domingo, 1 de octubre de 2017

Santa Teresita del Niño Jesús. Virgen. Patrona de las misiones (1 de octubre)

Santa Teresita del Niño Jesús. Virgen. Patrona de las misiones

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Santa Teresita del Niño Jesús. Doctora de la Iglesia, maestra de santidad que entró en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux

 
Santa Teresa de Lisieux, también conocida como Santa Teresa del Niño Jesús o Santa Teresita del Niño Jesús, fue una Monja carmelita descalza que es ampliamente venerada en los tiempos modernos. Ella es popularmente conocida como "La Pequeña Flor de Jesús" o simplemente "La Pequeña Flor". Santa Teresita ha sido un modelo muy influyente de santidad para todo el pueblo católicos y para muchos otros por la "simplicidad y practica de su acercamiento a la vida espiritual". Junto con San Francisco de Asís, ella es uno de los santos más populares en la historia de la iglesia. Santa Teresita del Niño Jesús, es la Patrona de las misiones, enfermos de SIDA, pilotos de aviación, floristas, jardineros.

Fiesta: 01 de octubre

Martirologio romano: Memoria de Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, quien, siendo aún una adolescente, ingresó en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, en Francia, convirtiéndose en maestra de vida de santidad en Cristo, debido a su pureza, enseñando el camino de la inocencia espiritual para alcanzar la perfección cristiana y poniendo toda su mística al servicio de la salvación de las almas y al crecimiento de la Iglesia. Su vida finalizó a la temprana edad de veinticion años, el dia 30 de septiembre

Biografía de Santa Teresita del Niño Jesús

Santa Teresita nació en Alençon, Francia, el 2 de enero de 1873. Sus padres fueron Luis Martin y Celia Guérin. Tras la muerte de su madre el 28 de agosto de 1877, Teresa y su familia se mudaron a Lisieux.
Hacia el final de 1879,teniendo apenas 5 añitos, Teresita se fue a confesar por primera vez. Recibió la Primera Comunión el 8 de mayo de 1884, impartida por las monjas benedictinas de Lisieux.
Algunas semanas más tarde, el 14 de junio del mismo año, recibió el sacramento de la Confirmación. Ella deseaba abrazar la vida contemplativa, como lo hicieron sus hermanas Paulina y María quienes habían ingresado en el Carmelo de Lisieux, pero fue impedida de hacerlo por su corta edad.

Su vocación le saltaba del corazón

En una visita a Italia, durante la audiencia concedida por el Papa León XIII a los peregrinos de Lisieux el 20 de noviembre de 1887, le exclamó de lejos al Santo Padre, con una audacia de niña, que quería entrar en el Carmelo a la edad de quince años. "Entrarás si es la voluntad de Dios", fue lo que le respondió el Papa León XIII
El 9 de abril de 1888 entró en el Carmelo de Lisieux. Recibió el hábito el 10 de enero del año siguiente, e hizo su profesión religiosa el 8 de septiembre de 1890. Ella cumplió de una manera muy especial con todos los pequeños aspectos de la vida diaria, con humildad, sencillez evangélica y gran confianza en Dios
Santa Teresita, trató con su ejemplo y sus palabras, de impartir estas virtudes a sus hermanas, especialmente a las novicias.

Santa Teresita del Niño Jesús y los ángeles

Santa Teresita del Niño Jesús solía decir a las novicias que por respeto a los ángeles siempre debemos tratarnos a nosotros mismos con gran dignidad

. Ella no podía soportar ver la menor contracción en sus rostros, tales como fruncir el ceño. Les decía:
"El rostro refleja el alma. Por lo tanto, siempre deben estar tranquilas y serenas. Eso debe mantenerse, incluso cuando se está sólo, porque siempre estás a la vista de Dios y sus ángeles".
En la "Historia de un alma", Santa Teresa explicó cómo se formó el hábito de la conquista de sus estados de ánimo:
"Cuando las cosas que son irritables o desagradable me sobrevienen, en lugar de asumir un aire de tristeza, me respondo a mí misma con una sonrisa. Al principio no siempre tuve éxito, pero ahora es un hábito del que estoy muy feliz de haber adquirido"
Luego de un tiempo, ella descubriría que su lugar era estar en el corazón de la Iglesia, así que ofreció su vida por la salvación de las almas y para el bienestar de la Iglesia.

La llegada de su muerte

El 3 de abril de 1896, en la noche entre el Jueves Santo y el Viernes Santo, ella sufrió una hemoptisis, el primer signo de la enfermedad que la llevaría a su muerte.
Ella le dio una gran bienvenida a este evento como si se tratase de una misteriosa visita del Esposo divino. Fue trasladada a la enfermería el 8 de julio. Mientras tanto sus sufrimientos y las pruebas se intensificaron. Ella murió, transportada por el amor, el 30 de septiembre 1897.
Sus últimas palabras fueron: "Dios mío... te amo!", sería ese el sello de una vida que se extinguió en la tierra a la edad de veinticinco años. Así comenzó, como era su deseo, una nueva fase de presencia apostólica en nombre de las almas de la Comunión de los Santos, con el fin de liberar una lluvia de rosas sobre el mundo.
Fue canonizada por el Papa Pío XI en 1925 y proclamada patrona de las misiones por el mismo Papa en 1927. El 19 de octubre de 1997,el Papa San Juan Pablo II la declaró Doctora de la Iglesia.
Lo más destacable es su relato biográfico, La historia de un alma. En sus manuscritos autobiográficos nos dejó no sólo sus recuerdos de la infancia y la adolescencia, sino además, un retrato de su alma, la descripción de su experiencia más íntima
 
PildorasdeFe.net | Biografía de Santos y Beatos

Mensaje de ánimo y esperanza 01102017

Mensaje de ánimo y esperanza





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Oración de Sanación y Vídeo reflexión para hoy 01102017

Oración de Sanación

Señor, me pongo en tu presencia en con un corazón agradecido, sintiendo que dejas caer tu bendición amorosa y tu paternal protección sobre mí.
Tú estás atento a mi vida y cuándo sientes mi debilidad me renuevas las fuerzas para seguir luchando, pues Tú nunca te alejas de los que te aman
Me avergüenzo de mis malas acciones porque con ellas fallo a tus promesas. Te prometo cosas que no cumplo alejándome de tu Gracia.
Perdón Señor, perdón. Retira de mí todo sentimiento de autosuficiencia que me impide tener un auténtico arrepentimiento y poder serte fiel en todo.
No permitas que tenga esa actitud de querer quedar bien con los demás, dejando a un lado el deseo de querer quedar bien contigo.
Ven Señor, despierta mi conciencia para tener una vida dirigida por tu amor, sabiendo que en todo intervienes para el bien de los que te aman.
Sacude mi alma y corazón, hazme semejante a Ti. Hazme recapacitar para cambiar un “no quiero”, por un: “Sí Señor, haré lo que Tú me pidas”.
Sé que el camino de mi conversión no es sencillo, pero con tu compañía, con tu poder y mi esfuerzo, llegaré a una vida más plena y mejor. Amén

Propósito para hoy

Meditaré con el Salmo 36 que me habla sobre la misericordia de Dios. Lo utilizaré para comprender y amar más a los demás

Frase de reflexión

"El testimonio más eficaz sobre el matrimonio es la vida ejemplar de los esposos cristianos". Papa Francisco

Vídeo reflexión para hoy


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Diálogo introductorio con Jesús 01102017

Diálogo introductorio con Jesús
Amado Señor, Tú que eres la fuente de todo bien, de quien nos vienen las bendiciones y gracias, te pido que en este día vengas y entres ami casa y revélame todo lo que necesito saber para amarte y seguirte fiel a tus mandatos. Sé, que entre muchos, Tú te has fijado en mí, me conoces y me acompañas a lo largo de mi camino de vida. Quiero que grabes en lo profundo de mi alma, el gran sacrificio de la Alianza eterna de amor que has sellado con tu sangre y que me compromete a darte glorias y alabanzas con mis acciones y palabras. Enséñame a descubrir en los demás, lo mejor de ellos y verlos siempre con ojos de misericordia. Amén

¿Cuál de ellos hizo la voluntad del Padre? (Meditación para hoy) 01102017

¿Cuál de ellos hizo la voluntad del Padre?
Lo que verdaderamente importa para salvarse no son las palabras, sino las obras. 


Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net 



Meditación

«Hoy la liturgia nos propone la parábola evangélica de los dos hijos enviados por el padre a trabajar en su viña. De estos, uno le dice inmediatamente que sí, pero después no va; el otro, en cambio, de momento rehúsa, pero luego, arrepintiéndose, cumple el deseo paterno. Con esta parábola Jesús reafirma su predilección por los pecadores que se convierten, y nos enseña que se requiere humildad para acoger el don de la salvación.“No hagáis nada por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismos”. Estos son los mismos sentimientos de Cristo, que, despojándose de la gloria divina por amor a nosotros, se hizo hombre y se humilló hasta morir crucificado. El verbo utilizado -ekenosen- significa literalmente que “se vació a sí mismo y pone bien de relieve la humildad profunda y el amor infinito de Jesús, el Siervo humilde por excelencia»(Benedicto XVI, 28 de septiembre de 2008).

Reflexión

Seguramente nos es bastante familiar este refrán: “Obras son amores, que no buenas razones”. Es probable que nosotros mismos lo hayamos pronunciado miles de veces. Y, sin embargo, parece que en muchas ocasiones nos olvidamos fácilmente de él....

En el Evangelio de hoy nuestro Señor nos cuenta la historia de dos hijos. Su padre les pide que vayan a trabajar a la viña. El primero responde de un modo muy poco cortés y un tanto violento: ¡No quiero!”le dice al padre. En cambio, el otro, con palabras muy atentas y comedidas, dignas incluso de un caballero: “Voy, señor” le contesta, pero no va. En cambio, el hijo rebelde y “rezongón” se arrepiente y va a trabajar. Y Cristo pregunta a sus oyentes: “Cuál de los dos hizo lo que quería el padre?”. La respuesta era obvia: el primero. Sus obras lo demostraron.

Y, después del “cuentito”, el Señor dirige unas palabras muy duras a los sumos sacerdotes y jefes del pueblo que le oían: –“Yo os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios”. ¡Un juicio duro, pero muy certero! ¿Por qué? Porque los pecadores y las prostitutas son como el primer hijo de la parábola: a pesar de que sus palabras no eran las más “bonitas” y adecuadas, ellos hicieron la voluntad del Padre: creyeron en Cristo y se convirtieron ante su predicación.

Mientras que los fariseos y los dirigentes del pueblo judío, que se consideraban muy justos y observantes, y se sentían muy seguros de sí mismos, ésos son como el segundo hijo: sus “pose” externo es muy respetuoso y comedido, pero NO obedecen a Dios. Y lo que Cristo quería era que hicieran la voluntad del Padre.

Yo creo que lo que nuestro Señor quiere decirnos con esta parábola es, en definitiva, que lo que verdaderamente importa para salvarse no son las palabras, sino las obras. O, mejor: que las palabras y las promesas que hacemos a Dios y a los demás cuentan en la medida en que éstas van también respaldadas por nuestras obras y comportamientos. Éstas son las que mejor hablan: las obras, no los bonitos discursos; las obras, no los bellos propósitos o los nobles sentimientos nada más.

Se cuenta que en una ocasión, la hermana pequeña de santo Tomás de Aquino le preguntó: “¿Tomás, qué tengo yo que hacer para ser santa?”. Ella esperaba una respuesta muy profunda y complicada, pero el santo le respondió: “Hermanita, para ser santa basta querer”.¡Sí!, querer. Pero querer con todas las fuerzas y con toda la voluntad. Es decir, que no es suficiente con un “quisiera”. La persona que “quiere” puede hacer maravillas; pero el que se queda con el “quisiera” es sólo un soñador o un idealista incoherente. Éste es el caso del segundo hijo: él “hubiese querido” obedecer, pero nunca lo hizo. Aquí el refrán popular vuelve a tener la razón: “del dicho al hecho hay mucho trecho”.

Por eso, nuestro Señor nos dijo un día que “no todo el que me dice ¡Señor, Señor! se salvará, sino el que hace la voluntad de mi Padre del cielo”. Palabras muy sencillas y escuetas, pero muy claras y exigentes.

Y nosotros, ¿cuál de estos dos hijos somos?

Llamados a ser hermanos (Evangelio meditado) 01102017

Llamados a ser hermanos
Santo Evangelio según San Mateo 21, 28-32. Domingo XXVI del tiempo ordinario. Ciclo A.


Por: H. Balam Loza, L.C. | Fuente: missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Padre bueno, vengo a tu presencia para escuchar tu voluntad. ¿Qué quieres de mí?¿Cuál es tu voluntad para mi vida? Dame, Padre mío, fuerzas para cumplir lo que me pides. Es muy fácil decir "sí, quiero lo que Tú quieres" pero la verdad es que cuando viene la prueba o me pides un poco más de sacrificio me olvido rápidamente de mis buenos deseos y comienzo a quejarme. Hoy vengo ante Ti para pedirte perdón por lo poco comprometido que soy y para pedirte tu fuerza pues ¿qué es el hombre sin Ti? Padre, en Ti confío.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a trabajar hoy en la viña'. Él le contestó: 'Ya voy, Señor, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: 'No quiero ir', pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?". Ellos le respondieron: "El segundo".
Entonces Jesús les dijo: "Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron. Ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
"No quiero" ¡Cuántas veces nos topamos con la pereza o la desgana en nuestra vida! Sin duda que más de una vez hemos dicho a familiares, amigos, compañeros de trabajo estas dos sencillas palabras. Sí, es muy triste y más de alguno podrá pensar muy mal de nosotros cuando actuamos así. No importa. Si nunca tuviésemos momentos de cansancio o enfado dejaríamos de ser personas de carne y hueso. Y no importa, sobre todo, porque nuestro Padre Dios nos ama independientemente de lo que podamos hacer mal.
Siempre hay errores. Al mismo tiempo está siempre la posibilidad de decir una palabra aún más sencilla y es: "perdón", "lo siento". He aquí la belleza. La posibilidad de, como diría Dickens en boca del señor Carton, "volver a la lucha, de comenzar de nuevo, de dejar el vicio y la sensualidad y llevar a un final victorioso el abandonado combate" (Historia de dos ciudades).
Todos podemos caer, y todos dejaremos el fusil en algún momento. Pero nadie está hecho para quedarse tirado en el suelo, nadie está hecho para vivir en el pecado. Todos somos débiles y cada uno sabe bien el pie del cual cojea. De igual modo cada quien tiene sus fortalezas y las conoce muy bien. Si somos débiles es para que alguien nos ayude cuando nos faltan las fuerzas, y si somos fuertes es para ofrecer el brazo a otro.
Pienso un sinfín de veces en la imagen del rompecabezas. Se puede querer un mundo en el que todos piensen igual que uno, que todos vayan en nuestra misma dirección. El rompecabezas, en cambio, tiene muchas fichas y cada una es única. ¿Qué es lo que pasa cuando se pierde una y es la qué falta para terminar? Todos comienzan a inquietarse y a buscar por todas partes. Así es la vida, el Padre ama a todos por lo que son, con sus más y con sus menos. Ha pensado desde toda la eternidad en cada uno. Estamos llamados a ser hermanos, hijos del mismo Padre.
Jesús se dirige a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos del pueblo y eso quiere decir a los que tenían la autoridad, la autoridad jurídica, la autoridad moral, la autoridad religiosa. Pero no tenían memoria porque habían olvidado incluso los diez mandamientos de Moisés por esa construcción de la ley intelectualista, sofisticada, casuística, esta ley que se volvió como un becerro de oro -otro becerro de oro- en lugar de la ley de Moisés. En el caso del primero de los dos hijos enviados por el padre a trabajar a la viña: inicialmente dice que no, pero después se arrepintió y fue. Mientras que estos jefes no sabían qué era arrepentirse, porque se sentían perfectos. También hoy Jesús nos dice a todos nosotros y a los que son seducidos por el clericalismo: "los pecadores y las prostitutas os precederán en el reino de los cielos".
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 13 de diciembre de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a ir a misa con la ilusión de acercarme al Padre, preferentemente con mi familia, para agradecer todos los bienes recibidos.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.





LA IGLESIA DE JUAN PABLO - VIGÉSIMO SEXTO DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO (Mons. Oscar Romero)

LA IGLESIA DE JUAN PABLO

VIGÉSIMO SEXTO DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO


1 de octubre de 1978

Ezequiel 18, 25-28
Filipenses 2, 1-11
Mateo 21, 28-32

 
Vamos a titular esta homilía. "La Iglesia de Juan Pablo" y les invito a que hagamos de nuestra reflexión evangélica esta mañana un homenaje de fe, de agradecimiento, de cariño, de recuerdo a esa figura que en poco más de un mes se ganó el corazón del mundo. Allá en el Vaticano, su cadáver inerte es objeto de veneración de los fieles que peregrinan ante ese catafalco venerado; en espíritu nosotros asistimos, acompañamos ese desfile de dolor de una Iglesia viuda, huérfana, pero que, como la Virgen María en las horas de la muerte y de la sepultura de su Hijo, abriga una esperanza cierta de resurrección.
Sabemos que aun junto al cadáver de un Papa, la palabra de Cristo es certera: "Tú eres piedra". Y aunque como hombre mortal mueren ya 262 pontífices -parece mentira- las puertas de la muerte no prevalecerán.
El miércoles, los cardenales que hayan llegado a Roma van a celebrar el funeral del Papa y diez días después, se reunirán en el cónclave para elegir un nuevo sucesor de San Pedro. La oración nuestra, pues, junto al Papa muerto es por su eterno descanso, porque como hombre él también ha sido juzgado por Dios y la justicia de Dios es imparcial trátese de papas, de reyes o de humildes cristianos. Y al pueblo de Dios le toca implorar la misericordia del Señor, porque nadie se salva por sus méritos -lo hemos aprendido aquí en San Pablo- sino porque apoya su humildad en la misericordia infinita y en los infinitos méritos de Nuestro Señor Jesucristo .
Quiero agradecer las numerosas manifestaciones de solidaridad que se han recibido en el Arzobispado o se han publicado en los periódicos. Ojalá que todo este gesto de condolencia sea un llamamiento para que vivamos la sinceridad de una Iglesia que se asomó en la figura de Juan Pablo con todo lo que ella es: fe, sinceridad, sencillez, amor, etc.
Quién iba a decir hace 5 domingos, cuando presentábamos aquí en la Catedral, por una de esas circunstancias que sólo Dios prevé en su eternidad, el evangelio de San Mateo en el diálogo con el primer Papa: " Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Y al comentar el evangelio, como de costumbre, le decíamos que la Arquidiócesis de San Salvador ofrecía al nuevo Papa Juan Pablo I una comunidad viva; y describíamos en ese marco de la alegría del nuevo Papa como a una sonrisa amplia, abierta al mundo: nuestras esperanzas, nuestras angustias, nuestras tribulaciones, la historia concreta de nuestra semana.
Quien iba a decir -repito- que hoy le podemos decir también al Papa muerto, que recogió aquel ofertorio de nuestra Arquidiócesis, que nuestra Arquidiócesis sigue fiel su camino y que aunque él ya llegó a la meta de esta peregrinación que todos vamos caminando, nosotros seguiremos, trataremos de ser fieles a esa Iglesia que él nos iluminó. Se me ocurrió decirles en la noticia, en el amanecer del 29 de septiembre, que así como encontraron la lámpara de su dormitorio encendida, así ha dejado Juan Pablo en la Iglesia una luz encendida. Aunque no hubiera dicho otra cosa que en su programa de enseñanza se iba a referir siempre al Concilio Vaticano II tratando de imitar a sus antecesores, eso sólo bastará para que este Juan Pablo que se asomó a la historia de la Iglesia sólo a decirnos: sigan por allí, las luces encendidas del Vaticano II, del magisterio actual de la Iglesia, son el auténtico caminar de los cristianos. Y aunque muchos han querido manipular sus expresiones tratando de llevarlas a sus propias comodidades, podemos decir que con imparcialidad hemos visto la actitud, el ministerio, el magisterio de Juan Pablo y no tenemos nada de qué arrepentirnos, sino de seguir caminando por esa luminosidad por la que tratamos de ir. La luz del magisterio de la Iglesia encendida como la lámpara que dejó Juan Pablo: el Vaticano II, las encíclicas, las enseñanzas, las actitudes de la Iglesia actual.
¿Cuál es nuestra historia, Santo Padre, que la Iglesia de la Arquidiócesis enlutecida te puede ofrecer esta semana? Unas comunidades alegres, trabajadoras, pastorales como la que tuve la dicha de visitar el domingo pasado en Aguilares, cuando celebraban el primer aniversario de su clínica con tres médicos y un equipo de colaboración, el P. Octavio Cruz y las religiosas del Sagrado Corazón, han sabido hermanar la mano que socorre y la mano necesitada de tantos campesinos enfermos y pobres.
Es la comunidad fervorosa de Comasagua, donde un equipo de catequistas se reunión conmigo el martes pasado para estudiar junto con el párroco, el P. Chalo, las problemáticas pastorales que con sinceridad tratan de servir los agentes de pastoral; y con hipocresía tratan de amedrentar los que no buscan fines pastorales y nos están espantando nuestras comunidades.
Le ofrecemos también, Santo Padre, junto a sus almas, la comunidad de Guazapa, allí precisamente, el día de San Miguel, celebrando con las hermanas Carmelitas de San José y con los sacerdotes de la Vicaria, la fiesta de San Miguel Arcángel, les dije: No voy a tomar de los libros las palabras que les quiero decir, sino del hecho doloroso que acaba de anunciar la radio: "Ha muerto el Papa". Y trasladábamos la figura de San Miguel, patrono de la Iglesia, al ministerio de la Iglesia y del Papa. Como sacerdote, el arcángel y el Papa y la Iglesia entera ofrecen a Dios los homenajes del pueblo, en forma de un incensario -dice la Biblia- donde cada fiel pone sus granitos de incienso, sus propias obras para ofrecerlas a Dios. El sentido profético por el cual San Miguel Arcángel y el Papa son el ángel que cuida la doctrina verdadera en la iglesia, frente a tantas caparías de mentira, él nos defiende en las luchas contra el mal, contra la mentira y el engaño. Y un sentido también de pastor, que así como los arcángeles de Dios condujeron tantas veces los caminos de los hombres y los pueblos, el Papa ha conducido también la historia de la Iglesia.
Es la comunidad de Nejapa que celebró al día siguiente la fiesta de su patrón San Jerónimo. Es la comunidad de la Vicaria del Departamento de la Libertad, donde ayer, reunidos en Santa Tecla, estudiábamos la Carta Pastoral que enfoca problemas nuevos, con un interés y una profundidad de preguntas que de veras hace sentir cómo el Espíritu Santo nos va conduciendo en nuestras comunidades de la Arquidiócesis.
Es también -con cariño quiero decirlo, Santo Padre- la comunidad de mi pueblo natal, Ciudad Barrios, donde como hijo del pueblo, unido a mi pueblo, quisimos tributar homenaje al Señor Obispo de la diócesis, Monseñor Rivera, en el 25 aniversario de su ordenación sacerdotal.
Es la comunidad de Plan del Pino, donde esta mañana las Carmelitas Misioneras que nos ayudan pastoralmente en la Policlínica, en la Laguna de Chalatenango y en Plan del Pino, han preparado una comunidad juvenil para que esta mañana reciba su pentecostés: la venida del Espíritu Santo, al celebrar ellas, el viernes de esta semana, 25 años de haber venido a El Salvador.
Es también la vida religiosa de nuestra Arquidiócesis: Los Redentoristas que cumplieron 50 años de trabajos misioneros; las Hermanas de la Caridad que desde su Escuela Walter Deinninger prepararon también una juventud para la confirmación. Las Hermanas Religiosas Belgas de San Nicolás, que en Cojutepeque ofrecían el martes de esta semana un precioso ofertorio: dos campesinas jóvenes que profesaron la vida religiosa de San Nicolás. Las Hermanas Belgas trabajan también, pues, en la promoción vocacional.
Son las Oblatas al Divino Amor, que celebraron esta semana el décimo aniversario de la Escuela Catalina Dimaggio que está haciendo tanto bien allí por la Colonia La Luz.
Es la esperanza de las comunidades franciscanos de la Inmaculada, que nos han ofrecido, y muy pronto fundarán, una comunidad de carácter parroquial en nuestra Arquidiócesis.
Son las religiosas del Sagrado Corazón, atacadas por el egoísmo de quienes no quieren que se mueva nada en sus intereses mezquinos, quienes reciben una defensa valiente del cuerpo docente de su Colegio para decir a los calumniadores que ya saben la treta: por este tiempo, cuando comienzan las calificaciones, comienzan también las difamaciones de los colegios de prestigio, con fines aviesos y que ellos son testigos de lo que se enseña en el Sagrado Corazón. No es marxismo ni es una crítica malsana al Himno Nacional, es el fomento del sentido crítico del que se educa, para saber juzgar la historia y saber ser autónomo en su vida, para no ser un número más de la masa que a los intereses mezquinos interesa tener así para que no se promueva ni critique.
Es nuestra comunidad en sus actividades diocesanas. Con que gusto asistí a una mesa redonda de la Universidad José Simeón Cañas para dialogar -según mi invitación- sobre la Carta Pastoral. Era interesante aquel ambiente de cultura, de ciencia, también de campesinos, dialogando sobre un tema de mucha actualidad y que puede ser muy mal interpretado si no se ilumina (a pesar de los riesgos de ser mal interpretado) desde la luz del evangelio.
Es también la actividad que me llena de mucho consuelo del Centro Ana Guerra de Jesús, donde señoras y señores de los mercados han participado en un curso de nivel centroamericano y siguen trabajando una obra maravillosa de promoción, principalmente de la mujer.
Es el trabajo de los colegios y escuelas católicas que ya se está recogiendo, en bonitas ceremonias de clausura, para ofrecer a Dios el trabajo educativo de la Iglesia.
Es, Santo Padre, y te ponemos por intercesor ya que estás en el cielo, el triduo de oraciones por Nicaragua que se realizó aquí en la Catedral con un sentido ecuménico, ya que participaron varios miembros de comunidades cristianas no católicas. Y esta Iglesia solidaria con los Obispos y con el pueblo de Nicaragua reitera su apoyo a la jerarquía nicaragüense; y así como el Papa decía: "respetaremos la autonomía de las Iglesias Particulares, no podemos dar criterios a los pastores que viven de cerca sus problemas", solamente apoyamos lo que Monseñor Obando y los Obispos y demás responsables de la Iglesia en Nicaragua decidan buscando soluciones pacíficas; y como ellos, deseamos que se respete la voluntad de la mayoría del pueblo, que se invite a un diálogo con todas las partes, que se creen condiciones favorables de diálogo y que así se logre poner en el Gobierno de Nicaragua la voluntad del pueblo, que este es el sentido de una auténtica democracia.
Es la Iglesia de nuestra arquidiócesis que, continuando esa oración por Nicaragua, estará también esta tarde a las 5 en la Capilla del Hospital de la Divina Providencia en una hora de oración, al cual invitamos a orar por las necesidades de nuestra Iglesia y especialmente de Nicaragua.
Y es también la diócesis que, con su mano tendida en todas las parroquias, está pidiendo una ayuda económica para nuestros hermanos necesitados de Nicaragua.
Y es finalmente, entre otras cosas, la Iglesia de nuestra Arquidiócesis, en vísperas ya -mejor dicho comenzando ya desde este día- el mes del Santo Rosario y recogemos uno de los testimonios más lindos de Juan Pablo: su amor de niño para con la virgen. Y decimos amor de niño, porque también quiere la diócesis unirse al día universal del niño, este día, no con una falsedad de homenaje sino con la frase evangélica que es el mejor elogio a los niños: "Si no os hiciereis como los niños, no entraréis en el reino de los cielos". En su breve pontificado, Juan Pablo nos deja en el álbum de sus fotografías varias en contacto cariñoso con los niños; y más que fotografías, su espíritu de niño que comprendía en la niñez la confianza que el niño tiene en su madre, para trasladarlo de allí a la confianza que el pueblo debe tener en su Dios que nos ama más que madre y que el pueblo tiene más necesidad que este niño frente a su mamá.
En el discurso de toma de posesión de la Iglesia, el Papa decía que la Virgen, así como lo había acompañado en su niñez, en su seminario, en su sacerdocio, en su episcopado, lo seguiría acompañando como madre y él seguiría siendo su niño en el pontificado, que lamentablemente, pues, fue tan breve, pero que nos deja también esta voz para decirles, al comenzar el mes de la Virgen del Rosario: confiemos en Ella, recemos mucho hermanos y donde el Rosario se ha caído ya de las manos víctimas de una corriente secularista, recuerden que por más poderosa que sea la corriente de secularización del mundo, el mundo siempre tendrá necesidad de oración y de María; y que cuanto más autónomo se torna el mundo frente a Dios, los que creen en Dios sienten más obligación de amarrar ese mundo con Dios. Y ninguna cadena más hermosa para amarrarlo con Dios que la cadena del Santo Rosario.
Por eso les digo, hermanos, esta es la Iglesia, la que ha realizado esos pequeños acontecimientos al cual pueden sumarse tantos otros acontecimientos parroquiales o de las familias de nuestra diócesis; y al iluminar esta Iglesia peregrina de la Arquidiócesis, esta Iglesia enlutada en todo el mundo por la muerte del Papa, preguntamos: ¿Qué Iglesia es? Y yo les respondo ahora con el título de mi homilía: es la Iglesia de Juan Pablo, porque es la Iglesia de Juan el Bautista y la Iglesia de Pablo, el apóstol. Si en nuestro tiempo, que parece que los hombres ya no piensan en apóstoles ni en precursores, surgen figuras que quieren llamarse Juan como el inolvidable Juan XXIII y el inolvidable Juan Pablo; y surgen figuras inteligentes, mucho más inteligentes que ciertos criticones de la Iglesia, como el cerebro de Pablo VI, Juan Bautista Montini quiere llamarse Pablo para presagiar hace quince años la intrepidez con que ese hombre, a pesar de su debilidad, de sus enfermedades y sus achaques, remontó la Iglesia a las alturas de una asamblea de las Naciones Unidas, de unos caminos por el mundo entero como San Pablo.
Juan y Pablo, ¿por qué se quisieron llamar así? ¿Y por qué el querido Papa muerto quiso juntar los dos nombres en su persona: Juan Pablo? Yo encuentro en las lecturas de hoy - perdónenme la ocurrencia - que por algo nos pone el Señor esas lecturas que acaban de escuchar, para que recojamos el espíritu con que Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo han ido predicando, no una doctrina suya ni una doctrina que se deje manipular por los intereses del mundo, sino una doctrina, la auténtica doctrina que Dios reveló al precursor Juan Bautista y hoy Cristo nos lo ha dicho: " Vino Juan a vosotros enseñando el camino de la justicia ". ¡Qué palabra más oportuna! como que es Cristo mismo el que nos dice, señalando el cadáver de Juan Pablo, recordando la palabra del Bautista: "Vino Juan a vosotros, enseñándoos el camino de la justicia".
Y la segunda lectura es Pablo que nos ofrece en sus lecturas de hoy dos características inconfundibles de la Iglesia que predicaron los Papas que se llamaron Juan y Pablo en nuestros tiempos; y como Pablo, Juan Pablo, Pablo VI, Juan XXIII y todos los Pontífices han predicado esta Iglesia primero de la comunión. Manteneos unánimes, dice la epístola. Parece la voz de Juan Pablo, que nos repitió tantas veces el llamamiento al amor en su breve pontificado: Manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir, es la Iglesia de la comunión.
Y, finalmente, es la Iglesia vivificada por el misterio de Cristo, que Pablo en la última parte de su lectura de hoy nos describe con los rasgos más sublimes que se encuentran en la Biblia: la pre-existencia de Cristo, el Cristo que se humilla hasta la cruz y el Cristo que se exalta hasta la eternidad. Ese es el Cristo que va con la Iglesia.
Analicemos, hermanos, brevemente en cuanto sea posible, la riqueza de esta doctrina que nos está ofreciendo la Iglesia de Juan Pablo, la herencia preciada que recogemos de sus manos todavía calientes por la vida, y la muerte. ¿Cuál es la Iglesia de Juan? En la primera lectura de hoy y en la parábola de los dos hijos aparece una cosa: la responsabilidad personal de los hombres, la voluntad de Dios frente a los hombres. Le dice a sus dos hijos, es decir, a la humanidad: Hoy quiero que vayas a trabajar a mi viña, hoy quiero darte la vida con una vocación. Todos los que estamos haciendo esta reflexión tenemos una vocación -desde luego la vocación de vivir-, la vocación de la inteligencia, las cualidades, las profesiones, y aquí nos manda el Señor: su voluntad es inspirada en su justicia. Vino Juan a enseñarnos la justicia de Dios y los mandatos del Señor. El Papa Juan Pablo, que era un gran catequista, salpicaba con enseñanzas catequistas sus audiencias más solemnes y les habló, como habla todo catequista, de la ley de Dios para ser bueno
Esta es la voluntad de Dios, esta es la misión de los hombres. Y frente a ese Dios que nos manda, el hombre puede responder de dos maneras, como la parábola nos indica: No quiero ir, es el grito de Luzbel, "non serviam", no te quiero servir; es el grito de los pecadores, es el grito de la rebeldía, es la mayoría desgraciadamente de los hombres, que creen que la libertad se ha dado para rechazar a Dios y no para buscar a Dios libremente. Cuántos hijos malcriados tiene Dios: no quiero, como el niño que zapatea ante su mamá. Así estamos ante Dios muchas veces: ¡No quiero!
El otro, amanerado y educado le dice: sí, con mucho gusto voy a ir, pero no fue. El primero se arrepiente y le dice al padre, voy a ir, o sin decirle nada se va al trabajo y hace la voluntad de su padre. Cristo pregunta: ¿Quién de los dos hizo la voluntad de su Padre? Y todos ustedes y yo le podíamos responder como le respondieron sus oyentes: el primero, el que primero dijo que no, pero fue, y no el otro, muy educado, pero desobediente.
Cristo hace la aplicación, ¡qué dura aplicación! Acuérdense que nos encontramos en la sección del Evangelio de San Mateo, donde Mateo, en reflexión con la primeras comunidades cristianas, nos está presentando el conflicto, la crisis que siempre tiene que haber en la Iglesia entre la voluntad de Dios y el querer de los hombres. Y allí tenía delante Cristo a los dirigentes de Israel: sacerdotes, gobernantes políticos, profesionales (según su tiempo) y Cristo sin tenerles miedo les dice una cosa bien dura: Por eso -les dice- en el camino del reino van delante de ustedes, dirigentes del pueblo, van delante de ustedes los dirigentes los publicanos y las prostitutas. Créanme, hermanos, que me da mucho gusto recordar esta palabra de Cristo para decirle a todos los pecadores, yo el primero, que confiemos en el Señor, que si hemos tenido la audacia de decirle: no te quiero servir, y hemos buscado por los caminos del placer prohibido o de la ganancia ilícita (como era la de los publicanos y la de las rameras) Cristo nos dice que podemos ir delante de los que se creen que van camino del reino de los cielos. Quién sabe. ¿Quién obedeció?
Así dice Cristo: Vino Juan predicando penitencia, diciéndole a los pecadores: conviértanse; y muchas prostitutas y muchos publicanos creyeron en Juan.
Ustedes los dirigentes no lo han creído, más bien lo calumnian, vino Juan a predicar la justicia y ustedes lo llamaron endemoniado. Si hubiere existido el término comunista, le hubieran dicho: es un comunista. Todo aquél que predica la justicia, cuando encuentra la roca dura del que no quiere convertirse y orientar por los caminos de la justicia sus relaciones con los demás, tiene que tildar a Juan Bautista y a todos los que tratan de imitarlo con esos calificativos, no le creyeron, Cristo lo dice: Vino Juan y no le creyeron. Pero en cambio los pecadores escucharon como una palabra de esperanza: Dios nos puede perdonar.
A propósito, ya que estamos dedicando el pensamiento a Juan Pablo, uno de los episodios que a mi me han conmovido mucho, entre los muchos de su breve pontificado, dicen que se acercó una mujer a su trono pontificio en la audiencia general para decirle: Santo Padre, me siento tan vacía, pecadora, ¿me salvará, me perdonará el Señor? Y que el Papa le dijo: ¿Cuántos años tienes? Le dijo ella, tengo 30 años. Le dijo ¿por qué te aflijes?, eres joven, tienes por delante unos 40 años más o menos, ¿por qué no aprovechas tu vida para arrepentirte y caminar por el buen camino? Y sobre el camino de aquella prostituta se hizo la luz que Juan Bautista encendió, es la luz que la Iglesia va encendiendo, y ojalá hermanos, yo no me avergüenzo de que mi palabra humilde tuviera el inmenso honor de ser un rayito de luz y de esperanza, llegando tal vez a los burdeles, llegando tal vez a las cuevas de los criminales, llegando tal vez a las tabernas de los viciosos; sé que me escuchan en muchas partes, ojalá la palabra de Cristo llegue hoy a quien más la necesita. Los publicanos y las prostitutas van delante en el reino de Dios cuando escuchan a Juan que vino a predicar el arrepentimiento y la justicia, y no ustedes, embusteros y orgullosos que solamente tienen para criticar y distorsionar la palabra del evangelio. Quiera el Señor que no sea demasiado tarde cuando se arrepientan de sus equivocaciones.
El otro día, alguien dijo que yo había pedido aplausos en la Catedral por la muerte del Decano de la Universidad. ¿Cuándo lo he hecho? He andado por muchas comunidades, como les he dicho, y me cuentan por todas partes la campaña triste de ORDEN de andarle diciendo a los campesinos que no oigan YSAX, que no oigan al Obispo porque es comunista, que no lean ORIENTACION, que no lean la Biblia, que se inscriban en ORDEN que así sí van a ser salvos. Y hay cristianos valientes que le han respondido: preferimos morir y de todos modos no vamos a morir, pero sabemos que el Obispo es nuestro Pastor y nos va conduciendo por el camino del Evangelio. A cuántos que han dicho barbaridades, locuras que dicen que yo he dicho, les preguntan: ¿y tú lo has oído? No, pero dicen. Esa es la estupidez más grande, criticar sin poner en el banquillo de la justicia al que se va a juzgar. Vino Juan Bautista predicando el camino de la justicia de Dios y no le creyeron.
Y la primera lectura de hoy ratifica este pensamientos de la parábola, son los tiempos en que Israel, donde le tocó vivir al profeta Ezequiel, veía el castigo del destierro como un castigo de Dios y creían que sus padres eran los pecadores y que ellos estaban pagando el pecado de sus padres. Y el profeta Ezequiel es de los profetas que se han destacado para señalar la responsabilidad personal del que peca. Recuérdense cuando a Cristo los apóstoles le preguntaron por un cieguito: ¿quién ha pecado, él o sus padres? Y Cristo dice: No ha pecado ni él ni sus padres, sino que esto sucede para gloria de Dios. Pero aún cuando hay pecado, dice el profeta Ezequiel, cada uno es responsable ante Dios de su propia conciencia. No olvidemos esto hermanos. Es cierto que los Obispos en Medellín dijeron que existe un pecado estructural, un pecado comunitario, social, es lo que llamamos el ambiente, pero a pesar del ambiente, a pesar de las estructuras de pecado, Dios no pedirá cuenta a las estructuras, pedirá cuenta a cada hombre y mujer que vive en las estructuras. El juicio de Dios, dice el profeta Ezequiel, será según su proceder. Si un malo se ha convertido y ya realiza el derecho y la justicia, vivirá, Dios lo salva porque se ha convertido; y si un bueno por más santo que sea se pervierte y hace las obras de los malos, por sus obras se perderá, morirá.
No andan diciendo, dice el profeta, esto no es justo, y Dios dice: ¿No son ustedes los injustos? Dios es justo cuando da a cada uno según sus obras.
Hermanos, cada uno es responsable de su propio destino. Hay mucha gente que cree en un destino ciego, como que lo va empujando una fuerza y no puede dejar de ser malo. Esto es malo creerlo, sería decirle a Dios: no me has hecho libre. La última palabra siempre la tiene el hombre, para ser bueno o para ser malo, y el infierno o el cielo no lo da Dios, se lo da cada uno como quiere. Quieres ser malo y perseverar en el mal y morir en tus injusticias: morirás. Palabra con que se dice te condenarás. Te encuentras en los caminos de la maldad, publicanos y prostitutas son mencionados hoy y podíamos añadir muchas clases de pecados, hasta aquellos que son responsables de las estructuras de pecado, los que abusan del poder en el gobierno están en caminos de pecado; los que abusan del poder económico están en camino de pecado. Y si no se convierten y buscan el camino de la justicia, no vivirán, por su propia responsabilidad.
A la luz de este principio de la moral auténtica de Dios, qué divertido resulta estar esperando qué va a hacer el Papa para saber si está de acuerdo conmigo o está en desacuerdo conmigo. Frente a Juan Pablo no tuvieron tiempo de catalogarlo a qué lado está, porque no les convenía. Y unos esperaban que apoyara sus líneas y otros esperan que apoye otra línea, como si la moral de cada uno no dependiera de cada uno y no del Papa. Ciertamente que el Papa es el maestro que ilumina, pero el seguir esa iluminación es problema de cada uno, no era necesario esperar que Juan Pablo dijera que el capitalismo egoísta y materialista es malo, para decir: el Papa está con los comunistas. Bien se dijo cuando el Papa anunció: no se puede colaborar con el comunismo. ¡Ah! ya ven, pues el Papa está con los capitalistas. ¡Qué fácil es interpretar cuando se tiene una intención, un prejuicio!
Existe una conciencia en el hombre y el Papa es el maestro que en nombre de Dios ilumina, pero qué ciegos son los hombres cuando están apasionados. Cuántas veces hemos visto llorar a la esposa buena, porque su esposo está enamorado de una adúltera, está apasionado y es difícil que crea la voz de Dios que lo llama: eso es ilícito. Fue el caso de Juan Bautista frente a Herodes estaba apasionado de la mujer de su propio hermano- y cuando Juan Bautista le dice: "No es lícito eso", lo mandan a matar, le quitaron la cabeza. Es el destino de los profetas. Porque tienen que señalar las llagas más dolorosas y ardientes, tienen que correr los riesgos de quienes no quieren oír.
¿Quién será el Papa? ¿Qué línea traerá el Papa? Cualquiera que sea, no puede ser otra que la voz de Juan. Vino Juan a predicar la justicia y los hombres, cualquiera que sea el Papa, tenemos que buscar los caminos de la justicia, del amor, de la bondad, de la santidad. Por más santo que sea un Papa, el injusto que no se quiso convertir se condenará; el Papa se salvara.
Esta es la moral, esta es la Iglesia de Juan Pablo, esta es la Iglesia de Juan Bautista, es la Iglesia de Pablo.
 

LA IGLESIA DE JUAN PABLO ES LA IGLESIA DE SAN PABLO, LA IGLESIA DE LA COMUNION

Y Pablo, mi segundo pensamiento lo tomo de San Pablo, la Iglesia de Juan Pablo es la Iglesia de San Pablo, la Iglesia de la comunión. Y en segunda lectura de hoy San Pablo nos encarga mantenernos unánimes, nos enseña cuáles son las causas de la desunión en la epístola de hoy. Bonito examen de conciencia, queridos hermanos, para mirar frente al Papa que trabajó en su breve pontificado por la unidad de la Iglesia, y aún más allá de la Iglesia, por la unidad ecuménica que ya la vislumbraba él muy sonriente.
Escuchar a San Pablo que nos dice que las causas de la desunión: son obrar por envidia, obrar por ostentación, encerrarse en los propios intereses. Allá aparecen en la epístola de hoy y allí tenemos señaladas las causas de los grandes malestares de nuestra sociedad. Si se obra por envidia, no hay nobleza. La envidia es ponerle zancadilla al que puede hacer un bien, alegrarse del mal ajeno. Y hay muchas zancadillas ahora, mucha envidia. Por ostentación.
Queridos hermanos -yo traía ahora, precisamente para recordar aquí la figura de Juan Pablo ante este llamamiento de San Pablo a no querer hacer consistir nuestra fe en la ostentación- el Papa, hablando hace apenas ocho días, al tomar posesión de la Basílica de San Juan de Letrán, dice: "Estos son el verdadero tesoro de la Iglesia: los pobres. Por consiguiente, deben ser asistidos por los que pueden sin ser humillados ni ofendidos con ostentación de riqueza, con dinero mal gastado en cosas fútiles, en lugar de ser invertido cuando sea posible, en empresas mutuamente ventajosas". Ven cómo el Papa ratifica que la Iglesia auténtica no puede ser otra que la Iglesia que se preocupa y siente con los pobres. Los pobres que verdaderamente representan la presencia del Señor: "Todo lo que hagas a uno de ellos, a mí me lo haces".
Y San Pablo, también, en esta Iglesia de la comunión nos presenta el fundamento de la unidad. ¿Qué es lo que nos daría la humildad a nuestros grandes problemas de división? San Pablo señala la humildad y el buscar los intereses de los demás. ¡Qué certeras estas indicaciones! El hombre orgulloso, el que no quiere ser menos que nadie, el que quiere estar por encima de todos no cabe en ninguna parte y por eso con él no caben los demás; en cambio el humilde, el que, como nos dice San Pablo hoy, busca en el servicio de los otros su verdadera felicidad -este es Juan Pablo- el que escala el puesto más alto de la humanidad: ser Papa. Y desde allá recuerda siempre el origen: hijo de un humilde obrero y llama a todos a la preferencia por la pobreza, por la sencillez. El que no quiere coronarse con la tiara pontificia, el que no quiere usar más que por necesidad la silla gestatoria, el hombre sencillo y humilde, es el instrumento, es el modelo de los hombres para hoy, para ser artífices de la paz.
El coro de Tejutla, entre las lecciones de hoy, cantaba el cántico precioso de Francisco de Asís: Laudato Sí, Señore, Seas alabado Señor. Aquel hombre que llamó a todas las criaturas a la alabanza, San Francisco de Asís, porque era pobre.
 

CRISTO NUESTRO SEÑOR

Y el fundamento más grandioso está ya en mi último pensamiento que éste: Cristo Nuestro Señor. San Pablo termina hoy la lectura preciosa invitándonos a tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús, y nos describe a Cristo. Y éste es el broche de nuestras reflexiones: Cristo. Porque si los Papas modernos han conmovido al mundo por su ejemplo y su sabiduría es porque han puesto todo su talento a expresar esta gran verdad: Cristo vive en la Iglesia. La Iglesia no es otra cosa más que la prolongación de la misión de Cristo.
Pablo VI, sobre todo, tenía una gracia muy especial para hablar de ese empalme entre Cristo y la Iglesia. Y Pablo, en su epístola de hoy, nos dice cuál es el Cristo que va animando esta Iglesia. Es un Cristo, primero, que pre-existía en la eternidad. Tiene naturaleza de Dios. Antes de concebirlo en sus entrañas la Virgen, ya existía. En el principio del mundo ya existía el Verbo -dice San Juan- y ese Dios eterno que no tuvo principio ni tendrá fin.
Se hizo hombre. Y esto es lo que San Pablo llama ya -una palabra griega que me gustaría que se la aprendieran, porque expresa la belleza de nuestra fe en Cristo- la "Kénosis" ... Kénosis quiere decir vaciarse de sí, se despojó de su rango de Dios, como si un soberano dejara trono y manto y todo, y se vistiera de harapos campesinos para ir a estar entre campesinos sin molestar con su presencia de rey. Cristo se viste de humanidad y aparece como un hombre cualquiera. Si aquí en la Catedral, entre los hombres que tienen la bondad de estarme escuchando estuviera Cristo, yo no lo descubriera... y saber que era el Hijo de Dios vestido de hombre. Y, más todavía, no le bastó parecerse a los hombres, sino que se humilló hasta la figura de un esclavo para morir como los esclavos crucificados en una cruz, como un bandido, como el deshecho de Israel que había que crucificarlo fuera de la ciudad,, como basura. Esto es Cristo, el Dios que se humilla hasta esta kénosis, a este vacío profundo de él.
Pero por eso, dice San Pablo, terminando la estrofa de este bello himno, por eso Dios lo glorificó y lo elevó hasta las alturas más elevadas, para que en su honor se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese: ¡Cristo es el Señor!
Queridos hermanos, esta es la gloria de la Iglesia: llevar en sus entrañas toda la kénosis de Cristo y por eso tiene que ser humilde y pobre. Y una Iglesia altanera, una iglesia apoyada en los poderes de la tierra, una iglesia sin kénosis, una iglesia llena de orgullo, una iglesia autosuficiente no es la iglesia de la kénosis de San Pablo, no es la iglesia de los Juan Pablo, no es la Iglesia de Papas auténticos. La Iglesia verdadera es la que, con Juan Pablo, puede decir en su discurso de inauguración que se siente como Pedro cuando comenzó a caminar sobre las aguas, se tambalea de miedo hasta que Cristo le dice: Hombre de poca fe ¿por qué temes?
Esta es la fuerza de la Iglesia, no la fuerza del hombre. Como un mendigo, hace apenas un mes, el Papa en la ceremonia de su instalación como Pontífice en la Plaza de San Pedro -ustedes lo vieron por televisión- parecía un mendigo pidiéndole a cada Cardenal la bondad de su amistad, de su colaboración, de su ayuda, "...porque jamás nos imaginamos subir a estas alturas, ¡ayúdenme!" ... Esta es la humildad, esta es la kénosis de la Iglesia, el sentir que ese Cristo humilde y pobre, vacío de la grandeza de Dios, va con esta Iglesia que tiene que ir marcada de esa kénosis divina. Pero, al mismo tiempo, su gran esperanza en la glorificación, Iglesia de la pascua, Iglesia de la resurrección, Iglesia que no tendrá fin, porque Dios la ha hecho esposa de aquel nombre que está sobre todo nombre. Y a El vamos a honrar en nuestra Eucaristía de hoy.
Pero queremos llevar también a nuestra Eucaristía la voz angustiada de nuestra patria, esta Iglesia de la kénosis y de la glorificación; esta Iglesia de la comunión y de la conversión; esta Iglesia de San Juan Bautista y de San Pablo de Tarso; esta Iglesia que se hace moderna en Pablo VI, en Juan XIII y en Juan Pablo; esta Iglesia es la que quiere vivir aquí, en la Arquidiócesis, y desde su propia identidad ella quiere vivir también los conflictos de nuestra propia historia.
Y así tenemos, hermanos, que hemos vivido la confianza de estudiantes, de familias afligidas que se han acercado para denunciar y aclarar las verdaderas causas y hechos que han llevado al cierre a nuestra Universidad. Los estudiantes han declarado sus intenciones, su descontento por la reprobación en Matemáticas 3ª, masivamente. Se quejan también de la brutal -dicen- represión desatada por la policía universitaria que se encuentra bajo el control del Estado Mayor de la Fuerza Armada; y quieren también lamentar el desaparecimiento de Guillermo Iraheta, y la muerte del estudiante José Armando Vega García provocada por un balazo en la espalda que lo mantuvo durante una semana en el Seguro Social. La muerte también del Decano de Economía, Dr. Carlos Rodríguez son el saldo triste, lo mismo que un grupo de prisioneros en la cárcel de la Policía de la Universidad. Que términos más contradictorios. ¿Qué dicen los abogados? ¿Qué dicen los colegios de profesionales ante esta humillación del Alma Máter? Sobre todo cuando este sarcasmo de policía y cárcel, y prisioneros y desaparecidos y matados en el centro más alto de cultura de El Salvador lamenta la mentira evidente de la tropa de seguridad ante el hecho de Guillermo Atilio Iraheta Valle, empleado desde hace 11 años en ANDA, su esposa con sus seis hijos han visto la forma bárbara en que lo golpearon; la Cruz Roja es testigo de que no la dejaron entrar a administrar a aquel golpeado. ¿Qué hace ANDA con sus empleados, aun cuando su Presidente es un Coronel?
También lamentamos, en esta ambiente, el secuestro del Mayor y Doctor Alfonso Castro Sam. ¿Qué motivos hubo? Pero sí quisiéramos pedir que en nombre de la familia del empleado de ANDA, Guillermo Atilio Iraheta Valle, por la aflicción de su esposa, por la orfandad de sus niños, que se atienda al llamado de esta pobre mujer que ha ido como mendigo de la justicia a la Corte Suprema de justicia, al Estado Mayor, al Director de ANDA y en todas partes no encuentra más que la voz conformista de la paciencia, como si no estuviera en sus manos resolver estos casos injustos.
También tenemos que lamentar desde nuestra Iglesia auténtica, y no lo sería si tolerara tantas injusticias, el secuestro el lunes de la joven que resultó baleada cerca del zoológico, a pesar de que estaba apenas recuperándose en el Hospital Rosales. Consta en informativo judicial que la joven estaba custodiada por agentes de la Policía Nacional que se negaron a identificarse y la familia teme por la suerte de esta pobre joven. Pedimos a la justicia que se evite otro atropello cruel.
Ha habido también capturas, como en Comalapa, de la campesina María Evangelina Galdámez de 19 años y no se sabe dónde la han llevado.
Ha habido represión entre los campesinos de Cinquera y de San Pedro Perulapán. Esa zona ya fue demasiado golpeada, tengamos misericordia. Por lo menos 23 campesinos han desaparecido en esa zona; 25 asesinados por ORDEN, el ejército y demás cuerpos de seguridad, el último fue el anciano de 73 años, Jesús Villeda, que los miembros de ORDEN lo mataron de 9 machetazos el 27 de septiembre; 22 están presos por motivos políticos. Sistemáticamente se está hostigando, se llega a quemar las casas de los campesinos organizados, se les amenaza con matarlos. En esa misma línea tenemos que colocar los cadáveres encontrados en la carretera de Apulo: Mauricio Mendoza Flores, Manuel de Jesús Campos. Eran catequistas que se reunían con otros cristianos y a esos otros cristianos los tienen ya en la lista y les han dicho que sólo que se inscriban en ORDEN pueden ser protegidos. Es la presión injusta.
También la Iglesia no puede callar ese atropello al derecho de organización de nuestros obreros. El Sindicato de Trabajadores de la CEL denuncia que aún continúan controladas por la Guardia Nacional las plantas de Soyapango, Acajutla, Ahuachapán. También la FUS denunció la captura del obrero José Julián Ramírez Barrera; y también en Industrias Metálicas Prado se despidieron seis directivos sindicales, lo cual equivale a decapitar un esfuerzo de organización sindical. No olvidemos, aunque ya días no lo decimos, que más de doscientas familias campesinas allá por las Minas de San Sebastián se están muriendo de hambre y no se les da trabajo, no se les resuelve su problema laboral.
La Iglesia tiene que sufrir también con los damnificados del Bambural.
También queremos recoger un testimonio muy valioso del Presidente del ISTA. Refiriéndose a la desproporcionado distribución de la tierra reconoció -sus palabras- "...que en El Salvador, hay un barril de pólvora con una mecha encendida próxima a estallar". Yo quiero recordar aquí la comparación de alguien que me dijo: ISTA también se ha convertido, también, en un león de circo. No tiene colmillos.
Hermanos, celebremos nuestra Eucaristía después de haber reflexionado desde la palabra divina de los profetas, hecha palabra actual en los Papas actuales, hecha mensaje en la misma muerte de Juan Pablo, la Iglesia de la conversión, palabra de esperanza para los pecadores, palabra terrible para los que no se quieren convertir. La Iglesia de la comunión, palabra de amor, palabra de brazos abiertos, para fundamentar en el sentir de Cristo nuestros sentires egoístas. Y la Iglesia de la kénosis, la Iglesia del vacío de si mismo, la Iglesia de la humildad y la Iglesia de las esperanzas de la gloria en Cristo resucitado. Eso es lo que vamos a celebrar ahora: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, Ven Señor Jesús...