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martes, 28 de mayo de 2019

Santas Bárbara Kim y Bárbara Yi, mártires (103 mártires de la persecución en Corea (1839 - 1867)) 28 de mayo


Santas Bárbara Kim y Bárbara Yi, mártires

fecha: 27 de mayo
†: 1839 - país: Corea
canonización: 
B: Pío XI 5 jul 1925 - C: Juan Pablo II 6 may 1984
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
Elogio: En Seúl, ciudad de Corea, santas mártires Bárbara Kim, viuda, y Bárbara Yi, virgen de quince años de edad, que, encarceladas a un mismo tiempo por su fe en Cristo, murieron a causa de la peste.

En la dura persecución estatal contra la Iglesia en Corea, murieron de tifus en la cárcel de Seúl el día 27 de mayo de 1839 estas dos cristianas que por el nombre de Cristo perdieron primero la libertad y luego la vida. Fueron canonizadas el 6 de mayo de 1984.
Bárbara Kim Obi había nacido en 1805 en Shi-heung, provincia de Kyonggi, en el seno de una familia pobre, católica pero no muy devota. Su padre le propuso matrimonio con un católico y ella contestó que prefería no casarse, aunque ante la insistencia del padre, finalmente accedió. Resultó que el esposo era pagano y no pensaba en absoluto convertirse. Permitió que bautizara a la hija, pero no a los hijos varones, y tuvo muchos problemas religiosos con su marido, hasta que enviudó. A los 30 años se colocó como criada, y en la casa de su señora conoció de verdad a Dios, y adhirió al Señor de todo corazón. Cuando enviudó se dedicó a la oración y las buenas obras, y tuvo el consuelo de que, habIendo llegado sacerdotes, pudo dirigirse espiritualmente con ellos.
Bárbara Yi era al momento del martirio una jovencita de 15 años, nacida en Ch'ongp'am, Seúl, en 1825, que era sobrina de santa Magdalena Yi Yong-hui y de santa Bárbara Yi Chong-hui, quienes también darían la vida por la fe y serían canonizadas con su sobrina, y con quienes había ido a vivir a la muerte de sus padres.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
accedida 2180 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_1793

viernes, 9 de marzo de 2018

Santos Pedro Ch’oe Hyong y Juan Bautista Chon Chang-un, mártires (9 de marzo)


Santos Pedro Ch’oe Hyong y Juan Bautista Chon Chang-un, mártires

fecha: 9 de marzo
†: 1866 - país: Corea
canonización: 
B: Pablo VI 6 oct 1968 - C: Juan Pablo II 6 may 1984
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: En la aldea de Nei-Ko-Ri, en Corea, santos Pedro Ch'oe Hyong y Juan Bautista Chon Chang-un, mártires, los cuales, siendo padres de familia, se distinguieron por administrar el bautismo y publicar escritos cristianos, razón por la cual fueron entregados al suplicio, en el transcurso del cual se mantuvieron tan constantes en la fe que suscitaron la admiración de sus mismos perseguidores.

Pedro Ch’oe había nacido en 1814 en Gongju, Chungcheong-do, Corea del Sur. Pertenecía a una familia de cristianos; su hermana mayor, virgen consagrada, murió hacia 1856, luego de una vida edificante, y su hermano menor estudiaba en Macao al tiempo del martirio de Pedro, para ser ordenado sacerdote. Cuando el P. Maubant, misionero y mártir, llegó a Corea, se fijó en Pedro como un secretario digno por su piedad e inteligencia; y este correspondió sirviéndolo hasta el martiro del misionero.
Hacia el final de la persecución de 1839 Pedro fue apresado como tantos otros, por ser cristiano; pero en ese caso los espías se limitaron a conseguir dinero por medio de extorsiones, que era una práctica habitual de los funcionarios intermedios en época de persecución: pedir rescate a los familiares y amigos.
Tras el martirio de Maubant pasa al servicio de san Andrés Kim, a quien también servirá hasta el martirio del sacerdote, en 1846. En este tiempo contrae matrimonio, y se instala en la capital con un pequeño comercio. Allí continúa catequizando, exhortando -con doctrina y ejemplo- a la fidelidad al evangelio, y realizando una tarea necesaria: copiar libros religiosos.
A la llegada del P. Berneux en 1855 Pedro se pone a disposición del nuevo obispo, y éste lo entusiasma con un proyecto importante para la misión: montar una imprenta. En cuatro años de trabajo, Pedro llegó a imprimir y distribuir millares de libros utilizados en la catequesis.
Con el juicio del P. Berneux llegan a manos de los jueces algunos de esos ejemplares, y los espías se encargan de seguir el rastro de los títulos hasta dar con un traidor que denuncia a Pedro. La prisión del obispo y la pesquisa sobre los libros puso en guardia a Pedro y llegó a poder esconderse, pero el cerco se fue cerrando sobre él, hasta que finalmente es apresado.
Juan Bautista Chon, nacido en 1811 en Seúl, era cristiano también, y había comprado la casa y la imprenta de Pedro unos pocos días antes. La historia de este mártir no está exenta de sinuosidades: en la persecución de 1839 había sido apresado y torturado bárbaramente en la prisión de Kou-riou-kan, de modo que terminó apostatando para librarse. Sin embargo, a la salida de la cárcel su madre, ferviente cristiana, le reprochó su cobardía. Juan comprendió con el tiempo su error, y quiso volver a la práctica de la fe, pero la ausencia de sacerdotes le impedía confesarse, y cayó así en una profunda depresión. 
Con la llegada del P. Andrés Kim su espíritu tomó nuevo impulso, realizó una confesión general, e inició una vida de penitencia que fue edificante para todos los cristianos que se habían escandalizado con su caída.
Fue apresado junto con Pedro, y recibió como él las torturas acostumbradas: bastonazos y puntazos -que fueron con Pedro especialmente crueles-; pero los dos se negaron a dar ningún dato que pudiera comprometer a otros cristianos, a la vez que mantuvieron con entereza la confesión de la fe. Llegaron a ver la muerte del P. Berneux, y dos días más tarde, el 9 de marzo, fueron crucificados, decapitados, y sus cuerpos expuestos -a tenor de la ley- tres días.
Pagando un soborno, la familia de Juan consiguió la devolución del cuerpo, pero en cambio el de Pedro fue abandonado en el campo para que fuera comido por las alimañas y aves carroñeras. Sin embargo no ocurrió eso, y los cristianos pudieron, algunos días más tarde, recoger las preciosas reliquias y enterrarlas junto a las de Juan, cerca del escenario de su pasión. Fueron canonizados el 6 de mayo de 1984.
Ver Ch. Dallet, Historire de L'Église de Corée, II, 535-537; me he limitado a resumir de allí la historia de estos mártires, contada en el original de manera vivaz y emocionante.

Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: 8-3-2013
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