miércoles, 1 de mayo de 2019

SAN JOSÉ OBRERO (1 de mayo)

SAN JOSÉ OBRERO

Se celebra el 1 de Mayo
San José ObreroEl origen  de la fiesta litúrgica de San José Obrero se remonta al 1 de Mayo de 1955. Ese día, Roma era un hervidero de gentes venidas de muchas partes del orbe, y en la Ciudad Eterna parecía correr un aire nuevo, recién estrenado. Era un encuentro multitudinario y gozoso de más de 200.000 obreros con el Papa Pío XII. Ese mismo día, 1 de Mayo de 1955, en el incomparable marco de la plaza de San Pedro repleta de trabajadores, el Papa proclamaba la Fiesta del Trabajo, y en el calendario de la Iglesia universal nacía la fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores.

Los textos de la liturgia del día constituyen una catequesis del significado del trabajo humano a través de la fe.

Al menos, desde 1891, en que León XIII abordó el tema del trabajo y la situación de los trabajadores con su importantísima encíclica Rerum Novarum, la Iglesia ha sido pródiga en la publicación de documentos sobre la llamada "cuestión social". Entre estos documentos, se puede destacar Quadragesimo Anno, de Pío XI; Mater et magistra, del Beato Juan XXIII; la Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II; Populorum Progressio, de Pablo VI, y la Laborem exercens, de Juan Pablo II, en la que se profundiza sobre la espiritualidad del trabajo.

A continuación, podrán leer la oración con la que el papa Juan XXIII terminaba su alocución en esta fiesta el año 1959:

" ¡Oh glorioso San José, que velaste tu incomparable y real dignidad de guardián de Jesús y de la Virgen María bajo la humilde apariencia de artesano, y con tu trabajo sustentaste sus vidas, protege con amable poder a los hijos que te están especialmente confiados!

"Tú conoces sus angustias y sus sufrimientos porque tú mismo los probaste al lado de Jesús y de su Madre. No permitas que, oprimidos por tantas preocupaciones, olviden el fin para el que fueron creados por Dios; no dejes que los gérmenes de la desconfianza se adueñen de sus almas inmortales. Recuerda a todos los trabajadores que en los campos, en las oficinas, en las minas, en los laboratorios de la ciencia no están solos para trabajar, gozar y servir, sino que junto a ellos está Jesús con María, Madre suya y nuestra, para sostenerlos, para enjugar el sudor, para mitigar sus fatigas. Enséñales a hacer del trabajo, como hiciste tú, un instrumento altísimo de santificación".

REFLEXIONES PARA CADA DÍA DEL MES DE MARÍA (1 de mayo)

REFLEXIONES PARA CADA DÍA DEL MES DE MARÍA


La Virgen MaríaDOS IDEAS PREVIAS

Se trata de que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de oración con la "oración inicial para cada día"; después leyendo con atención el "texto de cada día", a continuación hablas con Dios y con María; por último, terminas rezando la "oración final".

1. PROHIBIDO CORRER: Es corto; no tengas prisa en acabar. No es leer y ya está. Dale tiempo a que Ella te hable.

2 LO QUE NO ESTÁ ESCRITO ¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está escrito y tú le digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con María.


ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:

"NO TIENEN VINO": presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.

"HACED LO QUE ÉL OS DIGA": dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente.

"HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR": que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.


ORACIÓN FINAL PARA CADA DÍA

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén


Día 1: Mi Compañera

"Nuestra Señora -decía Teresa de Calcuta- me acompaña en todos los viajes; la llamo mi Compañera desde que un día, en Berhampur, le dije al capellán de las Hermanas que me regalase una imagen de María Milagrosa con las manos abiertas, derramando gracias sobre el mundo. Aceptó encantado, embaló la imagen y la llevó a la estación. Era una imagen muy grande, casi de tamaño natural, así que el jefe de estación quería que la facturase y pagase la correspondiente tarifa. Pero yo tenía un pase en los ferrocarriles para mí y una compañera, así que le dije: "ésta es mi compañera..." y me dejó viajar con la imagen sin pagar nada por ello. Desde entonces, la Virgen me acompaña siempre en mis desplazamientos. Nunca viajo sola"

Es ahora cuando puedes hablar con Santa María. Si quieres puedes empezar diciéndole lo escrito a continuación; luego comenta algo más con Ella.

María, siempre, pero de modo muy especial en este mes de mayo, necesito que me acompañes, que estés conmigo todo el día. Me gustaría darme más cuenta de que realmente te tengo a mi lado en todo momento; aprovecharé -si me ayudas- cada imagen tuya que vea para decirte algo, recordarlo y contar contigo. Gracias, "Compañera".

La cebolla (Reflexión)

La cebolla

“Había una vez una vieja muy mala que murió. La mujer no había realizado en su vida ni una sola acción buena y la echaron en el lago de fuego. Pero el ángel de la guarda que estaba allí pensó:
- “¿Qué buena acción podría recordar para decírselo a Dios?” Entonces recordó algo y se lo manifestó:
- Una vez arrancó de su huertecillo una cebolla y se la dio a un pobre.
Y Dios le respondió complacido: “Toma tú mismo esa cebolla y échasela al lago de forma que pueda agarrarse a ella. Si puedes lograr sacarla del fuego, irá al purgatorio y luego al paraíso, pero si la cebolla se rompe tendrá que quedarse donde está”.
El ángel corrió hasta donde estaba la mujer y le alargó la cebolla:
- “Toma, mujer, agárrate fuerte, vamos a ver si te puedo sacar”.
Y comenzó a tirar con cuidado. Cuando ya casi la había sacado del todo, los demás pecadores que estaban en el lago de fuego se dieron cuenta y empezaron todos a agarrarse a ella para poder también salir de allí. Pero la mujer era mala, muy mala, y les daba patadas diciendo:
- “Me van a sacar solo a mí, no a vosotros: es mi cebolla, no la vuestra”.
Pero apenas había pronunciado estas palabras, cuando la cebolla se rompió en dos y la mujer volvió a caer en el lago de fuego. Allí arde hasta el día de hoy. El ángel se echó a llorar y se fue”. «No estamos destinados a salvarnos solos»
Web católico de Javier

Beata Mafalda, virgen (1 de mayo)


Beata Mafalda, virgen

fecha: 1 de mayo
fecha en el calendario anterior: 2 de mayo
n.: 1184 - †: 1257 - país: Portugal
otras formas del nombre: Matilde
canonización: 
B: Pío VI mar 1792
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Arouca, en Portugal, beata Mafalda, virgen, hija del rey Sancho I, que después de quedar libre de un contrato matrimonial previamente acordado, se hizo monja e introdujo en su monasterio la reforma cisterciense.
refieren a este santo: Beata SanchaSanta Teresa de Portugal

El año de 1215, a los once de edad, la princesa Mafalda o Matilde, hija del rey Sancho I de Portugal, y hermana de las santas Sancha y Teresa de Portugal, se casó con su pariente, el rey Enrique I de Castilla, que era también menor de edad. El matrimonio fue anulado al año siguiente, a causa del parentesco de los cónyuges y Matilde volvió a su patria, donde tomó el velo en el convento benedictino de Arouça. Como la disciplina religiosa estuviese muy relajada, Matilde persuadió a la comunidad para que adoptase la regla cisterciense. La santa era extraordinariamente austera. Consagró su cuantiosa herencia a obras de piedad y de caridad. Entre otras cosas, restauró la catedral de Oporto, fundó un albergue para peregrinos, construyó un puente sobre el Talmeda e instituyó una fundación para el sostenimiento de doce viudas, en Arouça. Cuando comprendió que se aproximaba su última hora, pidió que la recostasen sobre un montón de ceniza, según la costumbre medieval. Sus últimas palabras fueron: «Señor, espero en Ti». Su cuerpo resplandeció con un brillo misterioso y, cuando lo desenterraron, en 1617, estaba tan fresco y flexible como si acabase de morir. El culto a santa Matilde fue confirmado en 1793.
En Acta Sanctorum, mayo, vol. I, hay un artículo sobre santa Matilde, basado pricipalmente en documentos cistercienses. También hay una biografía de las santas Matilde, Teresa y Sancha en «Portugal glorioso e ilustrado», de J. P. Bayao (1727).
N.d.R: distintos autores dan distinto año de confirmación de culto, 1792 o 1793, lo cual no es necesariamente un error, ya que en aquel momento no se confirmaba casi nunca con un decreto específico, sino que puede considerarse "confirmación de culto" la concesión de rito propio, la aprobación de celebrar misa propia en un monasterio de la orden, la extensión del culto a toda la orden, etc. Por eso distintas autoridades pueden tomar uno u otro acto como dicha confirmación.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_1452

San Segismundo de Borgoña, rey (1 de mayo)


San Segismundo de Borgoña, rey 

fecha: 1 de mayo
n.: c. 474 - †: 524 - país: Suiza
otras formas del nombre: Sigmundo
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: En Saint-Maurice-en Valais, lugar de Recia, sepultura de san Segismundo, rey de los burgundios, el cual, convertido de la herejía arriana a la fe católica, instituyó en este lugar una comunidad de monjes que debía entonar sin interrupción la salmodia ante los sepulcros de los mártires, expiando con penitencia, lágrimas y ayunos los delitos cometidos, y encontró la muerte en la región de Orleans, donde fue arrojado a un pozo por sus enemigos.
Patronazgos: protector contra la peste, la malaria y las fracturas.
refieren a este santo: San ClodoaldoSanta Clotilde

La vida de este santo es digna de inscribirse entre los grandes santos, arrepentidos de su pasado. Era hijo del rey de los borgoñeses, Gundobaldo, mas ya de príncipe gobernaba una parte del territorio, con Ginebra como capital, y fue en este período que se convirtió del arrianismo al catolicismo (después del 501) por obra de san Avito; fue el primer rey barbaro de la Galia en convertirse. En el 516, después de la muerte de su padre, llega a ser rey, se mostró un ferviente católico, y tomó posiciones contra los arrianos, pidiendo el apoyo del lejano emperador de Constantinopla, Anastasio.
Pero un grave delito ensombreció su iluminada obra: él tenía un hijo, Sigerico, nacido de su primera mujer, que no gozaba de la simpatía de la segunda; ella persuadió al rey de que el hijo atentaba contra la vida de su padre para apoderarse del reino. Entonces Segismundo hizo estrangular al joven en su presencia (522). Pero apenas realizado el criminal acto, se abalanzó sobre el cuerpo de su hijo llorando amargas lagrimas de arrepentimiento. Aconsejado de llorar su pecado, para expiarlo se retiró en penitencia al monasterio de Agaune, en Suiza, fundado por él mismo. Al período de su estancia en Agaune se vincula el nacimiento de la «Laus perennis», un canto litúrgico ininterrumpido, cantado en turnos por los monjes.
Este episodio, que muestra la pasionalidad y violencia propias de una época bárbara, es narrado por san Gregorio de Tours en su Historia Francorum.
El delito de Segismundo atrajo sobre él y sobre Borgoña una serie de males; se volvió en su contra el abuelo del joven Sigerico, Teodorico el Grande, y así quedó sin apoyos contra los pretendientes francos que querían conquistar el último reino germánico independiente que quedaba en la Galia. Hubo una guerra y Segismundo fue hecho prisionero junto a su mujer e hijos por el rey franco Clodomiro, que los llevó a Orleans. Al fin fueron arrojados a un pozo cercano a la ciudad, que desde entonces lleva el nombre de Segismundo (Loiret).
Este rey convertido, por por haber cometido un grave delito, que expió con duras penitencias, y sufrió luego una muerte violenta, fue pronto considerado un mártir y su cuerpo transportado a Agaune, para ser finalmente llevado a Praga. Su culto está difundido por toda Europa, y dio lugar a muchas obras de arte, que lo representan en su dignidad real. El Martirologio Romano actual, aunque recoge el culto, no lo cataloga como mártir.
Traducido para ETF, con algunos cambios, de un artículo de Antonio Borrelli. Ver la «Passio Sancti Sigismundi», escrita por un monje de Agaunum, que constituye, al decir de Butler, un valioso documento histórico. Puede leerse en Acta Sanctorum, mayo, vol. I; pero -señala el mismo santoral- es mejor la edición que hizo Bruno Krusch en Monumenta Germaniae Historica, Scriptores Merov., vol. II, pp. 333-340. También Gregorio de Tours da algunos datos sobre el santo en Historia Francorum, vol. III, y en De Gloria Martyrum, c. 74.
fuente: Santi e Beati
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_1446

San José Obrero (1 de mayo)


San José Obrero

fecha: 1 de mayo
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: San José Obrero, el carpintero de Nazaret, que con su laboriosidad proveyó la subsistencia de María y de Jesús e inició al Hijo de Dios en los trabajos de los hombres. Por esta razón, en el día de hoy, en que se celebra la fiesta del trabajo en muchas partes del mundo, todos los obreros cristianos honran a san José como modelo y patrono suyo.
Oración: San José, que por medio de tu trabajo alimentaste a tu sagrada familia, intercede ante Dios, que me dio dones y talentos para que los hiciera fructificar, a fin de que pueda usar toda mi energia, fuerza y habilidad para proveer a las necesidades materiales de los míos, al bienestar de todos y a la gloria de su Nombre. Amén.
El 1º de mayo, todos lo sabemos, es desde los comienzos del siglo XX, una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores, que llegó a establecerse en casi todos los países del mundo, en recuerdo de la huelga de Chicago de 1886 por la jornada laboral de 8 horas, que costó la vida a muchos trabajadores, de algunos de los cuales se conocen los datos, y de otros cientos no. Es todo un «signo de los tiempos» que esta celebración casi universal, e implantada con fuerza en todo Occidente (¡excepto, paradojicamente, en los EEUU!), no tiene ni origen religioso ni ninguna vinculación con el universo de los símbolos religiosos.
La Iglesia Católica, desde aquella primera «encíclica social» del papa León XIII, la Rerum Novarum, de 1891, trataba de comprender los nuevos tiempos; precisamente la expresión «rerum novarum» significa «de las cosas nuevas», pero no representa en el contexto de la encíclica ninguna calificación neutra, sino todo un juicio de valor, bastante negativo: «Excitado el deseo de novedades que desde hace un tiempo agita a los pueblos...» Le costaba a la Iglesia penetrar el significado de eso que estaba pasando en el mundo, que muchas veces venía de la mano del anarquismo, la violencia, y, cómo no, de fuertes sentimientos antirreligiosos.
Aun proponiendo soluciones teóricas también, la acción más fuerte que la Iglesia desplegó en el siglo XX en relación al mundo del trabajo fueron las miríadas de creyentes dedicados a la atención directa de los problemas de la alfabetización, de la inserción laboral, de las viejas y nuevas pobrezas en ciudades cada vez más violentas; nuestra fe logró así salir del círculo de las teorías y abstracciones sobre el trabajo e ir hacia -con- el hombre concreto. Parte de este movimiento de «retorno» hacia el trabajador concreto fue la institución, por parte de Pío XII en un discurso del 1 de mayo de 1955 a los trabajadores, del día de san José Obrero, con el explícito deseo de cristianizar una fecha que había nacido al margen de la religión cristiana, pero que en su aspiración profunda de dignificación del trabajo humano la Iglesia podía sentir como propia:

«Aquí, en este día 1 de mayo, que el mundo del trabajo se ha adjudicado como fiesta propia, Nos, Vicario de Jesucristo, queremos afirmar de nuevo solemnemente este deber y compromiso, con la atención de que todos reconozcan la dignidad del trabajo y que ella inspire la vida social y las leyes fundadas sobre la equitativa repartición de derechos y de deberes.
Tomado en este sentido por los obreros cristianos el 1 de mayo, recibiendo así, en cierto modo, su consagración cristiana, lejos de ser fomento de discordias, de odios y de violencias, es y será una invitación constante a la sociedad moderna a completar lo que aun falta a la paz social. Fiesta cristiana, por tanto, es decir, día de júbilo para el triunfo concreto y progresivo de los ideales cristianos de la gran familia del trabajo.
A fin de que os quede grabado este significado nos place anunciaros nuestra determinación de instituir, como de hecho lo hacemos, la fiesta litúrgica de San José Obrero, señalando para ella precisamente el día uno de mayo ¿Os agrada, amados obreros, este nuestro don? Estamos seguros que sí, porque el humilde obrero de Nazaret no solo encarna, delante de Dios y de la Iglesia, la dignidad del obrero manual, sino que es también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias»
 (Pío XII, discurso de institución de la fiesta de San José Obrero, 1955)
Si bien tiene también ese valor añadido, no se trata en esta fecha de recordar los humildes orígenes de Jesús, cuanto de meditar sobre una relación, la del hombre y el trabajo, que no es secundaria ni accesoria, sino esencial al desarrollo de nuestro ser. Frecuentemente cuando se habla del trabajo se evocan las palabras del Génesis 3,19: «Con el sudor de tu rostro comerás el pan», como si la realidad del trabajo fuera enteramente la de una maldición. Sin embargo es necesario recordar que antes de eso, antes de toda caída, ya se dice en el mismo Génesis que Dios «Tomó al hombre y le dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase» (2,15). La vinculación hombre-trabajo excede a la fatiga, excede a la caída y a la condición de desamparo en la que nos hallamos; es una vinculación de naturaleza: el hombre despliega su ser por el trabajo, y por tanto no hay ser humano si no hay actividad transformadora y creadora.
Muy atinadamente el elogio de san José Obrero del día de hoy dirá que José «inició al Hijo de Dios en los trabajos de los hombres», no sólo en un oficio concreto que presumiblemente fue el medio de subsistencia de Jesús hasta el inicio de su vida pública, sino en la laboriosidad esencial que nos compete como hombres, ya que -lo señala en nobles palabras el Concilio Vaticano II- «las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio» (Gaudium et Spes, 34).
Bibliografía: lamentablemente no está en línea en el sitio del Vaticano, en la sección de documentos de SS Pío XII, la proclamación del 1 de mayo como día de san José Obrero, el fragmento citado lo extraje de Año Cristiano, pero todo el discurso del Papa es de esa misma gran sensibilidad (puede leerse aquí en italiano). Sí, en cambio, puede leerse el elogio de san José (donde se menciona el discurso de Pío XII) por parte de Juan XXIII en la Carta Apostólica «Le voci». Un hermoso texto para meditar sobre el trabajo humano y su valorización cristiana es la segunda lectura del Oficio de Lecturas del día, que cita dos parágrafos de la Gaudium et Spes, de donde proviene la cita que hice en el presente artículo.
El cuadro es «José con el niño Jesús en el trabajo», de Georges de la Tour, 1645, en el Museo del Louvre.

Abel Della Costa
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_1439


Audiencia general del Papa: «Cuando el mal aparece, Dios lucha con nosotros, no contra nosotros» 01052019

Audiencia general del Papa: «Cuando el mal aparece, Dios lucha con nosotros, no contra nosotros»

No es Dios quien nos tienta, sino quien nos ayuda a superar la tentación, explicó el Papa en su catequesis sobre el Padre Nuestro.
No es Dios quien nos tienta, sino quien nos ayuda a superar la tentación, explicó el Papa en su catequesis sobre el Padre Nuestro.
La catequesis del Papa en la audiencia general de este miércoles 1 de mayo en la Plaza de San Pedro continuó explicando la oración del Padre Nuestro, en este caso la penúltima de sus peticiones: "No nos dejes caer en la tentación".
"Esta petición se encuentra en el centro del drama entre nuestra libertad y las insidias del Maligno", dijo Francisco: "Dios no es el que nos tienta, como si Él fuera el que busca hacernos caer en el momento de la prueba... Cuando el mal aparece en la vida del hombre, Dios lucha a su lado, para que pueda ser liberado. Es un Dios que siempre combate con nosotros, no contra nosotros. En este sentido rezamos el Padre Nuestro”.
"Los cristianos", insistió, "no tienen nada que ver con un Dios envidioso, en competencia con el hombre, o que disfruta poniéndolo a prueba", que es una imagen propia "de muchas divinidades paganas”.
En la prueba y tentación, explicó el Papa, Dios vela junto a nosotros porque Él mismo ha conocido esa experiencia: “También Jesús vivió momentos de prueba y tentación, pero supo vencerlos. Se impuso al demonio durante las tentaciones en el desierto, y cuando experimentó la desolación más absoluta en el huerto de Getsemaní, dio testimonio de que confiaba en su Padre Dios. En aquel instante previo a su Pasión, cuando sentía un gran abandono, pidió a sus discípulos que velasen y orasen con Él, pero ellos no fueron capaces de hacerlo. Sin embargo, cuando nosotros somos probados y tentados por el maligno, Él vela y está junto a nosotros. De este modo, sabemos que no estamos solos en el momento de prueba y dificultad, sino que estamos recorriendo, junto a Jesús, el camino que el bendijo con su presencia salvadora”.
“Es nuestro consuelo en la hora de la prueba", añadió: "Saber que ese valle, desde que Jesús lo atravesó, ya no está desolado, sino que es bendecido por la presencia del Hijo de Dios. Él nunca nos abandonará”.
Por último, el Papa pidió a Dios que nos aleje de las tentaciones y nos ayude cuando las tentaciones lleguen: "Oh Dios, aleja de nosotros el tiempo de la prueba y de la tentación. Pero cuando llegue este tiempo para nosotros, muéstranos que no estamos solos, que Cristo ya ha asumido el peso de esa cruz, y nos llama a llevarla con Él, abandonándonos confiados al amor del Padre”.