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miércoles, 12 de julio de 2023

Berlioz, el compositor sin fe que gozó el cielo en su Primera Comunión y sublimó la música sagrada 12072023

 

«La bella religión romana ha constituido mi felicidad durante siete años íntegros», reconoció

Berlioz, el compositor sin fe que gozó el cielo en su Primera Comunión y sublimó la música sagrada

Daniel Mesguich como Berlioz.
Daniel Mesguich interpretó a Berlioz en la miniserie para televisión 'La vie de Berlioz' (1982), coproducción ruso-húngaro-canadiense dirigida por Jacques Trébouta.

Juan Diego Caicedo González

En 1954 el sacerdote Karol Wojtyla, futuro Papa Juan Pablo II, sustentó su tesis de filosofía Valoración sobre la posibilidad de construir la ética cristiana sobre las bases del sistema de Max Scheler. Para este filósofo, vinculado al grupo de fenomenólogos inspirado por Edmund Husserl (1859-1938), los valores son objetivos, no son fruto de la mera subjetividad o del deseo personal, como se cree hoy en día; descansan sobre una moral que en la conciencia del hombre es innata y, como poderosa intuición, no requieren de racionalizaciones ni especulaciones para su existencia.

Max Scheler (1874-1928), católico solo por un tiempo, que se ocupó de múltiples problemas desde la órbita de la ética, la estética y las ciencias sociales, la antropología y la psicología (la simpatía, el resentimiento, la tragicidad, las relaciones entre la metafísica y el arte, entre otros), planteaba en su Ética que "son valores por referencia (técnicos y simbólicos), para los valores espirituales, en general, los llamados 'valores de cultura', que por su naturaleza pertenecen ya a la esfera del valor de los bienes (por ejemplo: tesoros artísticos, instituciones científicas, legislación positiva, etc.)".

Estos valores culturales le ceden la primacía a los valores religiosos, que están en la cima de la jerarquía ética.

Esta concepción puede aplicarse de manera directa a la vida y la obra de Héctor Berlioz (1803-1869), el compositor francés que, sumergido en valores culturales y artísticos que admiraba fervientemente, supo ascender a las máximas cimas de la espiritualidad con su música religiosa.

El arte, toda una ardiente llama en el corazón

Berlioz era hijo de un médico de notable cultura, lleno de méritos en su profesión, aunque sometido al ostracismo por sus colegas y académicos, y de una madre cuya religiosidad bordeaba el fanatismo y los excesos próximos al puritanismo. El padre nunca quiso que su hijo se dedicara a la música y, una vez éste se trasladó a París para estudiar en el Conservatorio, le suspendió las mesadas y cualquier apoyo económico.

Sin embargo, dejó en el compositor, como su preceptor en la niñez (lo matriculó en un seminario para que aprendiera el latín, pero luego decidió encargarse personalmente de su formación), la huella imborrable de una de sus más encendidas pasiones: el amor a Virgilio, el poeta pagano que presagió en su obra el advenimiento de Cristo y guía de Dante en el Infierno y el Paraíso de la Divina Comedia: "¡Cuántas veces, delante de mi padre, al explicar el Cuarto Libro de la Eneida, sentí hincharse mi pecho, alterarse y quebrarse mi voz!" En una ocasión, al leer en alta voz el pasaje de la muerte de Dido escrito por el poeta mantuano, "fui presa de una crisis nerviosa, y sin poder continuar, me quedé cortado".

Con el correr del tiempo, la veneración por Virgilio maduraría con la creación de la ópera Los Troyanos, cada vez más aclamada en los escenarios del teatro musical.

Representación de 'Los troyanos'. A partir del minuto 58:00, la entrada del caballo de madera.

Uno de los más cimeros momentos en la historia del género operático lo constituye el primer acto, en el que el pueblo troyano disfruta alegremente, embriagado por el regalo del caballo de madera urdido por las argucias de Ulises, mientras Casandra, la profetisa y vidente, prevé la próxima desgracia de su ciudad. El coro canta con un júbilo desmesurado, Casandra, solitaria e incomprendida, se lamenta con un superlativo dramatismo.

Shakespeare, luz divina del músico

Berlioz supo de Shakespeare por primera vez viendo una representación de Hamlet en la que la actriz Henriette Smithson hacía el papel de Ofelia: "Shakespeare, al presentárseme así, de improviso, me deslumbró. Su claridad, abriéndome el cielo del arte con estrépito sublime, iluminó mis más lejanas profundidades. Reconocí la verdadera grandeza, la verdadera belleza, la verdadera verdad dramática".

Quedó tan prendado de esa Ofelia que se casó al poco tiempo con la actriz Smithson. El más shakespereano de los músicos del siglo XIX dejó en su obra firme constancia de su fervor por el poeta isabelino: la obertura de El rey Lear, su sinfonía dramática Romeo y Julieta, en la que sigue los pasos de la Novena Sinfonía de Beethoven, integrando solistas vocales y coro a la masa orquestal; su última ópera Beatriz y Benedicto, musicalización de la obra shakespeareana Mucho ruido y pocas nueces, y las magistrales Muerte de Ofelia y Marcha Fúnebre para la última escena de Hamlet, partes de Tristia, atestiguan el vínculo con el poeta del que fuera quizá su máximo paladín musical. Si éste hubiera ahondado un poco más en el calibre espiritual de Shakespeare, se habría percatado de que coincide plenamente, ciento por ciento, con una visión católica del mundo.

El 'Fausto' de Goethe

Fausto causó furor entre los músicos románticos: SpohrLisztWagnerGounod y Schumann compusieron música basada en ella. Más tarde también lo hizo el menos romántico Ferruccio Busoni.

Hector Berlioz (1803-1869).

Hector Berlioz (1803-1869), un hombre cuya formación católica, aun sin fe explícita, le permitió crear obras de excepcional valor espiritual y litúrgico.

Berlioz deliró con las lecturas del poema dramático del doctor del pacto demoníaco y en La condenación de Fausto prefirió no seguir al poeta, quien redimía y salvaba a Fausto en la última escena de la segunda parte, y decidió condenarlo en una de sus obras magnas. Gracias a Berlioz, Franz Liszt, uno de sus mejores amigos, conoció el Fausto. Quizá el católico compositor de las Rapsodias Húngaras acabaría entendiendo que en ese final de la obra el agnóstico y masón Goethe suspira con nostalgia por el paradisíaco universo de Dante, pues Fausto es recibido allí por Margarita y los coros celestiales, animados por la Virgen María, tal como en la Divina Comedia Beatriz guía a Dante hacia la felicidad eterna.

Una de las máximas encarnaciones de su tiempo

Berlioz amó en profundidad el mejor arte de su tiempo, reflejó como poco sus expectativas y sueños. Niccolò Paganini, el virtuoso del violín, le encargó la composición de Harold en Italia, una sinfonía que es en realidad un concierto para viola y orquesta inspirado por Child Harold, un poema del mefistofélico Lord Byron, muy estimado por Goethe. La Sinfonía Fantástica, primera parte de los Episodios de una vida de artista, es un retrato consumado del artista romántico, exaltado, infelizmente enamorado rebelde, impetuoso y sufriente, torturado por sus crisis de fe y sus afanes de certeza ante lo desconocido.

La 'Sinfonía Fanástica' de Berlioz.

En sus cinco movimientos, la obra, que sigue un programa, está atravesada por la idea fija de un amor intensamente perturbador. En el cuarto movimiento, la Marcha al suplicio, el artista, presa de ese gran amor, cree ya que su sentimiento es rechazado, se envenena con opio, se imagina que ha sido llevado al cadalso y es testigo de su propia ejecución. En el quinto, Sueño de una noche de Sabatt, el artista participa de un aquelarre; los brujos bailan alrededor de su tumba; la danza macabra se alterna con el tema musical del Dies Irae (el día de la ira, el juicio final), secuencia gregoriana de la antigua Misa de Difuntos, el Requiem, y que ha fascinado a muchos compositores. Se dice que la cita gregoriana es de carácter paródico y burlesco, pero Berlioz tomó muy en serio el texto del Dies Irae, ya no la música, en su Requiem.

Mejor ilustración musical de las exuberancias y a veces estrambóticas imaginerías del Romanticismo no puede haber. Berlioz completó sus Episodios con una segunda parte, Lelio o el Retorno a la Vida, después del cadalso y el Sabbat. Es una confesión de intimidades emocionales y principios artísticos en la que el compositor, siempre autor de sus propios libretos, vuelve a insistir en la revelación de las reverberaciones shakespereanas: "¡Oh, Shakespeare, Shakespeare!" El elogio al poeta es seguido por los versos: "¡Y, sin embargo, qué poco comprendido eres! / Muchos pueblos te adoran, es cierto; pero tantos otros te blasfeman".

Buen observador de la vida musical y cultural de su tiempo, Berlioz describe agudamente en sus Memorias, de las que tomamos aquí todas las citas, el panorama que lo rodeaba en sus viajes como director de orquesta a Alemania, Viena y Rusia. Anteriormente había hecho otro tanto hablando de Italia, particularmente de Roma, ciudad en la que vivió como ganador del Gran Premio que se le concedía en Francia al compositor de una obra de concurso.

Ejerció también la crítica, "para defender lo bello y atacar lo que me parecía contrario"; un buen ejemplo de su trabajo en este campo es Beethoven, libro indispensable para quienes se interesan verdaderamente por el compositor de Fidelio, uno de los más amados por el francés, al igual que Gluck y Weber. Acerca del mundo del periodismo, que llegó a conocer tan bien como su conocido y contemporáneo Honorato de Balzac (Ilusiones perdidas), escribió: "(….) A qué miserables manejos estoy obligado! ¡Cuántos circunloquios para evitar la expresión de la verdad! ¡Cuántas concesiones en nombre de las relaciones sociales y aun a la opinión pública! ¡Cuánta rabia contenida! ¡Cuánta amargura apurada!"

Berlioz causó conmoción en la vida musical de su época. Abundaron sus detractores y enemigos. El gigantismo de su orquestación y sus hallazgos instrumentales, muy importantes para los tiempos que lo siguieron, hasta hoy, no lo hicieron bienvenido en círculos académicos y críticos. Su Gran tratado de instrumentación es otro de sus libros de mucha resonancia. Sus convicciones, que defendió a ultranza, a capa y espada, lo hicieron blanco de conformistas y adocenados.

La cumbre espiritual de su obra religiosa

Volviendo a Scheler, si los valores culturales fueron tan significativos en la obra de Berlioz, lo son más para el creyente los valores religiosos del catolicismo: "No tengo necesidad de decir que fui educado en la fe católica, apostólica, romana. Esta encantadora religión, desde que no quema más personas, ha constituido mi felicidad durante siete años íntegros; y aunque ambos estamos disgustados desde hace tiempo, guardo un recuerdo muy tierno de esos años. Por otra parte, me es tan simpática que, si hubiera tenido la desdicha de nacer en el seno de un cisma eclosionado bajo la oscura incubación de Lutero o Calvino, me habría apresurado a abjurar solemnemente de ésta, en el primer instante de ocio y sentido poético, para abrazar con todo mi corazón la bella religión romana".

El compositor de la Sinfonía Fantástica descubrió en su primera comunión la inmensidad espiritual de la Eucaristía al mismo tiempo que la de la música, unidad celestial de goces eternos: "Creí ver abrirse el cielo, el cielo de amor y castas delicias, un cielo más puro y mil veces más bello que aquél del que tanto se me había hablado. ¡Oh poder maravilloso de la expresión verdadera, belleza incomparable de la melodía del corazón!"

El distanciamiento de Berlioz respecto a la fe fue ocasionado por los excesos de su madre y el espíritu liberal laicista de la Francia su época, que se extiende hasta nuestros tiempos. Llegó a ser un místico sin fe, aunque erróneamente considerado como incondicionalmente ateo. Pero queda su gran obra religiosa para deleite y retorno a la vida de quienes lo valoramos como uno de los más grandes músicos de la historia.

La Misa de juventud

Berlioz compuso su Misa Solemne cuando tenía veinte años, en 1824. No quedó satisfecho ni con ésta ni con otras de sus primeras composiciones cuando empezaba sus estudios en el Conservatorio. Quemó las partes orquestales de las dos primeras interpretaciones públicas de la obra en dos iglesias de París y le regaló el manuscrito a un amigo belga, compañero de estudios. Durante muchos años este manuscrito se perdió hasta que fue descubierto en 1991.

La 'Misa solemne' de Berlioz. A partir del minuto 31:53, el impresionante momento del 'Iterum venturus est'.

Se trata de una hermosa composición en la que está muy fresca la fe de sus primeros años. Difícil es permanecer indiferente y difícil es pensar que es de la autoría de un no creyente ante pasajes tan sublimes como la apoteosis del Kyrie o la introducción de los metales al momento Et iterum venturus est cum gloria [Y de nuevo vendrá con gloria] del Credo; el resto de la orquesta y el coro quedan en suspenso y máxima tensión ante esta imponente fanfarria a la que sigue la promesa de la segunda venida del Señor.

El Requiem

La Gran Misa de Muertos es la obra religiosa más ambiciosa del compositor. Su estreno requirió de más de doscientos instrumentistas y cuatrocientos cantantes: "El texto del Requiem era para mí una presa largamente apreciada, que por fin se me entregaba y me lancé sobre ella con una especie de furor (…). Mis ejecutantes estaban divididos en grupos bastante distantes los unos de los otros, y era preciso que fuera así por las cuatro orquestas de cobre que he empleado en el Tuba Mirum, que deben ocupar cada una un ángulo de la gran masa vocal e instrumental".

Compuesta en 1837, puede parecer, en efecto, solo una obra de brillantes efectos orquestales y corales (en ella no hay solistas vocales). En la misma línea de la Misa, cuatro fanfarrias sobrecogedoras, procedentes de los cuatro grupos de metales distribuidos en diversos sitios de las iglesias o salas de conciertos donde el Réquiem es interpretado, preceden al Tuba mirum y se repiten cuando reaparece el Dies Irae.

El sobrecogedor 'Dies Irae' del 'Requiem' de Berlioz, dirigido por Leonard Bernstein. En la grabación, el realizador muestra los distintos grupos de metales distribuidos por el templo.

Se impone en el oyente la profunda comprensión del escatológico texto por parte del compositor, un verdadero llamado, como el de las imágenes medievales de las calaveras en las celdas de los monjes contemplativos de regla estricta, a dirigir la mirada de nuevo hacia esa segunda venida. Sin embargo, en el Réquiem de Berlioz impera la atmósfera de piadosa plegaria, reducida casi al murmullo y al suspiro. El compositor sabía qué es orar y qué es esperar cristianamente la muerte, de la que fue un poeta privilegiado. Por circunstancias de la vida, además, enviudó dos voces y debió presenciar la exhumación de los restos de sus dos esposas.

En su larga carrera como director de orquesta, ninguna otra obra lo conmovió tanto como ésta. En un concierto, durante una gira por Alemania, estuvo a punto de desmayarse interpretándola, temblando y agitándose sobre el podio.

La infancia de Cristo

El biógrafo del compositor Yves Hucher escribe: "Uno de los programas de la efímera Sociedad Filarmónica incluía, el 2 de noviembre de 1850, el estreno de La huída a Egipto. Fragmento de un oratorio de estilo antiguo atribuido a Pedro Ducré, maestro de capilla del siglo XVII. Esta página fue puesta por las nubes; numerosas 'almas buenas' llegaron a decir que Berlioz sería incapaz de escribir algo parecido, hasta el momento en que el compositor reveló que todo había sido una superchería suya, que Ducré nunca existió y que su nombre lo imaginó con el apellido de su amigo Pedro Duc, añadiendo la nota re".

Una broma, pues, que Berlioz le jugó a sus críticos. Nunca su música fue tan delicada y cálida como en este oratorio que narra la angustia de Herodes ante la predicción de los sabios de su corte, que le anuncian el nacimiento del Redentor, su decisión de la matanza de los inocentes y la huída a Egipto, donde inicialmente nadie le ofrece hospedaje a la Sagrada Familia hasta que un carpintero ismaelita, ni judío ni egipcio, la acoge e invita a José a trabajar con él.

'La infancia de Cristo' de Berlioz. A partir del minuto 1:17:00, el trío para dos flautas y arpa.

Encantador es el trío para dos flautas y arpa que los hijos del ismaelita tocan para los recién llegados, quizá la única obra de cámara que compuso Berlioz, quien vuelve al recogimiento del Réquiem, pero haciéndolo aún más comunicativo y sencillamente seductor. El primer coro de ángeles invisibles, que aconseja a José abandonar Judea, es acompañado discretamente por el órgano y Herodes, a la manera de la segunda parte de Enrique IV y Enrique V de Shakespeare, se lamenta de su condición e impotencia: "¡Oh, miseria de los reyes! / Reinar y no poder vivir, / promulgar leyes para todos / y desear seguir al macho cabrío / hasta el fondo del bosque".

El Te Deum

"El Requiem tiene un hermano, el Te Deum", escribió Franz Lizst. Compuesto en 1855, introduce el órgano, ya como instrumento solista, ya como parte de la orquesta, una de las pocas ocasiones en que Berlioz le rinde tributo a la rica tradición organística francesa. Una vez más, la comprensión del texto litúrgico es completa, su traducción musical lo engrandece y magnifica.

* * *

Así era Héctor Berlioz, fervoroso amante de valores culturales y artísticos por encima de los cuales pudo situar en estas obras, como Max Scheler, los valores religiosos del catolicismo en el que fue educado y gracias al cual, en su primera comunión, pudo acceder al reino inefable y maravilloso de la música, a la que entregó todas sus energías.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Murió Roberto Bignoli, el rockero de María: ella lo sacó de la droga y la tristeza 21032018

Murió Roberto Bignoli, el rockero de María: ella lo sacó de la droga y la tristeza

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El pasado 13 de marzo de 2018 murió en el Hospital de Rho, en Milán, un músico enamorado de la Virgen, el italiano Roberto Bignoli, a los 61 años. Después de una juventud de rebeldía y drogas, Bignoli se convirtió visitando Medjugorje en 1984. Empezó entonces a crear música pop-rock cristiana.
Su primer álbum cristiano, en 1987, lo dedicó a la Virgen: “Canzone per Maria“. Eran todo temas de espiritualidad mariana. Su discografía en Wikipedia recoge 22 discos, y son varios los de títulos marianos: “Dulcis Maria”, en 2007; el doble CD de 2014 “Le mie canzoni a Maria” y el CD de 2015 “Terra di Maria”.
Un testimonio escrito agradecido
En 2014 publicó su libro-testimonio en italiano “Il mio cuore canta; Medjugorje e la musica di Dio” (Mi corazón canta ..Medjugorje y la musica de Dios). En él habla de su vida y su fe, y de la gente con la que ha tratado y le ha acercado al Señor.
En el prólogo expresaba su convencimiento de que todos los hombres tienen dentro la semilla de la fe, pero las distracciones y eventos de la vida pueden ahogarla o, por el contrario, son libres de dejarla crecer. Ve que la música puede ayudar a ello. Por ejemplo, unos chicos drogadictos escucharon su música y sus palabras en un concierto y decidieron cambiar, entrar en una comunidad terapéutica y dejar las drogas.
Una infancia dura… la música le acogió
Roberto Bignoli contrajo poliomielitis cuando tenía un año, y siempre arrastró secuelas, dificultades motoras y uso de muletas. Su infancia fue dura, en instituciones de acogida, En el internado ya se volcó, adolescente, en la música rock. Vivió la generación “beat”, el “flower power”, incluso las drogas y la cárcel.
Hizo música con figuras comerciales importantes como Vecchioni, De André, Alberto Fortis, Loredana Berté… Pero a partir de cierto momento sus dificultades motoras se fueron agravando y dificultando más su carrera.
Le dijeron: “Jesús te ama”
Eran los años 80, su vida estaba atascada y él vivía con amargura. Unos chicos de la Renovación Carismática le dijeron una sola frase: “Jesús te ama”·
En medio de su desierto vital, esa frase le hizo pensar. “¿Jesús me ama? ¿Cómo? Soy discapacitado, sólo puedo caminar con muletas, no he tenido una verdadera familia, pasé mi infancia en internados e instituciones, me refugié en la falsa libertad de la droga. Creí en la música, pero el negocio musical me descartó. ¿Jesús me ama?”
Peregrinó a Medjugorje y cambió
Era como un reto. Los jóvenes carismáticos le animaron a acudir con ellos en un viaje espiritual a Medjugorje, en Bosnia-Hercegovina, donde se decía que se aparece la Virgen María. Era 1984, y decidió ir. “Quizá por una vez me pase algo bonito”, se dijo.
“Fui con ellos de peregrinación a Medjugorje. Aquel lugar era absolutamente inusual para mí y allí ocurrió el cambio. Es difícil de explicar. Son experiencias internas. Me encontré entre miles de jóvenes de todo el mundo. El ambiente era fantástico. Una sensación de tranquilidad penetró en mi alma. Comencé a orar, a mi manera. Y al final, quise pedir una gracia a Nuestra Señora. No una curación física, ni lo pensé. Pedí encontrar un camino que diera sentido a mi vida“.
Y de vuelta a Italia empezó a experimentar esa transformación. Viajó buscando y encontrando a Dios con los pobres en la India, y con las religiosas de la Madre Teresa en Nepal.
“Encuentro con María y Jesús”
“Creer no es fácil. No lo ha sido para mí. Pero pedí ayuda a Dios, y Él me guió. Me puse a su disposición. Soy una persona como los demás, pero que tuvo un encuentro fundamental, con María y Jesús”.
Esposo y padre de familia, con alegría y serenidad se dedicó a la música cristiana, recibiendo varios premios Unity y en EEUU un Grammy de música cristiana internacional.
Enamorado de la Virgen, contagió su alegría y fe a otras personas, como es el caso de su amigo músico Giacomo Celentano, hijo del famoso cantante y showman Adriano Celentano.
Giacomo lo explicaría así: “Yo sólo fui capaz de descubrir a mi Madre Celestial más tarde, en la edad adulta, a los 30 años. Un día un amigo mío, Roberto Bignoli, cantante cristiano y compositor, me dijo: ‘Giacomo, ¿por qué no vamos a Schio, en el Veneto?; allí, en un pequeño pueblo llamado San Martino se aparece la Virgen’ (estas apariciones no han sido aprobada por la Iglesia n.d.a.). No perdí la oportunidad y fuimos de inmediato todos juntos: yo, Roberto, Katia, entonces todavía mi novia y Paolo. Es un lugar extraordinario (…) Una vez allí respiré un aire diferente de inmediato y experimente paz. Entonces recibí una señal casi de inmediato: en algunos lugares, como por ejemplo cerca de la fuente que se encuentra a medio camino en el Via Crucis, percibí un dulce aroma de rosas, que de acuerdo con la gente del lugar es una de las señales más frecuentes que la Virgen envía a los peregrinos”.
[La historia completa de Giacomo Celentano y la Virgen la explicamos aquí en CariFilii].
Festival “El mundo canta a María” en el santuario mariano de Ta’Pinu (www.tapinu.orgen Gozo (Malta), el pasado verano de 2017; Bignoli fue quien lo creó
El mundo canta a María
Bignoli creó un espectáculo, que luego se convirtió en un festival itinerante, de varios artistas, llamado «Il mondo canta Maria»(www.ilmondocantamaria.it), que se interpretó en numerosos lugares marianos y en diversas plazas públicas. Este festival aún se celebra cada año.
También es famoso su tema “Ballata per Maria”, que nació en 1991 como un “jingle” para Radio María (donde sigue como tema oficial). Se le ocurrió también en Medjugorje, como una oración improvisada. La canción llegaría a millones de personas y aún resuena, como todo un clásico mariano moderno.
“Dulce María, Reina del Amor, tú eres la luz que anuncia la aurora”, dice la canción. Ahora Roberto podrá ver directamente la luz y su aurora que él ha acercado a tantos.

jueves, 16 de marzo de 2017

Nena Daconte: «Cuanto más voy a misa, más creo en Dios; y cuánto más rezo, más fe tengo» 16032017

La cantante, ahora madre de dos hijos, fue perseguida por cantar en una marcha provida

Nena Daconte: «Cuanto más voy a misa, más creo en Dios; y cuánto más rezo, más fe tengo»

Nena Daconte: «Cuanto más voy a misa, más creo en Dios; y cuánto más rezo, más fe tengo»
Nena Daconte volverá a los escenarios tras su doble maternidad y con una fe reforzada

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16 marzo 2017
Mai Meneses, conocida en el mundo de la música como Nena Daconte, tiene en su haber una de las canciones más conocidas y más cantadas en la última década, "Tenía tanto que darte...". Con un disco de oro a sus espaldas ha pasado cinco años lejos del mundo del espéctaculo tras la enorme polémica que se generó por su actuación durante una marcha por la vida. Fue tal el aluvión de insultos que recibió que decidió dar un paso atrás.

En este tiempo, ha formado una familia, tiene dos hijos y ha reforzado muchísimo su fe. Y si pudiera volver atrás y elegir de nuevo si cantaría en ese acto provida, lo volvería a hacer. En una entrevista con José Antonio Méndez en la Revista Misión habla de aquella polémica, de su vida de fe y de la maternidad:

- Mi hijo de cinco años no sabe que estudió Derecho, ni que viene de una familia de notarios, pero cuando le planteé qué le preguntaría él, me dijo: “¿Y por qué a ella le gusta cantar?”
- [Ríe] Porque me relaja muchísimo. Cuando tenía seis años empecé a ir a clase de canto, y mi profesora estaba casada con un mulato que se paseaba con un tití en el hombro. Al verlo, pensaba: “¡Oooh, dedicarse a la música tiene que ser guaaay!”. En realidad, hasta que no entré en Operación Triunfo –que para mí fue “Operación Fracaso”, porque me expulsaron la primera de la segunda edición– no tenía ni idea de esta profesión. Para mí cantar es un camino que me hace mejor persona, tanto en bondad como en sabiduría.

- Explíqueme esto mejor...
- He llegado a la conclusión de que, cuanto más cerca estoy de mi interior, más llega lo que canto. A mí me gusta meter voz y hacer virguerías, y resulta que eso no llega, sino que mi música toca cuando meto lo más íntimo.

- Ha sido varias veces Número 1 en ventas, es Disco de Oro, algunas de sus canciones tienen millones de visitas en YouTube… ¿Cuesta mantener la cabeza fría al alcanzar la fama?
- Es difícil. Yo me volví superinsegura. En lugar de pensar en las circunstancias que me habían llevado ahí, escuchaba mis canciones y pensaba: “No son tan buenas; no merezco tanto”. La verdad es que lo pasé mal. Pero el tiempo y la maternidad me ha hecho separarme de todo y volver al escenario con una seguridad que ojalá hubiese tenido antes.

- Acaba de actuar en dos conciertos solidarios, en Aranjuez y en la Universidad Francisco de Vitoria, y colabora con causas benéficas. ¿Por qué?
- Me gusta ayudar, me da alegría y satisfacción. Como artista es lo menos que puedo hacer. No tengo tiempo para ser voluntaria y dedicarme a ayudar sobre el terreno, así que cuando me piden ayuda, investigo qué hace esa fundación o esa ONG, y me implico. Cantaría gratis todos los días, pero hay que comer.



- También cantó en una marcha provida en 2012. Lo políticamente correcto hubiera sido posicionarte a favor del aborto. ¿Por qué se arriesgó?
- Uno de los organizadores de aquel acto anunció que yo actuaría antes de que lo hubiese confirmado. Cuando salió en los medios, mucha gente me llamó para decirme: “¡No cantes! Escribe un comunicado y di que ha sido un error”. Otros, de la profesión, me decían: “Como estás embarazada, invéntate una excusa”.

En Twitter me pusieron a parir durante tres semanas. Me dijeron de todo. Ver tantas reacciones contra el hecho de que cantara, me hizo entender que lo que tenía que hacer era, precisamente, cantar. Me parecía increíble que un artista no pudiera defender una causa como esa. Pensé: “Canto y me juego el cuello. Y si por esto hay gente que no me sigue, pues que no me siga”. Y actué. Luego escribí una canción, “Causas perdidas”, que expresa el enfado contra todos los modernos que van de progres y de tolerantes por la vida, y que si no opinas lo mismo que ellos te hunden y te machacan.

- En esa canción comienza diciendo: “Nací en un país dividido”…
- Sí, y nuestra generación no tendría por qué sentir eso. Somos muy jóvenes, hemos nacido con la Constitución, pero en estos temas, sin embargo, no se puede opinar diferente. En el tiempo que hemos estado de elecciones constantes, cuando surgieron Podemos y otros partidos, la gente de derechas estaba muy asustada porque la izquierda se estaba radicalizando muchísimo.

- ¿Qué opina del aborto?
- Abortar es algo malo. Quienes defienden el aborto dan razones desmoralizándolo: “Es una célula, o como si te sacaran una muela...”. Eso no es verdad: ahí hay un ser humano, hay una vida que se interrumpe. Puedo llegar a entender que haya una ley que contemple una serie de causas por las que una madre pueda abortar, y que tenga con su conciencia los conflictos que sea, pero lo que ha hecho sigue estando mal.

- ¿“Tenía tanto que darte” está compuesta tras un aborto?
- Es una canción de amor. Cuando la canté el Día de la Vida lo hice porque sabía que para mucha gente significaba eso. Pero a otras personas les ha servido para poner palabras a sus sentimientos tras perder a un ser querido, o a una relación que no les hubiera gustado acabar. Me gusta explicar ciertas canciones; otras, como esta, tienen muchos dueños y prefiero que cada uno la interprete como quiera.



- ¿Volvería a actuar en aquel concierto?
- Sí. Aunque, antes del parón, me lo habría pensado. Paré porque quería estar tranquila; no me compensaban tantas críticas y ataques. Sé hacer otras cosas, así que me puedo dedicar a algo que no sea la música y que no me haga sufrir. Ahora vuelvo porque me importa un bledo lo que digan en Twitter. Pero ha habido épocas duras.

- ¿A qué se ha dedicado en este tiempo?
- A mi familia. También he estudiado interiorismo y paisajismo, y he tenido varios clientes. Era gracioso cuando algunos me reconocían y se extrañaban al verme, yo que sé, buscando precios de pérgolas. Pero prefiero trabajar haciendo jardines que verme sufriendo por mantener la fama. Además, ¡he aprendido mucho de plantas! [Ríe]

- ¿Se puede hacer un parón profesional para dedicarse a la familia, sin convertirse en la caricatura de una marujona?
- ¡Sí! Yo me he dedicado a llevar y traer a mis hijos al cole, a hacerles la comida, la merienda, la cena… La verdad es que he sido una marujona total ¡y feliz!



- ¿Cómo le ha cambiado ser madre?
- Me ha dado más peso… ¡en todos los sentidos! Me ha dado madurez y me ha enseñado lo que es el amor de verdad.

- ¿Y el matrimonio?
- Al casarme cerré la puerta de la inestabilidad emocional para estar tranquila y disfrutar de mi marido, de mi familia, de hacernos mayores. Después de casarme dejé de componer canciones dramáticas porque no encontraba esos sentimientos en mi corazón. En mi próximo disco vuelvo a abrir esa puerta porque después de alguna discusión voy guardando el recuerdo de esos sentimientos para poder componer. [Más risas].

- ¿Qué le gustaría que pensaran sus hijos cuando escuchen sus discos?
- Quiero que se sientan orgullosos de su madre. Les podrá no gustar mi música, eso no me importa, pero quiero que puedan pensar: “Mi madre es cantante, o paisajista, o lo que sea, y es una mujer fuerte, luchadora, trabajadora, alegre”.

- Canta a la vida sencilla e imperfecta, pero con optimismo…
- Siempre he tenido mucho sentido del humor y un puntito cínico que me salva de la depresión. Es cierto que me inspira mucho la parte triste de la vida, pero soy como un payaso: aunque tenga dramas por dentro, estoy alegre por fuera.

- Usa expresiones como “levanta la mirada”, “mira alto”… ¿Cree en Dios?
- Sí. He tenido épocas duras en las que no he creído, o estaba enfadada con Él. Pero ahora puedo decir que sí: creo en Dios y voy a misa. Y cuanto más voy a misa, más creo en Dios; y cuánto más rezo, más fe tengo. Me gusta ir a misa de niños con mis hijos y oír que Dios es mi amigo, y que si no quedo con Él, se enfría la fe, como en cualquier relación.

- ¿Qué le da ese contacto con Dios?
- Fuerza. Cuando pasan cosas malas, o que parecen imposibles de afrontar, al rezar vuelvo a recuperar la energía y la confianza en Él.

- Decía san Agustín que “el que canta, ora dos veces”. ¿Reza cantando?
- No. Rezo las oraciones que me sé y hablo con Él de mis cosas. Lo que sí he cambiado ha sido que, en lugar de pedir y pedir, ahora doy gracias a Dios por lo que tengo. Eso me hace tener una visión más positiva y realista de la vida.

- ¿Creer en Dios abre o cierra puertas en el mundo del espectáculo?
- No te abre ninguna. Yo esto no suelo contarlo. En un medio público, te lo estoy contando a ti por primera vez. Es más cool ser ateo y progresista, pero yo creo en Dios, y eso que por mi entorno muestro ser muy moderna. En España parece que no podemos tener creencias religiosas, pero ya me da igual. También he hablado indirectamente de la fe en algunas de mis canciones, sobre todo de los momentos de oscuridad que he tenido.

- ¿En cuál y por qué?
- En “El halcón que vive en mi cabeza” hablo de esa oscuridad, que da miedo.



- ¿Y cómo salió de ella?
- Me costó mucho. Esto tampoco se lo he contado a casi nadie, pero después de vivir en Barcelona, antes de casarme, me volví a Madrid a casa de mis padres porque estuve muy malita.

- ¿Qué le pasó?
- Digamos que en la gira me pasé un poco con… de todo. Eso te descompensa químicamente, y si encima eres una persona de pensar mucho, la cosa empeora. De algo así se sale con tiempo, yendo al médico y haciendo piña con la gente que te quiere de verdad. Yo volví a casa con mis padres... y a Dios. Después de dos hijos entiendo y quiero mucho más a mi madre, porque yo he sido superrebelde.

- La expulsaron a la primera de OT… pero sacó su primer single. Cuando fue a ver a los productores de su último disco la echaron hasta que tuviera 20 canciones más… y volvió con ellas. ¿La tenacidad es parte del éxito?
- La tenacidad, el trabajo y creer en uno mismo. En cualquier profesión, trabajar da resultados. Igual que en la vida: si tienes un problema y lo analizas y lo trabajas, consigues resultados. Luego está hacer lo que te gusta y no escuchar a casi nadie, porque todo el mundo opina diferente sobre cómo hacer las cosas. Está bien escuchar para aprender, pero tienes que tomar tú la última decisión.

- Para terminar: ¿Hay algo que no le haya preguntado y quiera decir?
- Sí. Me gustaría invitar a la gente a escuchar más canciones de mi repertorio, además de “Tenía tanto que darte”. Hay canciones bonitas que pueden ayudar y hacer disfrutar. Para eso canto.
 
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domingo, 8 de enero de 2017

Bruce Springsteen desvela que sigue siendo católico y cree «en la capacidad de Jesús para salvarnos» 08012017

The Boss señala que "un católico lo es para siempre"

Bruce Springsteen desvela que sigue siendo católico y cree «en la capacidad de Jesús para salvarnos»

Bruce Springsteen desvela que sigue siendo católico y cree «en la capacidad de Jesús para salvarnos»
Bruce Springsteen

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8 enero 2017
Bruce Springsteen cuenta por primera vez su vida en un libro de más de 500 páginas. No es un ajuste de cuentas, tampoco una biografía al uso... más bien parece una reconciliación con sus raíces, su familia y, también, con sus creencias católicas.

Ahora con 67 años, tras vender la friolera de 120 millones de discos por todo el mundo y de acaparar un total de diez discos números uno; registro solo superado por The Beatles y Jay-Z, ha decidido explicar a sus incondicionales de dónde viene su música.

"Born to run" es el título de la biografía que ha publicado en España Literatura Ramdom House.

Mostrar al lector la mente del escritor...
"Escribir sobre uno mismo es algo muy curioso. (...) Pero en un proyecto como este el escritor hace una promesa: mostrarle su mente al lector. Y eso es lo que he intentado hacer en estas páginas".

Una larga conversación con la audiencia
“Toda mi vida ha sido una larga conversación con la audiencia, y por el momento no tengo la inclinación de ponerle fin –afirma Bruce Springsteen–. Una charla un poco abstracta si se quiere, que me ha ayudado a entender cómo mi música toca emocionalmente a los demás y me afecta a mí mismo, cómo inspira tristeza y alegría, la búsqueda de un mundo lleno de posibilidades. El libro es una continuación de ese proceso”.

Volver a los orígenes
Con la atalaya que suponen esos 67 años de vida, Bruce escribe con cierta nostalgía sobre infancia. Su familia, en especial su madre, el clan de los irlandeses en New Jersey, el colegio de las monjas dominicas de santa Rosa de Lima... “He vuelto a mis orígenes, al lugar donde crecí, tengo familia y conozco a los vecinos. He conocido el mundo, he viajado, he vivido en California y he regresado a New Jersey, donde están mis raíces”, señala The Boss (El jefe), el apodo con el que es conocido por sus fans, en la presentación de su libro en Londres y que recoge La Vanguardia.

The Boss se sigue considerando católico
Bruce también escribe sobre sus creencias, sin complejos, después de haberlo meditado durante más de 50 años, y lo plasma en su libro a modo de reconciliación con la Iglesia: "No soy un practicante asiduo de mi religión, pero sé que en algún lugar muy adentro... sigo formando parte del equipo".

"Un católico lo es para siempre"
Posiblemente a Bruce le pasó como a tantos niños de la época. Después de vivir una formación religiosa con una carga excesiva de moralismo, unido a una escasa experiencia espiritual, decidió, llegado a la adolescencia, romper con la Iglesia y decir: "Nunca más"...

"Con los años, como alumno de Santa Rosa, llegué a sentir la fatiga emocional y corporal del catolicismo -escribe Springsteen-. El día de mi graduación del octavo curso, salí de todo aquello, harto, diciéndome a mí mismo `Nunca más´. Era libre, por fin libre... Y me lo creí... durante bastante tiempo. Sin embargo, conforme me hacía mayor, fui detectando ciertas cosas en mi forma de pensar, reaccionar y comportarme. Y llegué a entender, con perplejidad y tristeza, que un católico lo es para siempre. Y dejé de engañarme. No soy un practicante asiduo de mi religión, pero sé que en algún lugar muy adentro... sigo formando parte del equipo".

"Creo en la capacidad de Jesús en salvarnos"
En "Born to run" Springsteen desnuda su alma para mostrar sus secretos más íntimos y desvelar que "tengo una relación `personal´ con Jesucristo (...) creo profundamente en su amor y en su capacidad de salvarnos".

No es de extrañar que muchas de sus letras que hablan de la redención, condena, paraíso, pecado o salvación, sean una expresión de sus propias vivencias y, como dice Bruce: “Mi lenguaje procede de la Biblia”.

"Tengo una relación `personal´con Jesús"
"Ese era el mundo en el que encontré los orígenes de mi canción. En el catolicismo existían la poesía, el peligro y la oscuridad que reflejaban mi imaginación y mi yo interior. Descubrí una tierra de gran y escabrosa belleza, historias fantásticas, castigos inimaginables y recompensa infinita. Era un lugar glorioso y patético en el que encajas o te hacen encajar. Ha estado junto a mí como un sueño en vigilia durante toda mi vida. Y ya de joven adulto, traté de darle sentido. Intenté enfrentarme al desafío por la misma razón de que hay almas que se pierden y un reino de amor que conquistar. Expuse lo que había absorbido a través de las duras y desgraciadas vidas de mi familia, mis amigos y vecinos. Lo transformé en algo a lo que pudiese aferrarme, comprender, algo en lo que incluso pudiese tener fe. Por divertido que pueda parecer, tengo una relación `personal´ con Jesucristo (...) creo profundamente en su amor y en su capacidad de salvarnos".

El Padrenuestro de reconciliación...
En una de las páginas más bellas de la biografía, ese muchacho adolescente que soñaba que Mick Jagger se ponía enfermo, y le llamaban para ocupar su lugar en los Rolling, y lo hacía tan bien que le fichaban para reemplazarlo... escribe el momento en que se sintió reconciliado con su propio pasado, su familia, el colegio de Santa Rosa... asumiendo esa etapa con la oración del Padrenuestro y recibiendo así una bendición.

"Una vez más bajo la sombra del campanario, allí de pie sintiendo sobre mis espaldas el alma vieja de mi árbol, de mi pueblo, regresaron a mí unas palabras y una bendición. Las había caturreado sin pensar, una y otra vez, vestido con mi chaqueta verde, mi camisa color marfil y mi corbata verde de todos los discípulos reacios de Santa Rosa. Esa noche acudieron a mí y fluyeron de un modo distinto. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre...".

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