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martes, 1 de octubre de 2019

Santa Teresita del Niño Jesús. Virgen. Patrona de las misiones (1 de octubre)

Santa Teresita del Niño Jesús. Virgen. Patrona de las misiones

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Santa Teresita del Niño Jesús. Doctora de la Iglesia, maestra de santidad que entró en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux

  
Santa Teresa de Lisieux, también conocida como Santa Teresita del Niño Jesús, fue una Monja carmelita descalza que es ampliamente venerada en los tiempos modernos. Ella es popularmente conocida como "La Pequeña Flor de Jesús" o simplemente "La Pequeña Flor". Santa Teresita ha sido un modelo muy influyente de santidad para todo el pueblo católicos y para muchos otros por la "simplicidad y practica de su acercamiento a la vida espiritual". Junto con San Francisco de Asís, ella es uno de los santos más populares en la historia de la iglesia. Santa Teresita del Niño Jesús, es la Patrona de las misiones, enfermos de SIDA, pilotos de aviación, floristas, jardineros.

Fiesta: 01 de octubre

Martirologio romano: Memoria de Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, quien, siendo aún una adolescente, ingresó en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, en Francia, convirtiéndose en maestra de vida de santidad en Cristo, debido a su pureza, enseñando el camino de la inocencia espiritual para alcanzar la perfección cristiana y poniendo toda su mística al servicio de la salvación de las almas y al crecimiento de la Iglesia. Su vida finalizó a la temprana edad de veinticion años, el dia 30 de septiembre

Biografía de Santa Teresita del Niño Jesús

Santa Teresita nació en Alençon, Francia, el 2 de enero de 1873. Sus padres fueron Luis Martin y Celia Guérin. Tras la muerte de su madre el 28 de agosto de 1877, Teresa y su familia se mudaron a Lisieux.
Hacia el final de 1879, teniendo apenas 5 añitos, Teresita se fue a confesar por primera vez. Recibió la Primera Comunión el 8 de mayo de 1884, impartida por las monjas benedictinas de Lisieux.
Algunas semanas más tarde, el 14 de junio del mismo año, recibió el sacramento de la Confirmación. Santa Teresita del Niño Jesús deseaba abrazar la vida contemplativa, como lo hicieron sus hermanas Paulina y María quienes habían ingresado en el Carmelo de Lisieux, pero fue impedida de hacerlo por su corta edad.

Su vocación le saltaba del corazón

En una visita a Italia, durante la audiencia concedida por el Papa León XIII a los peregrinos de Lisieux el 20 de noviembre de 1887, le exclamó de lejos al Santo Padre, con una audacia de niña, que quería entrar en el Carmelo a la edad de quince años. "Entrarás si es la voluntad de Dios", fue lo que le respondió el Papa León XIII
El 9 de abril de 1888 entró en el Carmelo de Lisieux. Recibió el hábito el 10 de enero del año siguiente, e hizo su profesión religiosa el 8 de septiembre de 1890. Ella cumplió de una manera muy especial con todos los pequeños aspectos de la vida diaria, con humildad, sencillez evangélica y gran confianza en Dios
Santa Teresita del Niño Jesús trató con su ejemplo y sus palabras, de impartir estas virtudes a sus hermanas, especialmente a las novicias.

Santa Teresita del Niño Jesús y los ángeles

Santa Teresita del Niño Jesús solía decir a las novicias que por respeto a los ángeles siempre debemos tratarnos a nosotros mismos con gran dignidad

 
. Ella no podía soportar ver la menor contracción en sus rostros, tales como fruncir el ceño. Les decía:
"El rostro refleja el alma. Por lo tanto, siempre deben estar tranquilas y serenas. Eso debe mantenerse, incluso cuando se está sólo, porque siempre estás a la vista de Dios y sus ángeles".
En la "Historia de un alma", Santa Teresa explicó cómo se formó el hábito de la conquista de sus estados de ánimo:
"Cuando las cosas que son irritables o desagradable me sobrevienen, en lugar de asumir un aire de tristeza, me respondo a mí misma con una sonrisa. Al principio no siempre tuve éxito, pero ahora es un hábito del que estoy muy feliz de haber adquirido"
Luego de un tiempo, ella descubriría que su lugar era estar en el corazón de la Iglesia, así que ofreció su vida por la salvación de las almas y para el bienestar de la Iglesia.

La llegada de su muerte

El 3 de abril de 1896, en la noche entre el Jueves Santo y el Viernes Santo, Santa Teresita del Niño Jesús sufrió una hemoptisis, el primer signo de la enfermedad que la llevaría a su muerte.
Ella le dio una gran bienvenida a este evento como si se tratase de una misteriosa visita del Esposo divino. Fue trasladada a la enfermería el 8 de julio. Mientras tanto sus sufrimientos y las pruebas se intensificaron. Ella murió, transportada por el amor, el 30 de septiembre 1897.
Sus últimas palabras fueron: "Dios mío... te amo!", sería ese el sello de una vida que se extinguió en la tierra a la edad de veinticinco años. Así comenzó, como era su deseo, una nueva fase de presencia apostólica en nombre de las almas de la Comunión de los Santos, con el fin de liberar una lluvia de rosas sobre el mundo.
Santa Teresita del Niño Jesús fue canonizada por el Papa Pío XI en 1925 y proclamada patrona de las misiones por el mismo Papa en 1927. El 19 de octubre de 1997, el Papa San Juan Pablo II la declaró Doctora de la Iglesia.
Lo más destacable es su relato biográfico, La historia de un alma. En sus manuscritos autobiográficos nos dejó no sólo sus recuerdos de la infancia y la adolescencia, sino además, un retrato de su alma, la descripción de su experiencia más íntima

sábado, 13 de julio de 2019

Santos Louis Martin y Zélie Guérin (12 de julio)

Santos Louis Martin y Zélie Guérin

Son los padres de Santa Teresita del Niño Jesús. Su fiesta se celebra el 12 de Julio, aniversario de su boda

Santos Luis Martin y Celia Guérin, padres de Santa Teresita

Oración a los Santos Louis Martin y Zélie Guérin

Dios, Padre nuestro, te damos gracias por habernos dado a Luis Martin y a Celia Guerin. En la unidad y fidelidad del matrimonio nos ofrecieron el testimonio de una vida cristiana ejemplar, cumpliendo las tareas cotidianas según el espíritu del Evangelio. Educando a una familia numerosa, a través de pruebas, muertes y sufrimientos, manifestaron su confianza en Tí y aceptaron   generosamente tu voluntad.
Señor, danos a conocer tus designios respecto a ellos y concédeme la gracia que te pido con la esperanza de que el padre y la madre de Santa Teresita del Niño Jesús puedan, un día, ser propuestos por la Iglesia como ejemplo a las familias de nuestro tiempo. Amén.

Biografía

Santa Teresita de Lisieux escribió una vez:”Dios me ha dado un padre y una madre más dignos del cielo que de la tierra”(Carta 261). ¿Quienes fueron estos padres tan maravillosos?
Luis Martin nació en Burdeos el 22 de agosto de 1823. Era el segundo de los cinco hijos del matrimonio Pierre-François Martin, capitán del ejército francés, y Marie Anne Fanny Boureau, cristianos de fe viva. La primera formación de Luis estuvo vinculada a la vida militar y se benefició de las facilidades que tenían los hijos de los militares.
Al jubilarse su padre, la familia se trasladó a Alençon (1831) y Luis estudió con los Hermanos de las Escuelas Cristianas de la ciudad. Tanto en la familia como en el colegio recibió una sólida formación religiosa.
Terminados los estudios, no se inclinó hacia la vida militar, sino que quiso aprender el oficio de relojero, primero en Bretaña, luego en Rennes, Estrasburgo, en el Gran San Bernardo (Alpes suizos) y por último en París.
A los veintidós años sintió el deseo de consagrarse a Dios en la vida religiosa. Para ello, se dirigió al monasterio del Gran San Bernardo, con intención de ingresar en esta Orden, pero no fue admitido porque no sabía latín. Con gran valor se dedicó a estudiarlo durante más de un año, con clases particulares; pero, finalmente, renunció a ese proyecto. No se sabe mucho de este período: sólo que su madre en una carta le exhortaba a "ser siempre humilde", y que mostró su valentía y sangre fría salvando de morir ahogado al hijo del amigo de su padre, con el que residía.
En Alençon puso una relojería. Sus padres, tras la muerte de los otros hijos, vivieron siempre con él, incluso después de su matrimonio con Celia Guérin.
Hábil en su oficio, tenía amigos y conocidos con los que le gustaba pescar y jugar al billar, y era apreciado por sus cualidades poco comunes y por su distinción natural, que explica por qué le presentaron un proyecto de matrimonio con una joven de la alta sociedad, al que se negó.
En 1871 vendió el edificio a un sobrino. El amor al silencio y al retiro lo llevó a comprar una pequeña propiedad con una torre y un jardín. Allí instaló una estatua de la Virgen, que le había regalado la señora Beaudouin; trasladada más tarde a Buissonnets, esta imagen fue conocida en todo el mundo como la Virgen de la Sonrisa.
Celia Guérin nació en Gandelain, departamento de Orne (Normandía), el 23 de diciembre de 1831. Era hija de Isidoro Guérin, un militar que a los 39 años decidió casarse con Louise-Jeanne Macè, dieciséis años más joven que él. De esta unión nacieron también Marie Louise, la primogénita (fue monja visitandina), e Isidore, el más pequeño. Para los padres de Celia la vida había sido dura, lo que repercutía en su manera de ser: eran rudos, autoritarios y exigentes, si bien tenían una fe firme. Celia, inteligente y comunicativa por naturaleza, dice en una de sus cartas que su infancia y juventud fueron tristes "como un sudario". A pesar de ello, cuando su padre, viudo y enfermo, manifestó el deseo de ir a habitar con ella, lo acogió y cuidó con devoción hasta que murió en 1868. Afortunadamente encontró en su hermana Marie Louise un alma gemela y una segunda madre.
Cuando se jubiló su padre, la familia se estableció en Alençon en 1844. La señora Guérin abrió un negoció que fracasó. La familia salía adelante con dificultad, gracias a la pensión y a los trabajos de carpintería del padre. En pocos años, la situación financiera se hizo muy precaria y no mejoró hasta que las hijas contribuyeron con su trabajo a cuadrar el balance familiar. Esta situación económica influyó en los estudios de las hijas: Celia entró en el internado de las religiosas de la Adoración perpetua; aprendió los primeros rudimentos del punto de Alençon, un encaje de los más famosos de la época; luego, para perfeccionarse, se inscribió en la "Êcole dentellière". Mientras tanto, la hermana mayor se dedicó al bordado, con su madre. Celia conservó un excelente recuerdo de este tiempo.
Se dedicó a la confección de dicho encaje. Deseó formar parte de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, pero no la admitieron. Pidió luz al Señor para conocer su voluntad y el 8 de diciembre de 1851, después de una novena a la Inmaculada Concepción, escuchó interiormente las palabras: "Hacer punto de Alençon". Con la ayuda de su hermana comenzó esta empresa y ya a partir de 1853 era conocida como fabricante del punto de Alençon. En 1858 la casa para la que trabajaba recibió una medalla de plata por la fabricación de este encaje y Celia una mención de alabanza. Poco después, su hermana entró en el monasterio de la Visitación y tomó el nombre de María Dositea.
Un día, al cruzarse con un joven de noble fisonomía, semblante reservado y dignos modales, se sintió fuertemente impresionada y oyó interiormente que ese era el hombre elegido para ella. En poco tiempo los dos jóvenes llegaron a apreciarse y amarse, y el entendimiento fue tan rápido que contrajeron matrimonio la noche del 12 al 13 de julio de 1858, tres meses después de su primer encuentro. Llevaron una vida matrimonial ejemplar: misa diaria, oración personal y comunitaria, confesión frecuente, participación en la vida parroquial. De su unión nacieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron prematuramente. Entre las cinco hijas que sobrevivieron, Teresa, la futura santa patrona de las misiones, es una fuente preciosa para comprender la santidad de sus padres: educaban a sus hijas para ser buenas cristianas y ciudadanas honradas. A los 45 años, Celia recibió la noticia de que tenía un tumor en el pecho y pidió a su cuñada que, cuando ella muriera, ayudara a su marido en la educación de los más pequeños: vivió la enfermedad con firme esperanza cristiana hasta la muerte, en agosto de 1877.
Luis se encontró solo para sacar adelante a su familia: La hija mayor tenía 17 años y la más pequeña, Teresa, cuatro y medio. Se trasladó a Lisieux, donde residía el hermano de Celia; de este modo la tía Celina pudo cuidar de las hijas. Entre 1882 y 1887 Luis acompañó a tres de sus hijas al Carmelo. El sacrificio mayor fue separarse de Teresa, que entró en el Carmelo a los 15 años. Luis tenía una enfermedad que lo fue invalidando hasta llegar a la pérdida de sus facultades mentales. Fue internado en el sanatorio de Caen, y murió en julio de 1894.
No estamos habituados a pensar en la santidad de un matrimonio, porque nuestra experiencia nos lleva a unir la santidad a un individuo. Juan Pablo II se atrevió a ir más allá de los esquemas, beatificando a Luis y María Beltrame Quattrocchi. Después, el Papa Benedicto XVI decidió añadir a ellos a los cónyuges Martin, a fin de mostrar a los padres y madres de familia de todo el mundo la grandeza de la vocación a la vida conyugal. Así se concreta la invitación de Juan Pablo II: "Es el momento de proponer de nuevo a todos con convicción este "alto grado" de la vida cristiana ordinaria. La vida entera de la comunidad eclesial y de las familias cristianas debe ir en esta dirección" (Novo millennio ineunte, 31) y del concilio Vaticano II: "Todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad" (Lumen gentium, 40).
Santos Louis Martin y Zélie Guérin, padres de Santa Teresita¿Qué es lo que fascina de los esposos Martin? ¿Qué mensaje deja esta familia a la Iglesia y a la sociedad? Sin duda fascina la valentía de esta familia que, después de diecinueve años de matrimonio, ante la crisis económica que afligía a Francia, queriendo garantizar bienestar y futuro a sus hijos, halló la fuerza de dejar Alençon y trasladarse a Lisieux, como tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo, "emigrantes" en busca de lo que pudiera hacer más bella la vida y concreta la esperanza. Hay una belleza que emana de su trabajo artesanal emprendedor: Luis Martín, como relojero y joyero; y Celia Guérin, como pequeña empresaria de una taller de bordado. Junto con sus cinco hijas, emplearon tiempo y dinero en ayudar a quienes tenían necesidad. Su casa no fue una isla feliz en medio de la miseria, sino un espacio de acogida, comenzando por sus obreros. El matrimonio Martin nos recuerda que existe una ética que debe imbuir la vida de los empresarios, poniendo en el centro el valor de la persona humana (cf. Populorum progressio, 42-44). Anima su testimonio cristiano de laicos, vivido dentro y fuera de las paredes del hogar, a través de la belleza de su vida, la fascinación de los sentimientos, la transparencia del amor, sabiendo dedicarse tiempo, porque "el amor no es un trabajo para hacer deprisa" (M. Noëlle). El compromiso eclesial de los esposos Martin recuerda que "la futura evangelización depende, en gran parte, de la iglesia doméstica" (Familiaris consortio, 52), y tiene el sabor de la ternura.

Causa de canonización

Los padres de Santa Teresa del Niño Jesús, Louis Martin y Zélie Guérin, fueron declarados Santos el 18 de octubre de 2015. El milagro que posibilitó la canonización fue el obrado en una niña española que nació de forma prematura y con gravísimas complicaciones, entre ellas, una hemorragia ventricular grado IV.  Fue entonces cuando, ante la imposibilidad médica de sanarla, los padres se encomendaron al matrimonio Louis Martin y Zélie Guérin, que habían sido beatificados recientemente. A partir de ese momento, la niña experimentó un “restablecimiento asombroso y sin explicación médica alguna” y hoy se encuentra “perfectamente y sin la más mínima secuela”.
 
Se designó como fecha de celebración de los Santos Luis Martin y Celia Guerin el 12 de julio, fecha en que contrajeron matrimonio.

Ceremonia de Beatificación

Alrededor de quince mil personas participaron el 19 de octubre de 2008 en la beatificación de los padres de santa Teresita del Niño Jesús, Louis Martin y Zélie Guérin. Se escogió este día coincidente con el DOMUND (DOMingo MUNDial de las misiones) dado que su hija Santa Teresita de Lisieux, es patrona universal de las Misiones.
El segundo matrimonio elevado conjuntamente a la gloria de los altares fue beatificado en una celebración eucarística presidida por el legado pontificio, el cardenal José Saraiva Martins, prefecto emérito de la Congregación para las Causas de los Santos, en la basílica de Lisieux (Francia).
Tras concluir el rito de beatificación con el que el Papa inscribió a los dos esposos conjuntamente en el Libro de los Beatos, el cardenal portugués dio "gracias a Dios por este testimonio ejemplar de amor conyugal".
Este ejemplo, aseguró el purpurado, puede "estimular a los hogares cristianos en la práctica integral de las virtudes cristianas, como estimuló el deseo de santidad en Teresa".
El cardenal dejó paso a las confidencias en la homilía explicando que en el momento de la beatificación "pensaba en mi padre y en mi madre, y en este momento, quisiera que vosotros también pensarais en vuestro padre y vuestra madre y que juntos demos gracias a Dios por habernos creado y hecho cristianos gracias al amor conyugal de nuestros padres".
Louis Martin (1823-1894) y su esposa Zélie Guérin (1831-1877), padres de nueve hijos, cuatro de ellos fallecidos en tierna edad, fue el segundo matrimonio beatificado simultáneamente después de los italianos Luigi y Maria Beltrame Quattrocchi (fallecidos en 1951 y 1965 y beatificados en 2001 por San Juan Pablo II).
El cardenal Saraiva Martins les presentó como "un don para los esposos de todas las edades por la estima, el respeto y la armonía con que se amaron durante 19 años".
Son también "un don para los padres" y "para todos aquellos que han perdido a su esposo o esposa".
"La viudez es siempre una condición difícil de aceptar --reconoció--. Louis vivió la pérdida de su esposa con fe y generosidad, prefiriendo el bien de sus hijos a sus gustos personales".
Por último, dijo, estos esposos son "un don para quienes afrontan la enfermedad y la muerte".
Zélie falleció de cáncer, Louis terminó su existencia a causa de una artereoesclerosis cerebral.
"En nuestro mundo, que trata de ocultar la muerte, nos enseñan a mirarla cara a cara, abandonándose en Dios", aseguró.
Entre los participantes en la ceremonia de beatificación se encontraba Pietro Schiliro, un niño italiano de Monza, cuya curación inexplicable en 2002 fue sido atribuida a la intercesión de los padres de Santa Teresita del Niño Jesús.
Nacido con una malformación de los pulmones, los médicos habían dicho que no podría sobrevivir. Su madre pidió su curación a Dios por intercesión de Louis y Zélie. Una comisión científica reconoció como inexplicable su curación.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Santa Teresita en la Gran Guerra: aún no era santa, pero miles de soldados vivieron su intercesión 03122018

Las cartas de gratitud al Carmelo de Lisieux reflejan milagros y conversiones

Santa Teresita en la Gran Guerra: aún no era santa, pero miles de soldados vivieron su intercesión

Un grupo de soldados rezando ante la tumba de Santa Teresita del Niño Jesús en 1915.
Un grupo de soldados rezando ante la tumba de Santa Teresita del Niño Jesús en 1915.
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Santa Teresita del Niño Jesús murió en el Carmelo de Lisieux en 1897, a los 24 años de edad. Cuando en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, la devoción a la joven carmelita estaba tan extendida que para miles de soldados, en su inmensa mayoría franceses -pero no solo franceses-, su imagen fue la escogida como protectora. Un reciente artículo en Famille Chrétienne muestra algunos casos significativos:
Santa Teresita de Lisieux fue beatificada en 1923 y canonizada en 1925.
“¿Cómo explicar la atracción tan extraordinaria que ejerce una carmelita sobre nuestros soldados? ¿Acaso no está la una en las antípodas de los otros?” Estas palabras, fechadas en octubre de 1916, son de un oficial. “A lo largo de la Gran Guerra, el Carmelo de Lisieux recibió miles de cartas acompañadas de balas, metralla, trozos de obús y medallas transformadas en exvotos”, puede leerse en Nous, les Poilus. Plus forte que l’acier. Lettres des trancheés à Thérèse de Lisieux [Nosotros, los 'Peludos'. Más fuerte que el acero. Cartas desde las trincheras a Teresa de Lisieux] (Cerf), que publicó una selección en 2014. Numerosos soldados, tanto como sus familiares, tuvieron el impulso de rezar a la joven.
Estas cartas, celosamente conservadas por las religiosas, son denominadas “rosas”. Dan cuenta de una protección, de una curación, de un regreso a la fe, a veces incluso de una aparición. Muchos combatientes llevan consigo “imágenes” o “bolsitas” de recuerdos confeccionadas por el Carmelo de Lisieux y enviadas al frente por millares.
“Es un error creer que la fama de Santa Teresita no es anterior a 1914-1918”, precisa la historiadora Antoinette Guise-Castelnuovo: “En realidad, en vísperas de la guerra, la devoción ya estaba bien extendida. ¡Es incluso la santa predilecta de un soldado austriaco! Su proyección es internacional: en 1913, su mensaje ya se había difundido en cuarenta idiomas”.
Salvado de una muerte cierta: Conde de Bérenger, 7 de septiembre de 1914, batalla del Marne
“Mi compañero de la derecha acababa de morir por un certero balazo en la cabeza, el de la izquierda tenía la pierna rota por la explosión de un obús y otro un hombro. Los minutos, en tales circunstancias, parecen horas y se piensa deprisa.
»No dudando de que me llegaría el turno, hice mentalmente mi acto de contrición, y fue entonces cuando me acordé de la Hermana Teresa, de quien mi madre me había dado una reliquia que llevaba conmigo. Empecé a invocarla diciendo: ‘Hermanita Teresa, no te conozco, pero mamá te reza y te quiere mucho, si me sacas de aquí peregrinaré a Lisieux y haré todo lo posible para difundir tu nombre entre mi círculo de amigos y de parientes’. Luego me puse a disparar, esperando el tiro que tenía que llegarme… y que no llegó. (…) Debo ciertamente la vida a la protección de la Hermanita, a quien seguí invocando luego en todos los momentos difíciles.
»No hace falta añadir que, en cuanto tuve un permiso tras caer enfermo, acudí a Lisieux a dar las gracias a la Hermanita y pedirle su ayuda para lo que viniese después”.
Converso por una aparición: Auguste Cousinard, noviembre de 1914, infantería
“Me había alejado de la Iglesia desde mi Primera Comunión. Sin embargo, acepté llevar una reliquia y una imagen de la Hermanita, y cada que vez que en combate me encontraba en peligro, instintivamente la llamaba en mi ayuda, y quiero señalar que siempre me protegió, a mí y a mis camaradas, porque jamás vi a ninguno de ellos muerto o herido cerca de mí.
»A mediados de septiembre estábamos tumbados en las trincheras del Gotha, cerca de Reims. Pensaba con gran tristeza en mi pequeña familia y le dije a Sor Teresa: ‘Hermana mía Teresa, te suplico que me lleves con mi mujer y mis hijos y te prometo acudir a tu tumbatan pronto como regrese a mi país’. Acababa de hacer esta oración, cuando vi abrirse una nube y el rostro de la santa destacar sobre el cielo azul. Creí ser víctima de una alucinación. Me froté los ojos varias veces, volviendo a mirar la visión, pero no pude dudar en modo alguno de que su rostro era cada vez más nítido y resplandeciente. Desde ese momento no volví a sentirme solo”.
Su imagen, un escudo para el corazón: soldado Bihan-Ponvec, 30 de julio de 1917, Goulven
“Reverenda madre, es para mí un deber de agradecimiento compartir con usted la forma milagrosa en la que fui salvado de un obús enemigo. Cerca de Moronvilliers (Marne), el pasado 20 de abril, el bombardeo era intenso. El mismo obús mató a seis camaradas míos e hirió a ocho, yo estaba entre los heridos. (…) ¡Solo al llegar al hospital de Bar-le-Duc comprendí hasta qué punto había estado en peligro y había sido preservado de él! Llevaba sobre el corazón, en el bolsillo interior de la guerrera, dos imágenes: una del Sagrado Corazón, otra de Sor Teresa. ¡Y también encontré metralla del obús! Mi capote, mi uniforme y mi libreta estaban agujereadas, solamente mi camisa y la ligera tela del bolsillo estaban intactas. Un milímetro más, y la metralla me habría matado.
»Como prueba de lo que estoy diciendo, le incluyo la querida imagen destrozada, rogándole que se celebre una misa de acción de gracias”.
“Todos gritaron '¡Milagro!'”: Joseph Bolle-Richard, desmovilizado en 1919, agricultor
“El 30 de julio de 1918 estaba dirigiendo el aprovisionamiento de munición de cuatro carros de artillería. Los conductores estaban ocupados en ese trabajo cuando, de pronto, los caballos, espantados por los bombardeos, salieron al galope en estampida… Conseguí dominarlos en medio minuto, tiempo suficiente para salvar a mis hombres.
»Pero tuve que soltarlos y caí pisoteado por los caballos. El convoy entero pasó sobre mí, esto es, cuatro carromatos con un peso de 1500 kg tirado cada uno de ellos por seis caballos. Me quedaron en el cuerpo cinco marcas de rueda y me arrancaron el uniforme a pedazos, fui arrastrado veinte metros. Pues bien, mi querida reverenda madre, a pesar de eso, ¡me levanté sin otra herida que un ligero rasguño en la cara! Un centenar de hombres que corrieron al lugar del accidente gritaron ‘¡Milagro!’ Como única respuesta, les mostré la reliquia de Sor Teresa y todos lo celebraron.
»A decir verdad, siempre tuve confianza en esta santa, y fue su protección la que me salvó”.
Traducción de Carmelo López-Arias.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Hoy se inicia la novena a Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones (Del 22 al 30 de septiembre)

Hoy se inicia la novena a Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones

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Hoy se inicia la novena a Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones








REDACCIÓN CENTRAL, 22 Sep. 16 / 01:56 am (ACI).- "Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías", decía Santa Teresita del Niño Jesús, Doctora de la Iglesia y Patrona de las misiones.
Santa Teresa de Lisieux, como también se le conoce, nació en un matrimonio santo. Sus padres Louis Martin y Zelie Guérin fueron canonizados el 18 de octubre pasado, en el marco del Sínodo de la Familia2015.
Cercanos a la fiesta de esta joven carmelita que se celebra cada 1 de octubre, aquí una novena en honor a aquella que solía decir: “quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra”.