrieron persecución en el país asiático desde el siglo XVII hasta el siglo XIX.
Actualmente, hay declarados 42 santos y 393 beatos japoneses, todos mártires. El caso de Takayama es diferente, porque su muerte se debió a una enfermedad. Sin embargo, como muchos fieles nipones sufrió en sus carnes la persecución y el exilio.
Para el postulador general de la Compañía de Jesús para la causa de los santos, padre Anton Witwer, la vida de este noble japonés es un ejemplo de "fidelidad a la vocación cristiana". "Takayama murió en el exilio, debido a la debilidad causada por los malos tratos sufridos en su patria", aseguró en declaraciones a los medios.
Este miembro de la clase gobernante de la época nació en 1552, tres años después de la llegada del introductor del cristianismo en Japón, el misionero jesuita Francisco Javier (1506-1552). Cuando tenía 12 años, al convertirse su padre al catolicismo, fue bautizado con el nombre de Justo por el padre Gaspare di Lella.
Cuando creció, se convirtió en un importante daimio y construyó la primera iglesia de Kioto, que fue destruida años después. Entabló relación con las personalidades más poderosas del país, pero siempre se mantuvo independiente. Además, destacó como samurai al dirigir ejércitos, siempre intentando limitar la pérdida de vidas, y consiguió grandes victorias para el regente imperial Hideyosi Toyotomi.
Este gobernante inició la prohibición del catolicismo y la expulsión de los jesuitas del archipiélago en 1587. A pesar de ello, Takayama y su familia se mantuvieron fieles a la religión católica y sus dominios sirvieron de refugio a muchos cristianos perseguidos. Sin embargo, el nuevo shogun (general que gobierna el país en nombre del emperador) Ieyasu Tokugawa prohibió por completo la religión en 1614 y procedió a la expulsión de todos los católicos.
Conocido como el "Samurai de Cristo", Justo Takayama hizo honor a su apodo y se mantuvo fiel a su fe. Abandonó todos sus feudos, riquezas y títulos y, junto a su familia, se exilió en Filipinas. Con 62 años, lideró el éxodo de 300 cristianos que abandonaron su país para no volver jamás. Murió a los pocos meses de su llegada a Manila debido a los maltratos que sufrió en su tierra natal.
En una plaza de la capital de Filipinas se levanta una escultura que recuerda al señor feudal, con la cruz en sus manos. Y los lugares en los que vivió, luchó y rezó en Japón son verdaderas metas de peregrinación para los fieles católicos asiáticos.

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