Evangelio según s. Lucas 1,1-4.
Comentario primero:
Domingo de la Sagrada Familia (28.12.2025): Mateo 2,13-15. 19-23
‘Tú, leyente, eres mi ángel’. Lo escribo y comparto CONTIGO.
El domingo siguiente al cuarto domingo del Adviento se celebra siempre en la Iglesia católica la fiesta de la ‘familia sagrada’ que no es otra que el padre José, la madre María y el hijo Jesús de Nazaret. Y sea cual sea el Evangelio que se nos lea en este día siempre se proclamará en las eucaristías el salmo 127 (128), que suelo llamar, a mi manera, el salmo del ‘buen judío’: “Dichoso el hombre que teme a Yavé-Dios y cumple toda su Ley”. Este Dios le premiará con salud, dinero y amor. ¿No es éste un ‘judío dios menor’ poco aceptado o conocido por Jesús?
Y otro dato: me gustaría saber cuántas mujeres de las que escuchen las palabras de este salmo se atreverán a denunciar por machista y discriminatorio a quien defiende y mantiene aún hoy la proclamación de esta plegaria, sobre todo, con expresiones como las del Salmo 128 (127),3.
Invito a contemplar la cita del texto de Mateo 2,13-15. 19-23. Se comprobará que la tijera de la liturgia se ha comido los tres versículos 16-18. ¿Por qué le resultará molesto este trocito del texto a la autoridad litúrgica? Estoy seguro de que los cristianos coptos no verían jamás con buenos ojos esta mutilación del Evangelio que es para ellos la raíz de su religión cristiana. Mateo 2,13-23 es un relato del tipo de las leyendas que cuentan aventuras inverosímiles de protagonistas conocidos por los lectores. A esta leyenda de Mateo, y sólo de este Evangelista, se la llama ‘Huida a Egipto’, aunque este nombre sólo define lo que sucede en la primera parte (Mt 2,13-15). Al parecer, Mateo se inventa esta leyenda para poder afirmar que en el ‘niño Jesús de Nazaret’ se vuelve a encarnar la experiencia de esclavitud que vivió el pueblo de Israel en sus orígenes y que con acierto expresó el profeta Oseas: De Egipto llamé a mi hijo (11,1).
La segunda parte de esta leyenda (Mt 2,16-18, que no se nos lee en la liturgia) es el relato de ‘la muerte de los niños inocentes’. ¿Cómo no ver en este dato actualizada la muerte de tantos niños hebreos en Egipto en los tiempos del nacimiento de Moisés y de su liberación (Éxodo 1-2)? Este ‘niño Jesús de Nazaret’, viene a sugerir el Evangelista Mateo, es ‘el nuevo Moisés’. Los paralelismos entre Moisés y Jesús serán frecuentes a lo largo de este Evangelio de Mateo. En estos hechos de la infancia de Jesús se actualiza otro anuncio profético, uno de Jeremías.
“Muerto Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José”. Así comienza la tercera parte (Mt 2,19-23) de esta leyenda de la infancia de Jesús imaginada por Mateo. Y acabará esta parte con la referencia explícita al cumplimiento de otro mensaje profético: “Será llamado nazareno”. Esta constante presencia de los mensajes del antiguo testamento es muy típica de este Evangelio. Según Mateo, su Jesús de Nazaret sólo se llega a comprender en toda su identidad cuando lo aceptamos como la alternativa a su viejo pueblo de Israel y a su religión. Y el último párrafo de este comentario se lo dedico al protagonista de esta leyenda de la infancia de Jesús en Mateo: El ángel del Señor. ¿Es el mismo Ángel Gabriel del Evangelista Lucas? Esto nadie lo supo antes ni se sabrá jamás. Pero en las viejas historias de Israel y de los pueblos de su alrededor y del mundo, ¿no encontramos siempre a estos ángeles? ¿No se habla de tener cada uno su ángel? ¿Será porque a los humanos nos duele tantísimo nacer y vivir? Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 29.12.2019. Y también en Madrid, 28.12.2025.
Comentario segundo.
“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mateo 7,12)
CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 5ª página del Evangelio de Mateo 4,1-11.
El relato de Mateo 4,1-11 es la narración llamada de ‘las tentaciones de Jesús en el desierto’. En los veinte siglos de historia de la lectura de este texto, frecuentemente, se ha interpretado su mensaje como uno de los hechos históricos que vivió Jesús de Nazaret tal cual está contado por este Evangelista. Sin embargo, la lectura crítica de esta narración nos alerta sobre la validez o no de estas interpretaciones. Estas tentaciones descritas por Mateo no las encontramos ni en el Evangelio de Marcos ni en el de Juan. Sólo en Lucas las podemos encontrar, pero este Evangelista cambió el orden de la segunda y la tercera de las tres tentaciones. Es muy probable que este Lucas deseara colocar la tercera tentación de Jesús en el Templo de Jerusalén. ¿Quizá fue por algo?
En lo que sí coinciden los tres Evangelios sinópticos (sin-ópticos, vistos conjuntamente) en este asunto es en afirmar que Jesús fue tentado. Es decir, experimentó la tentación. Y esto parece ser que sucedió en el desierto donde Jesús encontró la presencia de un tentador-Satanás-Diablo y la presencia de ángeles servidores. El número, el orden y el ‘contenido’ de las tentaciones ya no es el mismo en los tres narradores. El cuarto Evangelio es... ¡tan diferente!
Para hablar de estas cosas con cierto conocimiento de causa conviene no dejar de leer este relato de Mateo 4,1-11, el texto de Marcos 1,12-13 y el texto de Lucas 4,1-13. Cada vez que realizo esta lectura constato la presencia de ‘el espíritu’ en las tres narraciones de esta experiencia de Jesús. Y así es como empieza Mateo su relato: “Entonces Jesús fue llevado por el espíritu al desierto para ser tentado por el diablo” (4,1).
Jesús está como a merced del uno y del otro. Del espíritu y del diablo; escritos ambos con mayúscula o minúscula. El espíritu lleva a Jesús para que el diablo... La literalidad del relato nos hace pensar a sus lectores que en la escena inicial de este acontecimiento nos imaginemos tres ‘personajes’: Jesús en medio y a cada lado de él el espíritu y el diablo. ¿No es de este modo como se nos ha cicatrizado plásticamente en la iconografía religiosa de siglo tras siglo esta experiencia?
¿Puedo pensar e imaginarme que este Jesús del Evangelio de Mateo nunca estuvo en presencia, real y verdaderamente, del espíritu y del diablo? ¿Puedo pensar e imaginarme que este Jesús del Evangelista tuvo que tomar decisiones como las que empezaremos a leer pronto en su relato de los capítulos 5,1 hasta el 7,29? Creo que ante aquel Jesús se abrieron los dos caminos de los que se habla en 7,12: El camino del ‘todo cuanto deseas que te hagan’ y el de la Ley de Israel. Es decir, el camino del espíritu y el camino del diablo. ¿La tentación es decidir?
Creo que la tentación es decidir. Juan el Bautista decidió perdonar pecados en el bautismo del Jordán y no en la obediencia al Templo con sus sacrificios. Y Jesús aprendió de aquel Juan a ser libre. Decidió hacer a los demás lo que deseó que le hicieran a él. Decidió dejar de lado toda tiara o tríada de poder llamado económico, político o religioso. En estas decisiones se arraigó.
Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 30.12.2018. Y también en Madrid, 28.12.2025
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