domingo, 8 de febrero de 2026

Tierras y Tiempos del NORTE y del SUR - Domingo 5º T.O. A (08.02.2026): Mateo 5,13-16. Dos caminantes muy distintos: Moisés-Jesús y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12). CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 11ª página del Evangelio de Mateo 7,1-12

 Tierras y Tiempos del NORTE y del SUR

En poco más de una semana, diez días exactamente, estaremos ya de Cuaresma. Tiempo fuerte, por decirlo con una expresión que suena muy bien en los oídos de la espiritualidad pastoral de la iglesia católica. Tiempo de los ayunos y penitencias, tiempo de conversiones, tiempo de preparación para la SEMANA SANTA. 
Hace nada estábamos de Pascuas de Navidad. Y después de la Cuaresma, estaremos en la PASCUA PASCUA. 
Estos eventos traen entre sus innumerables recuerdos la presencia del acabamiento del tiempo de invierno y la presencia de la llegada del tiempo de la primavera. Esto es  asunto del ritmo cósmico del hemisferio norte de este planeta llamado TIERRA. Las cosas no son así, sino muy distintas año tras año por los lares del hemisferio sur. 
Las gentes (dioses y humanos) de la Biblia nada sabían de estas presencias del ritmo temporal de los vivientes del SUR del globo terráqueo o planeta azul como les suele gustar a los ¿ecologistas?
La Biblia se escribió en el NORTE. Y la llamada Iglesia, ahí mismo nació y creció y se mantiene... 
Pero, sin embargo, en la Casa de la Tierra hay muchos tiempos. Muchas presencias... Y, también, ¡¿MUCHAS BIBLIAS?! Eso es. También muchas Biblias. Escrito lo dejo aquí y que cada leyente-pensante vaya tomando sus propias decisiones. Poder pensar es un lujo liberador y humanizador.
Nada más en esta hora y para esta nueva semana. Tiempos, presencias, ritmos, biblias, religiones... y, por supuesto, dioses.
A continuación se encuentran los dos comentarios para el domingo segundo de este mes de febrero.
Carmelo Bueno Heras
  

Comentario primero

Domingo 5º T.O. A (08.02.2026): Mateo 5,13-16. Dos caminantes muy distintos: Moisés-Jesús. Lo medito y escribo CONTIGO:

Buenos

Nos toca leer y meditar en este domingo de febrero el texto de Mateo 5,13-16. ¿Puede saberse qué se dice antes y qué se dice después de este relato en el Evangelio de Mateo? Si no se consulta la Biblia tengo mis muchas dudas de que las gentes de la celebración de la misa o eucaristía sepan de qué está escribiendo este Evangelista o hablando su Jesús de Nazaret.

 

Sugiero retener ahora este texto completo de Mateo 7,12, que dice así: “En conclusión, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también a ellos, porque esta es la Ley y los Profetas”. Y si aún se tiene humor para seguir leyendo, recomiendo este sanísimo nuevo ejercicio y léase en este Evangelio de Mateo desde 5,1 hasta 8,1. Se comprenderá que este Jesús del Evangelista Mateo se parece, en las formas, al famoso iniciador del judaísmo en Israel que se llamaba Moisés, el de las Tablas de la Ley con sus diez mandamientos.

 

Sorprendentemente, para este Jesús de Nazaret del Evangelista Mateo la única manera de ser en esta vida ‘otro Jesús’, vivo y resucitado, es ser ‘luz’ (Mateo 5,14) o bien ser ‘sal’. Ni de una ni de otra habló jamás aquel Moisés. El camino de este Jesús de Mateo y el camino de aquel Moisés de la Ley resultan ser dos caminos opuestos. Nadie puede caminar por los dos a la vez. Toda persona está llamada a tomar una decisión.

 

“Vosotros sois la sal de la tierra”, es la primera afirmación que se nos leerá y que escucharemos, una vez más. Y me digo en mis adentros: Tú y yo, los dos oyentes de esta palabra somos sal. Exactamente, una pizca de sal. Si tú y yo no estamos así, porque no deseamos estar en el guiso de la convivencia de este mundo, ¡qué insípido será vivir! Tan insípido que no merecerá la pena. Mejor morirse de hambre. Y si estamos tú y yo, como sal, en sobreabundancia y por todas las partes del guiso de la convivencia, será imposible convivir.

 

Hay que aprender a estar como ‘la pizca de sal’. Ni más ni menos. Estar sin ser notado o notada. Y esto sólo se sabe con certeza cuando alrededor de uno o de una se está ¡tan a gusto! Sólo así es como se está para dar sabor y que todo sepa rico, al paladar, al estómago, al corazón y a las neuronas. A todo cuando abarca tu piel... ¡Qué hermosa sencillez tan compleja!

 

“Vosotros sois la luz de la tierra”, es la segunda afirmación que nos deja el Jesús de Mateo después de haber hablado en el monte sobre la felicidad. O sea, sobre las nueve bienaventuranzas... Esto de ser ‘luz de la tierra’ no es una cuestión de energía, aunque sea tan importante que sin ella nada se mueve. ‘Ser luz’ es una cuestión de sentido común, me parece.

 

A ser luz, se aprende. Si se quiere serlo. Se aprende cuando se comparte lo que se tiene en vez de acumular, por si acaso. Se aprende cuando se enciende una llama en vez de maldecir inútilmente la oscuridad. Se aprende cuando uno se atreve a situarse en el lugar del otro en vez de llenarse la boca de lamentos contra el sistema. El sentido común se aprende siempre...

Para el Evangelista Mateo, el proyecto de su Jesús de Nazaret fue hacerse sal y luz, por eso se supo tan poco de él. Pero parece que los poderes religiosos y políticos temblaron y lo mataron.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 09.02.2020. Y también en Madrid, 08.02.2026. 


Segundo comentario:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12).

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 11ª página del Evangelio de Mateo 7,1-12

En el texto del Evangelio de Mateo 7,1-12 es el mismo Jesús de Nazaret quien continúa proclamando su buena noticia de ‘las bienaventuranzas’, su programa evangelizador. Todo este primer discurso, que aún no ha finalizado, lo viene a sintetizar el Evangelista con unas afirmaciones que los leyentes y escuchantes de Jesús sólo las encontraremos aquí. En ninguno de los otros tres Evangelios se citan tan completas y de la misma manera. “Por lo tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas” (Mateo 7,12). Lo voy a expresar de otra manera e inspirado en lo que ya conocemos de este discurso: “Feliz, dichosa y bienaventurada la persona que todo cuanto desea que le hagan los otros, se lo hace también y primeramente a ellos. Ésta es la única Religión, el único Dogma, el único Mandamiento y la única Regla’. ¿Es mi fe? Sí.

 

La próxima semana comentaré la continuación y la finalización de este primer discurso del Jesús de Mateo. Pero ya adelanto que el Evangelista, por medio de parábolas, comentará el vacío deshumanizador de la Ley de Israel y la perversión engañosa de tanto profeta palabrero. Antes de llegar a esa primera clave y síntesis de la misión evangelizadora de Jesús de Nazaret (Mt 7,12) el narrador Mateo nos regala tres tesoros tan evidentes como escondidos para despertar la luz y el calor de nuestros deseos más sanos y humanizadores: 7,1-5; 7,6 y 7,7-11.

 

En Mateo 7,1-5 el Jesús del Evangelista nos habla del ojo, de los ojos, de los de él, de los tuyos y de los míos, de los de todos cuantos le están viendo. Y recuerdo que no son pocas estas personas que le escuchan, sino todo Israel (ver Mt 4,23-25 y 7,28 y 9,35). De esta manera tan natural nos invita a mirar a los otros como deseamos que los otros nos miren. No es un mandato, sino una invitación: Mira al otro como deseas ser mirado.

 

En Mateo 7,6 el galileo y laico del Evangelista nos habla de los perros y los cerdos.  También habla de ‘lo sabio y de lo valioso’. Llevo horas preguntándome, ¿quiénes son los perros y cerdos y qué es losabio, loverdadero y lovalioso? Por fin, acabo de llegar en mis adentros a una conclusión: para los ‘buenos judíos’ perros y cerdos eran todos los pecadores y los paganos extranjeros. En cambio, para el Jesús de Mateo, creo yo y para mí, esta ‘ideología espiritual judía’ ya no es sabia, ni verdadera, ni valiosa. ¿Qué es para ti y para mí lo sabio, sano y valioso?

 

En Mateo 7,7-11 el judío y creyente del Evangelista nos habla de la vida de la convivencia, de las relaciones entre las personas: dar y pedir, llamar y escuchar, buscar y encontrar. Y yo leo también estas otras catorce maneras de relacionarse: comprender, acoger, acompañar, curar, compartir, perdonar, abrazar, sonreír, callar, levantar, limpiar, vestir, alimentar y... ¡amar!  Posiblemente, tal vez, se esté hablando de la oración más elemental como lo es ‘la oración de petición’. ¿Orar es pedir cuanto se desea? ¿Acaso orar no es regalar a los otros aquello que más se desea, se espera o se necesita? Antes de hablar a Dios o de Dios o con Dios, ¡qué acertado es hablar con el padre, la madre, el otro, los otros y hasta con ‘los otros de los otros’! Orar es vivir. Vivir sano. En fin, respirar. Ay, y convivir. Convivir a gusto es una... ¡¡¡pasada!!

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