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jueves, 29 de julio de 2021

El nuevo califato musulmán «nos está imponiendo su voluntad por medio de los líderes occidentales» 29072021

 

La experta Bat Ye'or denuncia la complicidad de la Unión Europea con la islamización

El nuevo califato musulmán «nos está imponiendo su voluntad por medio de los líderes occidentales»

Bat Ye'or.
Bat Ye'or, experta en la política y la cultura musulmanas, denuncia la complcidad de los líderes occidentales con el expansionismo islámico. Nacida en 1933, ha enseñado Arqueología y Ciencias Sociales en Londres y en Ginebra y es autora de varios libros sobre la yihad y el concepto de dhimitud.

ReL

Para algunos es una "musa de las cruzadas anti-islam". Para otros, una intelectual luchadora que, desde hace más de cuarenta años, analiza los temas clave de nuestra época: islamización, identidad europea, antisemitismo. Citada por Michel Houellebecq en su libro Sumisión por su trabajo sobre Eurabia y la dominación cultural y política del islam en Europa, la ensayista británica Bat Ye'or, nacida en Egipto de familia judía, ha estudiado durante muchos años la noción de dhimi y las relaciones entre judíos, cristianos y musulmanes. 

De su trabajo, que tiene una influencia mundial, saca algunas advertencias que nos transmite en esta entrevista de Anne-Laure Debaecker en Valeurs Actuelles:

-En Europa y el fantasma del califato, usted escribe: "Intentar comprender nuestra época sin comprender el significado de la dhimitud equivale a analizar el siglo XX ignorando las ideologías que lo conformaron: comunismo, fascismo, nazismo". ¿Por qué lanza esta advertencia? ¿En qué atañe a nuestra modernidad?

-Vivimos en una época de yihad a nivel mundial y la dhimitud es uno de sus objetivos. La yihad se basa en nociones que no tienen equivalentes en el cristianismo y el judaísmo. Surge de una teología cuyo fin es instaurar, a través de la conquista, un gobierno en el que las instituciones se basen en los textos sagrados musulmanes. La interpretación tradicional de estos textos obliga a los no musulmanes de los territorios conquistados a someterse a las leyes sacralizadas.

»Llamo dhimitud al conjunto de estas leyes, que son idénticas para los judíos y los cristianos. Conocer los principios que definen a los no musulmanes en la concepción yihadista dominante hoy en día, y detectar las leyes de la dhimitud que la acompañan, es indispensable en una época en la que el islam emerge como fuerza ideológica y geoestratégica dominante a nivel mundial.

-¿Qué es un dhimi? ¿De dónde procede este estatuto?

-El dhimi es el nativo que ha sido vencido y vive en su país, que ha sido islamizado a través de la yihad, y cuyas leyes le imponen, so pena de muerte, la observancia de la dhimitud. La concepción islámica de la humanidad, al no percibir más que religiones, separa a los pueblos en dos bloques: musulmanes y no musulmanes. Estos últimos (harbis) constituyen el dar al-harb, país de la guerra, porque están destinados ya sea por la persuasión, ya sea por la guerra, a integrarse en el dar al-islam.

»Las leyes de la yihad regulan, según las oportunidades, las diferentes tácticas de conquista y la suerte de los vencidos, que pueden escapar a la muerte, a la esclavitud o a las conversiones forzosas a las que la yihad les condena a causa de la cesión de su territorio a la autoridad islámica según la fórmula moderna "paz por territorio". Deben someterse a las leyes de la dhimitud mediante un contrato (dhima), que les permite conservar, dependiendo de cada caso, su religión; también se les reconoce una seguridad y unos derechos limitados.

-¿Existen dhimis en la actualidad?

-Todos los países árabes que aplican la sharia, o que se inspiran en ella, conservan contra los cristianos prácticas discriminatorias arraigadas en la dhimitud. Los gobiernos que intentan aligerarlas, como el mariscal Sissi en Egipto o el gobierno de Pakistán, se enfrentan a dificultades causadas por parte de su pueblo y las autoridades religiosas, y corren el riesgo de ser eliminados. La dhimitud domina la cultura, las costumbres y la mentalidad islámicas.

-Usted afirma que los dirigentes europeos imponen la visión islámica de la historia. ¿Cómo?

-La versión islámica de la historia enseña la perfección de la sharia y la superioridad de la civilización islámica sobre todas las demás. Proclama que el islam es una religión de paz y de tolerancia y que su civilización fue la matriz del pensamiento, las artes y las ciencias de un Occidente que había caído en la barbarie. Judíos y cristianos vivieron tranquila y felizmente bajo la protección de la justicia islámica. La hostilidad actual de los musulmanes hacia ellos tiene su origen en la injusticia de las cruzadas, del colonialismo y del sionismo. Adherirse a la concepción islámica del mundo es, para Occidente, aceptar la demonización fundamental del dar al-harb (de sí mismo) y aprobar su destrucción a manos de la yihad y el servilismo de la dhimitud.

»Muchos jefes de Estado europeos y sus ministros han presumido públicamente, incluso en la actualidad, de la supremacía islámica sobre una Europa bárbara. Historiadores notables han mostrado en sus enseñanzas, sus libros y la prensa la superioridad cultural y moral del islam sobre Occidente. Esta empresa, iniciada por los nazis y confiada a los lobbies euroislámicos, se acompaña de una enseñanza de autodenigración y autoflagelación europeas. Peticiones de perdón y demostraciones públicas de autoculpabilización elevaron las declaraciones de gratitud por la edad de oro islámica. Un léxico de palabras y sujetos prohibidos censuraron la opinión pública, encerrándola en la autocensura.

Manifestación contra la islamofobia.

Manifestación en Francia contra la "islamofobia", un sambenito que fomentan los líderes de la Unión Europea en beneficio del expansionismo musulmán.

»Redes transnacionales difundieron, en los organismos internacionales, el relato islámico de superioridad moral, unido a la culpabilidad satánica de Occidente a causa de las cruzadas y el sionismo. En los medios de comunicación y  los órganos educativos y culturales se difundió una versión islámica de la historia así como los necesarios imperativos estratégicos, económicos e inmigracionistas de una política de fusión euroárabe, que apunta hacia una convivencia.

-¿Cuáles fueron las consecuencias?

-La ocultación de la yihad y la dhimitud junto a la autoestigmatización europea difundió una dhimitud cultural. La idealización de la yihad, la omisión de la destrucción de los pueblos autóctonos, de sus culturas, la enseñanza de una preeminencia cultural islámica condicionaron las inteligencias a una dhimitud cultural. La interpenetración de concepciones históricas conflictivas creó una pseudocultura en la que todo vale, una pseudocultura de la confusión, una cultura de la mentira totalmente sometida a los objetivos políticos de una Unión Europea que rinde vasallaje a la Organización de la Cooperación Islámica (OCI).

»Este vasallaje se expresa también, y según los mismos criterios, en las políticas de inmigración impuestas a los pueblos europeos a petición de la OCI, mediante la aniquilación de los nacionalismos y la caza de brujas de la islamofobia. La inmigración ha acelerado la disgregación del Estado-nación europeo, juzgado obsoleto, acrecentando los poderes supranacionales de la Unión y su injerencia en las prerrogativas soberanas.

-¿Cómo han desintegrado su soberanía los Estados europeos?

-Documentos poco estudiados demuestran los inicios y los instrumentos de la política árabe de la Comunidad Económica Europea (CEE), la ósmosis de las políticas de la OCI y la CEE a través del estudio comparativo de las políticas, las declaraciones y exigencias de los representantes de la OCI y la complacencia de sus homólogos europeos.

»Conocer el origen, las motivaciones y la logística de una ideología que transforma meticulosamente a Europa y la lleva a su forma actual es indispensable para percibir las dinámicas de islamización de un continente sin que se haya librado ninguna batalla. La fusión económica de las dos orillas del Mediterráneo y la reconciliación islamocristiana determinaron los grandes ejes de la política interior y exterior de la Unión. Estos se basan en una ideología, una estrategia y una política que exaltan los mitos árabes andaluces de la edad de oro de la humanidad, y el ejemplo del Líbano confirma supuestamente esta fusión paradisíaca islamocristiana.

Blas Infante junto a un musulmán.

A la derecha de la foto, Blas Infante (1885-1936), padre del nacionalismo andaluz, converso al islam en 1924, se convirtió al islam en 1924. Así reinterpretaba la historia de Andalucía, "tierra de María" y una de las regiones de más hondo cristianismo de España: "A medida que las cruces y las campanas iban afeando las airosas torres de las mezquitas, la tierra de jardín se tornaba en yermo, y la cruz presidía la esterilidad de los campos, cerrados a los andaluces".

»En los años 70, Europa orientó su futuro hacia la realización de estas utopías en su suelo. Estas servían como pantalla utilizando una verborrea humanitaria y pacifista para un proyecto de expansión europea con el mundo musulmán, cuyo objetivo era hacer de la Unión una superpotencia geoestratégica y económica mundial. La inmigración mediterránea, es decir, islámica, enriquecería a Europa mediante la obtención de los grandes mercados de los países petrolíferos, facilitaría la mezcolanza racial, el multiculturalismo, el relativismo cultural que hay que enseñar en las escuelas, tal como defendió Jacques Delors, presidente de la Comisión europea.

»Esta estrategia aceleraría la globalización, la desintegración de los nacionalismos locales obsoletos, obstáculos todos ellos a la unificación de Europa y a la mezcla islamocristiana. Con los 56 países de la OCI, más Palestina, la Unión europea podía dirigir los destinos del planeta reforzando los poderes de la ONU, como preconizaba Javier Solana. Estas fueron las estrategias de los visionarios del final del milenio.

»La declaración de la Cumbre en Copenhague (14-15 de diciembre de 1973) de los nueve países de la Comunidad europea abrió el camino a un partenariado en todos los dominios con los países árabes. Fue el acta de nacimiento de una nueva era.

-En su libro usted advierte: "La prohibición oficiosa en Europa de examinar la yihad según los criterios occidentales ha encerrado a Europa en un doble impasse". ¿Por qué?

-Hasta 2012 más o menos, los términos "yihad" y "dhimitud" fueron palabras tabú y nada hacía que se percibieran como las instituciones teológicas y jurídicas que efectivamente regulan las relaciones con los infieles. La actualidad política era indescifrable, despojada de su contexto islámico milenario, un contexto que hoy en día es más dominante que nunca. Tanto que la más mínima crítica a la yihad o la dhimitud relegará al blasfemo al ostracismo y nos imposibilitará para tener los instrumentos intelectuales necesarios para defender nuestras libertades.

»La decisión de Europa de apoyar e instrumentalizar el yihadismo palestino contra Israel la encierra en un impasse, porque la yihad antijudía a la que está asociada es, fundamentalmente, una yihad anticristiana. En el siglo XXI, estos políticos euroyihadistas contrarios al Estado de Israel socavan los cimientos del cristianismo y la deontología del saber al adoptar el relato coránico según el cual el Jesús musulmán predica el islam en la explanada de las mezquitas, reemplazando al Jesús judío que reza en el monte del Templo. Esto implica un cambio de civilización.

-¿La aparición de un califato le parece posible? ¿Quién podría encabezarlo?

-Hace tiempo que el califato se ha impuesto en la escena internacional. Es la OCI, un califato asociativo o colegial adaptado a la globalización actual. La OCI reúne a los 56 Estados musulmanes en los que una mayoría musulmana representa la umma, es decir, mil millones cuatrocientos mil musulmanes. Este organismo quiere establecer su sede en Jerusalén y ya ha inscrito en su Carta (marzo de 2008) su adherencia estricta a la sharia. La unión de religión, política y derecho es conforme a la concepción islámica de la autoridad califal encargada de someter al planeta a la voluntad de Alá, tal como expresó su enviado, Mahoma. La OCI no es un Vaticano musulmán, es un califato. Sus numerosos ministerios ya nos están imponiendo su voluntad por medio de los líderes occidentales.

Traducción de Elena Faccia Serrano.

sábado, 27 de julio de 2019

¿Empresa de conquista? La mayoría de los cruzados «emprendieron el regreso una vez cumplido su voto» 23072019

Fue un fenómeno «espiritual» y «paneuropeo», afirma el medievalista Pablo Martín Prieto

¿Empresa de conquista? La mayoría de los cruzados «emprendieron el regreso una vez cumplido su voto»

El actor galés Tom Cullen interpreta a un caballero templario en la serie «Knightfall» (2017).
El actor galés Tom Cullen interpreta a un caballero templario en la serie «Knightfall» (2017).
En torno a las Cruzadas circulan numerosos mitos tendentes a desacreditar esa época de la historia en la que la Iglesia estuvo más presente y definió sustancialmente la cultura y los movimientos sociales. Un esclarecedor libro recientemente publicado aclara muchos puntos sobre aquel periodo, como recoge el boletín de noticias de la  Fundación Tierra Santa:
En tiempos de Santa Elena se configuró el fenómeno de las peregrinaciones a Tierra Santatal como ahora lo conocemos. Ella rescató los Santos Lugares del olvido al que se intentó someterlos durante las persecuciones. Ocho siglos después, Europa, ya cristiana, se movilizó para defender a los peregrinos en un esfuerzo colectivo que ha estudiado Pablo Martín Prieto, profesor de Historia Medieval en la Universidad Complutense de Madrid, en su reciente libro sobre Las Cruzadas  (Digital Reasons). 
-¿Cuándo comienza a ser relevante el fenómeno de las peregrinaciones cristianas a Tierra Santa? 
-Si bien debió existir un interés por visitar esos lugares desde las primeras comunidades cristianas, y autores como Orígenes (185-254) nos hablan al respecto del deseo cristiano de “ir tras las huellas de Cristo”, no pudieron haber sido algo importante durante la difícil época de las persecuciones. En cambio, a partir de la época del emperador Constantino (306-337), con la definitiva legalización del cristianismo, las peregrinaciones comenzarán a ser significativas, sobre todo a raíz del paso por Jerusalén de Santa Elena, la madre del emperador, cristiana.
-¿Qué influencia tuvo?
-A ella se debe en gran medida la definitiva fijación del itinerario de las peregrinaciones a los Santos Lugares. Ella hizo demoler el templo de Venus que había sido levantado sobre el monte Gólgota o Calvario precisamente para impedir el culto cristiano en aquel lugar, pero la comunidad cristiana local conservó siempre clara memoria de la localización de los Santos Lugares, y así, cuando por las excavaciones de Santa Elena se redescubrió el Santo Sepulcro, Constantino pudo ordenar edificar allí una basílica. Coincidiendo con este momento histórico clave, se multiplican nuestras noticias sobre peregrinaciones a Tierra Santa en varias relaciones de las mismas, incluyendo las menciones que San Jerónimo (ca. 347-420), quien se estableció en Belén, hace de ellas en varias de sus obras.
-¿Cómo evolucionó en siglos posteriores?
-Esta primera época de esplendor de las peregrinaciones a Tierra Santa se vio afectada por la gran crisis que acompaña el final del Imperio romano en Occidente, por la creciente desconexión comercial entre el Mediterráneo oriental y el occidental, y sobre todo, a partir del siglo VII, por la irrupción del Islam, cuando el Mediterráneo deja de ser el mar interior de la civilización occidental para quedar dividido, entre sus riberas norte y sur.
-¿No había alternativas a la cruzada para proteger a los peregrinos? 
-La pregunta por la necesidad de la Primera Cruzada nos lleva al terreno espinoso de lo que podríamos llamar “futuribles históricos” o, más correctamente, de los futuros contingentes: de lo que pudo ser y no fue, de las líneas hipotéticas de prolongación hacia el futuro a partir de un punto de la Historia si, llegados a cierta bifurcación, en vez de darse una concreta concatenación de acontecimientos, se hubiera proseguido por algún camino alternativo. Es tal la cantidad de variables y de factores entretejidos en cada momento y en cada detalle del tiempo histórico, que sobre cuestiones como esta nunca alcanzaremos claridad.
-Y más a casi un milenio de distancia...
-Siendo humanamente imposible conocer qué habría pasado si las cosas hubieran sido de otra manera, no nos cabe especular con “alternativas”, pero podemos constatar, eso sí, algo fundamental: quienes vivían en aquella época y tenían la capacidad y la responsabilidad de decidir en conciencia, disponiendo probablemente de más información sobre los hechos de su tiempo que nosotros a través de fuentes históricas siempre en alguna medida incompletas, llegaron a la conclusión de que se debía obrar de ese modo. Y ello, es importante recordarlo, dentro de las coordenadas de un pensamiento cristiano sobre la licitud fuertemente condicionada de la guerra que consistentemente exigía, para considerarla justa, que fuera de último recurso, inevitable. Se trata de un elemento clave que debe tenerse en cuenta para aproximarnos a esta difícil cuestión.
-Los beneficios e indulgencias que le fueron concedidos por los Papas ¿caracterizan las Cruzadas como una empresa espiritual?
-En varios sentidos se puede decir que las cruzadas tienen una dimensión espiritual. En mi libro se cuenta brevemente el origen y la función de las indulgencias, dentro de la evolución del sacramento de la reconciliación. Desde antiguo, las peregrinaciones emprendidas por causa de piedad, como la visita de lugares destacados de culto y otras obras meritorias, se prescribían por los confesores a los fieles como penitencia, con carácter medicinal para el alma, y se podría decir que educativo (o de edificación espiritual), y cuando las cruzadas se ponen en marcha, puesto que son un tipo especial de peregrinaciones, comparten los beneficios espirituales de éstas para los participantes. Se podría así decir que las cruzadas tienen, como peregrinaciones que también son, un carácter penitencial y en función del mismo la Iglesia las integrará en el cuadro general de sus indulgencias.
-¿Qué otras motivaciones impularon este fenómeno?
-Descendiendo a cuestiones de detalle, se puede entrar a estudiar el peso de lo que podríamos llamar factores individuales en el ánimo de quienes realizan el voto y emprenden el viaje: no hay duda de que al lado de esta vertiente espiritual también actuaron motivos de otro orden, materiales y mundanos, relacionados con deseos de aventura, de poder, de riqueza e influencia, en muchos participantes. Deslindar una y otra vertiente, incluso psicológicamente, es algo muy delicado y difícil, requiere una finura casi quirúrgica y plenamente individual, referida a cada caso, a cada participante, y desde un punto de vista histórico este análisis, puesto que exigiría entrar a conocer hechos de conciencia, tesoro de la personalidad de cada cual, sólo es posible muy parcial y aproximativamente, a partir de las expresiones disponibles, en textos escritos que nos han llegado, de las posibles motivaciones (confesas) de quienes en cada momento decidieron formar parte como protagonistas del fenómeno cruzado. En cualquier caso, como criterio general, estimo prudente reconocer que el peso de las consideraciones de orden espiritual era en la época de las cruzadas muy superior al que la mentalidad corriente o más difundida les concede hoy en la explicación del comportamiento humano, individual y social.
-¿Por qué se incurre en esa falta de perspectiva?
-Si algunas corrientes de pensamiento historiográfico contemporáneo tienden hoy a primar para la explicación de fenómenos como las cruzadas factores materiales y mundanos sobre los espirituales, ello constituye a mi entender un defecto de comprensión de la mentalidad de la época, algo así como un anacronismo metodológico, pues en aquel entonces sin duda los factores espirituales tenían mayor presencia en la actuación de las gentes de lo que hoy son capaces de reconocer tales historiadores.
-¿Qué impacto tuvo el llamamiento del Papa en Clermont, en 1095?
-Según las fuentes de la época, el eco de repercusión que tuvo aquel famoso discurso del Papa Urbano II en Clermont fue amplísimo en su alcance e inmediatez. Muy eficazmente, puso en vibración acordes latentes pero muy presentes en la sensibilidad de su época, y así halló una respuesta espontánea entusiasta que traspasaba barreras de origen geográfico y social.
-¿Por qué habla usted de una "Cruzada de los pobres"?
-La Iglesia tuvo que emplearse a fondo en tratar de controlar, encauzar y organizar esta oleada de entusiasmo, insistiendo por ejemplo en la exclusión de aquellos colectivos que, por distintas razones, no podrían considerarse como combatientes (los religiosos, por ejemplo). Pero la reacción popular rebasó toda previsión o toda capacidad de la Iglesia por dominarla eficazmente, y así hubo verdaderas masas de campesinos y gentes de humilde condición que, bajo el impacto de predicadores espontáneos (muchos de ellos visionarios al margen de toda disciplina eclesiástica), desbordando y en buena medida actuando al margen de los preparativos de la cruzada “oficial”, se hicieron al camino antes, llegaron antes al Oriente y allí, por distintos motivos de desorganización e indisciplina, fracasaron en su intento. A estos episodios se alude cuando se habla de la “cruzada de los pobres”, de los contingentes que siguieron al predicador Pedro el Ermitaño y otros. Pero no cabe duda de que, en todo momento, las cruzadas tuvieron un seguimiento por gentes de muy diversa extracción, y así por muchos motivos se puede considerar que se trata de un fenómeno “paneuropeo” por su extensión, pasando por encima de barreras geográficas, étnico-lingüísticas, o de clase social.
-¿Qué impacto ejercieron los Estados cruzados sobre la población local?
-Económicamente (e incluso socialmente, en bastantes aspectos de vida cotidiana), los latinos en Tierra Santa se adaptaron a las posibilidades y tradiciones del país, por lo que se puede observar un importante elemento de continuidad. Especialmente en ciertas áreas rurales bajo control político de los Estados cruzados se dio una gran continuidad de poblamiento. Ya en 1110, por ejemplo, los musulmanes de Sidón acordaron mediante capitulación con los nuevos gobernantes cristianos seguir habitando y cultivando sus tierras como antes; Tancredo de Antioquía se preocupó de hacer regresar a las mujeres evacuadas a Alepo durante la conquista, con el fin de conservar la población rural musulmana y la prosperidad de sus tierras.
-¿Cómo fue la relación con los musulmanes?
-Generalizadamente, los cultivadores musulmanes pagaban a los señores cruzados sobre la base del jarach, tradicional impuesto musulmán sobre la tierra. Hubo también granjas, fincas, asentamientos cristianos en el campo, naturalmente: “villas nuevas”, y una prosperidad de agricultura mediterránea que incluso dejaba un lugar a cultivos especiales especulativos, como el azúcar y el algodón. Por lo demás, en las épocas de paz entre cristianos y musulmanes, floreció el comercio y son abundantes los testimonios de convivencia y ayuda mutua en distintos aspectos.
-¿Puede poner algún ejemplo?
-Ibn Jubayr, describiendo los Estados cruzados, que recorrió en 1184, en vísperas de Hattín, afirmó que muchos musulmanes preferían el trato que recibían de los latinos, lo que venía a ser sobre todo un reproche a la insolidaridad entre musulmanes, pero también una afirmación interesante sobre la posición de relativas tranquilidad y prosperidad de la población musulmana bajo gobierno cristiano. En cambio, a quienes sin duda afectó muy especialmente la ocupación latina fue a los elementos culturales, religiosos y políticos dominantes: a la clase dirigente musulmana anterior, desplazada por completo a raíz de las cruzadas en los territorios bajo control cristiano.
-¿Por qué surgen las órdenes militares?
-Los reyes no estuvieron presentes en la Primera Cruzada, indudablemente la que más éxito tuvo desde todo punto de vista, a raíz de la cual se produjo la conquista y formación del Ultramar latino. Precisamente porque las cruzadas no fueron concebidas como una empresa colonizadora, de conquista y expansión territorial, la mayoría de quienes tomaron la cruz para participar en ellas emprendieron el regreso una vez cumplido su voto. Y por ello fueron en seguida necesarios refuerzos, en un goteo constante, para mantener y conservar lo ganado. Ahí entran en juego las órdenes militares, como la del Temple: nacen para proteger la seguridad de los peregrinos y también para ayudar a defender los Estados cruzados, y por ello se puede decir que su creación vino a rellenar un vacío. Que sólo lo hicieran parcialmente, y que en lo sucesivo hubiera una crónica escasez de efectivos latinos aptos para la defensa, explica mucho de la evolución posterior de los acontecimientos: la necesidad de sucesivas expediciones, y últimamente la pérdida misma de los territorios latinos en Tierra Santa.
-¿Estaban 'sentenciados' esos territorios tras la pérdida de Jerusalén?
-Jerusalén fue siempre el centro de todo este fenómeno histórico: el destino principal de las peregrinaciones a Tierra Santa, el motivo concreto desencadenante de la Primera Cruzada, la capital del Ultramar latino. Pero incluso tras su pérdida a manos de Saladino en 1187, se prolonga la suerte de los Estados cruzados de Tierra Santa, con un llamado “segundo reino de Jerusalén” que tiene su capital en Acre y que todavía disfrutó de alternativas y posibilidades muy reales para su perduración.
-Pero no se consiguió...
-Hay autores, como Malcolm Barber, que dibujan la imagen de unos Estados cruzados económicamente viables y defendibles con algo de ayuda exterior, con unas posibilidades de supervivencia mayores a las que comúnmente se les reconoce. Se podría plantear si no sucede que a veces, jugando con ventaja al proyectar nuestro conocimiento histórico de su próximo final, asociamos una visión anacrónica de precariedad y de carácter “residual” a la realidad de aquellos Estados cruzados que  –nuevamente topamos con la cuestión de los futuros contingentes– en otras circunstancias tal vez habrían podido perdurar mucho más tiempo. Hay, en todo caso, que estudiar factores como la evolución de la situación interna del Ultramar latino, en función de sus enemigos y en función del contexto histórico general a medida que otros escenarios, otras preocupaciones y otros proyectos se anteponen en Occidente a la empresa de las cruzadas. ¿Una alianza sólida y perdurable entre la Cristiandad y los mongoles habría sido determinante? Son cuestiones fascinantes que requieren un estudio detenido y no admiten una respuesta fácil.
-¿Debemos los cristianos avergonzarnos de las Cruzadas?
-¿Debería avergonzarse alguien de algo en lo que no ha tenido ni ha podido tener intervención o responsabilidad alguna, pues fue hecho por otros, en una época anterior de la Historia? Las cruzadas, como cualquier otro hecho de la Historia, fueron producto de su tiempo, de una constelación de causas y factores irrepetible, y de una mentalidad que en muchos aspectos ya no es la nuestra. Es humano sentir admiración, identificación y respeto por todo cuanto hallamos en ellas de puro, desinteresado y heroico; también, consternación y repugnancia ante los episodios de crueldad y egoísmo que indudablemente trajeron consigo. Pero tratándose de un fenómeno histórico, lo fundamental es procurar informarse seria e imparcialmente acerca de lo que podemos conocer del mismo, no tanto con el propósito de juzgar, como sobre todo de comprender.
Artículo publicado originalmente en el boletín de noticias de la  Fundación Tierra Santa.

viernes, 28 de junio de 2019

El testimonio de quien vivió dentro del Islam radical y logró salir. Dr. Tawfik Hamid 23062019

El testimonio de quien vivió dentro del Islam radical y logró salir. Dr. Tawfik Hamid

 

El testimonio de quien vivió dentro del Islam radical y logró salir.  Dialogando con el pensador egipcio Dr. Tawfik Hamid

Dr. Tawfik Hamid (foto perfil de Twitter)
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“Yo soy musulmán por fe, cristiano de espíritu  y judío de corazón”
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Al fallecer este lunes el ex Presidente de Egipto Muhammad Mursi de los Hermanos Musulmanes, recordamos una de las varias entrevistas que realizamos al pensador egipcio radicado en Estados Unidos Dr. Tawfik Hamid, en la que advertía en términos categóricos contra la posibilidad que en su país natal –o en otros de la zona- sea electo un gobernante islamista. “Si llegan al poder democráticamente, en las urnas, podemos estar seguros que esa habrá sido la primera y última vez que respetan la democracia”, nos decía.
Sus posturas al respecto derivaban de su propia experiencia de vida.
Vale la pena conocerla.
Hamid  nació en Egipto y fue miembro de la organización fundamentalista islámica “Al Gamaa al-Islamía” –hoy considerada un grupo terrorista ilegal- , donde fue indoctrinado, entre otros, por Ayman al –Zawahiri, también egipcio, quien desde la muerte de Osama Bin Laden es considerado el jefe de Al Qaeda.
Especializado en medicina interna, Master en sicología cognitiva y Profesor en el Centre for CounterIntelligence and Security Studies de Washington D.C,, el Dr. Tawfik Hamid entrena en lucha anti terrorista y seguridad a autoridades federales y diversas corporaciones en Estados Unidos. Es el promotor del sitio Islam for Peace en internet  y autor del libro “Inside Jihad”.
Una aclaración técnica: los versículos del Corán que el Dr. Hamid dijo y que aparecen aquí, fueron traducidos en forma libre tanto del árabe original en el que él los pronunció como de su propia traducción al inglés, y no tomados de traducciones académicas del Corán al idioma español.

P: Dr. Hamid , para entender los cambios radicales que usted ha vivido, lo clave es empezar contando sobre el ambiente en el que usted nació y creció ¿verdad?
R: Así es. Nací  en Egipto en setiembre de  1961 en una familia muy secular. Mi padre, cirujano en traumatología, era un comunista, ateo, y no creía en la existencia de Dios ni en las religiones. Mi madre era una profesora de francés, liberal. Y tenía un tío actor de cine…O sea que mi familia no tenía ninguna relación con religión …
Una vez, cuando tenía unos 15 años, estaba estudiando en la clase de biología la estructura de las moléculas, de ADN y me sentí impresionado  por el poder del Creador que había creado esas moléculas. Empecé a sentir la necesidad, la motivación de adorarlo, de servirlo…y la verdad es que esa motivación fue utilizada luego por el grupo extremista terrorista islámico “Gamaa al-Islamía”.
P: Allí conoció a quien fue luego el número 2 de Bin Laden en Al Qaeda, el Dr. Ayman al-Zawahiri…
R: Justamente. El fue a darnos unas lecciones, sermones, lo escuché varias veces. No olvidaré el momento  en que por primera vez escuché a Ayman al-Zawahiri. El hombre hablaba con mucho poder, con fuerza, con plena convicción  de que tenemos que librar guerra santa, jihad, contra Occidente. ¡Y ésto fue mucho antes que oigamos sobre Al Qaeda”
El venía cada tanto. Me encontré con él cinco o seis veces, pero  toda mi indoctrinación había sido del mismo estilo. Hablaba del concepto de jihad violenta, diciendo que cuando la nación musulmana usa la jihad violenta para difundir la religión, somos fuertes y controlamos el mundo, mientras que cuando abandonamos ese sistema,nos tornamos débiles y carentes de poder. Esa era su lógica.
Era muy carismático y convincente a al explicar que hay que librar jihad, guerra santa, a todo nivel y declarar la guerra a los infieles.
Osama Bin Laden y su entonces número 2 Ayman al-Zawahiri (Foto: Wikimedia Commons)
Osama Bin Laden y su entonces número 2 Ayman al-Zawahiri (Foto: Wikimedia Commons. Tomada por el periodista pakistaní Hamid Mir, en su tercera y última entrevista con Bin Laden)

LAVADO DE CEREBRO

P: Y usted llegó a convencerse también de eso…
R: Me convertí pues en parte del grupo y en seis a ocho meses, me habían lavado totalmente el cerebro. Mi personalidad cambió totalmente. De ser un niño , un jovencito cuyos sueños eran jugar al fútbol, correr, bailar, correr detrás de las mariposas, me convertí en un jihadista que soñaba en morir por Alá, en matar a otros , en hacer todo tipo de crímenes. Soñaba con ir a Afganistán…todo a tal punto que casi llego a cometer un crimen.
Pero gracias a Dios, en el momento apropiado, antes de haber alcanzado a hacerlo, mi conciencia se despertó. No continué por esa senda, di marcha atrás y comencé un nuevo camino de reforma del Islam o de una nueva interpretación del texto islámico que permita dar otra interpretación de la propia religión.
P: ¿Cuánto tiempo fue miembro de la Gamaa al –Islamia?
R: Entre un año y medio y dos, no tan poco, pero tampoco tanto, como otros . Por suerte mi conciencia se despertó a tiempo. Me pidieron que participe en el secuestro de un oficial de policía, que sería sepultado vivo. Querían que cave una tumba para él, literalmente, y lo entierre vivo. Eso fue hace unos 25 años, antes de la ola terrorista que conocemos hoy, pero evidentemente, la base ya estaba allí, o sea que lo que hay actualmente es la normal progresión del mal.
P: Y no pudo hacer ese atentado…
R: Yo sentí que no podía hacerlo. Fue como una chispa que encendió el cambio en mi forma de pensar, la búsqueda en mi alma.. Sentí que algo estaba mal y empecé a pensar. Es que el pensamiento crítico, el  proceso mismo de pensar, contrarrestaba  el proceso de lavado de cerebro. Es que ellos me habían dicho  “al fikru kufur”, o sea que si yo pienso, eso me convierte en hereje. Suprimieron mi pensamiento crítico o sea que empezar a analizar y pensar críticamente otra vez, fue algo muy positivo..
Me dijeron: “tu cerebro no es más que un burro”. En la cultura árabe, el burro simboliza la estupidez. Decían : “Tu cerebro es como un burro, te lleva al palacio del Rey , de Alá, pero al llegar al palacio ¿acaso entras con el burro o lo dejas fuera? “. Yo respondí, claro, que lo dejo fuera, a lo cual me contestaron: “Pues acá también, deja tu cerebro afuera cuando entras a la mezquita”.
P: ¿Se lo dijeron así nomás, con esas palabras?
R: ¡Literalmente! Y yo tuve que hacerlo. Lo primero que hacen es suprimir el pensamiento crítico del candidato. Por eso, una de las estrategias que desarrollé para lidiar con el Islam radical  es usar el pensamiento crítico en los programas educativos. Creo que esa  es el arma más poderosa que tenemos.
P: ¿Qué pasó entonces cuando usted no hizo el atentado?
R: Me alejé a otros grupos islámicos que tenían otra interpretación de los textos islámicos, otra visión. Y luego yo fui desarrollando la mia propia.
P:  Antes de pasar a esa etapa quisiera preguntarle cómo era su vida cuando usted estaba dentro de la Gamaa al Islamía..
R: Era como una persona que vive continuamente en guerra, que tiene que crearse constantemente un enemigo para poder vivir en esa guerra. Si no encontraba el enemigo, debía crearlo.
La primera vez que recé con ellos, el líder, el Imam, vino a fijarse que estábamos ubicados de modo que no había espacios libres entre nuestros hombros, que se tocaban, y que nuestros pies  estaban adyacentes, pegados uno al otro. Yo  me preguntaba por qué sería . Y el Imam dijo, usando unos versículos del Corán que había elegido para  transmitir su mensaje, algo inapropiado, pero es lo que hizo: “Alá ama a los que luchan por su causa como si fueran una estructura unida”, como una pared, sin huecos ni espacios. Imagínese la situación en la plegaria…creaban la sensación de un ambiente de guerra. Uno iba a una charla en la que hablaban del sueño del jihad.
Yo me sentía como alguien a quien le habían matado la conciencia. Llegué a un nivel en el que podía aceptar todo tipo de crímenes. Suprimir la conciencia  es una de las armas más poderosas que usan en la Jihad para imponer su agenda.  Hacen que uno acepte cualquier violencia u odio en nombre de Dios, convenciéndolo a uno de que de lo contrario, iría al infierno.
Pues yo estaba en guerra. Había dejado de ser un niño y ahí estaba, convencido de que estaba en guerra con alguien. Yo creía que la guerra era con Occidente. Pero si no, también era guerra contra las mujeres que no visten el “hijab”, contra los cristianos que creen en otros, no sólo en Dios, en Alá..
P: ¿Qué decía su familia  con todo esto que le estaba pasando?
R: Mis padres estaban muy tristes. Pero mi mamá adoptó una actitud un tanto diferente de mi padre, tratando de convencerme que evite esa interpretación radical  de la religión, que debo mirar la religión con buen corazón e interpretando las cosas de otra forma. Ambos eran muy infelices con esa situación, hasta que yo comprendí que ese no podía ser el camino de Dios. Cuando dejé la Gamaa al-Islamía, mi padre dijo que sentía que había recuperado a su hijo.
Es que realmente, esa era otra vida. Muchos de mis amigos fueron a Afganistán, se sumaron luego al Jihad Islámico que  mató pocos años después  al Presidente Anwar el Sadat.
P: Hay diferentes vertientes en esos grupos..
R: Exactamente. La Gamaa al Islamía trabajaba desde  abajo, reclutando jóvenes que estaban interesados en la religión. La Jihad Islámica tiene el concepto de asesinar a gente leal a Occidente. Luego Al Qaeda adoptó la línea de ataque directo a Occidente mismo. Los Hermanos Musulmanes aprovechan  la democracia y una infiltración gradual de la  sociedad  para implementar su propia agenda, que es el control del mundo a través del sistema islámico. Es el mismo objetivo, con diferentes tácticas. La meta estratégica es la misma.
P: En ese momento en el que usted estaba allí ¿la Gamaa al Islamía ya había cometido crímenes?
R: Poco después, sí, cometió atentados. El tema es que desde el momento que uno acepta la violencia, no puede tener límites. Es cuestión de un estado mental favorable a la violencia. En ese momento la organización todavía era legal en Egipto y creo que recién después del 11 de setiembre fue declarada organización terrorista ilegal.

LAS DUDAS

P: Cuando estaba adentro ¿usted compartía sus dudas con algunos de sus compañeros?
R: Con algunos, si. En la Gamaa el Islamía se me opusieron, empecé a entrar en debates, Mi vida fue amenazada en muchas ocasiones. Algunos planearon matarme. A veces cuando hablé como Imam en  la oración en la mezquita, algunos querían apedrearnos a mi y a un amigo. En la escuela de Medicina, cuando yo ya había dejado el grupo, diariamente trataban de convencerme de volver.
Pero yo estaba firme porque el cambio que yo había experimentado era teológico. Yo decía por ejemplo que estaba contra la idea de matar a la gente que se había convertido del Islam y explicaba que el Corán no decía que había que hacerlo. El Corán dice “no hay compulsión en la religión” y que “la persona tiene libertad  de ser creyente o dejar de serlo”. Les decía cómo es que Dios puede dar ese derecho a alguien y ustedes quieren quitárselo.  Ellos decían que es algo que está en el  Hadith..
P: La tradición oral…
R: Así es. Y yo respondía que me disculpen pues que yo sigo el Corán, y no el Hadith..El desafío teológico era claro.Pero la verdad es que mi concepción era entonces constante, opuesta a usar violencia contra alguien por sus creencias. Pero ellos sí estaban dispuestos  a usar violencia contra mi.
P: Entiendo que su problema no era sólo el tema de la violencia…
R: Diría que el 80% era lo de la violencia –apedrear mujeres, golpear mujeres-y el resto, un tema teológico. Yo estaba dando nuevas interpretaciones  también en el tema de los judíos. El Corán dice que los hijos de Israel tienen derechos en la tierra . Era todo un complejo. Creo que si tengo que resumir diría que el elemento central de lo que me molestaba el elemento de odio y la violencia.

OTRO ENFOQUE DEL ISLAM

P: Cuando usted dejó  la Gamaa, entiendo que no volvió a su vida anterior, atea, sino que siguió creyendo en el Islam…
R: ¡Claro, absolutamente! Pero presento al Islam de otra forma. Cuando era joven leí un versículo en el Corán que decía “mata a los infieles dondequiera que los encuentres”. Mi conciencia  no podía aceptar que ese sea el camino de Dios, especialmente porque conocía otros versículos que manifestaban paz. Fui a un amigo salafi (que tienen una interpretación muy rígida y violenta de la religión), Adel Seif, y le pregunté  por ese versículo. El me dijo: “Claro que tenemos que combatir a estos infieles, sus almas no valen nada, son peor que los perros, son una fuente del mal”. Yo no me sentía cómodo con eso.
Fui entonces a un Sufi llamado Sheikh Shaaban, en una mezquita cerca de donde yo vivía. Le dije que tengo problema con ese versículo y quería saber su opinión. El era de los verdaderos Sufis, no violentos…hoy hay algunos mezclados, con elementos salafis, hay que tener cuidado. El me puso la mano en el hombro y me dijo: “Hijo mio, simplemente sé bueno con todos y ama al prójimo”. Le dije “pero Sheikh Shaaban, ¡ésto está en el Corán!”. Y me dijo: “En el día del Juicio vas a comprenderlo” (es un versículo del Corán). Yo tenía problemas con eso.
P: ¿Y cómo interpreta hoy esa frase entonces?
R: Creo que hay diferentes niveles de comprensión. Un nivel es preguntarse quiénes son esos infieles. Yo los defino solamente como aquellos que combatieron a Mahoma en aquel tiempo, los principios del Islam. El segundo nivel es sobre qué base yo elaboro esta opinión: en base al hecho que el Corán dice “al kafirín”, los infieles, y no “man káfaru”..
P: O sea no a todo aquel que sea infiel….
P: ¡ Exactamente!  El Corán no dice a todos aquellos que son infieles. No hay ningún versículo violento en el que habla de “man kafaru”  o sea todo aquel que sea infiel, sino de “al kafirin” –los infieles, esos- o “aladina kafaru”, o sea algo que especifica aquel tiempo en la historia. El tercer nivel de interpretación es por qué Dios estaba molesto con esos infieles: porque expulsaron a Mahoma y sus primeros fieles en La Meca, los torturaron, los quemaron vivos, según fue documentado en el Corán.
El cuarto nivel  de interpretación es que hay de fondo un tema común de sus acciones: discriminar a pequeñas minorías por sus creencias. Los infieles estaban discriminando a los musulmanes, que en ese entonces eran una pequeña minoría, por su fe. Y el quinto nivel es qué podemos aprender de todo esto: no discriminar a minorías religiosas, ya que de lo contrario, uno estaría siendo igual que esos infieles.
¿Verdad que ahora el versículo cambió dramáticamente?
P: Le diría que para mí, el nivel que puede ser más convincente es el gramatical, porque no está tan abierto a la interpretación en realidad. O sea el hecho que el Corán no dice “man kafaru” todo aquel que es infiel, sino “al kafirin”, los infieles..
R: ¡ Por supuesto! Esa es la parte más crítica, porque es un hecho literal, no cuestión de opinión. Esa es la estructura gramatical que usa el Corán. Lo mismo pasa con el tema de la presentación de los judíos como “simios y cerdos”, que yo digo no es así , no se refiere a los judíos todos sino a los que combatieron contra Mahoma y sus seguidores en aquella constelación .
P: El problema es que usted halló todo esto y llegó a esa interpretación, porque quiso buscar la verdad, porque quiso alejarse de la distorsión e investigó el tema a fondo…Pero no es eso lo que llega a las masas que creen en el Islam…
R: Estoy de acuerdo. No es esto lo que llega. Pero yo trataré de lograr que sí llegue a las masas. Se lo prometo .Acabo de terminar mi “Nueva interpretación completa  del Sagrado Corán”. Presentaré  las cosas de modo que resalte a los ojos de los niños y que entiendan de inmediato que no pueden generalizar nada respecto a sus vecinos.
Lo acompaño con un sistema educativo que acabo de concluir, que usa la sicología cognitiva de modo impresionante. Quiero enseñarles a no juzgar a los otros. Uno de nuestros problemas en el mundo musulmán es que estamos juzgando todo el tiempo. Si uno es judío es malo, si es cristiano y no practica el Islam, es malo e irá al infierno. Entonces empiezo a odiar y ese es el primer paso que conducirá luego a la violencia.
Yo trato de enseñarlo de otra forma.

EL PROBLEMA DE LA INTERPRETACIÓN

P: Dr. Hamid, usted explica versículos del Corán con interpretaciones que suenan muy lógicas. Mi pregunta es si esto , a su criterio, significa que no cree que la base del Islam radical esté en el Corán o que el propio Corán tiene contradicciones..
R: Prefiero explicarlo de esta forma: cuando uno lidia con textos, la interpretación juega un rol clave. Creo que algunas intepretaciones son la raíz del problema del terrorismo. Tomemos por ejemplo los versículos violentos que yo creo que se referían contra gente específica en la historia, los generalizaron y esa generalización es la que aparece en los libros principales de enseñanza islámica. Mi enseñanza es una rareza. Debo ser realista. Los planteamientos centrales son otros, dicen que el musulmán debe declarar la guerra a todos los infieles y subyugarlos al Islam.Los radicales y los terroristas toman todo esto, lo personalizan y atacan, en nombre de la nación islámica.
La base del problema está en la interpretación central del Corán.. Es verdad que está en las enseñanzas centrales. Matar al converso es una  enseñanza central. Golpear a las mujeres es enseñanza central. Llamar a los judíos “cerdos y simios” en enseñanza central. Es el ABC del Islam radical (según las iniciales en inglés): matar a los conversos, golpear mujeres y apedrearlas hasta la muerte, llamar a los judíos “cerdos y simios”, declarar la guerra santa a los no musulmanes  y someterlos al Islam , esclavizar  a mujeres que son prisioneras de guerra y violarlas (eso está pasando en Darfur) , combatir judíos antes del fin de los días y matarlos a todos, lo cual es  el principal obstáculo en el camino hacia la paz en esta zona, y por último, matar a los homosexuales.
Algunos de estos puntos están en el Corán, como golpear a las mujeres.
Yo no puedo decir, claro está, que el Corán es una pieza absoluta de amor, paz y armonía. No puedo decirlo.  Pero sí aseguro que hay un serio problema con la interpretación. Hay  áreas de conflicto, hay versículos que pueden causar problemas si no se las interpreta distinto de cómo se las interpreta hoy.Si no se piensa a nivel conceptual, hay partes que pueden provocar catástrofes.  Sin duda hay temas de violencia en la interpretación tradicional del Corán y el Islam.

UN MUSULMÁN MUY ESPECIAL

P: Dr. Hamid, usted es ahora un musulmán creyente, de buena  voluntad. Y me imagino que no le debe ser fácil reconocer lo que me acaba de decir, que el Corán no es una pieza ejemplar de paz y armonía…
R: Yo digo que soy musulmán por fe, cristiano de espíritu  y judío de corazón.Y que por sobre todo eso, soy un ser humano. Si se deja el juicio para el Creador, la vida será más fácil. Tengo sí ese conflicto, pero  sé que son los enfermos los que necesitan ayuda, no los sanos..A mi me han enseñado rabinos este tema de los niveles de interpretación. El tema del amor al semejante me lo enseñaron las escrituras cristianas sobre Jesús.
P: Usted se acercó ya antes a las otras religiones monoteístas..
R: Le contaré que antes de empezar a aprender sobre el Islam, fui invitado muchas veces a escuchar debates entre musulmanes y cristianos. Cuando surgió todo este tema de Dios a raíz de lo que había aprendido en el liceo , me invitaron y tuve, por lo tanto, que leer la Biblia . Uno de los versículos  que más me impactó fue ese que se preguntaba qué ganancia tiene un hombre si gana el mundo entero y pierde su propia alma. Me pareció hermosísimo y poderoso. Lo dijo Jesús.
También aprendí cosas de los Salmos, de cómo el Rey David hablaba con Dios…En el Corán tenemos descripciones de cómo las montañas oraban con David cuando él alababa a Dios…Lo recuerdo bien. He orado en sinagogas y ha aprendido de rabinos con los que hablé. Recuerdo un encuentro casual con un  judío jasídico en un vuelo de Nueva York a Buffalo, algo que ambos sentimos fue como milagroso. Pasamos el vuelo hablando y analizando y aprendí mucho…

P: Usted es un musulmán muy especial…

R: (risa) A mi Dios se me reveló cuando estaba estudiando las moléculas de ADN…Nací en esta cultura , nací como musulmán y me siento responsable sabiendo que quizás Dios me dio cierta sabiduría para tratar de guiar esta nación a vivir en armonía .Creo que es una tarea importante, más alta e importante que mis deseos y necesidades personales. Quizás me sería más fácil y cómodo dejar todo esto de lado y vivir mi vida. Pero no podría hacerlo sabiendo que quizás, si trato de educar y explicar , impido que un musulmán trate algún día de matar a alguien como usted, porque es judía..Sería la persona más feliz del mundo si puedo evitarlo.
P: ¿Pero no es demasiado tarde ya?
R: No, nunca es tarde si uno cree en Hashem.
P: Esa sí que fue original… Usted me mata de sorpresa en cada frase…
R: (risa) ¡ Pero ese es el nombre de Dios! ¿No es así? Alá, Hashem en hebreo..los musulmanes deben aprender a ser tolerantes con los distintos nombres de Dios. ¿Cree que Abraham llamaba a Dios Alá? ¡ Por supuesto que no! Y Abraham es el modelo que Mahoma debía seguir…No oraba en árabe, así que no lo llamaba Alá. Así que cualquier nombre que se use para el Todopoderoso, está bien para mi.
Yo siento que nada es imposible. En la era de tecnología digital, de información revolucionada, se puede hacer mucho. Cuando el mundo entero se despierte y comprenda la amenaza del Islam radical, creo que habrá un cambio.

TENGO UNA MISION QUE CUMPLIR

P: Dr. Hamid ¿usted no anda con guardaespaldas?
R: Yo tengo al mejor guardaespaldas del universo…Dios.
P: Suena muy lindo, pero no sé si es muy práctico…¿Alguna vez tuvo miedo?
R: No, sinceramente no.
P: Ahora que lo conocí, me quedo preocupada por usted…
R: Se lo agradezco mucho, realmente, de corazón,,,,pero no tiene que preocuparse. Siento que lo que estoy haciendo es el trabajo de Dios, una misión que él colocó sobre mis hombros. Si me eligió para hacer ésto, no puedo decepcionarlo, tengo que hacer ésto.,,,así que no puedo tener miedo en el corazón