lunes, 30 de diciembre de 2019

Santos del día 29 de diciembre

Santos del día 29 de diciembre
Quarto Kalendas ianuarii
   Santo Tomas Becket, obispo y mártir - Memoria litúrgica   
No se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango (Sagrada Familia, fiesta)
Santo Tomas Becket, obispo y mártir, que, por defender la justicia y la Iglesia, fue obligado a desterrarse de la sede de Canterbury y de su misma patria, Inglaterra, a la que volvió al cabo de seis años y donde padeció mucho hasta que emigró hacia Cristo, al ser asesinado en la catedral por los esbirros del rey Enrique II.
Conmemoración de san David, rey y profeta, hijo de Jesé betlehemita, que encontró gracia ante Dios y fue ungido con el santo óleo por el profeta Samuel para regir el pueblo de Israel. Trasladó a la ciudad de Jerusalén el arca del Señor, y Dios le juró que su descendencia permanecería para siempre, porque de él nacería Jesucristo según la carne.
En Arlés, de la Provenza, en la Galia, san Trófimo, considerado como el primer obispo de esta ciudad.
En Cartago, san Libosio, obispo de Vaga y mártir, que en el concilio de Cartago afirmó acerca del bautismo de los herejes: «Cristo dijo en el Evangelio: Yo soy la verdad, y no dijo: Yo soy la costumbre».
En Milán, de la Liguria, san Martiniano, obispo.
En Constantinopla, san Marcelo, abad del monasterio de los «Akoimetoi» en el Bósforo, donde día y noche, sin parar, se cantaban salmos.
   San Ebrulfo, abad (1 coms.)   
En Oroër, de Neustria, san Ebrulfo, abad del monasterio de Saint-Fuscien, en tiempo del rey Childeberto.
En Palermo, de Sicilia, beato Gerardo Cagnoli, religioso de la Orden de Hermanos Menores, que durante mucho tiempo hizo vida eremítica.
En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Howard, mártir, que, siendo vizconde de Stafford, profesó la fe católica, y por esto fue acusado de conspirar contra el rey Carlos II y sentenciado a morir degollado por su fe en Cristo.
En Seúl, ciudad de Corea, santos Benedicta Ion Kyong-nyon, viuda y catequista, y seis compañeros, mártires, todos los cuales sufrieron muchos suplicios a causa de ser cristianos, y acabaron decapitados. Sus nombres son: san Pedro Ch'oe Ch'ang-hub, catequista; Bárbara Cho Chung-i, viuda de san Sebastián Nam I-gwam; Magdalena Han Yong-i, viuda; Isabel Chong Chong-hye, virgen, hija de santa Cecilia Yu So-sa y hermana de san Pablo Chong Ha-sang; Bárbara Ko Sun-i, mujer de san Agustín Pak Chong-won; y Magdalena Yi Yong-dog, virgen, hermana de santa Catalina Yi.
En la ciudad de Paterna, en la región de Valencia, en España, beato José Aparicio Sanz, presbítero y mártir, que derramó su sangre por Cristo cuando arreciaba la persecución contra la fe.
En el Picadero de Paterna, de la misma región de Valencia, beatos mártires Enrique Juan Requena, presbítero, y José Perpiñá Nácher, los cuales lucharon noblemente por Cristo.
En la localidad de San Miguel de los Reyes, de nuevo en la región valenciana, beato Juan Bautista Ferreres Boluda, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús y mártir, que durante la misma persecución, imitando la pasión de Cristo, consiguió la palma del martirio.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Santa Catalina Volpicelli, virgen y fundadora (28 de diciembre)


Santa Catalina Volpicelli, virgen y fundadora
fecha: 28 de diciembre
n.: 1839 - †: 1894 - país: Italia
canonización: 
B: Juan Pablo II 29 abr 2001 - C: Benedicto XVI 26 abr 2009
hagiografía: Vaticano
Elogio: En Nápoles, en Italia, santa Catalina Volpicelli, virgen, que entregada a la asistencia de pobres y enfermos fundó el Instituto de Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que este siempre manifestase una caridad activa, adaptada a las necesidades de los tiempos.
refieren a este santo: Santa Julia Salzano

Nacida en Nápoles el 21 de enero de 1839, Catalina tuvo en su familia, perteneciente a la alta burguesía, una sólida formación humana y religiosa. En el Colegio Real de San Marcelino, bajo la sabia guía de Margarita Salatino (futura cofundadora, con el Beato Ludovico de Casoria de las Hermanas Franciscanas Elisabettiane Bigie), aprendió letras, idiomas y música, cosa que no era usual para una mujer de su tiempo.
Guiada por el Espíritu del Señor, que le revelaba el plan de Dios a través de la voz de sabios y santos Directores espirituales, Catalina que había insistido en rivalizar con su hermana y en brillar en la sociedad, rápidamente renunció a los valores efímeros de una vida elegante y despreocupada, para adherir con generosa decisión a una vocación de perfección y de santidad.
El encuentro ocasional con el Beato Ludovico de Casoria, el 19 de septiembre de 1854, en «La Palma» en Nápoles, fue, como afirmó ella misma: «un momento singular de la gracia obsequiosa, de la caridad y de la predilección del Sagrado Corazón enamorado de las miserias de su Sierva». El Beato la asoció a la Orden Franciscana Seglar y le indicó como única finalidad de su vida, el culto al Sagrado Corazón de Jesús, invitándola a permanecer en medio a la sociedad, en la cual debía ser «pescadora de almas».
Guiada por su confesor, el barnabita P. Leonardo Matera, el 28 mayo de 1859 Catalina entró a formar parte de las Adoradoras perpetuas de Jesús Sacramentado, pero en poco tiempo se retiró, por graves motivos de salud. Otro era el designio de Dios para Catalina. Lo había intuido muy bien el Beato Ludovico que a menudo le repetía: «El Corazón de Jesús, oh Catalina, ¡ésta es tu obra!». Por indicación de su confesor, Catalina conoce la hoja mensual del Apostolado de la Oración «Le Messager du Coeur de Jesús». Escribe al P. Enrique Ramière, director general del Apostolado de la Oración en Francia, recibiendo de él noticias detalladas de la naciente Asociación, con el Diploma de Celadora, el primero llegado a Italia. En julio de 1867, P. Ramière visita el edificio de Largo Petrone en la Salud, en Nápoles, donde Catalina está pensando establecer la sede de sus actividades apostólicas «para hacer renacer en los corazones, en las familias y en la sociedad el amor por Jesucristo».
El Apostolado de la Oración será el centro de todo la estructura espiritual de Catalina, que le permitirá cultivar su amor ardiente por la Eucaristía y se convertirá en instrumento de una acción pastoral que tiene las dimensiones del Corazón de Cristo y por lo tanto abierta a todo hombre, siempre al servicio de la Iglesia, de los últimos y de los que más sufren. Con las primeras celadoras, el 1 julio de 1874 Catalina funda el nuevo Instituto de las «Esclavas del S. Corazón, aprobado en primera instancia por el Cardenal Arzobispo de Nápoles, el Siervo de Dios Sixto Riario Sforza, y posteriormente, el 13 junio de 1890, por el Papa León XIII que concede a la nueva familia religiosa el Decreto de alabanza».
Interesada en el futuro de la juventud, abrió enseguida el asilo de huérfanas las «Margaritas», fundó una biblioteca circulante e instituyó la Asociación de las Hijas de María, con la guía sabia de la Venerable M. Rosa Carafa Traetto († 1890). En poco tiempo abrió otras casas: en Nápoles en el edificio San Severo y luego junto a la iglesia de la Sabiduría, en Ponticelli, donde las Esclavas se distinguieron en la asistencia a las victimas del cólera del año 1884, en Minturno, en Meta de Sorrento y en Roma. El 14 mayo de 1884, el nuevo Arzobispo de Nápoles, el Cardenal Guillermo Sanfelice, OSB, consagró el Santuario dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, que Catalina había hecho erigir junto a la Casa Madre de sus obras, destinándolo particularmente a la adoración reparadora, solicitada por el Papa para el sostén de la Iglesia, en una época difícil para la libertad religiosa y para el anuncio del Evangelio.
La participación de Catalina al primer Congreso Eucarístico Nacional, que se celebró en Nápoles en el año 1891 (19-22 noviembre), fue el acto cumbre del apostolado de la Fundadora de las Esclavas del S. Corazón; en aquella ocasión montó una rica exposición de ornamentos sagrados, destinados a las iglesias pobres, organizó la adoración eucarística en la Catedral y fue la animadora de aquel gran movimiento de almas que culminó en la impresionante confesión y comunión general.
Catalina Volpicelli muere en Nápoles el 28 diciembre de 1894 ofreciendo su vida por la Iglesia y por el Santo Padre. Fue beatificada en 2001 y canonizada el 26 de abril de 2009.
fuente: Vaticano
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4634

San Gaspar del Búfalo, presbítero y fundador (28 de diciembre)


San Gaspar del Búfalo, presbítero y fundador

fecha: 28 de diciembre
fecha en el calendario anterior: 2 de enero
n.: 1786 - †: 1837 - país: Italia
canonización: 
B: Pío X 18 dic 1904 - C: Pío XII 12 jun 1954
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Roma, san Gaspar del Búfalo, presbítero, el cual luchó denodadamente por la libertad de la Iglesia y, encarcelado, no cesó de conducir a los pecadores por el camino recto, principalmente con la devoción a la preciosísima sangre de Cristo, en cuyo honor fundó las Congregaciones de Misioneros y de Hermanas de la Preciosa Sangre.

Gaspar, que nació en Roma y fue hijo de un capitán (1786), recibió la instrucción en el Colegio Romano y fue ordenado sacerdote en 1808. Poco después de la toma de Roma por Napoleón, fue desterrado con la mayor parte del clero, por haberse negado a abjurar de su fidelidad a la Santa Sede. A la caída de Napoleón, volvió a Roma, donde encontró un amplio campo de trabajo, ya que la ciudad había estado casi nueve años privada de sacerdotes y de sacramentos. En 1814 dirigió una misión en Giano, en la diócesis de Spoleto, y ahí le nació la idea de fundar la congregación de la Preciosa Sangre. En Giano encontró una casa que se prestaba para ese fin y, con la ayuda del cardenal Cristaldi, cuya amistad no le desamparó nunca, la nueva congregación fue aprobada cordialmente por el Papa Pío VII, en 1815. El Papa puso a la disposición del santo la casa y la iglesia adyacente de San Felice in Giano. La segunda fundación tuvo lugar en 1819 y la tercera poco después, en Albano. El santo deseaba que su congregación tuviera una casa en cada diócesis, en el barrio más abandonado y pervertido. El reino de Nápoles era en aquella época un centro de todos los crímenes, en el que nadie tenía la vida segura. El Papa escribió de propia mano a del Búfalo, en 1821, rogándole que fundara seis casas en dicha ciudad. El aceptó gozosamente, pero tuvo que superar las más grandes dificultades para conseguir fondos y personal suficiente. Su biógrafo nos dice que la Providencia parecía jugar con el santo, pues en cuanto desaparecía un obstáculo, aparecía otro nuevo y más imponente. Sin embargo, poco a poco, logró reunir hombres suficientes y una cantidad de dinero mayor que la estrictamente necesaria.
Bajo el Papa León XII, surgieron graves dificultades. Pero el tiempo las hizo desaparecer y, en 1824, las casas de la congregación quedaron abiertas a todos los sacerdotes jóvenes que querían recibir un entrenamiento especial para las misiones. El ideal era elevado y el trabajo arduo. Un misionero, decía el fundador, tiene que ser como un soldado o un marinero que nunca se dan por vencidos y están preparados para cualquier eventualidad. Deseaba que sus hijos se distinguieran, no sólo por el fervor, sino también por la ciencia. Para evangelizar al mundo entero, como lo exigía su vocación, tenían que aprender idiomas, además de la Teología y la Sagrada Escritura. Ya durante la vida del fundador, la obra se había extendido por toda Italia. Recorriendo incesantemente las poblaciones, sufriendo infinitas privaciones, con frecuencia amenazados de muerte, los misioneros de la Preciosa Sangre predicaban en todas partes el mensaje evangélico, siguiendo el ejemplo de su fundador.
Los biógrafos de Gaspar del Búfalo nos transmiten una descripción gráfica de una misión, siguiendo sus etapas sucesivas. Los métodos de estos misioneros eran completamente nuevos. Por ejemplo, se disciplinaban en la plaza pública, lo cual producía invariablemente numerosas conversiones. El último día, quemaban públicamente los libros e imágenes obscenas y todo aquello que podía ofender a Dios. Dejaban plantada una gran cruz en recuerdo de la misión. Cantaban un solemne «Te Deum» y proseguían su camino hasta la próxima población. El santo decía con frecuencia al terminar una misión, exhausto pero lleno de agradecimiento: «Si es tan delicioso fatigarse por Dios, cuánto más lo será gozar de Él». Uno de sus principios era el de hacer trabajar a todos y con ese objeto fundó una multitud de obras de caridad, en Roma, para jóvenes y viejos, ricos y pobres de ambos sexos. Entre otras cosas, implantó la adoración nocturna del Santísimo Sacramento, en la que algunos hombres que no se atrevían a visitar al Señor durante el día, podían venir a Él, como Nicodemo, por la noche. Gaspar del Búfalo predicó su última misión en Roma, en la iglesia nueva, durante el cólera de 1836. Sintiendo que sus fuerzas se debilitaban, retornó inmediatamente a Albano y comenzó a prepararse para la muerte. El frío le hacía sufrir terriblemente durante el día y la sed durante la noche, pero se abstenía de beber para poder celebrar la misa al día siguiente. Rogó a sus hijos que le dejaran solo todo el tiempo que fuera posible, para poder entregarse a la oración. Después de la fiesta de San Francisco Javier, partió a morir a Roma. El 19 de diciembre, el médico le prohibió decir la misa; el 28 de diciembre recibió los últimos sacramentos y murió. El santo había obrado varios milagros durante su vida, y su intercesión alcanzó muchas gracias después de su muerte. La lista de curaciones y otros milagros por él obrados es muy larga. Fue canonizado en 1954.
Cfr. Sardi, Notizie intorno alla vita del beato Gaspare del Bufalo (1904).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4633

Santos Niños Inocentes, mártires (28 de diciembre)


Santos Niños Inocentes, mártires

fecha: 28 de diciembre
canonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: Fiesta de los Santos Inocentes, mártires, niños que fueron ejecutados en Belén de Judea por el impío rey Herodes, para que pereciera con ellos el niño Jesús, a quien habían adorado los Magos. Fueron honrados como mártires desde los primeros siglos de la Iglesia, primicia de todos los que habían de derramar su sangre por Dios y el Cordero.
Tradiciones, refranes, devociones: Una tradición muy arraigada en varios países católicos es la de la «broma de inocentes», que toma diversas formas según los sitios, pero que en general consiste en tratar de que alguien caiga desprevenido en ella. En México, por ejemplo, se pide dinero ese día y, por supuesto, si el inocente lo prestó, problema de él... en España se acostumbraba -en la actualidad menos- a dar noticias falsas por los medios de difusión, etc. Como toda celebración de mártires, no es un día de luto, sino que expresa el triunfo de la debilidad de Cristo por sobre la fuerza del mundo.

Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos.
Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:
Un clamor se ha oído en Ramá,
mucho llanto y lamento:
es Raquel que llora a sus hijos,
y no quiere consolarse, porque ya no existen.

(Mt 2,16-18)


Los mártires que celebramos hoy son también, como san Juan Apóstol y san Esteban Protomártir, «comites Christi», escoltas de Cristo, de allí el puesto privilegiado de su celebración, en los días sucesivos a la Natividad. Sin embargo es muy difícil escribir sobre estos pequeños mártires, pequeños nada más que en edad, y doblemente difícil en la actualidad. Las dificultades son de dos órdenes: histórico y teológico.
La dificultad histórica proviene de que éste es el único testimonio que tenemos del hecho, no sólo dentro de la Biblia (en la que sólo Mateo lo cuenta), sino también fuera de ella. Por supuesto que no es esperable que haya un documento firmado por Herodes atribuyéndose tan «gloriosa» decisión como es la aniquilación inmisericorde de unos niños cuyo único pecado era haber nacido en tal fecha y tal lugar; sin embargo, ayudaría más a situar el acontecimiento si alguna crónica de la época contara lo mismo de manera «independiente». Esto ha hecho surgir muchas dudas, sobre todo en el siglo XX, de la «historicidad» del hecho, es decir, de que se trate de un hecho realmente ocurrido y no de un símbolo teológico. No hay nada definido al respecto, y es admisible (no está fuera de otros ejemplos que conocemos por la misma Biblia) que se trate de una «historia simbólica», máxime teniendo en cuenta que sólo la narra san Mateo, y para ponerla en relación con el cumplimiento de Jeremías 31,15. Sin embargo debe notarse que, por lo que conocemos de la historia de Herodes el Grande -a través de las «Antigüedades Judías» de Flavio Josefo y otras fuentes-, fue una persona de carácter cruel, arbitrario y celosísimo, hasta la enfermedad, de su poder. Coincide con los presupuestos necesarios para una decisión como la que toma según san Mateo. Es verdad que Flavio Josefo -que estaba interesado en encontrar ejemplos de lo que dice sobre Herodes- podría haber contado el suceso de Belén, pero ¿lo habrá conocido? Por otra parte, el reinado de Herodes está tan lleno de asesinatos (incluyenddo a sus propios hijos), que para quien no sea cristiano, probablemente éste de los niños de Belén no tiene más importancia que otros.
En esto incide, por supuesto, la cuestión del número de los muertos. El modo como lo presenta san Mateo, comparándolo con el clamor en Ramá por la destrucción del pueblo de Israel (Jr 31,15) hace imaginar un número enorme de muertos, diríamos que inocultable. Muchos cristianos, cuando se refieren a los Inocentes, hablan de los «miles» de niños martirizados; en la liturgia bizantina se habla de 14.000, y en algunos santorales griegos, de 64.000. Lo cierto es que en todo Belén habría, como mucho, unos 1.000 habitantes, comprendiendo todas las edades, lo que reduce el número, según los que han hecho estos cálculos, a no más de 10 o 20 niños. Por supuesto, esto no quita importancia real al hecho, pero permite entender por qué fue un dato que pasó desapercibido, y al que sólo prestaron atención los que, con la mirada formada en el Antiguo Testamento, supieron leer el sentido profundo de un hecho histórico aparentemente insignificante. Este dato del número, ampliamente aceptado en la actualidad, permite imaginar cómo ha sido el proceso que lleva del hecho histórico al hecho narrado por el Evangelio:
-Hubo una matanza, de escasa relevancia numérica y de alcance puramente local, pero de gran fiereza, y sobre todo arbitrariedad, que fue recordada precisamente por estar ligada a los orígenes de Jesús.
-Mateo, escudriñando el Antiguo Testamento con la mirada «profética» de la primera Iglesia, que buscaba en el AT aquellos rasgos que permitían ver un «modelo histórico» en relación a los hechos de la vida de Jesús, relaciona ese recuerdo local de Belén con la profecía de Jeremías
-y sobre esa base interpretativa produce un relato dentro del método judío de explicar la historia de la salvación (un «midrash»): un relato que desarrolla elípticamente una historia en un nuevo contexto; la historia desarrollada en este caso es la matanza ordenada por el Faraón de la que se salva milagrosamente Moisés.
Es decir que si bien san Mateo se ha basado en un recuerdo histórico completamente genuino, ha estilizado los rasgos de la historia para producir una catequesis en la que el lector es llevado a relacionar el nacimiento de Jesús con la nueva y definitiva venida de Moisés, precupación constante de todo este evangelio. De esta «estilización» de la historia proviene que, en ausencia de otros testimonios paralelos, el relato pueda dar la impresión -a quien desconoce el midrash judío- de retratar un acontecimiento meramente esquemático y literario. ¿Por qué no lo contaron los otros evangelios? Porque ninguno de los evangelios fue escrito con intención biográfica, sino siempre (y exclusivamente) catequética, y ninguno de ellos cuenta todo lo que era posible contar de Jesús, sino sólo aquello que servía a comprender su persona y misión dentro de los intereses de predicación de cada uno de los cuatro.
Ahora bien: siendo que no se trata de un acontecimiento ejemplificador fantaseado por san Mateo sino de la muerte real de unos chicos reales -10, 20, no importa cuántos- que no eligieron estar allí ni nacer cuando nacieron, la dificultad de orden teológico se vuelve más fuerte: ¿puede considerarse martirio una muerte en la que ellos no pudieron elegir su testimonio? ¿puede aceptarse un Dios tan sanguinario que para nacer «dulcemente en el portal de Belén» necesita semejante baño de sangre inocente? Sería mejor no tener que hacernos estas preguntas, pero son cuestiones que surgen en nuestro espíritu, y no tiene sentido acallarlas por comodidad. A Dios no le ofenden nuestros cuestionamientos, pero ofenderíamos la memoria de los Santos Inocentes si tomáramos a la ligera su sacrificio.
Nosotros, quizás más en la modernidad, pero vale también en toda otra época de la historia, ponemos en el centro de la vida nuestra conciencia y nuestro yo, nuestras decisiones, nuestras elecciones. Sin duda que todo eso es «nuestro» y va creciendo con el tiempo, vamos llegando a ser «más yo». También ese yo va quedando más aislado, apoyado sólo en sí mismo. Por eso una de las cosas que Jesús pide a sus seguidores es que lleguemos, de grandes, a poder ser «como niños». No se trata de la «inocencia» en el sentido de «incapaces de hacer mal» (los niños no son inocentes en ese sentido), sino de la total disposición de su yo, de su total descentramiento y pertenencia a otros -normalmente sus padres-; su mundo es un mundo leído, visto, custodiado por otros; su yo camina -aprende a caminar- en el yo de otros. También así el niño es símbolo eterno del proyecto de Dios para todo hombre: que cada uno llegue a ser libre disposición de sí mismo al misterioso caminar de Dios. Los santos Inocentes no tienen el «mérito» de elegir la muerte, pero en ellos el mérito de Jesús de morir por otros, de morir vicariamente, recibe una primera concreción: obtuvieron, como todo mártir, la perfecta imitación de Cristo, pero casi con el primer aliento de vida. No sabemos si hubieran elegido morir por Cristo si hubieran crecido y se les hubiera podido preguntar, pero sabemos que si nuestro espíritu pudiera estar despojado de tinieblas y egoísmo, siempre elegiría la verdad: sabemos que morimos por la verdad cuando creemos firmemente en ella, y no sólo los mártires de Cristo sino los mártires de toda forma de verdad, de la justicia, del bien, incluso del bien común. Entonces, aunque no sabemos si hubieran muerto por Cristo en su adultez, sí sabemos que no se violentó su espíritu para que realizaran algo para lo que no estuvieran preparados: mueren vicariamente por Cristo, para que él viva y pueda morir vicariamente por ellos.
Pero, ¿necesitaba Dios tanto despliegue de sangre para decir «aquí estoy»? No, no lo necesitaba Dios, sino un mundo sumido en la tiniebla del puro poder. No necesita Dios la muerte de Cristo, la necesita un mundo que reclama de Dios toda su sangre, y no necesita Dios la muerte de los Inocentes, sino que la necesita el mundo, que no puede cobrarse la vida de Dios, sin cobrarse, al mismo tiempo, la de los que son de Dios. Sin ninguna afectación, sino con total realismo dirá Jesús en Jn 15,20: «Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros». Los Inocentes no son una excepción a esa regla.
Una palabras sobre la celebración litúrgica en sí misma: la fiesta está atestiguada para toda la Iglesia desde el siglo VI, sin embargo, es anterior. Es mencionada por distintos escritores eclesiásticos, entre ellos san Agustín, y aparece también en la enumeración del Martirologio Jeronimiano. Sin embargo, según parece, antes de evocarse a los niños inocentes de Belén, esta fiesta evocaba, como compañeros de Cristo, a los niños que habían sido recientemente bautizados y habían muerto, y por tanto posiblemente en su origen no tuvo relación con los Inocentes de Belén. El Martirologio Jeronimiano habla vagamente de «natale sanctorum infantium et lactantium», «nacimiento [en el cielo, es decir, muerte] de los santos infantes y lactantes», y en parecido sentido parece que se pronuncia san Agustín en algunos sermones.

Bibliografía: Sobre la cuestión exegética puede consultarse un muy escueto resumen en Comentario Bíblico San Jerónimo, Vol. 3 (Ev de san Mateo); más desarrollado y profundo -también más actualizado- el tratamiento del tema en «El nacimiento del Mesías» de Raymond Brown (aunque se trata de una vista previa del libro a la que le faltan, por consiguiente, páginas, puede leerse con comodidad el capítulo dedicado a los Inocentes en la Biblioteca de Google). La cuestión teológica está bien desarrollada por José María Valverde en el santoral de BAC «Año Cristiano»; el texto se reproduce completo en Mercabá (el texto es de 1966, pero se vuelve a editar en el «Año Cristiano» de 2003), hay allí mismo otros dos escritos de los que no se da el autor, pero su contenido ayuda correctamente a pensar el tema; también puede ser interesante dar una leída a una homilía de Mons. Romero, del 28 de diciembre de 1977 donde desarrolla de una manera sencilla pero profunda la teología del martirio de los Inocentes. Sobre la cuestión de la fiesta en los martirologios antiguos ver Butler-Guinea, tomo IV, pág. 630-31.
Imágenes: el primer cuadro es un ícono griego y el segundo la «Virgen con el niño circundada por la corona de Inocentes» de Peter Rubens (1618), que se encuentra en el Museo del Louvre, París.


Abel Della Costa
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Santos del día 28 de diciembre

Santos del día 28 de diciembre
Quinto Kalendas ianuarii
   Santos Niños Inocentes, mártires (2 coms.) - Fiesta litúrgica   
Fiesta de los Santos Inocentes, mártires, niños que fueron ejecutados en Belén de Judea por el impío rey Herodes, para que pereciera con ellos el niño Jesús, a quien habían adorado los Magos. Fueron honrados como mártires desde los primeros siglos de la Iglesia, primicia de todos los que habían de derramar su sangre por Dios y el Cordero.
En Alejandría, en Egipto, san Teona, obispo, que fue el maestro y predecesor de san Pedro, mártir.
Conmemoración de san Antonio, monje, que llevó vida solitaria y, siendo ya anciano, se recluyó en el monasterio de Lérins, en la Provenza, donde, amable y docto, murió piadosamente.
En Matelica, del Piceno, beata Matías de Nazareis, abadesa de la Orden de las Clarisas.
En Lyon, en Francia, muerte de san Francisco de Sales, obispo de Ginebra, cuya memoria se celebra en la fecha de su sepultura en Annecy, el día veinticuatro de enero.
En Roma, san Gaspar del Búfalo, presbítero, el cual luchó denodadamente por la libertad de la Iglesia y, encarcelado, no cesó de conducir a los pecadores por el camino recto, principalmente con la devoción a la preciosísima sangre de Cristo, en cuyo honor fundó las Congregaciones de Misioneros y de Hermanas de la Preciosa Sangre.
En Nápoles, en Italia, santa Catalina Volpicelli, virgen, que entregada a la asistencia de pobres y enfermos fundó el Instituto de Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que este siempre manifestase una caridad activa, adaptada a las necesidades de los tiempos.
En Kiev, en Ucrania, beato Gregorio Khomysyn, obispo de Stanislaviv y mártir, que en tiempo de persecución de la fe mereció sentarse en el convite celestial del Cordero.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Santos Teodoro y Teófanes, hermanos y monjes mártires. (27 de diciembre)

Santos Teodoro y Teófanes, hermanos y monjes mártires.

Los llamados "santos grabados"

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Santos Teodoro y Teófanes “los grabados”, hermanos y monjes mártires. 27 de diciembre.

Ambos hermanos eran monjes en las lauras de San Sabas (5 de diciembre) en Jerusalén, en el siglo IX. Siendo conocedores de la herejía iconoclasta, del martirio de tantos cristianos y de la destrucción de los iconos, se fueron a Constantinopla a enfrentarse a León V, para hacerle ver su error y crímenes. El emperador les desterró a Bitinia, donde fueron sometidos a trabajos forzados y castigos.

Al subir al trono el emperador Miguel, los santos hermanos escribieron composiciones poéticas y apologéticas sobre el culto a los iconos y su tradición venerable en la Iglesia. El emperador montó en cólera y mandó que les grabaran a cuchillo en su frente y rostro frases vejatorias. Los santos soportaron esta tortura con entereza, sin dar un paso atrás. Por eso se les llama “los grabados”. En 842 la emperatriz Santa Teodora (11 de febrero) nombró a Teófanes obispo de Nicea, pero este nunca llegó a ser consagrado ni ocupar su sede. Ambos hermanos fallecieron a causa de los trabajos y castigos en el exilio en Amapea, Teodoro entre los años 841 y 844, y Teófanes el 11 de octubre de 845, día en que consta su memoria litúrgica por separado, aunque suelen celebrarse juntos como mártires.


A 27 de febrero además se celebra a Santa Fabiola de Roma.

Hoy 27 de diciembre no es un Día cualquiera

Hoy 27 de diciembre no es un Día cualquiera

 
             Y un viernes más, heme aquí con el “Día cualquiera” que algunos de Vds. habrán podido escuchar esta madrugada en el interesante programa que dirige Javier Angel Ramírez “Diálogos con la Ciencia”, en Radio María, una sección en la que les narro los episodios interesantes que se han producido cualquier año de la historia pero necesariamente tal día como hoy, o sea, un 27 de diciembre.
  
            Efemérides
             En 537, en Constantinopla, la actual Estambul, que significa en turco “la ciudad” se termina de construir la basílica de la Santa Sofía, que no se dedica a ninguna santa con ese nombre, sino a la santa sabiduría, que tal es lo que significa Sofía. Excepción hecha de la del Panteón de Roma con sus 43 metros nunca superados, su cúpula de 32 metros de diámetro es la más grande del mundo de su época, empequeñecida después por los 42 metros de San Pedro o los 41 de Florencia. Por cierto que ésta última tiene 46 metros de diámetro exterior, más grande por fuera que la de San Pedro y que la del Panteón, pero es porque la cúpula exterior apoya en la interior, de menor tamaño, impostura ideada por Brunelleschi para poder cubrir el enorme hueco dejado por la planta de la catedral florentina. Si, sin salir de España, quiere Vd. hacerse una idea de la dimensión de la cúpula de Santa Sofía, la de la basílica de San Francisco el Grande en Madrid tiene un tamaño prácticamente idéntico, sólo unos centímetros superior.
             En 1481, el rey de Granada Muley Abu-al-Hassan toma la ciudad de Zahara. En respuesta, los castellanos toman Alhama, comenzando así la Guerra de Granada, que finalizará el 2 de enero de 1492 con la conquista del reino de Granada de Boabdil el Chico por los Reyes Católicos, la finalización de la Reconquista y un importantísimo paso hacia la definitiva unidad española, que se completará en 1513 con la conquista de Pamplona y la incorporación de Navarra a la unidad nacional.
             En el capítulo siempre fecundo de la conquista y colonización de América por los españoles, en 1512 las cortes de Burgos promulgan las “Reales Ordenanzas dadas para el buen regimiento y tratamiento de los indios”, recopilación de la legislación sobre Indias, más conocidas como Leyes de Burgos, unas leyes sumamente progresistas que impondrán una innovadora protección del indígena americano. En 1763, por el Tratado de París, los británicos devuelven a España la ciudad filipina de Manila, que en el marco de la Guerra de los Siete Años, habían ocupado un año antes
             En 1831, zarpa de Devonport el bergantín “Beagle” al mando del capitán Fitz Roy, con la misión de terminar un trabajo de hidrografía en la Patagonia y Tierra del Fuego. A bordo va Charles Darwin, quien durante este viaje desarrollará su famosa teoría de la evolución que luego expondrá en su obra “El origen de las especies”.
             En 1870, resulta mortalmente herido en un atentado en Madrid en la calle del Turco Juan Prim y Prats. Cuando su criatura política, Amadeo de Saboya, nuevo rey de España de una dinastía también nueva traída a España por el propio Prim, la de los Saboya, llegue a nuestro país, su primer acto oficial no será otro que el de acudir al entierro de su mentor.
             En 1936, en el marco de la Guerra Civil española, la aviación nacional bombardea Santander, produciendo unos 70 muertos; en represalia, 156 presos del barco-prisión Alfonso Pérez son fríamente asesinados ese mismo día, fuera del frente de guerra, por los republicanos.
             En 1968, con sus tripulantes Borman, Lowell y Anders, regresa a la Tierra la nave Apolo VIII, tras seis días en el espacio y orbitar diez veces la luna, para preparar el primer paso de un hombre sobre la superficie del satélite, cosa que ocurrirá 186 días después, el 21 de julio de 1969.
             En 1979, tropas de la Unión Soviética penetran en Afganistán y ejecutan al presidente Hafizullah Amin. 55.000 soldados inician una ocupación que causará a los soviéticos 15.000 bajas y que finalizará en 1988 con un amargo regusto a derrota.
  
            Natalicio
             En el capítulo del natalicio, nace en 1571 Johannes Kepler, astrónomo alemán que revoluciona la astronomía con sus llamadas “leyes de Kepler” sobre mecánica celeste y movimiento de los astros, órbitas elípticas, áreas barridas y relación entre revolución y distancia media al sol.
             En 1654, Jakob Bernoulli, matemático y científico suizo, primera persona en resolver ecuaciones diferenciales separables, autor del “Ars Conjectandi” (el Arte de la conjetura), trabajo pionero en la teoría de la probabilidad, hermano del no menos preclaro Johannes Bernouilli.
             En 1773, nace el británico George Cayley, pionero en el estudio de la locomoción aérea, autor de uno de los descubrimientos más importantes para la aviación al entender que el aire que fluye por encima de un ala fija y curvada crea la “sustentación”, fuerza hacia arriba que hace que el artefacto con alas se eleve. Preconiza el uso de hélices, alas fijas y el motor de explosión inventado por Niepce en las aeronaves.
             En 1822, Louis Pasteur, químico y biólogo francés que crea la ciencia de la microbiología, demuestra que los gérmenes son causantes de enfermedades, idea el proceso de pasteurización para leche y otros alimentos y desarrolla vacunas contra varias enfermedades, notablemente la rabia.
             En 1901, nace la explosiva actriz alemana Marlene Dietrich, protagonista de la primera película sonora europea, “El ángel azul”, o de la controvertida “El Diablo era mujer”, donde encarna a una española “devorahombres” que motivará la protesta del gobierno de la II República española, siendo incluso retirada de la circulación. En 1939, coincidiendo con su no a Hitler, consigue la nacionalidad norteamericana.
  
            Obituario
             En el capítulo del obituario, muere en 1585 el poeta y escritor francés Pierre de Ronsard, perteneciente a la llamada “Pléyade”, grupo de siete poetas que inspirados en el helenismo, buscan revitalizar la lengua y la literatura francesas, autor de las “Odas”, serie de poemas inspirados en los poetas griego Píndaro y romano Horacio.
             En 1873, Edward Blyth, zoólogo y químico británico, estudioso de la zoología india y precursor de la teoría de la selección natural.
             En 1923, muere Gustave Eiffel, ingeniero y constructor francés especialista en estructuras metálicas, creador, entre otras grandes obras de ingeniería, de la estructura de hierro del interior de la “Estatua de la Libertad”, regalo del pueblo francés al norteamericano en 1876 para conmemorar el centenario de su independencia, y sobre todo, de la Torre Eiffel construida para la Exposición Universal de París de 1889, símbolo hoy día de París si no de la misma Francia. Y el mismo día, el arquitecto modernista español Lluís Domènech, autor del Palacio de la Música Catalana o de la Casa Lleó Morera.
             En 2003, Enrique Bernat, empresario español, creador del famoso Chupa Chups.
             En 2007 y asesinada de un tiro, la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto. Acto seguido, el atacante hará estallar la carga explosiva que llevaba consigo causando así la muerte a otras 28 personas.
  
            Cumpleaños
             Felicitamos hoy a la gimnasta rusa Larisa Latynina, la mujer más laureada de la historia olímpica, con dieciocho medallas en gimnasia artística, que cumple 85.
             Al actor francés Gerard Depardieu, protagonista de filmes como “Cyrano de Bergerac” o “Jean de Florette”, que cumple 71.
             A David Knopfler, que cumple 67, músico de la banda británica Dire Straits, a la que debemos el emblemático “Sultan of Swing”.
             Y bien amigos, como siempre, que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.
  
            ©L.A.
            Si desea ponerse en contacto con el autor, puede hacerlo en encuerpoyalma@movistar.esEn Twitter  @LuisAntequeraB