San Onésimo, santo del NT
fecha: 15 de febrero
fecha en el calendario anterior: 16 de febrero
†: s. I
canonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa
fecha en el calendario anterior: 16 de febrero
†: s. I
canonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: Conmemoración del beato Onésimo, que, siendo esclavo huido, fue
acogido por Pablo y, engendrado como hijo en la fe, pasó a estar vinculado a
Cristo, tal como el apóstol escribió a su amo Filemón.
Patronazgos: patrono de los trabajadores
domésticos.

«Te ruego en favor de mi hijo, a quien
engendré entre cadenas, Onésimo, que en otro tiempo te fue inútil, pero ahora
es muy útil para ti y para mí» (Flm 11). Estas palabras de san Pablo aluden al nombre de Onésimo, que
significa «provechoso». ¿Qué utilidad podría tener un esclavo que roba a su
amo? como esclavo, Onésimo no era verdaderamente provechoso, recién cuando fue
liberado por Cristo, llegó a ser en verdad un siervo provechoso.
San Pablo escribe esa carta a Filemón, la
única privada del corpus paulino, exclusivamente para tratar con su discípulo
ese punto: ahora que Onésimo ha recibido el bautismo y es libre en Cristo,
Pablo pide a Filemón que no le aplique los rigores de la ley humana, ¡y que ni
siquiera le pida a Filemón la restitución de la deuda que, al parecer, contrajo
con su amo! Eso no significa que san Pablo le esté pidiendo a Filemón la
manumisión del esclavo, sino sólo que establezca una nueva relación con él, una
relación fundada en una nueva base: la fe. Y en ese punto es cuando la carta
deja de ser privada y se vuelve un texto que significa para nosotros todo un
modelo de cómo actuar ante leyes humanas que contradicen las bases mismas de la
fe. Problema que es actual en cada época, porque no hay ni hubo ningún momento
en la historia en que las leyes humanas estuvieran realmente adecuadas al ideal
del Evangelio, que no es sino el Reino de Cristo.
La «receta» que propone Pablo no es empezar
por reemplazar las leyes, ni siquiera por impugnar su legitimidad, sino
superarlas en el obrar concreto de los creyentes, hacer que esas leyes sean
inútiles. Así, por ejemplo, uno puede muy bien constatar que, aunque casi todos
los países del que hoy denominamos «primer mundo» abolieron la esclavitud más o
menos al mismo tiempo, aquellos en donde el tejido social cristiano era más
firme, la esclavitud había, de hecho, desaparecido mucho antes de la realidad,
aunque las leyes que la avalaban subsistieran.
De Onésimo no sabemos mucho más que esto,
pero fue precisamente gracias a él que la Providencia nos prodigó en Pablo una
reflexión tan profunda sobre tema tan delicado y necesario en todo tiempo. Se
lo ha identificado también con el Onésimo que menciona la Carta a los
Colosenses 4,9. Una tradición posterior hace de Onésimo el obispo de Éfeso, e
incluso el compilador de los escritos paulinos. Como bien observa Butler: «El
nombre de Onésimo era muy común, especialmente entre los esclavos, y existía
una tendencia muy clara a identificar a cualquier Onésimo que se distinguía un
poco, con el esclavo convertido por san Pablo».
Además de la breve y preciosa Carta a Filemón,
puede ser útil leer algún comentario crítico, como el de Fitzmayer en el Comentario
Bíblico San Jerónimo, vol. 4, o la introducción a la epístola en
cualquier edición actual de la Biblia.
Abel Della Costa
accedida 1640 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente
enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_582
No hay comentarios:
Publicar un comentario