jueves, 7 de mayo de 2015

LA MUERTE QUE DA SENTIDO A MI CREDO 4 (PEDRO CASALDÁLIGA)

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Aquel otoño, del 24 al 27 de octubre, tuvimos un retiro espiritual en el Centro de Formación de Líderes, de la diócesis de Goiás -tantas veces acogedora Betania para nuestra Iglesia de São Félix-. Al socaire de las verdes montañas silenciosas, calzado de calles de piedra antigua donde los coches a duras penas caminan sobresaltándose, y cercado de tradiciones arcaicas, aquel Centro, bajo el cayado pastoral de Don Tomás, ayudado por sus colaboradores -criticados pero consecuentes-, se ha convertido en un foco de irradiación pastoral más allá incluso de las fronteras del País. Por sus comunidades eclesiales de labradores, conscientes y responsables, por un ancho magisterio del Pueblo de Dios en hojas multicopiadas y por la fermentadora presencia de la Iglesia de Goiás en las más significativas horas y recodos de la Iglesia nueva del Brasil.
Dicho sea en honra de Dios y de la Señora Santa Ana, madre de Nuestra Señora y Patrona de Goiás Velho.
El retiro fue orientado por Arturo Paoli, antiguo dirigente de Acción Católica en Italia y amigo de Montini, Hermanito del Evangelio ahora, escritor, contemplativo y comprometido con la verdadera Liberación -que es la total- en esta América Latina. Perseguido también, como es de evangélico derecho en estos casos.
El 12 de noviembre, mi Diario decía así, hablando de ese retiro:
«En buena hora para mí que, desde la muerte de João Bosco y por otras referencias y acontecimientos, me siento cada día más próximo a la esperada hora».
De hecho, la muerte rondaba, como diría García Lorca. Y uno la sentía, sobre todo cuando llegaba la noche o por ciertos caminos o delante de ciertas miradas y uniformes.
Testigos presenciales me informaron del intento de matarme, en São Félix, el mismo día 22 de setiembre en que don Adriano era secuestrado en Nova Iguaçu. ¿Querían, los enemigos del Pueblo, dar una «lección» a la Iglesia del Pueblo, simultáneamente en la ciudad y en el campo? Aquella mañanita yo había salido de São Félix para Porto Alegre, a orillas del río Tapirapé, donde el Pueblo celebraba sus fiestas de Nuestra Señora de la Liberación, la antigua y barcelonesa Virgen de la Merced, Libertadora de cautivos.
De ese retiro con Arturo Paoli recogí un florilegio de reflexiones sobre Dios, Jesucristo, la Iglesia, la Oración, la Vida Religiosa. Voy a copiar algunas:
«Jesús trae una nueva relación (amar es relacio­narse, la vida humana es relación);
- con el origen (el Padre),
- con los otros (los hermanos),
- con las cosas.
Y nos libera de las antiguas relaciones».
«La Iglesia es el lugar donde se hace visible, activa y actual (sacramentalmente) esa nueva relación que Cristo nos enseñó a vivir».
«Jesús nunca negó a Israel. Nunca aceptó a Israel. Ese es el misterio de la Iglesia frente al Mundo».
«La Iglesia es, fue y será siempre una tensión entre el culto y la profecía. (La tentación de dar un culto «puro» a Dios. Herencia de la cultura griega, dualista, maniquea. Falta de formación dialéctica.)»
«¿Cómo hace presente la Iglesia la Liberación de Cristo?:
 - por la lectura (positiva y negativa = crítica) de cada hora;
 - ayudando prácticamente al Hombre a  realizarse, según el plan de Dios, y a realizar el  Mundo;
-visibilizando la Salvación de Cristo; celebrándola».
«Contemplación es aquel descubrimiento por el cual una persona se siente profundamente amada del Padre, co-amada con los hermanos y amada de ellos, y entre las cosas amadas».
«Orar es frecuentar el Señor Jesús».
«Cuanto más profundamente entro en la oración, más me siento políticamente comprometido».
«Fui a convivir con los pobres porque ellos son el lugar privilegiado donde se manifiesta el Señor».
«La Vida Religiosa es anterior al Evangelio y coexiste con él, transformada por él, en la His­toria de la Iglesia. Lo que importa entonces es descubrir la vida religiosa evangélica».
«La Vida Religiosa ha fallado porque no ha presentado una alternativa a la sociedad de hoy».
«La Pobreza religiosa es la comedia más humorística de la Historia» (cito textualmente, pero estoy de acuerdo con la cita).
Durante ese retiro leí los originales del libro de Fray Mateus Rocha, dominico, sobre la Vida Religiosa -«Projeto de Vida Radical-, editado por «Vozes» y al que yo puse prólogo. El libro -que concuerda muy bien con las ideas de Arturo Paoli- es un manifiesto, inteligente y comprometedor, sobre la nueva Vida Religiosa. Su señal, su piedra de toque, será el Pueblo: la encarnación socio-política también. Por el Evangelio, claro. (Por el Evangelio, como raíz, savia y plenitud esperada. No por táctica, simplemente).
El libro propone la Vida Religiosa como aquel «santo desvío» (o «desvarío») de ayer, válido también hoy. Y todo él puede sintetizarse en estos tres puntos que son también tres niveles de vivencias:
- conciencia revolucionaria,
- actitud profética,
- vida radical.

Fray Mateus es un semianacoreta de «Emaús», «al margen de las estructuras» -como él dice-, contemplativo y activo entre los hombres y las criaturas amadas del campo y las montañas de Goiás. Uno de esos «maestros espirituales» que han sobrevivido a tantos magisterios muertos...

Diciembre. Día... (El Diario se olvidó del día):

«Llegué ayer a São Félix, después de viajar cinco días, desde Goiânia. El puente de los Areôes, caído y la vieja balsa, hundida. Ciento cincuenta coches esperando. Todo un pueblo.
Pasamos casi dos días Maxi y yo en un "barraco" de peones. (Allí escuché los relatos, vividos por ellos, de brutalidades y muertes en tantas haciendas muy conocidas, la Codeara incluida, naturalmente. Macabras muertes en masa, incluso, tiñendo el agua del lago..!).
Allá fuera están tensas las relaciones Iglesia-Estado. Primero y sobre todo por la Comunicaçáo Pastoral ao povo de Deus (que la Comisión Representativa de la CNBB publicó el día 25 de octubre). Después -la gota de agua- por la nota de la CPT (Comissão Pastoral da Terra) sobre el P. Maboni (misionero en la Prelatura de Conceição, al que la Represión atribuyó unas declaraciones malévolas, forjadas bajo la tortura)».
La «Comunicaçáo Pastoral ao Povo de Deus» es un documento extraordinario de la Iglesia del Brasil, por la oportunidad de su publicación, por el estilo, todavía nuevo, tan verdaderamente pastoral que pone el dedo del Evangelio en los hechos concretos, con nombres y lugares y responsabilidades. Analiza esos hechos y sus raíces, a la luz de la Palabra de Dios, y devuelve al Pueblo cristiano el eco de compromiso que esos hechos despertaron en los Pastores.
«Nuestra intención -dice, ya en la Introducción- es iluminar con la luz de la Palabra de Dios los acontecimientos actuales» (Meruri, don Adriano, Ribeirão Bonito, Dom Hélder, Censura, Riobamba...) «para que los cristianos tomen, delante de ellos, una actitud de fe y coraje, una animación parecida con aquélla que da el Libro del Apocalipsis. Al cristiano le está prohibido tener miedo. Le está prohibido estar triste».

El Diario, en ese mismo día X, interpretaba:
«Hay unas ciertas ganas de contener a la Iglesia "de la Tierra", a nuestra Iglesia de la Amazonia.
Es Adviento. Siempre es Adviento. Ven, Señor Jesús».
«En el Encuentro del equipo de la Prelatura, Carlos Mesters nos dio unas deliciosas lecciones de Biblia. Yo me encontré otra vez con ella, con una fresca sensación de hallazgo, de plenitud. Era el Señor que hablaba y actuaba. Era su Pueblo. Era el luminoso Misterio de la Historia y la Esperanza humanas».

«1977. Enero. Día 6. Epifanía. Día de la Luz ma­nifestada. Día de la fidelidad de la Luz. Día de la universal Evangelización. Día de la Fe Católica. Día de la Salvación de todos los Pueblos de la Tierra. Día de la Misión. Epifanía del Señor.
"Dios (encarnándose), dice L. Boff, no responde pero vive una respuesta."
Sigo deseando la contemplación, el «desierto». Que, en todo caso, deberé hacer dentro de mí, a fuerza de fe y de escucha. En la oración y en la paz conquistada y gratuita.
Llueve. Llueve intensamente.
Mañana, Dios mediante, voy a Conceição do Araguaia, para una concelebración de solidaridad con las Iglesias de Conceição y de Marabú, particularmente atribuladas esta temporada última."
(Mientras escribo estas líneas, recibo la noticia de que, otra vez, la tercera, Don Estêváo y Don Alano, obispos de Conceição y de Marabá, respectivamente, han tenido que responder a Investigación Policial Militar, en Belén, con varios de sus colaboradores. Porque esas Iglesias se han comprometido con el Pueblo en la problemática de la tierra, sencillamente.
A ambos acabo de enviar un telegrama de co­munión total. Ya que nos hacen solidarios en la sos­pecha y en la persecución, seamos -antes y después- solidarios en la comunión fraterna, y en la Esperanza. Todo es Araguaia. Todo es un mismo Pueblo. Todo es una sola Iglesia).
«Anoche -sigue el Diario- hablábamos, con Pedrito, sobre el ministerio sacerdotal. Sobre la sacramentalización. Sobre el pueblo-masa y las comunidades. Que el Espíritu Santo nos muestre el camino. No po­demos pretender hacer un gheto puritano. Tampoco debemos desvirtuar la sal, el fermento. Los Sacramentos continúan siendo para los hombres; también para los hombres de hoy.
Muchas muertes matadas, dentro de la región de la Prelatura. No sé cómo enfrentar ese doloroso misterio. Se mata exasperadamente. Se mata porque no se vive. Estamos lejos de la Justicia que haga posible una alegre convivencia humana en la que la vida tenga valor central».

«Febrero. Día 2. «En Cristo, Dios tiene para siempre rostro humano".
"Dios no justifica la permanencia sino el porvenir".
Porque fue Jesús y es Jesús para siempre, es el Cristo Señor, ese Hijo de Dios hecho hombre que, como hombre histórico, revela al Dios verdadero y distinto, Padre de todos los hombres, Señor de todos los Pueblos.
(Acabo de leer un buen libro de Christian Duquoc: «Jesús, Hombre libre»),
Martirio, el testimonio de la palabra, de la vida, de la muerte.
«Día 25. Copio estas reflexiones de Héctor Borrat, director que fue, en Montevideo, de la penetrante revista «Víspera», cerrada por la represión. (Estas reflexiones son de un artículo suyo: "El postconcilio desde América Latina", publicado en «El Ciervo»):
"...Suele mantenerse esa empecinada pretensión de "unidad", abstracta y por encima de las disputas, que tantos pastores confunden con la "koinonia".
...Conservadores, desarrollistas y revolucionarios comparten una desesperanzada memoria de Jesucristo. Bajo signos ideológicos contrapuestos, sus imágenes de El quedan ancladas en el pasado. Lo recuerdan, pero no Lo esperan. Privándolo de su futura parusía Lo privan de contemporaneidad. Lo dejan muerto, veinte siglos muerto, y por tanto sin poderes para, convocar la asamblea de fe, sin poderes para libertar esta tierra y esta historia".


Estoy leyendo el libro de Hans Küng, «Ser cristiano». Me gustan el enfoque y el aliento de "Suma". Quizás el sentido socio-político sea demasiado "europeo"... 

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