Mostrando entradas con la etiqueta votos católicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta votos católicos. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de mayo de 2019

El voto de los católicos 24052019

El voto de los católicos

 Opinión 
TAGS:
Según el CIS, de Tezanos como ahora es obligado decir, en España hay casi un 70% de católicos, que se desglosan en algo más de un 20% de practicantes -es decir, que cumplen con el precepto dominical- y una amplia mitad de la población que, sin renunciar a su fe, no experimenta esa necesidad en este momento de sus vidas. Sólo ese quinto más religioso supone, en términos electorales, la muy considerable masa de ocho millones de potenciales votantes, lo que explica el interés sociológico, pero sobre todo político en las presentes circunstancias, del libro presentado el martes en la sevillana Fundación Madariaga titulado significativamente A la caza del voto católico, cuyo autor es uno de los más perspicaces periodistas de materia religiosa de España, Francisco Serrano Oceja.
Si el libro, lo bastante breve como para no imponer temor reverencial, pero enjundioso y sin el menor desperdicio ni concesión a lo superfluo, constituye una nutritiva lectura para cualquier católico interesado por la política, debiera estar obligatoriamente sobre la mesa de todo aquel que aspire a cazar, empleando la terminología del título, en esos cotos. Al respecto, el mismo CIS asegura que de esos ocho millones de ciudadanos, cerca de un 70% se consideran, con mayor o menor intensidad, de derechas.
Eso cinco millones largos de votos de derechas y de católicos han permanecido cautivos durante años en las frígidas mazmorras del PP, en la medida en que, sin alternativa posible, eran utilizados para elevar a quienes una y otra vez no mostraban luego el menor interés en cumplirles sus promesas ni darles otra satisfacción que haber evitado males aún mayores. Francisco Serrano incide en dos hechos esenciales: la venturosa apertura del espectro político y, como marca del pontificado de Francisco en España, el llamativo silencio de la Conferencia Episcopal en momentos electorales, sin otra excepción que el comunicado de la asamblea de obispos andaluces ante los comicios autonómicos de diciembre pasado. La combinación de ambos factores ha propiciado un fraccionamiento del voto de los católicos sin precedentes, algo que aún no podemos saber qué consecuencias puede tener y hasta qué punto puede debilitar o dotar de mayor fuerza y legitimidad a la Iglesia, al no aparecer ya vinculada a un único partido. No debieran ignorarse los indudables peligros que se ciernen en el horizonte, especialmente ahora con la libertad de enseñanza en el alero y un laicismo tan crecido como agresivo.
Publicado en Diario de Sevilla.

martes, 23 de abril de 2019

Los votos católicos 22042019

Los votos católicos

 

Siempre se ha dicho que el voto católico no cuenta en las elecciones en España.
Es curioso, sobre todo, que lo digan los asesores que se ganan la vida -muy bien- dando consejos a los candidatos. Los consejos suelen consistir en aquello que el candidato quiere oír hábilmente disfrazado como sesuda estrategia que se ha currado el asesor. 
Como los candidatos, desde 1978 hasta hoy, se han pasado el catolicismo por el forro, han decidido que éste no cuenta como clave electoral. Esta sandez se la han creído incluso los católicos: los "pompier", que diría Prada; los tradicionalistas; los de buena fe y los infiltrados. Los obispos, en su mayoría desde Tarancón, tampoco se han creído lo del "voto católico". Uno, que tiene alguna experiencia en campañas políticas, tuvo que ver cómo le ninguneaban -varias veces- en cuanto apelaba a la única substancia que puede llegar a unir a los españoles, qué digo, la única que puede hacer que se toleren (lo digo como catalán, porque en Cataluña la reconciliación será imposible y mucho haremos si convivimos en paz unos cuantos años). El español no pide perdón ni se reconcilia, tolera al vecino y pasea con la cara adusta de futura venganza: sea con "fachaleco" o con greñas de okupa.
El olvido consciente, a mala leche, del catolicismo en España hizo caer a la UCD y al listo de Suárez, que era un listo (DEP) que traicionó por decirlo suave a don Torcuato, que sí que valía.  El divorcio, ¿recuerdan? y las secuelas de "El último tango en París". Aquí se fornica y se va a Misa. Todavía hoy, aunque se practican menos las dos cosas porque ha crecido la sodomía. Luego vino la Alianza Popular que quiso ser modernita y la gente votó al original, al González y al Guerra, al Palme y al Brandt, que nos modernizaron con el aborto y empezaron a malvender España y su tejido industrial.
El españolito de a pie tragaba. Y se tragó el cuento del PP de Ansar, que nos metió en varios líos, acabó la privatización de la economía y nos redujo a la cosa esa de la social democracia.
PSOE, de nuevo. No hacía falta que Francia, la ETA y Marruecos nos montasen el 11M. Pero lo montaron. Rubalcaba, que no falla. PSOE, o sea.
Y se fueron por las alcantarillas de la infrahistoria la UCD, la AP y ahora se irá el PP. Es fácil profetizarlo porque el españolito de a pie ya no traga más miseria moral, más feminismos capitalistas de importación yanqui ni más homosexualismo rampante. 
El españolito de a pie, que lleva lo católico en las venas, lo sepa o no, le guste o no, lo quiera o no, ha dicho que hasta aquí hemos llegado, Santiago, y a la mierda las bicicletas que se ha acabado el verano progre.
Y el españolito de a pie, le va a dar el voto de confianza a Santiago, sí, Abascal, el de Vox, que no por casualidad tiene nombre de patrón de España. 
El voto de confianza se lo merecen, Santiago y Vox. 
Luego, a bregar y trabajar. Y a ponerle una bonita cruz al ataúd del Partido Popular para que, de una vez, descanse en paz.