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martes, 19 de abril de 2022

Fray Sebastián Sillero es «el Padre Pio español»: José María Zavala desvela su vida «prodigiosa» 18042022

 

Carlos III impulsó su proceso de beatificación, interrumpido por culpa de Napoleón

Fray Sebastián Sillero es «el Padre Pio español»: José María Zavala desvela su vida «prodigiosa»

José María Zavala, con un ejemplar de su libro
En su nuevo libro, "El Padre Pío español", José María Zavala nos descubre la figura de fray Sebastián Cillero, fraile español del siglo XVII de extraordinaria y santa vida.

Carmelo López-Arias

Muy pocas personas sabían de la existencia de fray Sebastián de Jesús Sillero (1665-1734), franciscano lego natural de Montalbán (Córdoba). Hasta ahora. Porque el escritor y periodista José María Zavala le ha consagrado su último libro, expresivamente titulado El Padre Pío español, y desde este momento va a ser muy difícil olvidarle.

En efecto, en la vida de este religioso andaluz abundaron los hechos sobrenaturales, que continuaron a su muerte porque su fama de santidad se había extendido por toda España. Una decisión providencial de Felipe V, instalar la Corte en Sevilla entre 1729 y 1733, permitió al rey conocer al fraile y sus prodigios, lo que encadenó posteriormente a esta devoción a su hijo Carlos III, gran impulsor de su causa de beatificación, a la que ha tenido acceso Zavala, con fuentes directas e indirectas, para elaborar esta documentada vida del "monje de Montalbán".

Una vida que impacta desde sus primeros pasos, nada menos que con dos milagros al nacer: una aparición de la Virgen María a su madre y el don de hablar del recién nacido.

-¡Todo en la biografía de fray Sebastián! ¿Era él consciente de esta predilección divina? ¿Cómo la vivía?

-Fray Sebastián de Jesús Sillero, con su proverbial humildad, siempre se consideró indigno de recibir tantas gracias. Y aun así, valga la redundancia, agradeció a Jesús siempre todos los carismas con que le adornó porque así pudo convertir a los descreídos, hacer caminar a los paralíticos, sanar a los desahuciados por los médicos y hasta resucitar a tres personas, según se acredita en su proceso de beatificación.

-En esta obra confluyen dos de sus grandes áreas de trabajo en los últimos años: los santos y los Borbones. ¿Cómo lo interpreta?

-Descubrir a fray Sebastián ha sido otra acción de la Divina Providencia en mi vida. Me lo "presentó" mi amigo Paco López, que tiene casa en Montalbán, el pueblo cordobés donde nació este fraile franciscano. El 23 de octubre pasado, nos invitaron a Paloma y a mí a ofrecer nuestro testimonio de vida conyugal en el COF de Lucena, en Córdoba también, y poco después Paco mencionó el nombre de fray Sebastián en plena algarabía en el Círculo Lucentino, justo antes de la cena.

Cuadro de fray Sebastián de Jesús Sillero.

Fray Sebastián de Jesús Sillero, en un grabado sobre cobre de 1782 obra de Manuel Salvador Carmona que reproduce una pintura de Gregorio Ferro, quien tuvo presente una imagen del fraile pintada en vida y un vaciado después de muerto. Museo del Prado.

»Retuve su nombre en el disco duro de mi cerebro, algo que casi nunca hago cuando alguien me invita a escribir un libro sobre un personaje concreto. Desde aquel momento, me sentí atraído de modo irrefrenable por este fraile tan humilde y empecé a investigar su prodigiosa vida. Descubrí así que había obrado milagros ante la estupefacción de los reyes Felipe V y su hijo Carlos III.

-¿Qué tipo de milagros?

-Sin ir más lejos, le salvó la vida a este último monarca, tal y como relata el propio rey en una carta que ahora ve la luz.

-¿Qué papel tuvo la Corona en el impulso del proceso?

-Agradecido y, sobre todo, convencido de su grado de santidad, Carlos III impulsó su proceso de canonización. Encargó para tal fin la composición de una biografía exhaustiva a uno de los frailes más eminentes de la época, Cristóbal Moreno. Pues bien, el propio fray Sebastián me condujo de la mano hasta el excepcional hallazgo del proceso de canonización y de su biografía manuscrita e inédita, gracias a lo cual he podido componer ahora El Padre Pío español, convertido en un poderoso instrumento. 

-Hay algo que choca: habiéndose realizado el proceso rápido y bien, y con tan elevados apoyos, ¿por qué se detuvo? 

-La invasión napoleónica en 1810 supuso un punto de inflexión en el camino de fray Sebastián a los altares. Las tropas francesas incendiaron su convento de Sevilla y su proceso de canonización desapareció desde entonces. Por si fuera poco, el secuestro del Papa Pío VI en Roma, que estaba a punto de beatificarle, dio al traste con las esperanzas e ilusiones del rey Carlos III.

-¿Cuál es la situación actual del proceso?

-Ahora, el libro inspirado en el proceso de canonización, puede servir para reactivarlo. Fray Sebastián ya ha sido declarado Venerable Siervo de Dios por la Santa Sede.

-La Positio, a tenor de lo que leemos en el libro, está plagada de milagros...

-La Positio es arrolladora.

-¿Fue la Iglesia rigurosa al discernirlos?

-Los testimonios prestados bajo juramento tienen gran rigor. No son historias vagas imprecisas, sino que aportan numerosos detalles sobre los milagros contrastados. Los testigos son personas acreditadas de la época que ponen de manifiesto la fama de santidad en vida y post mortem de fray Sebastián.

Cubierta de 'El Padre Pío español'.

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-¿Por qué esa comparación con el Padre Pío?

-Ambos procedían de familias humildes de campesinos, recurrían a la mortificación corporal desde pequeños, hablaban con Jesús y la Virgen con pasmosa naturalidad. Recibieron los mismos dones: bilocación, introspección de conciencias, curación, profecía, perfume sobrenatural... Y en el caso de fray Sebastián, multiplicaba también los alimentos.

-¿Era tan exigente en las penitencias como el Padre Pío?

-Empleaba el cilicio y las disciplinas. Es curioso que el Padre Pío y él utilizasen también una piedra como almohada

-¿Por qué lo hacían?

-Para combatir las tentaciones de la carne y salvar almas.

-Cuatro siglos después, ¿qué frutos puede dar la devoción a fray Sebastián? 

-A este ritmo, podría componer pronto otro libro sólo con los milagros y gracias concedidas por intercesión de fray Sebastián. Empezando por mí... Se ha convertido, junto con el Padre Pío, en un poderoso intercesor para mí mismo. Y a juzgar por los mensajes de personas que han leído el libro, puedo asegurar que ya existen conversiones y otra serie de gracias especiales que, si Dios quiere, algún día verán la luz.

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viernes, 4 de marzo de 2022

El «mundo feliz» de Aldous Huxley ya está aquí: las ideas fueron sembradas y asumidas, ¿qué hacer? 04032022

 

Desvinculación del sexo, de la paternidad, de la maternidad, de la gestación...

El «mundo feliz» de Aldous Huxley ya está aquí: las ideas fueron sembradas y asumidas, ¿qué hacer?

Una mujer contempla la pastilla que va a ingerir.
Prácticamente todas las formas de vida distópicas de "Un mundo feliz" están ya entre nosotros. Numerosas adicciones hacen el papel de la pastilla de "soma", pero incluso algunos globalistas hablan ya de sustituir alimentos naturales por imitaciones sintéticas. Foto: escena de "Un mundo feliz", serie de 2020.

ReL

El mundo de pesadilla que anticipó Adous Huxley (1894-1963) en su novela Un mundo feliz [Brave New World, 1932] está más próximo a nuestra realidad cotidiana de lo que os gustaría admitir. Samanta Stephenson, licenciada en Teología y Bioética (ámbito sobre el que mantiene un seguido blog), católica y madre de tres  hijos, reflexiona sobre ello en un reciente artículo en Crisis Magazine (los ladillos son de ReL).

El mundo feliz de Huxley ya está aquí

Han desmantelado a la familia, la monogamia está denostada y la promiscuidad es la norma. Los padres se han quedado obsoletos. El gobierno adoctrina y educa a nuestros hijos, y mantiene a la población sometida mediante el uso generalizado de drogas ordenadas por el Estado. La reproducción se ha trasladado al laboratorio: las nuevas generaciones se diseñan genéticamente en distintas clases sociales y se cultivan industrialmente.

Puede que sea el argumento de una novela distópica, pero en los casi 100 años transcurridos desde la publicación de Un mundo feliz, los detalles de la distopía de Aldous Huxley han salido del ámbito de la ciencia ficción para llegar a nuestros titulares.

Aldous Huxley.

Aldous Huxley imaginó hace noventa años, en su novela 'Un mundo feliz', una distopía biocientificista que está a punto de hacerse realidad.

Aunque esta descripción podría parecer más una advertencia distópica que una descripción exacta de la sociedad en la que vivimos hoy en día, una constelación de desarrollos recientes en la investigación médica y en la tecnología tienen unas implicaciones impactantes: la ciencia ficción de la fabricación humana a gran escala es una posibilidad teórica y potencialmente inminente. 

Hechos incuestionables

En cuanto a la objeción de que la mera repugnancia ante la idea de que los hijos crezcan en laboratorio será suficiente para disuadir de cualquier impulso en esa dirección, hay que considerar las formas en las que la industria de la fertilidad ya ha remodelado nuestras ideas sobre la reproducción humana. Las grandes compañías tecnológicas y otras empresas animan a las mujeres a congelar sus óvulos, congelando la maternidad (una medida apoyada con entusiasmo por la industria de la fertilidad, de la cual las hace dependientes esta "elección").

Mujeres de todo el mundo están siendo utilizadas como incubadoras humanas, reduciendo los vínculos y el significado de la maternidad gestacional a funciones del capitalismo o incluso haciéndolos desaparecer. A pesar de sus costes exorbitantes, de tasas de éxito abismales y de los desgarradores casos fallidos, la fecundación in vitro es cada vez más popular, y con ella viene la aceptación generalizada por parte de la sociedad de la idea de que el ámbito de la génesis de una nueva vida humana está en un lugar distinto al abrazo amoroso de una madre y un padre. 

Mientras tanto, los avances científicos convergen para hacer realidad el cultivo de hijos en laboratorio. Los investigadores siguen cultivando embriones en laboratorio para su experimentación, creando incluso sus propios entes "similares a los embriones". La International Society for Stem Cell Research [Sociedad Internacional para la Investigación con Células Madre] flexibilizó recientemente su límite de 14 días en el crecimiento de embriones humanos, un límite que los investigadores y la legislación mundial han admitido desde 1979. Aunque la financiación federal de este tipo de investigación sigue estando prohibida en Estados Unidos, la investigación en el sector privado no está regulada

La revocación por parte de Biden, a principios de 2021, de la prohibición de la investigación con tejido fetal impuesta por Trump tiene amplias implicaciones. A medida que las intervenciones médicas desarrolladas por medio de esta investigación se expanden más allá de las vacunas, las personas de fe deberán enfrentarse al dilema de cooperar con el mal en el tratamiento de las enfermedades oculares, el Alzheimer, el Parkinson y otras.

Los de arriba y los de abajo

Nos dirigimos a un destino más oscuro que el de la sociedad de niveles genéticos de Huxley, en la que los "sin recursos" simplemente se ven relegados a puestos de servicio. En nuestro escenario, los "ricos" no se benefician de los frutos del trabajo desarrollado sobre los hombros de los "pobres", sino más bien a través de la experimentación y la destrucción de los cuerpos de los vulnerables y no deseados de nuestra sociedad. 

Por supuesto, si decidiéramos imitar la sociedad de niveles genéticos de Huxley, el potencial científico para crear y fabricar una clase servil también estaría al alcance de la mano. Los úteros artificiales y la gametogénesis in vitro (creación en laboratorio de óvulos y espermatozoides) están en desarrollo experimental. 

Con el desarrollo de la tecnología de edición genética CRISPR ya han nacido "bebés de diseño". Aunque parece más probable que esta tecnología sea empleada por los padres que buscan que su descendencia sea perfecta que por gobiernos que pretendan reestructurar la sociedad, el hecho es que todas estas posibilidades merecen un sólido debate ético antes de ser aplicadas. 

Ideas ya culturalmente aceptadas: solo falta ponerlas en práctica

Desgraciadamente, a pesar de la humildad y la prudencia de la comunidad científica en general, siempre hay individuos cuya ambición les lleva a definir el progreso únicamente como medio para conseguir nuevos avances, sin tener en cuenta si esos avances significan realmente un progreso para la comunidad humana. Las bases culturales ya están puestas, y la infraestructura científica ha llegado a las fases experimentales. ¿A cuántas generaciones estamos de que se aduzca que suprimir la gestación en el vientre de las mujeres es la opción "segura" y "responsable"

Hotel para venta de niños de alquiler en Ucrania.

Ucrania es uno de los paraísos mundiales de los vientres de alquiler. La acumulación de bebés a la espera del comprador, que saltó a la luz con los confinamientos y cierres de fronteras por el covid, se ha repetido ahora con la guerra. Nuestras mentes ya se han acostumbrado a esto, como a la fecundación in vitro.

La respuesta podría ser que menos de lo que nos gustaría creer. Nuestra cultura ya niega las contribuciones únicas de la maternidad y la paternidad, y el concepto de la familia como comunidad de amor se está socavando aún más. Aplicaciones como Modamily utilizan los métodos de emparejamiento de las aplicaciones de citas para ayudar a los solteros a seleccionar "parejas para la crianza de los hijos", creando arreglos alternativos a la familia tradicional que se adapten a los estilos de vida de esas personas.

La promiscuidad se ha convertido en un valor cultural. Los medios de comunicación cuestionan e incluso difaman la monogamia, y a las mujeres se les vende la mentira de que la anticoncepción es un derecho humano, lo que implica que las relaciones sexuales son una parte vital de la vida de cualquier mujer adulta, independientemente de su estado civil. 

Adoctrinamiento infantil

La visión de Huxley de un mundo de promiscuidad en el que el Estado sustituye a la familia en la crianza y educación de los hijos podría no estar tan lejos. Los sistemas escolares públicos de algunos Estados llevan mucho tiempo promocionando los programas de educación sexual como algo necesario, llegando incluso a promover la actividad sexual dentro del plan de estudios, ofreciendo descripciones explícitas de la masturbación a los alumnos de 10 u 11 años y repartiendo preservativos a los estudiantes de primaria. 

Después de que el confinamiento debido al covid proporcionara a los padres una visión más profunda de lo que sus hijos estaban aprendiendo en las aulas, a muchos padres han empezado a preocuparles los valores y principios sociales que promueve el sistema de educación pública.

Reunión de padres con las autoridades educativas en Estados Unidos.

Los confinamientos han tenido una consecuencia imprevista. La generalización de las clases 'on line' ha permitido a muchos padres darse cuenta del adoctrinamiento (en ideología de género o en las distintas formas de la ideología woke) al que estaban siendo sometidos sus hijos sin su consentimiento ni su conocimiento. Eso ha generado en Estados Unidos un movimiento de protesta que ha sido trasladada a las autoridades educativas, con intensos debates que han trascendido a los medios.

A medida que el Estado ejerce un control cada vez mayor sobre la educación de nuestros hijos y sigue prohibiendo que se hable de los valores de base religiosa, los niños del sistema escolar público se convierten en receptores de un adoctrinamiento ideológico con valores que, si no son explícitamente religiosos en sí mismos, alcanzan niveles de fervor religioso aderezados por la ortodoxia laicista más que por los principios teológicos.

Mientras tanto, los padres se encuentran con que el ámbito de su autoridad se reduce a medida que las escuelas fomentan la transición social de género entre los estudiantes, no solo sin el permiso de los padres, sino ocultando intencionadamente la información para la "protección" de sus propios hijos. 

Nuestros ya alarmantes niveles de distracción, de distanciamiento unos de otros y de autocomplacencia solo pueden aumentar en los próximos años. Con los miles de millones de dólares que se están invirtiendo en la creación del "Metaverso" (que sin duda apoyará una nueva experiencia pornográfica no muy diferente a la caracterización de Huxley de los sensoramas [feelies]) que se vislumbra en el horizonte, y la rápida difusión del uso de drogas similares al soma, como el CBD [cannabidiol], nuestra capacidad para una reflexión cultural generalizada sobre el tipo de sociedad que estamos creando con su aplicación ya ha disminuido.

¿Qué hacer?

Bajo el peso aplastante de cada nuevo y angustioso titular en la guerra cultural, puede ser difícil creer en la promesa de Cristo: "Mi yugo es fácil y mi carga es ligera" (Mt 11, 30). Con las voces conservadoras y cristianas silenciadasboicoteadas en las redes y perdiendo sus medios de subsistencia en una especie de martirio posmoderno, esa carga parece ir en aumento. ¿Cómo podemos los cristianos mantener la esperanza cuando la luz al final del túnel parece cada vez más lejana y tenue? ¿Tiene la distopía algo que ofrecernos, o es simplemente un sinónimo del día del juicio final? 

Aunque una perspectiva distópica puede servir de advertencia útil, la imaginación cristiana ofrece una alternativa mucho más duradera y valiosa. La distopía pinta una imagen ficticia de un mundo carente de las cosas que hacen que la vida humana valga la pena; la buena noticia de Cristo es que la realidad de su Reino ya está aquí

La resurrección no es un premio de consolación ni un símbolo lejano de esperanza que solo se realizará al final de la vida cristiana. La realidad de que Cristo ha vencido a la muerte y vive en nosotros es una realidad presente.

Podemos lamentar los signos de los tiempos con el corazón encogido, y hay mucho que lamentar en nuestra sociedad, pero nuestra llamada es a ser un pueblo pascual, como nos recordó el Papa Juan Pablo II en plena Guerra Fría [1986]: "Sin embargo, no pretendemos afirmar que todo en la vida sea bueno y bello. Somos conscientes de la existencia de la oscuridad y el pecado, de la pobreza y el sufrimiento. Pero sabemos que Jesús ha vencido al pecado, pasando a través de su propio sufrimiento a la gloria de la Resurrección. Y nosotros vivimos a la luz de su Misterio Pascual: el misterio de su muerte y resurrección. 'Somos un pueblo de Resurrección y el aleluya es nuestra canción'. No buscamos una alegría superficial, sino una alegría que brota de la fe, que crece a través del amor desinteresado que respeta el 'deber primordial de amar al prójimo, sin el cual sería poco oportuno hablar de alegría' (Pablo VI, Gaudete in Domino, I). Sabemos muy bien que la alegría es exigente, requiere generosidad; requiere disponibilidad absoluta para decir con María: 'Hágase en mi según tu palabra'".

El estado de nuestro mundo no es algo de lo que lamentarse o de lo que escapar; es el terreno en el que toma forma nuestro propio fiat. El Creador Todopoderoso del universo nos ha elegido y llamado a cada uno de nosotros para servirle en estas circunstancias particulares. El mundo en el que vivimos está pidiendo nuestra respuesta profética. Si alguna vez hubo un momento para levantarse y proclamar que Cristo es el Rey, es este.

Traducción de Verbum Caro.

sábado, 27 de marzo de 2021

Rescatadores de reliquias, devotos de la Virgen e implacables: así eran los soldados de los Tercios 24032021

 

Juan Víctor Carboneras describe su religiosidad, vivida y sincera

Rescatadores de reliquias, devotos de la Virgen e implacables: así eran los soldados de los Tercios

Recreación de los Tercios de Flandes desfila en Madrid.
Una recreación de los Tercios de Flandes desfiló en Madrid en la Fiesta Nacional del 12 de octubre de 2017. Foto: RTVE.

La superación de la Leyenda Negra y la reivindicación de la historia de España viven una nueva época dorada. España mi natura. Vida, honor y gloria en los Tercios es la última aportación de Juan Víctor Carboneras, un joven investigador que además difunde la historia como presidente de la asociación 31 Enero Tercios

Abordando los grandes episodios y hazañas de esta unidad militar, Carboneras explica a Religión en Libertad cuál era “el mayor deber” del soldado del tercio: “Defender la fe incluso más allá de la propia España”.

Europa en contra de la fe

A comienzos del siglo XVI, Europa era un polvorín a punto de estallar. Entre 1505 y 1535, Martín Lutero formuló y difundió las bases de la gran herejía protestante. Para aquel año, muchas ciudades alemanas habían aceptado la nueva doctrina como forma de debilitar a Roma y oponerse al emperador Carlos. Y Lutero no vino solo: le siguieron Calvino en Ginebra, Zwinglio en Suiza o Enrique VIII en Inglaterra, aumentando la tensión existente.

Juan Víctor Carboneras y Rafael Rodrigo en la presentación de

Juan Víctor Carboneras (a la derecha de la foto) y el historiador Rafael Rodrigo, durante la presentación de «España mi Natura» en la librería Tercios Viejos de Madrid.

Estas nuevas herejías afectaban al Imperio pero, especialmente, a la salvación de millones de almas. La respuesta de la Iglesia llevaba décadas gestándose, y encontró en este contexto un deber inaplazable. Entre 1545 y 1563, el Concilio de Trento reafirmó los grandes pilares negados por la herejía: la salvación por la fe y las obras, la autoridad del Papa y de la Biblia, la mediación de la Virgen y los santos o el papel del sacerdote y los sacramentos, entre otros.

Recreación en 2019 de un combate de los Tercios en el asedio protestante a la ciudad flamenca de Groenlo, en manos de la Corona española, en 1627. El "pater" atiende espiritualmente a los soldados heridos.

La misión del tercio: defender la fe católica

“Esta realidad nos explica el profundo sentimiento del soldado, su defensa de la Iglesia de Roma, y sobre todo, su lucha por Dios y su Rey. El nuevo estatus religioso afectó profundamente la vida militar. Para los soldados del tercio,  el sistema sanitario era tan importante como la asistencia espiritual”, explica Juan Víctor Carboneras, que destaca en ellos “el elemento de la visión providencial sobre cualquier otro”.

Los soldados del tercio eran católicos, defendían la fe, y ponían a Dios por encima de todo, pero sobre todo, se sentían en la misión providencial como soldados españoles para defender la fe católica". Para aquellos soldados, cuenta el historiador, “Dios estaba presente en todos los aspectos de la vida del tercio: se nacía, se vivía, se luchaba y se moría por Dios”.

“Estos ideales se materializaban en rezos, misas y actos religiosos que formaban parte del vivir cotidiano del soldado. Los domingos y festivos existía la obligación de oficiar misa”. Además, “cada tercio dejaba una limosna para que los lunes se dijera una misa a sus difuntos, a aquellos que habían defendido con su vida a Dios, al rey y su honor”.

El capellán buscaba la santidad del soldado 

“En este contexto, el capellán desempeñaba un papel fundamental en la vida del Tercio”, explica Juan Víctor. “Antes de entrar en batalla, además de dar una absolución general, los capellanes se encargaban de dirigir unas palabras a los soldados para enaltecer sus sentimientos y su condición de siervos de Dios”.

Los capellanes “disponían de una tienda móvil donde ponían el altar y demás elementos necesarios para el culto. Estas capillas portátiles aumentaron en forma y decoración, y con el paso del tiempo, las limosnas permitían adquirir nuevos ornamentos”.

Además, “los capellanes eran hombres cada vez más formados”, cuya presencia “buscaba reducir los males propios de la milicia y conseguir un soldado capaz de servir a Dios y al rey con el mismo ímpetu. Siempre que se podía se reunía a los soldados para que escucharan la palabra de Dios antes de lanzarse al ataque”.

Portada de España mi natura. Vida, honor y gloria en los tercios, de Juan Víctor Carboneras

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Alcanzar la redención mediante el sacrificio

Durante el combate, “los soldados tenían el ideal de la lucha en defensa de la fe. La intención de recuperar la verdadera religión, proteger al catolicismo y acabar con las herejías”, relata el historiador. “Las armas les permitían la redención a base de sacrificio y lucha hasta el final”.

Comenzada la batalla, “los soldados sabían que la muerte podía llegarles en cualquier momento y pedían por su salvación. La figura de Santiago también tenía un papel primordial en las plegarias de los soldados”, añade.

Carboneras recoge las palabras de un coetáneo durante la batalla de Amberes en 1576. “Pasaron los soldados el puente del castillo e hicieron oración para asaltar. Al fin de ella, les guió un soldado que tenía un estandarte con un crucifijo en una parte y Nuestra Señora en la otra”.

“Ocasionalmente, los mismos capellanes se vieron envueltos en la batalla y cogieron la espada en momentos de necesidad”, explica el autor de España mi natura: “Ejemplo de ello es el franciscano Mateo de Aguirre, que lideró el ataque católico con el crucifijo en la mano, en Ivry, el 14 de marzo de 1590”. “No fue el único”, añade, “el carmelita Domingo de Jesús también destacó en la batalla de la Montaña Blanca”.

La oración, indispensable antes de la batalla

“El rezo era un elemento indispensable antes de cada batalla y en el fragor de cada enfrentamiento, momentos en los que se exaltaba la intercesión de la Virgen y de los Santos”, explica Juan Víctor.

Uno de los casos más representativos de ello es la batalla de Empel en 1585. El tercio de Bobadilla estaba refugiado en la isla de Bommel ante la llegada del invierno, cuando el almirante Holak abrió los diques que rodeaban la isla para inundarles. “Al quinto día, todo parecía perdido, cuando un soldado español que cavaba una trinchera encontró una tabla con la imagen de la Inmaculada Concepción”.

“El descubrimiento levantó el ánimo de los soldados, que la llevaron en procesión hasta la iglesia. Esa noche, las aguas comenzaron a helarse, lo que hizo huir a la armada enemiga para no verse atrapada por el hielo. Los tercios obtuvieron el triunfo y la imagen se veneró en toda España”.

Los soldados del tercio llevaron en procesión la pintura de la Inmaculada que encontraron en Empel milagrosamente

El milagro de Empel, uno de los cuadros más famosos del pintor Ferrer Dalmau

Devotos de santos, rescatadores de reliquias

Por ello, “la vida del soldado también se relacionó con la recuperación de reliquias perdidas en territorios de los herejes. En las batallas, conseguir estos objetos sagrados eran auténticas victorias, y en muchos casos, la guerra en Flandes y expansión del calvinismo llevó a los españoles a conservar estas reliquias en España”.

Es lo que ocurrió en 1568 en Leiden, defendida por la Monarquía Hispánica: “Ante la llegada del ejército rebelde, el duque de Alba recibió del Obispo los restos de San Vicente. Parte de las reliquias se las llevaron a Ávila, y el resto al Monasterio de El Escorial”, explica.

El deseo del soldado por alcanzar el cielo

Durante su investigación, Carboneras también ha buceado en centenares de testamentos de soldados. “Reflejan muy bien su deseo por alcanzar el cielo. El capellán que se los quedaba oficiaba misas por ellos, pedía por que su alma ascendiese al cielo lo antes posible evitando el purgatorio”, explica.

Los capellanes tenían muy buena relación con los soldados y en muchos testamentos se habla de la gran amistad que los unía”. Este aprecio también “se plasmó en las cuantiosas limosnas que dejaron los soldados quitándoselas de su propia paga”, cuenta Carboneras

“Los capellanes conocían sus secretos y mayores males, por lo que al final eran muy íntimos, tanto que los propios soldados les dejan bienes en herencia. Se ganaron el respeto de aquellos que, con la espada, la pica y el arcabuz, combatían en defensa de la fe”.

Ganar las batallas celestes y terrestres

Por ello, “los soldados de los tercios recibían la muerte seguros de su protección espiritual”. Un capellán, Antonio Possevino, “definió a los soldados del tercio como soldados cristianos, que sumaban a las virtudes guerreras el ejercicio de las devociones establecidas en Trento: las procesiones, penitencias y predicaciones formaban parte del día a día del soldado”.

Enmarcados en esta visión providencialista, “los hombres del tercio debían llevar una vida santa para ganar las batallas celestes y terrestres. De este modo, se cumplía con la obligación y se ganaba el cielo”

“La religión jugó un papel tan fundamental”, concluye el historiador, “que sin ella no se puede entender a los tercios. De eso no cabe duda”. 

Presentación completa de "España mi natura. Vida, honor y gloria en los tercios".