domingo, 28 de junio de 2026

Segundo de los cinco discursos del Jesús de Mateo - Comentario primero: Domingo 13º del TO. Ciclo A (28.06.2026): Mateo 10,37-42. Me gusta Mateo 7,12 y ¡10,40! y Comentario segundo: Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

 Segundo de los cinco discursos del Jesús de Mateo

Recuerdo desde el comienzo de esta presentación de los comentarios para tenerlo siempre presente: En el Evangelio del Evangelista Mateo su autor nos ha dejado cinco discursos de su Jesús de Nazaret. Ningún otro Evangelista nos habla de estos cinco discursos. En la proclamación de los Evangelios en la celebración dominical la Iglesia tampoco ha sido cuidadosa con esta realidad de los cinco discursos. Ni se nos proclaman en orden ni se nos leen completos. 
Quienes se acercan a estos comentarios que propongo semana tras semana saben muy bien que en el segundo comentario que lleva por título 'CINCO MINUTOS' invito a leer y meditar este texto de Mateo de forma ordenada. Y espero finalizar la presentación de la obra de Mateo cuando estemos en el último domingo oficial de año eclesiástico. Así habremos, tú que lees y yo que escribo, realizado la tarea de leer de manera ordenada y total toda la 'evangelización' que Mateo organizó en la escritura de su Evangelio.
Desde los días y años finales del milenio y siglo pasados seguimos compartiendo esta tarea de leer y contemplar el libro del narrador Mateo. Sin haber realizado este ejercicio dudo que se pueda hablar de Evangelizar...
Repito intencionadamente el verbo 'evangelizar' porque entiendo que 'Evangelizar' es la primera y más principal tarea de los seguidores y de la iglesia de Jesús de Nazaret. Iglesia y seguidores tenemos una primera y principal misión, evangelizar. Y el primer paso de esta tarea misional es leer la obra de aquellos cuatro evangelistas de la segunda mitad del siglo primero de nuestra historia.
Estoy escribiendo de estas cosas tan elementales porque, precisa y explícitamente, el segundo discurso del Jesús de Mateo es el discurso sobre la misión.
Podría extenderme mucho más, pero no creo que sea necesario. Dicho y escrito queda una vez más. La misión. Evangelizar. ¿Salvar? ¿Sacramentalizar? ¿Catequizar?... Evangelizar. Leer, comprender y compartir los cuatro Evangelios llamados de Marcos, Mateo, Lucas y Juan.
Hasta el mes de julio, en una semana.
A continuación se encuentran los dos comentarios para este domingo día 28 de junio.

Carmelo Bueno Heras.

Comentario primero:

Domingo 13º del TO. Ciclo A (28.06.2026): Mateo 10,37-42. Me gusta Mateo 7,12 y ¡10,40! Lo medito y escribo CONTIGO,

Para el nuevo domingo se nos propone la lectura del Evangelio de Mateo 10,37-42, justamente la continuación del relato del domingo pasado. Y sabrá bien cada lector de estas líneas que con este mensaje del Jesús de Mateo se acaba el segundo de los cinco discursos de este nuevo y sorprendente Moisés para el pueblo judío y para quien decida hacerse hoy su seguidor.

 

Quiero recordar que este discurso comenzaba con unas palabras que Mateo nos dice que las pronunció su Jesús en alguno de los poblados de la región de Galilea: “Y llamando [Jesús] a los DOCE les dio poder... para curar toda enfermedad y dolencia... Y les decía: No vayáis a tierras y ciudades de paganos, ni entréis en poblados samaritanos...” (Mateo 10,1-7).

 

Seguramente que a ti y a mí nos sorprende este mensaje tan claro y directo de este Jesús de ahora. Este mismo Jesús, en la escena final del Evangelio de Mateo, dirá explícitamente lo contrario: “Id y haced discípulos a todas las gentes...” (Mateo 28,19). Tal vez, en alguna ocasión, así me lo imagino, el Evangelista Lucas leyó lo mismo que acabamos de recordar de Mateo y se atrevió a poner en labios de su Jesús aquella parábola de ‘El samaritano bueno’ para hablar de sí mismo al especialista en la Ley de Moisés (Lc 10,25-37). ¡Cuánto contraste!

 

Y añado otro dato más en esta cuestión de la misión de entonces. ¿No fue esta evangelización a los judíos y a los gentiles o paganos una cuestión que enfrentó a los primeros seguidores después de la muerte de Jesús? Los lectores de estas líneas, y que leyeron también los comentarios del Libro de los Hechos, saben bien ya cuánto malestar y enfrentamiento suscitó esta realidad a lo largo del siglo primero de nuestra historia. Y la cuestión sigue y seguirá viva.

 

Se comprenderá ahora la importancia de asumir muy críticamente las orientaciones de este discurso que el narrador Mateo nos ha dejado como manantial de agua y luz, de alimento y energía y de proyecto para ahora y el futuro para cuantos deseamos conocer, acompañar y vivir como aquel hombre judío y laico de Galilea que fue una buena noticia de sentido común.

 

Y con ese y desde ese ‘sentido común’, creo, no necesitan otro más explícito comentario las tres o cuatro sugerencias orientativas con las que Mateo creyó comprender la misión evangelizadora de su Jesús. Y si me lo permiten me guardo para mis adentros esta imagen final del discurso: el vaso de agua fresca compartido y compartida (Mateo 10,37-42). Evangelizar es compartir el agua, como también ya lo había escrito Marcos en su relato del 9,41. Pero Mateo se atreve a añadir una caricia humanizadora con tan solo sugerir que el agua fuera ‘fresca’. ¿Qué dijo ‘real y verdaderamente’ aquel Jesús sobre la misión evangelizadora del agua? ¿Tenía que ser fresca? ¿Bastaba con ser agua? Y esa agua, creo, ¿no es ‘mi’ Jesús?

 

He escrito ahora ‘mi Jesús’ con la misma intencionalidad con la que suelo escribir ‘el Jesús de Mateo’ o ‘el Jesús de Saulo/Pablo’ o ‘el Jesús de la historia-Cristo de la fe’ de los doctores en Cristología o ‘el Jesús del catecismo’ o... Quiero recordar siempre aquella pregunta para no engañarme ni engañar: ¿Quién dices tú que soy yo? Y ahora me leo Mateo 10,40. ¡Definitivo!

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 28.06.2020. Y también en Madrid, 28.06.2026. 


Comentario segundo:

Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) 

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 31ª página del Evangelio de Mateo 16,21-17,21.

Creo no equivocarme demasiado si afirmo que el Evangelista Mateo invita a sus lectores a ‘caminar’ con su Jesús de Nazaret desde el norte de la tierra de Israel que está en los alrededores de Cesarea de Filipo (Mt 16,13-21) hasta Jerusalén, la capital, en el sur del país de Israel. El camino desde esta Cesarea hasta Jerusalén se hace, físicamente andando, en varias etapas, porque no son pocos los kilómetros, ni sencillo el recorrido. Según este Evangelista Mateo, que sigue muy de cerca el relato del Evangelista Marcos, la narración del recorrido de este ‘camino’ se inicia con estas palabras de su Evangelio “Empezó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén” (Mt 16,21). El final de este camino será la llegada a Jerusalén: “Al llegar a Betfagé, en el monte de los Olivos y a las puertas ya de Jerusalén, envió Jesús a dos de sus discípulos...” (Mt 21,1).

 

Ahora que sabemos bien el inicio y el final del camino podemos adentrarnos en su recorrido, que es la lectura contemplativa y crítica de la narración que nos ha dejado su autor. Todo lector caerá en la cuenta de tres referencias explícitas que suenan como una melodía y que, como dicen los investigadores de este Libro, marcan las tres etapas de este camino tan físico como literario y teológico. Se le suele llamar, por algo de esto, ‘el camino del seguimiento’.

 

Este relato nos lo deja escrito el Evangelista en alguno de los años de la década de los setenta o de los ochenta del siglo primero. Para entonces ya han transcurrido más de cuarenta años de la vida y, sobre todo, de la muerte violenta e injusta de su Jesús de Nazaret. Estas certezas son las que Mateo se atreve a poner en labios de Jesús mientras va de camino. Estas certezas que son tres y una sola y la misma suelen titularse en las biblias como ‘primer anuncio (Mt 16,21-23), segundo anuncio (Mt 17,22-23) y tercer anuncio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús’ (Mt 20,17-19). Los tres anuncios acotan las tres etapas del camino del seguimiento.

 

Dicho todo esto, se entiende que en el texto de Mateo 16,21 a 17,21 se nos está contando la primera etapa del camino del seguimiento de Jesús. Y en toda esta etapa se debe llegar a comprender qué significa llamar ‘mesías’ a este hombre y laico de Galilea que fue Jesús. Se destaca desde el comienzo que fue Pedro la primera persona que lo proclamó públicamente ‘mesías’ de una manera satánica. Este Pedro-Simón-Piedra esperaba que Jesús se proclamara el liberador político frente a los romanos y el liberador religioso frente al Sacerdocio judío.

 

Sin embargo, la liberación que propone, ofrece, regala y comparte Jesús es la liberación escondida en la semilla que crece dentro de cada uno. Ya lo había enseñado en las parábolas del tercer discurso suyo en Galilea (Mt 13,1-52). Y ahora lo vuelve a recordar: “Si tenéis fe como un grano de mostaza... nada os será imposible” (Mt 17,19-21). Ahora que este Jesús de Mateo centra toda su atención en la enseñanza a sus seguidores conviene actualizar de nuevo la semilla sembrada por este mesías liberador dentro de todo ser humano: “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás. Ésta es toda la Ley. Ahí están todos los Profetas”. Ésta es la semilla (¿la fe?) que transforma todo en reinado de Dios.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 30.06.2019. Y también en Madrid, 28.06.2026.

No hay comentarios:

Publicar un comentario