domingo, 25 de enero de 2026

Una historia de Ademuz - Domingo 3º del TO Ciclo A, ‘De la Palabra de Dios’ (25.01.2026): Mateo 4,12-23. ¿Qué deseas que te hagan? Hazlo a los demás’ y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 9ª página del Evangelio de Mateo 6,1-18

 Una historia de Ademuz


Hoy... ¡El ruido no viene del tren!

Viene del silencio que deja.
Viene de los viajes que no llegaron.
Viene de las conversaciones que se quedaron a medias.
Viene de los abrazos que no pudieron darse a las víctimas, 
que nunca debieron convertirse en recuerdo.

Hoy... A las familias:
todo el cariño que no cabe en las palabras,
todo el tiempo que haga falta para aprender a respirar distinto

A los heridos:
fuerza para volver,
paciencia para sanar lo que duele por dentro y por fuera.

Hoy... Adamuz
no es un lugar en el mapa;
es un nombre 
que pesa,
que duele,
y que nos recuerda que la vida,
a veces,
frena sin avisar.

Y desde hoy,
que nadie camine solo en este duelo.

Dejo, en esta semanal presentación de los comentarios bíblicos, la página escrita, según la investigación, por Carlos Buendía Hervás que seguramente anda rastreando las mil y una páginas que muy bien podrían titularse 'Historias de Ademuz'. Un buen puñado de personas amantes de las palabras está en ello. Nadie camina solo en este duelo. Desde el pasado domingo, 18 de enero, este año 2026 ya no será el mismo año deseado hace nada tan 'feliz y venturoso'. La vida nos frena, sin avisar...
A continuación, se encuentran los dos comentarios bíblicos para este nuevo domingo, día 25 de enero.

Carmelo Buen Heras. 

Comentario primero:

Domingo 3º del TO Ciclo A, ‘De la Palabra de Dios’ (25.01.2026): Mateo 4,12-23. ¿Qué deseas que te hagan? Hazlo a los demás’. Escribo y lo medito CONTIGO.

Creo que es hoy, el tercer domingo del tiempo ordinario, cuando se celebra en nuestra eclesialidad ‘el domingo de la Palabra de Dios’. Tengo para mí que todos los cincuenta y dos domingos del año son también días de esa Palabra. Pero Francisco papa ha deseado pasar a la historia por haber añadido a su tarea pastoral el que inauguró la tradición de una práctica nueva, como el que imaginó el ‘Via Crucis’ de las catorce estaciones, el ‘Santo Rosario’ de los quince o veinte misterios, la oración de la ‘Salve’... o la liturgia de la ‘Misa santa’ de Trento...

 

Este es el texto de la Exhortación papal: “Así pues, establezco que el III Domingo del Tiempo Ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Palabra de Dios... Celebrar el Domingo de la Palabra de Dios expresa un valor ecuménico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una auténtica y sólida unidad”. La negrita y los puntos suspensivos del texto son de mi cosecha.

 

Merece la pena, por salud mental bíblica, teológica y pastoral, leerse críticamente todo el número tercero completo y a ser posible todo el larguísimo texto de la Exhortación ‘Aperuit illis’ (Les abrió), publicada el pasado día 30 de septiembre del año 2019, festividad de san Jerónimo que falleció en tal fecha en el año 420. Por eso, estamos ahora en la celebración del 1600º aniversario de su muerte en Belén.  Muy sencilla y silenciosamente diré que, para este nuevo ‘establecimiento’ papal, no se necesitaban las alforjas de tal Exhortación.

 

Creo que se ha perdido otra ocasión de evangelizar  ‘Con la BIBLIA entre las manos’. Por eso, me atrevo a proponer un Ciclo D en la liturgia dominical para leer seguido y completo, de principio a fin, el Evangelio de Juan. Ni es la primera, ni será la última vez que lo digo, lo sugiero o lo propongo, sin otra autoridad que mi cariño por Jesús y la evangelización.

 

Comento ya Mateo 4,12-23 y espero no equivocarme de texto evangélico para la liturgia de esta primera celebración del domingo de la Palabra de Dios. Tres apartados tiene este relato de Mateo 4,12-23. En el primer apartado (4,12-17), el Evangelista nos dice que su Jesús de Nazaret está, por fin, en su tierra de Galilea para evangelizar, como lo había anunciado el viejo profeta Isaías primero. En el segundo apartado (4,18-22), el narrador Mateo le ‘copia’, en el mejor sentido, a Marcos la información sobre los primeros hombres que siguieron a Jesús. Cuatro pescadores del Lago-Mar de su Galilea.

 

El tercer apartado (4,23-25) es un texto que todo lector de Mateo debe de recordar siempre. Cuando se llega en la lectura del relato a Mateo 9,35 se recordará el mensaje de este tercer párrafo. Es decir, Mateo 4,23-25 es idéntico a Mateo 9,35. Entre ambos textos el narrador Mateo cuenta dos cosas: Una, todo lo que el Jesús de Mateo ‘enseñaba o enseñó’ (Mt 5,1 a 7,29). Y, por otro lado, todo cuando sanaba -de la mente y cuerpo- en las personas de su alrededor. Y, por fin, diré que en esta extensa narración de los ‘dichos y hechos’ de la evangelización de Jesús, Mateo puso en boca de su Jesús la síntesis de su Buena Noticia: “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás. Esta es toda la Ley y los Profetas” (Mt 7,12).

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 26.01.2020. Y también en Madrid, 25.01.2026. 


Comentario segundo:

 “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 9ª página del Evangelio de Mateo 6,1-18

El siguiente texto que comento pertenece al discurso primero que ha puesto el narrador Mateo en boca de su Jesús de Nazaret. En esta parte, la tercera según mi criterio de lector, Jesús recuerda tres tareas que todo buen judío debía practicar: la limosna (Mateo 6,1-4), la oración (Mateo 6,5-15) y el ayuno (Mateo 6,16-18). Entre los fariseos de los tiempos de Jesús se practicaban con asiduidad estas tareas tan popularmente religiosas.

 

“Cuando des limosna, no lo vayas trompeteando como hacen los hipócritas... Tú, en cambio, cuando des limosna que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha...” porque, no lo olvides nunca, lo más importante es invisible a los ojos, ya que sólo se ve bien con el corazón de las neuronas. Cuando este mensaje se lee despacio en Mateo 6,2-4 se cae en la cuenta de que mi traducción es literal en el comienzo y no me arrepiento de que sea muy interpretativa mi traducción de la segunda parte. Por esta razón no va escrita en cursiva.

 

Me parece espléndida la contraposición que Jesús establece entre el trompeterío de la ostentación de los fariseos y la serena invisibilidad ética de ‘el hacer el bien’ tatuado en la limosna. “Cuando ayunéis, no pongáis cara triste como hacen los fariseos... Tú, en cambio, perfuma tu cabeza y lava tu rostro”.  Esta es la tercera contraposición en la que se coloca Jesús y en la que nos invita a colocarnos a sus lectores (Mateo 6,16-18). Y la segunda contraposición está expresada con idénticas expresiones anafóricas: “Cuando oréis, no seáis como los hipócritas que lo hacen en sinagogas y plazas y siempre ‘bien plantados’...Tú, en cambio, entra en ti y cierra la puerta”. Y en este contexto es donde encontramos ‘el padrenuestro’ (Mateo 6,5-15).

 

Este padrenuestro, ¿es la oración de Mateo, la de Jesús o la del Jesús de Mateo? Casi idéntico a éste, el Evangelista Lucas puso en labios de su Jesús de Nazaret otro padrenuestro en el que, muy curiosa e intencionadamente, este Lucas se olvidó la palabra ‘nuestro’. Por eso, suelo pensar que la oración que encontramos en Lucas 11,1-4 no puedo llamarla ‘padrenuestro’, porque parece que este ‘Padre no sólo es nuestro’, sino ¿de todos? ¡En Lucas sólo es Padre! Esta oración no la encontramos ni en el Evangelio de Marcos ni en el de Juan. Sólo nos la han transmitido Mateo y Lucas. Por eso, la palabra ‘nuestro’ que nos ha llegado de la mano de Mateo me dejará pendiente una sospecha intranquilizadora: este ‘nuestro’ del Jesús de Mateo, ¿no puede estar contraponiéndose a ese ‘vosotros’ de los hipócritas y fariseos que aparece tan implícito como reiterado en este texto de Mateo 6,1-18?

 

Y tengo otra sospecha que me ronda día a día, por estar esta oración permanentemente en el candelero de la plegaria de quienes nos decimos seguidores de Jesús. Este ‘Padre nuestro’ del Jesús de Mateo, ¿es el mismo Yavé Dios de aquel Moisés de la zarza que ardía sin consumirse? Aquel ‘Yo soy’ o ‘Sea quien sea’ acabó en tan solo una noche con todos los primogénitos de Egipto, enemigos de Israel. Tiemblo de miedo al pensar que este Padre ‘nuestro’ de Mateo pueda volver a realizar sus tan deshumanizadores sueños. Y lo pienso, porque en la historia de los seguidores de Jesús y en nombre de un Dios ‘nuestro’ hemos sembrado muerte, no la vida.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 27.01.2019. Y también en Madrid, 25.01.2026.

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