TENGO UN PARCHE EN MI CORAZÓN
¡LITERAL! SI LO TENGO.
Por: Vivian Forero | Fuente:
Catholic.Net
Ángeles
en el camino
Hay personas en la vida que Dios va poniendo en
nuestro camino, como ángeles, para ayudar a identificar diagnósticos que a
simple vista o con exámenes especializados prácticamente son difíciles de
identificar. Esto me sucedió en el año 2024.
Biología
Asistía a control con una médico internista (primer
ángel) que es muy inquieta frente a sintomatologías, seguimiento de las
enfermedades y resultados de exámenes. Gracias a esta inquietud y al envío de
nuevo ecocardiograma de control, inicié mi camino al primer proceso:
identificación del “orificio en mi corazón”.
El médico que realizó el ecocardiograma
(segundo ángel), identificó en este examen: la comunicación interauricular, en
una ubicación difícil de detectar. Pero fue acertado con el diagnóstico. Me
indicó en ese día el procedimiento a seguir: cateterismo y ecocardiograma
transesofágico. Todos estos nombres me asustaban muchísimo. Pero igual debía
continuar con el proceso de diagnóstico para poder determinar qué seguía.
Al compartir los
resultados con una sobrina internista (tercer ángel) me tranquilizó y me
explicó que la medicina también era preventiva y que era mejor proceder o
intervenir en la edad que tenía. Entonces me llenó de fuerzas para seguir
adelante.
Mi familia: esposo e hijo (dos ángeles) fueron
fundamentales en el acompañamiento, apoyo, fuerzas, fe y alegría permanente
para el proceso de la cirugía, como en la recuperación de esta.
¡Ya con todos los exámenes y
procedimientos realizados, llegó el día!
Entonces el 24 de enero de 2024 entré a
cirugía porque necesitaba un procedimiento que sólo se podía realizar con lo
que conocemos "cirugía de corazón abierto". Al inicio fue muy difícil
la aceptación. Estuvimos en la búsqueda de otras opiniones médicas con el
diagnóstico encontrado en los exámenes especializados, pusimos en manos de Dios
por medio de la oración. En fin, un sinnúmero de momentos para detenernos y
poder tomar la mejor decisión.
Religión y creencias
Me preparé con anticipación: confesión
con un sacerdote cercano a la familia, adelanté cosas laborales, abracé a mi
familia. Antes de la cirugía hice oración diciéndole a Dios que me perdonara
por todos mis pecados y que si era el momento de partir, que me recibiera con
los brazos abiertos, o si quería que siguiera viviendo, me acompañara en lo que
tenía dispuesto para mí, aquí en la tierra para seguirle sirviendo.
Ese día llegamos temprano con mi esposo al hospital. Durante la espera conversé
con una señora muy querida que estaba con su hija (lamentablemente me enteré de
que había fallecido después ). Entré a preparación. Siempre orando para que
Dios hiciera su voluntad porque yo no había presentado síntomas. Todo fue
descubierto gracias a un excelente diagnóstico y por una médico internista
inquieta que me escuchaba un soplo en el . Me dijeron que era algo congénito y
que mi organismo se había adaptado. Pero con el paso del tiempo iba a empeorar,
el corazón iba a agrandarse y ya después era difícil este procedimiento.
Recuerdo que entré al quirófano
tranquila, bromeando con las personas que me recibieron. Cuando me acosté y no
me podían encontrar las venas para canalizarme, hasta que me sedaron y sólo me
desperté después de cuatro horas o cinco horas, en la UCI. Mi esposo me dijo
que, en el traslado del quirófano a la UCI, me desperté, pero no recuerdo.
Salí de la cirugía muy bien gracias a
Dios. Muy difícil la recuperación. Lo más complicado fue que desperté con el
tubo endotraqueal para respirar y no lo retiraron sino al tiempo de estar
completamente despierta. Quería hablar y no podía. Fue muy incómodo.
Religióny creencias
Post operatorio
El médico que me operó (otro ángel), es
un gran profesional, me explicó muy bien lo que había hecho. Durante la cirugía
me conectaron a una máquina extracorpórea para mantener la circulación
sanguínea y la oxigenación mientras que intervenían el corazón. Dentro de lo
indicado, me tuvieron que poner un parche bovino para cerrar el “orificio”
(como lo llamo). Bromeo diciendo que el único inconveniente es que dormida a
veces murmuro: “Muuuuu”
Y acá estoy, tratando de continuar,
gracias a Dios y al equipo médico, todo salió muy bien. Ofreciendo el
procedimiento y la recuperación que fue dolorosa. Pero ya superada. Sólo con la
secuela de la cicatriz. Y agradecida con Dios por la oportunidad de seguir
construyendo y dar todo de mí.
Tuve que hacer fisioterapia y también me
ayudó un equipo espectacular (más ángeles). Gracias a todos los que oraron por
mi recuperación y me ayudaron a salir adelante.
Mi familia fue vital para el proceso.
Amo a mi esposo y a mi hijo. Siempre a mi lado.
Quiero compartir unas reflexiones
reaprendidas durante esta etapa (antes, durante y después de la cirugía).
TIPS PARA EL CUIDADO DE LA SALUD
1.
Amarse a sí mismo,
cuidarse, valorarse, aceptarse. Estas son actitudes fundamentales para sentirse
bien. Cuando se busca ser otra persona, cambiando el aspecto físico,
difícilmente se halla la verdadera felicidad porque siempre se estará en
función de la moda, o del querer corregir detalles para verse o sentirse
“perfectos”.
2.
Ejercitarse con frecuencia
para adquirir el hábito de rutinas cardio y mantener una buena salud: caminar, bailar, nadar, hacer estiramientos,
ejercicios de respiración, rutinas que ayuden también a bajar los niveles de
estrés y que beneficien el descanso.
3.
Alimentarse sanamente,
sin necesidad de dietas. Basta con regular los alimentos que contienen mucha
grasa o azúcares. Pero sí es muy importante la buena y sana alimentación para
el funcionamiento correcto del cuerpo y las defensas que se necesitan para
contrarrestar cualquier enfermedad.
4.
Dormir y descansar,
teniendo en cuenta los tiempos necesarios según la edad cronológica. Con el
descanso y el sueño el cuerpo se regenera y se dispone a seguir su ritmo diario
para el estudio, el trabajo, las rutinas. “Una recomendación de la
Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM) y la Sociedad de
Investigación del Sueño (SRS) indica que los adultos deben dormir 7 o más
horas por noche regularmente para promover una salud óptima”.
5.
Disminuir el tiempo en pantalla,
especialmente en los momentos de ocio. Es mejor compartir con nuestra familia que estar atados a un celular. Y realizar
actividades más sanas y gratificantes.
6.
Asistir a controles médicos periódicos,
dejando de lado el miedo o la sobradez. A veces NO asistimos por temor a lo que
nos van a decir; otras veces, porque nos creemos médicos y ahora con las nuevas
tecnologías consultamos a DR. Google o Chatgpt, u otras IA, autorrecetándonos y
es un grave error.
7.
Cuidar y amar la familia, compartiendo
y disfrutando del tiempo juntos. Conversar, comunicarse, reírse. Todo esto hace
parte de rutinas que sanan el alma y la llenan de alegría.
8.
Reconciliarse con las personas que
han causado algún daño o que, por circunstancias de la vida, se han alejado.
También es importante aprender a perdonar porque "Fuera
del perdón, en efecto, no hay esperanza; fuera del perdón no hay paz. El perdón
es el oxígeno que purifica el aire contaminado por el odio, es el antídoto que
cura de los venenos del rencor, es la vía para desactivar la ira y curar tantas
enfermedades del corazón que contaminan la sociedad."
(Papa Francisco).
9.
Alejarse de los vicios o
aquellas situaciones que atentan contra la vida como el consumo de bebidas
alcohólicas o fumar. “La OMS indica que el abuso del alcohol
es un factor de salud importante, siendo un factor causal en más de 200
enfermedades y lesiones”.
10.
Cuidar la salud mental.
Es fundamental preocuparse y ocuparse por mantener hábitos saludables,
procurando bienestar físico que contribuye al mental, al interior de la
persona. Conversar sobre lo que sentimos, sobre situaciones difíciles, las
angustias, es vital para equilibrarse y mantener la armonía. “Conocer
nuestras emociones y aprender a gestionarlas es clave para tener una buena
salud mental.” (Marian Rojas Estapé)
11.
Y por último, pero no menos importante,
Acercarse más a Dios porque sin Él nada es posible y con Él
todo se puede lograr. Es la fuerza para vencer el miedo, la guía para tomar
decisiones; la energía para vivir y la razón para ser felices.