lunes, 3 de febrero de 2025

San Blas de Sebaste, obispo y mártir (Tradiciones, refranes, devociones) 3 de febrero

 

San Blas de Sebaste, obispo y mártir

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fecha de inscripción en el santoral: 3 de febrero
†: c. 320 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Elogio: San Blas, obispo y mártir, que, por ser cristiano, en tiempo del emperador Licinio padeció el martirio en la ciudad de Sebaste, en la antigua Armenia.

Patronazgos: patrono de decenas de ciudades, especialmente de Italia, de médicos, músicos, comerciantes de lana, sastres, zapateros, sombrereros, tejedores, curtidores, panaderos, molineros, albañiles y yeseros, tambien de los animales de compañía, los caballos y los animales salvajes; protector para pedir un buena confesión, también protector de dolores y males de garganta, tos, enfermedades urinarias, sangrado, úlceras, cólicos, dolor de muelas, peste, enfermedades de la infancia.

Tradiciones, refranes, devociones: Hiela las Candelas, 30 días con ellas; hiela San Blas, 30 más.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás
Por San Blas la cigüeña verás, si la vieres año de bienes, si no la vieres año de nieves.
Por San Blas, la cigüeña verás, si no la ves mal año es. (3 de febrero)
San Blas cura de la garganta, al mozo que come y que no canta.
Sant Blas gloriós, deixa'm el chiquet, i emporta't la tós (valenciano: San Blas glorioso, déjame al niño y llévate la tos)
San Blas bendito, te guarde la gola y el apetito.

En algunas iglesias se realiza la «bendición de las gargantas», al finalizar la misa de san Blas, se colocan, cruzadas, dos candelas -que pueden haber sido bendecidas el día anterior o con una bendición propia para el día 3- sobre la garganta y se reza: «Por la intercesión de S. Blas, obispo y mártir, te libre de todo mal de la garganta y de cualquier otro mal. Amén». Antiguamente esta bendición se realizaba aplicando sobre la garganta una reliquia del santo, por lo que no podía realizarse en cualquier iglesia.

Cuando un chico se atraganta hay que hacerle levantar los brazos, y darle palmadas en la espalda diciendo «san Blas, san Blas».

Oración: Milagroso San Blas, que lleno de júbilo, en el camino a la cárcel obrasteis prodigios y salvasteis la vida de un niño que se moría ahogado por una espina que tenía atravesada en la garganta, alcanzadnos del Señor la gracia de vernos libres de todas las enfermedades de lo garganta y emplear a ésta siempre para la gloria de Dios y bien de nuestras almas. Así sea.

Escucha, Señor, las súplicas de tu pueblo, que hoy te invoca apoyado en la protección de tu mártir san Blas: concédenos, por sus méritos, la paz en esta vida y el premio de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

Ver más información en: Los 14 santos auxiliadores


Imagen que contiene ropa, vestido

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Parece que no hay pruebas de que existiera algún culto a san Blas antes del siglo VIII; pero los relatos de fechas posteriores están de acuerdo en afirmar que fue obispo de Sebaste, en lo que era en aquel momento Armenia (actual Turquía) y recibió la corona del martirio durante la persecución de Licinio, por mandato de Agrícola, gobernador de Capadocia y Asia Menor. En las actas legendarias de san Eustracio, de quien se dice que pereció en la persecución de Diocleciano, se menciona que san Blas recibió muy solemnemente sus reliquias, las depositó con las de san Oreste y llevó al cabo, punto por punto, la última voluntad del mártir.

Esto es todo lo que puede afirmarse con cierta seguridad respecto a san Blas; pero en vista de la devoción con que se le venera en Alemania, Francia e Italia, conviene relatar brevemente la historia que contienen sus actas legendarias. De acuerdo con ellas, Blas nació rico, de padres nobles; fue educado cristianamente y se le consagró obispo cuando todavía era bastante joven. Al comenzar la persecución, por inspiración divina, se retiró a una cueva en las montañas, frecuentada únicamente por las fieras. San Blas recibía con afecto a sus salvajes visitantes y cuando estaban enfermos o heridos, los atendía y los curaba. Se dice que los animales acudían en manadas para que los bendijera. Cierta vez unos cazadores que buscaban atrapar fieras para el anfiteatro, encontraron al santo rodeado por ellas. Repuestos de su asombro, los cazadores intentaron capturar a las bestias, pero san Blas las espantó y entonces le capturaron a él. Al saber que era cristiano, lo llevaron preso ante el gobernador Agrícola. Se dice que cuando le conducían a la ciudad, encontraron a una mujer que gemía desesperada, porque un lobo acababa de llevarse a uno de sus lechones; entonces san Blas llamó con voz recia a la fiera y el lobo apareció a poco, con el lechón en el hocico, y lo dejó intacto a los pies de la maravillada mujer. Pero aquel prodigio no conmovió a los cazadores, que continuaron su camino arrastrando al preso consigo. En cuanto el gobernador se enteró de que el reo era un obispo cristiano, mandó que lo azotaran y después lo encerraran en un calabozo, privado de alimentos. San Blas soportó con paciencia el castigo y tuvo el consuelo de que la mujer, dueña del lechón que había salvado, se presentara en la oscura celda para ayudarle, llevándole provisiones y velas para alumbrarse. Pocos días más tarde, fue torturado para que renegara de su fe; sus carnes fueron desgarradas con garfios y, como el santo se mantuviera firme, se dio orden de que fuera decapitado.

Así murió san Blas en Capadocia y, años más tarde, sus supuestas reliquias se trasladaron al Occidente, donde se extendió su culto enormemente en razón de las curaciones milagrosas que, al parecer, se realizaban por su intercesión. Se le venera como el santo patrono de los cardadores de lana y los animales salvajes y, en virtud de varias célebres curas que hizo en vida a enfermos de la garganta, es el abogado para esta clase de males; una de las variantes de la leyenda recuerda especialmente que el santo, camino del suplicio, curo el mal de un niño que se había atragantado con una espina. En Alemania se le honra, además como uno de los catorce «heilige Nothelfer» (santos auxiliadores en las necesidades). En algunas partes, el día de la fiesta de san Blas, se administra una bendición especial a los enfermos, colocando dos velas (al parecer en memoria de las que llevaron al santo en su calabozo) en posición de una cruz de san Andrés, en el cuello o sobre la cabeza del suplicante, pronunciándose estas palabras: «Per intercessionem Sancti Blasi Liberet te Deus a malo gutturis et a quovis alio malo» (por intercesión de san Blas te libere Dios de todo mal de la garganta y de todo otro mal). También leemos sobre el «agua de san Blas», que se bendice en su día y que generalmente se da a beber al ganado que está enfermo.

Las llamadas Actas de san Blas se encuentran en Biblioteca Hagiográfica Latina, nn. 1370-1380, y Biblioteca Hagiográfica Griega, p. 21. Cf. en Acta Sanctorum, febrero, vol. I, y Detzel, Christliche Ikonographie, II 2 y 9. A. Franz, Die Krichlichen Benediktionen im Mittelalter, vol. I, pp. 202-206, da varias fórmulas y muchos otros informes sobre las bendiciones de san Blas. Véase Diary por Parson Woodford, edición en un vol. dedicado a la conmemoración del santo por los cardadores de lana de Noruega, (1935), pp. 198-200.
Cuadro: Hans Memling, Altar de la Pasión, 1491, Museo de Historia del Arte y de la Cultura, Lübeck, Alemania.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

 

Santos del día 3 de febrero

 

Santos del día 3 de febrero
Tertio Nonas februarii
   San Blas de Sebaste, obispo y mártir (9 coms.) - Memoria litúrgica   
San Blas, obispo y mártir, que, por ser cristiano, en tiempo del emperador Licinio padeció el martirio en la ciudad de Sebaste, en la antigua Armenia. († c. 320)
   San Oscar de Bremen, monje y obispo (1 coms.) - Memoria litúrgica   
San Oscar, obispo de Hamburgo y después también de Bremen, en Sajonia, que, siendo monje del monasterio de Corbie, fue designado por el papa Gregorio IV como legado para todas las tierras del norte de Europa. Anunció el Evangelio a grandes multitudes de Dinamarca y Suecia, consolidó allí la Iglesia de Cristo y, después de superar con ánimo invicto muchas dificultades, desgastado por sus trabajos murió en Bremen. († 865)
En Jerusalén, conmemoración de los santos Simeón, anciano honrado y piadoso, y Ana, viuda y profetisa, que merecieron saludar a Jesus niño como Mesías y Salvador, esperanza y redención de Israel, en el momento en que, según la ley, fue presentado en el Templo.
En Cartago, ciudad de África, san Celerino, lector y mártir, que confesó denodadamente a Cristo en la cárcel, entre azotes, cadenas y otros suplicios, siguiendo las huellas de su abuela Celerina, anteriormente coronada por el martirio, y de sus tíos paterno y materno, Lorenzo e Ignacio, que, tras haber servido en campamentos militares, llegaron a ser soldados de Dios y obtuvieron del Señor palmas y coronas con su gloriosa pasión. († s. III)
En Poitiers, en Aquitania, san Leonio, presbítero, que fue discípulo de san Hilario. († s. IV)
En Gap, en la región de Provenza, en la Galia, santos Teridio y Remedio, obispos. († s. IV/V)
En Lyon, en la Galia, san Lupicino, obispo, que vivió en la época de la persecución desencadenada bajo los vándalos. († s. V ex.)
En el monasterio de Celle, en Hanonia, san Adelino, presbítero y abad. († c. 696)
En Chester, en la región de Mercia, en Inglaterra, santa Wereburga, abadesa de Ely, fundadora de varios monasterios. († c. 700)
En Meerbeke, en Brabante, santa Berlinda, virgen, que se distinguió por su vida religiosa de pobreza y caridad. († s. IX-X)
En el monasterio cisterciense de Froidemont, en la región de Beauvais, en Francia, beato Helinando, monje, el cual, después de haber vivido como trovador itinerante, abrazó la vida humilde y escondida en el claustro. († d. 1230)
En Londres, en Inglaterra, beato Juan Nelson, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús y mártir, que, por haber negado la suprema potestad de la reina Isabel I en lo referente a la vida del espíritu, fue condenado a muerte y ahorcado en Tyburn. († 1578)
En Manila, Filipinas, beato Justo Takayama Ukon, que renunció a su alta posición social como samurai, y a sus riquezas, por amor a Cristo y que a causa de los maltratos que sufrió en su patria por quienes odiaban su fe, murió en el exilio. († 1615)
En Lyon, en Francia, santa María de San Ignacio (Claudina) Thévenet, virgen, la cual, movida por la caridad, con ánimo esforzado fundó la Congregación de Hermanas de Jesús y María, para la formación espiritual de las jóvenes, especialmente de condición humilde. († 1837)
En Bourg-Saint-Andéol, en la región de Viviers, en Francia, santa María Ana Rivier, virgen, que en tiempo de la Revolución Francesa, cuando se suprimieron todas las órdenes y congregaciones religiosas, instituyó la Congregación de Hermanas de la Presentación de María, para educar en la fe al pueblo cristiano. († 1838)
En la población de Steyl, en los Países Bajos, beata María Elena Stollenwerk, virgen, que colaboró con el beato Arnoldo Janssen en la fundación de la Congregación de Misioneras Siervas del Espíritu Santo y, tras haber cesado en la función de superiora, se entregó a la adoración perpetua. († 1900)
En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, en Alemania, beato Alois Andritzki, sacerdote diocesano y mártir. Detenido por la Gestapo por denunciar públicamente las persecuciones de los nazis contra la Iglesia, fue asesinado por odio a la fe mediante inyección letal. († 1943)

03 de febrero: Nuestra Señora de Saideneida

 

03 de febrero: Nuestra Señora de Saideneida

En las afueras de Palestina, se encuentra uno de los más famosos santuarios de la Madre de Dios, más precisamente en un convento de monjas ortodoxas, - Dair as- Sagura , en situada dentro de las paredes de una antigua fortaleza en una colina cerca de Damasco.

La Edad Media fue sin duda un momento de fe, tiempo en el que habían muchas imágenes de Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen, además de varios santos con los que se erigieron santuarios y de ahí se fundaron varios pueblos. Lamentablemente, muchos de esos templos quedaron olvidados o fueron destruidos.

Los orígenes de la ermita de Nuestra Señora de Saideneida no son conocidos pero se sabe que se remontan a una época mucho anterior a la separación de la Iglesia Ortodoxa de Roma. De hecho , hay una tradición que asocia el santuario de al menos el tiempo del emperador romano Justiniano I (año 565 D.C.). El ícono, llamado Nuestra Señora de Saideneida, se decía que había sido llevado a su casa en las afueras de Damasco, en el año 870, ya sea desde Constantinopla o Jerusalén.

El santuario fue posteriormente conocido en Occidente, donde a partir de alrededor de 1200 fue popularizado por las historias de milagros que se relacionan de la veneración de la imagen. En nuestros días el santuario ya que no hay casi ninguna referencia.

traducido por mallinista 
(fuente: www.roman-catholic-saints.com)

domingo, 2 de febrero de 2025

Feliz día de la educación - 2025, 02.02. Domingo 4º del Tiempo Ordinario C: Lucas 2,22-40 (¿Presentación – Purificación – Evangelización?) yCINCO MINUTOS con el Evangelio de Lucas(Semana 10ª (02.02.2025): Lucas 3,1-20. Juan, bautizador y blasfemo).

 Feliz día de la educación

En los días finales del pasado mes de enero recibí desde tres orígenes distintos un mismo texto sobre el asunto explícito de la educación. Y ahora que me dispongo a compartir Contigo esta presentación de los comentarios del domingo día 2 de febrero considero que estos mensajes tan humanos como humanizadores merece la pena que sean divulgados, repartidos y compartidos como el sabroso pan de las eucaristías auténticas. Si ahora se cae en la muy feliz tentación de leer este testimonio hasta el punto final, sugiero que se investigue la realidad de quien firma tales afirmaciones tan sencillas como el aire que respiramos y nos sostiene. La autora del 'Feliz día de la educación' es una voz conocida en ámbitos aragoneses por sembrar por esa tierras sus mensajes cargados de buenas noticias. 
Y de estas buenas noticias se nos habla en los ámbitos eclesiásticos en este primer domingo del mes de febrero en el que se nos proclama el Evangelio del anciano Simeón y de la anciana Ana, posiblemente abuelos si nos atrevemos a leer con imaginación los relatos que el Evangelista Lucas nos ofrece en los primeros capítulos de su libro. Y nada más ahora, a leer y a investigar... 'en los asuntos humanizadores de la educación más elemental': leer, escribir y contar.

"Feliz día de la educación.
En un mundo que me dolía como un zapato estrecho, la educación me permitió caminar descalza, ilesa, libre. Le debo todo lo que soy a ese billete de ida sin vuelta, a ese viaje infinito que empecé el día que tomé asiento en una escuela y alguien me concedió el don de aprender. Me dieron el abecedario y desde entonces es mi paisaje favorito, un lugar secreto en el que me refugio cuando lo preciso. Era pobre y la educación me libró de un destino al que mi madre y otras tantas como ella no pudieron sustraerse. La educación me hizo amar a hombres y mujeres a los que nunca conocí. Amé sus libros, sus vidas, porque me enseñaron a defenderme sin uñas ni dientes, diciendo, nada más. Soy hija de esas aulas que nos permitieron calzar alas y ser. Ser, como si eso no fuera nada, aunque es el primer verbo que aprendemos cuando no levantamos un palmo del suelo. Soy gracias a mis profesores y profesoras. Los que me inculcaron una pasión que ojalá muera conmigo. Los que supieron que una palabra de ánimo es a veces la mejor lección, la que más necesitamos. Creo en la educación como otros en Dios o en la ciencia. He visto milagros que no creeríais. He visto crecer y reír y abrir ojos como platos a chicos y chicas que ya son médicos o físicos o mecánicos o traductores o abogados o fontaneros o actores o maestros. Me pertenece esa dicha, la de contemplar desde cada aula que piso la vida en movimiento.
Patricia Esteban Erlés'.
Y habiendo dicho y escrito esto, podría también seguir hablando de María y José los padres de aquel judío del norte del país de PalestinaIsrael. Por esto mismo, me sigo diciendo que me quiero parecer a la señora María a ver si me la acaban devolviendo, que la sigo sintiendo también secuestrada y engañada mientras se la reviste de mil y un trampantojo material y espiritual, como vuelvo a recordar en sus siguientes siete advocaciones:
337. Nuestra Señora la Virgen de las Maravillas. Que me devuelvan a la señora María. 338. Nuestra Señora la Virgen del Arca de la Alianza. Que me devuelvan a la señora María. 339. Nuestra Señora la Virgen …
… de san Lucas. Que me devuelvan a la señora María. 342. Nuestra Señora la Virgen del Acebo. Que me devuelvan a la señora María. 343. Nuestra Señora la Virgen del Fresno. Que me devuelvan a la señora María.

Junto a esta jaculatoria me sigo identificando con esta otra que voy repitiendo como un nuevo mantra del aire de mis adentros: Vive Jesús en nuestros corazones. Siempre.

Nada más en este nuevo domingo del 2 de febrero de 2025. 
A continuación se encuentra, primero, el comentario del Evangelio propuesto desde el ámbito vaticano para las Eucaristías. 
Y, en segundo lugar, el comentario del relato que nos correspondería proclamar, si se ha comenzado a leer ordenadamente el Evangelio de Lucas a lo largo de los cincuenta y dos domingos de este año eclesiástico católico. Ambos comentarios se encuentran también en el archivo adjunto.
Muy feliz salud para este 2025. Carmelo Bueno Heras

2025, 02.02. Domingo 4º del Tiempo Ordinario C: Lucas 2,22-40

Leo y escribo Contigo:

¿Presentación – Purificación – Evangelización?

El primer domingo de este nuevo mes de febrero se celebra dentro de la iglesia católica romana y vaticana la fiesta llamada de la Presentación o, también, de la Purificación. Presentación o Purificación por aquello que nos cuenta, en rigurosa primicia, el biógrafo Lucas cuando Jesús cumplió sus primeros cuarenta días de vida. Podemos o debemos imaginar que el recién nacido bebé, Jesús en (de) Belén, es llevado por sus padres y parientes a la capital Jerusalén y a su Templo para purificarse de sus pecados según la Ley de Moisés (cfr. Levítico 12).

 

Felicidades y enhorabuenas a todas las mujeres que se llaman Presentación o Purificación, que son muchas, pero serán muchas más quienes se llamen ANA; feliz día para éstas también. 

 

La memoria de este ‘hecho’, histórico o imaginado por el Evangelista Lucas, es el relato evangélico que se nos proclamará en la eucaristía de este domingo, el cuarto del tiempo litúrgico llamado ordinario, entiéndase como se desee este asunto del ‘ordinario’.

 

En mi celebración eucarística de este acontecimiento dominical me leeré el relato amplio que nos ha dejado Lucas como testimonio de su fe en Jesús de Nazaret de quien escribe unos cuarenta o cincuenta años después de la muerte de este protagonista de su buena noticia. Me leeré de nuevo este texto para tratar de retener todos los detalles del relato para volver a empaparme de los mensajes de la fe en Jesús. Volveré a constatar que aquel Jesús concebido y nacido de María y de José fue uno y único como cualquier otro ser humano llegado a este mundo. Y que siendo así, uno y único, cada uno de sus creyentes y seguidores nos lo imaginamos a nuestro modo y manera. Tantos modos o maneras como creyentes. Desde el Dios segunda persona trinitaria, hasta el Sumo Sacerdote de cualquiera de los Templos de la Religión que es el Cristianismo, pasando por el siervo de los siervos servidores crucificados de este mundo. Parece ser que su identidad de ser humano se nos ha ido resucitando divinizada en los adentros de cada uno de sus creyentes.

 

En síntesis, me seguiré preguntando en este domingo día 2 de febrero ¿quién es este Jesús de Nazaret? ¿Quién eres? ¿Quién eres para mí? ¿Luz, agua, camino, palabra, piedra, puerta… pan?

 

Y…, ya puesto en sintonía, trataré de hacer algo semejante a lo que nos relata Lucas sobre aquel anciano del Templo de Jerusalén llamado Simeón: escribir ‘un poemita’, inspirado en el suyo o en el de Lucas 2,29-32. Aunque no desee como él morir en breve, puede que encuentre algunas palabras (como las siete ya escritas en el párrafo anterior) que me permitan hilvanar alguno de los buenos sentimientos de las interconexiones de mis neuronas.

 

Y…, ya puesto en sintonía, prometo volver a leerme un excelentemente precioso comentario de lo que nos dice Lucas de su profetisa Ana en este relato (2,36-38). No he leído en mucho tiempo ningún comentario tan sabroso, documentado, bien contado y comprensible para todo lector interesado en asuntos bíblicos. Por esto, volveré a poner ante mis ojos a Ariel Álvarez Valdés, 6. ¿Quién es la única profetisa mencionada en el Nuevo Testamento?, en Nuevos enigmas de la Biblia 6, PPC, Madrid, 2023, páginas 93-108. A modo de uva madura de su racimo copio esta afirmación de su autor: “Nuevamente, Ana aparece bajo una luz de preeminencia, convirtiéndose en la primera catequista en encender la mecha del Evangelio, mecha que nunca más se apagará” (página 106).

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 2 de febrero de 2025.

 

CINCO MINUTOS con el Evangelio de Lucas para leerlo ordenadamente y desde el principio hasta el final. Semana 10ª (02.02.2025): Lucas 3,1-20.

Juan, bautizador y blasfemo

Acabada la narración de ‘la infancia de Jesús’ (Lucas 1-2), este Evangelista dedica el largo texto del capítulo tercero a presentarnos a Juan el bautizador y a Jesús de Nazaret en el río Jordán, lejos de Jerusalén y de su Templo. En este comentario nos detenemos sólo, y como lo hace Lucas, en la persona de Juan (3,1-20).

 

Ninguno de los tres restantes Evangelistas describe con tanta amplitud y precisión la misión que desarrolla el adulto Juan, hijo del Sumo Sacerdote Zacarías. La síntesis de esta misión está nítidamente expresada por el narrador: “Recorría Juan toda la región del Jordán y proclamaba un bautismo para perdonar los pecados” (3,3).

 

 Y se añade que este Juan aprendió del profeta Isaías a realizar estas tareas de bautizador-perdonador de pecados. ¿Por qué los clérigos del templo no aprendieron eso mismo del profeta?

 

En los días de aquel Juan el bautizador tanto las gentes del pueblo como las autoridades de la religión, la economía y la política de Israel conocían los mensajes de los profetas del pasado. También hoy podríamos decir que todos tenemos acceso a leer y comprender el mensaje de los Evangelios que nos hablan de aquel Jesús.

 

. ¿Por qué las autoridades de la Ley siguen en el Templo y oficiando en él los rituales de las ofrendas presentadas a su Yavé Dios?

. ¿Por qué, en cambio, aquel Juan abandonó el Templo con todas sus liturgias y se marchó al Jordán para hacer lo mismo que se hacía en el Templo?

. ¿No perdonaban ambos los pecados de la gente en nombre de Dios?

 

Tal vez hicieran lo mismo, pero no lo hacían de la misma manera:

. Al templo se le pagan los servicios prestados.

. Por el contrario, Juan no cobra. Regala e invita a regalarse:

 

“La gente le preguntaba: ¿qué tenemos que hacer?...

Los publicanos le preguntaban: ¿qué tenemos que hacer?...

Le preguntaron también unos soldados: ¿qué debemos hacer?...

Y de esta manera, Juan anunciaba el EVANGELIO al pueblo (3,10-18).

Retomo la sencilla y humilde expresión ‘de esta manera’ para contemplar la fuerza transformadora que se encierra dentro de ella. En ‘de esta manera’ se está haciendo carne y sangre la presencia del llamado ‘reinado de Dios’. Por hablar y actuar, por enseñar y bautizar, por evangelizar y perdonar ‘de la manera’, como lo hacía este hombre, Juan el bautizador sabe que se está jugando la vida y sabe que la perderá.

 

 “Herodes, el tetrarca…, encerró a Juan en la cárcel” (3,19-20). Al parecer, el tetrarca (del griego ‘tetra’, cuatro; y ‘arjé’, jefe o principal) Herodes mandaba en una cuarta parte de la provincia romana de la Siriapalestinense.

 

‘De esta manera’, el bautizador Juan en su plena madurez fue tachado de blasfemo por el poder religioso (judío) y político (romano).

Carmelo Bueno Heras. Madrid, 4 de febrero de 2018 y 2 de febrero de 2025.