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viernes, 11 de octubre de 2019

San Juan XXIII, papa (11 de octubre)


San Juan XXIII, papa

fecha: 11 de octubre
n.: 1881 - †: 1963 - país: Italia
otras formas del nombre: Angelo Giuseppe Roncalli
canonización: 
B: Juan Pablo II 3 sep 2000 - C: Francisco 27 abr 2014
hagiografía: Vaticano
Elogio: Memoria de san Juan XXIII, papa, cuya vida y actividad estuvieron llenas de una singular humanidad. Se esforzó en manifestar la caridad cristiana hacia todos y trabajó por la unión fraterna de los pueblos. Solícito por la eficacia pastoral de la Iglesia de Cristo en toda la tierra, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II. Murió piadosamente en Roma el 3 de junio de 1963.
Fragmento dedicado a Juan XXIII en la homilía de la ceremonia de batificación por SS Juan Pablo II, el 3 de septiembre del 2000:
«Tú eres bueno y dispuesto al perdón» (Antífona de entrada). Contemplamos hoy en la gloria del Señor a otro Pontífice, Juan XXIII, el Papa que conmovió al mundo por la afabilidad de su trato, que reflejaba la singular bondad de su corazón. Los designios divinos han querido que esta beatificación uniera a dos Papas [SS Pío IX fue beatificado en la misma ceremonia] que vivieron en épocas históricas muy diferentes, pero que están unidos, más allá de las apariencias, por muchas semejanzas en el plano humano y espiritual. Es muy conocida la profunda veneración que el Papa Juan XXIII sentía por Pío IX, cuya beatificación deseaba. Durante un retiro espiritual, en 1959, escribió en su Diario: «Pienso siempre en Pío IX, de santa y gloriosa memoria, e, imitándolo en sus sacrificios, quisiera ser digno de celebrar su canonización» (Diario del alma, p. 560).
Ha quedado en el recuerdo de todos la imagen del rostro sonriente del Papa Juan y de sus brazos abiertos para abrazar al mundo entero. ¡Cuántas personas han sido conquistadas por la sencillez de su corazón, unida a una amplia experiencia de hombres y cosas! Ciertamente la ráfaga de novedad que aportó no se refería a la doctrina, sino más bien al modo de exponerla; era nuevo su modo de hablar y actuar, y era nueva la simpatía con que se acercaba a las personas comunes y a los poderosos de la tierra. Con ese espíritu convocó el concilio ecuménico Vaticano II, con el que inició una nueva página en la historia de la Iglesia: los cristianos se sintieron llamados a anunciar el Evangelio con renovada valentía y con mayor atención a los «signos» de los tiempos. Realmente, el Concilio fue una intuición profética de este anciano Pontífice, que inauguró, entre muchas dificultades, un tiempo de esperanza para los cristianos y para la humanidad.
En los últimos momentos de su existencia terrena, confió a la Iglesia su testamento: «Lo que más vale en la vida es Jesucristo bendito, su santa Iglesia, su Evangelio, la verdad y la bondad». También nosotros queremos recoger hoy este testamento, a la vez que damos gracias a Dios por habérnoslo dado como Pastor.
Ángelo Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo (Italia). Ese mismo día fue bautizado, con el nombre de Ángelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Roma. En 1921 fue llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo central de las Obras pontificias para la Propagación de la fe, recorrió muchas diócesis de Italia organizando círculos de misiones. En 1925 Pío XI lo nombró visitador apostólico para Bulgaria y lo elevó al episcopado. Su lema episcopal, programa que lo acompañó durante toda la vida, era: «Obediencia y paz».
En 1953 fue creado cardenal y enviado a Venecia como patriarca. Fue un pastor sabio y resuelto, a ejemplo de los santos a quienes siempre había venerado, como san Lorenzo Giustiniani, primer patriarca de Venecia. Tras la muerte de Pío XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII. Su breve pontificado, de apenas cinco años, marcó sin embargo una profunda huella en la Iglesia al ser quien convocó el Concilio Vaticano II. Puede leerse aquí el discurso del Papa en al inauguración del Concilio, el 11 de octubre de 1962.
Fue beatificado por SS Juan Pablo II en el año 2000 y canonizado por SS Francisco el 27 de abril de 2014, en una ceremonia conjunta con la canonización de san Juan Pablo II.
La homilía está reproducida en español en el sitio del Vaticano, donde puede leerse completa; lamentablemente, la biografía del Papa en el site no está traducida al español, pero en cambio se podrá hallar allí mismo algo del material de su pontificado (discursos, encíclicas, etc). Los breves dato biográficos los hemos tomado de L'Osservatore Romano de la época de la beatificación. Los artículos completos con la biografía pueden leerse en Mercabá.
fuente: Vaticano
accedida 4363 veces
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_5023

San Juan XXIII. El Papa bueno, el Papa de la paz (11 de octubre)

San Juan XXIII. El Papa bueno, el Papa de la paz

san juan xxiii el papa bueno de la paz

San Juan XXIII fue uno de los Papas más famosos de nuestros tiempos. Caracterizado por su humildad y su gran caridad hacia los pobres. Es llamado el Papa bueno.

  
San Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) fue uno de los Papas más populares de todos los tiempos. Reinó como papa desde el 28 de octubre de 1958 hasta su muerte en 1963 y fue canonizado el 27 de abril de 2014. Llegó a brillar por su humildad y caridad hacia los pobres ganándose el título de "El Papa bueno". San Juan XXIII estableció una nueva era en la historia de la Iglesia Católica por su especial convocatoria del Concilio Vaticano II.

Fiesta: 11 de Octubre

Martirologio romano: En Roma, San Juan XXIII, Papa, hombre lleno de extraordinaria humanidad, quien con su vida, su obra y su celo pastoral supremo, es esforzó en otorgar a todos, la abundancia de la caridad cristiana y promover la unión fraterna entre pueblos. Con especial atención a la eficacia de la misión de la Iglesia de Cristo en el mundo, convocó el Concilio Vaticano II.
"Sólo por hoy seré feliz con la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este también" (San Juan XXIII)

Biografía de San Juan XXIII

Angelo Giuseppe Roncalli, más conocido como San Juan XXIII, nació en Italia en 1881. Ingresó desde muy joven al seminario y fue ordenado sacerdote en 1904.
Su intervención para socorrer a miles de judíos de la persecución nazi mientras servía como Delegado Apostólico del Vaticano en Turquía durante la Segunda Guerra Mundial fue proverbial
Durante la I Guerra Mundial fue sargento médico y más tarde capellán. En el año 1921 colaboró en la reorganización de la Sociedad para la Propagación de la Fe, y en 1925 viaja a Bulgaria como representante del papa. Trabajó (1933-1944) como delegado apostólico en Turquía y en Grecia.
En la II Guerra Mundial, San Juan XXIII ayudó en el rescate de miles de judíos de Hungría y en 1944 le eligieron como diplomático de nuncio papal en Francia. Gracias a su cortesía, su sencillez, su buen humor y su amabilidad pudo resolver los problemas y conquistar el corazón de los franceses y de todo el Cuerpo Diplomático.
El 12 de enero de 1953 el papa Pío XII lo crea Cardenal presbítero con el título de Santa Prisca, siendo designado tres días después como patriarca de Venecia.

Un gran ejemplo de humildad:

Siendo Patriarca de Venecia, San Juan XXIII supo que uno de sus sacerdotes llevaba una vida turbia y que frecuentaba un lugar poco digno para un eclesiástico.
Con toda la fuerza de su autoridad, podía si quería suspenderle en sus funciones; aplastarle con su poder; ejercer toda la fuerza de su autoridad y anularlo, pero ¿qué hizo? Lo esperó un día en el lugar que solía frecuentar. El sacerdote al verlo, palidece. El Patriarca lo toma del brazo y con naturalidad le pide que le acompañe al palacio. Y una vez en su despacho, Roncalli se arrodilla ante el sacerdote caído y le pide: "Por favor, confiéseme". Y lo hace con toda humildad y naturalidad. El sacerdote lo absuelve y el patriarca abrazándolo le dice:
"Hijo mío, me gustaría que reflexionases acerca del don maravilloso que Dios te ha dado de perdonar los pecados a los hombres, incluso a tu mismo arzobispo. Que esto te anime a evitar lo más posible el pecado en tu misma vida y como gratitud a Cristo".

Vida como Pontífice

El 28 de octubre de 1958, contando con casi 77 años, Roncalli fue elegido papa ante la sorpresa de todo el mundo. Escogió el nombre de Juan (nombre de su padre y del patrón de su pueblo natal, aunque escogió este nombre por el evangelista de nombre Juan). Los cardenales parecieron escoger un papa de transición a causa de su avanzada edad y de su modestia personal.
Ni los cardenales ni el resto de la Iglesia esperaban que el temperamento alegre, la calidez y la generosidad del Papa Juan XXIII cautivaran los afectos del mundo de una forma en que su predecesor no pudo.
En su primera medida de gobierno vaticano, que le enfrentó con el resto de la curia, redujo los altos estipendios (y la vida de lujo que, en ocasiones, llevaban los obispos y cardenales). Asimismo, dignificó las condiciones laborales de los trabajadores del Vaticano. Por primera vez en la historia nombra cardenales indios y africanos.
Tres meses después de su elección, el 25 de enero de 1959, en la Basílica de San Pablo Extramuros y ante la sorpresa de todo el mundo anunció el XXI Concilio Ecuménico, que posteriormente fue llamado Concilio Vaticano II, el I Sínodo de la Diócesis de Roma y la revisión del Código de Derecho Canónico. Este Concilio fue inspirado en la figura del papa Pío IX precursor del Concilio Vaticano I y quien, según el papa Juan XXIII, nadie en la historia de la Iglesia había sido tan amado y tan odiado a la vez.
Durante su Pontificado, San Juan XXIII nombró 37 nuevos cardenales, entre los cuales por primera vez un tanzano, un japonés, un filipino, un venezolano, un uruguayo y un mexicano.
El 3 de enero de 1962 excomulgó a Fidel Castro, iniciativa amparada en condenas expresadas por el papa Pío XII en 1949.

San Juan XXIII y el Concilio Vaticano II

El 11 de octubre de 1962, San Juan XXIII abrió el Concilio Vaticano II en San Pedro. Este Concilio cambiaría el rostro del catolicismo: una nueva forma de celebrar la liturgia (más cercana a los fieles), un nuevo acercamiento al mundo y un nuevo ecumenismo.
Respecto de esto último, San Juan XXIII había creado en 1960 el Secretariado para la promoción de la unidad de los cristianos,12 una comisión preparatoria al Concilio que más tarde permanecería bajo el nombre de Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.
Era la primera vez que la Santa Sede creaba una estructura consagrada únicamente a temas ecuménicos.
Desde la apertura del Concilio, el papa Juan XXIII enfatizó la naturaleza pastoral de sus objetivos: no se trataba de definir nuevas verdades ni condenar errores, sino que era necesario renovar la Iglesia para hacerla capaz de transmitir el Evangelio en los nuevos tiempos (un aggiornamento), buscar los caminos de unidad de las Iglesias cristianas, buscar lo bueno de los nuevos tiempos y establecer diálogo con el mundo moderno centrándose primero "en lo que nos une y no en lo que nos separa".
Al Concilio fueron invitados como observadores miembros de diversos credos, desde creyentes islámicos hasta indios americanos, al igual que miembros de todas las Iglesias cristianas: ortodoxos, anglicanos, cuáqueros, y protestantes en general, incluyendo, evangélicos, metodistas y calvinistas no presentes en Roma desde el tiempo de los cismas.

Encíclicas de San Juan XXIII

San Juan XXIII escribió 7 encíclicas, entre ellas Mater et magistra (1961), donde enfatiza la dignidad individual como base de las instituciones sociales, y Pacem in terris (1963), que exhortó a la cooperación internacional por la paz y la justicia, y al compromiso de la Iglesia a interesarse por los problemas de toda la humanidad.
En 1960 se creó el Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, con contactos con la Iglesia ortodoxa, con los líderes protestantes, con el Consejo Mundial de las Iglesias, y por su fomento del diálogo con los judíos.

Entre sus obras destaca un estudio de cinco volúmenes sobre San Carlos Borromeo. Sus diarios, publicados con el título de Diario de un alma (1965) y Cartas a su familia (1969), exponen la profunda sencillez y humildad de su vida espiritual.

Su muerte

El 23 de mayo de 1963 se anunció públicamente la enfermedad del Papa: cáncer de estómago que, según su secretario Loris F. Capovilla, le fue diagnosticado en septiembre de 1962. El papa no quiso dejarse operar temiendo que el rumbo del Concilio se desviara de lo estipulado.
Así, el mismo San Juan XXIII estaba firmando su sentencia de muerte. Al fin, después de sufrir esa grave enfermedad, el papa Juan XXIII murió en Roma el 3 de junio de 1963.
Finalizó sus días sin ver concluida su obra mayor, a la que él mismo consideró "la puesta al día de la Iglesia".
Fue sucedido por Pablo VI, quien en 1965 iniciaría el proceso de beatificación del propio Juan XXIII después de la clausura del Concilio Vaticano II.
San Juan XXIII fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000, junto con el papa Pío IX. Su fiesta litúrgica quedó fijada el 11 de octubre, día de la apertura del Concilio Vaticano II.

El Milagro y su Canonización

El milagro para la beatificación de San Juan XXIII se basó en la curación de Sor Caterina Capitani, una religiosa que tenía una dolencia estomacal muy grave. Las hermanas de la paciente, que conocían de la gran admiración de Sor Caterina por Juan XXIII, oraron pidiendo la intercesión del "Papa bueno" y colocaron una imagen de él en el estómago de la paciente.
Minutos después la religiosa empezó a sentirse bien y pidió comer. Más adelante, Sor Caterina relataría que vio a Juan XXIII sentado al pie de su cama y que le dijo que su plegaria había sido escuchada. La ciencia no pudo dar explicaciones de esta curación.
La Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano aprobó los milagros para la canonización del beato Juan Pablo II y del beato Juan XXIII.
Los beatos San Juan XXIII y San Juan Pablo II fueron inscritos luego en el Libro de los Santos. El Papa Francisco presidió la ceremonia de canonización de dos de sus predecesores.
El Papa Francisco proclamó santos a sus dos grandes predecesores del siglo XX, que desde ese momento se llaman San Juan Pablo II y San Juan XXIII. Eran las 10:15 de la mañana del Domingo de la Divina Misericordia, 27 de abril de 2014.
"Cualquiera puede ser Papa; la prueba de esto es que yo he llegado a ser uno". (San Juan XXIII)

Oración a San Juan XXIII

Dios Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.
Te pedimos, Padre, por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.
Ayúdanos, Señor, a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.
Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros. Gracias por este ejemplo de virtudes.
Y unidos a todos los santos del Cielo y en especial a este Papa bueno, te suplico, Padre, esta gracia particular que necesito.
Gracias te doy de antemano, Señor, porque estoy seguro de que me será concedida por el ruego de tan gran intercesor.
Amén.

lunes, 3 de junio de 2019

San Juan XXIII, papa (3 de junio)


San Juan XXIII, papa

fecha: 3 de junio
n.: 1881 - †: 1963 - país: Italia
otras formas del nombre: Angelo Giuseppe Roncalli
canonización: 
B: Juan Pablo II 3 sep 2000 - C: Francisco 27 abr 2014
hagiografía: Vaticano
Elogio: En Roma, san Juan XXIII, papa, cuya vida y actividad estuvieron llenas de una singular humanidad. Se esforzó en manifestar la caridad cristiana hacia todos y trabajó por la unión fraterna de los pueblos. Solícito por la eficacia pastoral de la Iglesia de Cristo en toda la tierra, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II.
Fragmento dedicado a Juan XXIII en la homilía de la ceremonia de batificación por SS Juan Pablo II, el 3 de septiembre del 2000:
«Tú eres bueno y dispuesto al perdón» (Antífona de entrada). Contemplamos hoy en la gloria del Señor a otro Pontífice, Juan XXIII, el Papa que conmovió al mundo por la afabilidad de su trato, que reflejaba la singular bondad de su corazón. Los designios divinos han querido que esta beatificación uniera a dos Papas [SS Pío IX fue beatificado en la misma ceremonia] que vivieron en épocas históricas muy diferentes, pero que están unidos, más allá de las apariencias, por muchas semejanzas en el plano humano y espiritual. Es muy conocida la profunda veneración que el Papa Juan XXIII sentía por Pío IX, cuya beatificación deseaba. Durante un retiro espiritual, en 1959, escribió en su Diario: «Pienso siempre en Pío IX, de santa y gloriosa memoria, e, imitándolo en sus sacrificios, quisiera ser digno de celebrar su canonización» (Diario del alma, p. 560).
Ha quedado en el recuerdo de todos la imagen del rostro sonriente del Papa Juan y de sus brazos abiertos para abrazar al mundo entero. ¡Cuántas personas han sido conquistadas por la sencillez de su corazón, unida a una amplia experiencia de hombres y cosas! Ciertamente la ráfaga de novedad que aportó no se refería a la doctrina, sino más bien al modo de exponerla; era nuevo su modo de hablar y actuar, y era nueva la simpatía con que se acercaba a las personas comunes y a los poderosos de la tierra. Con ese espíritu convocó el concilio ecuménico Vaticano II, con el que inició una nueva página en la historia de la Iglesia: los cristianos se sintieron llamados a anunciar el Evangelio con renovada valentía y con mayor atención a los «signos» de los tiempos. Realmente, el Concilio fue una intuición profética de este anciano Pontífice, que inauguró, entre muchas dificultades, un tiempo de esperanza para los cristianos y para la humanidad.
En los últimos momentos de su existencia terrena, confió a la Iglesia su testamento: «Lo que más vale en la vida es Jesucristo bendito, su santa Iglesia, su Evangelio, la verdad y la bondad». También nosotros queremos recoger hoy este testamento, a la vez que damos gracias a Dios por habérnoslo dado como Pastor.
Ángelo Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo (Italia). Ese mismo día fue bautizado, con el nombre de Ángelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Roma. En 1921 fue llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo central de las Obras pontificias para la Propagación de la fe, recorrió muchas diócesis de Italia organizando círculos de misiones. En 1925 Pío XI lo nombró visitador apostólico para Bulgaria y lo elevó al episcopado. Su lema episcopal, programa que lo acompañó durante toda la vida, era: «Obediencia y paz».
En 1953 fue creado cardenal y enviado a Venecia como patriarca. Fue un pastor sabio y resuelto, a ejemplo de los santos a quienes siempre había venerado, como san Lorenzo Giustiniani, primer patriarca de Venecia. Tras la muerte de Pío XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII. Su breve pontificado, de apenas cinco años, marcó sin embargo una profunda huella en la Iglesia al ser quien convocó el Concilio Vaticano II. Puede leerse aquí el discurso del Papa en al inauguración del Concilio, el 11 de octubre de 1962.
Fue beatificado por SS Juan Pablo II en el año 2000 y canonizado por SS Francisco el 27 de abril de 2014, en una ceremonia conjunta con la canonización de san Juan Pablo II.
La homilía está reproducida en español en el sitio del Vaticano, donde puede leerse completa; lamentablemente, la biografía del Papa en el site no está traducida al español, pero en cambio se podrá hallar allí mismoalgo del material de su pontificado (discursos, encíclicas, etc). Los breves dato biográficos los hemos tomado de L'Osservatore Romano de la época de la beatificación. Los artículos completos con la biografía pueden leerse en Mercabá.
fuente: Vaticano
accedida 4259 veces
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_1896

jueves, 11 de octubre de 2018

San Juan XXIII. El Papa bueno, el Papa de la paz (11 de octubre)


San Juan XXIII. El Papa bueno, el Papa de la paz

san juan xxiii el papa bueno de la paz


San Juan XXIII fue uno de los Papas más famosos de nuestros tiempos. Caracterizado por su humildad y su gran caridad hacia los pobres. Es llamado el Papa bueno.

 
San Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli) fue uno de los Papas más populares de todos los tiempos. Reinó como papa desde el 28 de octubre de 1958 hasta su muerte en 1963 y fue canonizado el 27 de abril de 2014. Llegó a brillar por su humildad y caridad hacia los pobres ganándose el título de "El Papa bueno". San Juan XXIII estableció una nueva era en la historia de la Iglesia Católica por su especial convocatoria del Concilio Vaticano II.

Fiesta: 11 de Octubre

Martirologio romano: En Roma, San Juan XXIII, Papa, hombre lleno de extraordinaria humanidad, quien con su vida, su obra y su celo pastoral supremo, es esforzó en otorgar a todos, la abundancia de la caridad cristiana y promover la unión fraterna entre pueblos. Con especial atención a la eficacia de la misión de la Iglesia de Cristo en el mundo, convocó el Concilio Vaticano II.
"Sólo por hoy seré feliz con la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este también" (San Juan XXIII)

Biografía de San Juan XXIII

Angelo Giuseppe Roncalli, más conocido como San Juan XXIII, nació en Italia en 1881. Ingresó desde muy joven al seminario y fue ordenado sacerdote en 1904.
Su intervención para socorrer a miles de judíos de la persecución nazi mientras servía como Delegado Apostólico del Vaticano en Turquía durante la Segunda Guerra Mundial fue proverbial
Durante la I Guerra Mundial fue sargento médico y más tarde capellán. En el año 1921 colaboró en la reorganización de la Sociedad para la Propagación de la Fe, y en 1925 viaja a Bulgaria como representante del papa. Trabajó (1933-1944) como delegado apostólico en Turquía y en Grecia.
En la II Guerra Mundial, San Juan XXIII ayudó en el rescate de miles de judíos de Hungría y en 1944 le eligieron como diplomático de nuncio papal en Francia. Gracias a su cortesía, su sencillez, su buen humor y su amabilidad pudo resolver los problemas y conquistar el corazón de los franceses y de todo el Cuerpo Diplomático.
El 12 de enero de 1953 el papa Pío XII lo crea Cardenal presbítero con el título de Santa Prisca, siendo designado tres días después como patriarca de Venecia.

Un gran ejemplo de humildad:

Siendo Patriarca de Venecia, San Juan XXIII supo que uno de sus sacerdotes llevaba una vida turbia y que frecuentaba un lugar poco digno para un eclesiástico.
Con toda la fuerza de su autoridad, podía si quería suspenderle en sus funciones; aplastarle con su poder; ejercer toda la fuerza de su autoridad y anularlo, pero ¿qué hizo? Lo esperó un día en el lugar que solía frecuentar. El sacerdote al verlo, palidece. El Patriarca lo toma del brazo y con naturalidad le pide que le acompañe al palacio. Y una vez en su despacho, Roncalli se arrodilla ante el sacerdote caído y le pide: "Por favor, confiéseme". Y lo hace con toda humildad y naturalidad. El sacerdote lo absuelve y el patriarca abrazándolo le dice:
"Hijo mío, me gustaría que reflexionases acerca del don maravilloso que Dios te ha dado de perdonar los pecados a los hombres, incluso a tu mismo arzobispo. Que esto te anime a evitar lo más posible el pecado en tu misma vida y como gratitud a Cristo".

Vida como Pontífice

El 28 de octubre de 1958, contando con casi 77 años, Roncalli fue elegido papa ante la sorpresa de todo el mundo. Escogió el nombre de Juan (nombre de su padre y del patrón de su pueblo natal, aunque escogió este nombre por el evangelista de nombre Juan). Los cardenales parecieron escoger un papa de transición a causa de su avanzada edad y de su modestia personal.
Ni los cardenales ni el resto de la Iglesia esperaban que el temperamento alegre, la calidez y la generosidad del Papa Juan XXIIIcautivaran los afectos del mundo de una forma en que su predecesor no pudo.
En su primera medida de gobierno vaticano, que le enfrentó con el resto de la curia, redujo los altos estipendios (y la vida de lujo que, en ocasiones, llevaban los obispos y cardenales). Asimismo, dignificó las condiciones laborales de los trabajadores del Vaticano. Por primera vez en la historia nombra cardenales indios y africanos.
Tres meses después de su elección, el 25 de enero de 1959, en la Basílica de San Pablo Extramuros y ante la sorpresa de todo el mundo anunció el XXI Concilio Ecuménico, que posteriormente fue llamado Concilio Vaticano II, el I Sínodo de la Diócesis de Roma y la revisión del Código de Derecho Canónico. Este Concilio fue inspirado en la figura del papa Pío IX precursor del Concilio Vaticano I y quien, según el papa Juan XXIII, nadie en la historia de la Iglesia había sido tan amado y tan odiado a la vez.
Durante su Pontificado, San Juan XXIII nombró 37 nuevos cardenales, entre los cuales por primera vez un tanzano, un japonés, un filipino, un venezolano, un uruguayo y un mexicano.
El 3 de enero de 1962 excomulgó a Fidel Castro, iniciativa amparada en condenas expresadas por el papa Pío XII en 1949.

San Juan XXIII y el Concilio Vaticano II

El 11 de octubre de 1962, San Juan XXIII abrió el Concilio Vaticano II en San Pedro. Este Concilio cambiaría el rostro del catolicismo: una nueva forma de celebrar la liturgia (más cercana a los fieles), un nuevo acercamiento al mundo y un nuevo ecumenismo.
Respecto de esto último, San Juan XXIII había creado en 1960 el Secretariado para la promoción de la unidad de los cristianos,12 una comisión preparatoria al Concilio que más tarde permanecería bajo el nombre de Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.
Era la primera vez que la Santa Sede creaba una estructura consagrada únicamente a temas ecuménicos.
Desde la apertura del Concilio, el papa Juan XXIII enfatizó la naturaleza pastoral de sus objetivos: no se trataba de definir nuevas verdades ni condenar errores, sino que era necesario renovar la Iglesia para hacerla capaz de transmitir el Evangelio en los nuevos tiempos (un aggiornamento), buscar los caminos de unidad de las Iglesias cristianas, buscar lo bueno de los nuevos tiempos y establecer diálogo con el mundo moderno centrándose primero "en lo que nos une y no en lo que nos separa".
Al Concilio fueron invitados como observadores miembros de diversos credos, desde creyentes islámicos hasta indios americanos, al igual que miembros de todas las Iglesias cristianas: ortodoxos, anglicanos, cuáqueros, y protestantes en general, incluyendo, evangélicos, metodistas y calvinistas no presentes en Roma desde el tiempo de los cismas.

Encíclicas de San Juan XXIII

San Juan XXIII escribió 7 encíclicas, entre ellas Mater et magistra (1961), donde enfatiza la dignidad individual como base de las instituciones sociales, y Pacem in terris (1963), que exhortó a la cooperación internacional por la paz y la justicia, y al compromiso de la Iglesia a interesarse por los problemas de toda la humanidad.
En 1960 se creó el Secretariado para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, con contactos con la Iglesia ortodoxa, con los líderes protestantes, con el Consejo Mundial de las Iglesias, y por su fomento del diálogo con los judíos.

Entre sus obras destaca un estudio de cinco volúmenes sobre San Carlos Borromeo. Sus diarios, publicados con el título de Diario de un alma (1965) y Cartas a su familia (1969), exponen la profunda sencillez y humildad de su vida espiritual.

Su muerte

El 23 de mayo de 1963 se anunció públicamente la enfermedad del Papa: cáncer de estómago que, según su secretario Loris F. Capovilla, le fue diagnosticado en septiembre de 1962. El papa no quiso dejarse operar temiendo que el rumbo del Concilio se desviara de lo estipulado.
Así, el mismo San Juan XXIII estaba firmando su sentencia de muerte. Al fin, después de sufrir esa grave enfermedad, el papa Juan XXIII murió en Roma el 3 de junio de 1963.
Finalizó sus días sin ver concluida su obra mayor, a la que él mismo consideró "la puesta al día de la Iglesia".
Fue sucedido por Pablo VI, quien en 1965 iniciaría el proceso de beatificación del propio Juan XXIII después de la clausura del Concilio Vaticano II.
San Juan XXIII fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000, junto con el papa Pío IX. Su fiesta litúrgica quedó fijada el 11 de octubre, día de la apertura del Concilio Vaticano II.

El Milagro y su Canonización

El milagro para la beatificación de San Juan XXIII se basó en la curación de Sor Caterina Capitani, una religiosa que tenía una dolencia estomacal muy grave. Las hermanas de la paciente, que conocían de la gran admiración de Sor Caterina por Juan XXIII, oraron pidiendo la intercesión del "Papa bueno" y colocaron una imagen de él en el estómago de la paciente.
Minutos después la religiosa empezó a sentirse bien y pidió comer. Más adelante, Sor Caterina relataría que vio a Juan XXIII sentado al pie de su cama y que le dijo que su plegaria había sido escuchada. La ciencia no pudo dar explicaciones de esta curación.
La Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano aprobó los milagros para la canonización del beato Juan Pablo II y del beato Juan XXIII.
Los beatos San Juan XXIII y San Juan Pablo II fueron inscritos luego en el Libro de los Santos. El Papa Francisco presidió la ceremonia de canonización de dos de sus predecesores.
El Papa Francisco proclamó santos a sus dos grandes predecesores del siglo XX, que desde ese momento se llaman San Juan Pablo II y San Juan XXIII. Eran las 10:15 de la mañana del Domingo de la Divina Misericordia, 27 de abril de 2014.
"Cualquiera puede ser Papa; la prueba de esto es que yo he llegado a ser uno". (San Juan XXIII)

Oración a San Juan XXIII

Dios Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.
Te pedimos, Padre, por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.
Ayúdanos, Señor, a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.
Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros. Gracias por este ejemplo de virtudes.
Y unidos a todos los santos del Cielo y en especial a este Papa bueno, te suplico, Padre, esta gracia particular que necesito.
Gracias te doy de antemano, Señor, porque estoy seguro de que me será concedida por el ruego de tan gran intercesor.
Amén.
 

Solo por hoy (Decálogo de la serenidad) San Juan XXIII

Solo por hoy (Decálogo de la serenidad)

San Juan XXIII














San Juan XXIII, un Papa visionario de alma joven que lanzó a la Iglesia a la aventura del Concilio Vaticano II, dejó a los jóvenes algunos consejos prácticos para vivir con intensidad:
1. Solo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver los problemas de mi vida todos de una vez.
2. Solo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto; seré cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé criticar o castigar a nadie, sino a mí mismo.
3. Solo por hoy seré feliz con la certeza de que he sido creado para encontrar la felicidad, no solo en el otro mundo sino en éste también.
4. Solo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a todos mis caprichos y deseos.
5. Solo por hoy dedicaré diez minutos a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
6. Solo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7. Solo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiere ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.
8. Solo por hoy me haré un programa detallado para llenar mi día. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9. Solo por hoy creeré firmemente, aunque las circunstancias me demuestren lo contrario, que la buena Providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.
10. Solo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
Este decálogo de la serenidad, cuyo autor es San Juan XXIII, se le conoce también con el nombre de decálogo de la cotidianeidad
Web católico de Javier

miércoles, 10 de octubre de 2018

San Juan XXIII, papa (11 de octubre)


San Juan XXIII, papa

fecha: 11 de octubre
n.: 1881 - †: 1963 - país: Italia
otras formas del nombre: Angelo Giuseppe Roncalli
canonización: 
B: Juan Pablo II 3 sep 2000 - C: Francisco 27 abr 2014
hagiografía: Vaticano
Elogio: Memoria de san Juan XXIII, papa, cuya vida y actividad estuvieron llenas de una singular humanidad. Se esforzó en manifestar la caridad cristiana hacia todos y trabajó por la unión fraterna de los pueblos. Solícito por la eficacia pastoral de la Iglesia de Cristo en toda la tierra, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II. Murió piadosamente en Roma el 3 de junio de 1963.
Fragmento dedicado a Juan XXIII en la homilía de la ceremonia de batificación por SS Juan Pablo II, el 3 de septiembre del 2000:
«Tú eres bueno y dispuesto al perdón» (Antífona de entrada). Contemplamos hoy en la gloria del Señor a otro Pontífice, Juan XXIII, el Papa que conmovió al mundo por la afabilidad de su trato, que reflejaba la singular bondad de su corazón. Los designios divinos han querido que esta beatificación uniera a dos Papas [SS Pío IX fue beatificado en la misma ceremonia] que vivieron en épocas históricas muy diferentes, pero que están unidos, más allá de las apariencias, por muchas semejanzas en el plano humano y espiritual. Es muy conocida la profunda veneración que el Papa Juan XXIII sentía por Pío IX, cuya beatificación deseaba. Durante un retiro espiritual, en 1959, escribió en su Diario: «Pienso siempre en Pío IX, de santa y gloriosa memoria, e, imitándolo en sus sacrificios, quisiera ser digno de celebrar su canonización» (Diario del alma, p. 560).
Ha quedado en el recuerdo de todos la imagen del rostro sonriente del Papa Juan y de sus brazos abiertos para abrazar al mundo entero. ¡Cuántas personas han sido conquistadas por la sencillez de su corazón, unida a una amplia experiencia de hombres y cosas! Ciertamente la ráfaga de novedad que aportó no se refería a la doctrina, sino más bien al modo de exponerla; era nuevo su modo de hablar y actuar, y era nueva la simpatía con que se acercaba a las personas comunes y a los poderosos de la tierra. Con ese espíritu convocó el concilio ecuménico Vaticano II, con el que inició una nueva página en la historia de la Iglesia: los cristianos se sintieron llamados a anunciar el Evangelio con renovada valentía y con mayor atención a los «signos» de los tiempos. Realmente, el Concilio fue una intuición profética de este anciano Pontífice, que inauguró, entre muchas dificultades, un tiempo de esperanza para los cristianos y para la humanidad.
En los últimos momentos de su existencia terrena, confió a la Iglesia su testamento: «Lo que más vale en la vida es Jesucristo bendito, su santa Iglesia, su Evangelio, la verdad y la bondad». También nosotros queremos recoger hoy este testamento, a la vez que damos gracias a Dios por habérnoslo dado como Pastor.
Ángelo Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo (Italia). Ese mismo día fue bautizado, con el nombre de Ángelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Roma. En 1921 fue llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo central de las Obras pontificias para la Propagación de la fe, recorrió muchas diócesis de Italia organizando círculos de misiones. En 1925 Pío XI lo nombró visitador apostólico para Bulgaria y lo elevó al episcopado. Su lema episcopal, programa que lo acompañó durante toda la vida, era: «Obediencia y paz».
En 1953 fue creado cardenal y enviado a Venecia como patriarca. Fue un pastor sabio y resuelto, a ejemplo de los santos a quienes siempre había venerado, como san Lorenzo Giustiniani, primer patriarca de Venecia. Tras la muerte de Pío XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII. Su breve pontificado, de apenas cinco años, marcó sin embargo una profunda huella en la Iglesia al ser quien convocó el Concilio Vaticano II. Puede leerse aquí el discurso del Papa en al inauguración del Concilio, el 11 de octubre de 1962.
Fue beatificado por SS Juan Pablo II en el año 2000 y canonizado por SS Francisco el 27 de abril de 2014, en una ceremonia conjunta con la canonización de san Juan Pablo II.
La homilía está reproducida en español en el sitio del Vaticano, donde puede leerse completa; lamentablemente, la biografía del Papa en el site no está traducida al español, pero en cambio se podrá hallar allí mismoalgo del material de su pontificado (discursos, encíclicas, etc). Los breves dato biográficos los hemos tomado de L'Osservatore Romano de la época de la beatificación. Los artículos completos con la biografía pueden leerse en Mercabá.
fuente: Vaticano
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_5023

viernes, 19 de mayo de 2017

Aforismos (San Juan XXIII)

Aforismos

·         “Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende”. (San Juan XXIII) 

domingo, 2 de octubre de 2016

Hoy comienza la Novena a San Juan XXIII, el “Papa Bueno” (Del 2 al 10 de octubre) 02102016

Hoy comienza la Novena a San Juan XXIII, el “Papa Bueno”

Hoy comienza la Novena a San Juan XXIII, el “Papa Bueno”






REDACCIÓN CENTRAL, 02 Oct. 16 / 01:12 am (ACI).- “Oh, Espíritu Santo Paráclito, (...) haz fuerte y continua la oración que elevamos en nombre del mundo entero; apresura para cada uno de nosotros el tiempo de una profunda vida interior; impulsa nuestro apostolado, que quiere llegar a todos los hombres y a todos los pueblos”, expresó una vez el Papa Juan XXIII, cuya fiesta es el 11 de octubre.
Cercanos a la celebración del llamado “Papa Bueno” por su sencillez y cercanía, aquí una novena para pedir la intercesión de aquel que inauguró el Concilio Ecuménico Vaticano II.
Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Acto de contrición
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.
Oración inicial
Infinitas gracias doy a Dios, porque desde siempre te eligió para tan altos misterios, y te adornó con las virtudes de la caridad, pobreza, humildad y obediencia.
Te pido nos alcances la paz para todos los pueblos, la unidad de las iglesias, la caridad para todos los hombres.
Tú, el Papa Bueno, ayúdanos a vivir como verdaderos hijos de Dios, como fieles discípulos de Jesús y apóstoles de su palabra. Te pido de manera especial, por todas las familias para que sean santuario de vida y amor, bendícelas y líbralas de todo mal.
Intercede por todos nosotros en unión de nuestra Madre Santísima María. Amén.
Primer día: Juan XXIII elegido por Dios
A Jesús le decía su apóstol Natanael: “de Nazareth puede salir algo bueno”.  El pueblo de Jesús era de mala fama, era pobre y no de los pueblos conocidos o de prestigio.  Juan XXIII era del campo, de unafamilia que vivía de las cuatro vacas y del trabajo de sol a sol en la finca de un rico agricultor de su pueblito.  Su familia era numerosa y realmente católica.  Dios nos conduce por los caminos de la vida, San Pablo decía, “el Señor me abrió una puerta para que me diera cuenta de lo que tenía que hacer, dónde predicar el evangelio”. En la vida de todos nosotros hay puertas abiertas o cerradas, hay momentos oscuros, sendas estrechas y caminos fáciles de recorrer.  En todas las situaciones de la vida, según nuestro Señor Jesucristo, está la mano y el cuidado del Padre con nosotros.  Por eso el Señor nos dice que el Padre Dios tiene bien contados todos nuestros pelos, alimenta los pájaros del cielo y viste elegantemente las flores del campo.  El joven Angelo, más tarde Juan XXIII, se acordaba siempre con mucho agrado de donde él era.  Durante toda la vida el Papa mantuvo contacto con su familia y su campo porque sabía que Dios lo había conducido por estas vías.  También nosostros somos de nuestro pueblo, de nuestro campo o de una ciudad de Puerto Rico.  Así Dios ha conducido a Juan XXIII pero también a nosotros y lo hará en el futuro.
Oración a San Juan XXIII
Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.
Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.
Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.
Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.
Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).
Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida. Amén.
Oración final
Dios todopoderoso y eterno, que llamaste a tu hijo Angelo a cumplir el ministerio petrino bajo el nombre de Juan XXIII, ten misericordia de nosotros y danos, por intercesión del "Papa Bueno", la caridad y la paz, para vivirlas en cada momento de nuestras vidas, hasta el momento que dispongas de nosotros en esta tierra.
Ayúdanos para alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesús, y permite que esta petición, que humildemente te solicitamos, sea iluminada por el Espíritu Santo. Amen.