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jueves, 27 de diciembre de 2018

Salir, ver y creer (Evangelio meditado para Solemnidades y Fiestas) 27122018

Salir, ver y creer
Santo Evangelio según San Juan 20, 2-9. Fiesta de San Juan Apóstol.


Por: H. Hans Candell, L.C. | Fuente: mission 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, dame la gracia de estar en tu presencia y abre mis oídos espirituales para poder escuchar con claridad tu Palabra que me da vida.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 20, 2-9
El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el Evangelio de hoy vemos que resaltan tres verbos. Profundicemos en ellos:
1) Salieron: es la actitud de Juan, al que se refiere como «el otro discípulo». Es un apóstol joven y fuerte. Y como todo joven, le mete pasión a lo que hace. Cree en el maestro y constantemente lo busca, permaneció en el momento de la crucifixión y ahora va a confirmar que su Maestro está vivo. Hoy tenemos que salir, dejemos de estar dando vueltas en lo mismo. Salgamos porque Cristo ha resucitado, salgamos a buscar a Jesús porque está vivo. Sal, corre, camina, contagia la alegría de los cristianos, muéstrate alegre, jovial. Pon pasión a lo que haces, allí está tu fuerza.
2) Vio: hoy volvemos a ver a Jesús, tratamos de encontrarnos con Él; volvemos a encender esa llama que en un momento nos dio vida. Hoy las vendas están tiradas pero acomodadas. Lo que nos ata, o lo que nos ató, Cristo ya lo redimió. Con Él y el tiempo, todo quedará acomodado. Veamos a nuestro alrededor que hay luz, que caigan las vendas de nuestros ojos; miremos lo que somos, miremos al espejo y fijémonos que somos libres; no dejemos que nada ni nadie nos haga sus esclavos.
3) Creer: me encantó aquella frase del Papa «una fe sin crisis es una crisis de fe». El creer es un proceso y nosotros vamos haciendo un camino, no siempre vamos a estar al máximo en nuestra relación con Dios, habrá momentos que nos costará la oración y hasta incluso no tendremos ganas. Formemos nuestra fe, leamos la vida de los santos, estudiemos el catecismo, hablemos con alguien nuestras dudas. Eso es lo lindo que tenemos en nuestra fe, que se puede profundizar y explicar mucho. Es hacer teología. Pero vivamos, porque nuestra vida, la tuya y la mía, es creer para celebrar, celebrar para vivir y vivir para adorarlo.
La fraternidad es el fruto de la Pascua de Cristo que, con su muerte y resurrección derrotó el pecado que separaba al hombre de Dios, al hombre de sí mismo, al hombre de sus hermanos. Pero nosotros sabemos que el pecado siempre separa, siempre hace enemistad. Jesús abatió el muro de división entre los hombres y restableció la paz, empezando a tejer la red de una nueva fraternidad. Es muy importante, en este tiempo nuestro, redescubrir la fraternidad, así como se vivía en las primeras comunidades cristianas. Redescubrir cómo dar espacio a Jesús que nunca separa, siempre une. No puede haber una verdadera comunión y un compromiso por el bien común y la justicia social sin la fraternidad y sin compartir. Sin un intercambio fraterno, no se puede crear una auténtica comunidad eclesial o civil: existe sólo un grupo de individuos motivados por sus propios intereses. Pero la fraternidad es una gracia que hace Jesús.
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de abril de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré una comunión espiritual, procurando salir de mí mismo; me dispondré a ver lo que Dios quiere mostrarme y creeré con todo mi corazón lo que tiene que decirme.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Perseverar en el amor (Evangelio meditado para Solemnidades y Fiestas) 26122018

Perseverar en el amor
Santo Evangelio según San Mateo 10, 17-22. Fiesta Litúrgica San Esteban Protomártir, 


Por: H. José Alberto Rincón Cárdenas, L.C. | Fuente: missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, que en medio de la dificultad no aparte mi mirada de tu rostro.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 17-22
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas y los harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los entreguen, no se preocupen de lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en su momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.
El hermano entregará a su hermano a la muerte y el padre, a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres, y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el final se salvará".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En cualquier lugar al que dirijamos nuestros ojos encontraremos dificultad. El mal y el bien cohabitan en el corazón del hombre caído, pero no puede ser así en el corazón del hombre redimido por Cristo. Es decir, si de verdad creo que Él ha venido al mundo no sólo para salvarlo, sino para salvarme –a mí, con mi nombre y mi historia– no puedo dejarme vencer por el mal.
Por eso los mártires, testigos del amor doliente de Cristo, no agachan la cabeza ante la adversidad. Aprendamos de su ejemplo. Es probable que a nosotros jamás nos toque enfrentarnos al riesgo de perder nuestra vida a causa de nuestra fe. Esto debe lanzarnos una pregunta obligada: ¿qué hago yo cuando el mundo me presenta algo distinto de lo que mi fe me propone?
Muchas veces caemos en el error de pensar que ser cristiano es tan sólo cumplir un número de preceptos que la Iglesia indica. Nada de eso. Quien actúa así, se comporta como un fariseo moderno, de ésos a los que Jesús acusaba de hipocresía. Ser cristiano es algo mucho más grande, porque ha costado la sangre del Hijo de Dios. Precisamente, ser cristiano es reconocerme como hijo del Padre Celestial y, en calidad de tal, cumplir por amor lo que su voluntad me invita a seguir.
Eso es lo que nos muestra san Esteban, quien no hizo más que proclamar públicamente su fe en que Cristo era el Mesías. Por esto lo condujeron fuera de la ciudad, para apedrearlo. Él no desistió de su fe. Por su perseverancia hasta el final, Dios le concedió ver los cielos abiertos y al Hijo del Hombre en toda su gloria. ¿Qué habrá experimentado Esteban al sentir la mirada de su Señor resucitado sobre él mientras se disponía a entregar su vida?
Por eso, cuando nos encontremos en medio de las olas que golpean nuestra pequeña barca –esas preocupaciones y problemas de cada día– recordemos que allá arriba tenemos alguien que ya ha surcado los mares traicioneros, y los ha conquistado para que nosotros no perezcamos. En esos momentos, basta sólo con alzar los ojos a Él, ofrecerle la prueba a la que nos vemos sometidos, y confiar que jamás nos abandonará.
A mí me conmueve tanto ver cómo Esteban hace ese largo recorrido para defenderse de los que le acusaban: no escuchaban y, al mismo tiempo, elegían las piedras para lapidarlo. Para ellos era más importante lapidar a Esteban que escuchar la verdad. Este es el drama de la avaricia humana: que también la avaricia es débil, porque este rey tiene ganas de muchas cosas, pero es un débil, y cuando ve que no puede va a la cama. Es aquí donde está la crueldad de quien habla al oído y le dice qué debe hacer: destruir. Y así hemos visto a muchas personas destruidas por una comunicación malvada como esta que hizo la reina Jezabel: muchas personas, muchos países destruidos por dictaduras malvadas y calumniosas: pensemos, por ejemplo, en las dictaduras del siglo pasado.
(Homilía de S.S. Francisco, 18 de junio de 2018, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Ofreceré un pequeño sacrificio espiritual en favor de mis hermanos perseguidos por creer en Cristo.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.



martes, 25 de diciembre de 2018

Ante un misterio (Evangelio meditado para Solemnidades y Fiestas) 25122018

Ante un misterio
Santo Evangelio según San Juan 1, 1-18. Solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Ciclo C.


Por: H. Jorge Alberto Leaños García, L.C. | Fuente: missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Ante la llegada de la Navidad, quiero ponerme en tu presencia para poder contemplar profundamente este gran misterio. Dame la gracia de ver lo que quieres que vea, escuchar lo que quieras que escuche y entender lo que Tú quieras que escuche.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según Juan 1, 1-18
En el principio ya existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz.
Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por él y, sin embargo, el mundo no lo conoció.
Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.
Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracía y de verdad.
Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: "A éste me refería cuando dije: 'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo'".
De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
La obscuridad de la noche revela una cueva en donde los rayos de la luna y las estrellas descubren un misterio. Mientras el universo queda pasmado, el cielo se regocija con este nuevo suceso.
Un suave llanto conmueve la creación entera, y atrae hacia sí la atención de todas las generaciones de la humanidad. Quizá las únicas palabras son el melodioso cantar de la madre que no deja de contemplar la maravilla que tiene entre sus brazos. Su mirada, dulce y profunda, reposa sobre los ojos risueños de su recién nacido.
Es la Palabrahecha carne que, sin poder pronunciar palabras, no deja de hablar en el lenguaje del amor. Es un momento para dejar de lado las preguntas, los razonamientos… y permanecer ante una escena, en donde somos espectadores de una señal de esperanza que se convierte en causa de alegría y gozo para el mundo entero.
La madre abraza a su hijo, por detrás el padre permanece admirando, maravillándose, asombrándose… Y yo, ¿dónde permanezco?
Y luego se tuvieron que enfrentar quizás a lo más difícil: llegar a Belén y experimentar que era una tierra que no los esperaba, una tierra en la que para ellos no había lugar. Y precisamente allí, en esa desafiante realidad, María nos regaló al Emmanuel. El Hijo de Dios tuvo que nacer en un establo porque los suyos no tenían espacio para él. “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. Y allí…, en medio de la oscuridad de una ciudad, que no tiene ni espacio ni lugar para el forastero que viene de lejos, en medio de la oscuridad de una ciudad en pleno movimiento y que en este caso pareciera que quiere construirse de espaldas a los otros, precisamente allí se enciende la chispa revolucionaria de la ternura de Dios.
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de diciembre de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy tomaré un pequeño momento para contemplar al Niño Jesús que acaba de nacer y meditar sobre la ternura de Dios en mi vida.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Transmitir al Amor (Evangelio meditado para Solemnidades y Fiestas) 12122018

Santo Evangelio correspondiente a la liturgia en México

Transmitir al Amor
Santo Evangelio según San Lucas 1, 39-48. Memoria de Nuestra Señora de Guadalupe.


Por: H. Pablo Méndez, L.C. | Fuente: missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Que en esta solemnidad de nuestra Señora de Guadalupe pueda, Señor, imitar el ejemplo de aquella a quien me regalaste como madre y aprenda a tener una vida de fe, como ella.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-48
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto está oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".
Entonces dijo María: "Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
De entre tantas virtudes para meditar sobre este pasaje evangélico, nuestra madre brilla de modo especial en una: la transmisión del Amor... ¿Y esto qué significa? Podemos preguntárselo a santa Isabel, quien recibió con abundancia esa caridad que emanaba desde el seno de la Virgen María. Nuestra madre recibió y no pudo evitar compartir; no soportó contener lo que recibió gratis, para darlo gratis.
¡Hoy tenemos el testimonio guadalupano! Esta transmisión del amor nos viene compartido por la Morenita en tres momentos:
Primero: Rogó al Padre para venir desde el cielo a nuestro auxilio.
Segundo: Visitó nuestro pueblo y nos presentó a su Hijo.
Tercero: Se quedó con nosotros para poder tocar a la puerta de todos los corazones afligidos.
María compartió y transmitió al Amor sobre toda barrera... ¿Y yo? ¿He abierto mi puerta ante la llamada de Aquel que es Amor? ¿Me estoy dejando transformar por Él? ¿Deseo con ardor poder TRANSMITIR a Aquel que es infinita Caridad?... Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Y junto a Isabel, la mujer estéril, contemplamos a Isabel la mujer fecunda-asombrada. Es ella la primera en reconocer y bendecir a María. Es ella la que en la vejez experimentó en su propia vida, en su carne, el cumplimiento de la promesa hecha por Dios. La que no podía tener hijos llevó en su seno al precursor de la salvación. En ella, entendemos que el sueño de Dios no es ni será la esterilidad ni estigmatizar o llenar de vergüenza a sus hijos, sino hacer brotar en ellos y de ellos un canto de bendición. De igual manera lo vemos en Juan Diego. Fue precisamente él, y no otro, quien lleva en su tilma la imagen de la Virgen: la Virgen de piel morena y rostro mestizo, sostenida por un ángel con alas de quetzal, pelícano y guacamayo; la madre capaz de tomar los rasgos de sus hijos para hacerlos sentir parte de su bendición.
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de diciembre de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Poner especial atención a los signos de amor de Dios en este día.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.