Santos del día 28 de julio
Conmemoración de los santos Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, prosélito este último de Antioquía, que formaron parte de los siete elegidos por la multitud entre los discípulos, por considerarlos llenos de Espíritu y sabiduría, y a los cuales los apóstoles impusieron las manos para que se dedicaran a atender a los pobres.
(† s. I)
En Roma, san Víctor I, papa, africano de nacimiento, que estableció para todas las Iglesias la celebración de la fiesta de Pascua en el domingo siguiente a la Pascua judía.
(† c. 200)
Conmemoración de los numerosos mártires que sufrieron el tormento en Tebaida, en Egipto, durante la persecución bajo los emperadores Decio y Valeriano. A estos cristianos, que deseaban morir sin demora por Cristo traspasados a espada, sus crueles perseguidores, pretendiendo más bien degollar sus almas que sus cuerpos, retardaron su muerte lo máximo posible y les sometieron a una prolongada serie de tormentos. († c. 250)
En Mileto, en la región de la Caria, san Acacio, mártir en tiempo del emperador Licinio. († c. 308/311)
En Milán, de la Liguria, santos Nazario y Celso, mártires, cuyos cuerpos fueron hallados por san Ambrosio.
(† inventio 395)
En Troyes, ciudad de Francia, san Cameliano, obispo, discípulo y sucesor de san Lupo. († s. VI)
En Dol, lugar de Bretaña Menor, san Sansón, abad y obispo, que propagó el Evangelio por este territorio, así como la disciplina monástica que había aprendido en Gales del abad san Iltudo.
(† c. 565)
En la región de Södermanland, en Suecia, san Botvido, mártir, sueco de nacimiento y bautizado en Inglaterra, que estuvo trabajando en la evangelización de su patria hasta que un criado suyo, a quien él había liberado de la esclavitud, le asesinó.
(† 1100)
En la colina Nishizaka, Nagasaki, beato Miguel Kusuriya, laico, mártir. († 1633)
En Nam Dinh, de Tonquín, san Melchor García Sampedro, obispo, de la Orden de Predicadores y mártir, encerrado primero por ser cristiano en una estrechísima cárcel, y después, por orden del emperador Tu Duc, materialmente despedazado.
(† 1858)
En Madrid, en España, san Pedro Poveda Castroverde, presbítero y mártir, que, preocupado por la difusión evangelizadora de los cristianos en el mundo, principalmente en los campos de la educación y la cultura, fundó la Institución Teresiana, y al comienzo de la persecución contra la Iglesia en tiempo de guerra, fue asesinado por quienes odiaban la religión, ofreciendo a Dios un claro testimonio de su fe.
(† 1936)
En Gabasa, pueblo de la provincia de Zaragoza, también en España, beatos Manuel Segura López, presbítero, y David Carlos de Bergara Marañón, religioso de la Orden de Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, mártires durante la misma persecución.
(† 1936)
En Barcelona, de nuevo en España, beatos José Caselles Moncho y José Castell Camps, presbíteros de la Sociedad de San Francisco de Sales y mártires, que en el transcurso de la misma persecución religiosa merecieron alcanzar con el martirio la gloria de la vida eterna.
(† 1936)
En Sarrià, Barcelona, beatos Modest de Mieres (Joan Bover Teixidó), presbítero y Ángel de Ferreries (Josep Coll Martí), capuchinos mártires en la persecución religiosa durante la Guerra Civil. († 1936)
En Barcelona, beatos Cebrià de Terrassa (Ramon Gros Ballvé), Eloi de Bianya (Joan Ayats Plantalech), Miquel de Bianya (Pelai Ayats Vergés) y Jordi de Santa Pau (Manuel Collellmir Senties), capuchinos mártires en la persecución religiosa durante la Guerra Civil. († 1936)
En Arenys de Mar, Barcelona, beato Prudenci de Pomar de Cinca (Gregori Charlez Ribera), capuchino mártir en la persecución religiosa durante la Guerra Civil. († 1936)
En Castro del Río, en la provincia española de Córdoba, beato José Ayala Garrido, presbítero y mártir, víctima de la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil Española. († 1936)
En “Emes”, Belinchón, beatos Antolín Astorga Díez, José Aurelio Calleja del Hierro, José Gutiérrez Arranz, Enrique Bernardino Francisco Serra Chorro, de la Orden de San Agustín, y Vicente Toledano Valenciano, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En el Hospital de la Cruz Roja, Barcelona, beata Ramona del Dulce Nombre de María Perramón Vila, en el siglo Ramona, de la Orden de Predicadores, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En la carretera de Vallecas, Madrid, beato Miguel Léibar Garay, marianista, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En el cementerio de Ronda, Málaga, beatos Honorio Hernández Martín, Miguel Pascual Molina de la Torre, Pablo Caballero López y Juan Luis Hernández Medina, salesianos de Don Bosco, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En el kilómetro 9 de la carretera Madrid–Valencia, beatos Pedro Alonso Fernández, Froilán Lanero Villadangos, Primitivo Sandín Miñambres y Lorenzo Arribas Palacio, de la Orden de San Agustín, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Madrid, beato Sabino Hernández Laso, salesiano de Don Bosco, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Fernán Caballero, Ciudad Real, beatos Gabriel Barriopedro Tejedor, Primitivo Berrocoso Maíllo, y Cándido Catalán Lasala, y compañeros de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. Son sus nombres: Tomás Cordero Cordero, Otilio del Amo Palomino, Abelardo García Palacios, Jesús Aníbal Gómez Gómez, Antonio Lasa Vidaurreta, Claudio López Martínez, Ángel López Martínez, Antonio Orrego Fuentes, Melecio Pardo Llorente, Ángel Pérez Murillo, y Vicente del Corazón de María Robles Gómez. († 1936)
En Griñón, Madrid, beatos Ángel Gregorio Arribas Arribas, en el siglo Germán, Javier Eliseo Castellanos López, en el siglo Evencio, y Mario Félix de Sousa, en el siglo Manuel José, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y compañeros, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. Son sus nombres: Sixto Andrés Merino Bascones, en el siglo Andrés, Arturo Oliveras Pujalrás, en el siglo Joaquín Narciso Isidoro, Benjamín León Ortega Marganes, en el siglo Graciliano, Mariano Pablo Pérez Gómez, en el siglo Teodoro, Aquilino Javier Ruiz Alegre, en el siglo Celestino, Crisóstomo Albino Ruiz Peral, en el siglo Lázaro, y Orencio Luis Solá Garriga, en el siglo Antonio, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y José Gorostazu Labayen, de Laico. († 1936)
En Barcelona, beatos Hildebrand Maria Casanovas Vila, en el siglo Lluis, Odili Maria Costa Canal, en el siglo Joan, y Narcís Maria Vilar Espona, en el siglo Pedro, de los Orden de San Benito, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Tarragona, beato Narcis Feliu Costa, sacerdote diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Madrid, beato Estanislao Páramo Marcos, presbítero, de la Congregación de la Misión, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Villalba de la Sierra, Cuenca, beato Julián José Cabria Andrés, en el siglo Nemesio, de los Hermanos Maristas, y beato Ramón Emiliano Hortelano Gómez, laico, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1938)
En la ciudad de Bharananganam, en el estado de Kerala, en la India, santa Alfonsa de la Inmaculada Concepción (Ana) Muttathupadathu, virgen, que para evitar un matrimonio impuesto, se abrasó el pie en el fuego y, admitida después en las Clarisas Malabarenses, vivió casi continuamente enferma ofreciendo su vida a Dios.
(† 1946)
En Santiago Atitlán, Guatemala, beato Stanley Francis Rother, presbítero de la diócesis de Oklahoma (USA) y mártir.
(† 1981)