lunes, 2 de diciembre de 2019

San Eloy de Noyon, obispo. (1 de diciembre)

San Eloy de Noyon, obispo.

San Eloy y el caballo.
San Eloy y el caballo.

Orfebrería para los hombres, el corazón para Dios.

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San Eloy de Noyon, obispo. 1 de diciembre y último domingo de junio (traslación de las reliquias).

Introducción.
San Eloy es uno de los santos más importantes de la Galia medieval, y por ende, de toda la Iglesia occidental. Su labor evangelizadora y diplomática trascendió su reino, para convertirse en un referente para muchos prelados, siendo amado de príncipes y papas.

Familia, niñez y oficio.
Su familia era de origen galo romana, de noble abolengo pasado y venida a menos, pues su padre fue un artesano. Nació cerca de Limoges en 588. Cuando tenía 8 años su padre le puso de aprendiz de un herrero y orfebre prestigioso, llamado Abon. Su “vita”, como buena leyenda hagiográfica que se precie, tiene algunas leyendas inverosímiles que han configurado el culto al santo: una de ellas cuenta que a un caballo muy nervioso que no se dejaba herrar, Eloy le tomó la pata, la separó del animal, le herró con paciencia y luego la colocó en su sitio, sin que el caballo sufriera lo más mínimo.

Orfebre y consejero real.
En aquel taller Eloy se hizo un hábil herrero y orfebre, y hay que decir que ni aún siendo religioso y obispo, abandonó el arte de la orfebrería, pues era su arte y pasión. Su talento llegó al tesorero de Clotario II, Bobbo, que llamó al joven Eloy a París y le encargó que fabricara para el monarca un trono laminado en oro y cuajado de piedras preciosas, para lo cual, le entregaron numerosas joyas y una buena cantidad de oro. Eloy, que era un joven cristiano a carta cabal, entendió que con todo el material podía fabricar no uno, sino dos bellos tronos, y eso hizo. No se quedó para si ni la más pequeña joya, ni un gramo de oro. Al saber Clotario esta anécdota que probaba la honradez del orfebre, le llamó a su presencia, le entrevistó y quedado prendado de sus cualidades, arte, inocencia de vida, le nombró Jefe de la Casa de la Moneda. De su época de orfebre se conservan, o se le atribuyen, algunas obras valiosísimas en historia, devoción y costo, como los relicarios de Santos Crispín y Crispiniano (25 de octubre), San Quintín (31 de octubre) o San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones). Por tanto, son doblemente relicarios, al estar hechos por la mano de otro santo.

Su papel en la corte y su amistad con el rey hicieron de Eloy un personaje importante en la corte, al que muchos pretendían adular, pero el santo no pasaba por esas. Era íntegro y no soportaba la alabanza vana, la fatuidad ni las falsas amistades. Ni el mismo rey se libró de su sinceridad cuando le propuso un juramento de fidelidad, pero Eloy se negó a hacerlo, pareciéndole que jurar no era correcto. Aunque no le juró, el rey comprendió que la amistad y fidelidad de Eloy eran más seguras que las de algunos ministros que habían jurado prestos y con la sonrisa en la boca.

Eloy era muy piadoso, asistía a los oficios religiosos frecuentemente, rezaba diariamente y su caridad era proverbial en París, pues los pobres nunca se iban de vacío de su casa. Fue padre providencial de muchos esclavos, a los que rescataba con sus dineros y les daba la libertad, haciendo de algunos sus sirvientes con salario. Entre ellos estuvo San Tilo (7 de enero), quien luego abandonaría el mundo y sería monje. De otros santos eremitas, monjes u obispos de la época igualmente fueron compañeros suyos en la corte, como San Arnulfo de Metz (18 de julio), San Didier de Cahors (15 de noviembre) o San Ouen de Rouen (24 de agosto), quien escribió la “Vita S. Eligii”, aunque según Butler, ha de ser considerada posterior y de la mano de un monje anónimo de Noyon.

En 629 subió al trono Dagoberto I, el cual desde niño profesaba gran estima a Eloy, aunque su vida piadosa y moral dio dejó bastante que desear, pues si bien se dejaba aconsejar de Eloy, Ouen y Didier en asuntos administrativos, no se reducía a una vida y moral cristianas por nada del mundo, siendo así que tuvo concubinas y esposas de todo tipo, y unos cuantos hijos ilegítimos. Fue Eloy embajador de Dagoberto ante San Judicael de Bretaña (17 de diciembre), el príncipe rebelde que pretendía arrancar el trono a su hermano San Salomón II (4 de octubre). Puso la paz entre ambos Eloy, logrando que Salomón reinase y que Judicael tomase mejor estado: la vida monástica. En 632 Eloy consiguió que el rey le regalase unos terrenos en Solignac, Limoges, siendo el fundador y benefactor de un monasterio junto a San Remaclio (3 de septiembre y 15 de mayo, Todos los Santos Obispos de Maastricht) construido en dichas tierras. Otro monasterio, este femenino, fundó el santo en París, poniendo al frente a Santa Áurea (4 de octubre), siguiendo la Regla de Santa Cesárea de Arlés (11 y 12 de enero). La leyenda dice que el santo se tomó unas pulgadas más de las previstas en la construcción del monasterio y por ello fue a pedir perdón al rey, quedando este admirado de tal honradez.

Obispo y evangelizador.
En 639 Eloy, cansado de la vida del mundo, decidió renunciar a su cargo de consejero real, dejando todas sus propiedades (salvo sus amadas herramientas). A su abandono del mundo le acompañaron como dije antes San Tilo y San Ouen. Junto a este último, Eloy fue consagrado obispo tan solo a los dos años de su vida monástica, en 641, por gracia del papa Juan IV. Si bien como cortesano Eloy había sido íntegro a toda prueba, como obispo no lo fue menos. Fue un gran evangelizador de la región de Tournai y Noyon, la grey que le fue encomendada, luego de la muerte de San Acario (27 de noviembre). En Tournai aún campeaba el paganismo por los campos y bosques, pues la evangelización había sido abandonada tiempo atrás y conservada en las ciudades. El santo se lanzó a una obra de fundación de monasterios e iglesias, conversión de santuarios paganos en cristianos, y la organización de la enseñanza y la caridad. Predicó por si mismo y también envió misioneros a los actuales Países Bajos, principalmente a Gante y Amberes, de cuya región bien puede considerársele apóstol. Llevó la justicia a donde imperaba la venganza tribal, y la fe a donde mandaba la superstición y la idolatría. Cada domingo celebraba la liturgia de manera solemne y los demás días de la semana los ocupaba en catequizar. Así, cada año bautizaba en la Pascua a cientos de cientos de nuevos cristianos, y reconciliaba a muchos bautizados devolviéndolos a la Iglesia luego de la penitencia cuaresmal.

Ya siendo obispo fundó un monasterio femenino en su ciudad episcopal: Noyon, en el cual quedó como abadesa Santa Godebertis (11 de abril y 3 de junio, traslación de las reliquias). También le hace la leyenda fundador del monasterio de Ourscamp (campo de osos), cerca de Noyon, que tiene su sabrosa leyenda: llevaba el santo las piedras en un carro tirado por un buey cuando salió del bosque un gran oso que hizo mató al buey de un zarpazo. Entonces el santo regañó al oso y le hizo ponerse frente al carro, lo unció y el animal hizo las funciones del buey acarreando piedras hasta que el monasterio estuvo listo. Una vez que terminó, el santo le dio la libertad, como se lee de otros santos. Fue consejero de la reina regente, Santa Bathildis (30 de enero), con la que logró uno de los grandes anhelos de ambos: la prohibición del comercio de esclavos y la obligatoriedad del descanso dominical para los que aún eran esclavos, en las tierras de los francos en el Concilio de Chalon en 647.

Muerte y reliquias.
Luego del verano de 660 Eloy tuvo la premonición de que su muerte estaba cercana y lo comunicó a su clero. A finales de noviembre cayó enfermo de fiebres, y subió al cielo el 1 de diciembre del mismo año, luego de 19 años como obispo. La reina Bathildis se encargó de sus funerales y dispuso el traslado de su santo cuerpo al monasterio de Celles, donde la misma reina se recogía y terminaría siendo religiosa. Pero el pueblo y el clero de Noyon se opusieron a sus planes y por nada del mundo consintieron en deshacerse de las reliquias de su santo obispo. Así que la reina, al ver el amor que le tenían, desistió y el santo fue sepultado en la iglesia de Santa María, de donde fueron trasladadas a la catedral el 24 de junio de 1739. Su martillo, o su supuesto martillo de orfebre, se venera en Vosselare, Flandes. En la sede fue sucedido por San Mumolin (16 de octubre).

Culto y devoción.
La devoción a San Eloy, más por sus habilidades de orfebre, que por su acción apostólica, se ha extendido por todo el mundo conocido. Las asociaciones y gremios de forjadores y orfebres le tienen por su patrón y aún celebran su fiesta, sobre todo en Francia, España y algunos sitios de América. Es abogado de artesanos, numismáticos, coleccionistas de monedas, herreros, obreros metalúrgicos, relojeros, mineros, caldereros, cerrajeros, en general todos los oficios relacionados con el metal, la precisión y la delicadeza. Además, por la asociación con la herrería y los caballos, se le invoca ante las enfermedades de los equinos, habiendo sido costumbre durante siglos bendecir caballos el último domingo de junio, coincidiendo con la conmemoración de la traslación de las reliquias.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 

A 1 de diciembre además se celebra a San Ansano de Siena, mártir.

San Tadec de Bretaña, abad y mártir. (2 de diciembre)

San Tadec de Bretaña, abad y mártir.

Martirio de San Tadec.
Martirio de San Tadec.

De un martirio fructífero en conversiones.

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San Tadec de Bretaña, abad y mártir. 2 de diciembre.

Floreció en Bretaña a finales del siglo V y durante algunos años fue ermitaño en la Baja Bretaña. Sobre los 40 años pasó a un monasterio de Cornualles, de donde fue elegido abad al poco tiempo. En estos tiempo el paganismo aún campeaba por sus anchas entre los fieros bretones, y muchos se resistían a convertirse a Cristo. Los monasterios eran focos de fe, cultura y caridad que poco a poco iban sembrando el Evangelio entre los fieles. Su lejanía de las ciudades les acercaba a las gentes rudas del campo, que a cuenta gotas se convertía.

Un día, Faou, señor de las tierras cercanas al monasterio de Tadec, sabiendo que había una catequesis para el pueblo, se lanzó en tromba con una escuadra de caballería contra la iglesia donde estaba reunido el santo y muchos fieles que le escuchaban. Y no se detuvo ante nadie, hasta que llegó al altar, donde el santo abad recién comenzaba la misa y decía las primeras palabras del “Confiteor”. Faoud se lanzó contra él y le enterró su sable en la cabeza, y el santo cayó desangrándose. Antes de morir pudo expresar palabras de perdón para su asesino. El pueblo huyó, pero los monjes que estaban en el coro fueron todos masacrados, y el abad San Judol de Landevennec (18 de diciembre), que se hallaba de visita, logró salir corriendo pero Faou le persiguió e igualmente le dio muerte.

La leyenda cuenta que al poco tiempo de este crimen, un monstruo terrible hizo presencia en la región, asolando los campos y matando a las personas. Todos, incluso Faoud lo vieron como un castigo del verdadero Dios por asesinar a sus siervos. Entonces llamaron a San Pol de Léon (12 de marzo, 13 de marzo, Todos sus Santos Compañeros, y tercer domingo de julio, en Léon) el cual ahuyentó a la bestia (no hay que confundir esta leyenda con la del dragón que dominó en la isla de Batz). Cuando el pueblo vio esto, todos se convirtieron a Cristo, incluido Faou, que donó tierras para la fundación de la abadía de Daoulas. Una vez más se demostró que "sanguinis martyrum, semen christianorum".

Algunas reliquias y vestigios de la devoción a San Tadec quedan aún en la antigua y campestre Bretaña.

Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
A 2 de diciembre además se celebra a Santa Bibiana de Roma, virgen y mártir.

Santos del día 2 de diciembre

Santos del día 2 de diciembre
Quarto Nonas decembris
Conmemoración de san Habacuc, profeta, el cual, ante la iniquidad y violencia de los hombres, anunció el juicio de Dios, pero también su misericordia, diciendo: «El justo vivirá por su fe».
En Roma, santa Bibiana, mártir, a quien el papa san Simplicio dedicó una basílica en el Esquilino.
También en Roma, en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense, san Pimenio, presbítero y mártir.
En Aquilea, en el territorio de Venecia, san Cromacio, obispo, auténtico artífice de la paz, que, arrasadas las fronteras de Italia por Alarico, remedió las penas de los pueblos, y, explicando exquisitamente los misterios de la divina palabra, elevó las almas a la contemplación.
En la isla de Palmarola, de la Liguria, tránsito de san Silverio, papa y mártir, el cual, al no querer rehabilitar a Antimo, obispo herético de Constantinopla depuesto por su predecesor san Agapito, por orden de la emperatriz Teodora fue privado de su sede y enviado al destierro, donde murió agotado por los sufrimientos.
En el monasterio de Groenendaal, cerca de Bruselas, beato Juan Ruysbroeck, presbítero y canónigo regular, que enseñó las grandezas de los distintos grados de la vida espiritual.
En Murcia, en España, beata María Ángela Astorch, abadesa de la Orden de las Clarisas, la cual, muy humilde y entregada a las penitencias, daba buenos consejos y ayuda, tanto a las monjas como a los laicos.
En Logiewniki, en Polonia, beato Rafael (Melchor) Chylinski, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, que en tiempo de peste visitaba a los enfermos de Cracovia, para asistirlos piadosamente y procurarles una honesta y cristiana muerte.
En Shkodrë, Albania, beato Zef Palaj (Bernardin), presbítero profeso de los Franciscanos Minoritas y mártir.
En Ivano-Frankivski, en Ucrania, beato Iván Slezyuk, obispo y mártir, a quien el Señor otorgó la palma eterna por su ministerio clandestino, llevado a cabo infatigablemente entre los fieles de rito bizantino bajo un régimen contrario a Dios, y por su impávida constancia en Cristo ante los perseguidores.

domingo, 1 de diciembre de 2019

San Eligio. Obispo. Patrono de Joyeros, orfebres y artesanos (1 de diciembre)

San Eligio. Obispo. Patrono de Joyeros, orfebres y artesanos

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San Eligio era orfebre. Construyó hospitales y monasterios. Se ordenó Sacerdote y luego fue Obispo. Patrono de orfebres y de artesanos

  
San Eligio, conocido también como San Eloy, fue el más famoso orfebre de Francia en el siglo VII y el principal consejero de Dagoberto I, rey merovingio de Francia. Fue nombrado obispo de Noyon-Tournai tres años después de la muerte del rey en el año 642. San Eligio trabajó durante veinte años para convertir a la población al cristianismo. San Eligio es el santo patrono de herreros, joyeros, trabajadores de metal, relojeros, cerrajeros, colectores de monedas y metales, etc...

Fiesta: 01 de Diciembre

Martirologio romano: Fue Obispo de Noyon. Era orfebre y acuñador de Clotario II, también tesorero de Dagoberto I. Construyó hospitales y monasterios y convirtió a numerosos paganos de su diócesis de Noyon. Es patrono de orfebres y de metalúrgicos. Murió de fiebre alta en Noyon, Francia, el 1 de diciembre del 660. Enterrado en la catedral de Noyon.Uno  de los santos mas populares de la Edad Media

Biografía de San Eligio.

La orfebrería es considerada por muchas personas como un arte menor, pero que es de suma importancia en la celebración pasional.
San Eligio nació alrededor del año 590 en Chatelac, cerca de Limoges, en Francia.
Según la tradición los padre de San Eligio pertenecían a una familia anglorromana establecida en las Galias.

Talentos de San Eligio.

Siendo todavía un niño, San Eligio  entró de aprendiz en una orfebrería en Limoges. En seguida vieron todos que había nacido para orfebre.
Por consejo de su maestro se fue a París, donde conoció al tesorero del rey Clotario II, que andaba buscando un orfebre que le hiciera al rey un trono tal como él mismo había diseñado. Tenía que ser muy rico y muy artístico.
El tesorero entregó a San Eligio gran cantidad de oro y piedras preciosas, para que no tuviese que limitarse el orfebre por falta de materiales.
Hizo, no uno, sino dos tronos, con el material que le habían confiado, con lo cual se ganó Eligio la confianza del monarca, que llegó a nombrarlo consejero suyo.

Una vida valiosa y ejemplo para muchos

Además de buen orfebre y honrado a carta cabal, Eligio tenía un alma grande y misericordiosa para los pobres. Todo lo que ganaba lo repartía entre ellos, e incluso llegaba a pasar hambre por remediarles a ellos.
Tras la muerte del rey Clotario II en 629, Eligio ganó considerable influencia con el hijo, Dagoberto I, quien lo nombró canciller. Formó parte de una sociedad religiosa relacionada con el monasterio de San Columbano en Luxeuil. Protegió los monasterios y las reliquias de los santos.
Fundó un monasterio en Solignac en Limousin. En 632 el monasterio seguía una combinación de las reglas de San Benito y San Columba.
También fundó un convento femenino en París bajo la supervisión de Santa Aurea. Era conocido por su honestidad aun en las cosas pequeñas

El llamado a la vida religiosa.

Tal era la fama de buena persona que tenía, que al fallecer el obispo le insistieron todos para que se ocupase él de los destinos de la diócesis. Aceptó, pero únicamente a condición de recorrer todos los pasos de la carrera sacerdotal.
San Eligio fue ordenado sacerdote en el año 640 y luego Obispo de Noyon y Tournai en el año 641. Sin duda alguna, Eligio fue un verdadero obispo por 19 años.
Evangelizó y cuidó de los enfermos con gran celo a pesar que al principio lo rechazaban como a un extranjero. Sus homilías manifestaban una profunda fe, eran sencillas y directas. Una de estas que se conserva advierte el peligro de la superstición y la adivinación.

Promovió el culto de los santos.

San Eligio  fabricó los preciosos relicarios en los cuales se guardaron las reliquias de San Martín, San Dionisio, San Quintín, Santa Genoveva y San Germán.
La habilidad del artista y su amistad con el monarca hicieron de él un personaje muy conocido en su siglo.

Se preocupó por los esclavos.

Durante el Concilio de Chalon c. 677, se prohibió la venta de esclavos y se ordenó que debían descansar los domingos y días de fiesta.
Dicen que uno de sus grandes dones era que contaba con el don de profecía. Predijo su propia muerte a sus compañeros sacerdotes. Antes de morir dijo:
"No lloren por mi. Felicítenme en vez. He esperado mucho por esta liberación" Encomendó a los suyos al Señor y murió el 1 de diciembre del año 660
Los que llevan el nombre de Eloy pueden sentirse reconfortados porque tienen como patrón una bellísima persona con las más importantes virtudes humanas, resumidas todas ellas en el amor a sus semejantes: un ejemplo muy atractivo. Pero además cuentan con la belleza intrínseca del nombre, cuya virtud es considerable.
Asimismo, los orfebres y joyeros tienen en su oficio un modelo de calidad artística y de calidad moral muy digno de imitación.

La fe genuina es más preciosa que el oro (Vídeo reflexión para hoy) 01122019


Vídeo reflexión para hoy


Oración para el Evangelio de hoy. 01122019


Oración para el Evangelio de hoy.

Mi Señor, que bueno es ver la luz de este nuevo día y tener presente en mis pensamientos todo el amor que has derramado en mi vida.
Te agradezco por cada uno de los talentos que me has confiado, sabes bien que me esfuerzo en darte lo mejor a través de ellos. Sígueme llenando de tu sabiduría para saber darles un buen uso siempre.
Aumenta mi fe y no me dejes caer en la desesperanza nunca. Quiero mantener el fuego vivo en mi corazón por ese deseo de salir a recibirte cuando vengas a mi encuentro.
Ayúdame a mantener encendida la lámpara de mi fe, a permanecer vigilante ante el enemigo malo que quiere destruir el camino que he recorrido para poder alcanzarte.
Concédeme, oh mi Dios, tener siempre mi alma pura y vacía de elementos mundanos. Que pueda mantener el control de mis emociones para nunca caer en errores graves que me aparten de ti y de tus bendiciones. Amén.
Autor: Qriswell Quero, escritor católico @Copyright 2019

Propósito para hoy

Hoy haré una pequeña renuncia de algún apego que tengo y lo ofreceré a Dios para pedir la gracia de la perseverancia final de toda mi familia.

Frase de reflexión

"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Lc 21,33). Esta es la esperanza que ilumina nuestra vida: vivir con el Señor aquí y después vivir con Él para siempre". Papa Francisco.

Conversando con el amor 01122019


Conversando con el amor
Señor, ven a mi corazón e inúndame con tu poderosa presencia y aleja de mí toda sombra de maldad que me esté acechando. Protégeme, cuídame y dame fuerzas para no sucumbir y prepararme para todo reto difícil que se me presente. Confío en tu ayuda. Amén
AUTOR: QRISWELL J. QUERO. ESCRITOR CATÓLICO @COPYRIGHT 2019