lunes, 1 de enero de 2018

«Todo es mío porque Dios me lo ha dado»: entonces comprendo que solo podemos devolver un «¡Gracias!»

El Te Deum de fin de año del escritor Jesús García

«Todo es mío porque Dios me lo ha dado»: entonces comprendo que solo podemos devolver un «¡Gracias!»

«Todo es mío porque Dios me lo ha dado»: entonces comprendo que solo podemos devolver un «¡Gracias!»
El hombre debería poder ser definido como un ser que agradece.

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31 diciembre 2017
El final del año es un momento óptimo para dar gracias a Dios. ReL ha pedido a algunas personas una reflexión en este sentido, a modo de Te Deum. He aquí la del escritor y periodista Jesús García:



Agradezco a ReL la oportunidad de hacer algo que estimo muy sano y conveniente hacer mucho más de vez en cuando, que es detenerme un rato a poner negro sobre blanco algunos de los motivos reales que tengo para dar gracias a Dios. Simplemente eso, dar gracias por lo que tengo, para darme cuenta entonces de que todo es mío porque Dios me lo ha dado.

Son muchas las veces en que atravesamos nuestra vida creyéndonos amos y señores de ella y de todo cuanto nos rodea, en que damos tantas cosas por supuestas, como si todo fuese nuestro por nosotros, y no por obra de Dios, cuando lo cierto es que, aunque nos lo creamos, ni somos tan estupendos ni podremos serlo como para construir realmente nuestra propia vida prescindiendo de Dios. Él nos ha dado la vida, los dones que tenemos, la salud de la que disponemos para realizar lo que hemos realizado, no más, y tampoco menos, y sin embargo, ¿cuantas veces actúo como si la vida me la hubiese dado yo, como si la salud y mis capacidades me las hubiese currado yo?

Este fin de año es un buen momento entonces para conmoverme agradecido y volver los ojos al cielo interior, en la oración, y como un niño que se sabe agraciado, decirle a Papá: Gracias, porque yo no puedo darte nada más que esto, las gracias, cuando Tú me has dado todo lo demás.


El Te Deum de Franz Joseph Haydn (1732-1809), interpretado por la Orquesta Sinfónica y Coro de la BBC bajo la dirección de Sir Andrew Davis.

Para evitar que este agradecimiento público a Dios se quede en una reflexión, para hacerla tangible, voy a enumerar algunas de esa cosas con las que me sé tan bendecido por la mano amorosa y providente de Dios. Doce razones para dar gracias a Dios, una por cada mes del año. Ahí van:

Enero:
Gracias por aquella invitación para viajar a México. La excusa fue presentar un libro en medios y en una universidad. El regalo que me llevé en todo eso fue visitar a Nuestra Madre de Guadalupe. Fueron solo unos minutos, pero como le dije a mi mujer al llegar a casa, "una de las tres experiencias más importantes de mi vida".

Febrero:
Gracias por el día a día, con los niños y con mi mujer. Febrero, tan normal, tan frío, tan rutinario... como tu Amor, que se derrama cada día incluso cuando dormimos, aunque no nos demos cuenta.

Marzo:
En un periquete nos encontraste una casa, ¡y qué casa! Mejoraba con creces nuestras expectativas. Cierto es que hicimos una novena  a San José y entre Tú y él os ocupasteis de todo. Aún no se nos ha borrado la sonrisa de la cara. ¡Qué fácil y que bueno todo!

Abril:
Disfrutando del nuevo entorno y creciendo hacia dentro con salud y trabajo. Gracias por cada uno de esos días.

Mayo:
Tras la mudanza, reemprendimos el grupo de oración en nuestra casa. Como siempre pasa, algunos se dieron de baja porque les pilla a desmano, pero no tardaron en venir los nuevos hermanos que nos has regalado en nuestro nuevo barrio. Gracias por ellos.

Junio:
La empresa crece. No digo que venda más, sino que crece. Te doy gracias porque siempre vas por delante y porque este, tu proyecto de Gospa Arts, es sorprendente.

Julio:
Test de embarazo, positivo. ¡Ya somos 5! Aunque no te veremos hasta el año que viene.

Agosto:
Un llamada equivocada de una persona dio pie a una invitación: una semana de vacaciones en Vigo con un buen amigo, sacerdote, al que no veía desde hacía unos cinco años. ¡Qué detallazo, Señor!

Septiembre:
¡El abono para el Bernabéu! Bien es cierto que no está siendo el mejor año para ir al estadio, pero esto lo teníamos Tú y yo hablado, Señor, y sabía que antes o después, llegaría. ¡Qué regalo tan tan grande! Estás pendiente siempre no solo de las necesidades, sino también de los anhelos de tus hijos.

Octubre:
Más la empresa crece. Salvamos una situación complicada de la forma en que Tú mejor sabes hacerlo: cuando no hay solución, la haces aparecer. Gracias porque jamás perdí ni la paz ni la confianza. ¡Ah! Se confirma que el que viene es un chico. ¡Se llamará Javier!

Noviembre:
Mi hijo mayor cumple 3 años. Eso lo encierra todo.

Diciembre:
Desde el día 3 mi madre descansa en el Cielo. Me sirve para descubrir de nuevo el inmenso tesoro regalado que es la fe, por la que se que, algún día, volveremos a vernos en un sitio en el que no hay nada más que alegría, sin sufrimiento. No es que tenga prisa en llegar allí, pero la fe me dice, ante estas despedidas, que es cuestión de tiempo. Sin prisa, todo sea dicho, pero sin sufrir de más. Y mi hija, la segunda, cumple 2 años.

* * *

Y sobre todo, gracias por el día a día, Dios mío, tan lleno de cosas que pasan desapercibidas pero nos dan la vida gracias a tu amor: la casa, la comida, el coche, la gasolina, el dinero en la cuenta, el trabajo, las salud para el trabajo, los compañeros, los amigos, el calor, la piscina, los bañadores y las toallas, la crema, el frío, la ropa para el frío, las risas de mis hijos, los juegos con mis hijos... Dios mío, ¿se puede no ser agradecido teniéndote como Padre y como Dios, a pesar de mí?

Feliz 2018, porque lo mejor está por llegar.

Jesús García es periodista y autor de varios títulos de gran éxito, como Medjugorje, el primer gran libro-reportaje sobre el fenómeno; ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, donde descubre a través de entrevistas las historias que hay detrás de diversas vocaciones religiosas femeninas contemplativas; o El Proyecto Magdala, sobre el descubrimiento arqueológico de una sinagoga donde predicó Jesucristo.

Pincha aquí para leer el Te Deum del sacerdote Juan Miguel Prim.

Pincha aquí para leer el Te Deum del sacerdote Pablo Cervera.

Nagasaki 1945, los niños y la guerra: la foto emocionante que el Papa Francisco ha querido difundir 31122017

Nagasaki 1945, los niños y la guerra: la foto emocionante que el Papa Francisco ha querido difundir

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31 diciembre 2017
Nagasaki 1945, los niños y la guerra: la foto emocionante que el Papa Francisco ha querido difundir
Francisco ha hecho difundir esta foto de 1945 en vísperas del Día de la Paz, que se celebra cada 1 de enero
La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha difundido este 30 de diciembre una fotografía que el Papa Francisco ha elegido para para generar consciencia sobre la guerra y sus lamentables consecuencias. El Papa ha encargado que en la parte posterior de la foto se escriba la siguiente inscripción:

“... el fruto de la guerra
Franciscus”.


Y se añade una explicación de su contexto:

“Un niño que espera su turno en el crematorio para su hermano muerto en la espalda. Es la foto que tomó un fotógrafo americano, Joseph Roger O’Donnell, después del bombardeo atómico en Nagasaki de 1945. La tristeza del niño sólo se expresa en sus labios mordidos y rezumados de sangre”.



Vatican News recupera unos comentarios que hizo en 1995 el autor de la fotografía, Joseph Roger O’Donnell.

“Vi a este niño que caminaba. Tendría unos diez años. Noté que cargaba a un niño sobre sus espaldas. En esos días era una escena muy común en Japón. Con frecuencia nos cruzábamos con niños que jugaban con sus hermanitos o hermanitas en la espalda, pero ese niño tenía algo distinto”.

En múltiples ocasiones el Papa Francisco ha denunciado que en el mundo actualmente existe una “Tercera Guerra Mundial a pedazos”, y ha alentado todos los esfuerzos para alcanzar la paz.

Policías y militares cierran la capital del Congo tras una manifestación de opositores católicos 31122017

Policías y militares cierran la capital del Congo tras una manifestación de opositores católicos

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31 diciembre 2017
Policías y militares cierran la capital del Congo tras una manifestación de opositores católicos
Joseph Kabila lleva 17 años en el cargo y aplaza una y otra vez las elecciones
La Policía y el Ejército congoleños han rodeado este domingo de puestos de control la capital del país, Kinshasa, una urbe gigantesca de 12 millones de habitantes. 

Militares y policías además han dispersado con gases lacrimógenos a un grupo de opositores católicos concentrados delante de una iglesia para protestar contra el presidente, Joseph Kabila. Las autoridades también han restringido Internet y la mensajería SMS.

Este último episodio tiene lugar después de que los religiosos decidieran organizar una marcha para instar a Kabila a que no cambie la Constitución para volver a presentarse al cargo, y que libere a los presos políticos.

Se sumaron al líder opositor... que los abandonó
Aprovechando la presencia del líder opositor, Felix Tshisekedi, en la catedral de Notre Dame du Congo (en el barrio de Lingwala), los fieles han salido a la calle a pesar de la fuerte presencia de seguridad para dar inicio a la protesta, finalmente disuelta.

Además, el opositor, que había dado en principio su apoyo a la marcha, ha acabado abandonando el lugar en coche, entre insultos de los manifestantes, que le han acusado de abandonarlos a su suerte.

Kabila lleva 17 años presidiendo el país más pobre
Joseph Kabila lleva como presidente desde hace casi 17 años: ascendió a la Presidencia el 26 de enero de 2001, con solo 29 años de edad, tras morir asesinado el anterior mandatario, su padre Laurent-Désiré Kabila.

Joseph Kabila es protestante, aunque su esposa es católica. Los católicos son la principal denominación en Congo (37% según Pew Research de 2013), seguidos de los protestantes (32%), otros grupos cristianos (11%) y musulmanes de distintas ramas (11%).

El país tiene 82 millones de habitantes, y a pesar de sus grandes riquezas naturales es el más pobre del mundo, según el Índice de Desarrollo Humano de 2011.

Aplazando elecciones dos años
El mandato de Kabila como presidente de la República Democrática del Congo debía finalizar el 20 de diciembre de 2016, pero el día antes de finalizar ese plazo su portavoz declaró que se mantendría hasta que haya un nuevo presidente tras unas elecciones programadas para después de abril de 2018. Recientemente, se aplazó aún más, a diciembre de 2018.



Los obispos del Congo piden que no se aplacen más las elecciones y que Kabila anuncie que no se presenta

Los obispos piden que Kabila no se presente
En noviembre, los obispos católicos de la Conferencia Episcopal Nacional de Congo (CENCO) pidió que Kabila anuncie públicamente que no volverá a ser candidato. «Estamos convencidos de que esto contribuirá a rebajar las tensiones políticas», explicaban los obispos en una nota.

Así, el secretario general de la CENCO, Donatien Nshole, pedía al Gobierno de Kabila que «respete las libertades de expresión y manifestación, previstas por la Constitución», resaltando además que se debe «rechazar» cualquier intento de revisar la Carta Magna antes de las elecciones.

Durante los últimos meses, numerosas personas han sido detenidas en manifestaciones convocadas por organizaciones civiles –y respaldadas por la principal coalición opositora, la Plataforma– para reclamar la dimisión de Kabila.

Santa María, Madre de Dios (1 de enero)

Santa María, Madre de Dios
fecha: 1 de enero
hagiografía: Vaticano
Elogio: Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, en la octava de la Natividad del Señor y en el día de su Circuncisión. Los Padres del Concilio de Efeso la aclamaron como Theotokos, porque en ella la Palabra se hizo carne, y acampó entre los hombres el Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo nombre está por encima de todo otro nombre.
Catequesis de SS Benedicto XVI el 2 de enero de 2008:
Celebramos la solemne fiesta de María, Madre de Dios. «Madre de Dios», Theotokos, es el título que se atribuyó oficialmente a María en el siglo V, exactamente en el concilio de Éfeso, del año 431, pero que ya se había consolidado en la devoción del pueblo cristiano desde el siglo III, en el contexto de las fuertes disputas de ese período sobre la persona de Cristo.
Con ese título se subrayaba que Cristo es Dios y que realmente nació como hombre de María. Así se preservaba su unidad de verdadero Dios y de verdadero hombre. En verdad, aunque el debate parecía centrarse en María, se refería esencialmente al Hijo. Algunos Padres, queriendo salvaguardar la plena humanidad de Jesús, sugerían un término más atenuado: en vez de Theotokos, proponían Christotokos, Madre de Cristo. Pero precisamente eso se consideró una amenaza contra la doctrina de la plena unidad de la divinidad con la humanidad de Cristo. Por eso, después de una larga discusión, en el concilio de Éfeso, del año 431, como he dicho, se confirmó solemnemente, por una parte, la unidad de las dos naturalezas, la divina y la humana, en la persona del Hijo de Dios (cf. DS 250) y, por otra, la legitimidad de la atribución a la Virgen del título de Theotokos, Madre de Dios (cf. ib., 251).
Después de ese concilio se produjo una auténtica explosión de devoción mariana, y se construyeron numerosas iglesias dedicadas a la Madre de Dios. Entre ellas sobresale la basílica de Santa María la Mayor, aquí en Roma. La doctrina relativa a María, Madre de Dios, fue confirmada de nuevo en el concilio de Calcedonia (año 451), en el que Cristo fue declarado «verdadero Dios y verdadero hombre (...), nacido por nosotros y por nuestra salvación de María, Virgen y Madre de Dios, en su humanidad» (DS 301). Como es sabido, el concilio Vaticano II recogió en un capítulo de la constitución dogmática Lumen gentium sobre la Iglesia, el octavo, la doctrina acerca de María, reafirmando su maternidad divina. El capítulo se titula: «La bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia».
El título de Madre de Dios, tan profundamente vinculado a las festividades navideñas, es, por consiguiente, el apelativo fundamental con que la comunidad de los creyentes honra, podríamos decir, desde siempre a la Virgen santísima. Expresa muy bien la misión de María en la historia de la salvación. Todos los demás títulos atribuidos a la Virgen se fundamentan en su vocación de Madre del Redentor, la criatura humana elegida por Dios para realizar el plan de la salvación, centrado en el gran misterio de la encarnación del Verbo divino.
En estos día de fiesta nos hemos detenido a contemplar en el belén la representación del Nacimiento. En el centro de esta escena encontramos a la Virgen Madre que ofrece al Niño Jesús a la contemplación de quienes acuden a adorar al Salvador: los pastores, la gente pobre de Belén, los Magos llegados de Oriente. Más tarde, en la fiesta de la «Presentación del Señor», que celebraremos el 2 de febrero, serán el anciano Simeón y la profetisa Ana quienes recibirán de las manos de la Madre al pequeño Niño y lo adorarán. La devoción del pueblo cristiano siempre ha considerado el nacimiento de Jesús y la maternidad divina de María como dos aspectos del mismo misterio de la encarnación del Verbo divino. Por eso, nunca ha considerado la Navidad como algo del pasado. Somos «contemporáneos» de los pastores, de los Magos, de Simeón y Ana, y mientras vamos con ellos nos sentimos llenos de alegría, porque Dios ha querido ser Dios con nosotros y tiene una madre, que es nuestra madre.
Del título de «Madre de Dios» derivan luego todos los demás títulos con los que la Iglesia honra a la Virgen, pero este es el fundamental. Pensemos en el privilegio de la «Inmaculada Concepción», es decir, en el hecho de haber sido inmune del pecado desde su concepción. María fue preservada de toda mancha de pecado, porque debía ser la Madre del Redentor. Lo mismo vale con respecto a la «Asunción»: no podía estar sujeta a la corrupción que deriva del pecado original la Mujer que había engendrado al Salvador.
Y todos sabemos que estos privilegios no fueron concedidos a María para alejarla de nosotros, sino, al contrario, para que estuviera más cerca. En efecto, al estar totalmente con Dios, esta Mujer se encuentra muy cerca de nosotros y nos ayuda como madre y como hermana. También el puesto único e irrepetible que María ocupa en la comunidad de los creyentes deriva de esta vocación suya fundamental a ser la Madre del Redentor. Precisamente en cuanto tal, María es también la Madre del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Así pues, justamente, durante el concilio Vaticano II, el 21 de noviembre de 1964, Pablo VI atribuyó solemnemente a María el título de «Madre de la Iglesia».
Precisamente por ser Madre de la Iglesia, la Virgen es también Madre de cada uno de nosotros, que somos miembros del Cuerpo místico de Cristo. Desde la cruz Jesús encomendó a su Madre a cada uno de sus discípulos y, al mismo tiempo, encomendó a cada uno de sus discípulos al amor de su Madre. El evangelista san Juan concluye el breve y sugestivo relato con las palabras: «Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa» (Jn 19, 27). Así es la traducción española del texto griego: «eis tà idía»; la acogió en su propia realidad, en su propio ser. Así forma parte de su vida y las dos vidas se compenetran. Este aceptarla en la propia vida (eis tà idía) es el testamento del Señor. Por tanto, en el momento supremo del cumplimiento de la misión mesiánica, Jesús deja a cada uno de sus discípulos, como herencia preciosa, a su misma Madre, la Virgen María.
Queridos hermanos y hermanas, en estos primeros días del año se nos invita a considerar atentamente la importancia de la presencia de María en la vida de la Iglesia y en nuestra existencia personal. Encomendémonos a ella, para que guíe nuestros pasos en este nuevo período de tiempo que el Señor nos concede vivir, y nos ayude a ser auténticos amigos de su Hijo, y así también valientes artífices de su reino en el mundo, reino de luz y de verdad.
Fra Angelico: María con el Niño, rodeados de santos, 1438-40, Museo di San Marco, Florencia
fuente: Vaticano
accedida 2410 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_1