San Juan Antonio Farina, obispo y fundador
fecha: 4 de marzo
n.: 1803 - †: 1888 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 4 nov 2001 - C: Francisco 23 nov 2014
hagiografía: Vaticano
n.: 1803 - †: 1888 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 4 nov 2001 - C: Francisco 23 nov 2014
hagiografía: Vaticano
Elogio: En Vicenza, ciudad de Italia, san
Juan Antonio Farina, obispo, cuyo trabajo en el campo de la pastoral fue
intenso. Fundó el Instituto de Hermanas Maestras de Santa Dorotea Hijas de los
Sagrados Corazones, para la formación de las jóvenes pobres y de todas las
personas afligidas por la marginación.

Sacerdote de extraordinaria espiritualidad
y de gran generosidad apostólica, Juan Antonio Farina puede ser considerado uno
de los obispos más insignes del siglo XIX italiano. Fue el fundador de las
Hermanas Maestras de S. Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones, que
actualmente se encuentran en varias partes del mundo con actividades
educativas, asistenciales y pastorales.
Originario de Gambellara (Vicenza), lugar
en el que nació el 11 de enero de 1803 de Pedro y Francisca Bellame, Juan
Antonio Farina recibió la primera formación bajo la tutela de su tío paterno,
un santo sacerdote que fue para él un verdadero maestro del espíritu además de
su preceptor, ya que todavía no existían las escuelas públicas en los pueblos
pequeños. A los quince años entró en el seminario diocesano de Vicenza donde
asistió a todos los cursos distinguiéndose por su bondad y una particular
aptitud para el estudio. A los 21 años, mientras todavía asistía a los cursos
de Teología, fue destinado a la enseñanza en el mismo seminario, revelando así
sus marcadas dotes como educador.
El 14 de enero de 1827 recibió la
ordenación sacerdotal y poco después obtuvo el diploma que lo habilitaba a la
enseñanza en las escuelas de primaria. En los primeros años de su ministerio se
ocupó de varios encargos: la enseñanza en el seminario durante 18 años, la
capellanía en la parroquia de S. Pedro en Vicenza por 10 años y la
participación en distintas instituciones culturales, espirituales y caritativas
de la ciudad, entre las cuales la dirección de la escuela pública primaria y
superior.
En 1831 dio inicio a la primera escuela
popular femenina y en 1836 fundó las Hermanas Maestras de S. Dorotea Hijas de
los Sagrados Corazones, un instituto de «maestras de auténtica vocación,
consagradas al Señor y dedicadas totalmente a la educación de las niñas
pobres». Poco después, quiso también que sus religiosas se dedicasen a las
hijas de familias acomodadas, a las sordomudas y a las ciegas; más tarde las
envió a la asistencia de los enfermos y de los ancianos en los hospitales, en
los asilos y en sus domicilios. El 1 de marzo de 1839 obtuvo el decreto de
alabanza del Papa Gregorio XVI; la Regla por él redactada permaneció en vigor
hasta 1905, año en que el Instituto fue aprobado por el Papa Pío X, quien había
sido ordenado sacerdote por el obispo Farina.
En 1850 fue nombrado obispo de Treviso y
recibió la consagración episcopal el 19 de enero de 1851. En esta diócesis
desarrolló una variada actividad apostólica: en seguida inició la visita
pastoral y organizó en todas las parroquias asociaciones para la ayuda material
y espiritual de los pobres, incluso llegó a ser llamado «el obispo de los
pobres». Propagó la práctica de los Ejercicios espirituales y la asistencia a
los sacerdotes pobres y enfermos; cuidó la formación doctrinal y cultural del
clero y de los fieles, y la instrucción y catequesis de los jóvenes. Los diez
años de su episcopado en Treviso fueron marcados por el sufrimiento debido a
cuestiones jurídicas con el Cabildo de la Catedral; esta situación condicionó
la realización de su programa pastoral obstaculizando varias iniciativas y
llegando a impedir la celebración del Sínodo diocesano.
El 18 de junio de 1860 fue trasladado a la
sede episcopal de Vicenza, donde puso en acto un amplio programa de renovación
y desarrolló una importante obra pastoral orientada a la formación cultural y
espiritual del clero y de los fieles, a la catequesis de los niños, a la
reforma de los estudios y de la disciplina en el seminario. Convocó el Sínodo
diocesano, que no había sido celebrado desde el 1689; en su visita pastoral a
veces recorría kilómetros a pie o a lomos de una mula para poder llegar a los
pueblos de montaña que no habían visto nunca un obispo. Instituyó numerosas
confraternidades para socorrer a los pobres y sacerdotes ancianos y para la
predicación de ejercicios espirituales al pueblo; propagó una profunda devoción
al Sagrado Corazón de Jesús, a la Virgen María y a la Eucaristía. Entre
diciembre de 1869 y junio de 1870 participó en el Concilio Vaticano I, donde
hacía parte de los que sostenían la definición de la infalibilidad pontificia.
Los últimos años de su vida fueron
señalados con públicos reconocimientos por su labor apostólica y su caridad,
pero también con fuertes sufrimientos e injustas acusaciones frente a las
cuales él reaccionó con el silencio, la paz interior y el perdón, en fidelidad
a su propia conciencia y a la regla suprema de la «salvación de las almas».
Después de una primera grave enfermedad en 1886, sus fuerzas físicas se fueron
debilitando gradualmente hasta el momento en que un ataque de apoplejía lo
llevó a la muerte el 4 de marzo de 1888. Fue beatificado por SS Juan Pablo II
en 2001 y canonizado por SS Francisco en 2014.
fuente: Vaticano
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ingreso o última modificación relevante: 12-1-2015
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