Evangelio del día: No controlar la fe. La Iglesia debe estar
abierta siempre
Evangelio del día. AUDIO. Mateo 19,13-15 - XIX semana tiempo
ordinario: Los que se acercan a la Iglesia deben encontrar las puertas abiertas
Evangelio del día: Mateo 19,13-15
Evangelio del día: (Dejen
que los niños vengan a mí y no se lo impidan): "En aquel tiempo, Le
llevaron a Jesús a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre
ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: "Dejen a los
niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos
pertenece a los que son como ellos". Y después de haberles impuesto las
manos, se fue de allí" Palabra
del Señor
Reflexión del Papa Francisco
¿Qué dice el Evangelio? Que Jesús se indignó diciendo:
"dejad que vengan a mí, no se lo impidáis. A quien es como ellos pertenece
el Reino de Dios".
La fe del pueblo de Dios es una fe
sencilla. Por ejemplo, quizá no sabe explicar bien quién es la Virgen,
pero para esto hay que ir al teólogo: te explicará bien quién es María.
Pero, si tú quieres saber cómo se ama a María, ve donde el
pueblo de Dios que te lo enseñará mejor y bien. Es un pueblo que siempre se
acerca para pedir algo a Jesús y algunas veces también con un poco de
insistencia.
Recuerdo una vez durante la fiesta patronal de la ciudad de
Salta; una señora humilde pedía a un sacerdote la bendición. El sacerdote le
dijo:
"¡Pero señora
usted ha estado en la misa! Y luego le ha explicado toda la teología de la
bendición en la misa. Ah, gracias padre, sí padre, respondió la señora".
Pero cuando el sacerdote se fue la señora se dirigió a otro
sacerdote: deme la bendición.
Todas aquellas palabras no entraron en ella porque tenía otra
necesidad, la necesidad de ser tocada por el Señor.
Esta es la fe que buscamos y que debemos encontrar siempre
porque la suscita el Espíritu Santo. Nosotros debemos facilitarla, hacerla
crecer, ayudarla a crecer.
[...] Los apóstoles que impiden a la gente acercarse a Jesús, no lo
hacían por maldad: querían sólo ayudarle. Lo mismo habían hecho aquellos que en
Jericó trataron de hacer callar al ciego que, advertido de la presencia de
Jesús, gritaba para atraer su atención y hacerse salvar. Era como si hubiesen
dicho:
"El protocolo
no lo permite: este es la segunda persona de la Trinidad, ¿qué haces? Esto me
hace pensar en muchos cristianos..."
En particular lo que sucede cuando dos novios que quieren
casarse se presentan en la secretaría de una parroquia y, en vez de apoyo o de
felicitaciones, oyen enumerar los costes de la ceremonia o les preguntan si sus
documentos están bien.
Así a veces, estos encuentran la puerta cerrada. De este modo
quien tendría la posibilidad de abrir la puerta dando gracias a Dios por este
nuevo matrimonio no lo hace, al contrario la cierra. Tantas veces somos
controladores de la fe en lugar de ser facilitadores de la fe de la gente.
Es una tentación que tenemos; la de adueñarnos, apropiarnos del
Señor... Como el caso de una madre soltera que va a la iglesia, a la parroquia,
pide bautizar al niño y le responde "un cristiano o una cristiana":
"¡no, no puedes, tú no estás casada"...
Oh mira aquella chica que ha tenido el coraje de llevar adelante
su embarazo y de no abortar: ¿Qué encuentra? Una puerta cerrada. Y así sucede
en muchos casos.
Este no es un buen celo pastoral. Esto aleja del Señor, no abre
las puertas. Cuando vamos por esta vía, con esta actitud, no hacemos bien a la
gente, al pueblo de Dios.
Pero Jesús ha instituido siete sacramentos y nosotros con esta
actitud instituimos el octavo, el sacramento de la aduana pastoral.
Jesús se indigna cuando ve estas cosas porque ¿quién sufre con
esto? Su pueblo fiel, la gente que le ama tanto. Jesús quiere que todos se
acerquen a él.
Pensemos en el santo pueblo de Dios, pueblo sencillo, que quiere
acercarse a Jesús. Y pensemos en todos los cristianos de buena voluntad que se
equivocan y en vez de abrir una puerta la cierran.
Y pidamos al Señor que todos aquellos que se acercan a la
Iglesia encuentren las puertas abiertas para encontrar este amor de Jesús. (Homilía en Santa
Marta, 25 de mayo de 2013)

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