lunes, 30 de mayo de 2022

Santos del día 30 de mayo

 

Santos del día 30 de mayo
Tertio Kalendas iunii
   San Fernando III, rey - Memoria litúrgica   
San Fernando III, rey de Castilla y de León, que fue prudente en el gobierno del reino, protector de las artes y las ciencias, y diligente en propagar la fe. Descansó finalmente en la ciudad de Sevilla. († 1252)
   San Gabino, mártir (1 coms.)   
En Porto Torres, de Cerdeña, san Gabino, mártir. († c. s. IV)
En Cesarea de Capadocia, santos Basilio y Emelia, que fueron padres de los santos obispos Basilio Magno, Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste, y de santa Macrina, virgen. Estos santos esposos, desterrados de su ciudad en tiempo del emperador Galerio Maximiano, habitaron en las soledades del Ponto, y después de la persecución reposaron en paz, tras dejar a sus hijos como herederos de sus virtudes. († 349 y 372)
En Pavía, ciudad de Lombardía, san Anastasio, obispo, el cual, habiendo abandonado la herejía arriana, profesó firmemente la fe católica. († c. 680)
En Gehele, de Brabante, en Austrasia, santa Dimpna, virgen y mártir. († s. VII/IX)
En Tervueren, también en Brabante, en Austrasia, tránsito de san Huberto, obispo de Tongres y Maastricht, discípulo y sucesor de san Lamberto, que se dedicó con todas sus fuerzas a la difusión del Evangelio por Brabante y las Ardenas, donde terminó con las costumbres paganas. († 727)
En Rouen, en la región de Normandía, en Francia, santa Juana de Arco, virgen, conocida como la doncella de Orleans, que después de luchar firmemente por su patria, al final fue entregada al poder de los enemigos, quienes la condenaron en un juicio injusto a ser quemada en la hoguera. († 1431)
En la ciudad de México, san Juan Diego Cuauhtlatoatzain, de la estirpe indígena nativa, varón provisto de una fe purísima, humildad y fervor. Su memoria litúrgica se celebra el 9 de diciembre, aniversario de la primera vez que se le apareció la Madre de Dios, invocada como Nuestra Señora de Guadalupe. († 1548)
En Londres, en Inglaterra, san Lucas Kirby, presbítero y mártir, que en la persecución durante el reinado de Isabel I fue colgado en la triple horca de Tyburn después de muchos tormentos. Con él padecieron el suplicio en el mismo patíbulo los beatos presbíteros y mártires Guillermo Filby y Lorenzo Johnson, así como Tomás Cottam, de la Compañía de Jesús. († 1582)
En la misma ciudad y treinta años después, reinando Jacobo I, beatos Guillermo Scott, de la Orden de San Benito, y Ricardo Newport, presbíteros y mártires, que por ser sacerdotes fueron estrangulados, aunque el segundo, como aún respiraba al terminar el suplicio, fue rematado a espada y descuartizado. († 1612)
En Kampala, en Uganda, san Matías Kalemba, de sobrenombre «Mulumba» o «el Fuerte», mártir, que, tras abandonar el culto mahometano, recibió el bautismo en Cristo y, renunciando al cargo de juez, se dedicó con tesón a propagar la fe cristiana, por lo cual, en tiempo del rey Mwanga, fue sometido a torturas y, privado de todo consuelo, entregó finalmente su espíritu a Dios. († 1886)
En Savona, en Italia, tránsito de san José Marello, obispo de Acqui, en la región del Piamonte, que fundó la Congregación de Oblatos de San José, dedicada a la formación moral y cristiana de la juventud. († 1895)
En Burdeos, Francia, beata María Celina de la Presentación (Jeanne Germaine Castang), virgen. († 1897)
En Sniatyn, Ucrania, beata Marta María Wiecka, virgen. († 1904)
En el campo de concentración de Buchenwald, en la región de Turingia, en Alemania, pasión del beato Otón Neururer, presbítero y mártir, que, por haber convencido a una joven católica para que no simulase la celebración del matrimonio con un partidario, ya casado, del régimen hostil a Dios y a los hombres, fue encerrado en la cárcel, donde, a pesar de todo, continuó clandestinamente con su ministerio entre todo tipo de tribulaciones, hasta que consumó el martirio al ser colgado por los pies cabeza abajo. († 1940)

30 de mayo: Nuestra Señora del Sagrado Corazón

 

30 de mayo: Nuestra Señora del Sagrado Corazón

Cuando los ejércitos de Hitler derrotaron a los franceses y entraron en la ciudad de París durante la última parte de 1939, una joven llamada María Hendizabal huyó de Francia a vivir en México.

Al llegar a la Vera Cruz, se fue a la capital mexicana para hacer un nuevo hogar. Entre sus pocas posesiones que tenía una gran imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que deseaba dar a alguna iglesia para su custodia, ya que ella se vería obligada a vivir en un pueblo pequeño y esperaba tener nada más que una pequeña habitación para ella. El sacerdote Padre Juan Gómez de la Iglesia de San José le permitió colocar la imagen en la pared del vestíbulo, el día 2 de febrero de 1940.

Esa misma noche, un niño de nueve años que padecía de parálisis infantil, se curó inmediatamente después de rezar ante la hermosa imagen de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. El joven dejó sus muletas en el suelo del vestíbulo y se apresuró a casa para decirle a su madre. La noticia de su curación se extendió rápidamente y al día siguiente cientos de fieles visitaron la iglesia, donde antes, nunca hubo una asistencia de más de un centenar en la misa dominical. Esta cura fue seguido por otros, y día a día las multitudes crecieron más grande.

Después de una semana, el pastor tuvo que tomar la foto desde la pared del vestíbulo y lo coloca en la parte delantera de la iglesia donde podría ser más fácilmente visto por las multitudes que clamaban para verlo. Desde México abunda en plata, la forma habitual de reconocimiento de favores es para hacer un regalo de plata precioso. En la actualidad, toda la pared izquierda de la iglesia se cubre con recuerdos de plata donadas por los destinatarios de los favores recibidos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

A pesar de que el santuario de Nuestra Señora ha existido desde hace sólo 27 años (desde 1966), ha habido miles de curaciones realizadas a través de la intercesión de la Santísima Virgen. Estas curas han sido verificados por declaraciones juradas firmadas por médicos fiables en presencia de los notarios; los documentos se pueden ver todavía en el día de hoy en el santuario. Un padre, en agradecimiento por la curación de su hija, tuvo un platero crea un nuevo marco para la foto. El marco es un buen regalo, y es de una belleza indescriptible .

traducido por mallinista
(fuente: www.roman-catholic-saints.com)

domingo, 29 de mayo de 2022

Domingo de la Ascensión del Señor C (29.05.2021): Lucas 24,46-53. ¿Y si no hubo tal Ascensión? y Semana 27ª: 29.05.2022: Cita de Arturo Rodríguez-Monsalve, Confesiones de un corrupto,

 La guerra de siempre

El próximo domingo será 29 de mayo. Paso a paso el tiempo nos lleva un poco más allá. Es curioso que este 'tiempo transportador leve' nunca se canse, afortunadamente.

Las guerras siguen sobre la faz de esta tierra. Aquel viejo Isaías soñaba, pero no conocía a fondo el barro del que está hecho todo humano. Soñaba el tal Isaías y lo expresaba así: 'No se adiestrarán para la guerra'. Llegará un día en que esto va a suceder. Desaparecerá todo adiestramiento para tal tarea. Pues la realidad de la psique humana, su ADN o su ARN, dicen que no. No va a suceder tal decisión. Podrá quedar escrita sobre papel, pergamino, piedra, bronce o plancha de cobre. Las personas seguiremos y seguirán adiestrándose, seguiremos adiestrándonos, para la guerra. 

Este adiestramiento ocupará todos los ámbitos en los que se desarrolla el vivir de los humanos: el primer ámbito será el económico. Se destinarán los fondos monetarios más jugosos para investigar en armamento. Nunca se ha dejado de hacer. Y seguiremos haciéndolo. Investigar para la guerra, el asolamiento y la muerte.

Y a la vez, no dejará de haber declaraciones por la Paz y la Concordia. Se crearán gabinetes de estudios, tesis doctorales, presupuestos de premios en favor de la no violencia de todo tipo, La colección de personas premiadas con el Nóbel de la Paz sobrecoge... Pero la guerra sigue, respira y mata. La guerra, siempre la guerra. Parece que al nombrar a la guerra estamos hablando como de una tercera persona en impersonal, como si se tratara de algo o alguien que va a dejar de estar, respirar y vivir. La guerra existe, y somos, de entrada, tú y yo. Y a nosotros se nos adjuntan como lapas invisibles decenas, centenas, millares y millones de vivientes. La guerra es tan humana que somos las propias personas. Como si los vivientes naciéramos ya adiestrados. Llevamos la guerra 'a flor de piel'. 

A la guerra de ahora se la llama invasión, ¡cuánta delicadeza! No deja de ser conquista esclavizadora y muerte.

No sé qué les pasará a otras personas y en otros tiempos y espacios, pero a este menda que escribe y puede hacerlo le dan ganas de dejar de ser humano, le dan ganas de convertirse en silencio y en vacío, en niebla que se evapora.

¿No será ésta, mi percepción, la mejor realidad para desear y confirmar el evento liberador de toda 'ascensión a los cielos'? 

Tú y yo somos la guerra que no cesa. Una guerra insoportable. 

A continuación se encuentran los comentarios evangélicos del domingo último de este mes de mayo


Domingo de la Ascensión del Señor C (29.05.2021): Lucas 24,46-53.

¿Y si no hubo tal Ascensión? Me lo comento y lo escribo CONTIGO,

 

Se ha acabado el tiempo de Pascua. La liturgia nos regala desde este domingo de la Ascensión cuatro celebraciones de los dogmas de la Religión católica. Y para arraigar estos dogmas religiosos se sirve, entre otras realidades, del propio Evangelio. Estas cuatro solemnidades del dogma católico son: La Ascensión del Señor (de Jesús de Nazaret al Cielo), Pentecostés (La Venida del Espíritu Santo, tercera persona de Trinidad, sobre los Doce apóstoles), La Santísima Trinidad y El Corpus Christi (Santísimo Cuerpo y Santísima Sangre de Jesucristo).

 

Para cada una de las cuatro solemnidades dogmáticas de la religión católica se ha seleccionado un determinado texto evangélico. Para la primera y la cuarta solemnidad se han buscado sendos textos del Evangelio de Lucas. Y para la segunda y tercera solemnidad, el dicasterio romano para la Liturgia ha fijado sendos relatos del Evangelio de Juan. Ya puestos con estos criterios, me pregunto ingenuamente, ¿por qué no se emparejó en su día cada una de las cuatro solemnidades con cada uno de los cuatro Evangelistas y sus Evangelios?  Nadie sabrá.

 

Me centro ya en el relato de Lucas 24,46-53. Con este texto concluye el Evangelista la primera parte de su obra escrita: El Evangelio. Y este Evangelio acaba con la subida de Jesús de Nazaret resucitado al Cielo: “Los sacó [Jesús] hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo” (Lc 24,50-51).

 

Esta ascensión de Jesús al cielo que nos cuenta aquí Lucas tiene lugar el mismo día de la resurrección del resucitado: “El primer día de la semana… Aquel mismo día…” (Lc 24, 1. 13). Sin embargo, el propio autor Lucas nos dice a los atentos lectores de su obra que este hecho de la ascensión definitiva de Jesús de Nazaret al cielo ocurrió cuarenta días después del día la resurrección (Hechos de los Apóstolos 1,1-9). ¿Cómo puede ser esto así? No hay manera de poderlo comprender si es que se está pensando, como se ha pensado siempre en la tradición de la Iglesia, en el hecho físico, real e histórico de una subida de aquel Jesús de Nazaret al cielo; y siempre que se crea y piense que el Cielo está en lo más alto de las alturas del Cosmos.

 

La lectura literal del final del libro del Evangelio de Lucas y del comienzo del Libro de los Hechos nos conduce siempre a un callejón sin salida, a una contradicción imposible. Tan imposible parece esto que sólo este Evangelista nos habla de ello. Ningún otro de los cuatro Evangelios habla de esa ascensión. Así, pues, que cada Leyente afirme o crea lo que mejor le parezca, que subió y ascendió en tal o cual día de la historia o que nunca se llevó a cabo tal acontecimiento.

 

Es más. Nos tendremos que preguntar también qué es eso de ‘El Cielo’, con mayúscula o con minúscula. Parece que no es sostenible la existencia de un cielo como morada del Yavé-dios trinitario con sus santos, junto con la existencia de un anti-cielo o Infierno como morada del diablo y de los réprobos pecadores y la existencia de un tercer lugar -¿tal vez intermedio, frente al Arriba y al Abajo?- llamado Purgatorio.

 

Pensado con serenidad y equilibrio esta ‘arquitectura a lo divino’ no se sostiene ni de prono ni de supino. Tanto de los espacios y tiempos como de los hechos y relatos del más allá de dejar de respirar nadie de los que respiramos sabemos nada. Y nada supo tampoco Jesús de Nazaret. ¿Entonces? Nos quedará siempre el aquí y el ahora en el que estamos y respiramos. Y ojalá que seamos conscientes del inmenso tesoro que es la participación plena en la Humanidad entrañable que supone sentirse ser vivo y dedicarse a ser, como más y mejor se estime, vida compartida. Carmelo Bueno Heras 

 

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos

Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. Creo que, en la inmensa BIBLIA de todos los textos, como en el cuerpo de toda persona, ¡todo está relacionado!

 

Ahora, Semana 27ª: 29.05.2022: Cita de Arturo Rodríguez-Monsalve, Confesiones de un corrupto, Libros.com, Madrid, 2017, 285 páginas.

 

Punto de partida

Me llamo Gonzalo Alvear. Hoy, 16 de enero de 2016 comienzo a escribir estas memorias. He transitado durante más de veinte años por las cumbres del poder, mis manos eran besadas por los poderosos y recibí siempre de ellos respeto y admiración. Mis dedos tocaban el cielo, mientras mis caudales no dejaban de crecer y mi alma se sentía ennoblecida. Pero un día me desperté de ese sueño y me encontré condenado a siete años de cárcel.

El impacto que me produjo pasar de ser un político renombrado a un presidiario común me sumió en una desesperanza de la que pensé que nunca saldría […]

Un mes después de mi ingreso en prisión, en plenas Navidades del año 2011 sucedió algo que daría un giro a mi ánimo maltrecho e, incluso, sentido a un largo período de mi vida por el que aún debía atravesar. Nunca fui un gran lector y apenas había leído a los clásicos. Leía lo justo. Un día nos dieron a elegir entre una serie de actividades: Trabajos manuales, albañilería, jardinería o biblioteca. Yo, sin pensarlo, me decidí por la biblioteca […]

El bibliotecario era un profesor que fue condenado por pederastia y era aborrecido por el resto de reclusos. Parecía un hombre huraño y poco hablador […] No tengo lo que me pides, pero empieza por este y ya me dirás. A pesar de su grosor, lo leí en una semana. Me identifiqué enseguida con el protagonista de la novela […] Fue la primera y más importante de las cien obras que leí en esos años, antes de ponerme a escribir estas memorias. Me dio muchas pistas para afrontar este propósito y un patrón para hacerlo con confianza. Ese libro se titulaba Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari […]

Aquel bibliotecario huraño y poco hablador, que apenas cruzó palabra conmigo durante cuatro años, llegó a conocerme por los libros que leía, e intuyendo lo que necesitaba, me dijo: Lee este libro, toma ejemplo de su autor y disfruta de una gran obra. Le hice caso en los tres consejos que me dio. Él y Chateaubriand me mostraron el camino y me impulsaron a tomar la pluma para contar lo más oscuro de mi vida a una posteridad que yo nunca vería. Pedí papel y lápiz en la biblioteca de la cárcel y me entregaron un rotulador y dos folios, pues un lápiz bien afilado podría convertirse en un instrumento peligroso en manos de un reo.

Este libro fue el último que leí en prisión antes de tomar la pluma […] Algo me hizo recordar que el primer libro con el que me topé en la prisión, el libro de Sinuhé, el egipcio, recogía un mensaje parecido al de las Memorias de ultratumba. Releí las primeras páginas y encontré este texto: ‘Yo, Sinuhé, escribo esto con plena conciencia de que mis actos han sido malos y mis caminos injustos, pero también con la certidumbre de que alguien obtendrá de ello una lección para sí, si por casualidad me leyere. Por esto escribo para mí mismo’.

Tomé ejemplo de este médico egipcio y del ilustre viajero, escritor y político francés y me propuse ir tomando notas […] Quería que hubiera un hilo conductor […] que debía explicar el origen y las causas que me habían llevado desde mi juventud al lugar donde me encontraba ahora, en el módulo cuatro, celda treinta y dos, de la cárcel de Nanclares de la Oca condenado a cumplir siete años de prisión […] En cuanto empezaron a fluir las primeras letras me di cuenta de mi error. No eran mis memorias lo que pretendía recoger en este manuscrito, sino más bien mis confesiones […] Qué duro me resulta ahora no poder cambiar una sola palabra de esta historia. Texto completo, en las páginas 13-18.


29 de mayo: Nuestra Señora de Ardents

 

29 de mayo: Nuestra Señora de Ardents

La Catedral de Notre-Dame-des-Ardents fue construido por el arquitecto Clovis Normand en el sitio del antiguo Arsenal, la actual calle Aristide Briand. Fue terminado en 1876.

Lequette, obispo de Arras entre los años 1866 y 1882 deseaba construir una iglesia digna de recibir la reliquia de la Santa Vela. Se trata de la vela que la Virgen entregó a los juglares Itier Arras y Normand en el año 1105 para curar a los habitantes de Arras, víctimas de ergotismo. El santuario original se encuentra ahora en el Tesoro de la Catedral.

La iglesia se construyó con ladrillso y piedras, es de estilo neo-románico. Tiene forma de cruz latina.

La torre está situada hacia el oeste de la iglesia. La puerta principal se encuentra en su base. Está particularmente representada la Santa Vela por la que se construyó la iglesia.

La nave principal tiene seis bahías, y está flanqueada por dos pasillos. En el interior, las paredes están cubiertas con una capa de una reminiscencia de la piedra es también el estilo neo-románico. En la nave, columnas dobles están conectadas entre sí por arcos y pilastras que soportan cada uno de ellos apoyar el arco y las costillas. Estos arcos están coronados por un triforio, justo debajo de las ventanas superiores.

El crucero tiene extremos planos y también tiene un cuerpo de luces y ventanas superiores. La bóveda es también sexpartita (sexpartita una bóveda en cada cruce) excepto para el crucero tiene una bóveda cuatripartita.

En junio, se celebra la Misa diaria durante la Novena a Nuestra Señora de Ardent. Fin de semana, a principios de la Misa se celebra el sábado a las 18:30.

traducido por mallinista
(fuente: www.patrimoine-histoire.fr)

 

Santos del día 29 de mayo
Quarto Kalendas iunii
   San Pablo VI, papa - Memoria litúrgica   
Memoria litúrgica de san Pablo VI, papa, cuyo nacimiento en el cielo ocurrió el 6 de agosto. († 1978)
En Antioquía de Siria, san Hesiquio Palatino, mártir, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano, al escuchar la orden de que quien no sacrificase a los ídolos debía abandonar el ejército, se despojó inmediatamente de las armas, y por este motivo fue arrojado al río Orontes con una gran piedra atada a su brazo derecho. († c. 303)
En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Maximino, obispo, que, como valiente defensor de la integridad de la fe frente a los arrianos, acogió fraternalmente a san Atanasio de Alejandría y a otros obispos desterrados, y al ser expulsado de su sede por sus enemigos, murió en Poitiers, su tierra natal. († c. 346)
En Val de Non, en el territorio de Trento, santos mártires Sisinio, diácono, Martirio, lector, y Alejandro, ostiario, capadocios de origen, que tras fundar una iglesia en aquella región e introducir el uso de los cantos de alabanza al Señor, fueron asesinados por algunos paganos que estaban ofreciendo sacrificios lustrales. († 397)
En Ravena, de la Flaminia, san Exuperancio, obispo, que gobernó prudentemente esta Iglesia en la época en que el rey Odoacro se apoderó de Italia y de la ciudad. († 430 o 476/7)
En Milán, san Senador, obispo, a quien el papa san León Magno había enviado como legado a Constantinopla cuando era aún presbítero. († c. 480)
En Mâcon, en Borgoña, san Gerardo, que, monje en primer lugar y elegido después obispo de esta ciudad, llevó finalmente vida solitaria en un bosque. († c. 940)
En Pisa, de la Toscana, santa Bona, virgen, que peregrinó piadosa y repetidamente a Tierra Santa, Roma y Compostela. († 1207)
En Avignonet, cerca de Toulouse, en Francia, beatos Guillermo Arnaud y sus diez compañeros, los cuales, unidos en la tarea de contrarrestar el daño causado por los cátaros, mediante engaño fueron apresados por su fe en Cristo y su obediencia a la Iglesia Romana, siendo muertos a espada en la noche de la Ascensión del Señor, mientras entonaban a una voz el Te Deum. Sus nombres son los siguientes: beatos Bernardo de Roquefort, García d’Aure, Esteban de Saint-Thierry; Raimundo de Cortisan, de sobrenombre Escribán, canónigo; Bernardo; Pedro d’Arnaud, Fortanerio y Ademaro, clérigos; y el Prior de Avignonet, cuyo nombre se ignora. († 1242)
En Pisa, de la Toscana, beata Gerardesca, viuda, que pasó su vida en una celda cercana al monasterio camaldulense de San Sabino, dedicada a alabar a Dios y a la intimidad con el Señor. († c. 1269)
En York, en Inglaterra, beato Ricardo Thirkeld, presbítero y mártir, que en tiempo de la reina Isabel I, condenado a muerte por ser sacerdote y por haber reconciliado a muchas personas con la Iglesia católica, fue conducido al suplicio del patíbulo. († 1583)
En el lugar llamado Roma, en Basutolandia, en África del Sur, beato José Gerard, presbítero de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, que primero anunció a Cristo en la provincia de Natal, y luego, principal e infatigablemente, entre el pueblo de los basutos. († 1914)
En Roma, tránsito de santa Úrsula (Julia) Ledóchowska, virgen, que fundó el Instituto de Religiosas Ursulinas del Sagrado Corazón de Jesús Agonizante, y afrontó fatigosos viajes a través de Polonia, Escandinavia, Finlandia y Rusia. († 1939)