domingo, 3 de abril de 2022

Domingo 5º de Cuaresma C (03.04.2022): Juan 8,1-11.(¿Era una religión falsa, ciega, vacía y deshumanizadora?) y CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos (Semana 19ª: 03.04.2022. Cita de: Gerhart Lohfink, Ahora entiendo la Biblia, Ediciones Paulinas, Madrid, 1977)

 

Sed (123)

Acabo de estar empapado por la lluvia que cae en Madrid. Lluvia suave y constante. Justo la que se necesita y que creo que siempre sienta bien al aire para su limpieza y a la tierra para su sustento, porque la tierra se alimenta de agua.

Además de este empapamiento de la lluvia madrileña, experimento el empapamiento de hacer estado con el comentario del domingo 17 de abril, día, fiesta y celebración de la pascua de resurrección. La Pascua, la primera y principal de las fiestas cristiano-católicas. Terminado y escrito en limpio el comentario del Evangelio de este día me pasé tiempo sin cuento ni cuenta seleccionando el libro para seguir enriqueciendo la 'biblioteca de los cincuenta y dos nuevos libros de la Biblia'. Pensé en aquella preciosa y muy antigua publicación que sólo eran ilustraciones de su autor. Una especie de 'tebeo' con mil evocaciones. Luego pensé en aquella otra publicación titulada 'Sin pecado concebido'. Excelente 'biografía' de tantos humanos que fueron, son y serán como el protagonista que nos describe Javier Villán a modo de 'Gozos y tribulaciones de un seminarista? Pero no acababa de estar a gusto y cómo con estas oportunidades...Y sin saber muy bien cuándo, cómo y por qué la decisión quedó fraguada. Recomendaré SED, de Amélie Nothomb con  sus páginas de lectura a modo de aperitivo como suelo hacer cada domingo.

Confieso que el libro no lo he leído aún, pero ya me ha atrapado y creo que no dejará indiferente a todo el que lo lea. Y el asunto es tan sencillo como el que plantea el primero de los Evangelios sobre Jesús de Nazaret: ¿Quién decís vosotros que soy yo? (Marcos 8,27-30).

Amélie se toma la libertad, o el atrevimiento, de ponerse en los adentros de su Jesús de Nazaret y nos deja escrito un bellísimo monólogo o diálogo de uno mismo,con su mismo Jesús de Nazaret. Se trata, como dice alguno de sus comentaristas, de 'un Jesús original, sagrado, feminista y juvenil'. Amélie se siente Evangelista. Es esto, ¿un sacrilegio?, ¿una blasfemia? Es, sencillamente, literatura, y de la buena. Y también teología. Y de la buena.

De mi poco leer aún diré que 'sed' es el imperativo del verbo 'ser'. Es decir, 'sed' es 'atreverse a ser', atreverse a meterse en la cabeza del propio Jesús de Nazaret en la experiencia de la Pasión, la muerte y la resurrección. No se trata de un 'Viacrucis'. Se trata de atreverse a ser Jesús de Nazaret. Nada más y nada menos.

Y añado más aún ahora. 'Sed' es sobre todo un nombre o sustantivo, femenino, 'la sed', el deseo del agua; a un tiempo la sed del sediento de agua y la sed del apasionado por algo o alguien. La sed es la propia Amélie y aquel Jesús de Nazaret de los Evangelios y los Evangelistas.

Sed. Verbo y nombre a un tiempo. Y que no se me olvide lo del 123. Se trata del número de páginas del librito en su edición castellana. Todo texto seguido, como se escribieron los propios Evangelios originales. Todo letra, sin títulos, pero con amplitud de espacios. Los números de los capítulos y versículos de los originales llegaron después.

Espero que no se haya notado en exceso el empapamiento de esta lluvia final que también lo es para mí este 'SED'.

A continuación se encuentran los comentarios. 

Carmelo Bueno Heras      

 

Domingo 5º de Cuaresma C (03.04.2022): Juan 8,1-11. Así lo comparto CONTIGO: ¿Era una religión falsa, ciega, vacía y deshumanizadora?

 

Desde que la iglesia de Roma inició su año eclesiástico el día 28 del pasado noviembre hasta el día 3 de este mes de abril han transcurrido diecinueve domingos con sus correspondientes semanas. Y en todo este recorrido sólo en los días 2 y 16 de enero se nos leyó en su liturgia de la santa misa eucaristía cena de Jesús un par de relatos del Evangelio de Juan. Ambos relatos pertenecían uno al capítulo primero y el otro al capítulo segundo de este Evangelio.

 

En este domingo primero de abril se nos leerá otro relato, el tercero, de este mismo Evangelio: Juan 8,1-11. He escrito estos datos para volver a afirmar que esta manera de leer este Evangelio de Juan nunca nos permitirá comprender ni a este Jesús ni a su mensaje, tal y como nos lo deseó presentar este Evangelista. En los veinte largos siglos de cristianismo nunca se ha propuesto en la iglesia un modo de lectura comprensiva de esta buena noticia del Evangelio. ¡Nunca es nunca!

 

“Por la mañana temprano Jesús regresó al templo y toda la gente se reunió alrededor de él. Jesús se sentó y les enseñaba. En esto, los maestros de la ley y los fariseos se presentaron con una mujer que había sido sorprendida en adulterio... Entonces Jesús añadió: Tampoco yo te condeno. Puedes irte” (Juan 8,2-11).

 

He transcrito el comienzo y el final del relato que el celebrante nos va a proclamar a los oyentes. Confieso ahora que me he permitido realizar, muy intencionadamente, un corte al comienzo y otro al final del texto. Sugiero que el lector sea curioso y lo constate en su propia biblia. Confieso también que el 18 de mayo del año 2016 ya comenté este texto y esto cito ahora de él: 

 

“Este relato dice muy explícitamente lo que se va a anunciar aquí y en cada una de las otras cuatro piezas de este capítulo octavo de Juan: la RELIGION judía de la Ley de Moisés, del Templo y del Sacerdocio es una RELIGION falsa, ciega, vacía y deshumanizadora. Todos hablan de ella y nadie la cumple. Es una RELIGION paralizada y paralizadora. Es una RELIGION en la que todos sus seguidores son pecadores. Si una religión hace que todos sus seguidores sean pecadores, ¿qué religión es esa? ¿Qué sentido tiene? ¿Sólo sirve para hacernos a todos pecadores y condenados, aquí y luego y siempre? Todos condenados a pagar y ofrecer sacrificios costosísimos a un dios-vampiro insaciable.

Jesús de Nazaret se levantó del suelo donde escribía y recorrió con el cariño de su mirada a aquella mujer, abandonada por todos, desde los pies a la cabeza. Y mirada con mirada, abrió sus brazos y ambos se fundieron en el abrazo del amor que lo comprende, lo explica, lo sana, lo humaniza… ¡todo! En este gesto se está adelantando ya la única LEY de la RELIGION única que parece estar despertándose en este mundo de todos los mundos, épocas y tierras: Amaos unos a otros. Lo repito, amaos unos a otros (Juan 13,34-35)”. 

Esto sucedió con la ‘mujer adúltera’ como suelen decir las biblias, pero me seguiré preguntando, ¿y qué hacemos con el ‘hombre adúltero’? Porque todo adulterio es cosa de dos. Y escucho a Jesús que me vuelve a decir: Tampoco yo te condeno; puedes irte. Carmelo Bueno Heras.  

 

 

CINCO MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos

Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. Creo que, en la inmensa BIBLIA de todos los textos, como en el cuerpo de toda persona, ¡todo está relacionado!

Ahora, Semana 19ª: 03.04.2022. Cita de: Gerhart Lohfink, Ahora entiendo la Biblia, Ediciones Paulinas, Madrid, 1977, 253 páginas.

 

IV. ¿CÓMO LEER LAS FORMAS BÍBLICAS?

En la tercera parte de esta obra hemos visto que en la Biblia hay una gran variedad de géneros literarios y formas estereotipadas. La parábola de la oveja del pobre difiere en su forma de la narración de la rebelión de Absalón; el relato de Jonás difiere, en su forma, de la saga del sacrificio de Isaac; la narración del prendimiento de Jesús difiere muchísimo de la historia de la Anunciación; los discursos de revelación, según el Evangelio de san Juan, en nada se parecen a los discursos que los Evangelios Sinópticos ponen en boca del mismo Jesús; y, en fin, una sentencia profética no debe confundirse con una sentencia jurídica.

Podríamos proseguir largo tiempo nuestro viaje a través del mundo de las formas bíblicas [...] Nos interesaba más palpar a fondo el hecho mismo de la existencia de las formas bíblicas.

Y a lo largo de nuestra empresa hemos comprobado la importancia que tiene el conocimiento de la estructura e intencionalidad literaria de un texto para su recta inteligencia. Recordemos una vez más la sentencia de Jesús: “Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos”. Quien tome este texto como una información fría, como un cálculo de porcentajes, caerá de bruces en el desaliento y se sentirá oprimido. En cambio, quien lo entiende como debe entenderse, como una llamada, provocativa a la conversión, no lo tomará menos seriamente, y sabrá ajustar su vida a los deseos de Jesús. Si uno interpreta la narración de Jonás como una noticia histórica, arrojará indignado la Biblia de sus manos, o tendrá que vivir en una esquizofrenia mental. Pero sabiendo que se trata simplemente de una elocuente afirmación del amor y de la paciencia de Dios para con los hombres, tesis presentada en la forma de una narración didáctica, la leerá a gusto y la meditará con frutos siempre nuevos.

Subsiste, empero, una grave dificultad. ¡Cuántos detalles exegéticos para esclarecer la estructura literaria del escaso número de textos analizados en este libro! ¿Qué hacer para entender los demás textos, que son legión, y que ni siquiera hemos mentado?  ¿Y cómo arreglárselas con otros géneros y formas que, si los hemos mencionado, no han sido objeto de un comentario directo? ¿Habrá que ser un especialista, todo un exegeta, para leer adecuadamente la Biblia? ¿Habrá que dedicarse a largos estudios sobre los géneros literarios para acertar en la inteligencia de los textos sagrados? No comparto esta opinión [...]

Cuanto más maneje la Biblia, con mayor claridad notará los diversos géneros y con más rapidez percibirá su aplicación y la intención literaria que se esconde tras ellos. Nada agudiza tanto este sentido y nada es tan insustituible como la lectura frecuente y periódica [...]

Pero, para una correcta interpretación de la Biblia ha de añadirse otra cosa muy distinta, algo infinitamente más profundo [...] Es imposible entender una sola línea si no se tiene la intención de ponerla en práctica (Reinhold Schneider). Texto completo, en las páginas 221-226.

 

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