Evangelio del día: Un niño nos enseña de nuevo a sonreír y a
llorar
Evangelio del día. AUDIO. Mateo 18,1-5.10.12-14 - XIX semana
tiempo ordinario: Si no se hacen como niños, no entrarán al Reino de los Cielos
Evangelio del día: Mateo 18,1-5.10.12-14
Evangelio del día:
(Hacerse como niños para entrar al Reino de Dios): "En aquel momento los
discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande
en el Reino de los Cielos?" Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de
ellos y dijo: "Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como
niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga
pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que
recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo. Cuídense de
despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles
en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial. ¿Qué les
parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las
noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y
si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las
noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que está en
el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños." Palabra del Señor
Reflexión del Papa Francisco
Los niños - en
su sencillez interior - llevan consigo, además, la capacidad de recibir y dar
ternura. Ternura es tener un corazón de carne y no de piedra, como dice la
Biblia (cf. Ez36, 26).
La ternura es
también poesía: es sentir las cosas y los acontecimientos, no tratarlos como
meros objetos, sólo para usarlos, porque sirven...
Los niños tienen la capacidad de sonreír y de llorar. Algunos,
cuando los tomo para abrazarlos, sonríen; otros me ven vestido de blanco y
creen que soy el médico y que vengo a vacunarlos, y lloran... pero
espontáneamente. Los niños son así: sonríen y lloran, dos cosas que en
nosotros, los grandes, a menudo «se bloquean», ya no somos capaces...
Muchas veces nuestra sonrisa se convierte en una sonrisa de
cartón, algo sin vida, una sonrisa que no es alegre, incluso una sonrisa
artificial, de payaso. Los niños sonríen espontáneamente y lloran
espontáneamente. Depende siempre del corazón, y con frecuencia nuestro corazón
se bloquea y pierde esta capacidad de sonreír, de llorar.
Entonces, los niños pueden enseñarnos de nuevo a sonreír y a
llorar. Pero, nosotros mismos, tenemos que preguntarnos: ¿sonrío
espontáneamente, con naturalidad, con amor, o mi sonrisa es artificial?
¿Todavía lloro o he perdido la capacidad de llorar? Dos preguntas muy humanas
que nos enseñan los niños.
Por todos estos motivos Jesús invita a sus discípulos a hacerse
como niños, porque de los que son como ellos es el reino de Dios.
Queridos hermanos y hermanas, los niños traen vida, alegría, esperanza, incluso
complicaciones. Pero la vida es así. Ciertamente causan también
preocupaciones y a veces muchos problemas; pero es mejor una sociedad con estas
preocupaciones y estos problemas, que una sociedad triste y gris porque se
quedó sin niños.
Y cuando vemos que el número de nacimientos de una sociedad
llega apenas al uno por ciento, podemos decir que esta sociedad es triste, es
gris, porque se ha quedado sin niños. (Audiencia general, 18 de mayo de 2015)

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