PARTE TERCERA
FELICIDAD ESPIRITUAL.
Capítulo IX
TODO DEBE DIRIGIRSE A DIOS COMO FIN.
Jesucristo:
1. Hijo; yo debo ser tu supremo y último fin si deseas ser feliz de verdad. Por esta intención debes purificar tu afecto desviado malamente hacia ti o hacia la cosas creadas. Porque si te buscas a ti mismo en algún otro de inmediato decaes y te secas por dentro. Todo, por tanto debes dirigirlo a Mí principalmente porque Yo lo he dado todo. Considera así cada cosa como brotando del Sumo Bien y sólo a Mí, como a su origen orienta todas las cosas.
2. De Mí sacan agua, como de fuente viva el pequeño y el grande, el pobre y el rico; y los que me sirven espontánea y libremente reciben una gracia tras otra. En cambio, quien quiere triunfar fuera de Mí o deleitarse en algún bien exclusivo no quedará establecido en el auténtico gozo ni su corazón se ensanchará sino que verá multiplicados los impedimentos y angustias. Por eso, no debes apropiarte de ningún bien ni atribuir la verdadera virtud a ninguna persona sino refiérelo todo a Dios, sin el cual nada tiene el hombre. Yo todo lo entregué y quiero que todo se me devuelva y con gran rigurosidad exigo que se me agradezca.
3. Esta es la verdad con la que desaparece la gloria vana. Y, si entra la gracia celestial y la verdadera caridad, no habrá la menor envidia, ni retraimiento de corazón ni te dominará el amor propio. Si lo entiendes bien, sólo en Mí te gozarás, sólo en Mí esperarás porque nadie es bueno, sino sólo Dios (Lc 18,19) el cual debe ser alabado sobre todas las cosas y bendecido en todas ellas.
Capítulo X
DULZURA DE SERVIR A DIOS DESPRECIANDO EL MUNDO.
Discípulo:
1. Ahora hablaré de nuevo, Señor, y no me callaré, diré a los oídos de mi Dios, mi Señor y mi Rey que está en los Cielos: ¡Qué grande es la abundancia de tu dulzura, Señor, que tenías escondida para los que te respetan! (Sal 31,20). ¡Qué será para los que te aman y para los que te sirven de todo corazón!. Verdaderamente es indescriptible la dulzura de contemplarte que otorgas a quienes te aman. En esto principalmente me mostraste la dulzura de tu caridad: en que cuando yo no existía, me creaste y cuando vagaba perdido lejos de Tí, me atrajiste para que te sirviera, y me ordenaste que te quisiera.
2. ¡Fuente perpetua de amor!. ¿Qué diré de Tí?. ¿Cómo podré olvidarme de Tí, que quisiste acordarte de mí, incluso después que me desmejoré y perdí?. Te comportaste conmigo misericordiosamente, más allá de toda expectativa y más allá de todo mérito de mi parte; me concediste gracia y amistad. ¿Cómo voy a pagarte este favor?. Porque no se les otorga a todos que lo abandonan todo, renuncian al mundo y asuman la vida religiosa. ¿Acaso es gran cosa que yo te sirva cuando todos los seres creados deben servirte?. No me debe parecer mucho servirte, sino más bien me parece grandísimo y admirable que hayas querido recibir como servidor a alguien tan pobre e indigno, y reunirlo con tus queridos servidores.
3. Todas las cosas son tuyas, las que tengo y con las que te sirvo. Pero por el contrario, Tú me sirves más a mí que yo a Ti. El cielo y la tierra, que creaste para el servicio de los seres humanos están dispuestos y hacen cada día todo lo que les mandas. Va más allá que todo esto que Tú hayas querido servir al hombre y le prometiste que te darías Tú mismo.
4. ¿Qué podré darte yo por todos estos innumerables bienes?. ¡Ojalá pudiera servirte yo todos los días de mi vida!. ¡Si solamente pudiera yo servirte bien un día!. Verdaderamente Tú eres digno de total servicio, de honor y alabanza eterna. Verdaderamente eres mi Señor y yo tu pobre servidor, que estoy obligado a servirte con todas mis fuerzas y jamás cansarme de alabarte. Esto quiero, esto deseo, Tú dígnate suplir lo que me falte.
5. Es gran honor y gran gloria servirte a Ti, y por ti despreciar lo demás. Recibirán gracia muy grande quienes se sometan espontáneamente a tu santísimo servicio. Encontrarán hermosísima consolación del Espíritu Santo quienes por amor a Tí rechacen los placeres sensuales. Conseguirán libertad de espíritu quienes en tu Nombre ingresen al camino difícil y desechen todo remedio mundano. ¡Grato y feliz servicio de Dios que hace al ser humano libre y santo de verdad!. ¡Sagrado estado de los religiosos que convierte a los hombres iguales a los ángeles, aplaca a Dios, atemoriza a los demonios, y es recomendable para los fieles!. ¡Servicio digno de ser abrazado y escogido, que promete el Sumo Bien y adquiere el gozo que permanece para siempre!.
sábado, 29 de agosto de 2020
Santos del día 29 de agosto
En Metz, de la Galia Bélgica, san Adelfo, obispo.
En la región de Nantes, en la Bretaña Menor, san Víctor, solitario, que vivió recluido en un pequeño oratorio, construido por él mismo junto a Bonchamp.
En Londres, en Inglaterra, conmemoración de san Sebbo, rey de los sajones orientales muy devoto del Señor, que dejó la corona y quiso morir con el hábito monacal, deseado desde largo tiempo atrás.
En Lancaster, en Inglaterra, beato Ricardo Herst, mártir, padre de familia y labrador, que, acusado falsamente de un homicidio, por su fe en Cristo fue condenado a morir en la horca, en tiempo del rey Jacobo I.
En el litoral frente a Rochefort, en Francia, beato Luis Vulfilocio Huppy, presbítero y mártir, que encarcelado de manera inhumana, por ser sacerdote, en una vieja nave durante la Revolución Francesa, murió víctima de enfermedad.
En Waterford, en Irlanda, beato Edmundo Ignacio Rice, que con gran entusiasmo y perseverancia se entregó a la formación de los niños y de los jóvenes de condición modesta y, para el auge de esta obra, fundó la Congregación de los Hermanos Cristianos y la de los Hermanos de la Presentación.
En Cizre, Turquía, beato Flaviano Miguel Melki, presbítero de los Hermanos de San Efrén, eparquía de Jazira de los Sirios, muerto por odio a la fe.
En la aldea de Santa Giulia, en la región del Piamonte, en Italia, beata Teresa Bracco, virgen y mártir, que en tiempo de guerra, cuando estaba trabajando en el campo, murió a causa de las heridas que le causaron los golpes de unos soldados, al defender valientemente su castidad.
jueves, 27 de agosto de 2020
Imitación de Cristo (Felicidad Espiritual)
PARTE TERCERA
FELICIDAD ESPIRITUAL.
Capítulo VII
CUSTODIAR LA GRACIA CON HUMILDAD.
Jesucristo:
1. Hijo, lo más útil y seguro para ti es mantener oculta la gracia de la devoción y no sobreestimarte, ni hablar mucho de ella, ni ponderarla demasiado, sino más bien considerar lo que vales y temer porque se te ha dado sin merecerla. No está bien apegarse tenazmente a estos sentimientos porque muy pronto pueden cambiarse en contrarios. Piensa en la gracia, qué miserable e impotente estás sin la gracia. No consiste el aprovechamiento en la vida espiritual en tener la gracia de las consolaciones sino que con humildad y paciente abnegación soportes que ella se te quite de manera que entonces no descuides el esfuerzo de la oración ni dejes del todo las demás buenas obras que acostumbras realizar, sino que como mejor puedas y entiendas realices con buena voluntad lo que esté de tu parte sin descuidarlo totalmente por la aridez o ansiedad mental que sientes.
2. Hay muchos que se vuelven de pronto impacientes o desganados cuando las cosas no suceden como quieren. No está siempre en poder del hombre su camino (Jr 10,23) sino que es propio de Dios dar y consolar, cuando quiere, en la medida que quiere y a quien quiere, según su deseo, y eso es todo. Algunos desprevenidos se destruyeron a sí mismos por causa de la gracia de la devoción, porque quisieron hacer más de lo que podían sin pensar en sus limitaciones, más seguidores del afecto de su corazón que del juicio de la razón. Y porque presuponían mayores cosas de las que agradaban a Dios por eso mismo perdieron pronto la gracia. Se volvieron pobres y quedaron despreciados los que quisieron poner su nido en el Cielo para que humillados y empobrecidos aprendan a no volar con sus alas sino a esperar bajo mis plumas. Los que todavía son nuevos e inexpertos en el camino del Señor pueden fácilmente engañarse y perderse si no se dejan guiar por los consejos de los sensatos.
3. Porque si prefieren seguir a su parecer que creer en los más experimentados será muy riesgoso su fin por no querer abandonar su propio juicio. Los que se creen sabios rara vez soportan que otros los dirijan. Mejor es saber poco, con humildad y limitada inteligencia que grandes tesoros de ciencia con vana complacencia. Mejor es para ti tener poco que mucho de lo que vayas a presumir. No se comporta con discreción quien se entrega totalmente a la alegría, olvidándose de su original carencia y del puro respeto a Dios que teme perder la gracia concedida. Ni tampoco sabe mucho de virtud quien se entrega a la desesperación en tiempo de adversidad y de cualquier contradicción y piensa y siente menos confianza en Mí de la que le conviene.
4. El que quiere estar muy seguro en tiempo de paz, se encontrará abatido y temeroso en tiempo de guerra. Si sabes permanecer siempre humilde y moderado y moderar y conducir tu espíritu no caerás tan pronto en los peligros y las faltas. Es buen consejo que medites, cuando estés con espíritu animoso qué sucederá si falta la luz. Cuando esto suceda, piensa que la luz puede regresar ya que te la quité por algún tiempo para tu seguridad y mi reconocimiento.
5. Es más útil esta prueba que si siempre tuvieras prosperidad por tu voluntad. Porque los méritos no deben calificarse por tener muchas revelaciones o consuelos, por ser un experto en las Escrituras o por tener un grado superior a los otros sino más bien, si de verdad uno está firme en la humildad y lleno de amor a Dios, si busca siempre sólo e íntegramente el honor de Dios, si piensa que no es nada, y verdaderamente se reconoce limitado, y se alegra de ser desatendido y humillado más que honrado por los demás.
Capítulo VIII
POBRE VALORACIÓN DE SÍ MISMO ANTE LOS OJOS DE DIOS.
Discípulo:
1. ¿Hablaré a mi Señor yo que soy como polvo y ceniza? (Gn 18,27). Si me considero superior, Tú estás contra mí, y no puedo contradecir el verdadero testimonio de mis maldades. Si, en cambio, me humillo y regreso a la nada y rechazo el propio reconocimiento y, tal como soy, me convierto en polvo vendrá a mí tu gracia y tu luz se acercará a mi corazón y toda estimación, aunque sea poca, se sumergirá en el valle de mi miseria, y perecerá para siempre. Así me muestras a mí lo que soy, lo que fui y en lo que me he convertido porque nada soy, y no lo sabía. Abandonado a mí mismo soy nada, y totalmente enfermo. Pero si de pronto me miras inmediatamente me vuelvo fuerte y me lleno de nuevo gozo. Y es algo maravilloso que así de repente me levantas y tan bondadosamente me abrazas a mí, que por mi propio peso siempre caigo a lo más bajo.
2. Esto lo hace tu amor gratuitamente anticipándose y ayudándome en tantas necesidades, protegiéndome de graves peligros y arrancándome de males verdaderamente innumerables. Porque yo me perdí amándome indebidamente pero queriéndote a Tí solo y amándote únicamente me encontré a mí y a Tí al mismo tiempo y por la profundidad del amor me olvidé de mí mismo. Tú, Señor, haces conmigo mucho más de lo que merezco y por encima de lo que me atrevería a esperar o pedir.
3. Bendito seas, Dios mío porque aunque soy indigno de todos estos bienes sin embargo tu nobleza e infinita bondad nunca cesa de beneficiar hasta a los ingratos y los que se apartan de Ti. Regrésanos a Tí para que seamos agradecidos, humildes y devotos porque Tú eres nuestra salvación, nuestra virtud y nuestra fortaleza.
FELICIDAD ESPIRITUAL.
Capítulo VII
CUSTODIAR LA GRACIA CON HUMILDAD.
Jesucristo:
1. Hijo, lo más útil y seguro para ti es mantener oculta la gracia de la devoción y no sobreestimarte, ni hablar mucho de ella, ni ponderarla demasiado, sino más bien considerar lo que vales y temer porque se te ha dado sin merecerla. No está bien apegarse tenazmente a estos sentimientos porque muy pronto pueden cambiarse en contrarios. Piensa en la gracia, qué miserable e impotente estás sin la gracia. No consiste el aprovechamiento en la vida espiritual en tener la gracia de las consolaciones sino que con humildad y paciente abnegación soportes que ella se te quite de manera que entonces no descuides el esfuerzo de la oración ni dejes del todo las demás buenas obras que acostumbras realizar, sino que como mejor puedas y entiendas realices con buena voluntad lo que esté de tu parte sin descuidarlo totalmente por la aridez o ansiedad mental que sientes.
2. Hay muchos que se vuelven de pronto impacientes o desganados cuando las cosas no suceden como quieren. No está siempre en poder del hombre su camino (Jr 10,23) sino que es propio de Dios dar y consolar, cuando quiere, en la medida que quiere y a quien quiere, según su deseo, y eso es todo. Algunos desprevenidos se destruyeron a sí mismos por causa de la gracia de la devoción, porque quisieron hacer más de lo que podían sin pensar en sus limitaciones, más seguidores del afecto de su corazón que del juicio de la razón. Y porque presuponían mayores cosas de las que agradaban a Dios por eso mismo perdieron pronto la gracia. Se volvieron pobres y quedaron despreciados los que quisieron poner su nido en el Cielo para que humillados y empobrecidos aprendan a no volar con sus alas sino a esperar bajo mis plumas. Los que todavía son nuevos e inexpertos en el camino del Señor pueden fácilmente engañarse y perderse si no se dejan guiar por los consejos de los sensatos.
3. Porque si prefieren seguir a su parecer que creer en los más experimentados será muy riesgoso su fin por no querer abandonar su propio juicio. Los que se creen sabios rara vez soportan que otros los dirijan. Mejor es saber poco, con humildad y limitada inteligencia que grandes tesoros de ciencia con vana complacencia. Mejor es para ti tener poco que mucho de lo que vayas a presumir. No se comporta con discreción quien se entrega totalmente a la alegría, olvidándose de su original carencia y del puro respeto a Dios que teme perder la gracia concedida. Ni tampoco sabe mucho de virtud quien se entrega a la desesperación en tiempo de adversidad y de cualquier contradicción y piensa y siente menos confianza en Mí de la que le conviene.
4. El que quiere estar muy seguro en tiempo de paz, se encontrará abatido y temeroso en tiempo de guerra. Si sabes permanecer siempre humilde y moderado y moderar y conducir tu espíritu no caerás tan pronto en los peligros y las faltas. Es buen consejo que medites, cuando estés con espíritu animoso qué sucederá si falta la luz. Cuando esto suceda, piensa que la luz puede regresar ya que te la quité por algún tiempo para tu seguridad y mi reconocimiento.
5. Es más útil esta prueba que si siempre tuvieras prosperidad por tu voluntad. Porque los méritos no deben calificarse por tener muchas revelaciones o consuelos, por ser un experto en las Escrituras o por tener un grado superior a los otros sino más bien, si de verdad uno está firme en la humildad y lleno de amor a Dios, si busca siempre sólo e íntegramente el honor de Dios, si piensa que no es nada, y verdaderamente se reconoce limitado, y se alegra de ser desatendido y humillado más que honrado por los demás.
Capítulo VIII
POBRE VALORACIÓN DE SÍ MISMO ANTE LOS OJOS DE DIOS.
Discípulo:
1. ¿Hablaré a mi Señor yo que soy como polvo y ceniza? (Gn 18,27). Si me considero superior, Tú estás contra mí, y no puedo contradecir el verdadero testimonio de mis maldades. Si, en cambio, me humillo y regreso a la nada y rechazo el propio reconocimiento y, tal como soy, me convierto en polvo vendrá a mí tu gracia y tu luz se acercará a mi corazón y toda estimación, aunque sea poca, se sumergirá en el valle de mi miseria, y perecerá para siempre. Así me muestras a mí lo que soy, lo que fui y en lo que me he convertido porque nada soy, y no lo sabía. Abandonado a mí mismo soy nada, y totalmente enfermo. Pero si de pronto me miras inmediatamente me vuelvo fuerte y me lleno de nuevo gozo. Y es algo maravilloso que así de repente me levantas y tan bondadosamente me abrazas a mí, que por mi propio peso siempre caigo a lo más bajo.
2. Esto lo hace tu amor gratuitamente anticipándose y ayudándome en tantas necesidades, protegiéndome de graves peligros y arrancándome de males verdaderamente innumerables. Porque yo me perdí amándome indebidamente pero queriéndote a Tí solo y amándote únicamente me encontré a mí y a Tí al mismo tiempo y por la profundidad del amor me olvidé de mí mismo. Tú, Señor, haces conmigo mucho más de lo que merezco y por encima de lo que me atrevería a esperar o pedir.
3. Bendito seas, Dios mío porque aunque soy indigno de todos estos bienes sin embargo tu nobleza e infinita bondad nunca cesa de beneficiar hasta a los ingratos y los que se apartan de Ti. Regrésanos a Tí para que seamos agradecidos, humildes y devotos porque Tú eres nuestra salvación, nuestra virtud y nuestra fortaleza.
Santos del día 28 de agosto
En Roma, en el cementerio de Basila, en la vía Salaria Antigua, san Hermes, mártir, que, como refirió el papa san Dámaso, vino de Grecia y Roma lo acogió como ciudadano suyo, cuando fue martirizado por el santo nombre.
En Constanza, de Suabia, conmemoración de san Pelagio, mártir.
En Cartago, san Restituto, obispo, en cuya festividad san Agustín ofreció al pueblo un sermón en su honor.
En Sarsina, de la Romagnola, san Vicinio, primer obispo de esta ciudad.
En Saintes, en la Galia, san Viviano, obispo.
Cerca de la costa de Rochefort, en el litoral francés, beato Carlos Arnaldo Hanus, presbítero y mártir, que, en tiempo de la Revolución Francesa, por ser sacerdote fue encarcelado en una sórdida nave, donde, débil de fuerzas y atacado prontamente por una enfermedad, consumó el martirio.
En la región de Valencia, también en España, beatos mártires Juan Bautista Faubel Cano y Arturo Ros Montait, padres de familia, que, durante la persecución contra la Iglesia, de los hombres recibieron la muerte y de Dios la vida eterna.
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