lunes, 2 de mayo de 2022

Santos del día 2 de mayo

 

Santos del día 2 de mayo
Sexto Nonas maii
Memoria de san Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia, el cual, preclaro por su santidad y doctrina, en Alejandría de Egipto defendió con valentía la fe católica desde el tiempo del emperador Constantino hasta Valente, por lo cual tuvo que soportar numerosas asechanzas por parte de los arrianos y ser desterrado en varias ocasiones. Finalmente, regresó a la Iglesia que se le había confiado, donde, después de haber luchado y sufrido mucho con heróica paciencia, descansó en la paz de Cristo en el cuadragésimo sexto aniversario de su ordenación episcopal. († 373)
En Attalia, en la región de Panfilia, santos Héspero y su esposa Zoe, junto con sus hijos Ciríaco y Teódulo, mártires. Todos ellos, según la tradición, en tiempo del emperador Adriano eran esclavos al servicio de un pagano, y por orden de su mismo amo fueron primero azotados a causa de su libre confesión de la fe cristiana, luego brutalmente atormentados y finalmente arrojados a un horno encendido, en donde entregaron sus almas a Dios. († s. II)
En la ciudad de Hispalis (hoy Sevilla), en la Hispania Bética, san Félix, diácono y mártir. († s. IV)
Conmemoración de los santos mártires Vindemial, obispo de Gafsa, en Numidia, y Longinos, obispo de Pamaria, en Mauritania, ambos decapitados por orden de Hunerico, rey de los vándalos, después de haberse enfrentado a los arrianos en el concilio de Cartago. († 483)
En el monasterio de Luxeuil, en Burgundia, san Waldeberto, abad. († 665/670)
En el territorio de Saint Gallen, en Helvecia, santa Viborada, virgen y mártir, que vivió encerrada en una celda junto a la iglesia de San Magno, desde donde atendía al pueblo. A causa de su fe y de sus votos religiosos, arrostró la muerte a manos de invasores húngaros. († 926)
En Linkóping, en Suecia, beato Nicolás Hermansson, obispo, el cual, exigente consigo mismo, se entregó por completo a su Iglesia y a los pobres, y recibió la custodia de las reliquias de Santa Brígida. († 1391)
En Florencia, en la región de Toscana, en Italia, san Antonino, obispo, que después de llevar a cabo una labor de reforma en la Orden de Predicadores, se consagró con diligencia al ministerio pastoral de su diócesis, donde resplandeció por su santidad y por su provechosa y constante predicación. († 1459)
En Clonmel, en Irlanda, beato Guillermo Tirry, presbítero de la Orden de San Agustín, mártir bajo el régimen de Oliverio Cromwell por mantenerse fiel a la Iglesia de Roma. († 1654)
En la ciudad de Vinh Long, en Cochinchina, san José Nguyén Van Luu, mártir, que, agricultor y catequista, se ofreció voluntariamente en lugar del presbítero Pedro Luu, que era buscado por los soldados, y murió en la cárcel en tiempo del emperador Tu Duc. († 1854)
En la ciudad de Aranjuez, en la región española de Castilla la Nueva, san José María Rubio Peralta, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, que se significó por su atención a los penitentes en la confesión sacramental, por la predicación de ejercicios espirituales y por sus visitas a los pobres en los suburbios de Madrid. († 1929)
En el campo de concentración de Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato Boleslao Strzelecki, presbítero y mártir, el cual, al estallar la guerra, fue encarcelado por su fe, y alcanzó la corona de la gloria por las torturas recibidas. († 1941)
En Bolonia, Italia, beata Sandra Sabattini, joven laica que en su corta vida supo traducir su amor por Cristo en servicio a los más necesitados. († 1984)

domingo, 1 de mayo de 2022

Domingo 3º de Pascua C (01.05.2022): Juan 21,1-19 ( ¿’Pescar hombres’ será humanizar entrañablemente?) y Semana 23ª: 01.05.2022: Cita de Martín Valmaseda-Elías Alcalde, Que nos devuelvan a la señora María,

 Comentarios del uno de mayo

En este primer día del mes de mayo se nos leerá en la liturgia de los celebrantes y el pueblo el actual capítulo final del Cuarto Evangelio. Es decir, el relato que nos cuenta las apariciones del Jesús de Juan en la tierra de aquel Jesús de Nazaret que se llamaba Galilea. Con este relato, el Evangelio último toma buena nota del mensaje del primero de los cuatro Evangelios escritos que es el de María Magdalena-Marcos cuando nos informa que 'Galilea es la tierra del encuentro de quien lo desee con su Jesús'. Allí es donde todo lector de Marcos empieza el camino del descubrimiento de Jesús, el que vive siempre. Ahí donde sucedió la primera y única aparición de este hombre en nuestra casa de la Tierra. Ahí es donde se le comienza a 'ver' de manera definitiva. Así, me lo entiendo yo, el primero de los Evangelios y el último de estos Evangelios llamados canónicos juntos sus brazos para coincidir en un abrazo humanamente entrañable. El mensaje de este abrazo es sencillo: Jesús de Nazaret permanece en su propia tierra de nacimiento y es ahí donde se le encontrará. Esta tierra es también la de María y la de José, sus padres, de carne y hueso. Esta es la tierra de su vida en sus, más o menos, treinta años. Pastores, pescadores, agricultores, artesanos, comerciantes... judíos, griegos, samaritanos, romanos, hombres y mujeres del siglo primero de la historia común del mundo. En estos hitos y sitios de la región de los galileos se fue desliando paso a paso la vida de un hombre que ha dejado tal huella en la historia que ésta, la historia, se organiza desde entonces en ¡el antes de' y en 'el después de'. Y la propia persona de Jesús de Nazaret se hace tan significativa que recorre con su presencia todos los siglos venideros, desde entonces, de la humanidad en sus tres continentes, primero, y en los dos restantes, después.

Conocer esta tierra, físicamente, nunca dejará de tener importancia y sentido. Aquí se enraíza, pues, uno de los goznes de la casa de este mundo.

Seguramente que estas elucubraciones mentales de nuestra realidad del siglo XXI no estuvieron jamás presentes en los escritores del relato de Marcos o del relato de Juan. Pero los hechos, desde entonces, fueron así constatados. Entiendo que nunca se acabará de comprender del todo la grandiosidad del relato de Juan 21 y aquel encuentro de los siete testigos que acompañaron a su Jesús de Nazaret, según el relato del narrador Juan, fuera el primero o el segundo o el tercero. La pesca de los 153 peces grandes siempre nos evocará una nueva interpretación de los hechos aquí contados, acontecieran o no en la realidad o sólo en la mente de su escritor y sus lectores.

Y a todo esto ya dicho añado que -en la selección de los 'libros de esa bibioteca bíblica' que sugiero semana a semana- hablaré no de un libro, ni tan siquiera librito, porque sólo tiene 16 páginas en un 'folleto o cuadernillo' que bien podría decirse que se trata de un artículo de revista de divulgación, no científica (?). Pero sea como sea, 'este ente escrito' tiene una personalidad provocativa inmensa. Ya lo anuncia su título: Que nos devuelvan a la señora María. Porque esto es lo que fue la madre de Jesús, la señora María, mujer, esposa y madre. Me he permitido este atrevimiento menor porque con este domingo se nos inicia el mes de Mayo. La pastoral de la Religión Católica y la práctica de esta fe del catecismo fue queriendo que Mayo fuera el mes de esta mujer. Y en torno a este tiempo de mayo y de su clima y de su flora en el hemisferio de las tierras del norte se tejió, para bien y menos bien y sin bien, la divinización de María. Diosa. En alguno de los días de este mes conviene volver sobre aquella intuición que muchos creyentes consideramos 'buena noticia': encarnar a María, como tú y yo y el propio Jesús fuimos también encarnados. ¿Qué nos queda sin el cuerpo y sin la tierra?

Ya sé que me llamarán -o tacharán con el sambenito- materialista después de tantos siglos de ¡maldad de la materia! Pero, la verdad es que será materia, pero será materia habitada por el aire; viva y humana, como la de Jesús de Nazaret de Galilea,y la de María, y la de José. Humanidad entrañable.

A continuación se encuentran los comentarios.

Carmelo Bueno Heras   

 

Domingo 3º de Pascua C (01.05.2022): Juan 21,1-19

Escribo CONTIGO: ¿’Pescar hombres’ será humanizar entrañablemente?

Tercera semana ya del Camino de la Pascua de Jesús. Lo vuelvo a decir: La Pascua de Jesús. ¿Cómo no evocar en esta Pascua de Jesús (tercera vez que lo escribo) la propia Pascua del pueblo de Israel y de sus prácticas religiosas? Para este Evangelista no existe ya otra fiesta de Pascua que no sea el propio Jesús, siempre vivo y viviente. Así nos lo leemos en su capítulo sexto de Juan.

Para este tercer domingo se nos propone la acogida del relato contado en Juan 21,1-19. ¿Por qué no se alarga este relato con la proclamación de su continuación en Juan 21,20-25? Si no se nos lee al pueblo en este domingo, no se nos leerá en todo lo que aún queda por recorrer en este año del Ciclo C hasta llegar a su final al acabarse el próximo mes de noviembre. Este es el trato delicado que aplica la autoridad litúrgica vaticana al Evangelio. En fin, ¡otro despropósito!

Una vez más caigo en la cuenta de que Juan 21,1-19 es la narración de la llamada popularmente ‘pesca milagrosa’. Este Evangelista nos la cuenta como la última, la tercera (Jn 21,14), de las apariciones de Jesús resucitado. En cambio, el Evangelista del Ciclo C que es Lucas nos sitúa este mismo acontecimiento en el momento mismo de la llamada de Jesús a sus primeros seguidores (Lucas 5,1-11). Leídos los dos relatos en paralelo se constatan las diferencias irreconciliables de una y de otra narración. Y uno de los datos más extrañamente escandaloso es el atrevimiento de este narrador joánico que estuvo contando uno a uno los ciento cincuenta y tres peces ‘gordos’.

Y otro de los datos muy sospechoso es el número de seguidores que este Evangelista nos cita en este relato del cuarto Evangelio. Siete, no doce. Y ninguno de ellos parece que sea el famoso discípulo amado, aunque de él hable más adelante y curiosamente en 21,20-25. ¿Tendrá alguna explicación coherente? Seguramente, pero se me escapa siempre como el pez entre las manos.

Ni los Evangelista Marcos y Mateo debieron de enterarse de tal hecho en la vida y la tarea evangelizadora de Jesús de Nazaret. Sin embargo, la acción de pescar sí se nombra para evocar la experiencia de la llamada, el seguimiento y la misión del judío galileo y laico Jesús. Todo esto sintetizado en dos palabras: Pescar hombres, que es como decir liberar a las personas del mal que es el mar. El mar simboliza el mal en la literatura y en la teología de Biblia por ser siempre el lugar más alejado de lo alto del cielo donde habita la divinidad.

La experiencia de la realidad decía por aquellos tiempos y contextos que el cielo era la casa de los dioses; la tierra, la casa de los vivos y el mar con sus abismos, la casa de los muertos. Desde esta manera de pensar y creer, la acción de pescar, pues, se comprende como liberar del mal y de su tiranía definitiva que es de la muerte. Pescar hombres es, pues, humanizar.

Este relato final del cuarto Evangelio tiene lugar en Galilea y representa la tercera y última aparición del resucitado que viene a evocarnos a sus lectores la vida y la historia de Jesús de Nazaret y, por ello mismo, la vida y la historia de todas cuantas personas deseamos ser seguidores, vivientes, resucitadas y resucitadoras como aquel Jesús.

En este relato final Jesús con Simón Pedro y cuantos le acompañan acaban reconociéndose y, precisamente por esto, pueden sentarse a la misma mesa o la misma altura y participar de la misma comida: Venid y comed. Y si a alguien de los seguidores, sea del tiempo de Jesús como Simón Pedro, o de nuestra actualidad como tú y yo se le despierta la pretensión tentadora de acaparar el poder de los primeros puestos que comience antes y constantemente por atreverse a servir, cocinar, compartir, liberar y, ¡entrañablemente!, humanizar. Carmelo Bueno Heras.

 

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos: Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. Creo que, en la inmensa BIBLIA de todos los textos, como en el cuerpo de toda persona, ¡todo está relacionado!

Ahora, Semana 23ª: 01.05.2022: Cita de Martín Valmaseda-Elías Alcalde, Que nos devuelvan a la señora María, Cuadernos Alandar 8, Alandar, Septiembre 1988, Madrid, 16 páginas.

ALLÍ NO TERMINÓ TODO

Allí empezó lo de la Señora María y nosotros. Ya lo había dicho su cántico: ‘Me llamarán feliz todas las gentes de todos los siglos’.

La Iglesia habla de ‘Asunción’. Dice el diccionario: asunción, acción de asumir. Asumir, tomar para sí. La gente se la imagina -con ayuda de Murillo- subiendo al cielo entre nubes. ¡Cuidado! Asunción no es Ascensión.

El Señor […] Se la llevó para sí. Mucho cuidado con eso del cielo. Lo que llamamos ‘cielo’ es otra manera de vivir, que supera nuestra vida tan achuchada. Unos piensan que ese ‘cielo’ se encuentra solo después de la muerte. Otros piensan que el ‘cielo’ sólo e consigue aquí en la tierra haciendo una revolución que destruya todas las injusticias […]

El mensaje de Cristo -aunque lo olvidemos- dice que ‘las dos cosas’: que hay que luchar por un mundo justo y feliz y esperar otra vida que supere a esta. Que una vida de amor entre todos, luchando por cambiar las organizaciones injustas y atendiendo a los derechos de los débiles, puede transformar la perra vida de aquí y abrirnos a otra vida después de la muerte […]

Cuando el hijo de la Señora María predicaba por los caminos insistía en una sola cosa: Cambiad […] viene a vosotros el Reino de Dios. Con el Reino de Dios pasa como con el cielo. No se trata de huir de este mundo […]

Los cristianos hemos utilizado a veces la religión para evadirnos de los problemas de aquí y no rebelarnos ante las injusticias, ‘porque como luego hay otra vida’… Otras veces hemos utilizado la religión como una escalera para subir al poder… Eso no es buscar el cielo ni el Reino de Dios. Eso ha hecho mucho daño y el daño lo ha sufrido también la Señora María.

No nos interesa una Señora María entre nubes ni con corona de brillantes sentada en un trono. Queremos a la Señora María cerca. En el Pozo del Tío Raimundo tienen la Virgen Gitana con su pañolón sobre los hombros y el niño a la cadera. Está bien que cada pueblo se la imagine como las mujeres de su tierra, como las mujeres que montan por las mañanas en el autobús, que van a barrer suelos o a la compra, que siguen esperando, como ella, la liberación de todos los aplastamientos.

María, Madre de la Iglesia y Hermana en la Iglesia.

María Reina…, mejor, María servidora.

Y hemos vuelto a donde habíamos empezado, a pedir que nos devuelvan a la Señora María los que la hayan escondido detrás del poder. No es que la hayan secuestrado, no pueden secuestrarla, sino que la han escondido. Pero nosotros, en este papelillo, hemos dado sus señas de identidad. Si la encontráis avisadnos. Lo celebraremos juntos.

Texto completo, en las páginas 15-16. 

01 de mayo: Nuestra Señora de Chapi

 

01 de mayo: Nuestra Señora de Chapi

La veneración a la imagen de la Santísima Virgen de Chapi es una de las devociones más fuertes en el sur del Perú, esta imagen recordando la Purificación de la Virgen María es de factura española y fue traída a este continente, probablemente, a principios del siglo XVIII.

… es una de las devociones más fuertes en el sur del Perú…

La devoción a la Virgen de Chapi es tan antigua como su origen, según una antigua historia fue la virgencita la que se dio el nombre de Chapi: la imagen estaba destinada a una iglesia de un pueblo cercano a Arequipa, y esta imagen era trasladada por una comitiva desde las costas hacia el lugar de destino a través de los áridos valles sureños, pues bien, en el camino la comitiva escuchó que las siguientes palabras provenían de la imagen "¡¡Chaypi, Chaypi!!", otros escucharon "¡Chajchay llallapi!" y otros "¡Chaj llallápi!", expresión que según los entendidos provienen del quechua y del aymara, lenguas que se hablan aún en el Perú, y que todas expresan más o menos lo mismo: "Aquicito nomás", "aquí, aquí", "aquí nomás" fueron entonces estas mismas personas los que dijeron que "la Virgen no sólo quiere quedarse aquí sino que se ha dado el nombre".

Ésta es la razón por la cual el Santuario erigido en honor a esta imagen ha estado en medio de los cerros desérticos de la localidad de Chapi, a 60 km de la ciudad de Arequipa; hoy, a causa del terremoto sufrido en Arequipa en el año 2001 la imagen ha sido trasladada a la ciudad.

A partir de ese momento probablemente se comenzó a conocer esta imagen con el nombre de la Virgen de Chapi. A esta imagen de Nuestra Señora el pueblo arequipeño la denomina "la mamita" de Chapi, en alusión al rol maternal de María con nosotros sus hijos.

El 2 de febrero de 1985 el Santo Padre Juan Pablo II visitó la ciudad de Arequipa para coronar la imagen de la Virgen de Chapi, como recuerdo de su paso y luego de besar al niño y a María, el Santo Padre le dejó un rosario de recuerdo.

Son muchos los milagros que se le atribuyen a "la mamita", desde diversas curaciones hasta hacer llover en tiempos de sequía.

Algunas estrofas de la canción del peregrino:

A tus pies Señora cansado llegué cercado de angustias y de penas mil. Hay dulce María de mi corazón Tú eres la esperanza de mi salvación. Sólo en tu mirada hallo dulce paz esa paz que el mundo no me puede dar.


Santuario en Arequipa (Perú)

Pocos valles como el de Chapi, situado en las estribaciones de los Andes peruanos, en el departamento de Arequipa, recibieron el gran privilegio de acoger a la Madre de Dios, a la Mamita de Chapi.

El Santuario de la Virgen de Chapi, esta en la margen derecha de la quebrada de Chapi, a una altura aproximada de 2,420 metros sobre el nivel del mar. Un lugar de difícil acceso. La ciudad de Arequipa, dista unos 60 kilómetros. Partiendo de la ciudad, se atraviesan los distritos de Paucarpata, Sabandía, Characato, hasta Yarabamba.

Quienes parten a pie siguen Pampas Nuevas, Sogay, Cuesta de hornillos, Alto Hornillos, la Pampa de Tumbambay, la Pampa del Tolar, Siete Toldos, Alto de la Escalerilla y la Escalerilla, desde donde ya se divisa el Santuario.


1 de Mayo

Miles de arequipeños, peruanos y extranjeros han visitado a la Mamita de Chapi en su Santuario cada año el 1 de mayo, para celebrar su fiesta. Sin embargo el terremoto del 23 de junio de 2001, dejó en lamentable estado al santuario que tuvo que ser derruido. Motivo por el que la Virgen se trasladó a la ciudad de Arequipa.

Sin embargo en el año 2004, ante el clamor de la población porque vuelva la Virgen a su Santuario, se inician los trabajos de reconstrucción de la antigua Capilla.

Nuevamente los devotos de la Mamita de Chapi, disponen de un centro de alabanza. La Capilla fue entregada el 8 de setiembre del 2004.

Hoy Arequipa, espera la construcción de la Nueva Casa de la Mamita de Chapi, gracias al convenio suscrito con el Gobierno Regional, el pasado ...


Santuario

El 21 de abril de 1986 a pedido del canónigo José Francisco Peña y Pbro. Nicolás Factor Herrera Herrera pidieron que la jurisdicción eclesiástica sea declarada canónicamente Santuario Arquidiocesano de Nuestra Señora de la Candelaria de Chapi por medio del Decreto N 023-C-ARZ-86. Monseñor Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio dispuso la declaración de este nuevo santuario para acrecentar en los fieles la devoción a la Virgen de Chapi, a raíz de las cuantiosas muestras de piedad de los fieles católicos.

(fuentes: www.encuentra.com; www.arzobispadoarequipa.org.pe)

Santos del día 1 de mayo

 

Santos del día 1 de mayo
Kalendis maii
   San José Obrero (6 coms.) - Memoria litúrgica   
No se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango (III Domingo de Pascua, solemnidad)
San José Obrero, el carpintero de Nazaret, que con su laboriosidad proveyó la subsistencia de María y de Jesús e inició al Hijo de Dios en los trabajos de los hombres. Por esta razón, en el día de hoy, en que se celebra la fiesta del trabajo en muchas partes del mundo, todos los obreros cristianos honran a san José como modelo y patrono suyo.
Conmemoración de san Jeremías, profeta, que vivió en tiempo de Joaquim y Sedecías, reyes de Judá. Profetizó la ruina de la Ciudad Santa, así como la deportación del pueblo, y sufrió muchas persecuciones a causa de ello, por lo que es considerado por la Iglesia como figura del Cristo sufriente. Predijo, además, que la nueva y eterna Alianza alcanzaría su plenitud en el mismo Cristo Jesús; más aún, que, por medio de Él, Dios Padre todopoderoso escribiría su Ley en el corazón de los hijos de Israel, a fin de que Él mismo fuese su Dios y ellos fuesen su pueblo. († c. s. V a.C.)
En la región de Viviers, en la Galia, san Andéolo, mártir. († s. inc.)
En Hispania meridional, conmemoración de san Torcuato, obispo de Acci (Guadix), y de otros seis obispos, que se establecieron en distintas ciudades: Tesifonte, obispo de Bergium (Berja); Esicio, obispo de Carcer (Carcesa); Indalecio, obispo de Urci (Almería); Segundo, obispo de Ábula (Abla); Eufrasio, obispo de Iliturgi (Andújar), y Cecilio, obispo de Illiberis (Elvira). († s. III/IV)
En Auxerre, de la Galia, san Amador, obispo, que trabajó con empeño por extirpar de su ciudad las supersticiones de los paganos e instituyó el culto de los santos mártires. († 418)
En Auch, población de Aquitania, san Orencio, obispo, que se esforzó en erradicar de su ciudad las costumbres paganas y en procurar la paz entre los romanos y el rey visigodo de Tolosa. († c. 440)
En Bretaña Menor, san Brieuc, obispo y abad, natural de Cambria, que fundó un monasterio en la costa armórica de Bretaña, posteriormente elevado a la dignidad de sede episcopal. († c. 500)
En Saint-Maurice-en Valais, lugar de Recia, sepultura de san Segismundo, rey de los burgundios, el cual, convertido de la herejía arriana a la fe católica, instituyó en este lugar una comunidad de monjes que debía entonar sin interrupción la salmodia ante los sepulcros de los mártires, expiando con penitencia, lágrimas y ayunos los delitos cometidos, y encontró la muerte en la región de Orleans, donde fue arrojado a un pozo por sus enemigos. († 524)
En una isla de Bretaña Menor, san Marculfo, ermitaño, y luego monje y abad del monasterio de Nanteuil. († c. 558)
En Llanelwy, en Cambria, san Asaf, abad y obispo de la sede que después llevó su nombre. († fin s. VI)
En Gap, en la región de Provenza, en Francia, san Arigio, obispo, que se distinguió por su paciencia en las adversidades, por su celo en enfrentarse a los simoníacos y por su caridad para con los monjes que habían sido enviados desde Roma para evangelizar Inglaterra. († 604)
En la región de Montauban, en la Galia Narbonense, muerte de san Teodardo, obispo de Narbona, que restauró la iglesia catedral de esta sede, sobresalió por su diligente magisterio y, finalmente, minado por la enfermedad, murió en un monasterio, rindiendo su alma a Dios. († 893)
En Fossombrone, del Piceno, en Italia, beato Aldebrando, obispo, insigne por su austeridad de vida y por su espíritu apostólico. († c. 1170)
En Arouca, en Portugal, beata Mafalda, virgen, hija del rey Sancho I, que después de quedar libre de un contrato matrimonial previamente acordado, se hizo monja e introdujo en su monasterio la reforma cisterciense. († 1257)
En Montaione, lugar de Toscana, beato Vivaldo (o Ubaldo) de San Geminiano, ermitaño de la Tercera Orden Regular de San Francisco, insigne por su vida de austeridad, de paciencia y de caridad en el cuidado de los enfermos. († c. 1320)
En Castello di Valle d'Istria, en Istria, beato Julián Cesarello, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, cuya vida fue un continuo peregrinar por aldeas y plazas, sembrando la palabra de Dios y esforzándose en aplacar los enfrentamientos entre las facciones ciudadanas. († c. 1349)
En Forlí, en la Emilia, san Peregrino Laziosi, religioso de la Orden de los Siervos de María, que desde su dedicación a la Madre de Dios se distinguió por su amor a Jesucristo y por su solicitud para con los pobres. († 1345)
En Moncel, en la región de Beauvais, en Francia, beata Petronila, virgen, primera abadesa del monasterio de las Clarisas de aquel lugar. († 1355)
En Roma, muerte del papa san Pío V, cuya memoria se celebra el día treinta de abril. († 1572)
En la aldea de Son-Tay, en Tonkín, san Agustín Schoeffler, presbítero de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y mártir, el cual, encarcelado después de haber ejercido durante tres años su ministerio, por orden del emperador Tu Duc fue finalmente decapitado en un paraje denominado Cinco Yugadas, y obtuvo así la gracia del martirio que cada día había pedido a Dios. († 1851)
Cerca de la ciudad de Nam Dinh, también en Tonkín, san Juan Luis Bonnard, presbítero de la misma Sociedad de Misiones Extrajeras de París, que, condenado a muerte por haber bautizado a veinticinco niños, alcanzó la corona del martirio al ser decapitado. († 1852)
En Milán, en Italia, san Ricardo (Herminio Felipe) Pampuri, que, después de haber ejercido generosamente en el mundo su profesión de médico, ingresó en la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, y al cabo de casi dos años descansó piadosamente en el Señor. († 1930)
En la ciudad de Wladimir, en Rusia, beato Clemente Septyckyj, presbítero y mártir, superior del monasterio de Monjes Estuditas de Univ, que durante un régimen hostil a Dios perseveró en la fe, y mereció su morada en el santuario del cielo. († 1951)