jueves, 28 de febrero de 2019

La omisión, el escándalo y algo más sobre la intención de nuestros actos (Meditación para hoy) 28022019

La omisión, el escándalo y algo más sobre la intención de nuestros actos
Para el cristiano el pecado es siempre algo que procede de la libertad interior del hombre. Y una ofensa a Dios


Por: Catholic.net | Fuente: Moral básica, moral de la confesión / Varios 



¿A qué se llama escándalo?
Escándalo es poner a alguien en ocasión de pecado
- por incitarlo directamente al mal
- por darle un mal ejemplo
- por hacer alguna cosa a sabiendas de que con eso podemos arrastrarlo al mal

El amor al prójimo nos pide que, a no ser que haya una razón de importancia, dejemos de hacer determinadas cosas, incluso aunque no sean malas, si con ellas hacemos que otros cometan el mal, es decir si con ellas los escandalizamos. (Rom. 14, 13 ss; 19 ss; 1 Cor 8,10-13)

En general es fácil cometer escándalo con personas más débiles o inmaduras que uno.
El escándalo es una circunstancia que hace que frecuentemente nuestros pecados sean más graves.
(Mt. 18,6ss)
El que comete escándalo debe repararlo de alguna manera.
Omisión, ¿Que es hacer el bien a los demás?
Hacer el bien a los demás es ayudarlos a ser mejores y a vivir con mayor plenitud y felicidad en todos los aspectos de la vida y, en especial, en su dimensión cristiana.

Ej. Ayudarlos a corregir algún defecto, a pasar un buen rato, a aprender cosas buenas, anunciarles el Evangelio, consolar al triste, dar de comer al hambriento, defender al debil, curar al enfermo, ayudar a que los enemigos se reconcilien, instruir al ignorante, trabajar para que haya una política más honrada,...

+ "Aquel que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado" (Santiago 4,17)
+Parábola del Juicio Final: "Lo que ustedes dejaron de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo lo dejaron de hacer, vayanse, malditos, al fuego eterno" (Mt. 25,45)

+Parábola de los talentos: "Siervo malo y perezoso, sabías que cosecho donde no sembré; debías al menos entregado mi dinero a los banqueros y así al volver, Yo habría cobrado lo mío con intereses. A este siervo inútil echenlo a las tinieblas donde hay llanto y rechinar de dientes" (Mt. 25,6)

+Podemos decir que, hablando de la gente que no hace nada malo pero que tampoco quiere hacer el bien, Jesús afirmo que la higuera estéril que ocupa inútilmente la tierra será cortada" (Mc. 11,12-14, 20,21; Mt 8,9)
Posibles omisiones que posiblemente hemos cometido:
La defino como "el bien que podemos hacer y no hacemos"; he ahí tal vez el más grande pecado que cometemos, quedándonos de brazos cruzados.

Justificamos nuestra indiferencia diciendo "eso no tiene que ver conmigo", "yo no tengo la culpa" y otras frases de cajón, que adormecen la conciencia ante aquello que pudiéndolo dar, no lo dimos.

La lágrima que vimos rodar en el rostro de quien camina a nuestro lado y por no querernos involucrar, no la enjugamos... El papel que tirado en el piso, no lo recogimos; porque fue otro quien lo arrojó, nosotros no lo hicimos...

El pedazo de pan que no compartimos, porque nadie nos lo regaló, de nuestro propio esfuerzo lo obtuvimos... El no querer trabajar un minuto más, porque el contrato dice el tiempo exacto con el cual nos comprometimos...

La riña que no quisimos evitar, para no meternos en problemas que no son míos, la herida que no quisimos curar, porque no fuimos nosotros quién la hicimos... 
La palabra de aliento que nunca regalamos, a quien encontramos afligido; por temor o por cualquier cosa que justifique ese bien que pudiéndolo hacer, omitimos...

El tiempo que negamos para escuchar a alguien que necesitaba hablar; diciendo que no hay tiempo que perder, aún hay mucho por hacer y trabajar... 
La limosna que no ofrecimos, porque no queremos contribuir a la mendicidad y ociosidad; la mano que no estrechamos para que otros no piensen mal y no sentirnos juzgados...

La respuesta igual de desagravio que al que nos hirió le dimos; porque si callamos y no nos vengamos, creerán que somos idiotas y pueden siempre herirnos y pisotearnos... 
La sonrisa que no regalamos a aquel que encontramos en el camino, porque no tiene nada que ver conmigo... 

La oración que no elevamos por el que nadie oró, el perdón que no ofrecimos, la carta que alguien esperó y nunca escribimos; la visita a ese enfermo que solo quedó en el olvido, tanto pero tanto bien, que pudiéndolo hacer, por mil excusas que inventamos para justificarnos, no lo hicimos... 

Esa es la rutina en la que a diario vivimos, ese es el camino que se nos presenta cada día pero que no elegimos; porque nos dejamos llevar por lo que dicen y hacen los demás; pensamos en el bien propio e ignoramos lo que siente, piensa y necesita el resto de la humanidad...

Vivimos creyendo que con hacer lo que nos toca o evitar realizar algún mal, nos hemos ganado el cielo, y ya somos buenos... No nos damos cuenta que estamos haciendo lo que no nos cuesta, somos igual que los demás; es más valioso marcar la diferencia, si nos esforzamos un poco más en regalar amor al que lo ha de necesitar; eso es lo que nos hace semejantes a Dios; quien para salvar la humanidad, hizo realidad el amor, y no se conformó con sanar y predicar; sino que inventó una nueva definición del amor, algo que le da su inigualable valor, y es ser capaz de amar tan al extremo que la vida dar por amor... y no sólo lo dijo, sino que así lo vivió, porque por amor, su vida en la cruz entregó... 

¿Qué es una confesión sacrílega?

El que calla voluntariamente en la confesión un pecado grave, hace una mala confesión, no se le perdona ningún pecado, y además añade otro pecado terrible, que se llama sacrilegio.

 Todas las confesiones siguientes en que se vuelva a callar este pecado voluntariamente, también son sacrílegas.
Pero si se olvida, ese pecado queda perdonado, porque «pecado olvidado, pecado perdonado». Pero si después uno se acuerda, tiene que manifestarlo diciendo lo que pasó.

Para que haya obligación de confesar un pecado olvidado, hacen falta tres cosas: estar seguro de que:
 a) el pecado se cometió ciertamente.
b) que fue ciertamente grave.
c) que ciertamente no se ha confesado.
Si hay duda de alguna de estas tres cosas, no hay obligación de confesarlo. Pero estará mejor hacerlo, manifestando la duda.

(Num. 89.Libro Para Salvarte. P.Jorge Lorign SJ.)


¿Por qué se dice que a fin de cuentas lo que marca la mayor gravedad de nuestro pecado es la intención?

Porque "la intención", entendida tanto como el "deseo expreso" con el que hacemos algo o como "la finalidad" por la que lo hacemos, es la que hace que una acción y sus circunstancias sean realmente "nuestros".

La intención es la que les da a nuestros actos su verdadero valor de bondad o maldad, más que la cosa misma que hacemos.

Experimentamos más dificultad en perdonar aunque sean cosas pequeñas, cuando se capta que alguien nos está haciendo algo con verdaderos deseos de fastidiar, que cuando otros nos hacen cosas más graves pero sin una intención tan clara: esto indica que la intención es la que determina finalmente la gravedad de una ofensa.

¿Cuándo el pecado mortal nos lleva a lo que la Biblia llama la "segunda muerte" (Ap.21,8) es decir, a la muerte o condenación eterna?
+ El pecado mortal nos lleva a la muerte eterna o infierno cuando morimos en él sin arrepentimiento, es decir, cuando marca la decisión definitiva de separarnos de forma radical y para siempre de Dios y del prójimo.1

Más allá de la muerte no hay posibilidad de cambiar el destino que el hombre .... 
 Ahora bien, como la muerte pone fin a la vida, el arrepentimiento se hace ya imposible, porque después de la muerte ya no habrá posibilidad de arrepentirse2

¿Cuáles son algunas maneras comunes pero imperfectas de entender lo que es el pecado?
Para el cristiano el pecado es siempre algo que procede de la libertad interior del hombre. Y una ofensa a Dios.

a) Muchos entienden por pecado el "hacer algo malo, pero sin relación con Dios" a quien ni siquiera tienen en cuenta.
Para el cristiano el verdadero pecado implica siempre una relación negativa para con Dios.

b) Otros lo definen como un "ir en contra de los 10 mandamientos" o "una transgresión a la ley Divina" (Cfr. Diccionario Larousse), pero entendiendo que el pecado es algo malo, no por ser malo en sí, por ser una mera desobediencia o trasgresión a la ley.

c) Otros consideran el pecado como algo que mancha o degrada al hombre en lo más intimo de su ser, pero simplemente por el hecho de haberlo cometido, aunque sea involuntariamente.
Por ejemplo: En el sistema legalista judío quedabas manchado o impuro por haber tocado cosas "impuras" aun sin querer. (ej. Lev. 11, 31-45; 15, 19-30)

¿Hay alguna ocasión en la que uno cometa pecado aunque no se esté dando cuenta de lo que hace?
+ ¡Sí! Cuando haces voluntariamente algo malo que te lleva luego a hacer otras cosas malas, también cometes pecado en estas otras cosas, aunque ya no te dés cuenta de ellas.

Ejemplo:
- Un drogadicto o un borracho que sabe que van a hacer cosas malas si toman drogas o alcohol y, sin embargo los comienzan a tomar, son responsables de lo que hacen.
   Por eso se dice que el alcoholismo no sólo es una enfermedad, sino también un vicio.
 - Un estudiante de medicina que sabe que, si no estudia bien, luego va dar medicinas equivocadas, será responsable del daño causado al prójimo ( o se puede aplicar a cualquier otra profesión)
-  En general el que por flojera es un ignorante, puede ser responsable de actos malos, que luego hace sin darse cuenta de su maldad, aunque su pecado es propiamente la ignorancia y la flojera.

A estos pecados los moralistas los llaman voluntarios "en causa", porque tú pusiste voluntariamente la causa que los produjo.
Esto indica que hay continuidad y conexión entre todos los actos de mi vida y que, por eso, soy responsable no sólo de mi presente, sino también de mi futuro; y que, si conozco las consecuencias futuras de mis actos presentes libres, soy responsable, de alguna manera, ya ahora, de esas consecuencias o efectos buenos o malos.

¿Qué quiere decir que el pecado se comete sólo "queriendo"?
+ Quiere decir que si uno hace una cosa sin darse cuenta de lo que está haciendo o sin decidirlo interiormente, eso no es pecado; tanto menos es pecado si lo fuerzan física o psicológicamente a uno para hacer el mal.

Ejemplos:
+ Si hice que se tropezara un compañero sin querer, no cometí "pecado", aunque sí hice algo malo
+ Lo que hace o piensa uno en sueños o sonámbulo, no es pecado, porque lo hace uno sin querer
+ Si un niño rompió cinco platos juntos sin querer, no cometió ningun pecado, aunque su mamá se haya puesto furiosa por el daño que causó
+ Si llegué a clase sin haber hecho una tarea porque se me olvidó que era para hoy, no cometí pecado. aunque el maestro me haya castigado por no haber cumplido mis deberes
+ Un enfermo de alcoholismo, aunque se dé cuenta de que está tomando vino y sepa que le está haciendo daño, no comete pecado si no puede decirle que no a su organismo: su verdadero pecado está en el momento de comenzar a tomar cuando habría podido haber dicho "no".

Una cosa es que uno sea consciente de lo que hace o de lo que le sucede, y otra cosa es que sea capaz física o moralmente de evitarlo. El crecer en libertad es crecer en responsabilidad.

Ejemplo: Un "cleptómano" puede ser muy consciente de sus actos, pero no tener la libertad necesaria para dejar de robar; puede ser como el adulto enfermo que al orinarse se da cuenta pero no tiene el control.

¿Qué quiere decir que el pecado se comete sólo "sabiendo"?
+ Quiere decir que si no sabes que una cosa es mala, no cometes pecado aunque la éstes haciendo o la hayas hecho.

Ejemplos:
+ Si un niño no sabía que quemar una llanta causaba daño al aire que respiramos, no estaba cometiendo pecado aunque lo hacía.
+ Si una persona no sabe que un alimento o bebida le hace mal, no comete pecado aunque se lo esté comiendo o bebiendo.
¿Qué quiere decir que el pecado sólo se comete "pudiendo"?
+ Quiere decir que si no tenemos capacidad física o moral para hacer una cosa buena o para evitar una cosa mala, no cometemos pecado.

Ejemplos:
+ Si tú, por no saber nadar, no puedes ayudar a una persona que se está ahogando, no cometes pecado.
+ Si no puedes ir a Misa porque estás enfermo, no cometes pecado.
+ Si atropellaste a una persona mayor con tu bicicleta, porque no sirvieron los frenos o porque se te atravesó y no pudiste ya frenar, no cometiste pecado.
+ Un niño chiquito cuando no tiene la capacidad para comprender si algo es malo, no comete pecado si lo hace.
+ Una muchacha o un niño a los que no dejan salir solos, no cometen pecado si un domingo no van a Misa porque no los llevaron.
+ Si te mandan varias cosas que no puedes hacer al mismo tiempo y tú haces solo lo que piensas que es más importante, no cometes pecado al no hacer lo demás.
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¿Que gracia nos trae el sacramento de la Penitencia o Confesión?: El sacramento de la penitencia nos aumenta o nos devuelve la gracia santificante siempre y cuando no pongamos obstáculo

Más sobre la confesión en el blog: "La Confesión Católica"






La gravedad del escándalo (Evangelio meditado) 28022019

La gravedad del escándalo
Santo Evangelio según San Marcos 9, 41-50. Jueves VII del tiempo ordinario


Por: H. Kevin Alexis Franco López, L.C. | Fuente: www.somosrc.mx 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, Dios omnipotente, concédeme el deseo y la fuerza para dedicarme con todo el corazón y el alma, a la búsqueda sincera de poder contemplar tu rostro. Por Cristo, nuestro Señor. Amén

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 9, 41-50

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Todo aquel que les dé a beber un vaso de agua por el hecho de que son de Cristo, les aseguro que no se quedará sin recompensa.

Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar.

Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela; pues más te vale entrar manco en la vida eterna, que ir con tus dos manos al lugar de castigo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo; pues más te vale entrar cojo en la vida eterna, que con tus dos pies ser arrojado al lugar de castigo. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo; pues más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al lugar de castigo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Todos serán salados con fuego. La sal es cosa buena; pero si pierde su sabor, ¿con qué se lo volverán a dar? Tengan sal en ustedes y tengan paz los unos con los otros”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Cuando era niño, mi padre siempre me decía: «si vas a hacer algo, hazlo bien; si no, ni lo intentes». Tal vez, algunos piensen, ¡qué exagerado, ¡cómo le dices eso a un niño! Sin embargo, nunca tomé las palabras de mi padre como un insulto, todo lo contrario. Encontraba tres cosas fundamentales que el Evangelio de hoy, también nos presenta: conocer, decidir y seguir.

Conocer: Dios Padre, al adoptarnos como hijos suyos, nos otorga un hermoso camino, la santidad, es decir, el poder estar con Él. Es una vía que se necesita conocer, saber en qué consiste.

Es muy famoso ese dicho: «nadie ama lo que no conoce». Es necesario descubrir lo que implica la santidad, pues de otra manera, ¿cómo sería capaz de sacrificarme por algo, si no lo conozco? Es muy importante, antes de seguir el camino, decidirse a seguirlo. Es muy difícil dar el paso, porque implica una respuesta, no sólo de una parte de mi vida, sino de todo lo que yo soy. Santa Teresa de Jesús diría una «determinada determinación». Es una decisión que implica una donación de mí mismo.

Ya que se ha hecho una opción fundamental, es vital seguir el camino; donde, a veces, nosotros mismos seremos el obstáculo que no nos permite seguir. «Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la gehena, al fuego inextinguible.»

Sin embargo, no estamos solos. Cristo nos acompaña en este camino, incluso, en los momentos más difíciles, Él nos carga.

«Pobreza evangélica y transparencia. Para mí, siempre —porque lo he aprendido como jesuita en la constitución— la pobreza es “madre” y es “muro” de la vida apostólica. Es madre porque la hace nacer, y muro porque la protege. Sin pobreza no hay celo apostólico, no hay vida de servicio a los otros… Es una preocupación que se refiere al dinero y a la transparencia. En realidad, quien cree no puede hablar de pobreza y vivir como un faraón. A veces se ven estas cosas... Es lo contrario a un testimonio hablar de pobreza y llevar una vida de lujo; y es muy escandaloso tratar el dinero sin transparencia o gestionar los bienes de la Iglesia como si fueran bienes personales.»
(Discurso de S.S. Francisco, 1 de mayo de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama. 

Señor mío, Tú que conoces lo que hay dentro de mi alma te pido que me ayudes a quitar esos medios que me impiden dejarte hacer milagros en mi vida. Tú sabes cuan necesitado estoy de Ti y tu gracia santificante.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy, en los momentos de oración que tenga con Dios le diré: «Señor toca mi corazón, así como tocaste a ese sordomudo para poder escucharte».

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Monseñor Enrique Díaz Díaz: Buscando guías 28022019

Tolerancia © Cathopic
Tolerancia © Cathopic

Monseñor Enrique Díaz Díaz: Buscando guías

VIII Domingo Ordinario
Sirácide 27, 5-8: “No alabes a nadie antes de que hable”. 
Salmo 91: “¡Qué bueno es darte gracias, Señor!”.
I Corintios 15, 54-58: “Nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo”.
San Lucas 6, 39-45: “La boca habla de lo que está lleno el corazón”.

Caminábamos en medio de la selva al paso del experto guía a quien acompañaba su hijo pequeño. En medio de veredas, piedras, lodos y riachuelos, con frecuencia el camino se tornaba difícil. Cuando llegábamos a algún paso complicado, invariablemente el guía se dirigía a su niño advirtiendo: “Fíjese dónde pisa, porque se puede caer”. Nosotros entendíamos que no sólo lo decía por el niño, sino también por nosotros. Después de cuatro o cinco advertencias, el pequeño, fastidiado por tantas indicaciones, se volvió a su padre y le contestó: “Fíjese dónde pisa usted, porque donde usted pise, yo también voy a pisar”.  Es más fácil seguir las huellas que las palabras. ¡Qué fácil es decir a los otros por dónde caminar! ¡Qué difícil dar el ejemplo! Educar es acercar, acompañar, dar testimonio. 
Jesús enseña con su palabra y con su ejemplo. Sus “consejos” a los discípulos recogen la sabiduría popular y la sicología natural: un ciego no es un buen guía, un discípulo no es más que su maestro, la viga estorba más que la paja, cada árbol se reconoce por sus frutos y de lo que hay en el corazón habla la boca. Dichos populares pero que encierran profundas verdades aplicadas al camino del Reino, a la vida familiar y la vida de comunidad. Ahora que se ponen sobre el tapete y se cuestionan las formas y reformas educativas convendría tener muy presentes estas sencillas sentencias. ¿Quién está educando a los niños? ¿Quién dirige a la sociedad? Es hermoso ver que la mayoría de nuestras escuelas, las calles y caminos se ven llenos de jóvenes y niños que se encaminan a los centros de estudios. ¿Qué irán a aprender? ¿Cómo es la educación que se les está dando? Las lecturas de este día nos hacen reflexionar y nos ayudan a valorar los cimientos que tendremos en cuenta en la educación.
La primera condición para educar es dar vida. Y la vida se da con el amor, con el ejemplo, con el acompañamiento y la cercanía. Las escuelas en general sólo podrán proporcionar conocimientos, pero no van enseñando actitudes. Pocos maestros, dignos de todo nuestro reconocimiento, se acercan a los alumnos para enseñarles el camino de la vida e infundirles valores. Es la tarea de los papás, de los maestros y de todos los educadores. Es cierto que debemos transmitir conocimientos, pero sobre todo debemos enseñar actitudes, valores y mirar el interior de los niños y de los jóvenes. 
En el evangelio Cristo critica la forma de enseñar de algunos maestros que quieren guiar cuando ellos mismos están ciegos y no conocen el camino. “Saca primero la viga que llevas en el ojo” recomienda. No es raro encontrar quien critique todo y no proponga nada, quien se fije en los defectos de los demás y no viva con coherencia. Con frecuencia nos encontramos que quien educa contradice sus enseñanzas con su forma de vivir. Se pretende enseñar a base de regaños, insultos y agresiones, más que con cercanía y amor.
Hoy es importante reflexionar cómo es la educación y qué estamos haciendo para educar cristianamente. Ciertamente se ha generado mucha polémica con la nueva ley de educación, pero si no hace cambiar nuestras perspectivas y nuestras actitudes, leyes vendrán y se irán y nosotros seguiremos igual. Lo importante es educar en los valores, en la verdad y en el amor. 
¿Quién está guiando a la sociedad? De repente entre los noticieros y sus comentaristas aparece una preocupación por “la gente”, expresión que no sé específicamente a quien se refiere, porque se pierde en el anonimato sin ninguna persona en particular. Y la “gente dice”, y la “gente escoge”, y la “gente prefiere”. Y a veces estas elecciones y estas propuestas parecen tan absurdas que uno se pregunta por qué la “gente” ha elegido lo que no tiene ningún sentido. Después descubrimos, con asombro, que hay “directores de opinión”, “manipuladores de masas” y “anónimos” en las redes sociales que se encargan precisamente de eso: hacer creer a las personas que ellas están eligiendo lo que ellos les han puesto por delante.
¿Quién guía a esta sociedad? ¿Por qué se adoptan posturas que parecen contrarias a nuestras costumbres y a nuestros ideales? Es una triste realidad que hay quienes se encargan de manipular y dirigir hacia sus fines comerciales, políticos y mercantilistas, el pensamiento de la sociedad. ¿Cuáles son sus intereses? ¿Cuáles son sus ganancias? Tendremos que estar muy atentos para descubrir quiénes y por qué nos guían.  
Ya Jesús, desde aquellos tiempos, nos deja entrever que no siempre la “voluntad popular” es signo de democracia y que no siempre una abrumadora mayoría es signo de libertad. ¿Cómo explicar el Domingo de Ramos con aquella multitud exaltándolo y alabándolo, si a los tres días se presenta esa misma multitud condenándolo y exigiendo su crucifixión? Hay guías, líderes que no se tientan el corazón para conducir a la perdición con tal de lograr sus propósitos. Jesús nos pone en alerta, sobre todo después de habernos presentado el camino verdadero a la felicidad, para que no nos dejemos guiar por esos ciegos. “Si un ciego guía a otro ciego caerán los dos en un hoyo”. Se acusa la falta de líderes, pero hay líderes que guían a la corrupción, a las falsas felicidades y al fracaso. Cristo es nuestro único líder y nuestro único guía. Dejémonos guiar por sus silbos amorosos para encontrar la verdadera felicidad.
¡Qué difícil es encontrar un consejero sincero y sabio! Podremos tener muy buenos consultores económicos y fiscales, consejeros de negocios, pero encontrar a alguien en quien confiar nuestra vida, es bastante difícil. Ya decía un gran escritor que nadie acepta consejos y que, en cambio, todos estamos dispuestos a aceptar dinero, entonces, concluía, es más importante el dinero que los consejos. ¿Y quién se arriesga a dar un consejo? Todavía más difícil, porque tendríamos que ponernos en los zapatos del otro, en sus circunstancias y limitaciones, para poder aconsejar con sabiduría. Pero a lo que con frecuencia estamos dispuestos, es a criticar y a acusar. Lo vemos en nuestra patria: son muchas las acusaciones de partidos y de personajes, y pocas las aportaciones y compromisos. Esto sucede también en los grupos pequeños, en la comunidad y en la familia. Por eso es la invitación de Jesús a buscar primero la armonía y el equilibrio interior antes de buscar dar a otros la paz que nosotros no hemos encontrado.
Se necesita estar muy cercano al otro, participar de sus necesidades y forma de sentir, escuchar, atender para poder entender. No, de ninguna manera se trata de solapar o condescender con el mal. Ser muy claro para denunciar qué está mal, pero no condenar al que se ha equivocado. Ser duros con el pecado pero no con el pecador. Es lo que hace Cristo como nos lo manifiesta a cada momento San Lucas. Siempre está dispuesto a la misericordia pero también siempre tiene una gran claridad para desenmascarar el pecado y la mentira. ¿Quiénes son ahora nuestros guías y hacia dónde nos están llevando? Tendremos que pensar si la sentencia de Jesús condenando a “guías ciegos”, no se hace duramente real en nuestros ambientes. ¿De dónde toman los jóvenes sus modelos? ¿Cuáles son las aspiraciones que van poniendo en su corazón? Son muchas las preguntas y las reflexiones que hoy nos podemos hacer delante de Jesús. Que solamente Él sea nuestro guía y nuestro maestro.
Si todavía tenemos dudas sobre nuestros métodos de educar, contemplemos los resultados que hemos obtenido porque “cada árbol se conoce por sus frutos”. Nos encontramos con una sociedad fría, apática, alejada de Dios, egoísta y autosuficiente. ¿Qué hemos sembrado? ¿Cómo hemos educado? Cuando Jesús habla de los frutos, claramente se refiere a los frutos de justicia, de verdad, de amor. De esos frutos que brotan del corazón y no solamente de la boca. Cristo caminaba cercano a sus discípulos y les enseñaba más con el ejemplo que con las palabras: el amor, el servicio, la generosidad, los ideales… el Reino. Si estamos contentos con nuestra sociedad y lo que hemos logrado, continuemos educando igual. Pero si descubrimos que hemos errado el camino, tendremos que volver a Jesús que es el único camino que nos da la vida verdadera.
Señor Jesús, enséñanos a mirar como Tú miras, con ojos claros y limpios, y a descubrir  caminos para dar frutos de amor y de justicia. Amén.

La carta de un joven cura a la directora de «El País» se hace viral: «Es confundir y manipular» 27022019

Una foto de Patxi Bronchalo y sus compeñeros ilustraba un reportaje sobre abusos del clero

La carta de un joven cura a la directora de «El País» se hace viral: «Es confundir y manipular»

Esta es la imagen que publicó El País, en la que Patxi Bronchalo aparece señalado por el Papa. Pero el titular poco tenía que ver con la realidad
Esta es la imagen que publicó El País, en la que Patxi Bronchalo aparece señalado por el Papa. Pero el titular poco tenía que ver con la realidad
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Patxi Bronchalo es un joven cura treintañero de la Diócesis de Getafe, que normalmente no se oculta ante las polémicas sino que suele dar la cara con firmeza, aunque siempre con respeto y hasta buen humor. Ya publicó una carta abierta a Pablo Iglesias tras el intento de Podemos de eliminar la programación religiosa de TVE, al actor Willy Toledo por sus insultos a la Virgen y otra a un sacerdote catalán que cedió su templo para el referéndum ilegal de 1-O.
Ahora este cura joven ha escrito otra de estas cartas abiertas, que se ha viralizado también, a la directora del diario El País, Soledad Gallego-Díaz. Precisamente, este periódico lleva meses volcado en desacreditar a la Iglesia con los escándalos de los abusos y este 21 de febrero publicó en portada una foto y un titular por el que el padre Bronchalo ha decidido escribir a la publicación. En la imagen salen tanto él como otros compañeros sacerdotes y seminaristas de Getafe hablando con el Papa, mientras éste les señala con el dedo. Todos escuchaban seriamente con atención a Francisco. Y este fue el titular que acompañaba en la portada de la web: “Quien ha hecho los deberes y quien no ante la cumbre contra la pederastia”.
Ante la insinuación que se realiza en El País y la relación entre foto y titular, este sacerdote decidió enviar esta carta:
Carta a Soledad Gallego-Díaz, directora de El País

Estimada Soledad:
Mi nombre es Patxi Bronchalo y soy un cura. Usted no me conoce pero gracias a su periódico mucha gente me ha reconocido en los últimos días. El pasado 21 de febrero mi foto, junto a un grupo de hermanos sacerdotes y seminaristas, apareció nada menos que en la portada de su periódico. En dicha foto se nos veía a todos con semblante muy serio mirando al Papa Francisco, él aparece con el dedo levantado hablándonos y apuntándonos con el dedo índice, de forma que parece que nos está echando una gran reprimenda.
La foto venía a ilustrar una noticia sobre la cumbre de abusos sexuales a menores que estaba a punto de comenzar en Roma y que escribió su corresponsal allí, Daniel Verdú, bajo el titular: "Arranca en Roma la histórica cumbre contra la pederastia". La edición digital también traía su propio titular: "Quien ha hecho los deberes y quien no ante la cumbre contra la pederastia".
cumbre-elpais
En realidad el motivo por el que estábamos con el Papa en el momento de la foto era muy distinto. Peregrinamos a Roma a ver al Papa para celebrar los 25 años de nuestro seminario. Lo que nos dijo, con seriedad pero sin enfado, mientras se captaba la imagen fue precioso: no dejar nunca de rezar, ser cercanos al sufrimiento de la gente y estar siempre en sintonía con los obispos, esos que una y otra vez medios como el suyo se empeñan en separar de nosotros.
En esa misma audiencia el Papa se encontró con víctimas supervivientes de abusos, una a una las fue escuchando y mostrando su cariño. Verlo me hizo entender la seriedad con que la Iglesia está afrontando esta crisis tan grave, y el camino a seguir. La crisis de la pederastia en la Iglesia es terrible y nos está afectando muchísimo a los sacerdotes, estamos avergonzados. Cada nuevo caso, cada víctima nos parte el alma. La inmensa mayoría de nosotros nos pasamos la vida tratando de mostrar el amor que Dios les tiene, algo que muy a menudo nos recuerda el Papa Francisco.
Resultado de imagen de patxi bronchalo
Conozco cientos de curas anónimos partiéndose la cara cada día por los más necesitados, sin ir más lejos, hace unos días fue asesinado otro misionero español en Burkina Faso, y este hecho no salió en ninguna portada. Amamos a Dios, amamos a las personas, nos destruye lo que sucede con la pederastia.
Es cierto que, tanto en la edición impresa como en la digital, aparece un pequeño texto que indica que la foto es de un momento distinto del que habla la noticia. Pero ya somos mayores, no nos engañemos, los dos sabemos que la mayoría de la gente no lee ese pequeñito texto y solo ven titular y foto. Los dos sabemos que una foto en la que aparentemente el Papa regaña a unos sacerdotes jóvenes es muy golosa para conseguir en el lector la impresión de que todos los curas somos malos y crear un sentimiento negativo hacia nosotros. Los dos sabemos que gran parte de lo que mañana se comente en puestos de trabajo, peluquerías y bares va a depender de lo que ustedes escriban e ilustren hoy.
No es un problema legalista de cita de fuentes: es un problema ético. Ilustrar una noticia sobre un tema convulso con una imagen que crea en el lector un sentimiento concreto es confundir y manipular a las personas para conseguir más ventas, más visitas y más animadversión hacia lo que ustedes elijan.
Se olvidan que detrás de las fotos de sus noticias hay personas que tienen familias que se llevan disgustos, que tienen amigos que se preocupan, que tienen gente cercana que se siente confundida y que sospecha, y que se cruzan cada día con mucha gente desconocida que puede señalarles.
Usted seguro que tiene familia y amigos, personas a quienes ama. Yo le pregunto: ¿Qué le parecería que apareciera la foto de alguien a quien quiere acompañando una noticia sobre abusos en el seno de la familia? ¿O que una imagen de quien aprecia ilustrara la portada de un periódico en el que se trata la noticia de una violación? ¿Y qué pensarían las personas que le quieren si fuera su foto la que encabezara una noticia sobre asesinatos? ¿Dónde están la ética y la humanidad del periódico generalista más vendido en España?
Nos piden seriedad y sinceridad en la Iglesia, me parece bien, pero ¿dónde está la suya? Con la manipulación y el engaño se llega a mucha gente en poco tiempo, pero como estamos sufriendo, a la larga hay mucho daño. La verdad, aunque es más lenta, nos acaba llevando a todas partes. También al Cielo.
Yo no soy mejor que usted, eso también se lo aseguro, por ello quiero decirle que le encomiendo en mis oraciones y le expreso mi cercanía, esa que nos pidió el Papa. Gracias por leerme hasta el final, bien sabemos ambos que eso casi nunca se hace.
Saludos cordiales.
Patxi Bronchalo, un cura señalado por el Papa

De gánster, a vagabundo destruido por la heroína: el Santísimo le «enganchó» y transformó su vida 27022019

Davide Barbieri está ahora casado, tiene 6 hijos y evangeliza a multitud de jóvenes

De gánster, a vagabundo destruido por la heroína: el Santísimo le «enganchó» y transformó su vida

Davide, junto a su mujer y sus hijos durante la visita del Papa a Irlanda, concretamente al santuario de Knock, en 2018
Davide, junto a su mujer y sus hijos durante la visita del Papa a Irlanda, concretamente al santuario de Knock, en 2018
Davide Barbieri era un despojo para el mundo, una persona que no debe ser vista. Traficante de drogas, ladrón y finalmente también adicto a la heroína nadie creía en él hasta que una persona mayor le encontró viviendo en la calle y le dijo que había alguien que le quería. Años después Davide pudo salir de este mundo gracias a un potente encuentro con Dios, se casó, es padre de seis hijos, y es él ahora el que ayuda a los jóvenes a salir de la adicción utilizando a Cristo como la mejor medicina posible.
Este italiano nacido en un pequeño pueblo cercano a Turín recuerda no haber tenido una infancia feliz. “Mis padres no estaban muy unidos. Mi padre apoyaba al Partido Comunista y mi madre sufrió una depresión crónica toda su vida”, afirma en una entrevista en el programa Cambio de Agujas de Euk Mamie
Las "heridas profundas" de su infancia
Todo lo que llegaría después en su vida se fue sembrando en su infancia y adolescencia. Creció en una familia en la que el amor no existía, es más, define aquellos años como un “reino del terror” pues su padre les pegaba creyendo que así había que hacer las cosas. Mientras tanto, su madre debido a su enfermedad mental unas veces actuaba como católica, otras se sentía budista o incluso no creía en nada. “En casa había mucha confusión”, señala, y esto fue provocando “heridas muy profundas” en su interior.
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Davide, tras el Papa durante la última visita que Francisco realizó a Irlanda en 2018, y donde su familia dio la bienvenida al Pontífice en el santuario de Knock
En aquel tiempo fueron los salesianos los que frenaron lo que más adelante se desataría. Él y su hermano pasaban las tardes en el oratorio. Allí jugaban al fútbol. “Esa parroquia fue mi familia, y esa gente buena nos cuidaba. Eran personas llenas de amor y de alegría. Y esto no lo recibía en casa”.
Sin embargo, esa falta de amor en casa estalló en forma de rebeldía. Davide empezó a robar dinero a su madre y a los 12 años sus compañeros del equipo de fútbol le introdujeron en el tabaco, el alcohol y la marihuana. Muy rápidamente empezó a abusar de estas sustancias “para matar el dolor que llevaba dentro de mí”.
El salto al vacío
Pero el salto definitivo al vacío lo dio a los 14 años cuando empezó a consumir heroína. Era su respuesta a su sufrimiento interno. Esta destructiva droga sería su compañera inseparable durante los siguientes 11 años.
A partir de ese instante, la droga fue su “dios”. Siguiendo a aquellos que le metieron en este mundo de muerte se convirtió en un criminal internacional. “Viví en Holanda, en Francia, en España y traficaba con drogas de Holanda a Italia, robaba bancos y a la gente por la calle. Pienso que todo el rencor que guardaba dentro salió. No temía la muerte. Pensaba que nadie podía hacerme daño porque ya había sido dañado en casa. Esta máscara me iba perfectamente bien y me hice un profesional de ello”, relata Davide.
Inmerso en una oscuridad total intentó suicidarse hasta en cinco ocasiones. Sin alegría y sin ningún deseo por vivir la heroína estaba acabando con él. Pesaba 40 kilos, estaba enfermo del hígado, sólo le funcionaba un riñón y las venas las tenía destrozadas de los pinchazos.
De traficante a vagabundo consumido por la droga
Así fue como este hombre acabó en la calle como vagabundo, durmiendo entre cartones en la estación de tren de Turín. Pero entonces apareció un ‘ángel’ en su vida llamado Peter.
Cada lunes por la noche, este hombre mayor iba a la estación a dar té caliente y un bocadillo a las personas sin hogar. Allí conoció a Davide. “¿Cómo estás, hijo mío?”, le preguntó. “Nunca había escuchado palabras así antes. Peter fue un salvavidas, era Jesús para mí, fue mi primer encuentro con Jesús”, recuerda de aquel momento.
Y al volver otro día este buen samaritano le dijo: “’Si algún día te despiertas y estás harto de esta vida hay un sitio que te espera’. Y me dio una tarjeta de la Comunidad del Cenáculo”.
"No quiero morir en la calle"
Ese día llegó. Se despertó la mañana del 16 de agosto de 1996. Se pinchó y en un tren fue a casa de sus padres cinco años después de que hubieran tenido la última noticia suya. “No quiero morir en la calle”, le dijo a su madre destrozado cuando ésta abrió la puerta. Pero para poder flanquear la entrada su madre le hizo que prometiera que iría a la comunidad del Cenáculo. Él accedió.
Cinco días después, el 21 de agosto, entraba en esta comunidad católica que ayuda a personas con adicciones. Allí estaba Peter, su ángel. Davide pasó cinco años en esta casa y salió siendo una persona completamente nueva. Había literalmente resucitado.
Una nueva vida gracias a Dios
“Me enamoré de Jesús en cuanto entré por la puerta. Supe que estaba en casa”, cuenta. Aunque no todo fue fácil, pues tuvo que luchar duramente contra la adicción y las tentaciones del demonio.
De hecho, la Adoración era algo que le costaba entender y que calificaba como sectario. Además, un sacerdote cada noche le despertaba a las dos de la madrugada para que fuera a la capilla ante el Sagrario. Davide no quería y cuando al fin iba intentaba molestar a los demás.
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Insistiendo a este sacerdote por qué le despertaba a esas horas la respuesta fue la siguiente: “Jesús me lo mandó, te quiere ahí a esa hora, es la hora de la misericordia”.
Enganchado, pero al Santísimo
Davide sorprendido por esta contestación cerró los ojos y dijo entonces para sí mismo: “Jesús, enséñame, ¿eres real o no? Las lágrimas cayeron de mis mejillas, pero no eran de tristeza sino de alegría".
En los siguientes seis meses todas las noches se levantaba y Dios le mostró cada momento en su vida en la que había estado presente y él no le había visto. En los años en los que estuvo en la comunidad nunca más faltó a su cita con el Sagrario a las 2 de la madrugada.
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El Papa saluda a Davide, a su esposa y a sus seis hijos en el santuario de Knock en Irlanda
Una vida entregada al prójimo
Siendo literalmente un hombre bueno dejó la comunidad en 2001 y entonces abrió ayudó a abrir una casa de la comunidad en Irlanda. Allí Dios tenía reservado un gran regalo para él. En este país conoció a su esposa, con la que hoy tiene seis hijos. “Somos personas sencillas, pero amamos a Dios muchísimo”, afirma.
Destaca ese amor de su esposa por un rechazado, un criminal como era y que le aceptó como era. “Sabia quien era y Dios nos bendijo con seis hijos. Me bendijo cuando estaba en la estación de tren y cuando me rendí a su amor todo salió bien”.
Ahora, Davide Barbieri es un laico activo y comprometido en Irlanda. Durante la visita del Papa Francisco en 2018 a Irlanda su familia fue la encargada de saludar y recibir al Pontífice en el santuario mariano de Knock.