viernes, 30 de diciembre de 2016

Gracias, dulce huésped, por tu presencia discreta y constante (Los cinco minutos del Espíritu Santo) 31122016

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Gracias, dulce huésped, por tu presencia discreta y constante

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31 diciembre 2016
Gracias, dulce huésped, por tu presencia discreta y constante
Sagrada Familia de Nazaret, enséñanos el recogimiento interior.
Al terminar el año es bueno dejarlo todo en la presencia de Dios, decirle que queremos que todo lo bueno que hemos vivido sea para su gloria, y pedirle al Espíritu Santo que purifique todo lo que no ha sido santo, bello y bueno.

En un año el Espíritu Santo ha hecho muchas cosas en nuestra vida, ha trabajado secretamente en nuestro interior y nos ha enseñado secretos de sabiduría. De nuestras angustias, fracasos, errores y sufrimientos, también ha sacado cosas buenas, aunque nosotros no alcancemos a descubrirlas.

Demos gracias al dulce huésped del alma, por su presencia discreta y constante, por su tierna paciencia con nosotros, y sobre todo por su infinito amor, que puede darle sentido a todo lo que hemos vivido.

Y para poder comenzar mañana un año mejor, invoquémoslo con toda el alma: "¡Ven Espíritu Santo!".

¿El día del juicio a nuestra cultura? (Leonardo Boff)

¿El día del juicio a nuestra cultura?

2011-12-30


  El fin del año ofrece la ocasión para hacer un balance sobre nuestra situación humana en este planeta. ¿Qué podemos esperar y qué rumbo tomará la historia? Son preguntas preocupantes pues los escenarios globales se presentan sombríos. Una crisis de magnitud estructural se ha instalado en el corazón del sistema económico-social dominante (Europa y Estados Unidos), con reflejos en el resto del mundo. La Biblia tiene una categoría recurrente en la tradición profética: el día del juicio se avecina. Es el día de la revelación: la verdad sale a la superficie y nuestros errores y pecados son denunciados como enemigos de la vida. Grandes historiadores como Toynbee y von Ranke también hablan del juicio a culturas enteras. Estimo que estamos realmente ante un juicio global sobre nuestra forma de vivir en la Tierra y sobre el tipo de relación que mantenemos con ella.
Considerando la situación a un nivel más profundo, que va más allá de los análisis económicos que predominan en los gobiernos, en las empresas, en los foros mundiales y en los medios de comunicación, notamos cada vez con más claridad la contradicción existente entre la lógica de nuestra cultura moderna, con su economía política, su individualismo y su consumismo, y la lógica de los procesos naturales de nuestro planeta vivo, la Tierra. Son incompatibles. La primera es competitiva, la segunda, cooperativa. La primera es excluyente, la segunda, inclusiva. La primera pone su valor principal en el individuo, la segunda en el bien de todos. La primera da centralidad a la mercancía, la segunda a la vida en todas sus formas. Si no hacemos algo, esta incompatibilidad puede llevarnos a un severísimo impasse.
Lo que agrava esta incompatibilidad son las premisas subyacentes a nuestro proceso social: que podemos crecer ilimitadamente, que los recursos son inagotables y que la prosperidad material e individual nos trae la tan ansiada felicidad. Tales premisas son ilusorias: los recursos son limitados y una Tierra finita no resiste un proyecto infinito. La prosperidad y el individualismo no están trayendo felicidad sino altos niveles de soledad, depresión, violencia y suicidio.
Hay dos problemas que se entrelazan y que pueden convulsionar nuestro futuro: el calentamiento global y la superpoblación humana. El calentamiento global es un código que engloba los impactos que nuestra civilización produce en la naturaleza, amenazando la sostenibilidad de la vida y de la Tierra. La consecuencia es la emisión anual de miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y de metano, 23 veces más agresivo que el primero. La aceleración del deshielo del suelo congelado de la tundra siberiana (permafrost), hace que exista en los próximos decenios el peligro de un calentamiento abrupto de 4 a 5 grados centígrados que devastaría gran parte de la vida sobre la Tierra. El crecimiento de la población humana hace que se exploten más bienes y servicios naturales, se gaste más energía y se lancen a la atmosfera más gases productores de calentamiento global.
Las estrategias para controlar esta situación amenazante prácticamente son ignoradas por los gobiernos y por quienes toman las decisiones. Nuestro arraigado individualismo ha impedido que en las reuniones de la ONU se haya llegado a un consenso. Cada país ve solamente su interés y es ciego al interés colectivo y al planeta como un todo. Y así nos vamos acercando despreocupadamente a un abismo.
Pero la madre de todas las distorsiones referidas es nuestro antropocentrismo, la convicción de que nosotros, los seres humanos, somos el centro de todo y que las cosas han sido hechas sólo para nosotros, olvidándonos de nuestra completa dependencia de todo lo que nos rodea. Aquí radica nuestra destructividad que nos lleva a devastar la naturaleza para satisfacer nuestros deseos.
Se hace urgente un poco de humildad y vernos en perspectiva. El universo tiene 13,7 miles de millones de años; la Tierra, 4,45 miles de millones; la vida, 3,8 miles de millones; la vida humana, 5-7 millones; y el homo sapiens unos 130-140 mil años. Por lo tanto, hemos nacido hace solo “unos minutos”, fruto de toda la historia anterior. Y de sapiens estamos pasando a ser demens, amenazadores de nuestros compañeros en la comunidad de vida.
Hemos llegado al ápice del proceso evolutivo no para destruir sino para guardar y cuidar este legado sagrado. Sólo entonces el día del juicio será la revelación de nuestra verdadera identidad y de nuestra misión aquí en la Tierra.



«Por qué dejamos de hacer operaciones de cambio de sexo»: ciencia real contra ideología de género

Paul R. McHugh fue director de psiquiatría del John Hopkins

«Por qué dejamos de hacer operaciones de cambio de sexo»: ciencia real contra ideología de género

«Por qué dejamos de hacer operaciones de cambio de sexo»:  ciencia real contra ideología de género
Siendo director de psiquiatría del John Hopkins Hospital, el doctor Paul McHugh hizo investigar la ciencia real tras los cambios de sexo

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6 junio 2015
Paul R. McHugh es Catedrático de Servicios Distinguidos en Psiquiatría en la Universidad Johns Hopkins. Escribe sobre el cambio de sexo en FirstThings.com .
Cuando la práctica de cambio de sexo mediante cirugía surgió por primera vez, a principios de los años 70, solía recordarles a menudo a los psiquiatras que defendían este tipo de operación que con otros pacientes, especialmente con los alcohólicos, ellos solían citar la Oración por la Serenidad: "Dios, concédeme la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia".

¿De dónde sacaron la idea de que nuestra identidad sexual ("género" es el término que ellos prefieren) como hombres o mujeres estaba en la categoría de cosas que se pueden cambiar?

Su respuesta habitual era mostrarme a sus pacientes. Los hombres (y hasta poco antes eran todos hombres) con los que hablaba antes de ser operados me decían que sus cuerpos e identidad sexual estaban en desacuerdo; con los que hablaba después de la operación me decían que la cirugía y los tratamientos de hormonas que les habían convertidos en "mujeres" les habían proporcionado felicidad y satisfacción.

Sin embargo, ninguno de estos encuentros era convincente.

Los sujetos post-quirúrgicos me parecían caricaturas de mujeres. Llevaban zapatos de tacón alto, mucho maquillaje y vestidos llamativos; me explicaban cómo se sentían al poder dar rienda suelta a sus inclinaciones naturales por la paz, la domesticidad y la dulzura.

Pero sus grandes manos, sus prominentes nueces de Adán y sus evidentes rasgos faciales eran incongruentes y lo serían cada vez más a medida que envejecieran.

Las psiquiatras a las que los enviaba para que hablaran con ellos conseguían ver intuitivamente a través del disfraz y la exageración en los gestos. "Las chicas conocen a las chicas", me dijo una de ellas, "y eso es un chico".

Tres rasgos de estas "nuevas mujeres"
Los sujetos antes de la cirugía me llamaban la atención aún más cuando veía que intentaban convencer a cualquiera que quisiera influirles sobre su operación.

Primero, dedicaban una increíble cantidad de tiempo a pensar y hablar sobre sexo y sus experiencias sexuales; su hambre sexual y sus aventuras parecían preocuparles.

Segundo, hablar de bebés y niños no les interesaba demasiado; incluso parecían indiferentes a los niños.

Y tercero y más importante, muchos de estos hombres-que-declaraban-ser-mujeres decían que encontraban a las mujeres sexualmente atractivas y que se veían como "lesbianas".

Cuando les decía a sus defensores que sus inclinaciones psicológicas se parecían más a las de los hombres que a las de las mujeres, recibía varias respuestas, pero la mayoría me decía que haciendo esta clase de juicios estaba recurriendo a estereotipos sexuales.



Hasta 1975, cuando me convertí en jefe de psiquiatría del John Hopkins Hospital, no solía compartir mis sugerencias sobre estas cuestiones. Pero cuando se me dio autoridad sobre todos los casos en el Departamento de Psiquiatría me di cuenta de que si era pasivo estaría eligiendo tácitamente impulsar la cirugía de cambio de sexo en el departamento que la había propuesto en origen, y que seguía defendiéndola.

Decidí desafiar lo que yo consideraba ser una mala dirección de la psiquiatría y exigir más información, tanto antes como después de las operaciones.

Dos "dogmas de género" a estudio
Dos cuestiones se presentaron como objetivo de estudio. Primero, quería examinar la declaración según la cual los hombres que habían sido operados de cambio de sexo habían encontrado la solución a sus muchos problemas psicológicos.

Segundo (y esto era más ambicioso), quería ver si los niños con genitales ambiguos que eran transformados quirúrgicamente en niñas y educados como tales, como afirmaba la teoría (del Hopkins), se normalizaban con facilidad en la identidad sexual que se había elegido para ellos.

Estas afirmaciones habían generado la opinión en círculos psiquiátricos de que el "sexo" y el "género" de una persona eran cosas distintas: el sexo estaba determinado genética y hormonalmente desde la concepción, mientras que el género estaba modelado por la cultura mediante la acción de la familia y otros durante la infancia.

La primera cuestión era más fácil y sólo requería que yo impulsara la investigación continua en comportamiento sexual humano de un miembro de la facultad que fuera un estudiante con capacidad.

El psiquiatra y psicoanalista Jon Meyer ya estaba desarrollando un método para hacer el seguimiento de adultos que habían sido operados de cambio de sexo en el Hopkins para ver en qué medida la cirugía les había ayudado.

Encontró que la mayoría de los pacientes que había localizado años después de la cirugía estaban satisfechos con lo que habían hecho; sólo unos cuantos se arrepentían. Pero en el resto de los aspectos habían cambiado poco en lo que se refiere a sus condiciones psicológicas. Seguían teniendo los mismos problemas que antes con las relaciones, el trabajo y las emociones. La esperanza que tenían de superar sus dificultades emocionales para mejorar psicológicamente no se había cumplido.

Arreglar sus mentes, no sus genitales
Leímos los resultados como demostración de que del mismo modo que estos hombres disfrutaban del travestismo antes de la operación, después de ella les gustaba vivir en el sexo opuesto, pero no se sentían mejor en su integración psicológica ni la vivían mejor.

Con estos hechos en la mano llegué a la conclusión de que el Hopkins estaba fundamentalmente colaborando con una enfermedad mental.

Pensé que nosotros, los psiquiatras, teníamos que concentrarnos en intentar arreglar sus mentes y no sus genitales.

¿Qué lleva a pedir el cambio de sexo quirúrgico?
Gracias a su investigación, el Dr. Meyer pudo dar algo de sentido a los trastornos mentales que estaban llevando a solicitar este tratamiento inusual y radical. La mayoría de los casos cayeron dentro de uno de estos dos grupos que menciono a continuación, bastante diferentes entre ellos.

Un grupo consistía en hombres homosexuales conflictivos y guiados por un sentido de culpa que veían en el cambio de sexo un modo de resolver sus conflictos sobre la homosexualidad, pues les permitiría comportarse sexualmente como mujeres con hombres.

El otro grupo -la mayoría, hombres más mayores- estaba formado por varones heterosexuales (y algunos bisexuales) que sentían gran excitación sexual al travestirse de mujeres. A medida que envejecían, estaban cada vez más deseosos de añadir verosimilitud a sus disfraces y buscaban o se les sugería una transformación quirúrgica que incluía implantes mamarios, amputación del pene y reconstrucción pélvica para parecerse a una mujer.

Posteriores estudios sobre sujetos similares en los servicios de psiquiatría del Clark Institute de Toronto identificaron a estos hombres por la auto-excitación que sentían al imitar a mujeres seductoras sexualmente.

Muchos de ellos imaginaban que sus demostraciones podían ser excitantes también para los espectadores, sobre todo las mujeres.

Esta idea, una forma de "sexo en la cabeza" (D. H. Lawrence), era lo que provocaba su primera aventura al disfrazarse con ropa interior femenina, llevándolos después a considerar la opción quirúrgica.

La mayoría de ellos veían en las mujeres el objeto de su interés, por lo que al hablar con los psiquiatras se identificaban a sí mismos como lesbianas.

El término que con el tiempo acuñaron en Toronto para describir esta forma de mala dirección sexual fue "autoginefilia".



Autoginefilia: hombres que se excitan vistiéndose como mujeres... y buscando gustar a mujeres; después de usar ropa de mujer, buscan un cuerpo de mujer

De nuevo concluí que alterar quirúrgicamente el cuerpo de estas personas desgraciadas era colaborar con un trastorno mental en lugar de tratarlo.

Esta información y una mejor comprensión de lo que habíamos estado haciendo nos hizo tomar la decisión de dejar de prescribir las operaciones de cambio de sexo para adultos en el Hopkins —para gran alivio, tengo que decirlo, de varios de nuestros cirujanos plásticos que habían recibido orden previamente de llevar adelante este tipo de intervención.

El caso de los bebés con genitales deformes
Y con esta solución en lo que respecta a la primera cuestión, puedo ahora hablar sobre la segunda, a saber: la práctica de asignar un sexo femenino a recién nacidos varones que al nacer tenían genitales malformados y ambiguos sexualmente, como también defectos severos en el pene.

Esta práctica, que pertenece más al campo de la pediatria que al mío propio, era sin embargo motivo de preocupación para los psiquiatras porque las opiniones que se habían generado alrededor de estos casos contribuían a formar la opinión de que la identidad sexual era una cuestión de condicionamiento cultural más que algo esencial en la constitución humana.

Varias enfermedades, afortunadamente raras, pueden llevar a defectos en la formación del tracto genitourinario durante la vida embrionaria. Cuando esto ocurre en un varón, la forma más simple de cirugía plástica -con la idea de corregir la anormalidad y ganar una apariencia estética satisfactoria- es quitar todas las partes masculinas, incluyendo los testículos, y construir una vagina y unos labios con los tejidos disponibles.

Esto proporciona a estos bebés malformados una anatomia genital de apariencia femenina sin importar su sexo genético. Dada la afirmación de que la identidad sexual de un niño seguirá fácilmente a su apariencia genital si está apoyado por la familia y el entorno cultural, los cirujanos pediátricos se aficionaron a construir genitales de apariencia femenina tanto a niñas con una constitución cromosómica XX como a niños con una XY, para que así todos tuvieran aspecto de niñas pequeñas, a la vez que eran educadas como tales por sus progenitores.

Los psicólogos persuadían a los padres
Todo esto se hacía, desde luego, con el consentimiento de los padres que, afligidos por las graves malformaciones de sus bebés, eran persuadidos por los endocrinólogos pediátricos y los psicólogos que los asesoraban a aceptar la cirugía de transformación de sus hijos.

Se les decía que la identidad sexual de sus hijos (de nuevo, su “género”) simplemente se amoldaría al condicionamiento ambiental.

Si los padres sistemáticamente respondían al niño como si fuera una niña ahora que su estructura genital parecía la de una niña, él aceptaría este rol sin mucho esfuerzo.

Esta propuesta les planteaba a los padres una decisión crítica. Los médicos aumentaban la presión después de hacer la propuesta diciendo a los padres que la decisión había que tomarla pronto porque la identidad sexual de un niño se establece a los dos o tres años de vida.

El proceso de inducir al niño en un rol femenino debía empezar rápidamente con el nombre, el certificado de nacimiento, la parafernalia para el bebé, etc.

Con los cirujanos preparados para la operación y los médicos seguros, a los padres se les ofrecía algo que era difícil de rechazar (a pesar de que, y esto es interesante, unos cuantos padres, pocos, rechazaron este consejo y decidieron que la naturaleza hiciera su curso).

Pienso que estas opiniones profesionales y la elección con la que se presionaba a los padres estaban basadas en pruebas anecdóticas difíciles de verificar y más difíciles aún de reproducir. A pesar de la seguridad que demostraban sus defensores, les faltaba un apoyo empírico sustancial.

Animé a unos de nuestros psiquiatras residentes, William G. Reiner (que estaba ya interesado en el tema porque antes de su formación psiquiátrica había sido urólogo infantil y había sido testigo del problema desde el otro lado) a empezar un seguimiento sistemático de estos niños, en particular de los niños transformados en niñas durante su infancia, para así determinar hasta qué punto llegaban a estar integrados sexualmente como adultos.

Un caso a estudio: la extrofia vesical
Los resultados fueron aún más sorprendentes que en el trabajo de Meyer. Reiner escogió estudiar intensamente la extrofia vesical porque pondría mejor a prueba la idea de que la influencia cultural tiene el papel principal en la identidad sexual.

La extrofia vesical es una deformación embrionaria que produce una gruesa anormalidad de la anatomia pélvica, por lo que la vejiga y los genitales están terriblemente deformados en el momento del nacimiento. El pene masculino no se ha formado del todo y la vejiga y el tracto urinario no están claramente separados del tracto gastrointestinal. Fue crucial para el estudio de Reiner el hecho de que el desarrollo embrionario de estos desafortunados varones no es hormonalmente distinto al de los varones normales. Ellos se desarrollan dentro de un ambiente hormonal prenatal típicamente masculino proporcionado por su cromosoma Y y su función testicular normal.

Esto expone a estos embriones/fetos en desarrollo a la hormona masculina de la testosterona, como les sucede a todos los otros varones en los vientres de sus madres.

A pesar de que la investigación sobre animales ha demostrado hace tiempo que el comportamiento sexual masculino deriva directamente de su exposición a la testosterona durante su vida embrionaria, este hecho no impidió la práctica pediátrica de tratar quirúrgicamente a estos bebés varones que tienen esta severa anomalía mediante castración (amputando sus testículos y cualquier otro vestigio de estructuras genitales masculinas) y la reconstrucción de una vagina, para que así pudieran crecer como niñas. A mediados de los años 70 esta práctica se había convertido prácticamente en universal.

Estos casos ofrecieron a Reiner la mejor prueba de los dos aspectos que son el trasfondo de este tratamiento: (1) que los humanos cuando nacen serían neutrales en lo que se refiere a su identidad sexual y (2) que para los humanos son las influencias posnatales y culturales y no hormonales, especialmente en la primera infancia, las que más influirían en su identidad sexual última. Los varones con extrofia vesical eran modificados habitualmente mediante cirugía para parecerse a niñas; a los padres se les instruía para que los educaran como tales.

Pero, el hecho de que habían sido expuestos por completo a la testosterona en el útero ¿derrotaba el intento de educarlos como niñas? Las respuestas serían más evidentes con el cuidadoso seguimiento que Reiner estaba empezando.



Antes de describir los resultados, quiero señalar que los médicos que proponían este tratamiento para los varones con extrofia vesical entendían y eran conscientes de que estaban introduciendo nuevos y severos problemas físicos a estos varones.

Obviamente, estos niños no tenían ovarios y sus testículos habían sido quirúrgicamente amputados, lo que significaba que tenían que recibir hormonas exógenas durante toda su vida. La misma cirugía les negaba cualquier posibilidad de fertilidad en el futuro. Y uno no podía preguntar al pequeño paciente si quería pagar este precio.

Los médicos que asesoraban a los padres las consideraban cargas aceptables con el fin de evitar la angustia en la infancia de unas estructuras genitales malformadas y se esperaba que pudieran seguir un rumbo sin conflictos hacia su maduración como niñas y mujeres.

Educados como niñas, pero actuaban como chicos
Sin embargo, Reiner descubrió que estos varones re-diseñados nunca se sintieron cómodos como mujeres cuando fueron conscientes de ellos mismos y del mundo.

Desde el principio de su vida infantil de juegos actuaban espontáneamente como chicos y eran claramente distintos a sus hermanas y otras niñas; les divertían más las riñas de chavales que las muñecas y "jugar a las casitas".

Más tarde, muchos de estos individuos, cuando supieron que genéticamente eran varones, desearon reconstituir sus vidas como tales (algunos incluso pidieron reconstrucción quirúrgica y tomar hormonas masculinas) -todo ello a pesar de los sinceros esfuerzos de sus padres para tratarlos como niñas.

Vale la pena relatar los resultados de Reiner, de los que informaba la edición del 22 de enero de 2004 del New England Journal of MedicineHizo un seguimiento a dieciséis varones genéticos afectos de extrofia vesical vistos en el Hopkins, de los cuales catorce fueron sometidos, en el periodo neonatal, a reasignación al sexo femenino social, legal y quirúrgicamente. Los padres de los otros dos niños rechazaron el consejo de los pediatras y educaron a sus hijos como varones.

Ocho de los catorce sujetos reasignados como mujeres declararon ser varones. Cinco vivían como mujeres y uno vivía sin una identidad sexual clara. Los dos que fueron educados como varones permanecieron varones.

Los dieciséis tenían intereses que eran típicamente masculinos, como la caza, el jockey sobre hielo, el karate y el bobsleigh.

De este trabajo Reiner sacó la conclusión de que la identidad sexual sigue a la constitución genética. Las tendencias masculinas (juegos de fuerza, sentirse excitados por las mujeres y agresividad física) son el resultado del desarrollo intrauterino fetal rico en testosterona de los individuos estudiados, a pesar de los esfuerzos por socializarlos como mujeres desde el nacimiento.

Después de examinar los estudios de Reiner y Meyer, nosotros, en el Departamento de Psiquiatría del Johns Hopkins llegamos a la conclusión de que la identidad sexual humana está construida en nuestra constitución por los genes que heredamos y la embriogénesis que experimentamos. Las hormonas masculinas sexualizan el cerebro y la mente.

A disgusto con el propio sexo
La disforia sexual -un sentido de inquietud respecto al rol sexual de uno mismo- ocurre naturalmente en esos raros casos de varones que crecen como mujeres en un esfuerzo por corregir un problema estructural genital infantil. Una inquietud similar puede ser socialmente inducida en hombres aparentemente normales desde un punto de vista de la constitución, en asociación con (y presumiblemente motivados por) serias aberraciones en el comportamiento, entre las cuales están la orientación homosexual conflictiva y la notable desviación masculina llamada ahora autoginefilia.

Estaba claro, entonces, que los psiquiatras debíamos trabajar para disuadir a los adultos que buscaban la cirugía de reasignación de sexo.

Cuando el Hopkins anunció que pararía estos procedimientos en adultos con disforia sexual, muchos otros hospitales le imitaron, pero algunos centros médicos siguen realizando este tipo de cirugía. Tailandia tiene varios centros que realizan esta cirugía "sin preguntar" nada; basta tener el dinero para pagarla y medios para viajar a Tailandia.

Estoy decepcionado pero no sorprendido por esto, dado que algunos cirujanos y centros médicos pueden ser persuadidos de llevar a cabo cualquier tipo de cirugía si son presionados por pacientes con desviaciones sexuales, sobre todo si esos pacientes encuentran un psiquiatra que responde por ellos.

El ejemplo más asombroso es el del cirujano de Inglaterra que estaba dispuesto a amputar las piernas de pacientes que declaran excitarse sexualmente observando y exhibiendo muñones de piernas amputadas.

De todas formas, nosotros en el Hopkins sostenemos que la psiquiatría oficial tiene pruebas suficientes para dar razones contra este tipo de tratamientos y debe empezar a clausurar esta práctica en todas partes.
Para bebés: ayuda urológica, esperar a que crezca
Para los niños con defectos de nacimientos el enfoque más racional en este momento es corregir lo antes posible cualquiera de los principales defectos urológicos que tienen, pero posponiendo cualquier decisión sobre identidad sexual para mucho más tarde, mientras se educa al niño según su sexo genético.

Los cuidadores médicos y los padres deben procurar que el niño sea consciente de que los aspectos de la identidad sexual pueden surgir mientras él o ella crece. Decidir lo que se debe hacer debe esperar a la maduración y el reconocimiento del niño o de la niña de su propia identidad.

Cuidados adecuados, incluyendo un buen acompañamiento por parte de los progenitores, significa ayudar al niño a través de las dificultades médicas y sociales presentadas por la anatomía genital, pero protegiendo en el proceso los tejidos que pueden ser útiles, en especial las gónadas.

Hay que continuar este esfuerzo hasta que el niño pueda ver el problema de su rol en la vida de un modo más claro a medida que el individuo diferenciado sexualmente surge de su interior.

Entonces, a medida que el joven adquiere un sentido de responsabilidad en lo que atañe al resultado, él o ella puede ser ayudado mediante cualquier construcción quirúrgica que desee.

Un verdadero consentimiento informado lo proporciona sólo la persona que va a vivir con el resultado y no se apoya en las decisiones tomadas por otros que creen "que saben más".



Detrás del maquillaje y los colores llamativos, hay un dolor y sufrimiento psíquico y espiritual que es el que necesita ser atendido

La ideología de los activistas transgénero
¿Cómo se reciben ahora estas ideas? Creo que medianamente bien. Los activistas "transgéneros" (ahora a menudo aliados de los movimientos de liberación gay) siguen defendiendo que sus miembros tiene derecho a cualquier cirugía que ellos quieran y siguen declarando que su disforia sexual representa una concepción verdadera de su identidad sexual. Han protestado algo contra el diagnóstico de autoginefilia como mecanismo para generar peticiones de operaciones de cambio de sexo, pero han ofrecido pocas pruebas que refuten este diagnóstico.

Los psiquiatras están recibiendo mejores historias sexuales de las personas que piden el cambio de sexo y están descubriendo más ejemplos de esta extraña tendencia al exhibicionismo masculino.

Gran parte del entusiasmo relacionado con un arreglo rápido de los defectos de nacimiento terminó cuando la prueba anecdótica sobre un caso que recibió mucha publicidad acerca de un varón gemelo educado como una niña resultó ser falso. El psicólogo responsable escondió, mediante la utilización de una mala información, el hecho de que el niño, a pesar de los esfuerzos de su familia para tratarlo y educarlo como una niña, había desafiado constantemente el tratamiento, averiguando al final el engaño y restableciendo su masculinidad. Desgraciadamente, tenía un diagnóstico adicional de depresión grave y cometió suicidio [ReL publicó este caso estremecedor aquí].

Hostilidad para defender que "todo es maleable"
Pienso que, desde el otro lado, ya no se puede decir mucho acerca de la cuestión del cambio de sexo para los hombres. Pero he aprendido de la experiencia que el desafío más duro es intentar obtener conformidad para buscar pruebas empíricas sobre opiniones relativas al sexo y al comportamento sexual, incluso cuando las opiniones parecen claramente sinsentido.

Uno esperaría de las personas que declaran que la identidad sexual no tiene una base biológica o física ofrecerían más pruebas para persuadir a los otros. Pero según he aprendido, hay una gran hostilidad y se favorece la idea de que la naturaleza es totalmente maleable.

Sin una posición fija sobre qué es la naturaleza humana cualquier posición puede entonces defenderse como legítima. Una práctica que parece que le da a la gente lo que quiere -y que algunos de ellos reclaman ruidosamente- es difícil de combatir con una experiencia profesional ordinaria y la sabiduría. Incluso a menudo se ofrece resistencia -rechazando sus resultados- a ensayos controlados y estudios de seguimiento meticuloso realizados para asegurar que la práctica no sea perjudicial en sí misma.

El gran daño del cambio de sexo
He sido testigo del gran daño que puede provocar la reasignación de sexo. Los niños que han visto transformada su constitución masculina en un rol femenino sienten mucho sufrimiento y tristeza pues son conscientes de su disposición natural.

Sus progenitores normalmente viven con sentimiento de culpa por las decisiones tomadas -cuestionándolas a posteriori y avergonzados de algún modo por la fabricación, tanto quirúrgica como social, que han impuesto en sus hijos.

Y respecto a los adultos que vienen a nosotros declarando que han descubierto su "verdadera" identidad sexual y que han oído hablar de las operaciones de cambio de sexo, nosotros los psiquiatras nos hemos olvidado de estudiar las causas y la naturaleza de su trastorno mental y nos hemos dedicado sólo a prepararlos para la operación y una vida en el otro sexo.

Hemos malgastado recursos científico y técnicos y dañado nuestra credibilidad profesional colaborando con la locura en lugar de intentar estudiarla, curarla y, en última instancia, prevenirla.
(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

Artículo publicado originalmente en 
First Things.

Lea sobre esto el caso emblemático de Bruce y Brenda/Brian: Así destruye a la gente la ideología de género: la realidad estremecedora de su inventor, John Money
Religión en Libertad es gratis… pero necesita de tu ayuda para que siga existiendo

ACCIÓN DE GRACIAS Y SÚPLICA DE PERDÓN.- CELEBRACIÓN DE FIN DE AÑO 8Mons. Oscar Romero)

ACCIÓN DE GRACIAS Y SÚPLICA DE PERDÓN.

CELEBRACIÓN DE FIN DE AÑO


31 de diciembre de 1977


 

RELACIONES ENTRE DIOS Y SU PUEBLO

Queridos hermanos, queridos radioyentes:
La comunidad que está rodeando el altar de la Catedral, lo mismo que todos los que con un sentido cristiano se unen a nuestra reflexión allá a través de la radio, sintámonos herederos de aquel pueblo de Dios, el Israel que Dios escogió para depositar en él sus promesas, sus bendiciones cuando vino el Prometido. Cuando las promesas llegaron a la plenitud de su cumplimiento en Cristo, nació este nuevo Israel, el pueblo cristiano, somos nosotros. Y lo que hemos escuchado en la primera lectura se refiere no sólo a las relaciones entre aquel Israel del Antiguo Testamento y su Dios, sino entre este pueblo, moderno Israel, el cristianismo de 1977, que ya va a comenzar a ser el pueblo de Dios de 1978.
Las relaciones con ese mismo Dios de Israel marcan nuestro más grande orgullo, nuestra más profunda satisfacción, la razón firme de nuestra esperanza, la alegría de nuestro corazón. Así podemos comprender lo grandioso de esta noche en que muchos, olvidándose de esta relación con el Creador, Señor del tiempo y de la eternidad, se entregan a las alegrías de este mundo. Casi como un sarcasmo, precisamente, cuando se están dando cuenta en esta noche de que el tiempo pasa, ellos como que quisieran aferrarse, instalarse en este mundo. La reflexión cristiana se vuelve al único eterno. Sólo Dios no pasa. El tiempo pasa con todas sus cosas, como un río que se va llevando todas las arenas movedizas.
 

BENDICIÓN DE DIOS A SU PUEBLO

Este año se está terminando pero cuando el tiempo pasa, nosotros nos volvemos a Dios, el cual mandó bendecir así al pueblo que creía en él: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti, te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz; así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré". ¡Qué promesa más bella para terminar el año! Invocar el nombre del Señor es una expresión clásica de la Biblia. Quiere decir no solamente invocarlo con los labios, quiere decir tomar conciencia de que somos el pueblo de Dios. Quiere decir que en la historia del hombre está comprometida la Iglesia de Dios. Quiere decir invocar el nombre del Señor sobre su pueblo, que este pueblo tiene un compromiso con ese Dios y que en su marcha por la historia ese pueblo tiene que dar gloria a Dios no sólo con la expresión de sus buenos sentimientos, sino realizando una sociedad que de verdad sea la sociedad de los hijos de Dios. Donde la paz no solamente sea el equilibrio del temor, donde la paz no sea el silencio de los cementerios, donde la paz sea la alegría dinámica de un Dios de paz que precisamente por ser un Dios de la paz construye, se desparrama -diríamos- en bondades, realiza la pluriforme maravilla de la creación. Y sus hijos tenemos que hacer lo mismo: una paz que se construye en la justicia, en el amor y en la bondad.
Desde esta perspectiva, queridos hermanos, miremos el año que termina. Luego miremos hacia el año que va a comenzar dentro de pocas horas. El año que termina si lo vemos desde el corazón de este pueblo de Dios que es la Iglesia fundada por Cristo, el heredero de todo el Viejo Testamento para transmitirlo a su pueblo cristiano, es un año que nos invita a una profunda acción de gracias y también a una súplica de perdón.
 

1º. UNA ACCIÓN DE GRACIAS

Porque la Iglesia, el pueblo de Dios en esta comunidad de la Arquidiócesis de 1977, marca lo que hemos llamado una hora de Pascua y de Cruz. Cruz en el dolor de la persecución, cruz en el asesinato de los sacerdotes que murieron este año. No debían haber muerto, estarían todavía trabajando con nosotros pero ya los enumeramos de entre los difuntos, no por voluntad de Dios, sino por el crimen de los hombres. Cruz de persecución que la sentimos en los muchos puestos vacíos de sacerdotes en que nos deja este año, en el temor de las comunidades en donde se reflexiona la Palabra de Dios y, como en los primeros tiempos del cristianismo, se sospecha de que el cristianismo atenta contra la paz de los hombres. "Llegará el tiempo", dice Cristo. Y bendiciendo ese tiempo lamentaba que los hombres pensaban hacer un servicio a Dios mientras mataban a los cristianos.
Es una hora de cruz porque también para la Iglesia es sufrimiento de su corazón los múltiples atropellos a la vida, a la libertad, a la dignidad humana. La Iglesia, encargada de la gloria de la tierra, siente que en cada hombre hay una imagen de su Creador y que todo aquel que la atropella ofende a Dios. Y tiene que clamar "iglesia santa defensora de los derechos y de las imágenes de Dios". Ella siente que han sido también escupidas en su cara, latigadas en sus espaldas, cruz en su pasión, todo lo que han sufrido los hombres aunque no tengan fe, pero han sufrido como imágenes de Dios. No hay dicotomía entre la imagen de Dios y el hombre. El que tortura un hombre, el que ha ofendido a un hombre, atropellado a un hombre, ha ofendido la imagen de Dios, y la Iglesia siente que es suya esa cruz, ese martirio.
Pero al mismo tiempo, hermanos, esta hora de cruz de la Iglesia ha sido como la cruz del calvario plantada en el dolor, junto a María nuestra madre, un Dios hombre que agoniza, pero es el granito de trigo que muere para dar cosecha. Démosle gracias a Dios que junto a esta cruz de 1977 ha florecido un trigal de esperanzas, de renovaciones, de conversiones, de vocaciones, de fe. ¡Cuántos se han acercado a la Iglesia para decir que habían perdido ya la fe y gracias a esta cruz de 1977 han vuelto! Es cierto que también muchos se han alejado. Se alejaron los que tenían que alejarse, hojas amarillas del árbol que no soporta el vendaval. Tenían que arrancarse, esperando, tal vez, tiempos mejores para volver a ser lo que ansiamos, convertidos de su cobardía, de sus debilidades, de sus traiciones.
 

2º. UNA SÚPLICA DE PERDÓN

Porque también esto, hermanos, mientras lamentábamos y gritábamos contra la persecución, mientras rechazábamos, repudiábamos la violencia que arrancó tanta sangre en 1977, nuestro grito jamás fue el grito de la venganza. La calumnia encuentra aquí una evidencia de su mentira. Como Cristo puedo decir: "En público he hablado, a través de la radio se han oído mis mensajes, la Iglesia ha rechazado todos los atropellos que en este año se le han hecho a ella y a la dignidad de los hombres; pero jamás hemos invocado una violencia de venganza contra nadie". Yo reto a todos los que me oyeron a que me convenzan en este sentido de que la Iglesia sembró la violencia o el desorden. Tengo la conciencia tranquila de una Iglesia que, al mismo tiempo que rechazó la violencia, llamó a los pecadores al perdón, los llamó a la penitencia. Los sigue llamando, porque seguimos viendo las manos crispadas del odio, de la venganza, de la persecución. La Iglesia no odia. Como Esteban el mártir -que celebrábamos en estos días-, mientras moría bajo la lluvia de las pedradas, levantaba su voz, la voz de la Iglesia: "¡No les tengas en cuenta este pecado; perdónalos, Señor, no saben lo que hacen!".
Esta es la acción de gracias, hermanos, en esta noche al terminar el año; recogiendo tanto dolor, tanto sufrimiento, tanta injusticia, tanto atropello. De veras -como lo ha dicho nuestro periódico "ORIENTACIÓN"- "emos vivido quizá el año más trágico de nuestra historia, pero al mismo tiempo para la Iglesia el año más fecundo de nuestra historia eclesiástica.
Démosle gracias al Señor porque hasta las ofensas, las injurias, volvían a Cristo ensangrentado y sucio en el Calvario, para volverse a su Padre: "Perdónalos, Padre, no saben lo que hacen". Y esta voz de la pasión de Cristo se ha hecho en este año la voz de la Iglesia pidiendo misericordia para los que la ofendieron. Ella también, hermanos, se vuelve a Dios para decirle: Padre, perdónanos, también como humanos dentro de nuestra Iglesia hemos cometido nuestras faltas. ¿Por qué no lo vamos a reconocer? Esto nos honra también, porque lo frágil, lo miserable, cuando es humilde alcanza el perdón.
Y es que al volvernos hacia 1978 yo quisiera hacer un llamamiento a todas las fuerzas vivas de nuestra Iglesia: sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos, comunidades de todas las categorías, familias que se precian de cristianas, también a los que no tienen fe en nuestra Iglesia, los hermanos protestantes; también los que no tienen fe en Cristo pero aman la paz y desean el bien. Un llamamiento que hice ante el cadáver de un sacerdote asesinado en este año, quiero hacerlo también de nuevo en este fin de año y principio del nuevo año: el llamamiento a que todos hagamos un esfuerzo por la paz, que construyamos esa paz dinámica que arranca, desde luego, en una Iglesia que trata de ser auténtica, fiel a su evangelio.
 

3º. ACCIÓN DE GRACIAS POR TRATAR DE SER FIEL AL EVANGELIO

Y este es un motivo para darle gracias también al Señor: la fidelidad que hemos tratado de realizar a nuestro evangelio, al esposo santo de la Iglesia, a Jesucristo. La Iglesia tiene allí bien claro su programa: ser fiel a su evangelio, tratar de analizar su propia vida, sus relaciones sociales, su instalación en el mundo a la luz del evangelio, y sólo lo que puede resistir esa luz del evangelio es auténtico. Ninguna felicidad de un hijo de la Iglesia puede ser felicidad auténtica si no se funda en el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo que proclamaba: "Bienaventurados los que tienen libre el corazón de las prisiones de la riqueza, de los egoísmos, de las venganzas, de los rencores, de los odios". Una actitud así en la Iglesia es la que pido para todos mis queridos católicos al principiar el año.
Que 1978 marque para todos los que se glorían de ser hijos de la Iglesia Católica, una conversión. Todos necesitamos convertirnos, yo el primero, mis queridos sacerdotes, mis hermanas religiosas, los laicos bautizados. Una conversión a las promesas de nuestro bautismo, renuncia a todo lo malo y conversión hacia todo lo que es evangélico. El que no quiera vivir así su profundo sentir con la Iglesia, sería más honrado que dijera: "yo no creo en la Iglesia, no me cuenten más entre los bautizados". Pero los que están fuera de la Iglesia: los cristianos, los protestantes, los que creen en Cristo a su manera, miren a Cristo no desde la Iglesia, mírenlo desde su propia conciencia, desde su propio seguimiento a Cristo. Yo me alegro, hermanos, de que en el campo protestante se está haciendo una revisión seria de vivir el evangelio. Ya hay conflicto. ¡Bendito sea Dios!. Porque cuando se pone la mano en la llaga hay conflicto, hay dolor. Y el protestantismo está poniendo la mano también en la llaga, está diciendo que no se puede ser verdadero protestante, verdadero seguidor del evangelio si no se sacan todas las conclusiones que el evangelio tiene para las realidades de esta tierra. Que no se puede vivir un evangelio demasiado angelical, un evangelio de conformismo, un evangelio que no sea paz dinámica, un evangelio que no sea de dimensiones exigentes para las cosas temporales también.
Y aún más allá del evangelio, más allá del cristianismo también pedimos para 1978 a los hombres de buena voluntad, que por su simple hombría, por sus simples sentimientos humanos, sepamos dar a nuestra patria un rostro distinto de 1977. Una convivencia fraternal que se inspire en el sentido de una sociedad, democrática -digamos- pero en verdadero sentido; no en el abuso de esa palabra, sino en el sentido en que todo hombre sea respetado en sus derechos legítimos, en sus derechos primigenios que ha recibido de su misma creación. Todo esto, hermanos, nos sugiere el mensaje que Dios manda decir: Así invocarán mi nombre en una sociedad que se precia de llevar la protección de Dios.
 

4º. ACTITUD PROFUNDA DE ESPERANZA ANTE UN NUEVO AÑO

Queridos hermanos, vamos a celebrar nuestra última misa de 1977. La misa es el sacrificio de Cristo y en Cristo ponemos toda nuestra confianza. Señor, no confiamos en nuestros méritos, nuestras manos están vacías, pero sí confiamos en los méritos infinitos de Cristo, el Señor de la historia, que al terminar el año sepa recompensar con el sacrificio de su cruz que vamos a renovar en el altar las muchas formas en que te hemos ofendido este año. Perdona tanta sangre derramada, perdona tanto odio, tanta injuria, tanta calumnia. Perdona, Señor, a este pueblo tan manchado, de rostro tan feo, es tu imagen, imagen de un pueblo que lleva tu nombre. Lávalo con tu sangre, purifícanos. Y entramos entonces a 1978, hermanos, entramos con un profundo sentido de esperanza, de alegría, de optimismo. Por más pecador que haya sido un hombre, cuando escucha de Dios la palabra del perdón, ya es criatura nueva.
Eso es lo que le pedimos en este día, ya que celebramos hoy, junto al 1 de enero, la maternidad divina de María, la mujer Virgen y Madre que dio ese alumbramiento del hombre que salva al mundo, sea también el nombre de la Virgen invocado sobre nuestra patria en el l de enero, para que Ella sea también la autora de un alumbramiento, parto doloroso, de un año de sangre y de odio y de tantas maldades, a un año nuevo, humanidad nueva, renovación de los corazones, dolor de conversión, dolor de cruz pero de esperanzas, de una cruz que redime. Que todo el dolor de 1977 sea un dolor redentor, que hasta las manos criminales que sacaron sangre o que escribieron odio en las páginas de los periódicos -que es lo mismo matar que difamar, es matar la fama también. ¡Cuántos asesinos de la fama!-. Que todas esas manos criminales que han derramado tanta sangre roja y blanca se conviertan y conviertan su dolor en arrepentimiento, y sean también constructores de un mundo mejor en 1978.
"Yo tengo fe -canta aquella canción-, yo tengo fe que todo cambiará, yo tengo fe en Cristo, el Señor, que es capaz de que contando con la buena voluntad de los hombres, podamos hacer un año nuevo, una página blanca mejor escrita. Lavemos con lágrimas, con amor, con plegarias, con conversión de esta noche, junto a las lágrimas de Cristo en su calvario, que es el altar. Lavemos todas las manchas que nos deja la historia al morir este año y abramos una página nueva; hermanos, escribámosla con más amor, con más fraternidad, con más sentido de acción de gracias al Señor. "Así invocarán mi nombre", dice el Señor. Ojalá, Señor, haya podido interpretar lo que tú quisiste decir por medio de Moisés cuando mandaste invocar tu nombre en medio de los hombres. Yo no he querido hacer otra cosa que invocar tu nombre en medio de nosotros; los de nuestra Arquidiócesis, para que sea bendito tu nombre; y nosotros, en nuestra historia, seamos gloria tuya como tú quisiste cuando nos creaste: hacernos a tu imagen y semejanza. Proclamemos así, queridos hermanos, nuestra fe en Dios. Creemos en un solo Dios...

San Silvestre I, papa - Santas Donata, Paulina, y cinco compañeras, mártires (31 de diciembre)

San Silvestre I, papa

fecha: 31 de diciembre
†: 335 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Elogio: San Silvestre I, papa, que piadosamente rigió la Iglesia durante muchos años, período en el cual el emperador Constantino Augusto construyó basílicas venerables, y el Concilio de Nicea aclamó a Cristo como Hijo de Dios. En este día su cuerpo fue enterrado en Roma, en el cementerio de Priscila.
Patronazgos: patrono de los animales e intercesor por un buen año nuevo.
refieren a este santo: San Inocencio de Tortona

Oración: Socorre, Señor, a tu pueblo que se acoge a la intercesión del papa san Silvestre primero, para que, pasando esta vida bajo tu pastoreo, pueda alcanzar en la gloria la vida que no acaba. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).

Al papa Silvestre I, lo mismo que a su predecesor san Milcíades, se le recuerda más por los sucesos que tuvieron lugar durante su pontificado que por su vida y sus hechos. Vivió en una época de tan grande trascendencia histórica que, inevitablemente surgieron en torno suyo diversas leyendas y anécdotas sensacionales, como las que figuran en la obra «Vita beati Silvestri», pero sin valor como datos para los registros de la historia. En cambio, el Liber Pontificalis hace constar que era el hijo de un romano llamado Rufino, elegido papa a la muerte de san Milcíades, en 314, casi un año después de que el Edicto de Milán había garantizado la libertad para la Iglesia. En consecuencia, las leyendas más significativas sobre san Silvestre se fabricaron alrededor de sus relaciones con el emperador Constantino. En ellas se representa a Constantino como a un leproso que, al convertirse al cristianismo y al recibir el bautismo de manos del papa Silvestre, quedó curado. Como muestra de gratitud hacia el vicario de Cristo en la tierra, el emperador concedió numerosos derechos y privilegios al Papa y sus sucesores y dejó bajo el dominio de la Iglesia a las provincias de Italia. La historia de los «donativos de Constantino» («Donatio Constantini»), que se compuso y se utilizó para fines políticos y eclesiásticos durante la Edad Media, se ha reconocido desde hace mucho como una falsedad, incluyendo el bautismo de Constantino por san Silvestre, ya que en realidad Constantino era todavía catecúmeno cuando se hallaba en su lecho de muerte y fue entonces, dieciocho meses después de la muerte de San Silvestre, cuando un obispo arriano lo bautizó en Nicomedia.
A los pocos meses de ocupar la silla de San Pedro, el Papa envió una delegación personal al sínodo convocado en Arles para tratar la disputa donatista. Los obispos reunidos en aquella asamblea formularon críticas por la ausencia del Pontífice que, en vez de presentarse en la reunión, permanecía en «el sitio donde los Apóstoles tienen su tribunal permanente». En junio del año 325, se reunió en la ciudad de Nicea, en Bitinia, el primer Concilio Ecuménico o general de la Iglesia, al que concurrieron unos 220 obispos, casi todos orientales. El papa Silvestre envió de Roma, como delegados, a dos sacerdotes. El Concilio presidido por un obispo de occidente, Osio de Córdoba1, condenó las herejías de Arrio y con ello dio principio a una larga y devastadora lucha dentro de la Iglesia. No hay noticias precisas de que san Silvestre haya ratificado oficialmente la firma de sus delegados en las actas del Concilio.
Es probable que haya sido a san Silvestre y no a Milcíades a quien Constantino cedió el palacio de Letrán, donde el Papa estableció su cátedra e hizo de la basílica de Letrán la iglesia catedral de Roma. Durante el pontificado de san Silvestre, el emperador (que en el 330 trasladó su capital de Roma a Bizancio) hizo construir las primeras iglesias romanas, como la de San Pedro en el Vaticano, la de la Santa Cruz en el palacio sesoriano y la de San Lorenzo extramuros. El nombre de este Papa, junto con el de San Martín, ha quedado impuesto hasta ahora a la iglesia titular de un cardenal que, por aquel entonces, fue fundada cerca de los baños de Diocleciano, por un sacerdote llamado Equicio. San Silvestre construyó también otra iglesia en el cementerio de Priscila, sobre la Vía Salaria. En aquel mismo lugar fue enterrado en el año 335. Pero en el 761, el papa Pablo I trasladó sus reliquias a la iglesia de San Silvestre in Capite, que es ahora la iglesia nacional de los ingleses católicos en Roma. Desde el siglo XIII, se generalizó la celebración de la fiesta de este santo Pontífice en el Occidente el 31 de diciembre, y también se observa en el Oriente (el 2 de enero), la conmemoración de aquel primer Pontífice de Roma, después de que la Iglesia salió de las catacumbas.
En cuanto a la «Donatio Constantini», parece ser que, con fecha anterior a ese documento, circuló una historia de san Silvestre, inventada para edificación de los lectores piadosos de la segunda mitad del siglo quinto, donde figura, por ejemplo, el relato de una discusión teológica entre san Silvestre y doce doctores judíos. Hay indicios de que el Liber Pontificalis se documentó en el mencionado libro al hablar del Constitutum Silvestri. Pero también había otra versión de esta leyenda que incluía incidentes tales como la lucha contra un dragón y que modificaba radicalmente otros detalles. En el siglo IX, encontramos textos en los que estos elementos están fundidos con otros nuevos. Por otra parte, desde el siglo sexto comenzaron a aparecer las versiones griegas sobre ese mismo tema. Uno de estos textos griegos se ha conservado en cuarenta copias que ahora existen. También hubo traducciones de las actas de san Silvestre al sirio y al armenio, así como una homilía en verso, atribuida a Santiago de Sarug. En algunas de estas versiones orientales se presenta a san Silvestre como compañero de viaje de santa Elena, la madre de Constantino, por Palestina, y se afirma, además, que el Papa tomó parte en el descubrimiento de la verdadera Cruz. San Silvestre ocupó un lugar importantísimo en el movimiento intelectual medieval.
J. P. Kirsch hizo un profundo estudio sobre el espurio documento de la «Donatio Constantini» en la Catholic Encyclopedia (vol. v, pp. 118-121, hay traducción al español, pero atención que en numerosos casos la traducción es de pésima calidad, no he contrastado éste). W. Lewinson tiene también un estudio sobre los diversos elementos que contribuyeron a la fabricación de la fábula: «Konstantinische Schenkung und Silvester Legende», en Miscellanea Francesco Ehrle (vol. II, 1924, pp. 159-247). Ver Liber Pontificalis, edición Duchesne, vol. I, pp. CXXXV y 170-201. El período histórico de san Silvestre se encuentra, como no podía ser menos, ampliamente tratado en cualquier historia de la Iglesia, por ejemplo, H. Jedin, Manual de Historia de la Iglesia, tomo I, pág. 569ss., Herder, 1966. Imagen: San Silvestre es recibido por Constantino, fresco de 1246, en la Capilla de San Silvestre en la iglesia de los Cuatro Coronados, Roma.
1 Osio de Córdoba, Ossio u Hosio es santo para la Iglesia oriental, tanto ortodoxa como católica, aunque no está incluido en el Martirologio Romano. San Isidoro de Sevilla se hizo eco de cierta tradición que señalaba que a lo último de su vida, a los 101 años, y bajo tortura, habría apostatado de la fe católica aceptando un credo semiarriano; esta tradición ha sido refutada de muchas maneras, pero no lo suficiente como para aceptarlo como confesor o como mártir en la Iglesia occidental. En todo caso es uno de los grandes Padres de la Iglesia latina. Ver Quasten: Patrología III, BAC, pág 71-73 y una defensa de su ortodoxia en «Hosius vere Hosius», por el Pbro. Miguel José Maceda, Bononia, 1790. Nota de ETF
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4662






Santas Donata, Paulina, y cinco compañeras, mártires

fecha: 31 de diciembre
†: s. inc. - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
Elogio: También en Roma, en el cementerio de los Jordanos, en la vía Salaria Nueva, santas Donata, Paulina, Rogata, Dominanda, Serótina, Saturnina e Hilaria, mártires.
La existencia de este grupo de santas vírgenes y mártires de Roma viene confirmada por el Martirologio Jeronimiano, que las inscribe el 31 de diciembre, y por el «Liber de locis sanctis martyrum», de la primera mitad del siglo VII. Sus reliquias fueron encontradas junto con las de Alejandro, Vital y Marcial, del 10 de julio, en el cementerio de los Jordanos, en la Vía Salaria Nueva. Su veneración fue promovida por el papa Adriano I (772-795); sin embargo, esto es todo lo que se sabe de ellas, quedándonos en la oscuridad las época y circunstancias de su muerte martirial.
Basado en una noticia de Antonio Borrelli.
fuente: Santi e Beati
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Santos del día 31 de diciembre

Santos del día 31 de diciembre
Pridie Kalendas ianuarii
   San Silvestre I, papa (1 coms.) - Memoria litúrgica   
San Silvestre I, papa, que piadosamente rigió la Iglesia durante muchos años, período en el cual el emperador Constantino Augusto construyó basílicas venerables, y el Concilio de Nicea aclamó a Cristo como Hijo de Dios. En este día su cuerpo fue enterrado en Roma, en el cementerio de Priscila.
También en Roma, en el cementerio de los Jordanos, en la vía Salaria Nueva, santas Donata, Paulina, Rogata, Dominanda, Serótina, Saturnina e Hilaria, mártires.
En Sens, de la Galia Lugdunense, santa Columba, virgen y mártir.
En Constantinopla, san Zótico, presbítero, que se preocupó de alimentar a los huérfanos.
En Jerusalén, santa Melania la Joven, que con su marido san Piniano dejó Romam, dirigiéndose ambos a la Ciudad Santa, en la cual llevaron una vida religiosa, ella entre las mujeres consagradas a Dios y él entre los monjes, y donde ambos murieron santamente.
En Ravena, de la región de la Flaminia, san Barbaciano, presbítero.
En Lausanne, entre los helvecios, san Mario, obispo, que trasladó allí la sede de Aventicum, edificó muchas iglesias y fue defensor de los pobres.
En el territorio de La Louvesc, en los montes cercanos a Puy-en-Vélay, en Francia, san Juan Francisco Regis, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, el cual, peregrinando por montes y aldeas, procuró sin descanso la renovación de la fe católica en las almas de los habitantes, mediante la predicación y la celebración del sacramento de la penitencia.
En la fortaleza de Mercués, cerca de Cahors, en la Francia meridional, tránsito del beato Alano de Solminihac, obispo de Cahors, que con visitas pastorales trabajó por enderezar las costumbres del pueblo, y se empeñó con apostólica insistencia en renovar la Iglesia que tenía encomendada.
En París, también en Francia, santa Catalina Labouré, virgen de las Hijas de la Caridad, que de manera singular honró a la Inmaculada y brilló por su sencillez, caridad y paciencia.
En Cagliari, Italia, beata Josefina Nicoli, virgen, religiosa de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
En Santander, en el monasterio trapense de Viaceli, beato Leandro Gómez Gil, hermano lego, mártir de la fe en la persecución religiosa durante la Guerra Civil.