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viernes, 14 de febrero de 2020

Santa Marta: Intuir la debilidad para no deslizarse “hacia la mundanidad” 13022020

Misa En Santa Marta © Vatican Media

Santa Marta: Intuir la debilidad para no deslizarse “hacia la mundanidad”

Meditación del Papa en la Misa
(zenit – 13 febrero 2020).- El Papa Francisco invitó a pedir al Señor “la gracia de comprender cuándo nuestro corazón comienza a debilitarse y a resbalar” en el pecado, en la mundanidad, para detener la caída y mantenernos fieles a Dios.
Hoy, 13 de febrero de 2020, en la homilía de la Misa en la Casa Santa Marta, el Santo Padre reflexionó en torno a la primera lectura de la liturgia de hoy (1 Reyes 11, 4-13), que relata “la apostasía” del rey Salomón, indica Vatican News.
“Caída con anestesia”
Francisco advirtió sobre el riesgo de dejarse deslizar lentamente en el pecado, relativizando las cosas y entrando “en negociación” con los dioses del dinero, de la vanidad y del orgullo, una “caída con anestesia”.
Según el citado medio vaticano, el Papa relató que cuando Salomón era anciano, sus mujeres hicieron que su corazón “se desviara” para seguir a otros dioses. En un primer momento el rey fue un “buen muchacho”, que solo pedía sabiduría al Señor.
Efectivamente, Dios lo hizo sabio, de manera que los jueces y la reina de Saba, en África, acudieron a él porque habían oído hablar de su sabiduría. “Se ve que esta mujer era un poco filósofa y le hizo preguntas difíciles”, apuntó el Pontífice, remarcando que “Salomón salió victorioso” de aquel interrogatorio porque sabía cómo responderlas.
Apostasía lenta
El Obispo de Roma explicó que en aquella época se podía tener más de una esposa, aunque esto no suponía que fuera lícito ser “mujeriego”. El corazón de Salomón se debilitó, no por casarse con esas mujeres, ya que estaba permitido, sino porque pertenecían a otros pueblos, con otros dioses.
Entonces, continuó narrando, el rey cayó en la “trampa” e hizo caso cuando una de sus esposas le pidió que fuera a adorar a Camos o a Moloc. Actuó de esta manera con todas sus mujeres extranjeras que ofrecían sacrificios a sus dioses. Es decir, “permitió todo y dejó de adorar al único Dios”.
Ante un corazón debilitado por su excesivo afecto a las mujeres, “el paganismo entró en su vida” y el Papa Francisco subrayó que aquel muchacho sabio que antes había rezado pidiendo la sabiduría, cayó hasta ser rechazado por el Señor.
“No fue una apostasía de un día para otro, fue una apostasía lenta”, expuso el Santo Padre. Y recordó que también el rey David, su padre había pecado de manera fuerte al menos dos veces, pero inmediatamente se arrepintió y pidió perdón. De este modo, permaneció fiel al Señor, que lo protegió hasta el final.
David fue fiel
David lloró por sus pecados y por la muerte de su hijo Absalón y, mientras huía de este, que le declaró la guerra, se humilló cuando la gente lo insultaba. David, remarcó el Papa, “era santo. Salomón no es santo”, pues el Señor le había dado muchos dones pero había desperdiciado todo dejando que su corazón se debilitara. No se trata del “pecado de antaño”, sino del “deslizamiento”, aclaró.
“Las mujeres hicieron que su corazón se desviara y el Señor se lo reprocha: ‘Has desviado el corazón’. Y esto sucede en nuestra vida. Ninguno de nosotros es un criminal, ninguno de nosotros comete grandes pecados como había hecho David con la esposa de Urías, ninguno”, advirtió Francisco.
Mundanidad
Y planteó: “¿Pero dónde está el peligro? Dejarse deslizar lentamente porque es una caída con anestesia, no te das cuenta, pero lentamente se resbala, se relativizan las cosas y se pierde la fidelidad a Dios. Estas mujeres eran de otros pueblos, tenían otros dioses, y cuántas veces nosotros olvidamos al Señor y entramos en negociaciones con otros dioses: el dinero, la vanidad, el orgullo. Pero esto se hace lentamente y si no está la gracia de Dios, se pierde todo”.
El Pontífice remitió de nuevo al Salmo 105 (106) para subrayar que el mezclarse a esos niveles con la gente y aprender a actuar como ella significa volverse mundanos, paganos: “Para nosotros este lento deslizamiento en la vida es hacia la mundanidad, éste es el pecado grave: ‘Todos lo hacen, pero sí, no hay ningún problema, sí, no es realmente lo ideal, pero…’”.
Estas palabras, agregó, “nos justifican al precio de perder la fidelidad en el único Dios. Son los ídolos modernos. Pensemos en este pecado de la mundanidad. De perder la autenticidad del Evangelio. Lo genuino de la Palabra de Dios, de perder el amor de este Dios que dio su vida por nosotros. No se puede estar bien con Dios y con el diablo”.
No perder “el reino”
En la práctica, puntualizó el Obispo de Roma, esto significa no ser fiel “ni a Dios ni al diablo” e invitó a reflexionar sobre el pecado de Salomón, “pensemos en cómo cayó el sabio Salomón, bendecido por el Señor, con toda la herencia de su padre David, cómo cayó lentamente, anestesiado, hacia esta idolatría, hacia esta mundanidad y se le quitó el reino”.
Finalmente, de acuerdo a la citada fuente, exhortó: “Pidamos al Señor la gracia de comprender cuándo nuestro corazón comienza a debilitarse y a resbalar, para detenernos. Será su gracia y su amor lo que nos detenga si nosotros así lo rezamos”.

Santa Marta: Agradecer a las personas “que nos acompañan en la vida” 14022020

Santa Marta: Agradecer a las personas “que nos acompañan en la vida”

Reflexión del Papa en la Misa
(zenit – 14 febrero 2020).- “Hoy es un día para agradecer y pedir disculpas, de corazón, cada uno de nosotros, a las personas que nos acompañan en la vida, por una parte de la vida, por toda la vida…”, dijo el Papa Francisco.
Hoy, 14 de febrero de 2020, con motivo de la jubilación de Patrizia, una empleada de la Casa Santa Marta, el Santo Padre aprovechó la homilía de la Misa para hacer un “acto de memoria, de agradecimiento” y también de pedido de disculpas a los que acompañan nuestro camino, indica Vatican News.
Francisco habló sobre la calidez de la Casa Santa Marta, que definió como una “gran familia” formada por las personas que trabajan en ella con dedicación y trabajo, acompañando en el camino de la vida. Este equipo proporciona ayuda si alguien está enfermo y se entristece si alguno de ellos se va. Son, para el Papa, rostros, sonrisas, saludos: semillas que se siembran en el corazón de todos.
Dios nos quiere en compañía
En relación con la vida cotidiana de la Casa de Santa Marta, el Pontífice subrayó el papel de la familia, no exclusivamente de “papá, mamá, hermanos, tíos, abuelos”, sino de todos “aquellos que nos acompañan en el camino de la vida por un tiempo”.
Y se refirió a que, después de 40 años, Patrizia se jubila y constituye una presencia familiar en la que pensar: “Esto hará bien a todos los que vivimos aquí, pensar en esta familia que nos acompaña; y a todos ustedes que no viven aquí, pensar en tanta gente que los acompaña en el camino de la vida: vecinos, amigos, compañeros de trabajo, de estudio…”.
Y agregó que “no estamos solos. El Señor nos quiere pueblo, nos quiere en compañía; no nos quiere egoístas: el egoísmo es un pecado”.
Santa Marta, una “gran” familia
Igualmente, el Obispo de Roma recordó la generosidad de muchas compañeras de trabajo que cuidaron de los enfermos, una presencia, una historia, una breve estadía que dejó su marca. Este sentido de familia encontró un lugar en el corazón del Papa: “Pienso en Luisa, pienso en Cristina”, en la abuela de la casa, sor María, que entró a trabajar joven y que decidió consagrarse allí.
Y al recordar su “gran” familia, el Santo Padre nombró a otras personas que ya no están: “Miriam, que se fue con el niño; Elvira, que fue un ejemplo de lucha por la vida, hasta el final. Y luego otros que se han jubilado o que se han ido a trabajar a otro lugar. Presencias que han hecho bien y que a veces es difícil dejar”.
Gratitud
“Hoy nos hará bien a todos, a todos, pensar en las personas que nos acompañaron en el camino de la vida como agradecimiento, y también como gesto de gratitud a Dios. Gracias, Señor, por no habernos dejado solos”, remarcó el Papa.
Y reconoció“Es verdad, siempre hay problemas, y donde hay gente hay habladurías. Incluso aquí. Se reza y se habla, ambas cosas. Y también, a veces, se peca contra la caridad”.
Pedir disculpas
Francisco apuntó que perder la paciencia y luego pedir disculpas es algo que se hace en familia: “Yo quisiera agradecer la paciencia de las personas que nos acompañan y pedir disculpas por nuestras faltas”, afirmó.
Finalmente, de acuerdo al medio vaticano el Pontífice expresó: “Quiero aprovechar esta despedida de Patrizia para hacer con ustedes este acto de memoria, de agradecimiento, y también de pedido de disculpas a las personas que nos acompañan. Cada uno de nosotros lo haga con las personas que habitualmente lo acompañan. Y a los que trabajan aquí en casa, un ‘gracias’ grande, grande, grande. Y a usted, Patrizia, que comience esta segunda parte de la vida, ¡otros 40 años!”

viernes, 7 de febrero de 2020

Santa Marta: El Papa invita a seguir el “camino de la humillación” 07022020

Misa en Santa Marta, 7 feb. 2019 © Vatican Media
Misa En Santa Marta, 7 Feb. 2019 © Vatican Media

Santa Marta: El Papa invita a seguir el “camino de la humillación”

Siguiendo el camino de Jesús y Juan
(zenit – 7 feb. 2020).- Pidamos al Señor que nos envíe “alguna humillación” para “hacernos humildes”, para “imitar mejor a Jesús”, ha exhortado el Papa Francisco esta mañana, 7 de febrero, en la celebración de la Misa en la capilla de la Casa Santa Marta.
“No tengamos miedo a la humillación”. El Santo Padre, reflexionando sobre el Evangelio de hoy según San Marcos, ha insistido en que “no se puede ser humilde sin humillación”, llamando a los cristianos a aprender del «mensaje» de la Palabra de Dios de hoy. Y ha advertido a los sacerdotes contra este peligro: “Si un pastor no sigue este camino, no es un discípulo de Jesús: es un escalador en sotana”.
“Cuando tratamos de mostrarnos, en la Iglesia, en la comunidad, para tener una posición o algo más, ese es el camino del mundo, es un camino mundano, no es el camino de Jesús. Y esta tentación de escalar también puede ocurrir a los pastores: ‘Esto es una injusticia, esto es una humillación, no puedo tolerarlo’”, ha comentado.
Jesús y san Juan 
Así, el Obispo de Roma ha explicado cómo Juan el Bautista fue enviado por Dios para “mostrar el camino”, “el camino” de Jesús. El “último de los profetas”, tuvo la gracia de decir: “Este es el Mesías”, ha recordado.
Jesús en el Huerto de los Olivos y Juan en prisión, tentado por la “carcoma de la duda” de si Jesús era realmente el Mesías, ha narrado. Ambos “terminan de la manera más humillante: Jesús con la muerte en la cruz, «la muerte de los más bajos criminales, terrible física y también moralmente”, “desnudo ante el pueblo” y “a su madre”, y Juan el Bautista “decapitado en prisión por un guardia” por orden de “un rey debilitado por los vicios”, “corrompido por el capricho de una bailarina y el odio de una adúltera”, en referencia a Herodías y su hija.
Tanto Jesús como Juan “nos muestran el camino que los cristianos debemos seguir”, ha indicado Francisco. De hecho, en las Bienaventuranzas se enfatiza que el camino es el de la humildad.