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viernes, 13 de octubre de 2023

Por qué Lucifer también participa en el Sínodo: sus cuatro estrategias, según una revista jesuita 12102023

 

Cameli: «Cuando Francisco dice que el Sínodo no es esto o aquello, combate una de las trampas»

Por qué Lucifer también participa en el Sínodo: sus cuatro estrategias, según una revista jesuita

Sínodo
"Son cuatro las obras principales del diablo: engaño, división, desviación y desánimo. El sínodo presenta un campo propicio para las travesuras del diablo. ¿Por qué? Porque hay mucho en juego", dice Cameli.

ReL

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Cuentan que la Madre Teresa de Calcuta tuvo que ser exorcizada en sus últimos momentos con vida; no tanto porque hubiera sido poseída directamente por el maligno sino porque el demonio siempre tiene interés en destruir aquello en donde está Dios.

Algo parecido ocurre con el Sínodo de la Sinodalidad, donde la presencia del Espíritu Santo es incuestionable, pero, también, por supuesto, la del maligno. Así lo acaba de argumentar el sacerdote Luis J. Cameli, en el portal America Magazine, de los jesuitas estadounidenses.

"El otro día me di cuenta de que el diablo participará en el Sínodo de la Sinodalidad; aunque sin derecho a voto. Esto no debería ser una sorpresa, porque, siempre que sucede algo santo e importante, el adversario intenta subvertirlo intentando invadir la libertad humana, torcerla, comprometerla y lograr un resultado perverso", comienza diciendo Cameli.

El sacerdote escribió hace unos años El diablo que no conoces: reconocer y resistir el mal en la vida cotidiana, en el que narra su experiencia como director espiritual. "Mi conclusión es simple. Son cuatro las obras principales del diablo: engaño, división, desviación y desánimo. El sínodo presenta un campo propicio para todas estas travesuras del diablo. ¿Por qué? Porque hay mucho en juego", explica.

"Este sínodo tiene sus orígenes en el Concilio Vaticano II, cuando Pablo VI dijo: 'La conciencia que la Iglesia tiene de sí misma ganará claridad a medida que permanezca fiel a las enseñanzas de Cristo (...). En la visión del Papa, el Vaticano II trataba de que la Iglesia reclamara un sentido más profundo de sí misma. Esa conciencia le permitiría ser reconocida por el mundo como el instrumento de la salvación de Dios", añade Cameli.

La misión de un sínodo es importante y tiene muchas implicaciones, sobre todo para la misión de la propia Iglesia en un mundo turbulento y herido como este. Por eso, no hay duda de que el maligno tendrá sus propios planes para esta Asamblea

A continuación se enumeran las cuatro principales tentaciones del demonio para este Sínodo de la Sinodalidad:

1- La tentación del engaño

El "padre de la mentira" es experto en mostrar las cosas buenas de manera engañosa. Hemos escuchado muchas veces al Papa Francisco decir que este Sínodo no se trata de esto o de aquello. Por ejemplo, que no se trata de cambiar doctrinas o estructuras.

Cuando Francisco intenta corregir las distorsiones sobre la principal misión del Sínodo, está abordando a su vez la tentación de desviarse del verdadero sentido del Sínodo. El Papa está nombrando tanto los engaños directos como los más sutiles.

Sin embargo, el engaño no solo está en una teoría más o menos generalizada sobre lo que debería ser el Sínodo. El engaño también puede apoderarse de alguien a nivel personal. Eso se detecta en afirmaciones como: "Se trata de levantar la voz dentro de la Iglesia" o "compartir mi experiencia, que es pura y sincera".

demonio"Siempre que sucede algo santo e importante, el adversario intenta subvertirlo intentando invadir la libertad humana, torcerla, comprometerla y lograr un resultado perverso".

Puede haber algo de verdad en esas expresiones pero, también, hay una gran distorsión. La única respuesta al engaño es la verdad. Regresemos a la palabra de Dios, regresemos a la sabiduría de la tradición y a las voces de las mujeres y hombres de fe que nos han precedido hasta ahora en la Iglesia.

En esas fuentes encontraremos una brújula segura para mantener el rumbo hacia la verdad. La única respuesta a la desviación es permanecer enfocado, como Jesús lo hizo en el desierto. Volvió siempre a la Palabra de Dios.  

2- La tentación de la división

Los "diábolos", por definición, parten y dividen. Allí donde las personas se enfrentan entre sí, se esconden los mayores esfuerzos diabólicos. El Sínodo puede ser un campo propicio para la obra de la división, porque la Asamblea Sinodal es muy variada y diferente.

Las diferencias, como bien sabemos, pueden transformarse en un momento en grandes divisiones con un simple estímulo. De hecho, los participantes del Sínodo son clérigos y laicos, hombres y mujeres, de diferentes culturas y geografías, que hablan varios idiomas y tienen diversas historias.

El tentador querrá que se sientan más distanciados que nunca y, con algunos movimientos hábiles, tratará de hacerlos sentir excluidos, resentidos e incluso superiores a los demás. Cualquier cosa que sirva para abrir una brecha y dividir a las personas entre sí. La respuesta a la tentación de la división puede encontrarse en la fe en el Señor.

Dentro de todas nuestras diferencias, somos uno en Cristo por el poder del Espíritu Santo. La Asamblea Sinodal necesita tener una experiencia profunda y compartida de esa unión. Algo que se puede dar mediante una experiencia sinodal centrada en la Eucaristía, que aleje a los participantes de divisiones peligrosas y los lleve a la unión en un solo cuerpo y un solo espíritu.

3- La tentación de la desviación

Cuando el tentador se acerca a Jesús en el desierto su estrategia no es el engaño o la división sino más bien la desviación. Satanás intenta disuadir a Jesús de seguir el camino mesiánico. Esto es una desviación de la verdadera misión de Jesús. La tentación de desviarse encierra la promesa de un camino más fácil, resultados más tangibles y una sensación de control mucho mayor sobre la situación.

Ese mismo tipo de tentación puede invadir el Sínodo. En lugar de aferrarse a un proceso de escucha del Espíritu Santo, los participantes pueden sentirse atraídos hacia direcciones más manejables y controlables. Por ejemplo, podrían tomar prestadas iniciativas seculares y, en lugar de seguir un discernimiento espiritual, dedicarse a la planificación, a la resolución de problemas y a la gestión de crisis. Todo esto podría parecer mucho más concreto y controlable que "simplemente" atender al Espíritu Santo.

La respuesta a la desviación es una vez más permanecer enfocado, como Jesús permaneció enfocado en el desierto. Volvió siempre a la Palabra de Dios. Se aferró firmemente a su identidad como hijo amado de un padre amoroso.

La Asamblea Sinodal deberá volver periódicamente al verdadero propósito y misión de la reunión. Los participantes deberían estar abiertos a los impulsos del Espíritu Santo.

4- La tentación del desánimo

La tentación del desánimo proviene del diablo y está particularmente llena de peligros. El desánimo está ligado a un espíritu cansado y apático que puede apoderarse de nosotros. Suele aparecer cuando se lleva un tiempo de camino. El especial peligro del desánimo es que, si cedemos, nos quedaremos sin esperanza.

La Asamblea Sinodal haría bien en estar atenta al desánimo. Por supuesto, este no se manifestará en los animosos comienzos. Sin embargo, después de un tiempo, puede aparecer una especie de pesadez emocional y una sensación de inutilidad. Aparecerán preguntas como: ¿esto sirve para algo?  

No existen fórmulas sencillas para afrontar la tentación del desánimo. Un remedio que el Sínodo haría bien en aplicar es una invocación constante del Espíritu Santo, es decir, pedir su ayuda y su guía. Esto es mucho más que una petición de ayuda. Es un reconocimiento de que no se logra nada si lo basamos todo en nuestros esfuerzos.

Invocar al Espíritu nos recuerda que todo está en manos de Dios, y no en las nuestras. En el contexto del Sínodo, si confiamos en nuestra capacidad para lograr determinadas cosas, estaremos profundamente desanimados. Pero, si abandonamos esa mentalidad y confiamos en el Espíritu, creceremos en la esperanza.

Por último, aunque el demonio se pueda pasear por el Sínodo como Pedro por su casa, siempre es bueno recordarse que la última palabra nunca la tiene él; sino el Espíritu Santo y nuestro Padre que está en los cielos

martes, 14 de octubre de 2014

Sínodo, dí­a 6: mantener una mirada de pastor que da la vida, no del que juzga 14102014

Sínodo, dí­a 6: mantener una mirada de pastor que da la vida, no del que juzga

Tras la presentación de este lunes de la Relatio post disceptationem, los padres sinodales debatieron para hacer algunas apreciaciones sobre el texto presentado

Este lunes se presentó la Relatio post disceptationem leída por el relator general del Sínodo de los Obispos, el cardenal Péter Erdö. A continuación se realizó un debate libre de los padres sinodales.

"La Relatio post disceptationem ha sido apreciada por su capacidad de "retratar" adecuadamente las intervenciones de estos días en el Aula, captando el espíritu de la Asamblea y destacando la acogida como tema principal de los trabajos. Del documento, se dice, emerge el amor de la Iglesia por la familia fiel a Cristo, pero también su capacidad de estar cerca del ser humano en cada momento de su vida, de comprender que, detrás de los desafíos pastorales, hay muchas personas que sufren", se lee en el comunicado de la Sala de Prensa del Vaticano.

Asimismo se subraya que la mirada del Sínodo tendría que ser la del pastor que da la vida por sus ovejas, no la del que las juzga a priori. La Relación recoge diversos puntos de vista para proporcionar una base de trabajo a los Círculos menores -que tienen lugar desde el pasado viernes y se prologarán durante esta semana- y se han sugerido algunas ideas adicionales.

Por ejemplo, el comunicado cita que "teniendo siempre presente que la Iglesia debe acoger a los que atraviesan por dificultades, sería bueno hablar más de las familias que se mantienen fieles a las enseñanzas del Evangelio, animándolas y dándoles las gracias por el testimonio que ofrecen". Por esta razón se afirma que del Sínodo "debería emerger más claramente que el matrimonio indisoluble, feliz, fiel para siempre, es hermoso, es posible y está presente en la sociedad, evitando así de centrarse principalmente en las situaciones familiares imperfectas".

Por otro lado, durante el debate libre se habló también "de acentuar más el tema de la mujer, de su tutela y su importancia para la transmisión de la vida y de la fe", así como "de integrar alguna reflexión sobre la figura de los abuelos en el hogar" y "de incluir una referencia más específica a la familia como 'Iglesia doméstica' y a la parroquia como una 'familia de familias', así como "a la Sagrada Familia, como modelo de referencia". En este contexto, "también se ha tratado sobre cómo valorizar la perspectiva misionera de la familia y su anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo".

Respecto al tema de los divorciados que se han vuelto a casar, "se ha dicho que es difícil aceptar excepciones sin que, en realidad, se conviertan en una regla común". En relación a los homosexuales "se puso de relieve la necesidad de aceptación, pero con la prudencia adecuada, con el fin de no crear la impresión de una evaluación positiva de esa orientación por parte de la Iglesia. La misma atención se solicitó por cuanto respecta a las convivencias".

Del mismo modo se habló de la necesidad de reiterar la importancia del sacramento del Bautismo, que es esencial para comprender plenamente la sacramentalidad del matrimonio y también su ser un "ministerio" en el anuncio del Evangelio.

Abordando la agilización de los procedimientos para las causas de nulidad matrimonial, "ha suscitado alguna perplejidad la propuesta de dar más competencias al obispo diocesano, cargando así demasiado peso sobre sus hombros". Además, "se ha solicitado una reflexión más profunda y articulada sobre los casos de poligamia - en especial los de aquellos que se convierten y quieren recibir los sacramentos - y sobre la difusión de la pornografía (de forma particular en la web) que representa un riesgo real para la unidad familiar".

Por último, en relación con la apertura a la vida por parte de las parejas, "se hizo hincapié en la necesidad de abordar con más detalle y decisión no sólo el tema del aborto, sino también el de lamaternidad subrogada".



viernes, 10 de octubre de 2014

Sínodo, día 5: "Las familias deben ser animadas a redescubrir el Evangelio" 10102014

Sínodo, día 5: "Las familias deben ser animadas a redescubrir el Evangelio"

En la oración de la mañana, monseñor Orowae expresó su esperanza en que las familias se conviertan en evangelizadoras y testimonio vivo de Cristo a través de la alegría cristiana

La fe en Dios ayuda a construir una relación de amor que se manifiesta en los signos prácticos de amor mostrado a la gente para llegar a ellos en la caridad para su bien en el cuerpo y el espíritu. Lo ha indicado esta mañana monseñor Arnold Orowae, Obispo de Wabag (Papua Nueva Guinea) durante la oración de la mañana previa a iniciar los trabajos del Sínodo de los Obispos sobre familia que se está celebrando en el Vaticano.

  
Asimismo ha asegurado que "nuestra oración, de los individuos y las familias católicas en todo el mundo, podría estar llena del gozo del Evangelio y un ardiente deseo de compartir esa alegría con los demás cristianos y no cristianos por igual". De esta manera, ha indicado, "más y más gente recobrará vida en Cristo, los discípulos de Jesús deseosos de participar en una nueva evangelización, que traerá la buena noticia de que conduce a la fe a todo el mundo".

Por esta razón, el prelado ha manifestado el deseo de "animar a nuestras familias a buscar la alegría que viene del encuentro con Cristo en el Evangelio. Es allí donde van a encontrar esta felicidad". Del mismo modo ha recordado que "las familias deben ser animadas a redescubrir el Evangelio, leer la Buena Noticia con los niños en los hogares y en las comunidades eclesiales, y oren sobre él, convertirlo en una parte de la vida diaria de la familia". Esto -ha asegurado- ayudará a aumentar su fe, la esperanza, el amor, la alegría y la paz en las familias.

Además, ha reconocido que la casa donde vive la familia merece ser llamada "hogar" sólo cuando la felicidad está el aire, que todos en la familia lo respiren y donde todo el mundo experimenta la alegría de vivir juntos en armonía.

Por otro lado, el obispo ha observado que hoy en día, muchas familias están luchando con los muchos retos y las distracciones que existen. "Estos tienen que enfrentarlos y superarlos para construir familias saludables", ha advertido. Y así, ha reconocido que "la Iglesia está agradecida por las muchas familias católicas que creen en los valores del Evangelio, los siguen en la vida familiar, enseñan la fe a los hijos, y dan ejemplo que otras familias pueden ver e imitar".

En las familias donde los padres toman en serio sus responsabilidades dadas por Dios para nutrir y apoyar, enseñar y guiar, proteger y defender a sus hijos y otros miembros de la familia, su deber como católicos laicos para evangelizar en y a través de la familia, puede ser entendido claramente y se lleva adelante, ha explicado el obispo Orowae.  Finalmente, ha reconocido que "es nuestra esperanza y oración que las familias cristianas constituyan la mayor parte del cuerpo de Cristo jugando este importante papel de convertirse en evangelizadores y testimonio vivo de Cristo a través de la alegría cristiana en las familias".

sábado, 28 de junio de 2014

Con el Sínodo el Evangelio entra en contacto con la vida concreta: Juan José Pérez Soba, teólogo español 28062014

Con el Sínodo el Evangelio entra en contacto con la vida concreta: Juan José Pérez Soba, teólogo español

2014-06-28 Radio Vaticana
(RV).- (Audio) “El gran desafío del Sínodo será poner en evidencia el fundamento de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia que está en el Evangelio. Es importante porque el Evangelio puede entrar en contacto con la vida concreta”. A subrayarlo ante los micrófonos de nuestro colega del programa italiano Fabio Colagrande es el p. Juan José Pérez Soba, ordinario en teología pastoral del matrimonio y de la familia del Pontificio Instituto Juan Pablo II de la Pontificia Universidad Lateranense.

“Si examinamos los diferentes problemas pastorales uno a la vez, arriesgamos con dar una respuesta fragmentada – explica el teólogo español- es el Evangelio aquel que da unidad y esperanza y sana verdaderamente las heridas”.

Sobre la necesidad de encontrar nuevos lenguajes para comunicar el Evangelio de la familia, remarcado por el Instrumentum laboris presentado este jueves, p. Pérez Soba está convencido de que los nuevos lenguajes ya existan, pero que ahora es necesario hacerlos conocer.

Existe ya la gran catequesis de San Juan Pablo II, “el Papa de la Familia” como lo rebautizó Papa Francisco el día de su canonización. El de Wojtyla es un lenguaje muy nuevo y si el Sínodo contribuirá a hacerlo conocer más será “una gran riqueza para toda la Iglesia”, afirma.

Acerca de la dificultad que las personas tienen hoy de reconocer el concepto de “ley natural” unido a la familia, explica que “ya al oír hablar de ‘ley’ la gente tiene una reacción equivocada, pero el concepto de ley en el antiguo testamento tiene un valor mucho más positivo de cuanto se piensa, porque encarna la sabiduría de Dios que es comunicada al hombre.

Si la ley natural se entiende como un comando arbitrario ordenado al hombre no se capta el valor. Esto deriva de una falta de catequesis básica sobre la ley natural en el interior de la revelación. Es un concepto que no implica un mandato, sino la profunda unidad de destino entre los hombres”.

A propósito de la paradoja entre el deseo fuerte de matrimonio y familia presente en la sociedad y la crisis de estas instituciones - en relieve en el instrumento de trabajo – p. Pérez Soba está convencido de que es un dato conocido desde hace mucho tiempo.

“Los estudios sociológicos demuestran que la familia es la institución más apreciada. Sin embargo, existe una brecha real entre una cultura que distorsiona la comprensión de la familia y el deseo de la familia presente en las personas. Y esto para la Iglesia es un gran desafío pastoral y una gran oportunidad de la cual debe ser consciente, perdiendo el miedo a hablar de familia”. “Es necesario seguir las enseñanzas de San Juan Pablo II - continúa el teólogo español - quien nos invitó a hablar a los corazones de la gente, porque es allí donde está el deseo de familia y no en las leyes que muchos quieren cambiar. La Iglesia debe hacer que las personas puedan vivir más plenamente lo que quieren. Es decir, la familia”.

Una de las situaciones pastorales difíciles resaltadas en el Instrumentum es el de la convivencia o uniones de hecho que corresponden a una concepción privada del amor. “La Iglesia debe hacer comprender que así el amor se convierte en un amor que no se expande a toda la vida. Y se hace así sólo por miedo, porque la gente en realidad no desea esto. El Evangelio nos insta a creer de verdad en el amor y a no considerarlo una cosa más, entre muchas otras. El Evangelio cura el corazón del hombre que es capaz de experimentar la belleza del amor”.

Sobre las situaciones de irregularidad canónica, separaciones, divorcios y el pedido de algunos divorciados vueltos a casar de acceder a los sacramentos, todos elementos presentes en el Instrumentum, el teólogo español señala que siempre se debe resaltar la realidad doctrinal y no pensar, por lo tanto, que desde el punto de vista pastoral, se puede hacer cualquier cosa. Está en juego la realidad del sacramento del matrimonio que la Iglesia ha recibido de Cristo. Y la fidelidad a Cristo debe ser la luz fundamental para llegar a las personas que necesitan la misericordia de la verdad del amor. Es necesario sanar algunas heridas y no, exclusivamente, afirmar que algunas heridas no tienen importancia”.
(GM - RV)