lunes, 27 de junio de 2022

Domingo 13º del TO Ciclo C (26.06.2022): Lucas 9,51-62. El Camino del Seguimiento y MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos (Semana 31ª: 26.06.2022: Cita de Khaled Hosseini, Mil soles espléndidos, Salamandra)

 

Camino

El Camino, un Camino, de Camino, por el Camino, en el Camino...  

De manera oficial en la semana del 20-26 de junio dejaremos para siempre la primavera de este 2022 y comenzaremos el verano. Esto, según los patrones de funcionamiento del cosmos en el hemisferio norte de nuestra casa del mundo llamada Tierra. En los lares del Sur el clima será bien distinto. Sin embargo, también en esta página virtual nos compartimos la mesa y mantel de la palabra, además del aire y del agua, del día y de la noche, del sol y de la luna. Aunque los ritmos vitales sean tan distintos, la vida del Evangelio se nos comunica por igual a uno y a otros se sea del hemisferio que se sea.

Al igual que la propia Tierra, también el Evangelio es la 'casa común'. Esta buena noticia de Jesús de Nazaret nos pertenece a todos y nadie la debe poseer en exclusiva. Es uno, entre muchos más, de los Bienes de Interés Cultural Mundial.

Dentro ya de nuestra realidad eclesial y, en concreto, en la celebración de la liturgia del domingo último del mes de junio se nos propone la lectura del primer paso o primera etapa de un camino. El Camino de Jesús de Nazaret desde su Galilea natal en el norte hasta Jerusalén la capital en el sur del país. Iremos viendo que se trata de un camino muy peculiar. Este Camino nos lo cuentan los tres Evangelistas Sinópticos, pero cada uno de ellos a su manera. En este año seguimos paso a paso a Lucas.

La narración de Lucas comienza este Camino que es su Jesús de Nazaret en 9,51. Que tengamos buena lectura.

¿Se trata de un diario del Camino? Creo que no. Aunque algo tendrá en común con esos diarios de caminos de tantísimos caminantes. Los relatos evangélicos siempre nos sorprenden. Caeremos en la cuenta desde los primeros pasos de este caminar con el galileo de Nazaret. No es un diario de un camino... 

Creo que quienes se ponen en camino hacia 'algún punto o rincón concreto de esta Tierra' deberían en algún momento empaparse de esta narración del Camino que es Jesús de Nazaret, según nos los dejó escrito la mano de Lucas, el Evangelista identificado con un toro, según la visión del Libro del Apocalipsis.

Desde ahora hasta finales del mes de noviembre seremos unos muy peculiares caminantes con aquel Jesús que llevamos dentro.

Me pareció oportuno sugerir desde ahora, a tantos como vamos a sentirnos caminantes, la narración de unos acontecimientos propios de tierras y sensibilidades 'afganas'. La mano narradora de estos caminos de las gentes afganas nos han dejado el testimonio de las 'Cometas en el cielo' y los 'Mil soles espléndidos'. Estas dos narraciones impresionan por su inmensa delicadeza humana y su profunda denuncia de las creencias y prácticas que nos apartan del camino que nos hace ser una humanidad entrañable.

Y cuando escribo esto se me viene a la mente aquel refrán de las gentes de antes, antropólogas sabias: 'Arrieros somos y en el camino nos encontraremos'. ¿Arrieros? Sí, porque quienes ya comienzan a viajar hasta las estaciones espaciales también son arrieros. 

Hasta dentro de una semana y ya muy conscientes de haber comenzado a dejar huellas.

A continuación se encuentran los comentarios del domingo 26 de junio.

 

Domingo 13º del TO Ciclo C (26.06.2022): Lucas 9,51-62.

El Camino del Seguimiento. Lo comento y escribo CONTIGO,

Jesús de Nazaret, dice el Evangelista Lucas, decidió subir a Jerusalén y envió a alguno de sus seguidores por delante para ir preparando el camino. Después de los años de Infancia (Lucas 1-2) y de los muchos años de silencio por su Nazaret y alrededores; después de su encuentro con Juan el Bautista en el Jordán y de sus tiempos del desierto (Lucas 3,1 a 4,11); y después de su no muy larga tarea evangelizadora en la región de la Galilea en el norte de Israel (Lucas 4,12-9,50) inicia un largo camino sin retorno que tendrá su final en la ciudad de Jerusalén, la capital judía.

Tendremos que leer ahora en Lucas 19,29-30 estas palabras: “Y sucedió que, al acercarse a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciendo: Id al pueblo que está enfrente”. Así, pues, 9,51 a 19,28 es una narración completa a propósito del camino recorrido por Jesús de Nazaret y sus seguidores. A partir de la experiencia física de recorrer este camino, trata el narrador de presentar el ‘camino del Evangelio de Jesús’.

Puedo imaginarme también y ‘bautizar’ este camino como: De Galilea a Jerusalén, el Camino de la Subida, el Camino del Evangelio, el Camino del Seguimiento o, como se atrevió a escribir el cuarto Evangelio mientras hablaba de Jesús de Nazaret: ‘Yo soy el camino’. Y a todo esto habría que añadirle otro dato más: El Reino o Reinado de Dios, que está dentro de cada uno de aquellos caminantes y de cuantos se atrevieron a serlo desde entonces (leer despacio en Lc 17,21).

Me voy a decidir en estos momentos por llamar a este relato de Lucas 9,51 a 19,28 ‘El Camino del Seguimiento de Jesús de Nazaret’. Un camino que no es para curas o sacerdotes, monjes, frailes, religiosas, hermanas, consagradas, consagrados o bautizados. Este Camino del Seguimiento de Jesús de Nazaret es para aquellas personas que desean vivir como lo hizo aquel hombre de Galilea, es para aquellas personas que hablan de la humanidad entrañable y la practican. Tan elemental, tan sencillo, tan humano y tan de sentido común.

Por esta razón, nunca dejaré de recordar las primeras palabras que pone este Evangelista Lucas en labios de los dos atronadores seguidores de Jesús. Éstas son las primeras palabras de los primeros seguidores del laico y galileo Jesús: “Santiago y Juan dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?” (Lucas 9,54). ‘Atronadores terriblemente deshumanizados y deshumanizadores’. Suena increíble e intragable. ¿Se puede expresar más alto y más claro el proyecto de estos discípulos? Las gentes del idioma de Cervantes lo dirían rica y simbólicamente así: ‘Al enemigo, ni agua’. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? Lc 9,55 y ver notas.

Este relato del Evangelio de la liturgia del domingo 26 de junio es sólo el primer paso de este Camino del Seguimiento de Jesús de Nazaret. ¿Será posible desmontar todo el argumentario que sostiene una concepción de la RELIGION verdadera como la que anida en Santiago y Juan?

Todo será posible para quienes comprenden y aceptan que la utopía es inalcanzable, porque ella sólo sirve para caminar atraídos por ella, la utopía del nazareno Jesús, la utopía de la humanidad entrañable, el proyecto de comprender y aceptar que este mundo es la casa de todos, en la que todos tienen un lugar, mesa, comida, mantel, cama, descanso, sosiego, felicidad, paz y salud. Y desde aquí cuanto más de esto, mejor que mejor. Esto es el REINO.

El Seguimiento y el Reino. Y como decía antes, a este Camino del Seguimiento le podemos llamar por fin, también, ‘el Camino del Reino’, que ni es una iglesia ni es ningún cielo. El Reino es ese Camino de los caminantes por los surcos de los… ¡Mil soles espléndidos! Carmelo Bueno Heras.

 

MINUTOS con la otra Biblioteca de la BIBLIA entre las manos

Tú y yo, entre otras muchas actividades, solemos también leer. En ocasiones, quedamos sorprendidos por lo que leemos. Es más, y nos ocurre a veces, llegamos a pensar que lo que leemos nos hubiera gustado haberlo escrito nosotros mismos. Por esta sola razón, me he decidido a compartir CONTIGO, semana a semana, durante este año eclesiástico, 52 libros. Creo que, en la inmensa BIBLIA de todos los textos, como en el cuerpo de toda persona, ¡todo está relacionado!

Ahora, Semana 31ª: 26.06.2022: Cita de Khaled Hosseini, Mil soles espléndidos, Salamandra, Barcelona, 2009, 414 páginas.

 

Este libro está dedicado a Haris y Fará, ambos la nur de mis ojos, y a las mujeres afganas.

Primera parte. 1.

Mariam tenía cinco años la primera vez que oyó la palabra harami.

Fue un jueves. Tenía que ser un jueves, porque Mariam recordaba que había estado nerviosa y preocupada ese día, como sólo le ocurría los jueves, cuando Yalil la visitaba en el kolba. Para pasar el rato hasta que por fin llegara el momento de verlo cruzando el claro de hierba que le llegaba hasta la rodilla y agitando la mano, Mariam se había encaramado a una silla y había bajado el juego de té chino de su madre. El juego de té era la única reliquia que la madre de Mariam, Nana, conservaba de su propia madre, muerta cuando Nana tenía dos años. Nana adoraba cada una de las `piezas de porcelana azul y blanca, la grácil curva del pitorro de la tetera, los pinzones y los crisantemos pintados a mano, el dragón del azucarero, que protegía de todo mal.

Fue esta última pieza la que le resbaló de los dedos a Mariam, cayó al suelo de madera del kolba y se hizo añicos.

Cuando Nana vio el azucarero, enrojeció y el labio superior empezó a temblarle, y sus ojos, tanto el perezoso como el bueno, se clavaron en Mariam, fijos, sin pestañear. Parecía tan furiosa que Mariam temió que el yinn volviera a apoderarse del cuerpo de su madre. Pero el yinn no apareció esa vez. Nana agarró a Mariam por las muñecas, la atrajo hacia sí, y con los dientes apretados le dijo:

-Eres una harami torpe. Ésta es mi recompensa por todo lo que he tenido que soportar. Una harami torpe que rompe reliquias.

Mariam no lo entendió entonces. No sabía lo que significaba la palabra harami, ‘bastarda’. Tampoco tenía edad suficiente para reconocer la injusticia, para pensar que los culpables son quienes engendran a la harami, no la harami, cuyo único pecado consiste en haber nacido. Pero, por el modo en que Nana pronunció la palabra, Mariam dedujo que ser una harami era algo malo, aborrecible, como un insecto, como las cucarachas que corretean por el kolba y su madre andaba siempre aborreciendo y echando a escobazos.

Mariam lo comprendió al crecer, cuando se hizo mayor. Fue la manera de pronunciar la palabra, o más bien de escupirla, lo que más le dolió. Entendió entonces a qué se refería Nana, que una harami era algo no deseado, que Mariam era una persona ilegítima que jamás tendría derecho legítimo a las cosas que disfrutaban otros, cosas como el amor, la familia, el hogar, la aceptación.

Yalil nunca llamaba a Mariam por este nombre. Para Yalil ella era su pequeña flor. Le gustaba sentarla sobre su regazo y relatarle historias, como el día que le contó que Herat, la ciudad donde Mariam había nacido en 1959, fue en otro tiempo la cuna de la cultura persa, hogar de escritores, pintores y sufíes.

-No podías estirar una pierna sin darle a un poeta un puntapié en el trasero -dijo entre risas.

Yalil le refirió la historia de la reina Gauhar Shad, que en el siglo XV había erigido los famosos minaretes como tierna oda a Herat. Le describió los verdes trigales de la ciudad, los huertos, las vides cargadas de uvas maduras, los atestados bazares amparados bajo los soportales.

Texto completo, en las páginas 7-12.   

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