viernes, 3 de junio de 2022

Santos del día 3 de junio

 

Santos del día 3 de junio
Tertio Nonas iunii
Memoria de los santos Carlos Lwanga y doce compañeros, todos ellos de edades comprendidas entre los catorce y los treinta años, que perteneciendo a la corte de jóvenes nobles o al cuerpo de guardia del rey Mwanga, de Uganda, y siendo neófitos o seguidores de la fe católica, por no ceder a los deseos impuros del monarca murieron en la colina Namugongo, degollados o quemados vivos. Estos son sus nombres: Mbaya Tuzinde, Bruno Seronuma, Jacobo Buzabaliao, Kizito, Ambrosio Kibuka, Mgagga, Gyavira, Achilles Kiwanuka, Adolfo Ludigo Mkasa, Mukasa Kiriwanvu, Anatolius Kiriggwajjo y Lucas Banabakintu. († 1886)
En Cartago, san Cecilio, presbítero, que convirtió a la fe en Cristo a san Cipriano. († s. III)
En Carcassonne, en la Galia Narbonense, san Hilario, considerado como primer obispo de esta ciudad, y en cuyo tiempo los godos difundieron la herejía arriana. († s. IV)
En Tours, en la Galia Lugdunense, santa Clotilde, reina, cuyas oraciones indujeron a su esposo Clodoveo, rey de los francos, a abrazar la fe cristiana, y al enviudar se retiró a la basílica de San Martín, donde deseó no ser considerada como reina sino como sierva de Dios. († 545)
En Meung-sur-Loire, en el territorio de Orleans, también en la Galia, san Lifardo, presbítero, que en dicho lugar llevó vida solitaria. († 550)
En Anagni, de la Campania, santa Oliva, virgen. († s. VI/VII)
En Glandaloch, en Hibernia, san Coemgeno, abad, que fundó este monasterio, en el que vivieron muchos monjes, de los cuales fue padre y guía. († 622)
En Auvernia, en Aquitania, san Genesio, obispo de Auvernia, que recibió sepultura en la iglesia del monasterio Manglieu que él mismo había fundado con el hospicio anexo. († c. 650)
En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, san Isaac, mártir, que, siendo monje, en tiempo de la dominación musulmana, llevado por un impulso no humano sino divino, salió del monasterio de Tábanos para presentarse ante el juez sarraceno y hablarle acerca de la verdadera religión, razón por la cual fue decapitado. († 851)
En la ciudad de Lucca, en la Toscana, san Divino, que, armenio de nacimiento, vendió todos sus bienes para ser peregrino por Cristo, visitando los Santos Lugares y los sepulcros de los Apóstoles, hasta que, habiendo enfermado, descansó en el Señor. († 1051)
En la aldea de Altkirch, en la región de Basilea, entre los helvecios, san Morando, monje, oriundo de Renania, que de presbítero peregrinó a Compostela y, al regresar, se hizo monje en Cluny, fundando después el monasterio donde terminó su intensa vida. († c. 1115)
En Spello, lugar de Umbría, beato Andrés Caccioli, que, primero presbítero agregado a la Orden de los Hermanos Menores, recibió el hábito de la Orden de manos de san Francisco, a quien asistió en su lecho de muerte. († 1254)
En el cenobio de Santa María de Cadossa, en Lucania, san Cono, monje, que mediante la práctica monástica y la inocencia de vida llegó en breve tiempo, con la ayuda de Dios, a la culminación de todas las virtudes. († s. XIII)
En York, en Inglaterra, beato Francisco Ingleby, presbítero y mártir, alumno del Colegio de los Ingleses de Reims, que bajo la reina Isabel I, por ejercer el sacerdocio en su patria, fue condenado a muerte. († 1580)
En Jerez, en la región española de Andalucía, san Juan Grande, religioso de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, insigne por su dedicación a los cautivos, abandonados y marginados, que, cuidando de los apestados durante una epidemia, falleció al haberse contagiado. († 1600)
En el mar, frente al puerto de Rochefort, en Francia, beato Carlos Renato Collas du Bignon, presbítero de la Compañía de Sacerdotes de San Sulpicio y mártir, rector del Seminario Menor de Bourges, que durante la Revolución Francesa, por el hecho de ser sacerdote, fue encarcelado en una nave prisión, donde murió a consecuencia de la enfermedad que allí contrajo. († 1794)
En la ciudad de Au Thi, en Tonkín, san Pedro Dong, mártir, padre de familia, que prefirió sufrir crueles torturas antes que pisar la Cruz, y logró que en su frente se escribiese «verdadera religión» en lugar de «falsa religión» como se pretendía, por lo cual pereció decapitado en tiempo del emperador Tu Duc. († 1862)
En la localidad de Bellegra, en los alrededores de Roma, beato Diego (José) Oddi, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, eximio por su vida de oración y su sencillez. († 1919)
En Roma, san Juan XXIII, papa, cuya vida y actividad estuvieron llenas de una singular humanidad. Se esforzó en manifestar la caridad cristiana hacia todos y trabajó por la unión fraterna de los pueblos. Solícito por la eficacia pastoral de la Iglesia de Cristo en toda la tierra, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II. († 1963)

miércoles, 1 de junio de 2022

Día 2 del mes del Sagrado Corazón de Jesús: El corazón es fuente de salvación

 Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Día 2: El corazón es fuente de salvación


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Día 2, mes del Sagrado Corazón de Jesús. Él pidió ser honrado en el símbolo de su Sagrado Corazón. Pidió actos de reparación con la comunión

Junio es el mes del Sagrado Corazón de Jesús. Un tiempo propicio para renovar su consagración al Corazón de Jesús. El día 2 de este mes, dedicamos un tiempo para presenta a este corazón amoroso como una fuente de salvación para el mundo entero.
Muchos creen que la devoción al Sagrado Corazón se originó con las visiones místicas de Santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII. Sin embargo, aunque ella fue quien la propagó por el mundo, la práctica tiene sus raíces en el siglo III, cuando era común que los cristianos se detuvieran a las 3 de la tarde y meditaran sobre las Cinco Llagas, en particular la perforación del costado de Jesús.
Esta meditación, a su vez, tiene raíces en la historia del incrédulo Apóstol Santo Tomás, quien , escuchando el relato de sus compañeros discípulos sobre el Señor resucitado, se negó a creer hasta ver. Finalmente Jesús se le aparece y le invita a pone su dedo en la marca del clavo del costado de Jesús. A partir de allí, Tomás experimenta una transformación radical provocada por la herida abierta del costado de Jesus, de su Sagrado Corazón , y fue el primero en reconocer a Jesús como Señor y Dios de la vida.
El Santo Padre Benedicto XVI, hablando de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús hace algunos años atrás dijo unas palabras preciosas que valen la pena traer a la memoria:
"En el lenguaje bíblico, el Corazon indica el centro de la persona donde moran sus sentimientos e intenciones. En el Corazón del Redentor, adoramos el amor de Dios por la humanidad, su voluntad de salvación universal, su infinita misericordia. Practicar la devoción al Sagrado Corazón de Cristo significa adorar ese Corazón que, después de habernos amado hasta el final, fue atravesado por una lanza y desde lo alto de la Cruz derramó sangre y agua, una fuente inagotable de vida nueva". (Papa Emérito Benedicto XVI , Angelus,  5 de junio de 2005)
El llamado que proviene de esta importante fiesta del Sagrado Corazón de Jesús es ante todo un llamado a la adoración eucarística, porque en la Sagrada Hostia, el Señor Jesús está realmente presente y nos ofrece a cada uno Su Corazón, Su Amor Misericordioso.

Més del Sagrado Corazón de Jesús.

Pasar tiempo en la Presencia de Jesús Eucaristía, adorarlo, amarlo y alabarlo en todas las formas posibles, es la mejor expresión de devoción al Sagrado Corazón de Jesús que, como sabemos, se extendió por todo el mundo gracias a las revelaciones de Jesús a Santa Margarita María Alacoque en el siglo XVII:
"¡He aquí el Corazón que tanto amó a la humanidad!".

1. Confía en el Sagrado Corazón de Jesús.

Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor. Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío.
Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta. Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí.
Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza. Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad. Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.
Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor. Amén.

2. Oración inicial.

Sagrado Corazón de Jesús, necesito de tu fuerza que todo lo restaura, tu poder que sana y libera y conduce por nuevos caminos llenos de bendiciones.
Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de amor respetuosa y lleno de gozo por hacer tu voluntad, la cual, con ella siempre me diriges y quieres lo mejor para mí.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero seguir tus pasos, vivir lo que Tú mismo viviste, amar lo que Tú amas, despreciar el mal que te aleja de mí.
Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío. Amén.

3. Día 2 de junio: Corazón de Jesús: fuente de salvación.

En cada página del evangelio, el Corazón de Jesús habla de la fe. Por la fe Jesús cura las almas, sana los cuerpos y resucita a los muertos. Cada uno de los milagros es el fruto de la fe; cada palabra suya es una incitación a la fe
La fe es necesaria como el pan que comes, como el aire que respiras. Con la fe eres todo; sin la fe no eres nada.
Con frecuencia nuestra fe es lánguida como una llama a punto de extinguirse. Cuando en los campos, en las casas, en las oficinas, en las tiendas, se mofan de tu fe ¿sientes el coraje de defenderla sin sonrojarte, sin respeto humano?
Cuando las pasiones te asaltan ferozmente, ¿Te acuerdas que con un acto de fe resultas invencible porque Dios combate por ti y contigo?
- Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

4. Oración final.

Amantísimo Corazón de Jesús, de Ti provienen abundantes gracias, misericordia y perdón, defiendes a los oprimidos, ayudas a los más débiles, rescatas a los que son despreciados.
Una y otra vez intervienes en cada una de mis debilidades, me acoges, me perdonas y me invitas a convertirme de corazón.
Sagrado Corazón de Jesús, Tú lo sabes todo, Tú escudriñas la profundidad de nuestros corazones y ves nuestro interior, conoces mi debilidad.
Quiero aprender a perdonar y a pedir perdón, a reconocerme pecador y no juzgar a los demás, más bien acudo a Ti, que eres la fuente de la misericordia, para que pongas en mí la gracia de ser misericordioso.
Quiero sabe inyectar esperanzas en vez de condenas. Derrama tu amor en mi corazón para solidarizarme con todos. No permitas que sea indiferente ante las personas que necesitan de una palabra de consuelo.
Te suplico, Oh Dios mío, que extiendas tu mano en estos momentos sobre mis heridas y sánalas con tu inmenso amor. Eres el dueño de mi vida. Todo te lo entrego.
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

Meditación final.

El Sagrado Corazón de Jesús quiere inspirar a los corazones de hombres y mujeres de nuestros días para que puedan estar fortalecidos ante los continuos ataques de antivalores de esta sociedad y además infundirles un gran deseo de llevar a cabo grandes obras de las que se creen ser incapaces de realizar.
El Sagrado Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque:
"Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí"
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.
El corazón de Jesús era un corazón humano como el nuestro. Dejó de latir el día en que Jesús fue crucificado. Según el Evangelio de Juan, después de la muerte de Jesús, un soldado se aseguró de su muerte atravesándole el costado con una lanza. Sangre y el agua salieron de él (19:34). El corazón traspasado de Jesús se convirtió en un signo de amor por nosotros. El corazón físico de Jesús es el símbolo del amor total de Jesús, divino y humano.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús.

Para la oración del día 2 de junio, revélame tu Sagrado Corazón, oh Jesús, y muéstrame sus atractivos. Úneme a Él para siempre. Concédeme que todas mis aspiraciones y todos los latidos de mi corazón, que no cesan ni siquiera mientras duermo, sean un testimonio para Ti de mi amor por Ti y que pueda decirte: Sí, Señor, soy todo Tuyo; la promesa de mi lealtad a Ti descansa siempre en mi corazón y nunca dejará de estar ahí. Acepta la pequeña cantidad de bien que hago y ten la bondad de reparar todas mis malas acciones; para que pueda bendecirte en el tiempo y en la eternidad. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío.

Oraciones de confianza al Sagrado Corazón para tiempos difíciles.

Sagrado Corazón de Jesús, manantial divino de paz y sosiego, dulce santuario de descanso, ven a mi vida a traer paz a mi alma y a fortalecer mi espíritu, especialmente en esta situación difícile que estou atravesando...
- Nombra aquí tu situación -
Prometo, oh Manso y Sagrado Corazón, poner todas mis preocupaciones y miedos en la herida de tu costado, para ser atendido de acuerdo con tu perfecta voluntad, que sólo desea el mejor y más alto bien para aquellos que recurren a ti.
Sagrado Corazón Jesús, sólo tu amor es suficiente para librarme de la ansiedad, me rindo ante él; aferrándome a la esperanza de una rápida resolución, confiando en todas tus promesas. Amén.

Conoce más del Sagrado Corazón de Jesús.


Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con información de: Padre León De

Día 1 del mes del Sagrado Corazón de Jesús. Si queremos amar más a Dios vamos a comenzar por ir conociendo su Corazón que es fuente del amor

 Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Día 1: Conociendo el Corazón de Dios

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Día 1 del mes del Sagrado Corazón de Jesús. Si queremos amar más a Dios vamos a comenzar por ir conociendo su Corazón que es fuente del amor

Al venerar al Sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia alaba especialmente el infinito amor demostrado por Nuestro Señor Jesucristo a los hombres. Como su Corazón es el símbolo del amor, al venerar su corazón, la Iglesia celebra el amor. En el día 1 del mes del Sagrado Corazón de Jesús, vamos a ir conociendo las delicias a la que nos expondremos a su amor, que emanan de su Divino Corazón.
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús comenzó alrededor del año 1672. En repetidas ocasiones, Jesús se apareció a Santa Margarita María de Alacoque y durante estas apariciones le explicó la devoción a su Sagrado Corazón como Él quería que la gente lo practicara.
El Sagrado Corazón nos recuerda que Cristo no es Dios simplemente apareciendo como hombre; es verdaderamente hombre, así como es verdaderamente Dios.
Jesús pidió ser honrado en el símbolo de su Corazón de carne; pidió actos de reparación con la comunión frecuente, la comunión en el primer viernes de cada mes, y mantener una Hora Santa.

Més del Sagrado Corazón de Jesús.

Estos 30 días que dedicaremos a amar al Sagrado Corazón de Jesús, debe lograr unir nuestros corazones al de Él, y dedicarnos a Él para hacer crecer nuestro Espíritu de caridad y así aumentar la adoración de Dios, especialmente de el de su sacratísimo corazón, y nuestro celo y respeto en la recepción de los sacramentos, especialmente la Eucaristía.
Todo esto podrá ayudarnos a vivir una vida centrada en Jesús en nuestro hogar, en la escuela, en el trabajo, y hasta en los momentos de recreación.

1. Confía en el Sagrado Corazón de Jesús.

Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor. Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío.
Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta. Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí.
Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza. Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad. Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.
Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor. Amén

2. Oración inicial.

Sagrado Corazón de Jesús, necesito de tu fuerza que todo lo restaura, tu poder que sana y libera y conduce por nuevos caminos llenos de bendiciones.
Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de amor respetuosa y lleno de gozo por hacer tu voluntad, la cual, con ella siempre me diriges y quieres lo mejor para mí.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero seguir tus pasos, vivir lo que Tú mismo viviste, amar lo que Tú amas, despreciar el mal que te aleja de mí.
Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío. Amén.

3. Día 1 de junio: El Sagrado Corazón de Jesús.

¡El Corazón de Jesús! Una herida, una corona de espinas, una cruz, una llama, "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres". ¿Quién nos ha dado aquel Corazón? Jesús mismo.
Él nos había dado todo: su doctrina, sus milagros, sus dones de la Eucaristía, su Madre divina. Pero el hombre permanece todavía insensible a tantos dones. Su soberbia les hace olvidar el Cielo, sus pasiones les hacen descender al fango.
Fue entonces cuando Jesús mismo dirigió una mirada piadosa sobre la humanidad; se apareció a su hija predilecta, Margarita María de Alacoque, para manifestarle los tesoros de su corazón
- Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

4. Oración final.

Amantísimo Corazón de Jesús, de Ti provienen abundantes gracias, misericordia y perdón, defiendes a los oprimidos, ayudas a los más débiles, rescatas a los que son despreciados.
Una y otra vez intervienes en cada una de mis debilidades, me acoges, me perdonas y me invitas a convertirme de corazón.
Sagrado Corazón de Jesús, Tú lo sabes todo, Tú escudriñas la profundidad de nuestros corazones y ves nuestro interior, conoces mi debilidad.
Quiero aprender a perdonar y a pedir perdón, a reconocerme pecador y no juzgar a los demás, más bien acudo a Ti, que eres la fuente de la misericordia, para que pongas en mí la gracia de ser misericordioso.
Quiero sabe inyectar esperanzas en vez de condenas. Derrama tu amor en mi corazón para solidarizarme con todos. No permitas que sea indiferente ante las personas que necesitan de una palabra de consuelo.
Te suplico, Oh Dios mío, que extiendas tu mano en estos momentos sobre mis heridas y sánalas con tu inmenso amor. Eres el dueño de mi vida. Todo te lo entrego.
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

Meditación final.

El Sagrado Corazón de Jesús quiere inspirar a los corazones de hombres y mujeres de nuestros días para que puedan estar fortalecidos ante los continuos ataques de antivalores de esta sociedad y además infundirles un gran deseo de llevar a cabo grandes obras de las que se creen ser incapaces de realizar.
El Sagrado Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque:
"Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí".
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.
El Sagrado Corazón representa el amor de Cristo por toda la humanidad, y nuestra devoción a él es una expresión de nuestra fe en su misericordia.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús.

Para la oración del día 1 del mes de Junio, te ruego, oh Jesús mío, que quites la ceguera de mi corazón, para que te conozca; quita la dureza de mi corazón, para que te tema; quita la frialdad de mi corazón, para que pueda resistir todo lo que sea contrario a tu voluntad; quita su pesada y terrenal lentitud y egoísmo, para que pueda ser capaz de un sacrificio heroico por tu gloria, y por las almas que has redimido con tu más preciada sangre. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío.

Oraciones de confianza al Sagrado Corazón para tiempos difíciles.

Sagrado Corazón de Jesús, manantial divino de paz y sosiego, dulce santuario de descanso, ven a mi vida a traer paz a mi alma y a fortalecer mi espíritu, especialmente en esta situación difícile que estou atravesando...
- Nombra aquí tu situación -
Prometo, oh Manso y Sagrado Corazón, poner todas mis preocupaciones y miedos en la herida de tu costado, para ser atendido de acuerdo con tu perfecta voluntad, que sólo desea el mejor y más alto bien para aquellos que recurren a ti.
Sagrado Corazón Jesús, sólo tu amor es suficiente para librarme de la ansiedad, me rindo ante él; aferrándome a la esperanza de una rápida resolución, confiando en todas tus promesas. Amén.

02 de junio: Nuestra Señora de Edesa

 

02 de junio: Nuestra Señora de Edesa

Nuestra Señora de Edesa, en Asia Menor

San Alexis , también conocido como San Alejo, tiene fama de haber sido el hijo de un prominente senador romano llamado Euphemian, de familia rica y virtuosa. Euphemian y su esposa Algas eran católicos devotos. Ellos no habían podido tener hijos por algún tiempo, pero después infalible oración a Dios, un hijo fue nacido de ellos y llamaron Alexis.

Alexis vivió en Roma en el Siglo IV, donde recibió una excelente educación durante su juventud, aprendiendo de sus padres a una edad temprana que Dios espera que la prosperidad de usar su riqueza para ayudar y aliviar a los pobres.

Cuando Alexis creció, Euphemian y su esposa Algas eligieron una buena esposa para su hijo; una muchacha que pertenecía a la familia imperial romana, pero Alexis quería consagrar su vida entera a Dios y no deseaba casarse. Pero, en obediencia a los deseos de sus padres, Alexis se casó; pero después de la ceremonia, por inspiración divina, se quitó la venda de la boda y se lo devolvió a su novia.

Al parecer, la novia de Alexis había consentido ésto de antemano, y así Alexis salió de Roma en secreto y se embarcó hacia Siria . Luego viajó a Edesa, donde, a pesar de que una vez había sido muy rico, empezó a vivir la vida de un mendigo común a la entrada de una iglesia dedicada a la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Edesa. Sin saber las circunstancias de su desaparición, su familia lo buscó en vano durante muchos años.

San Alexis estaba contento de vivir la vida de un mendigo, sobreviviendo fuera de las escasas limosnas que obtuvo cada día después de rezar ante la imagen de la Santísima Virgen en el santuario. Pasó gran parte del resto de su tiempo cuidando a los enfermos y débiles en el hospital de Edesa. Nunca hablaba de sí mismo ni de la vida que había dejado atrás, y no había ninguno a quien él nunca reveló su nombre.

Un día, la imagen venerada por San Alexis habló a un sacristán, quien revela que Alexis era un "hombre de Dios" y dando a conocer su santidad a todo el pueblo de Edesa.

San Alexis, viéndose a sí mismo como nada más que un mendigo humilde, de repente fue venerado como un santo. Humillado por la revelación de Nuestra Señora de Edesa, huyó de la ciudad por un lugar donde pudiera permanecer desconocido. Abordó un barco rumbo a Tarso, pero una tormenta obligó al buque a atracar en la costa italiana. Al ver la mano de Dios en esto, y siguiendo la inspiración divina, San Alexis regresó a su casa de la infancia en el monte Aventino en la ciudad de Roma.

Los padres de San Alexis todavía estaban vivo , pero no reconocen su propio hijo en el mendigo harapiento se había convertido. El que era el heredero de un título nobiliario y magnífica propiedad se le dio modesto empleo y un rincón triste debajo de las escaleras donde podía dormir. Él no se reveló a nadie y nunca pidió nada má . San Alexis pasó los restantes 17 años de su vida como un extraño en su propia casa, sufriendo el desprecio y buffets de los siervos de su padre en la paciencia y la humildad.

Cuando San Alexis murió, las campanas de la iglesia sonaron de su propio acuerdo. El Papa Inocencio estaba celebrando misa cuando fue interrumpido por una voz que le decía que "Buscad al hombre de Dios". El emperador romano y el Papa Inocencio en la búsqueda, guiados por la voz misteriosa, encontraron el cuerpo de San Alexis donde había expirado debajo de la escalera.

Cuando se descubrió que San Alexis ocupó un pergamino que detalla el relato de su vida que Dios le había ordenado que puso por escrito, y este documento también reveló su identidad. Los padres de Alexis fueron profundamente entristecidos al saber que el mendigo que había vivido bajo las escaleras y que había comido las migajas de su mesa en realidad había sido su propio hijo, a pesar de que también se dieron cuenta de que era un santo que había sufrido todo por el amor de Dios.

San Alexis fue enterrado en la Basílica de San Pedro, aunque sus restos fueron trasladados más tarde a la iglesia de San Bonifacio en el Camino del Aventino de Roma. Hay una presentación cerrada que muestra la escalera muy por debajo de la que San Alexi , una vez dormido .

San Alexis es el modelo para los Hermanos Alexianos, y él también ha sido durante mucho tiempo considerado como el santo patrón de los peregrinos y mendigos, y su fiesta del 17 de julio fue eliminado del calendario de los santos en el Vaticano II.

traducido por mallinista 
(fuente: www.roman-catholic-saints.com)

Santos del día 2 de junio

 

Santos del día 2 de junio
Quarto Nonas iunii
   Santos Marcelino y Pedro, mártires - Memoria litúrgica   
San Marcelino, presbítero, y san Pedro, exorcista, mártires, acerca de los cuales el papa san Dámaso cuenta que, durante la persecución bajo Diocleciano, condenados a muerte y conducidos al lugar del suplicio, fueron obligados a cavar su propia tumba y después degollados y enterrados ocultamente, para que no quedase rastro suyo, pero más tarde, una piadosa mujer llamada Lucila trasladó sus santos restos a Roma, en la vía Labicana, dándoles digna sepultura en el cementerio «ad Duas Lauros». († c. 304)
En Lyon, en la Galia, santos mártires Potino, obispo, Blandina y cuarenta y seis compañeros, cuyo valeroso y reiterado combate, que tuvo lugar en tiempo del emperador Marco Aurelio, está atestiguado en la carta que la Iglesia de Lyon envió a las Iglesias de Asia y Frigia. El obispo Potino, ya nonagenario, falleció al poco de ser encarcelado, y algunos otros también murieron en prisión, mientras que los restantes fueron expuestos como espectáculo en el anfiteatro, ante miles de personas, donde los que eran ciudadanos romanos perecieron decapitados y los demás entregados a las fieras. Por último, Blandina, reservada para un combate más cruel y prolongado, después de haber estado alentando a sus compañeros, les siguió a la gloria al ser también decapitada, tras padecer prolongadas y crueles torturas. Estos son los nombres: Zacarías, presbítero, Vecio Epagato, Macario, Asclibíades, Silvio, Primo, Ulpio, Vital, Comino, Octubre, Filomeno, Gemino, Julia, Albina, Grata, Emilia, Potamia, Pompeya, Rodana, Biblis, Quarcia, Materna, Helpis; Santo, diácono; Maturo, neófito; Atalo de Pérgamo, Alexander de Frigia, Pontico, Justo, Aristeo, Cornelio, Zosimo, Tito, Julio, Zotico, Apolonio, Geminiano, otra Julia, Ausona, otra Emilia, Jamnica, otra Pompeya, Domna, Justa, Trófima y Antonia. († 177)
En Formia, de la Campania, san Erasmo, obispo y mártir. († c. 303)
En Roma, en la basílica de San Pedro, san Eugenio I, papa, que fue sucesor de san Martín, mártir. († 657)
En el Bósforo, en la Propóntide, muerte de san Nicéforo, obispo de Constantinopla, que, tenaz defensor de las tradiciones, se opuso con decisión al emperador iconoclasta León el Armenio, sosteniendo el culto de las sagradas imágenes. Expulsado de su sede, fue relegado largo tiempo en un monasterio, donde entregó su alma a Dios. († 828)
En Acqui, del Piamonte, san Guido, obispo. († 1070)
En Trani, de la Apulia, san Nicolás, peregrino, que, natural de Grecia, recorría toda la región llevando un crucifijo en la mano y repitiendo incesantemente «Señor, ten piedad». († 1094)
En Sandomierz, junto al río Vístula, en Polonia, beatos Sadoc, presbítero, y sus compañeros de la Orden de Predicadores, mártires, que, según la tradición, fueron víctimas de los tártaros mientras cantaban la Salve Regina, saludando al final de su existencia a la Madre de la Vida. († 1260)
En la ciudad de Au Thi, en Tonquín, santo Domingo Ninh, mártir, joven agricultor, que, por no querer pisotear la Cruz, fue decapitado en tiempo del emperador Tu Duc. († 1862)
En Ban Talang, Houaphan, Laos, beato Joseph Tien [Thao Tien], sacerdote del vicariato apostólico (actual diócesis) de Thanh Hoá y mártir. († 1954)